Naruto no me pertenece.


Se podía observar la silueta de dos personas que se abrazaban con fuerza bajo la lluvia. Lluvia que cada vez era más fuerte, como si quiera transmitir los sentimientos del menor.

— ¿Qué te ocurre, Boruto?—El pequeño rubio apretó más su agarre para segundos después alzar la mirada para responder a la persona que lo abrazaba. Grande fue su sorpresa al ver de quien se trataba.

—Tío Sasuke…—susurro. El azabache lo miro esperando una respuesta, pero la única que obtuvo fue que el rubio se acurruco contra él y escondió la cabeza en su pecho.

—No llores más. —La mirada de Sasuke contenía cierta ternura mezclada con preocupación—.Cuéntame que te ocurrió. —le acaricio levemente la espalda.

—Lo hizo otra vez. No es la primera vez que lo hace…pero creí que esta vez cumpliría su promesa. —Hablaba entre gimoteos—Estaba tan feliz. Creí que pasaría el día conmigo. Él sabía lo importante que era para mí pero olvido que era mi cumpleaños.

— ¿Quién es él?

— ¡Nuestro tonto Hokage! —Estallo—. ¡Todos estaban en la fiesta menos él! No pudo dedicarme ni cinco minutos de su tiempo.

—Tranquilízate, Boruto. —Le siguió acariciando la espalda—. Escucha, tal vez ese usuratonkachi no haya estado en tu fiesta pero imagino que otras personas que también son importantes para ti estaban ahí. —Aunque lo decía con tranquilidad y una pizca de cariño el azabache tenía el ceño fruncido—. Escapaste de tu fiesta, ¿verdad? —El rubio movió afirmativamente la cabeza—. ¿Qué te parece si regresamos, te cambias de ropa y disfrutas de la fiesta que te prepararon?

—No puedo regresar. Destruí todo. —confeso—. Estaba tan enojado que solamente quería que todo acabara.

—No debiste de haber hecho eso. Hinata debió de haberse esforzado mucho en preparar la fiesta. —Lo reprendió mientras lo separaba de si—. Pero ahora ya no se puede hacer nada. —Boruto bajo aún más la cabeza.

—Lo lamento. —El azabache suspiro.

—Vamos te acompañare a casa.


—Me duele horrible la cabeza. —Se tocó las sienes con suavidad—. Preparare un gran tazón de ramen para compensar mi día—Naruto se encontraba en la entrada de su casa quitándose el impermeable que había usado para cubrirse de la lluvia. Cuando termino se dirigió a la sala, pero no había dado ni dos pasos cuando un puñetazo se impactó en su mejilla y lo mando a volar hasta una pared—Duele.—se quejó mientras alzaba el rostro y observaba al autor del golpe— ¿Qué fue lo que hice, Sakura? ¿Por qué me pegaste?

—Y todavía te atreves a preguntar el porqué. Eres el mayor idiota que conozco. —la pelirrosa se acercó con furia a él, pero antes de poder darle otro golpe fue detenida por Hinata que se interpuso en su camino.

—Naruto, todavía me queda algo de confianza en ti. —hablo la ojiperla mientras el rubio se ponía de pie y se sobaba el área afectada—.Así que dime ¿Qué celebramos hoy?

—No me digas que es nuestro aniversario y lo volví a olvidar Hinata. —se rasco la nunca apenado. Al escucharlo ambas mujeres mostraron enojo en sus miradas—. No volverá a ocurrir. Discúlpame, por favor. —miro a su alrededor—. ¿Qué paso aquí?—Todavía se podía observar los rastros de la fiesta.

—Sakura tiene razón eres un gran idiota. —Dijo enojada la ojiperla—. Lo que olvidaste fue que hoy era el cumpleaños número trece de tu hijo.

— ¿El cumpleaños de Boruto? —Dijo el rubio muy sorprendido—. Tienen razón, soy un verdadero idiota. —Se jalo de los cabellos—. ¿Dónde está Boruto?, Tengo que disculparme con él y compensarlo.

