Disclaimer: La base de la historia no me pertenece, sino a Smithback quien cedió en adopción a adoptadito a este humilde autor, y agrego que Harry Potter no me pertenece, sino a su autor respectivo. Utilizo ambas con el fin de ver crecer esta increíble historia.
Notas al final del capítulo.
Tom Riddle, el niño que adoptó su destino
"Más Recuerdos"
2 de diciembre 1931 – Casa de los Granger
-Deberíamos adornar la casa –propuso Harry mientras ayudaba a Hermione ordenando la cocina. Era fin de semana y ambos ya descansaban de sus labores. Ella le vio, quería saber la razón de su "espíritu navideño" -¿Qué? Hay que acostumbrarnos ¿no?
-¿Nosotros dos nada más?
-podemos invitar a nuestros compañeros si quieres…
-Para otra ocasión, recuerda que los invitamos para acción de gracias –reiteró sin darle tanta vuelta al asunto –será… la primera navidad solos…
-No lo veas tan así –dejó el resto de utensilios en la gaveta –Sé que es nuestra primera navidad en este tiempo y lugar, pero quiero que tengamos el primer recuerdo feliz y… de algún modo transmitir eso a Riddle
-Has pensado sabiamente –se burló, sacándole una ladina sonrisa. Le despeinó para apoyarse en el fregadero.
-Me trataste como a un niño –reclamó, la risa salió de sus labios para terminar persiguiéndose por la cocina haciéndose cosquillas.
24 de diciembre de 1931 –Noche buena – Casa de los Granger
Escuchaban las melodías navideñas que transmitían en la radio, sentados juntos mientras tomaban chocolate caliente. Era un sencillo momento donde las palabras no cabían en si, solo la compañía del otro.
Ambos con pensamientos del futuro, de aquel pasado que ya no les pertenecía y que sería borrado con sus acciones. ¿Qué estarían haciendo? De seguro que la señora Weasley cocinaría todo el día para tener listo todo, junto a la ayuda de Ginny, Fleur y Hermione. El olor a navidad invadiría con suavidad, recordando lo hogareño del lugar.
Habría partidos de Quidditch, como solían hacerlo en vacaciones con todos. ¡Cuando todos estuvieran reunidos sería…!
Hermione suspiró dejando ir su añoranza, no podía dedicarle un segundo más o rompería a llorar. Esa no era la ocasión, pero ¿Qué podía hacer para mitigar sus propios sentimientos?
-Recuerdo la primera vez que llegué a la Madriguera –Respingó ante el súbito cambio de ambiente. Harry se veía perdido entre sus propias memorias, con un brillo tenue, nostálgico –Ron, Fred y George llegaron a rescatarme en el auto encantado del señor Weasley –Rió levemente –En lugar de regañarnos nos preguntó qué tal funcionaba… luego siendo regañado por la señora Weasley. Todos ahogamos nuestras risas ese día. Luego Errol, chocó contra la ventana, ya era un ave vieja
-No olvides el primer año –Hermione sonrió febril –Recuerdo el intento de Ron con el hechizo de levitación. Aunque fue un poco atropellada nuestra forma de iniciar nuestra amistad –Recordaba al pie de la letra todo, pero no podía poner orden a su cabeza, las memorias agolpaban su pecho en una sinfonía dolorosa.
-Pasamos buenos momentos –Comentó sin más. ¿Qué más podrían recordar si estaban juntos? El momento se había dado, las palabras salían sin detenerse, era un dolor compartido. ¿Tanto podían sufrir por no pertenecer ya a su tiempo? Volteó a ver que Hermione se levantaba, con el rostro bañado en lágrimas.
Tomó su mano, intentando reconfortarla. No había sido su intención llamar a la tristeza en un tiempo de paz y alegría, pero era inevitable sentirse de esa manera no. Hermione dejó la taza en el suelo para hincarse y seguir dejando fluir sus emociones.
Emociones que la traicionaban.
Emociones que la controlaban, exasperaban y la frustraban.
¿Por qué tenía que ser tan complicado dejar todo atrás? ¿No habían decidido dar todo para que todo funcionara? ¿Por qué tenía que intervenir su egoísmo? ¿No podían intentar olvidar todo?
Como si pudiera.
