Perdonen la demora, me olvida de editar el cap estaba escrito hace rato.
Los personajes de Saint Seiya (todas sus series) no me pertenecen.
Agridulce.
Kardia se recargo en el escritorio y se llevo la mano al pecho, apretó con firmeza los dientes. Podría gritar y llamar a los dos guardias que estarían aguardando tras la puerta, pero eso no lo haría. No dejaría que esa condenada enfermedad le ganara, no ahora que su único hijo estaba fuera de la nación y sospechaba un derrocamiento.
Ionia estaba tramando algo, por eso se había quedado con los "amigos" de su hijo. Los dos soldados que aguardaban tras la puerta no eran otros más que Argol y Dante, recordaba que los dos hombres se habían quedado enmudecidos cuando les dijo que les quería de escoltas.
Siempre supo que el infeliz quería tener el trono, no le importaba el método, solo importaba el fin. A parte su hijo no contaba con apoyo político, al cuidar de él también lo había afectado. Milo era el príncipe del que nadie sabía nada... El que había aparecido simplemente un día y nada más.
Sin contar, la notoria, apatía que su único hijo mostraba hacia casi todos los lord, por más razón que tuviera para desagradables que le fueran esos sujetos Milo necesitaba estar en paz con ellos para poder gobernar.
-Maldita sea... -Alzo la mirada mientras apretaba los dientes- maldita sea... mi condenada suerte. Solo puedo contar con que Milo se meta en el bolsillo a los príncipes aliados, porque en caso contrario le será difícil gobernar. -Cerró los ojos, mientras el dolor en su pecho volvía a menguar- Si mi hijo cuenta con ellos, podrá por lo menos intimidar a cualquiera que quiera quitarle su corona por esas vías... El apoyo del exterior es tan importante como el interno.
Reino de Crux.
-¿Sucede algo su alteza?
-No y si... -Milo dejo salir un suspiro- no he recibido nada de mi padre...
-Estando en guerra, la correspondencia entre usted y su excelencia debe ser limitada. -Informo en tono sereno el mayor.- Cualquier dato, por trivial que sea, puede ser utilizado en su contra.
-Lo tengo muy presente, general -Susurro Milo, realmente sentía un regusto amargo desde hacia tiempo. -¿Qué crees que pueda estar haciendo Gioca aquí? -el hombre le miro, entendía que el príncipe quería cambiar de tema- Pregunto con el único fin de hacer charla y no pensar en mi padre y todo este asunto de no poder hablar con él.
-Yato y Regulus mencionaron que estaba con dos personas, así que seguramente algo este buscando o haciendo relacionado con el nido de piratas. -Informo Sísifo, si el príncipe no quería pensar en su progenitor el trataría de ayudarle a meditar otros asuntos.
-¿Y si ese no es el motivo? -Milo le observo- ¿Para qué venir a un país que es un nido de serpientes? Puede que estén haciendo algo que pasa el límite de lo que creemos... Ella menciono que estuvo en Laurus y que los Ampalas están armando un ejército -Sísifo le observo atentamente, eso era un buen punto- ¿Y si la razón por la que está aquí tiene que ver con lo deducido por Fudo?
-De ser así, lady Gioca puede estar en grandes problemas si se cruza en nuestro camino.
-¿Por qué? -El príncipe le observo- ¿Por qué debería estar en grandes problemas?
-Por que... hubo una época en que Crux fue parte de Ampaliak... al igual que el imperio negro y buena parte de las naciones del sur... -Sísifo le observo- "Que haya guerra, siempre beneficia a los buitres" dijo uno de los más importantes gobernantes de esa nación. -tomo una fruta de las que Yato había dejado para el chico.
-¿Catalina I? -Había escuchado mucho de esa mujer durante el viaje por Elíseos. Diría incluso, sin miedo a error que la joven idolatraba a la difunta gobernante.
-No, Alejandro I el conquistador... Su hijo. -Informo el hombre.- Hasta antes de la caída de esa región... Corría el rumor que "algunos" querían que todo volviera a ser como su época dorada... -hizo una pausa.- La época dorada Ampala en la que fueron un dolor de cabeza para los Leones y todos sus vecinos... Antares solo suspiraba de alivio por que el Vayasrres estaba separándonos... de ellos.
