Naruto no me pertenece.
Caminando por el mercado de la aldea, se encontraba Akira que cargaba varias bolsas con compras mientras seguía a Hikari.
— ¿Ya tenemos todo lo que nos encargó Temari?—La niña miro la hoja de papel que tenía en la mano al escuchar la pregunta de la mayor.
—Nos faltan las manzanas para el postre. —se detuvo—. ¿En qué puesto crees que sería mejor comprarlas?
—Les recomiendo el puesto de la señora Hido. —dijo de pronto Sakura que en compañía de Sasuke habían estado comprando algunas cosas en un puesto cercano—. Hola Hikari.
—Hola Sakura-san. —Saludo cortésmente la ojiverde y miro azabache que estaba detrás de la pelirrosa—. Tío Sasuke. —se acercó rápidamente al ojinegro y le dedico una sonrisa radiante.
— ¿Cómo has estado, Hikari? —el mayor le dedico una leve sonrisa mientras le revolvía el cabello.
—Muy bien, aunque te he extrañado mucho. —La pelirrosa se los quedo observando con una sonrisa tranquila mientras ellos conversaban.
— ¿A mí no me vas a saludar, Fea? —menciono Akira. Sakura se giró hacia ella y la fulmino con la mirada.
—No me llames de esa manera. —amenazo.
—Que genio tienes. —le dedico una sonrisa—.Al parecer te has vuelto mas amargada.
—Deja de provocarme, A-ki-ra. —rechino los dientes e intento acercarse a la otra mujer pero una mano en su hombro la detuvo.
—Sakura, Hinata nos esta esperando. —fue lo único que dijo Sasuke.
—Tienes razón. —Suspiro y le lanzo una seria mirada a la azabache—. La próxima vez te golpeare. —la única respuesta que obtuvo fue una sonrisa aún más grande.
—Nos vemos luego. —Sasuke le hizo un gesto con la cabeza a Akira y se llevó casi a rastras a su esposa.
—No deberías de hacer enojar a Sakura-san.
—Lo sé pero es tan divertido que no puedo evitarlo. —Hikari suspiro y negó divertida.
—Tío Sasuke me indico en donde está el puesto, ¿Por qué no te quedas aquí mientras voy a comprar lo que falta mamá?
—Ya que insistes. —Lanzo un suspiro fingido—. Te esperare cerca de la fuente. —apunto una fuente que estaba como a tres metros de donde estaban. La ojiverde le sonrió aceptando y así ambas se empezaron a dirigir hacia los lugares que habían dicho.
Una vez que Akira llego a la fuente, asentó las bolsas de la compra que llevaba en una banca que estaba a lado, para después quedarse viendo hacia el cielo.
—Así que usted es la esposa del Kazakage de Suna. —Dijo una voz detrás de la azabache, lo que la hizo voltear sorprendida encontrándose con una de las ancianas del consejo—. Disculpe si la asuste.
—No se preocupe y si yo soy la guardaespaldas y la afortunada esposa del Kazakage, Sabaku No Akira. —se presentó con educación la ojinegra.
—Utatane Koharu, pero dígame ¿usted pertenece a un clan poderoso de Suna?—pregunto con interés.
—En realidad no, solo soy una kunoichi común y corriente que tuvo suerte de ser aceptada en Suna y de que el Kazakage se fijara en ella—respondió con serenidad.
— ¿Y el consejo del Kazakage acepto así sin más que se casara con usted?—la anciana la miraba con desdén, mientras que la ojinegra intentaba controlar un tic nervioso que quería aparecerle en la ceja izquierda.
—Así es ¿Por qué?—respondió mientras vio de reojo que su hija se acercaba con dos bolsas en las manos.
—Por nada en particular, solo espero que el consejo de Suna y el Kazakage no lleven a la destrucción a su aldea por decisiones tontas. —dijo en tono despectivo—. Ahora si me disculpa tengo que retirarme. —Dejo de observar a la azabache como si no valiera nada y se alejó de ella.
— ¿Cómo se atreve esa momia a verme y hablarme de esa manera?—Apretó los puños con fuerza mientras intentaba tranquilizarse cuando Hikari llego frente a ella con una sonrisa.
—Listo mamá, ya podemos regresar. —Al ver la sonrisa que Hikari le regalaba todo el enojo se esfumo de la azabache mayor que miro a su hija con ternura mientras correspondía a su sonrisa para después asentir y empezar a caminar juntas hacia donde se encontraba el Clan Nara.