Como si pudiera borrar esa parte de su ser que se grabó con fuego.
Sus pensamientos se detuvieron cuando Harry le abrazó en la misma posición, acariciando su cabello, consolándola. No se había percatado que sus palabras se exteriorizaron angustiantes. Su frente chocó contra su hombro, sujetando el suéter de reno que tenía puesto solo por molestarla en el día.
-Es un suéter horrible, Harry Potter –hipó tras su declaración; la risa del aludido no se hizo esperar.
-Me lo pondré cada navidad, solo para que veas que tan horrible puede ser –Hermione rio entre lágrimas. –Imagina que encuentro otro peor… ¿Qué harías?
-Los quemaría, lo sabes bien
-¿Y si le compro uno igual a…?
-Los quemaría por igual –Se separó de él, viéndole de frente –Lo siento, se suponía que sería una buena navidad…
-Lo es –Aseguró limpiando sus lágrimas –Pueda que entre recuerdos gratos que nos deje tristeza, pero eso no es lo importante. Estamos juntos, aún con todo y el suéter feo –Hermione le dio un empujón, Harry le vio pícaro.
-¿Qué quieres hacer ahora? –preguntó. No podían pasarse la noche en lágrimas, o por lo menos ella no. Harry sonrió antes de responder.
-Juegas … ¿Ajedrez mágico? O ¿Aún es para bárbaros?
Harry revisaba papelería que pronto tendría que enviar con urgencia. Su día a día estaba lleno de revisiones, papeles y nuevas formas de generar mejores ingresos en San Mungos, y más con la exigencia de su jefe quien buscaba eficiencia.
Eficiencia en ese tiempo, si claro.
No atravesaban una crisis realmente, pero era importante mantener y elevar los estándares. Contratar nuevos médicos, enfermeras, asistente. Había un largo etcétera por hacer ese día. Pero algo más ocupaba su mente, de manera suave y preocupada.
Como un padre primerizo.
¿Cómo le iría a Tom en su primer día? ¿Habría desastres por su falta de control? ¿No lograrían….? Dejó lo que estaba haciendo. Estaba paranoico ese día, pero no podía evitarlo. No imaginaba que tanto podía haberle afectado el estar en el orfanato, de haberse podido lo hubieran tenido desde bebé para evitar tanta tentación al mal, pero fue inevitable.
Inevitablemente frustrante.
-¡¿Otro año más?! –Maldijo por todo lo alto, era el segundo año que les rechazaban. -¡¿Cuál es la maldita excusa para que no nos den en adopción a Riddle?!
-No lo sé –Negó molesta –Fui a ver los trámites de los papeles y ellos sugieren que esperemos un año más para poder tenerlo en nuestro hogar
-Tres años llevamos y no pudimos ni siquiera encontrarlo antes de que parara ahí –Habían sido los primeros planes que realizaron, pero por algo no encontraron nada al llegar al lugar –Ahora hay que esperar… un año más…. Un año más
-Soy escéptica en este sentido, pero pareciera que no hay nada a nuestro favor
No entendía la perspectiva de los orfanatos. Se suponía que entre más rápido les dieran en adopción, más dinero recibían. En ese lugar lúgubre y oscuro era lo contrario.
Como si el mismo destino se encaprichara con él.
Ahora lo tenían en casa, con altas y bajas pero siendo un niño apenas. Cinco años con una formidable mente, con una desconfianza adulta que les había el paso difícil para obtener su confianza, aunque con su amiga fuera lo contrario. Eso era bueno.
Muy bueno.
Tenían un futuro por delante. Esperaba que fuera uno bueno.
-"Es todo, me rindo." –leyó en voz alta la nota que Harry había dejado en el comedor un quince de mayo de 1933, luego de la tercera vez que los rechazaron en la adopción.
Hermione estrujó el papel con furia. -¡¿Me rindo?! - Exclamó contrariada, ¿Cómo era posible eso? ¿Qué se le había metido en la cabeza? Sabía el estrés en que se mantenían constantemente por intentar mejorar las expectativas del orfanatorio. Ahora que por fin habían dicho sus razones, él se iba.