-Kaiser se demoro a propósito -La afirmación de Milo hizo que el mayor le mirara con pena- Siempre estuve pensando eso... ¿Por que tardaron tanto los leones en intervenir en la guerra? -El rubio dejo salir un suspiro, temía que el príncipe pillara esa verdad- Algiedi era su nación aliada, pero no intervinieron hasta que no se hicieron las matanzas en territorio Ampala.
-Milo, Kaiser es el emperador del Imperio de los Leones. -Comenzó Sísifo- Entiende esto, a él como a muchos otros no le convenía que hubiera otro país con gran control militar en la región. Ni siquiera tu padre veía con buenos ojos tener otro país con la potencia armamentística del Imperio de los leones como vecino.
-¿Por qué dejo que mataran a inocentes? -Por qué es lo que hace un rey, se dijo a sí mismo. Primero pensar en su reino y luego en el ajeno- Supongo que desde su perspectiva fue correcto.
-Milo -comenzó el otro pensando con cuidado lo que iba a decir, dado que él en parte pertenecía a la nobleza de los leones.- Estas en lo cierto... Si intervinieron tarde en la guerra de Algiedi a propósito... -el menor apretó los labios, no podía creer la frialdad del general en ese momento- Pero seguramente Kaiser no había previsto la caída de esa nación, nadie la veía venir.
-¿Por qué dices eso? -Le miro fijamente, tenía que recordar que Sísifo era un general y como tal pensaba siempre con frialdad en esos temas.
-Nadie, hubiera creído que Algiedi caería... -Informo Sísifo- Ni siquiera tu padre lo creía posible, la nación de Shura cayó por que los nobles traicionaron a su propia nación... -Milo le observo pidiendo una explicación. Todos decían eso, pero no aclaraban el cómo fue la traición- Envenenaron los alimentos enviados a las tropas, interceptaron los mensajes. -El menor le observo atentamente, no pudiendo creer lo que escuchaba. Había escuchado lo de los mensajes, pero jamás lo de la comida envenenada.- Entregaban los recursos a los de Elíseos y Reino del Mar -El chico abrió los ojos sorprendido- La nobleza misma entrego a uno de los príncipes, el príncipe Izo iba con otros tantos refugiados hacia una zona que se consideraba segura... El grupo traidor de la nobleza lo supo y les dijo a los soldados de Elíseos hacia donde iban esos refugiados. -Dejo salir un lento bufido- Kaiser peco por confianza al igual que muchos, tu padre incluido, confiaron en que los Algiedos se la arreglarían y que cuando sus tropas intervinieran la guerra terminaría rápido...
-Pero no fue así... -Milo le miro- No fue así -repitió el chico, pensando en que hubiera hecho su padre en el lugar de Kaiser y no sabiendo que pensar al respecto ¿Su padre hubiera hecho lo mismo que el otro emperador?- personas como Geist terminaron en manos de bastardos como Lune o personas peores...
-Exacto -Susurro el mayor- Kaiser abrió las puertas a los Algiedos que llegaban pidiendo refugio, a modo de disculpa por su error. Salvo a cuantos pudo, les dio un techo donde abrigarse y tierra donde obtener su alimento.
-¿Y eso le deja dormir por las noches? -pregunto sardónico.
-No sé, tendrías que preguntárselo a él. -Informo el mayor- ¿Algo más que le inquiete?
-No, creo que no... -Dejo salir un suspiro y miro por las ventana- Creo que por hoy supere totalmente mi limite de amarga realidad... -Fijo su vista en una lejana estrella, ignorando que a miles de kilómetros, una persona hacia lo mismo.
Fortaleza, Ciudad de Nereidas, Provincia de Tritonus, Reino del Mar.
La joven dejo salir un suspiro mientras observaba atentamente la estrella, su madre le dijo una vez que aquellas almas destinadas a encontrarse miraban al mismo tiempo la misma estrella.
