Disclaimer: La base de la historia no me pertenece, sino a Smithback quien cedió en adopción a adoptadito a este humilde autor, y agrego que Harry Potter no me pertenece, sino a su autor respectivo. Utilizo ambas con el fin de ver crecer esta increíble historia.

Notas al final del capítulo.


Tom Riddle, el niño que adoptó su destino

"Paso a Paso"

El silencio paralizó el corazón de los testigos de aquel acto atroz. La sangre resbalando de las escaleras de la madriguera la cual a pocos escalones guiaba al yacente cuerpo, uno que reconocerían en cualquier momento.

Una persona valiosa.

La perturbadora sonrisa en una dulce despedida les paralizó al actuar; el chasquido de la varita al activar el hechizo que aplicaría en su propia garganta para acabarse; el grito de su propia madre ahogándose en su pecho ante el suicidio del último gemelo; el líquido carmesí salpicando las paredes ante la explosión que destrozó su cabeza mientras que el cuerpo caía sin vida en los últimos escalones; la imagen perturbadora que llevarían grabada en sus mentes por el resto de su vida.

George se había suicidado.

¿Habían notado algún cambio? ¿Tenía problemas? ¿No asimiló la muerte de su hermano? ¿Estaba deprimido?

Eran las preguntas que rondaría en la investigación y que dañaría la estabilidad de los más cercanos. ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué eligió terminar con su vida? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no antes? ¿Tendrían respuestas luego de su muerte?

Las tendrían luego de finalizar el caso. Nada alarmante como un suicidio, fue lo que determinaron sin más preámbulo las autoridades. Le dieron sepultura y el amargo mes siguió en una búsqueda de respuestas. Hasta que dieron con algo que terminó por derrumbarlos.

La culpa embargó sus corazones sin piedad.

La culpa movió voluntades.


22 de marzo de 1931 – Hogwarts, pasillo del primer piso – 15:30 PM

Crack.

El giratiempo en su mano había sido pulverizado. No por ellos sino por la carga del tiempo. Ambos se vieron sin decidir a moverse aun cuando eran presa de las miradas de varios estudiantes que rondaban fuera de sus clases. Con maleta en mano comenzaron a buscar la salida del lugar sin esperar a encontrarse con la persona que ya no existía en su tiempo. Para su primer mal paso fue lo que los detuvo.

-¿Puedo ayudarles? –Preguntó educado, les examinaba meticulosamente. Ver aparecer dos personas de la nada y en una institución donde la misma protección del castillo evitaba llevar ese proceso era inaudito.

-Solo buscamos la salida –Harry intentó con lo que realmente necesitaban.

-Creo que tendrán que explicar algunas cosas antes de salir de aquí –inquirió Dumbledore

-¿Por qué? –Preguntó Hermione –Solo hemos venido de visita ya que queremos que nuestro hijo estudie aquí

-¿Apareciéndose dentro del castillo? –

¿Qué hacer? Vacilar al profesor era impensable. De todas las personas tenían que toparse con el más astuto. Hermione intentó con un hecho improbable y para su satisfacción fue la manera en que expresó su curiosidad mientras los tres se dirigían a la salida. Conocer el futuro era muy útil.

Menuda suerte o inicio de una batalla por desaparecer de su vista. Lo sabrían a su tiempo.


Se dirigieron a Hosmeade para hospedarse en aquel lugar. No podrían moverse con libertad sin antes revisar sus planes los cuales eran inexistentes. Ambos se habían sentado en cada extremo de la cama, intentando ordenar sus pensamientos al enfrentarse a la realidad de su misión.

-Bueno, aquí estamos –comenzó Harry apoyándose con sus brazos hacia tras, observando el techo desinteresadamente, Hermione asintió sin verle. Comenzó a sopesar el hecho de la época, de lo que debían de crear para que su futuro cambiara y borrar la existencia del mago más poderoso de todos los tiempos.

-Debemos empezar con nuestras identidades –comenzó a enumerar mientras buscaba en su bolso, removía los objetos ansiosa –Establecernos como una pareja formal, trabajos y ….

-Hermione –susurró levemente. Ambos correspondían al mismo sentimiento aún si no podían expresarlo; por lo menos eso creyó al verla ataviada con el listado de asuntos por resolver. De ante mano lo planificaron: creación de un pasado falso.

Las dudas agolpaban fuerte, pero lo superarían. Su amistad los mantendría unidos hasta el final.


Miedo.

La consternación creció en ambos. Ver sus ojos reflejado una emoción tan primaria y de las más fuertes en su hijo fue demasiado. El labio le temblaba, sus ojos se dilataron para formar el conjunto de su rostro, una mueca que demostraba que era un humano herido. Distaba de lo que podían considerar normal, era como si luchara contra lo irrazonable.