-¡Harry James Potter! ¡Me vas a escuchar! –gruñó furiosa, para luego lanzar la nota a la pared. Colocó ambas manos sobre la mesa, viendo a la nada. Su furia se convirtió en una línea de pensamientos sin control. ¿Qué haría ahora? ¿No estaban juntos en esto? ¿No habían estado planeando todo para…?
Se agachó hasta hincarse en el suelo mientras sus manos aún se aferraban a la mesa. Estaba sola ahora ¿no?
Atendió a varios clientes en el día. Aún recordaba el trago amargo que le hizo pasar su mejor amigo cuando se fue de la casa. No pasó mucho tiempo para que volviese, pero eso generó nuevas circunstancias que no podría ignorar.
La soledad los estaba consumiendo.
Podían estar juntos, dedicarse a un trabajo y hacer algo productivo… pero evitaban la realidad. Ambos conocían el secreto por el cual estaban en ese tiempo y lugar, ambos sabían la responsabilidad que poseían y debían tener la determinación para forjar un nuevo futuro, aún en contra de todas las posibilidades.
Lo habían olvidado… ambos.
No había salido de casa. Se había limitado a pasar limpiando mientras giraban las memorias y los resultados de toda una vida que era una mera ficción. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Un mes? ¿Una semana? ¿Un año?
Se sentía perdida. Sabía lo que tenía que hacer, con él o sin él. Si actuaba con inmadurez no serviría para ser padre.
No debía lanzarse en picada al pragmatismo.
¿Desde cuando le colocó un valor a su amigo? Oh, si. Desde que la dejó sin más. Con una estúpida nota de su cobardía. ¿Por qué no lo mencionó? ¿Tan frágil se veía? ¿Qué más podía pedir?
El sonido del timbre de la casa resonó en las solitarias paredes. Caminó hacia la biblioteca, ignorando el sonido, que volvió a escucharse. Se acercó a tomar un libro en el estante más alto, alzando la mano sin querer tomarlo.
Alguien más lo hizo por ella.
Volteó para ver a Harry, si a ese amigo traidor. Un susurro de disculpa y el intento de un abrazo lo mandaron a volar hacia el otro extremo de la habitación. ¿Regresaba sin más?
-Lamento haberme ido, Hermione -¿Lo lamentaba? ¿Y que decía de…? ¿A qué hora se acercó tanto a ella?
-Eres un tonto –Solo se dejó abrazar, sus manos caían a cada lado de su cuerpo. -¿Por qué lo tienes que hacer todo difícil?
-Debí decirte, o por lo menos pedir que me escucharas –suspiró, cometió un error, si –pero habría estallado y tú hubieras salido lastimada… solo no quería ser egoísta
-Fuiste estúpidamente egoísta al irte –le recriminó –Eres el único con quien puedo contar, lo sabes. Y siempre has contado conmigo… entiendo que todo esto alcanzara el límite de ambos, pero no…
-Lo sé, te prometí seguirte en las buenas y en la malas –Le soltó para verle mientras le tenía de los hombros –En la salud y en la enfermedad…
-Somos amigos Harry, deja de mencionar los votos –enrojeció para su gracia
-Es un matrimonio arreglado, señorita Granger –bromeó con voz fingida –aún así, los votos siempre pueden cumplirse siendo amigos
-¿No te irás de nuevo? ¿Verdad?
-No lo haré, lo prometo
Se levantó para cerrar la librería por un rato, debía de ir a traer a Tom. Ya casi era hora de salida y no quería hacerlo esperar.
De vuelta con la furia de la imaginación, mis queridos lectores.
Hemos publicado casi que una semana después, pero vale la pena. Este capítulo es uno que escribí con más gusto y Tom lo sabe. Ambos hemos puesto todo en relatar los acontecimientos más importantes, pero deben de saber que hay cosas que no pueden ser color de rosa ¿no?
Espero que les haya gustado, gracias a sus reviews que nos han animado mucho, en la brevedad de esta noche estaremos contestándoles, y a los que no podemos vía mp, solo queda agradecerles e invitarlos a que nos sigan leyendo.
Para el siguiente capítulo, les esperan grandes sorpresas y muy posible (porque lo creemos así) el primer cumpleaños de nuestro querido Tom Riddle. Interesante jeje.
Los esperamos con los brazos abiertos y con un retorno formidable.