-Boberías... mamá solo era una mujer enamorada de la vida -Dijo mientras miraba hacia un costado, hacia el patio que se abría paso bajo la ventanas. Parte de la legión Castor se hallaba a sus pies mientras que la otra parte estaba en las murallas de la ciudad. Al paso que marchaban, pronto dominarían toda la frontera de Reino del Mar con el Imperio de los Leones.
-Mi lady. -La chica observo a la mujer que se aproximaba- ¿Que es una bobería según usted?
-Paradox... -La joven de 18 años le miro atentamente- Nada en particular, solo una absurda creencia que se me paso por la cabeza.
-Recuerde, su alteza, que hay personas que asesinan por absurdas creencias. -Informo la capitana de escuadrón. - Una absurda creencia, es lo que hizo que una nación se derrumbara y en otra su gente fuera casi extinta.
-Hablas acaso de nuestros vecinos del norte -La chica dejo salir una risa- Diosa santa... -La chica regreso su mirada al firmamento nocturno que desaparecía- Matar a personas por miedo que volvieran a dominar todo el sur... y atacar a otra nación por miedo a que esta se volviera el brazo que manejara la espada de los primeros. -La princesa le miro- Que ridículo.
-No fue ridículo para Elíseos o Reino del Mar... Tampoco para los nobles de Algiedi. -Le informo la mujer- Tampoco lo es para Lord Ceo, le recuerdo que ese Ampala esta entrego barcos con titanio a su padre a cambio de desestabilizar a Reino del Mar.
-Sí, tienes razón... -La chica volvió a posar su mirada en los soldados- ¿Me pregunto si sabrán que tras esta conquistas hay un jugoso negociado detrás?
-EL soldado solo sabe hacia dónde debe marchar, al igual que mi hermano solo sabía lo que tenía que robar. -La mayor le miro- Luego para que se utilizara la fuerza del soldado o la información de mi hermano es tema aparte.
-Hay Paradox... -La joven le miro- Dime una cosa... dado que siempre tienes la información que quiero escuchar. -La capitana le miro atentamente- ¿Sabes si mi padre me planeo un arreglo matrimonial con Aioria o no?
-Se dice que Kaiser y su padre traman eso, pero no es seguro. -Notifico la capitana- Al parecer el príncipe Aioria no estaba del todo de acuerdo y el emperador no quiere forzar lo que no puede combinarse.
-Me lo suponía -sonrió complacida- así que por... -Hizo cuentas- 15° vez desde que cumplí 16 años escapo de un matrimonio...
-No cante victoria su alteza -La mayor le miro- Aun quedan muchos candidatos...
-¿Y ahora quien?
-Según parece, mi hermano Saga esta en Antares... -Le dedico una fría sonrisa- el príncipe de ahí tiene su edad.
-¿No se supone que a ese solo lo conoce su padre? -La chica le dedico una mirada aburrida- Ese príncipe no se deja ver por nadie, de seguro es deforme el pobre. -Dejo salir una sonrisa burlona.
-En realidad, hermana mía, según las cartas codificadas de Saga... El príncipe es una persona MUY amable.
-Tragarme tierra, maldita sea. -La chica les miro furiosa- ¿Con él?
-Posiblemente, nuestro padre parece estar complacido con la descripción que dio Saga de él... -El príncipe mayor de Cancro sonrió burlón- Un emperador, necesita de una emperatriz.
-Primero necesitan que emperador Kardia esté dispuesto hacer un acuerdo nupcial -Gruño la chica- y que el chico también quiera... A fin de cuentas, yo no tengo nada relevante que ofrecer dado que tú eres el mayor Ángelo.
-Shaina, si nuestro padre te dice que te tires dentro de un volcán -el mayor le dedico una mirada burlona- vas y lo haces, para algo eres la hija mujer. Hazte de un buena vez la idea, que estas para hacer los grandes "sacrificios" -Salió de la habitación, seguido del teniente de la legión Castor... Kanon.
-¿Quiere que le de algo para romper? -la chica miro trastocada a la capitana- Hasta a mi me enojo lo que dijo.
