Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Rosa y corazones.
Albafica mentalmente maldijo a sus superiores, lo que menos deseaba en ese momento es estar en ese barco camino a un país en guerra. En su antiguo punto de vigilancia las riñas con Elíseos eran menores, pero ahora lo mandaban con el grueso del ejército en Crux. Junto con él había una buena cantidad de soldados que eran enviados con el fin de reemplazar a las bajas por fallecimiento o por heridas. Aunque él no seguiría el mismo camino que estos, no por supuesto que no.
Le tocaba un labor mucho más feo que el de ir al combate.
Tenía que realizar espionaje. Había rumores que habían puesto nervioso a Kardia y este había decidido enviarlo a él. Dado que enviar a otro que no contara con el visto bueno del emperador hubiera hecho dudar de la fiabilidad de sus mensajes.
-Localizar a Nero… -Dejó salir un gruñido- Como si yo supiera quienes son los de Nero… -Este trabajo es más para Fudo, él sí sabe quién es cada uno ahí y seguramente se movería como pez en el agua. -Por que es claro que Fudo seguramente mantiene algún viejo contacto de sus épocas de marino...
No es como si no hubiera hecho espionaje antes tras las líneas enemigas, pero ahora lo mandaban tras una agrupación que no servía a ninguna bandera. Y por lo que le había informado Fudo, eso era lo peor… Los de Nero solo se preocupaban por sí mismos y por el oro que podrían poner en sus bolsillos.
Y el principe del segundo imperio más grande era mucho oro en sus bolsillos.
El simple rumor de que Nero quería ponerle las manos encima al príncipe Milo de Antares había generado una profunda angustia al enfermo emperador. Su cuerpo no soportaría un disgusto como lo era el secuestro de su pequeño retoño… SU único retoño. Si hacía volver a Milo podría precipitar las cosas, hacer que las personas que estaban tras él (si era cierto el rumor) intentarán ponerle las manos en un adrede apresurado y dicho acto podría costarle la vida al muchacho de 19 años.
Dejo salir un nuevo bufido, sí sin duda le habían dado el peor de los trabajos.
Periferias del campamento de Antares, al mismo tiempo.
Milo se había alejado del campamento aprovechando un momento en que nadie le observa o eso creía.
-¿Por qué me siguen? -Las dos figuras no tardaron en dejarse ver.
-Por que estamos preocupados por ti -Informó Camus antes de aproximarse a él- ¿Que te pasa?
-Siento que algo está pasando, algo grande y todos somos ciegos ante ese hecho. -Fue la sencilla replica que dio, realmente saber que algo pasaba frente a sus propias narices y no ser capaz de verlo le estaba enfureciendo.
-¿Algo como que? -Camus formuló la pregunta para Milo, pero observo a Geist. Esta había estado actuando raro los últimos días, tan raro que había comenzado a levantar sospechas al príncipe del norte.
-No lo sé… -Admitió el chico.
-Pero ella si -Milo observó a la muchacha- Si lo sabe, por eso ha estado esquivando a todo el mundo incluso a Shura… -Camus le observó fijamente- lo lamento, pero ya no puedo guardar tu secreto.
-¿Qué secreto?
-Veo... el futuro, Milo. -El chico separó los labios y luego los junto.- Hay cosas que se antes de que sucedan, pero muchas veces las veo de forma confusa... y no logro identificarlas a tiempo.
-Es un chiste. -Miro a Camus y luego a la muchacha- Déjense de bromas, honestamente no estoy de humor para ello.
-Milo, no estamos bromeando... la razón por la que jamás conté lo que podía hacer es que cada vez que pasaba por mi mente la idea, veía mi muerte llegar de forma violenta. -Miro al chico, dejo salir un profundo suspiro y luego observo al otro príncipe- Y Camus, no he dicho nada porque no estoy segura de lo que veo…
-Y en el hipotético caso de que realmente veas el futuro… -Milo realmente creía que sus amigos le tomaban el pelo- ¿Que es lo que ves?
-Un campo con el suelo incrustado de armas, como si fuera el escenario tras una guerra -La chica comenzó a caminar- Aunque esto no es lo único que hay… Al fondo de todo hay una lomada donde tres personas que sujetan banderas… Cuando quiero caminar para saber cuales son las banderas, desaparecen
-¿Es lo único que has visto? -pregunta al fin Camus, luego de un largo silencio entre los tres.
-No.
-¿Qué más has visto? -Pregunta Milo escéptico, robando la pregunta que pensaba formular Camus.
