Hola, de verdad siento mucho la tardanza pero en estos meses me ha llovido sobre mojado. He tenido mucha mala suerte y me ha ocurrido varios cosas que me impedían poder sentarme frente al ordenador para preparar un nuevo capítulo, pero después de varias semanas (meses) ya tienen la actualización.

Ya no los distraigo más y los dejó leer.


¿Por qué tenemos que estar entrenando a estas horas de la mañana? —Se quejó una mujer azabache.

Deja de lloriquear, que debemos regresar en dos días a Suna. —La regaño Sasuke.

Ya lo sé, pero no quiero entrenar, ¿es necesario hacerlo?

Si vamos a decir que eres mi alumna, tienes que dominar aunque sea un poco mi estilo de pelea. A menos de que sea demasiado para ti, Akira. —se burló.

Naruto suspiro mientras dejaba sobre una montaña de papeles el último documento que tenía que firmar. El rubio se puso de pie y se acercó hacia una de las ventanas de su oficina mientras se estiraba.

—Ya me duelen las manos. —se quejó. La risa de unos niños llamo su atención y miro hacia abajo, a la aldea mientras sonreía—. Todo es tranquilidad. —Algo a lo lejos llamo su atención y al mirar fijamente se dio cuenta de que se trataba de Sasuke y Akira, los cuales se estaban acercando a la entrada de la aldea.

Los miro mientras se alejaban hasta que los perdió de vista y no pudo evitar recordar en la última conversación que tuvo con Gaara.

Flash Back

¿Le quieres poner escolta a tu guardaespaldas? —pregunto Naruto al pelirrojo sentado frente a él.

Si. Como ya te explique tengo que regresar a Suna por un asunto urgente y me iré solo; Akira se quedara hasta mañana en la tarde para comprarle todas las cosas que Hikari vaya a necesitar en su estancia aquí. —respondió el pelirrojo.

Creí que tu guardaespaldas estaba totalmente capacitada para defenderse, no entiendo porque le quieres poner una escolta.

Akira es muy capaz de protegerse así misma pero no está de más que alguien la ayude con todo lo que necesita comprar y que la acompañe unas horas.

¿Y porque ese alguien tiene que ser Sasuke? —Naruto miro fijamente al pelirrojo.

Sabes que Sasuke fue quien llevo a Akira a Suna y el entreno para convertirla en una de las mejores kunoichis. —Le regreso la mirada—. Y no es solo porque fue su maestro, sino también porque todos los años que Sasuke estuvo viviendo en Suna, entre él y Akira se formó una buena amistad.

¿No te parece extraño que tu esposita se lleve tan bien con Sasuke?

Se lo que estas intentando, Naruto y no funcionara. —Se puso de pie—. Realmente no te entiendo, seguí tu consejo al máximo. —Miro al otro con seriedad—. Busque una buena esposa que me quisiera y me diera hijos. ¿Por qué Akira te molesta tanto?

Ya te dije que es porque por su culpa se fue Sai.

Sabes muy bien que no fue así. —Suspiro—. Fue tu culpa que Sai se fuera. Recuerda que después de darme tu maravilloso consejo sobre que me pensara bien en mi futuro y en el de la aldea y que yo me negara, fuiste y le dijiste algo a Sai que lo hizo abandonarme. —El rubio miro el escritorio—. Sai se fue dos días después de tu boda, dejándome una carta que decía que pensara en mi aldea. Así que fue tu culpa.

Tú no lo buscaste. —se defendió.

Lo hice. Lo busque por mucho tiempo, y me di por vencido cuando me di cuenta de que él no quería ser encontrado.

Pero no lo lloraste mucho. Te recuerdo que al poco tiempo ya habías formado una familia feliz con tu esposa. —acuso.

Así que se trata de eso. —lo miro detenidamente—. Odias a Akira por lo que ella representa para mí, porque a pesar de que hice lo mismo que tú, yo si soy completamente feliz.

No sé a qué te refieres.

Lo tenías todo y tú mismo lo tiraste por la borda, y ahora tienes que ver la vida que formo a lado de la persona que lo encontró. —empezó a caminar hacia la puerta. —Nunca te vas a perdonar el haber perdido a Sasuke, ¿no es así?

Le diré a Sasuke que sea la escolta de Akira y que la acompañe en una parte del camino a Suna. —Evadió la pregunta—. Y no te preocupes por Hikari, aquí estará a salvo.