-Maldito sea Mascara de Muerte -Gruño la chica antes de tomar una delicada pieza de cerámica y estrellarla contra una pared, aunque tenía que darle la razón a su hermano mayor. Había veces que era el hermano mayor comprensivo y otras en que era la persona que más odiaba.- Paradox, necesito que averigües lo que mi hermano sabe de ese principito anónimo...
Habitación del Príncipe.
-Vigila a la retoña, Kanon. -Ordeno el joven, mientras se dejaba caer en un sillón con copa en mano- Mi hermana va a estar hecha una cólera un rato... Una peligrosa cobra mejor dicho.
-¿Acaso tengo cara de aya? -Le miro el hombre- soy un teniente, no la niñera de su hermana menor a la que usted misma enojo.
-Solo le plantee un posible futuro, no es mi culpa que la bambina no sepa tomar de buena manera un posible futuro.
-No eres precisamente el mejor para plantear esos futuros.
-No sé que hace tanto drama -El hombre le miro- A mi me espera una boda cuando regrese a Cancro y no me estoy quejando.
-Por qué tu mismo elegiste a Helena como esposa. -Le recordó el gemelo- La has cortejado desde hace tiempo, por eso no te quejas. -El otro sonrió burlón ante la acusación.
-Detalle menor que no viene al caso -Alego el joven- nada tiene que ver con que haya estado cortejando a la dulce Helena con el hecho que mi hermana es una testaruda que no sabe controlarse.
-Según lo que dice Saga, el príncipe Milo es un joven muy entusiasta con un gran sentido de lo que es la lealtad y el honor.
-También dice que puede ser algo imprudente y ceder medianamente pronto su confianza a otros -Movió la copa.- Sin importar el origen de esa persona, aunque esa confianza siempre esta medida.
-En otras palabras, mi hermano lo considera alguien que podría ser un poderoso aliado si te ganas su confianza.
-O tu peor enemigo si te pones en su contra -Le miro a los ojos- tu hermano dejo muy en claro lo que le mando a hacer a ese traidor, sin consentimiento del emperador. -Bebió otro trago- Pero Shaina sabe lidiar con esa clase de hombre y tener bajo nuestro parcial control las dos orillas del Vayasrres es muy tentador.
-Ángelo...
-¿Qué?
-Deja de colocar casas sobre la arena. -Sentencio el teniente.- No seas insensato y no fantasees porque solo estas suponiendo.
-Sí, lo se... Tristemente es así.
Cocina, Palacio del Sol, Ciudad Imperial de Sagitrarri, Imperio de Los Leones.
-Disculpen -Un soldado ingreso- ¿Alguno ha visto a Lady Lithos? -los cocineros negaron con la cabeza- Si por alguna razón alguno la ve, decirle que su alteza la busca.
-Su alteza -Uno de los cocineros observo a la joven que comía cerezas en almíbar tras otra mesada- ¿Alguna razón para esconderse?
-No, para nada. -Dijo la chica, ya iba por casi la mitad del contenido.
-Su alteza, mi reina -La más anciana de las mujeres, al igual que todos los cocineros presentes de origen Ampala, se acerco a esta- ¿Hay alguna razón en particular por la que siempre baja por cerezas en almíbar las últimas semanas? -La chica le miro- Siendo el hecho que nunca antes fue adepta del dulzón sabor del almíbar.
-No, creo que no. –Informo serena, mientras engullía otra de las delicias rojas.
-Señorita -Otra de las ancianas presente le miro- como madre de casi todos los presentes- dijo la mujer- Se darme cuenta cuando una mujer tiene anteojos y claramente los está teniendo.
-¿Tan obvio es? -Pregunto la chica, antes de sentarse tras una mesada en un taburete.
-Sí. -Dijeron todos los presentes al unisonó.
-No puedo creerlo... -Admitió la chica, realmente le costaba creer que estuviera esperando un bebe. Aun no lo había confirmado, pero hacia semanas que se sentía extraña. Eh ir con el médico de la corte, le parecía aterrador...
