Disclaimer: La base de la historia no me pertenece, sino a Smithback quien cedió en adopción a adoptadito a este humilde autor, y agrego que Harry Potter no me pertenece, sino a su autor respectivo. Utilizo ambas con el fin de ver crecer esta increíble historia.
Notas al final del capítulo.
Tom Riddle, el niño que adoptó su destino
"Escepticismo"
Tom percibió ese día como si hubiese sido la primera vez que veía la luz. Atravesar las puertas del orfanato seguido de sus salvadores hizo retumbar una sola vez su corazón, sin demostrar lo feliz que estaba de salir de ese lugar.
Volteó a verlos cuando llegaron al frente donde habían dejado estacionado el automóvil; Era extraño percibirlos, sentía como si fuese a despertar de un profundo y malvado sueño, pero al abrir la puerta y subir a la parte trasera mientras ellos subían por delante para poner el vehículo en marcha permitía desvanecer esa sensación.
Marcharon en dirección sur, hasta llegar a una casa de dos pisos con jardín al frente y cercas blancas. Era tan común. Miró con curiosidad como si estuviera esperando algo.
—¿Todo bien? Tom –indagó Harry
—Si –respondió secamente, caminando con ellos hacia la puerta
—Puedes decirnos si algo está mal con la casa –añadió Hermione abriendo la puerta
—No hay nada de malo con la casa, señora –Antes de salir del orfanato, les había aclarado que no los llamaría papá o mamá por nada en el mundo –Es solo que pensé que la casa sería un poco diferente
Harry sonrió de medio lado, divertido. Le instó a que entrara, dejando las maletas en el suelo para cerrar y dejarle admirar su interior.
—¿Algo diferente? –Continuó con la plática —¿Algo que reflejara que somos magos?
Tom se volteó sonrojado al ser sorprendido en tan infantiles pensamientos, pero tomó una bocanada de aire, recuperando su seriedad. No se había imaginado una casa en específico o alguna característica en especial, pero tampoco algo tan ordinario.
—Te aseguro Tom –colocó una mano sobre su hombro –Que hay magia en esto
Asintió. Aún verlos joviales con todo el asunto de la adopción y la manera en que ellos comenzaban a interactuar con él no hacía que confiara realmente. Pero lo habían sacado del agujero en donde vivía y eso tenía su mérito, aún más cuando le habían mostrado la existencia de la magia y darle de nuevo una idea real a su vida.
—Tom, es hora de cenar –Hermione tocó la puerta de su habitación, haciendo que el pequeño soltara un suspiro de alivio al comprobar visualmente que estaba fuera del orfanato
—En un momento iré –Hermione asintió bajando primero al comedor
Tom observó por enésima vez su habitación. Había subido a descansar pero quedó relegado a un sentimiento de sorpresa y tranquilidad al verla; estaba decorada sencillamente, con poster mágicos donde veía a las figuras moverse. Una cama con sábanas azules y verdes, un armario que pretendían llenar al día siguiente y una repisa con objetos extraños que no quiso curiosear. Luego de tanto se había quedado dormido, descansando por primera vez.
Bajó las escaleras en forma de caracol, llegando a sentarse a la mesa donde Harry leía algunos folletos de escobas mientras que Hermione servía o lo que hacía flotar hacia la mesa: Pollo al horno con papas, ensalada fresca y lo parecía un jugo de zanahoria, acompañados de sus platos respectivos.
Harry vio la sorpresa del niño ante las acciones de su amiga, riendo levemente. Tom pareció notarlo y se limitó a regresar a su expresión habitual. Sería difícil al principio y ellos dos lo sabían, pero esperaban o anhelaban que todo fuera para bien.
—A comer –Hermione se sentó en la mesa frente a Harry y a la derecha de Tom.
—¿Crees que se adaptará a nosotros? –preguntó Hermione cuando estaban en su habitación, habían dos camas medianas, con almohadones de colores y sábanas rojizas. Harry suspiró ante su pregunta, eso esperaba realmente.
—Tomará tiempo así que debemos ser pacientes y dar lo mejor de nosotros –dejó a un lado su libro para abrazarla por detrás –Tú misma lo dijiste antes ¿No? –Hermione asintió, ya era una costumbre que ellos se abrazaran de esa manera –Por ahora estará bien, mañana hay que hacer las compras y poco a poco nos acercaremos a él
—Bueno, mientras no busques cosas de Quiditch, varitas y no sé cuantas más –giró para verle refunfuñar —¿Qué?
—Pareces mi madre –Sonrió cínico
—¡Harry! –Reclamó cómicamente –Por cierto, vete a dormir mañana trabajas –recordó
—Si mamá –Esquivó una almohada para luego dirigirse al baño
Al día siguiente, los tres desayunaban juntos antes de que fueran a sus trabajos. Según lo que le explicaron, Harry trabaja para el hospital San Mungos como administrador del lugar y Hermione tenía una pequeña librería en el callejón Diagon, donde iban los magos a hacer sus compras.