Ninguno se movió. Ni siquiera el intento de enmendar lo sucedido. Podían escuchar el latir de sus corazones acelerados por sus emociones elevadas, más no inevitable el revoloteo de sus pensamientos. Hermione fue la primera en dirigirse a Tom, intentando tomarle de su mano para acercarle a él. Este rehuyó del contacto sin dejar de mirarle. Dio un paso hacia atrás, intentando mover su cuerpo para salir de ahí y perderse en la oscuridad de sus pensamientos.

Había lastimado a las personas que lo habían sacado de ese agujero infernal en el cual pasó sus primeros años. ¿Qué temía? ¿Por qué temía? Se suponía que no eran importantes para él, solo eran una forma económica para subsistir. ¿Realmente creía en ellos? No lo soportaba, no era posible que comenzara a tener una pizca de interés en esos humanos. Se agarró la cabeza con ambas manos frustrado.

Harry olvidó su herida al ver como el pequeño caía de rodillas mientras se sujetaba de una forma lastimera. No esperó más.

-¡Déjame! –gritó Tom al sentir como Harry lo apresaba en un abrazo, aun cuando el pequeño luchara por librarse. Aún aturdido, liberó de nuevo los rayos terminando de lastimar a Harry quien no opuso resistencia.

-Escúchame Tom –El niño comenzó a repetir una y otra vez que lo soltara, sin efecto alguno. –Tom, no fue nuestra intención el no creer en ti.

-¿No? –Inquirió molesto -¿Por qué lo harían? ¡Ni me conocen! ¡Pensaron lo peor de mí!

Las palabras no cruzaron sus gargantas desesperadas. Se habían dejado llevar por la situación y no pensar realmente lo sucedido; pero ¿Cómo pensar lo contrario? Había jugado con los payasos como para no sospechar lo último. Ambos cruzaron miradas dudosas para luego posarlas en su pequeño hijo, quien lidiaba con sus propios demonios.

-¿Por qué me adoptaron? ¿Por qué me eligieron? ¿Por qué soy como ustedes? ¿Por qué no eligieron a otro niño? –exclamó furioso, quería saber por qué y terminar con esa agonía. No quería humanos que lo apreciara ni tener atención sobre ellos, él había llegado solo a este mundo, sin una madre o un hogar al que pudiera sentirse amado. ¿Por qué quería tales cosas?

No se habían detenido a platicar sobre su adopción. Asumieron verdades inexistentes y no previeron el conflicto interno del pequeño. No era una excusa ser primerizos y ni que la guerra los obligaría a tomar decisiones casi improvisadas. La perspectiva oscura de su futuro no daba tregua y ahora pagaban su imprudencia. Hermione suspiró intentando ganar valentía y sabiduría en palabras reales que llegaran a su corazón y entendiese lo que ellos querían para él: ser su familia.

-Porque eres el primer niño que amamos desde el momento en el que te vimos –Las palabras serenas de Hermione lo paralizaron. Era imposible que sucediera tal cosa, nadie podía expresar "el amor a primera vista" con un niño como "él". Era una mentira, una vil mentira para hacerle ceder ante sus encantos.

-¡Mentira! ¡Mentira! –volvió a gritar esta vez llorando. Harry le soltó para sujetarle de los hombros mientras este agachaba el rostro intentando frenar sus lágrimas. –Nadie puede amar a simple vista y ni en tan poco tiempo, es imposible –repitió consternado.

-Sé que te será imposible creernos y más si consideramos que no conocemos tu pasado dentro del orfanato –Harry le soltó suspirando pesadamente –Pero no te elegimos por ser como nosotros sino porque eres tú.

-Eso no responde nada –bramó mientras secaba sus lágrimas a manotazos. ¿Qué querían explicar? ¿Qué habían visto en él? ¿Por qué si quiera le importaba? Había estado resuelto a no confiar en ellos, a aprovecharse para no volver al mísero agujero en donde le dejaron a su suerte. ¿Por qué terminaba envuelto en emociones inexistentes?

-Entiendes que todos somos humanos ¿no? –Hermione se agachó para frotar sus mejillas, intentando borrar el rastro de sus lágrimas. Este no se apartó de ella, simplemente asintió estoico –Y que a la vez somos diferentes, ya sea en raza, credo o dones –Asintió de nuevo confundido –Y que no hay nadie igual a ti en el mundo –Ladeó su cabeza mientras se cruzaba de brazos –Ese "tú" es lo que nos hizo elegirte.

-No soy especial –Aclaró.