En la casa del matrimonio Uzumaki estaban desayunando Naruto y Hinata. La segunda ni le dirigía una pequeña mirada a su esposo.
— ¿Cómo sigue? —pregunto tímidamente el rubio.
—La fiebre le bajo un poco, pero a pesar de eso ya le llame a Sakura para que venga a revisarlo. —respondió en tono serio.
—Me alegro que este un poco mejor, ya verás que se recuperara. —le dirigió una sonrisa a la ojiperla.
— ¿A qué viene tu repentino interés ahora por mi hijo? —Pregunto haciendo que el rubio borrara la sonrisa— Si no me equivoco ayer solo regresaste cinco minutos a la casa para verlo y después te fuiste a quien sabe dónde durante toda la noche.
—Tenía algo que hacer, además tú no me puedes regañar. —se defendió—. Estás aquí sentada desayunando muy tranquilamente mientras nuestro hijo está arriba enfermo.
—No dormí cuidándolo a diferencia de ti. —apretó con fuerza los cubiertos que estaba utilizando—. Tengo que comer algo para poder mantener mis energías y seguir al pendiente de Boruto, aparte de que no quiero que cuando despierte me vea en mal estado y se preocupe.
—Tienes razón. —se disculpó el rubio—. Hinata sé que estas enojada conmigo pero…
— ¿Y cómo quieres que no lo esté? —lo interrumpió—. Nunca asistes a los cumpleaños de Boruto pero cada año mandabas un clon de sombras y este año no te tomaste ni la molestia de hacer eso. ¿Y por qué olvidaste el cumpleaños de tu hijo? Ah, lo olvidaste porque tenías una junta con el consejo.
—Era algo de suma importancia. —al notar que Hinata iba a replicar, levanto las manos rápidamente reteniéndola—. No quiero pelear contigo, no ahora que necesito pedirte algo.
— ¿Qué es lo que quieres? —pregunto sin disminuir su tono enojado. El rubio inhalo aire para darse valor.
—Quiero que tengamos otro hijo. —Hinata abrió sus ojos sorprendida por lo que escucho y segundos después frunció el ceño.
—Antes de responderte quiero que me digas por qué quieres tener otro hijo.
—Los ancianos del consejo piensa que sería bueno para nosotros y para la aldea el tener otro hijo.
— ¿¡Los ancianos del consejo!? —Llego a su límite—. ¿Sabes Naruto? Ya me está hartando esta situación. —el rubio se sorprendió por su respuesta ya que la ojiperla se escuchaba muy enojada—Ahora solo sabes decir los ancianos opinan que es mejor esto o los ancianos me pidieron…—soltó sus cubiertos—. Ya no puedo con esto. ¡Tú solo haces lo que ellos te digan!
—Hinata tu sabes que ellos solo quieren lo mejor para la aldea, además pienso que es buena idea tener otro hijo. —intento tranquilizarla el rubio.
— ¿Otro hijo?, ¡¿Cómo puedes pensar en tener otro hijo cuando ni siquiera has sido un padre para el primero?!—La ojiperla estampo sus manos sobre la mesa con fuerza, toda la tranquilidad de su cuerpo se había esfumado y era reemplazada por enojo—. Escúchame bien, ¡Nunca te voy a dar un hijo! —se puso de pie—.Gracias a que te convertiste en la marioneta de los ancianos yo tuve que sacrificarme.—el rubio iba a interrumpirla pera la ojiperla no se lo permitió—.Te pidieron que dejaras a Sasuke y lo hiciste, te dijeron que lo mejor es que te casaras con la heredera del clan Hyuga, fuiste a convencer a mi padre de que te dejara casarte conmigo sin haberme preguntado si yo quería o no, ¡Me obligaron a dejar a la persona que verdaderamente amaba y sigo amando para casarme contigo!
—Vamos Hinata, hablas como si nada bueno hubiera traído nuestro matrimonio.
—Nuestro matrimonio la única alegría que me ha dado es tener a Boruto.
—Ahí lo tienes, entonces si tenemos otro hijo será el doble de alegría para ti.
— ¿¡Sigues con eso!? No te voy a dar ningún hijo ¿lo entiendes Naruto? —Salió de la cocina y se dirigió a la puerta de entrada para abrirla al escucharla ser tocada.
— ¡No, no lo entiendo, hablas como si no quisieras tener nada que te una a mí!—le reclamo el rubio mientras la seguía— ¿Acaso no amas a Boruto? Porque te recuerdo que él te une a mí.