—Lo bueno es que aceptas tus errores. Tu hijo salió y no ha regresado.

—Estoy preocupada por él. Ve a buscarlo, Naruto. —Prácticamente ordeno Hinata. El rubio asintió y salió corriendo a buscar a su hijo, sin preocuparse en ponerse el impermeable de nuevo.

— ¿Tú crees que Boruto perdone a Naruto, Hinata? —cuestiono Sakura.

—No lo creo, Naruto lo ha herido demasiado. —Unos toques en la puerta la interrumpieron. Cuando abrió se encontró frente a ella a un azabache que cargaba en sus brazos a un pequeño rubio. — ¡Sasuke!, Estaba tan preocupada por Boruto. Qué bueno que lo traes. —se hizo a un lado y lo dejo pasar.

—Se quedó dormido mientras veníamos. Hay que cambiarle la ropa está muy mojada. —Se encamino a la habitación del niño con ambas mujeres siguiéndolo—. ¿Dónde está ese idiota? —pregunto mientras acostaba con delicadeza a Boruto sobre la cama.

—Ya sabes lo que ocurrió. —El azabache asintió haciendo que la ojiperla lanzara un suspiro—. Unos segundos antes de que llegaras salió a buscar a Boruto. —se acercó al rubio para empezar a quitarle la ropa.

— ¿A dónde vas, Sasuke? —Pregunto la pelirrosa cuando noto que el azabache se acercaba a la ventana de la habitación—. Iras a buscar a Naruto, ¿verdad?

—Sí, Boruto estaba destruido por su culpa. —Respondió mientras sacaba medio cuerpo por la ventana—. No se preocupen no lo matare solo lo golpeare para ver si aprende a usar el cerebro. —Y con eso salió de la casa dejando a las dos kunoichis preocupadas.


— ¿Dónde estará Boruto?—suspiro con pesadez el rubio mientras se detenía cerca en un campo de entrenamiento—. Ni siquiera sé si tiene un lugar especial para ir cuando este triste. —Apenas termino de hablar el rubio salió disparado hacia un árbol por una patada que le dieron y que al estar distraído no pudo evitar—. Rayos, ya sé que son un gran tonto, pero no es necesario que me sigan golpeando. —la persona que lo ataco lo empotro contra el árbol y le puso el filo de una espada en el cuello— ¡¿Pero qué rayos?! ¡Sasuke!—el rubio se sorprendió al ver a su atacante que tenía ya sus ojos activados y en ellos se podía ver mucho rencor.

— ¡Eres el peor padre del mundo Naruto!—este comentario enojo al rubio que empujo al azabache para alejarlo de él.

— ¡Como si tu fueras el padre modelo! ¡Te pasas más tiempo en misiones que en la aldea con tu esposa e hija!—los dos estaban gritando mientras se veían fijamente a los ojos.

— ¡Y tu aunque estas en la misma aldea que tu familia no estas al pendiente de ella! ¡Al menos yo siempre estoy en los días importantes de mis…mi hija, yo nunca olvido sus cumpleaños! —Naruto le dio un puñetazo al azabache.

—Boruto tiene que entender que ser Hokage tiene que ocupar todo mi tiempo, de mi depende la seguridad de la aldea.

—Esas son excusas, mis misiones también eran para asegurar la seguridad de la aldea, pero siempre que venía de descanso aunque solo fuera un día, se lo dedicaba enteramente a mi hija. —Le regreso el puñetazo— ¡Es el colmo que no puedas tomarte ni una hora para pasarla con tu hijo!—Las palabras del ojinegro enojaban cada vez más a Naruto. El cual se lanzó sobre el azabache para golpearlo con todas sus fuerzas.

Sasuke no se quedaba atrás, respondía a cada uno de los golpes. La lluvia iba parando poco a poco mientras ambos rodaban buscando el dominio sobre el otro. Cuando parecía que el rubio iba a ganar, el azabache le dio una patada en abdomen que hizo que perdiera el aliento. Sasuke rápidamente se puso encima y le dio varios puñetazos que no pudo esquivar.