-Aún no lo ves, pero lo eres –devolvió con una sonrisa –Inteligente, travieso y serio como ninguno –Enumeró viéndole directamente, no debía vacilar –Y podría decir mucho más pero lo que queremos decirte en si es que te elegimos porque deseamos que seas parte de nuestra familia y que seas feliz.

Su boquita formó una leve sorpresa. Dirigió su mirada de Hermione a Harry quien asentía sonriente. ¿Formar parte de su familia? ¿Por qué sopesaba el hecho hasta ahora? Nunca los vio de esa forma, se imaginaba que no lo haría en un buen tiempo; el hecho radicaba que no sabía realmente que pensar de sus palabras. Desde el principio fue así, por ello lo adoptaron ¿no?

Cinco años de rencor y odio no se irían así por así. ¿Qué hacer? Había lastimado a su benefactor y aún intentaban hacerle ceder ¿Lo librarían de su rencor? ¿Confiaría en ellos?

-¿Aún si no los llamo como mis padres? –tras un largo silencio fue lo que expresó al final de sus dudas. Vio como los adultos asentían enérgicos para volver a ver esas expresiones bobas en sus rostros. ¿Qué era lo que le atraía de esas personas? ¿Debía ceder? Vio la sangre que aún emanaba del brazo de su benefactor mientras este intentaba no quejarse. No podía estar en discordia, lo mejor sería disculparse y evitarlos hasta que tuviera una respuesta real a su ser –Lamento haberle lastimado, señor –Se disculpó sinceramente, aún si había sido accidente pero ellos tenían en parte culpa.

-No te preocupes, Hermione me curará.

-Ni lo pienses, te llevaré con el doctor –Harry hizo una mueca para comenzar a rogar en un dramatismo cómico terminando con el regaño.

Y ahí estaban de nuevo, bromeando y discutiendo. No se movió del lugar, solo cruzó sus piernas observándoles.


-Tengo una vacante de asistente de bodega, señor Granger –El mago a cargo del reclutamiento anual del hospital de San Mungos le había aprobado para el puesto luego de varios meses en espera. –Si usted está de acuerdo puede comenzar la siguiente semana para capacitarlo.

-Por supuesto, acepto –Declaró Harry sin titubeos, pasó casi el año sin trabajo y no ayudaba el hecho de falsificar su información personal, pero eso era otra historia.

-Perfecto, preséntese el lunes a primera hora en esta misma oficina –El mago estrechó su mano para terminar con el proceso.

Salió realizado del lugar. Prácticamente era su primer trabajo y con mucho esfuerzo logró obtenerlo. Gustoso, se dirigió hacia la librería que habían creado entre los dos para contarle la buena noticia.

Al llegar no entró de inmediato. Tomó una bocanada de aire que soltó en un alivio sincero. Tres años habían pasado desde que llegaron a ese tiempo y apenas avanzaban en sus planes; papeleo, boda y una vida estable; esos eran los principios de su misión. Rio recordando el segundo punto, siendo una comedia que terminó con un juez molesto y una muchedumbre aclamadora de beso, aun estando casados nunca habían cruzado la línea de amistad que los definía.

Porque ellos amaban a sus parejas; aún en la distancia mortal del tiempo.


¿Qué podían decir de esos seis meses como familia? Poco y mucho a la vez. Luego del incidente, Tom no se distanció de ellos ni se acercó emocionalmente, considerándolo una suerte extraña. Aún marcaba barreras al estar con ellos pero levemente sonreía cuando estaba distraído.

¿Sonreía?

Hermione era quien apreciaba esas leves chispas en su hijo. Pasaba más tiempo con él o con su presencia, como solía bromear al narrarle su día a Harry cuando llegaba del trabajo. Pasaban tiempo en la librería; ella atendiendo mientras que él leía absorto en la lectura. Levantaba la mirada en ratos para regresar su vista al libro. Durante el almuerzo cerraba la tienda para comer con tranquilidad.

Tom no había perdido la costumbre de preguntar sobre lo que no entendía a Hermione, siendo el motor que impulsaba la comunicación en las comidas y en su hogar. Veía una poderosa curiosidad que solo había podido apreciar en sí misma, así que la alimentaba embelesada.

Pero no todo era un mar de rosas. Uno de sus miedos se presentó una semana después cuando vieron la fecha que habían colocado para buscar escuela una vez que Tom lo pidiera en la cena.

-¿Puedo asistir a la escuela? –El "puedo" como opción racional y de parte de un Tom dudoso les sorprendió. Ambos asintieron sin pensarlo tanto.

-Los primeros años estudiarás en una escuela muggle –comentó Harry –Así que tendrás que cuidar que tu magia no sea expuesta.