-A ti siendo coronado. -Milo sintió que el corazón se le detenía, "a ti siendo coronado" solo presagiaba una cosa.
-No creo que veas el futuro, Geits -La chica percibió el dolor en la voz del joven, por lo cual tanto Camus como ella prefirieron dejar a Milo digerir la noticia. Una que claramente le llevaría mucho tiempo asimilar.
-¿A donde ibas? -Pregunto Camus al fin, luego de un prolongado silencio. Al igual que Milo, por un deseo egoísta y sentimental no quería jamás hallarse en el día en que fuera gobernador de su nación.
-A ningún lado, solo quería alejarme de Sísifo un rato. -Informó el muchacho antes de reanudar su caminata, aunque esta ocasión se dirigía hacia el campamento.
-Si te sirve de algo… -La chica comenzó a caminar- Hay una mujer sujetando un bebé mientras la corona es puesta en tu cabeza… -El chico se detuvo.- Creo que ella es tu emperatriz.
-No sirve, pero gracias por intentarlo. -Fue la distante respuesta de Milo.
Taberna, Pueblo cercano.
-Una de dos… O no te gustan las mujeres o sigues amando a alguien de tu pasado.
-¿Eh? -Shura dejó de observar el tarro de cerveza, algo le decía que Geist lo comería crudo si se enteraba que había expuesto su vida de esa forma. Aunque más que seguro la muchacha supiera que nada le pasaría y por eso se había desaparecido un rato antes de que ellos salieran del campamento.
-Que has ignorado a toda las damas… -Informó el espía de Cancro como si nada- También está el caso de que… no tengas apetito… Pero me es algo difícil de creer, dado que has estado rodeado de hombres y si apreciaras las curvas femeninas te...
-Sería una falta de respeto, si buscara una compañía femenina.
-¿Falta de respeto a quien o que?
-A la memoria de mi esposa.
-¿Tu que? -Saga sintió que la mitad de la cara se le paraliza… Hasta donde había entendido todo el tiempo, la prometida de Shura era Lithos, pero el anunciamiento del compromiso nupcial se había interrumpido por el recrudecimiento de la guerra. También recordaba que Shura había despreciado a toda las damas Anticas diciendo que era de esperar que las reinas fueran mujeres hábiles en el dominio de las armas. En ningún momento había dado a entender que fuera viudo o que en algún momento de su vida hubiera contraído matrimonio.
-Me case en secreto tres meses antes de acabar la guerra. -Fueron las secas palabras del Algiedo, dando a entender que no toleraría interrogatorio alguno sobre el tema. Era claro que esa información Shura se la reservaba exclusivamente para él… al igual que los recuerdos felices con aquella incógnita dama de su pasado.
-Una única pregunta -Shura le miró y asintió, esperando la pregunta que interroga el nombre de la difunta mujer- ¿Izo sabía? Por que no recuerdo que mencionara algo al respecto...
-No, al igual que todo lo importante relacionado con la guerra, Izo lo ignoraba.
-Así que hay una dama en tu oscuro pasado… -Saga sonrió complacido- Que guardado que lo tenias…
-A ti no ha de incumbir lo que guardo para mi o no.
-Huy… -Saga hizo una mueca- Se puede seguir añorando un recuerdo, mientras pasas un buen rato.
-Le juré que siempre le sería leal… y eso voy hacer.
-Debes de ser el primero que le sigue siendo leal a una esposa muerta. -Le miró por encima del tarro de cerveza- ¿Ella lo vale?
-Cada día de mi vida… -Un amargo recuerdo surco su mente, los ojos llorosos y el piso cubierto de sangre. -Cambiemos de tema ¿Si?
-La viste morir… -Saga hizo una mueca, había visto un lúgubre destello en los ojos de Shura, acompañado de una lágrima que desciende velozmente por su mejilla. El otro ni siquiera lo ha notado, parece que no se da cuenta de la pequeña gota furtiva que acarició su mejilla. Acusando la presencia de sentimientos vulnerables en el hombre de semblante casi siempre indescifrable y austero - Disculpa por traer el tema. -Dijo al fin Saga, Shura le caía bien y ver que claramente aún amaba a su esposa le había hecho sentir miserable.
El proponiendo buscar mujeres y su camarada aun sufriendo por una pérdida añeja… La cual claramente dejó una herida eterna en el corazón del Algiedo.
-No es tu culpa Saga, la gente muere en la guerra. -Fue su seca respuesta.
Jardín invernal, Castillo en las montañas del Este.
-¿Necesitas algo hermanita?