—Nunca te perdonare todas las lágrimas que le hiciste derramar. —dijo el azabache mientras realizaba el chidori para impactárselo al rubio; pero antes de poder tocarlo, algo se enredó en su muñeca y lo jalo hacia atrás haciendo que el chidori desapareciera.

—Gaara. —susurro el rubio al notar que era arena lo que había detenido al azabache.

—Los golpes no solucionaran nada. —Dijo el pelirrojo con indiferencia mientras miraba a Sasuke y el rubio se ponía de pie—. Aunque Sasuke tiene razón para golpearte, yo soy el Kazakage de Suna y se administrar mi tiempo para poder pasar tan siquiera unas cuantas horas con mi familia, así que no pongas esa excusa Naruto.

— ¿Tú también Gaara? Creí que tu si me entenderías. —Se movió con un poco de cuidado—. Parece que todos están en mi contra solo porque cometí un error. —suspiro el rubio—. Pero no seguiré perdiendo el tiempo con ustedes, mejor iré a buscar a mi hijo.

—Boruto está en casa con Hinata, yo lo lleve. —Sasuke se levantó y empezó a sacudirse la ropa. El rubio no le respondió y desapareció en una nube de humo.

—Imagino que el comportamiento de Naruto es por lo que me comentaste en tu carta ¿verdad Sasuke? —El pelirrojo se acercó al azabache.

—Así parece. Por ese motivo te dije que ya tenía que regresar a la aldea. —miro al pelirrojo—. Creo que será más fácil averiguar desde aquí que están planeando y quien es su líder.

— ¿Encontraste el pergamino? —La respuesta que obtuvo fue un asentimiento de cabeza—. ¿Qué decía?

—Hablaba de un sello de manipulación. Un sello muy poderoso y raro. —miro fijamente a su alrededor—. Este no es lugar para hablar de él.

—Tienes razón. Cuando veníamos de camino, encontramos una cueva a cien metros hacia el este a partir de donde está el puente, te esperaremos ahí a las doce. —indico.

—Está bien. —acepto—. Espera, acabas de decir ¿te esperaremos? —El pelirrojo asintió—.Dime que tiene activado el jutsu.

—Lo tiene activado. —Resoplo—. Sabemos cuáles son las condiciones para venir a Konoha, aunque más que nada lo hizo para molestar a Naruto.

—No me sorprende. —Suspiro con pesadez el azabache mientras el pelirrojo sonreía con cansancio—. Entonces nos vemos ahí. —Hizo un ademan de despedida con la mano y se empezó a alejar del pelirrojo.


Por las calles de la aldea se encontraba Hinata caminando mientras cargaba en sus manos una sombrilla y una bolsa de papel. Cuando de repente sintió que era jalada hacia un callejón y estampada con suavidad contra el pecho de alguien.

— ¿Qué te ocurre? —Pregunto el captor. Al escuchar su voz la ojiperla le lanzo los brazos al cuello y lo abrazo con fuerza.

— ¡Kiba! —exclamo alegre—.Que bueno que regresaste, me hiciste mucha falta.

—Yo también te extrañe Hinata, pero no has respondió a mi pregunta.

—Sucedió algo con Naruto por lo cual Boruto se escapó y ahora tiene fiebre. —Explico rápidamente mientras se separaba del castaño.

— ¿Entonces lo que llevas en la bolsa son plantas medicinales?

—Sí, Sakura me envió por ellas. —miro al castaño fijamente—. ¿Por qué tardaste tanto?

—Quería evitar lo más que pudiera a mi madre.

—Sigue con el tema de buscarte una esposa. —afirmo Hinata mientras bajaba la mirada por algunos segundos—. Deberías de hacerle caso.

—Tú y yo ya hemos hablado de eso. —La tomo de los hombros—. A pesar de que mi madre siga con ese tema, sabré librarme. —beso su frente.

—Lo has hecho por trece años, no creo que puedas más. —susurro.