Gracias, Naruto. —y con eso el pelirrojo dejo la oficina.

Fin de Flash Back

— ¿Hokage-sama?—Dijo una voz a su espalda sobresaltándolo y haciendo que quitara su atención de la ventana y miro al Anbu que se encontraba frente a su escritorio—. El consejo lo está esperando.

—Gracias por recordármelo.


En casa de la familia Uchiha se encontraba Sakura cocinando cuando sintió la presencia de su hija a su lado. Giro a mirarla y la encontró en la puerta de la cocina mirando fijamente el piso.

— ¿Estas bien, Sarada? —la azabache sacudió un poco la cabeza para despejarse y miro a la pelirrosa.

—Estoy bien, mamá. Solo pensaba en como pedirte algo.

— ¿Qué necesitas, cariño?, sabes que me puedes pedir cualquier cosa que quieras.

— ¿Puedes dejarme entrar a la bodega de libros del hospital?

— ¿Para qué? —pregunto curiosa.

—Hay un tema que me interesa investigar y no hay información en los libros de la casa.

— ¿Es un tema muy importante?

—Digamos que es algo que despertó mi atención y que no me deja dormir bien. —la pelirrosa lo medito por unos minutos mientras la azabache esperaba nerviosa.

—Supongo que eres de las personas que no se pueden quedar con una duda, así que no hay problema alguno.

— ¿Eso quiere decir que si puedo?

—Por supuesto. Mañana tengo que dar algunas consultas en el hospital, así que tú puedes acamparme y mientras trabajo puedes hacer tu investigación.

— ¡Gracias, mamá! —grito feliz y abrazo a la pelirrosa.

—De nada, cariño. Lo que sea por mi hija. —Correspondió el abrazo—. ¿Es todo de lo que me quieres hablar?

—Hay algo más, ¿cómo esta Boruto? —se separó del abrazo.

—Fui a revisarlo más temprano y ya está un poco mejor, tal vez esté bien en un par de días.

—Qué bueno. Estaba muy preocupada por él. —suspiro la azabache.

—Ya no tienes que estarlo, pronto veremos a Boruto como nuevo. —la tranquilizo—. Ahora ¿No me quieres ayudar con la comida?

—La verdad estoy algo cansada con todos los libros que revise en la casa, así que mejor iré a dormir un ratito. —respondió rápidamente y salió casi corriendo de la cocina.

—Ya me esperaba esa respuesta. —rio Sakura.


— ¿Seducirlo? —pregunto incrédulo Sasuke mientras acompañaba a Akira hasta el puente que marcaba la mitad del camino a Suna.

—Esa es la idea que se le ocurrió a Gaara. —se encogió de hombros la pelinegra—. Me dijo que ayer dejo confuso a Naruto y que no tendrá la guardia alta, así que solamente necesitaras aturdirlo.

—Entiendo el plan, ¿pero de verdad creen que sea necesario hacer eso?

—Sasuke, eres el punto débil de Naruto. Con unos besos y toques estoy seguro que harás que no note ni siquiera si cae un meteorito. —Le sonrió con burla al Uchiha—. Además recuerda que así fue como Gaara y yo nos enteramos de su relación, Naruto estaba tan centrado en besarte que ni noto que tú te detuviste porque nos habías visto a Gaara y a mi observarlos sorprendidos y si no me equivoco ocurrió lo mismo cuando Hinata los descubrió.

—Ya entendí. —gruño—. En ocasiones quisiera golpearte.

—No puedes hacerlo mientras tenga esta apariencia. —se burló—. Lo que me recuerda que ya es hora de que regreses a Konoha y de que me ponga mi mascara y capa.

—Tienes razón. —Chasqueo la boca—. Avísame apenas Gaara ya tenga la traducción.

—Por supuesto y tu avísanos cuando hables con el Kyubi. —Se puso la capucha de la capa y la máscara—. Por cierto, ¿estás seguro de que no quieres mandarle ni una carta a Ritsu?

—Si ya regreso a Suna cuando llegues, dile que espero irlos a visitar pronto y que también espero que este cuidando bien de ella.

—Como si no supieras que él daría su vida por ella…y por ti. —Rio—. Bueno, ya llegamos al puente y eso significa que ya me tengo que ir. —Se despidió con una mano—. ¡No olvides usar protección! —grito para salir corriendo antes de que el pelinegro la atacara.