—Creo que nunca entenderás el vínculo tan fuerte que me une a Boruto. —Se detuvo poco antes de llegar a la puerta y se giró para enfrentarlo—.Es un vínculo más fuerte que la sangre. —El rubio la miro extrañado— ¡Te comportas como alguien sin corazón Naruto!—Hinata intentaba tranquilizarse— ¿Sabes? Llevaba varios días con una idea en la cabeza y tu actitud de ahora me hizo tomar una decisión. ¡Quiero el divorcio lo más pronto posible!
— ¿Qué?
—Escuchaste perfectamente lo que dije, pero no te preocupes yo empezare con los tramites de nuestra separación. —Retomo su camino hacia la puerta; antes de abrir le lanzo una última mirada a Naruto—. Es mejor que te vayas a trabajar de una vez. —Y con esto abrió la puerta de la casa encontrándose con Sakura y Sasuke que la miraban algo sorprendidos—. Qué bueno que ya llegaron, pasen.
—Gracias. —Respondió la pelirrosa ingresando a la casa con el azabache pisándole los talones—. Naruto. —Noto la presencia del rubio como también noto que este no dejaba de observar con seriedad a la ojiperla—. ¿Llegamos en mal momento?
—No. Naruto ya se va. —la ojiperla se acercó al azabache que hasta ahora se había mantenido al margen y le dio un leve apretón en el brazo a modo de saludo— ¿Por qué no se adelantan a la habitación de Boruto? Saben en dónde está. —sugirió mientras le correspondía la mirada al rubio con la misma seriedad.
Sasuke y Sakura se miraron por un breve segundo al sentir el ambiente tan tenso; al entender la situación decidieron hacer lo que la ojiperla les había dicho y se dirigieron a la habitación del rubio más joven.
— ¿No te ibas ya? —pregunto Hinata cuando el azabache y la pelirrosa desaparecieron por las escaleras.
—No, no me voy. —respondió—. Tenemos que terminar de hablar Hinata.
—Sí, ya te vas. Nosotros ya hablamos todo lo que teníamos que hablar. —empezó a caminar hacia las escaleras ignorando las réplicas del rubio—. Cuando salgas no olvides cerrar la puerta.
—Hinata. —Intento llamarla de nuevo pero la ojiperla siguió subiendo las escaleras sin voltear—. ¿Cómo termino mi pequeña petición en esta situación? —se jalo los cabellos con frustración.
Cuando Hinata llego a la habitación de su hijo, Sakura estaba revisándolo y Sasuke se encontraba recostado en el marco de la ventana observando al rubio.
— ¿Qué ha pasado, Hinata? —pregunto el azabache al notar su presencia pero sin mirarla.
—Le pedí el divorcio a Naruto. —Respondió sobresaltando a los otros dos—. Pero ahora eso no es lo importante, ¿Cómo ves a Boruto, Sakura?
—La fiebre que tiene no parecer ser consecuencia de que se haya mojado ayer. —suspiro mientras se alejaba del rubio y observaba al azabache y a la ojiperla que se había puesta a un lado de Sasuke—. Su cuerpo está muy débil y su chakra parece perturbado. ¿Puedes confirmar lo último, por favor Hinata?
—Naranja. —susurro la ojiperla al de haber hecho lo que le pidió la pelirrosa—. Su chakra se ve naranja y rojo. —desactivo su Byukugan.
—Entonces la fiebre podría ser porque…
—Es porque el sello se está debilitando. —interrumpió Sasuke a la pelirrosa.
— ¿Es eso posible, Sasuke? —miro a su esposo con sorpresa.
—No estoy muy seguro. Les recuerdo que yo no fui el que les puso el sello para esconder su verdadero poder. —respondió mientras se acercaba a la cama en donde estaba el rubio.
—Pero el sello de Sarada sigue igual; ella no ha presentado ni un problema.
—Eso es lo curioso, por eso creo que Sasuke debería hablar con quién creo los sellos, para que le explique el porqué de esta situación. —Comento Hinata.
—Lo discutiré con Gaara porque necesitare un plan. —Suspiro con cansancio—. No es nada fácil entrar a la mente de Naruto y dejarlo inconsciente para poder hablar con el Kyubi. —acaricio levemente los cabellos del niño.
—Hikari. —llamo Gaara a la puerta de la habitación de su hija.
—Adelante, papá.
—Hikari tenemos que hablar contigo. —entro a la habitación el pelirrojo en compañía de su esposa. Ambos se quedaron sorprendidos después de cerrar la puerta y observar varias mariposas y pájaros de tinta volar por la habitación mientras eran bañados por los rayos del atardecer que entraban por la ventana.