—Ya verás que sí. —Suspiro—. Ahora no pienses en ello. —Descanso su frente sobre la contraria—. Ve a casa. Tu hijo es más importante, después te buscare.

—Te amo, Kiba. —Hinata se separó de él y se paró de puntitas para darle un leve beso en los labios.

—Yo también te amo, Hinata. —Dijo en modo de despedida, mientras la ojiperla se daba la vuelta y salía del callejón.


Era poco más de media noche y en una cueva algo alejada de Konoha se encontraba esperando Sasuke sentado frente a una fogata.

—Ya estamos aquí. —llamo su atención la voz del pelirrojo. El cual acababa de llegar a la cueva en compañía de su guardaespaldas.

—Tardaron mucho. —Fue lo único que respondió el azabache mientras observaba como se acercaban a él.

—Tranquilo Uchiha, que tuvimos algunas complicaciones. —se defendió Akira.

—Ya después me explican. —Se puso de pie y observo que la mujer no llevaba su capa ni su máscara—. ¿Por qué no deshaces el jutsu? —pregunto.

—Sasuke tiene razón. —Hablo Gaara—. Puedes quitarte ya el jutsu.

—No quiero correr riesgos aunque estemos fuera de la aldea.

—No puedo creer que voy a decir esto pero tienes razón. —Suspiro Sasuke—. Ya será demasiado raro si alguien nos descubre aquí a los tres juntos.

—En realidad podemos decir que estábamos planeando realizar un trio y asunto zanjado. —Recibió un golpe en la nunca, cortesía de su esposo—. Era broma.

—Mejor cállate. —Gaara miro al azabache—. ¿Dónde está el pergamino?

—Aquí. —De sus ropas saco dos pergaminos. Le dio al pelirrojo el pergamino que se veía más viejo—. Lo empecé a descifrar pero hay cosas que no entiendo ni con el rinnegan. —le extendió el otro.

— ¿Dónde lo encontraste? —Akira lo miro con curiosidad.

—Estaba en un templo cerca del país de la niebla. —Miro como el pelirrojo ojeaba levemente el primer pergamino—. ¿Crees que lo puedas terminar?

—Si pero me lo tendré que llevar a Suna. —respondió sin mirarlo.

— ¿Hasta cuándo estarán en la aldea?

—Nos quedaremos hasta el cumpleaños de tu hija, Uchiha. —respondió Akira.

—Entonces solo tenemos una semana para unir toda la información que hemos juntado. —Miro a la mujer.

—Pero no podemos concentrarnos solamente en ello. —Gaara guardo ambos pergaminos—. Shikamaru me comento que los ancianos le pidieron a Naruto que tuviera otro hijo, es obvio que tienen la esperanza de que tenga el Byukugan. —los miro con seriedad.

—Claro, esos vegetes querían que el primogénito de Naruto tuviera esa técnica sucesoria. —Akira se acercó a la fogata—. Era tanta su esperanza que eso sucediera que se decepcionaron mucho cuando el pequeño Boruto no heredo el Byukugan de los Hyuga.

—Tú eres una de las pocas personas que saben que es imposible que Boruto hubiera nacido con el Byukugan, idiota.

—Ya lo sé, Uchiha. —le restó importancia.

— ¿Crees que hasta ahora Naruto no haya notado nada? —intervino el pelirrojo.

—Dudo que lo haya hecho, aunque no estoy seguro. —Se quedó pensativo unos segundos.

—Si el sello es tan poderoso como pensamos, no lo creo. —El pelirrojo y el azabache miraron a Akira.

—Hoy cuando regresaba a la aldea sentí el chakra de Naruto. —Dijo de pronto Sasuke—. Pero no se sentía como siempre, había algo raro en él.

—Tal vez eso significa que el tiempo se nos está agotando. —Gaara apretó los puños.

—Entonces tenemos que ser más rápidos y cuidadosos para poder enfrentarlos.


Nuevas revelaciones aunque muy pero muy pequeñas.

En el próximo capítulo aparece un personaje que odia a los Uchiha, ¿saben de quien hablo?

¿Teorías acerca de la historia?