—Ese idiota. —susurro con enojo para después dar la vuelta y empezar a regresar a Konoha.


— ¿Una prometida?

—Así es. —Respondió Koharu—. Cuando propusimos a Hyuga Hinata como su esposa, creíamos que era la elección correcta. No solo ella había demostrado mucho coraje al enfrentarse a Pain para protegerlo, sino además había recuperado el titulo como heredera principal del Clan Hyuga, por eso pensamos que sería la esposa perfecta para usted, aunque ahora nos damos cuenta de nuestro error.

—Hinata fue una buena esposa. —defendió el rubio—. Siempre ha estado al cuidado de la aldea, ayudo en el hospital cuando ustedes lo solicitaron y además es la madre de mi único hijo.

—Sí, pude ser que haya hecho todo eso en el pasado pero ahora tuvo una muestra de falta de respeto al venir a pedir su separación. —Replico Homura—. Fue un espectáculo lamentable el escuchar como exigía que su divorcio se efectuara lo más pronto posible.

—Se lo dijimos en el pasado. Usted debe mostrar estabilidad para con la aldea. —La mujer lo miraba fijamente—. Cuando todos se enteren que se está separando de su esposa empezaran los cuchicheos y dejaran de respetarlo, y más si ella rehace su vida.

— ¿Y qué me aconsejan hacer? ¿Impedir que ella se divorcie de mí?

—No, pensamos que lo más conveniente es buscarle una candidata a esposa. —dijo el anciano.

— ¿Y no creen que eso traerá más escándalos?

—No, si usted acata la propuesta, los aldeanos verán que sigue estando comprometido con la estabilidad de la aldea, porque usted estará estable.

— ¿Y creen que sea necesario volver a elegirme una esposa? Hace algunos segundos se estaban quejando de su primera elección y ahora quieren buscar otra.

—Tiene que entendernos. Todo lo hacemos por su bien y por el de la aldea. —Koharu miro a Homura—. Pero es solo una sugerencia, no haremos nada que usted no quiera. —el rubio los miro unos momentos.

—Necesito pensarlo seriamente, después les doy una respuesta. Si me disculpan, tengo mucho trabajo que hacer. —Naruto se despidió de ambos y salió de la sala del consejo.

—No se preocupe, nosotros sabemos que tomara la decisión correcta. —susurro el anciano mientras la mujer sonreía con malicia.

Fuera de la sala, Naruto suspiro con pesadez.

—Una nueva esposa. —Susurro para después negar con la cabeza—. No quiero pensar en eso por ahora. —se dirigió hasta una de las ventanas y salto por ella.


Eran las diez de la noche cuando Sasuke se encontraba a varios metros cerca de la entrada a Konoha, cuando de repente de un árbol salto una persona que quedo a frente suya. El azabache frunció el ceño cuando se dio cuenta de quien se trataba.

— ¿Qué haces aquí Naruto?

—Necesitaba pensar un poco. —Respondió el rubio—. ¿Tú que haces aquí a estas horas?

—Por si lo olvidaste estaba cumpliendo con la misión que me encomendaste. —explicaba el azabache mientras se acercaba al rubio—. Acompañe a Akira hasta la mitad del camino a Suna.

— ¿Hasta estas horas?, vi como ustedes abandonaban la aldea en al medio día, ¿tanto tardaste en acompañarla? —ambos hombres estaban parados frente a frente mientras se miraban con seriedad.

—Suna no está a minutos de Konoha, así que tú critica esta fuera de lugar.

—Tienes un punto, pero tampoco es para que regresaras a estas horas.

— ¿Por qué te importa tanto?

—Tardaste mucho acompañando a Akira, y ese comportamiento puede ser malinterpretado por los demás.

—Ambas aldeas saben que yo entrene a Akira y que nos llevamos bien. —Respondió—. Así que la próxima vez que tengas un episodio de estos, será mejor que lo pienses bien antes de hablar. —quiso pasar a su lado para seguir su camino pero el rubio lo sujeto del brazo impidiendo que avanzara.

— ¿Episodio de qué? Estoy preocupado, no me gustaría que a Gaara le llegaran rumores que le hicieran daño.

— ¿Sera? Porque a mí me parece que estas celoso—dijo con burla, se soltó de su agarre mientras acercaba su rostro al del rubio y empezaba a acariciar los hombros del otro— ¿Es eso Naruto? ¿Estas celoso de la relación que existe entre Akira y yo?