—Cada vez lo hago mejor ¿verdad? —dijo la ojiverde con una sonrisa mientras se bajaba de la cama en donde había estado dando saltos y se acercaba a sus padres.
—Sí, estamos muy orgullosos de ti y de tu manejo del Choju Giga. —Sonrió Akira mientras Gaara miraba con ternura a la ojiverde.
—Gracias mamá, ¿pero que es lo que me querían decir? —Akira borro su sonrisa y miro con seriedad al pelirrojo.
—Hoy recibí un mensaje de Kankuro; tengo que regresar a Suna en la noche. —informo el pelirrojo—. Akira me alcanzara mañana.
—Creí que nos quedaríamos hasta el cumpleaños de Sarada. —se desanimó Hikari.
—Tú te quedaras en Konoha mientras nosotros regresamos. —Se acercó a su hija—. Hikari queremos que te quedes varios meses aquí. —aclaro Gaara.
— ¿Por qué? —pregunto—. ¿Creen que el Séptimo lo permita?
—Es algo necesario. Tu papá hablara con el tonto Hokage, así que no te preocupes por eso. —intento tranquilizar a la azabache menor.
—Esto es algo extraño. —Miro atentamente a sus padres—. ¿Qué es lo que no me están diciendo? —los adultos se miraron unos segundos para después asentir.
—Hikari, una vez nos dijiste que querías ayudar a detener a quien ha estado destruyendo pequeños poblados y quien mato a tus padres biológicos. —Gaara hablo con seriedad.
—Y así es.
—Bueno, si eso es verdad te tienes que quedar y ayudarnos desde aquí. —la ojiverde miro algo confusa al pelirrojo.
—Gaara, creo que es necesario contarle todo. —Hablo la azabache mayor—. Si queremos protegerla totalmente, se lo tenemos que decir.
—Tienes razón. —acepto el pelirrojo mirando a su esposa e hija.
—Que descuidada fui. —Se quejó Sarada que entraba en la habitación de Sasuke mientras se sujetaba la mano derecha donde tenía un gran corte—. Espero encontrar la pomada que utiliza papá mientras él y mamá regresan. —suspiro con pesadez mientras abría los cajones de la cómoda que estaba a lado de la cama.
Cuando abrió el último cajón empezó a mover las cosas que había ahí hasta que encontró la pomada; cuando la saco sin querer también hizo salir un pequeño papel que se deslizo hasta el piso. La azabache asentó la pomada sobre la cama y levanto el papel notando que se trataba de una vieja fotografía.
— ¿Qué significa esto? —miro la fotografía con confusión para segundos después cerrar el cajón, tomar la pomada y la fotografía y salir prácticamente corriendo de la habitación de su padre en dirección a la suya.
—Todo es tan confuso y sorpréndete. —susurro Hikari. Ya era de noche y la azabache se encontraba acostada en la cama de su habitación con la cabeza recostada en las piernas de su mamá que estaba sentada a su lado.
—Reaccione de la misma manera cuando me entere. —Le acaricio la cabeza—. Recuerda que no puedes decir nada.
—Lo sé y entiendo por qué no mamá. —Suspiro—. Pero no sé cómo los mirare ahora.
—Los miraras de la misma manera que siempre. —dijo—. Ellos siguen siendo los mismos solo que ahora eres una de las personas que más los conocen. —Ambas se quedaron calladas por varios minutos.
—Muéstrame tu rostro, mamá. —dijo de repente.
—Lo estás viendo, no estoy usando la máscara solo la capa.
—Sabes a que me refiero. —la miro—. Muéstrame tu verdadero rostro, mamá.
—Hikari, sabes que no puedo hacerlo dentro de Konoha. —le regreso la mirada a su hija. Después de pensarlo por unos segundos tomo una decisión—. Siéntate sobre mis piernas. —Jalo a Hikari y la acomodo en sus piernas haciendo que se acurrucara en su pecho—. Cierra los ojos e imagina que estamos en casa en Suna sentadas en el sillón de papá pasando el tiempo los tres juntos. —La ojiverde soltó un suspiro—. Eso es. —La azabache recostó su cabeza sobre la de su hija—. No te preocupes antes de tiempo, Hikari. Ya verás que todo estará bien.
Más revelaciones.
En el próximo capítulo habrá momento entre Naruto y Sasuke, además de un flash back de ellos.
La conversación de Gaara con Naruto para dejar que Hikari se quede en la aldea también aparecerá en el próximo capítulo.