-¿Nadie puede ver que soy mago? –preguntó regresando a su inexpresión.

-Nadie, la existencia de la magia no puede revelarse a los no magos –Aclaró Hermione tomando un sorbo de su té –Correríamos peligro y eso acarrearía problemas –Explicó sencillamente.

El pequeño pareció meditarlo, no preguntó nada más y con palabras leves expresó que tendría cuidado.

Discutieron varios días sobre el lugar al que asistiría y en sincronía, Hermione y Tom eligieron la misma escuela.


La noche anterior a la escuela, Tom meditaba sentado en su cama en plena madrugada. Sopesaba las palabras de sus tutores que por cierta casualidad había escuchado al pasar por el pasillo en búsqueda de agua. No gustaba de realizar ese tipo de acto pero llamó su curiosidad. No era la primera vez que los escuchaba, pero esa vez sus palabras no habían dejado su cabeza.

-… Detiene mi corazón con todo lo que pasó –suspiró pesadamente Hermione, escuchando sus pasos resonar levemente en el cuarto. Se acercó a la puerta sin poder apreciar lo que hacía.

-Casi lo echamos a perder –Esa expresión le hizo detenerse, Harry se removió incómodo –Todo iba tan bien y luego… ¡Rayos! Debimos detenernos a pensar.

-No te martirices con eso, Harry, lo más importante es como reparar lo que hicimos. No quiero que Tom sea infeliz de nuevo –Vio que la puerta no estaba cerrada del todo así que se acercó a ver en su interior. –Investigaré el incidente.

-Esperamos tanto tiempo para estar con él –Harry cruzó los brazos, reflexivo.

-Cinco años de sacrificios –Recalcó haciendo una pausa –Valió la pena. El que esté con nosotros es tan… espléndido, sé que no es como imaginamos que sería pero es bueno –rio febril, le tenía un cariño especial aunque estuviera presente la imagen del que causó tanto daño.

-Tiene tu hambre de conocimiento –bromeó Harry –Ambos son los devoradores de libros más peligrosos del mundo mágico.

-¡Harry! ¡Sé serio! –Le aventó las almohadas mientras se quejaba de sus chistes.

-Seré serio, lo prometo –Hermione se sentó en la cama cruzada de brazos

¿Cinco años de sacrificio? ¿Qué tanto habían hecho para adoptarlo?

¿Por qué? Volvía una y otra vez al inicio. Otra vez.

La única forma de conocer la respuesta era conviviendo con ellos, aunque esperaba no terminar amando a esos humanos. No lo permitiría. No se traicionaría así mismo. Observó su cuarto, la ropa lista para usar al día siguiente y el sándwich de jamón acompañado de un vaso de leche.

Tomó el sándwich con ambas manos para pegarle un mordisco. Delicioso. Ella era muy amable y velaba por él sin interferir en su espacio personal. Comenzó a describirla en su mente detalladamente, recordando algo en especial.

La sonrisa boba.

Dio un segundo mordisco, recordando que era de madrugada. A medio comer lo devolvió al plato, tomó un par de sorbos a la leche, sonriendo levemente. Era una buena señora.


Hola a todos:

Lamentamos profundamente el atraso de este capítulo, pero como todo en la vida suceden inesperadas experiencias que lo imposibilitan para escribir con pasión y tiempo desenfrenado. Tom y yo hemos adelantado todo lo posible para que saliera este precioso capítulo, que en resumidas cuentas es el inicio de algo bueno o malo, juzguen ustedes mismos.

Por primera vez aparece ya escenas del suicidio. ¿Qué es lo que descubrieron y callaron tan celosamente? ¿Qué fue lo que motivó al muchacho a cometer semejante atrocidad?

Uno de los puntos buenos de esta espera es que el capítulo es largo, y con detalles que prácticamente son pistas dejadas por Tom para que se entretengan mientras esperan el siguiente capítulo que saldrá en tres semanas, si no hay inconvenientes, saldrá en menos tiempo. Pero esta vez sí cumpliremos el plazo. Algo que queremos que comenten es: ¿Hubo boda? (risas) ¿Asistente de bodega? Muchos detalles que aclararemos en el siguiente capítulo, donde se dará a conocer en su mayor esplendor los cinco años de Harry y Hermione antes de adoptar a Tom. ¿Ya sienten curiosidad? Esperamos que sí.

Agradecemos infinitamente y con alegría los reviews, las alertas y los favoritos que aumentaron considerablemente en este periodo de ausencia. Este fic es para ustedes, de todo corazón.

Los esperamos en el siguiente capítulo, pasen una semana llena de éxitos.