Naruto observaba su rostro fijamente mientras sentía como las manos que antes acariciaban sus hombros ahora empezaban a jugar con su cabello; sin poder resistir más la tentación de besarlo teniendo su rostro tan cerca lo agarro de las mejillas y lo jalo hacia el aplastando sus labios con fuerza juntos.

El azabache abrió sus ojos sorprendido por la acción del otro, el solo quería jugar con Naruto para que dejara de lado sus tonterías pero nunca imagino que esto pasaría. Sintió como los labios del otro comenzaban a moverse con suavidad sobre los suyos, y sin poder resistirlo cerró los ojos para empezar a corresponder el beso mientras enredaba sus dedos en el cabello rubio de Naruto.

Se estuvieron besando con suavidad por algunos minutos pero tuvieron que separarse por falta de aire, temiendo que el otro se arrepintiera el rubio coloco sus brazos en su cintura y lo atrajo hacia él para volver a besarlo pidiendo permiso con su lengua para hacer el beso más apasionado y profundo, permiso que le fue concedido al instante; sin que ninguno se diera cuenta empezaron a caminar hasta que la espalda de Sasuke choco contra el tronco de un árbol pero aun así no detuvieron sus acciones.

¿¡Qué estoy haciendo!? —Pensó el azabache cuando reacciono al sentir que el rubio dejaba sus labios para empezar a besar su cuello. Iba a separar al rubio de él cuando se le ocurrió una idea. Tomo la cabeza del contrario para separarlo un poco y miro a Naruto fijamente a los ojos mientras lentamente se acercaba a besarlo. El rubio estaba totalmente embelesado y ese fue su error.


—Mi señor, el nuevo plan ya está en marcha. —susurro Koharu, la cual se encontraba en una cabaña en compañía de Homura y de otra persona que ocultaba su rostro.

—Perfecto quiero que tengan cuidado. Esta vez no quiero fallos. —Ordeno la persona encapuchada—. Ya he esperado muchos años y es tiempo de tomar Konoha.


Espero mantenerlo en esa ilusión el tiempo suficiente para poder hablar con ese zorro. —Sasuke se encontraba caminando en la cabeza del rubio, después de haber metido a ese en un genjutsu.

— ¿A qué debo el honor de que me visites después de catorce años, mocoso Uchiha?—el Kyubi estaba sentado en sus patas traseras mientras observaba al pelinegro que llegaba frente a él.

Creo que uno de los sellos que hiciste se está debilitando.

Déjame adivinar, el sello que se está debilitando es el del mocoso que se parece a Naruto ¿no?

Sí, ¿Por qué el sello de Sarada sigue intacto y el de Boruto se debilita?

El sello no se está debilitado más bien está desapareciendo. —El azabache abrió los ojos sorprendido—.Los sellos que les puse a los mocosos los vincule con uno de sus padres. —le explico con calma—El de la mocosa contigo y al mocoso con Naruto.

¿Y por qué el de Boruto está desapareciendo?—pregunto con curiosidad el azabache.

¿Seguro que eres un Uchiha? Porque no eres muy listo que digamos. —El azabache lo fulmino con la mirada—. Su sello está desapareciendo porque el lazo entre Naruto y su mocoso es el que se está debilitando; el amor, la confianza y la admiración que el mocoso sentía por su padre se está transformando en rencor, decepción y en odio.

¿Existe alguna manera en la se pueda impedir que desaparezca?

El vínculo está demasiado debilitado para hacer algo y te advierto que cuando su sello desaparezca el de la mocosa también lo hará. —el azabache se quedó pensativo después de oírlo.

No puedo creer que voy a decir esto, pero cuando eso suceda ¿Qué podemos hacer?

Tú los estas entrenando a los dos, enséñales a ocultar su chakra de una manera en la que nadie pueda notar lo poderosos que en realidad son, empieza cuanto antes. —El azabache lo miro y asintió— ¿Hay algo más que quieras decirme? El tiempo se nos está terminando Naruto puede despertar en cualquier momento.

Es sobre otro sello; hemos estado averiguando y descubrimos que a Naruto lo están manipulando con un sello ¿sabes dónde lo tiene?

Así que se trata de un sello. —Lo medito—Sello que por desgracia no sé dónde está.

¿No habías notado nada extraño en el comportamiento de Naruto?

