Disclaimer: La base de la historia no me pertenece, sino a Smithback quien cedió en adopción a adoptadito a este humilde autor, y agrego que Harry Potter no me pertenece, sino a su autor respectivo. Utilizo ambas con el fin de ver crecer esta increíble historia.
Notas al final del capítulo.
Tom Riddle, el niño que adoptó su destino
"Recuerdos"
23 de marzo de 1931 – Londres, Inglaterra – 12:45 PM
Se encontraban en la oficina de registro de ciudadanos (*), sentados en mullidas sillas verdes frente al escritorio del inspector que verificaba su caso. Si no funcionaba, estarían perdidos.
-¿Se tragarán el cuento de la pérdida de nuestros papeles? –preguntó haciendo estremecer a su compañera, quien mordía sus uñas preocupada.
-Funcionará –Aclaró, intentando ser optimista –No viajamos toda la noche a ese pueblo perdido para que ahora tengamos problemas.
-Aun no entiendo como convenciste al alcalde de toda esta locura, ni siquiera usaste una "poción" –Se quejó sorprendido de las habilidades de su amiga.
-Simplemente hay que usar las palabras correctas –Rio al escuchar "biblioteca" entre sus murmullos. Sabía de ante mano que debía de moverse si él no lo lograba, por ello eran un equipo.
-Comencemos –El agente de registro tomó la primera hoja de registro y la acomodó en el carrete de la máquina de escribir; Pidió la autorización de sus expedientes para comenzar a llenar su registro. –Señorita Hermione Strone, de veintidós años, nacida el….
15 de Octubre de 1931 – Londres, Inglaterra – 9:30 PM
-¿Casarnos? –Exclamó Harry esa noche. Ambos cenaban pollo con puré de papa, hecho por Harry. Era cierto que debían tener ese papel para poder adoptar, pero esperaba que fuera un poco después. Mucho después.
-Ya lo habíamos hablado, Harry –Suspiró por enésima vez. ¿Por qué le costaba tanto digerir las noticias? Era algo que siempre Hermione se preguntaría. –Hay que hacerlo ahora para que nos tomen en cuenta para adoptar a Tom.
-Apenas nacerá en unos meses, no creo que debamos correr tanto –Comentó mientras comía. –Ya hemos encontrado el orfanato y hemos hecho varias cosas incluyendo la casa como para apresurarnos a "eso".
-Es vital que seamos pareja lo antes posible o no será creíble, ¿Recuerdas cuánto tiempo nos llevó obtener nuestros documentos de identificación? Meses, Harry, y no quiero volver a pasar lo mismo.
-No lo pasaremos –Dejó el tenedor a un lado –Sé lo importante que es esto, pero me gustaría esperar un poco… por lo menos a acostumbrarme a la idea.-Eso sacó una ligera carcajada a Hermione.
-Pareces una chica –bromeó, enojando a Harry quien le reclamó el comentario –Era broma, tranquilo. Solo quiero hacer las cosas bien.
-Está bien, lo haremos –Se rindió al final, discutir con Hermione no lo llevaría a ningún lado. –Lo único que hay que resolver es… "Eso" –Volvía a usar el mismo adjetivo, pero no entendió a qué se refería.
-¿Eso? ¿A qué te refieres? –Preguntó curiosa
-A que no te voy a besar –Aclaró con cierto rubor en sus mejillas.
-Ni loca te besaría, Harry Potter –Rio acalorada, eso no lo había pensado –Pero… Ese día habrá que hacerlo.
-Sabrás a biblioteca…
-Ve quien habla, el que vive en el barro por el Quiditch –Contraatacó….
Ambos terminaron riendo, por mucho que quisieran evitarlo tendrían que hacerlo aunque no quisieran. ¿Por qué no comenzar ese día?
La amistad no ayudaba en nada.
22 de noviembre de 1931 – Alcaldía de Londres – 9:30 AM
Habían invitado a todas las personas que conocían dentro de sus trabajos; en este caso, seis personas por parte de Hermione y diez por parte de Harry. Ya se encontraban en la alcaldía, listos para dar el siguiente paso de su vida y del plan para salvar al mundo. Ambos morían de los nervios, no era algo que se pudiese hacer como si nada.
Hermione llevaba un vestido sencillo de mangas largas de color blanco con flores lilas, tacones y un pequeño velo que era más adorno que otra cosa. Harry iba con un traje formal negro, corbatín y mocasines. El juez dio inicio a la boda y junto a los testigos procedieron al protocolo nupcial.
Los votos fueron pronunciados entre sonrojos y palabras dulces que invitaban a una nada seriedad por parte de ambos; pronunciando al final de cada discurso la afirmación que daría el inicio de su vida como una pareja casada, aun siendo amigos.
-Ahora puede besar a la novia –Cuando el juez indicó, ambos buscaron la frente del otro en un arrebato de nerviosismo; se tomaron de los hombros y ambos se estiraron de manera torpe, terminando rozando sus labios con lentitud, un pequeño beso que los hizo retroceder sonrojados. Los presentes aplaudieron extrañados por la pareja, hasta que una anciana amiga de Hermione se levantó haciendo callar a los presentes.
-¡Que inocentes niños! ¿Hasta de un casto beso se avergüenzan? –Exclamó haciendo reír a la audiencia. Ambos rieron tomándose de la mano para terminar con la ceremonia.