-No -La niña miró las flores que su hermano mayor cortaba con extremo cuidado- ¿Vas a salir de vuelta?
-No, Aria, esta vez me voy a quedar… -Informó tras notar lo que su hermano hacía, normalmente cortaba rosas antes de salir de viaje.- Es para cambiar el contenido de los floreros.
-Mmmm…. D… -El hombre le miró- ¿Por qué no quieres decirme?
-¿Decirte que?
-Cómo murieron mamá y papá -Su hermano bajo las tijeras y le miró fijamente a los ojos.
-Por que no es algo apropiado para una niña… -Volvió a colocar la tijera en el tallo- Solo recuerda que ellos te amaron, nos amaron a los dos hasta el último día de su vida…
-¿Por qué?
-Por qué ¿Qué?
-¿Por qué los mataron? Mamá solo era una modista y papá un botánico…
-Eran la modista de la gran condesa y el botánico privado del rey. -Hizo una pausa- Todo aquel relacionado con los reyes fueron a parar a las horcas… Tu te salvaste porque Integra te oculto. Nuestra prima, por suerte, estuvo en el lugar correcto en el momento correcto.
-¿Donde se ha metido In?
-Ni idea, habrá salido a hacer algo para Red… -Hizo una mueca- O en el peor de los casos, está entrenando con la avispa.
-¿Porque el peor de los casos? -pregunta la muchacha algo perdida.
-¿Acaso te has olvidado como se pone la avispa luego que In le da una paliza en los entrenamientos?
-Mmmm…. Escuche a Red hablar con ella.
-¿Con la avispa? -Preguntó el hombre distraído.
-Si, quiere mandarle a supervisar los movimientos de los ejércitos.
-Al fin una misión interesante… In me dijo que andaba rezongando porque a Joker le daban las misiones "más interesantes" -Hizo una pausa- según ella.
-Tengo la sensación que ella y Joker no se pueden ni ver. -El mayor sonrió de medio lado, dando a entender que era así. -¿Por que siempre Red envía a Joker?
-Eso es porque Joker sabe donde se mete y porque el simple hecho de ser mencionada preocupa a todos lo que oyen su nombre. -Sonrió taimado.- Todos en el bajo mundo saben que no hay que meterse en el camino del Joker.
-¿Joker tiene reputación?
-Obvio que la tiene -Sonrió burlón- Joker es una mente maestra, no solo es una niña risueña hábil a la hora de dejar sin una moneda los bolsillos del descuidado.
-Mmmm…
-Mejor que te pongas a estudiar, la curandera está en camino y cuando llegue quiero escuchar hablar maravillas de ti.
-D… Tengo problemas con una de las infusiones… ¿Me ayudas?
-Querida hermanita -Le observó con cariño antes de darle una rosa- Yo soy bueno con los venenos, no con los antídotos…
-Estoy hablando del té, me sabe horrible cuando lo hago.
-¿Una dama como tu no sabe hacer un té? -Negó con la cabeza molesto, eso no era admisible- Ven que te explico de vuelta, tienes que aprender a hacer té… Es muy importante para una joven saber hacer la ceremonia del té. -Le dio un leve golpe con la rosa en la cabeza- Ponte a caminar… te lo explicare de nuevo… y no pararemos hasta que te salga bien.
Aposentos.
El cepillo paso suavemente por la cabellera rojiza, enfrente suyo había un amplio ventanal donde tenía prohibido asomarse. Este daba hacía el frente del castillo, hacia la muralla que contenía el rastrillo y las pesadas puertas de madera maciza.
Tenía terminantemente prohibido ir hacia el ventanal, hacia era vista que otorgaba la salida del castillo… La vista que otorgaba el frente del jardín y el camino de gravilla que conducía hacia la puerta y luego hacia lo que fuera que hubiera al otro lado de la muralla.
-Ya está -El cepillo fue dejado aun lado por la mujer que le acompañaba- Veamos cuanto tarda tu cabello en revelarse.
Taberna, Puerto, Ciudad de Mariscal
Los ojos de Albafica fueron hacia cierto grupo de hombre que claramente parecen asustar al resto de los parroquianos. Uno de estos, de hombro anchos y cabellera rubia larga estaba junto a dos mujeres claramente curtidas en el arte del placer.
El hombre alzó la vista y los ojos de ambos se cruzaron, sonrió con picardía y luego ladeó su cabeza hacia otro lado para dirigirse a otro de los concurrentes. Albafica se volvió a concentrar en su bebida, no era el único que observaba al sujeto, por lo tanto dedujo que eso no llamaría la atención de nadie.