Había notado otra energía dentro de él pero no me esperaba que se tratara de un sello y tristemente ya casi no tengo comunicación con Naruto. No sé qué es lo que esta pasando; solo mira a tu alrededor. —el azabache observo el lugar en donde estaban—. Todo está quedando más oscuro, y algo me dice que es por culpa de ese sello. —el zorro suspiro con cansancio y después recordó algo—.Pero si he notado algo, últimamente Naruto se queda dormido por muchas horas y cuando despierta tiene un muy fuerte dolor de cabeza y realmente no sé qué es lo que ocurre en ese tiempo porque me veo aturdido.

Todo eso solo me dice que tenemos que descubrir que es lo que está pasando, y quien está detrás de ello. —Respingo al notar que la ilusión se debilitaba—. Te agradezco la ayuda, ya es hora de irme. —se dio la vuelta para empezar a alejarse del nueve colas.

Mocoso Uchiha. —El azabache se detuvo y volteo la cabeza para verlo—Protege bien a mis cachorros. —hizo como si se estuviera viendo las garras mientras que Sasuke le daba una altanera sonrisa.

Eso no tienes ni que pedirlo. —respondió mientras seguía su camino.

Cuando el azabache salió de la mente del rubio se dio cuenta de que este estaba tan metido en la ilusión que ya le estaba jalando la parte de arriba de su ropa mientras le besaba de nuevo el cuello. Por algunos segundos el azabache estuvo a punto de ceder a las caricias, pero después recapacito.

Tengo que separarme de él, no puedo caer en sus redes otra vez. —quería separarse de el con un empujón pero una parte de su cuerpo parecía no querer obedecerlo, entonces el pelinegro opto por una opción que nunca imagino tomar—Tengo que huir de él. —así que armándose de mucha fuerza de voluntad logro separar sus manos del cuerpo ajeno para hacer unos sellos y desaparecer en una nube de humo.

El rubio casi se estampa contra el tronco del árbol cuando el azabache desapareció de sus brazos pero pudo sostenerse a tiempo. Parpadeo aturdido y después recargo su frente en el árbol.

—Sabía que era demasiado bueno para ser real. —se lamentó mientras tocaba sus labios.


A varios kilómetros lejos de Suna se encontraba Gaara observando con tristeza una pequeña aldea destruida.

—Cada vez los ataques son peores. —susurro cuando de pronto sintió como era abrazado por la espalda. El pelirrojo se sobresaltó y con su arena estampo en el piso a la persona que lo abrazo.

—Eso me dolió. —se quejó el hombre en el piso. Se quitó la máscara que tenía y miro fijamente al pelirrojo—. No creí que estuvieras tan distraído.

—Estaba analizando la situación. —lo ayudo a levantarse.

— ¿Y a que conclusión has llegado?

—Las aldeas atacadas cada vez son más grandes y todo parece indicar que están yendo en dirección a Konoha.

—Entonces tenemos que movernos más rápido e intentar proteger a cuantos podamos. —Se quitó la capucha que también portaba y le sonrió levemente al pelirrojo—. No te preocupes Gaara, todo esto terminara pronto, pero por ahora... —Tomo al pelirrojo de su ropa y lo jalo hacia él apresando su cintura con sus brazos— ¿Me extrañaste?

—No empieces con tus tonterías. —intentaba soltarse del abrazo.

—Vamos Gaara. —Apretó su agarre—. Tenemos que disfrutar al máximo el tiempo que nos queda antes de que la batalla estalle.

—Aunque me duele admitirlo sé que tienes razón, pero aun así tienes soltarme que no estoy solo.

—No te preocupes por Kankuro. —dijo—. Tu hermano está revisando el perímetro con ayuda de Akira. —sonrió con travesura.

Por unos segundos, ojos negros se enfrentaron con ojos aguamarinas.

—Pensaste en todo, ¿verdad? —Se rindió Gaara con una leve sonrisa mientras ponía sus manos sobre los hombros del otro hombre— ¿Cuánto tiempo tenemos?

—Por supuesto que pensé bien mis acciones, fue un largo día sin ti. —el pelirrojo soltó una pequeña risa divertida—. Tenemos al menos diez minutos hasta que regrese tu hermano, así que hay que aprovecharlos al máximo.

—Eres todo un caso, Sai. —susurro antes de que el otro posaron un beso en sus labios.


Espero les haya gustado el capítulo y que la espera valiera la pena.

Prometo intentar no tardar para subir el próximo capítulo.