—Lo hubieras visto en sus años en Hogwarts –comentaba Hermione divertida –Era todo un tonto para las pociones, el profesor Snape vivía para regañarlo
—¡Hermione! —reclamó Harry –Te recuerdo que no eras nada buena para volar en la escoba
—Eso es para bárbaros –ambos rieron, Tom simplemente les miraba entretenido, sin cambiar su rostro estoico, era extraño la forma en que convivían pero no desagradable
—Hoy iremos de compras –mencionó Hermione sacando de su ensoñación a Tom –Hay que ir por ropa, algunos libros, limpieza –comenzó a enumerar la lista, haciendo que ambos les doliera la cabeza
—Suerte Tom, yo "huiré" –bromeó revolviéndole los cabellos con cariño, haciéndole enrojecer –Nos vemos en la tarde
Le despidieron mientras salía con rumbo a su trabajo. Hermione le sonrió mientras le platicaba de otras cosas.
Pasó una semana bastante extraña para Tom y sin que él lo notara, también para ellos. Adaptarse a un nuevo hogar no era cosa sencilla y más cuando este no confiaba en sus "padres" adoptivos. No era culpa de ellos ya que lo que menos habían hecho era acciones que reforzaran su desconfianza, simplemente sabía que no podía confiar en los humanos, era natural en él.
Uno de los sitios favoritos de la casa había sido la biblioteca personal de Hermione que apenas al entrar se impresionaba con el tamaño que tenía. Dentro de su perspectiva tendría que ser pequeño el lugar, pero este se extendía hacia el segundo nivel sin utilizarlo realmente, con escaleras para tomar los libros tranquilamente. Y para su fortuna, sabía leer.
Pasaba largas horas en ese lugar. Hermione le hacía compañía continuamente, sentándose en un sofá confortable, perdiéndose en la lectura. Tom lo encontraba muy agradable. Podía preguntarle cuando quisiera, y en ello el uso de la magia la cual no había visto que la utilizaran todo el tiempo, solo para reparar objetos, limpiar, cocinar y mover objetos principalmente libros. Le habían dado una lista bastante larga en cuanto a su uso, aclarándole que no la usaban en todo por la simple satisfacción de hacer las cosas uno mismo.
Hermione le había dado algunos libros sobre magia básica que utilizaban en la escuela que en un futuro asistiría: Hogwarts, una escuela famosa de magia y hechicería. Harry le platicó sobre el Quiditch, un juego muy parecido al foot Ball (según él) montado en escobas, dándole algunos libros sobre ello. Ambos le vieron con cierta pena, demasiado fanático para su gusto.
Conoció algo que detestaba Hermione: Muggles. La palabra discriminadora de humanos. Le había dejado en claro que no le agradaba la idea de diferenciarlos; al fin y al cabo todos eran humanos y el clasificarles era malo. Discrepaba de ello, después de todo eran diferentes, era una buena forma para separar a los magos de los no magos.
Al principio le pareció extraña la relación que ellos llevaban, según había escuchado de los otros niños era que el cariño se veía todo el tiempo, pero con ellos era diferente. No conocía realmente lo que debía o no ser, pero no le incomodaba del todo. Algunas veces Hermione preparaba el desayuno y el almuerzo de Harry, otras ambos cocinaban y adornaban su plato de una manera infantil, pero no les decía nada, al fin y al cabo esa era su manera de ser. La comida que hacían era deliciosa y terminaba por devorar todo lo que servían. Cuando se despedían, siempre le daba un beso en la frente a ella y a él le revolvía los cabellos mientras sonreía, para luego dirigirse a su trabajo.
En las mañanas iba con Hermione a la pequeña librería que tenían en la calle Diagon, atendía en la mañana y parte de la tarde, vendiendo toda clase de libros, hasta muggles que eran de gusto para algunos magos. Él se quedaba sentado leyendo mientras de vez en cuando veía a las personas entrar y pedir sus libros favoritos o en su defecto, para sus hijos. Algunas veces les presentaba como su hijo y con cierto recelo saludaba.
Tom se encontraba bastante indeciso sobre cómo entender lo que vivía en ese momento, eran amables y se preocupaban por él, y eso le colocaba en un conflicto serio, no creía que podía haber humanos así sin segundas intenciones.
Decidió no preocuparse por el momento, el tiempo le daría la respuesta que buscaba.
Feliz día:
Dentro de los infortunios de ser asalariado, existe el peligro de ser contagiado de gripe y para colmo, con un cuerpo semi débil, pasar a bronquitis. Mis penas han sido relegadas a mi cama, así que me ha sido imposible poder publicar antes esta historia. Si preguntan por Tom, esos días los paso con sus abuelos y ha estado muy contento desde entonces. Ahora que me he recuperado, ya está conmigo y emocionado de haber terminado este capítulo que tanta pena teníamos con el atraso.
Había un punto donde pedían sobre la relación de Harry y Hermione y a decir verdad, el resultado nos ha traído satisfacción, poco a poco irán viendo cómo su relación camina en una dirección contraria a sus expectativas, pero eso será otra sorpresa.
Anuncio que a partir de este capítulo habrá un cambio total a lo que ustedes esperaban, ya que el siguiente no podríamos continuarlo igual por la única y exclusiva razón: Nos arruinaría la línea de tiempo que traemos con esta familia, y Tom está de acuerdo con ello (aunque él lo propuso, sinceramente) así que, el ansiado capítulo saldrá la otra semana posiblemente martes o miércoles como último día.
Les estamos agradecidos por colocarnos en sus favoritos, alertas y cuanto comentario que nos ha llegado, espero que la historia esté siendo de su agrado y que la sigan de principio a fin. Feliz semana y nos vemos pronto.