La simple idea de tener un bebe en su vientre, le aterraba aun más. La idea de que algo le pasara a esa criatura, cerró los ojos para espantar la idea.
-Su alteza -La anciana le puso una mano en el hombro. - ¿Por que llora? -la chica se seco las lagrimas.
-Los primeros en enterarse de mis dudas, son los cocineros, es hilarante. -Dijo la chica tratando de ocultar en su voz, la angustia que aun estaba en sus ojos.
-No se preocupe, a diferencia de los demás criados, los cocineros no somos chismosos. -Informo un joven con una apacible sonrisa.
Habitación, aposentos reales, esa misma noche.
-Li... -El chico entro a la habitación, encontrándose la chica ya acostada- Li... -Se sentó al lado de la joven- No te sale fingir dormir.
-¿Tanto se nota? -Abrió los ojos y le observo.
-Sí y dado que ya no puedes seguir con la treta de que estas durmiendo -Le miro atentamente- ¿Nos honrarías a mi padre y a mí con tu presencia en la cena?
-¿Quienes más van a estar?
-Quirón y un par de lores... que tristemente están aquí porque mi padre no está en la capital.
Comedor menor.
Apenas la fragancia del cerdo asado llego a la joven, esta tuvo que taparse la boca y salir del comedor. Todos incluso los sirvientes que servían la cena se quedaron sorprendidos.
-Habituarte a eso, Aioros -El emperador atajo a su hijo que estaba por ir tras la joven- Los siguientes meses pasara seguido. -Soltó el brazo de su hijo, quien no tardo en saber en donde se había metido la mujer.
Jardines.
-¿Algo que decirme? -Pregunto, mientras se cruzaba de brazos algo molesto... entendiendo por que la mujer de golpe le había estado evitando- Tres meses casados... -le recordó- y sigues ocultando cosas.
-Aioros, no me siento bien. -Informo la mujer, mientras se quitaba el pelo del rostro.
-Lithos, lo que me ocultabas antes... Entiendo que tenías problemas con esos secretos, pero ocultarme que...- En eso noto que la mujer tuvo que recargarse en uno de los pilares de la galería para estarse en pie.- No te vengas a desmayar ahora. -Le sujeto con cuidado, para luego observar los labios pálidos.- Lithos... -Dijo preocupado, olvidándose de la rabia que hacia segundo había aparecido...
Aposentos reales.
-Mi lady, a partir de ahora debe ser cuidadosa -Informo el médico real- en especial, no podrá montar acaballo hasta terminado el embarazo. -La chica con los ojos cerrados asintió.- También sería aconsejable que llevara un embarazo tranquilo, en otras palabras manténgase lejos de las espadas hasta que este termine.
-De eso me asegurare yo, no se preocupe -Informo Aioros, mientras observaba a la mujer.- ¿Mas o menos para cuando?
-Pues... -Miro a la mujer- No sabría decírselo a ciencia cierta, dado que ella es Ampala...
-¿Y eso que tiene que ver? -el príncipe le miro desconfiado- no deja de ser una mujer.
-Aioros, las ampalas no tenemos periodo... -la chica le miro, con las mejillas rojas de la vergüenza.- Hace unas semanas que me siento...
-¿Extraña? -el médico anciano sonrió- entonces calcule unos ocho meses a partir de hoy. -El médico se retiro con una reverencia y dejo a la joven pareja sola, Aioros se sentó en la cama y retiro parte de la cabellera de la chica de su frente.
-¿Embarazada? -Sonrió con cariño.- ¿Que más podría pedir? -La chica realizo una humilde sonrisa, no quería dejar salir el pensamiento lúgubre que le rondaba por la cabeza.
Continuara.
Síndrome o Génesis de Alejandria.
...Otras características o alteraciones que se dan en las personas con el génesis de Alejandría es que carecen de vello facial, corporal, púbico o vello anal (no incluyendo el cabello de su cabeza, de sus orejas, narices, cejas y pestañas). Además de los signos ya descriptos las mujeres no menstrúan, pero son fértiles.