-No importa qué ropa llevan, un soldado siempre es un soldado.
-Señor Ruse… -Replicó uno de los hombres en el idioma nativo de Achill. -¿Sucede algo?
-El hermoso de la barra, es un soldado lo tiene escrito en toda la cara.
-Hoy llegaron tropas desde Antares, puede que sea un desertor…
-Puede ser -Replicó el rubio con una sonrisa radiante, antes de que una de las mujeres rellenara su copa- Pero lo mejor es estar seguro… Que los muchachos luego lo investiguen -Le miró de reojo- Muy de cerca… y si es posible, tan cerca que le permita a las espadas cortar ese bonito rostro.
Calles.
Lo seguían.
Albafica maldijo para sus adentros a sus perseguidores, iniciar todo siendo acosado por algún extraño no era la mejor manera. Aunque tal vez pudiera obtener algo de información al respecto, ingresó en un callejón. Donde apresuró el paso y se desvió tras otro, perdiendo por el momento a sus acosadores.
Muelle. Una hora después.
-Vaya que es difícil de seguir. -Albafica miró hacia los hombres que sin duda, a pesar de hablar en otro idioma, se refieren a él. Prefirió hacer como que no había notado que se referían a él y siguió contemplando los barcos amarrados en el embarcadero.
-Buenas noches caballero -El soldado ladeo la cabeza, mecánicamente llevó la mano a la espada.
-¿Se perdieron?
-No ¿Usted? -Preguntó uno- No parece de por aquí… el hecho que hable Antico, es lo más obvio. -Albafica se maldijo nuevamente, tendría que recordar que aquel que le hablara en su lengua natal desde el inicio era un posible rival.
-¿Y a ustedes que les importa?
-Nos importa, cuando su presencia molesta al jefe -Dijo otro, mientras desenvaina la espada. Albafica no tardó en imitar.
-Que forma de desperdiciar vidas… -Todos se dieron vuelta y observaron una figura de mujer cubierta con una caperuza verde con adornos en plata. -Sean inteligentes y guarden sus espadas. -Albafica le miró confundido, no entendía ni una palabra. Aunque dedujo que era el mismo idioma que manejan los atacantes.
-¿Y tu quien eres?
-Si no guardan sus espadas los transformó en sapo a todos -La mujer se quitó el capuchón y Albafica vio cómo los hombres parecían temblar. -¿Valoran sus vidas caballeros? -Pregunto serena la castaña de saltones ojos verdes. Tenía el cabello sujeto con dos cintas una verde y la otra blanca. -Guarden esas espadas. -Albafica vio cómo los sujetos comenzaban a retroceder.- Largo -Ordeno con voz serena, comenzó a acercarse a Albafica, el vestido rosa claro a la altura de las rodillas se dejó ver con suavidad tras la capa.- ¿Está bien?
-Si… ¿Usted es...?
-Me llamo Flower, Agasha Flower. -La chica le tendió la mano, tenía un brazalete con flores naturales en su muñeca.- Un placer, teniente Pisco.
-¿Comó? -Albafica no quería empuñar su arma contra una mujer.
-Soy el contacto de su padre, "curandera". -El hombre guardó la espada, le habían dicho que buscara a una curandera. La mujer sacó su otro brazo de debajo de la capa y le mostró un brazalete de escorpión de bronce.- No haga que me arrepienta, teniente, nuestra charla es corta y procure preguntar sólo lo que necesita. -Hizo una pausa mientras escondía una vez más su brazo bajo la caperuza- Usted no es el único asunto a resolver en este país. -Comenzó a caminar- según la carta una vez terminada la reunión he de darle el brazalete, mis servicios ya no serán necesarios.
-Tengo entendido que usted me brindara información sobre Nero. -Replicó mientras comenzaban a caminar, donde la mujer le puso al tanto de la información que solicitaba.
-Una última pregunta.
-¿Cual?
-Quisiera saber: ¿Porque le tuvieron tanto miedo?
-Por que muchos creen, que soy una bruja… Ellos claramente forman parte de ese grupo.
-¿Y lo es? -la chica dejó salir una amable risa ante la pregunta, Albafica no creía en las brujas y dudaba que esa joven fuese una. Un ser de mirada tan noble no podría ser un ente diabólico como lo eran las brujas.
-No. Aunque en algunos casos, me sirve que así me crean… -El teniente se hacía una idea en qué momentos a la mujer le convenía que le creyeran una bruja. -¿Algo más que desee saber?
Continuará.