Tom y Hermione caminaron a la escuela ya que esta quedaba cerca de la librería y de su hogar. Era el primer día y se veía como las madres se preocupaban por hacerles llegar a tiempo junto con sus materiales, almuerzos y pulcritud. A pesar que las oportunidades para las mujeres eran escasas era una buena época para vivir, por lo menos ese era el razonamiento diario de Hermione.
Tom asentía cada vez cuando le recordaba las reglas para poder estar en paz en la escuela; platicar con sus compañeros, no mostrar su magia, atender a las instrucciones de su maestra, no usar magia, comer todo su almuerzo para crecer sano, respirar hondo en caso que su magia se saliera de control; En lugar de molestarse por el recordatorio continuo del uso de la magia terminó por sonreír ante el nerviosismo de su tutora.
-No se preocupe –Recalcó por enésima vez ya en la entrada de su aula –Atenderé a todas sus instrucciones.
-Sé que lo harás, eres un buen niño Tom –besó su frente y le mandó dentro donde se presentó con la maestra. Hermione le vio por la ventana para luego partir a la librería, ahora sin Tom.
Aburrido.
Aburrido, aburrido.
Repetía levemente entre líneas al estar en el aula con sus demás compañeros. Ya sabía leer y había terminado en el lugar menos apropiado para él; todos comenzaban con las letras cuando era su pan diario leer con devoción. Había lamentado el hecho de no incluir entre sus útiles algún libro que lo entretuviera. Sus pensamientos fueron detenidos por un sublime roce. Recordó el beso. Ella parecía una madre en todo.
¿Por qué no retrocedió? Simplemente la dejó ser y eso le gustaba. Realmente le gustaba esa señora, era muy gentil y podía hablar de sus libros sin temor a no ser entendido. Ambos tenían esa invitación de felicidad que ignoraría por sus actitudes bobas, pero era el reflejo de lo que no quería aceptar. Debía esperar y lo sabía.
Tomó su cuaderno y con la dificultad de un pequeño niño comenzó a dibujar las letras que había escrito el profesor en el pizarrón, aprendiera o no, lo haría bien.
Sus mejillas rojas delataban sus pensamientos. Caminaba a paso presuroso recordando el pequeño beso de despedida que le había dado al pequeño. ¿Sentimiento maternal? Le causó tanta ternura su accesibilidad que lo hizo sin pensar. Esperaba no incomodar al pequeño que vivía día a día con ellos.
Los primeros días pensaba en cómo podría convertirse en el ser más oscuro de todo el mundo mágico y provocar tanta destrucción. Una oportunidad como esta podría generar un cambio radical en su futuro y el de todos, evitando tantas muertes. Y con ello, que todos fueran felices.
Sonrió hacia el cielo mientras que sus pasos fueron deteniéndose hasta apreciar el sublime recuerdo de sus días con Harry.
Habían decidido que ese día irían a ver casas y la manera más rápida era consultar los anuncios del día lunes del periódico local.
-… una casa con jardín, y también donde haya una vasta biblioteca y… -Harry veía al muchacho ataviado con la petición de su amiga. Habían estado de acuerdo con los detalles de la casa, y más ya que ambos deseaban un espacio acogedor y lo más pacífico para criar al futuro señor de las tinieblas.
-Tengo tres casas similares a la venta, podrán verlas mañana con el Señor Wyne quien les llevará para que puedan elegir la que deseen –Mostró tres fotos en blanco y negro, eran casas grandes.
Abrió la librería como de costumbre. Sacó su pizarrón para colgarlo y utilizar la tiza para escribir las ofertas del día.
-Con esta nos quedamos –Ambos al unisono expresaron su desición, era una casa que caprichosamente cumplía sus peticiones. Recorrió los pasillos vacíos mientras imaginaba que podía colocar en cada lugar.
La sala con sillones alrededor de la chimenea, adornado con algunas flores y un bello candelabro. Harry llegó con ella, viendo sus alrededores antes de detenerse a ella.
-En unos días nos avisará si fue aprobada la compra, así ya podremos amueblarla y dejarla a nuestro gusto –Asintió complacida.
-Imagina las memorias que quedarán guardadas en esta casa, con el paso del tiempo todo quedará aquí –Tocó la pared, sintiendo la rugosidad de la pared blanca, nostálgica… como si el tiempo hubiese acabado
-Viviremos muchas cosas, Hermione –Colocó una mano en su hombro, sopesando sus palabras. –Y la mejor manera es que se dé aquí, en nuestro nuevo hogar
Limpiando los vidrios con papel periódico; recordó el oscuro año en donde casi pierden todo. Respingó fuerte, él se había ido.
Hola a todos:
¿Nos extrañaron? Espero que sí.
Venimos con un corto capítulo, muy corto a mi manera de ver pero retomando de nuevo la inspiración para domar esta bella historia.
Han sido meses sin poder tocar el teclado y redactar más que unas pocas líneas, cosa que es bastante frustrante cuando tienes las ideas en la cabeza y no salen como deberían. Pero a pesar de ello, no se ha abandonado. Este pequeño cap es un aperitivo con lo que ya comencé a redactar junto a Tom, quien ha estado diligente con las nuevas etapas en su vida. Dulce, despacio y bastante educativo la manera en que llevaron todo.
Espero que les guste y que invite a ver la siguiente parte de los recuerdos de estos cinco años donde los preparativos y el trabajo que llevó para poder adoptar al pequeño.
Les veré pronto, ya lo verán. Hasta entonces, su humilde escritor pide sus amados reviews.
