El final del sueño.
El cielo estrellado, el firmamento oscuro y la luna en todo su explendor.El viento meciendo la cebada a su alrededor. La serenidad de la noche nada la rompe, baja su mirada y se topa con una cabellera roja. Su dueña esta sentada entre la cebada, usando su pierna como columna donde recargarse. Se sienta junto a ella, apoyando las dos rodillas en tierra y sentandose sobre sus talones.
-¿Me lo vas a decir?-Ella apoya su cabeza en su hombro y deja salir un suspiró- ¿O seguire esperando?
-No estoy segura.
-Mientes.
-No quiero preocuparte... -Ladea su cabeza y le mira de perfil.- Ya tienes mucho en que preocuparte.
-Eres mi esposa... Tienes que hacer que me preocupé por ti -Cambio de postura y le abrazó, atrayendo su cuerpo hacia el- Quiero preocuparme... -Rodeo su cintura y apoyo sus manos sobre el vientre de ella.- Eres la mujer que amo... Milena... -Hizo una pausa- mi Lena, mi hermosa flor de Sakura.
-Shura... -Hizo una pausa y sonrio, ya que tanto insistía- Vas a ser padre...
-Casi te tuve que suplicar. -Gruño.-Luego de ir por Izo, ve a las Cascadas de Febos, estaran a salvo con los mercenarios de tu hermano...
-Shura.
-No te lo digo como esposo, por que se que no me prestaras atención. -La mujer le miro- Es una orden, capitana Scarlett, una vez estes con mi hermano... Vayan a Sakura y esperenme ahi.
-Como el teniente ordene... -Sonrio apenas- Eres malo, al ordenarme como mi superior... Sabes que no puedo contradecirte. Nos veremos en Sakura entonces.
Shura abrio los ojos, recordando amargamente que no habia existido ese reencuentro en las cascadas de Febos en Crux. Dejo salir poco a poco el aire de sus pulmones y observo las montañs que elevan tras Alshaim. En algun lugar de esas montañas, estaba la cascada de Febos donde ellos se conocieran tiempo atras. Muy cerca de la castillo de Sakura y la ciudad que ostentaba el mismo nombre.
Pensar en eso le hacia desear llorar, de la misma forma que lloro cuando le vio agonizar. Apreto las riendas en sus manos y alejo esos pensamientos fúnebres... Por un momento penso en esa alegria que sintio y no expreso cuando le dijo que iban a ser padres. Tendria que haberla abrazado y cubierto de besos... Tendria que haber levantado a todo el escuadron en ese presiso instante y gritar a los cuatro vientos que la familia real se extendia... No, no la familia real...
Su familia se extendia. Un hermoso sueño aparecia en su horizonte, pero el filo de un cuchillo lo corto de raiz.
Ya no serian él y Milena, ya no serían ellos tres... Ellos dos...
-...y el bebe. -Saga le miro perdido, dado que no habia entendido lo que habia susurrado, Geist que si habia entendido la palabra contuvo la necesidad de hacer una mueca.
-¿El Cid ha dicho algo?
-Estaba hablando para mi mismo...
-Como diga.
Despacho, Castillo Aquila, Ciudad de Alshaim.
-Nos dijeron que eran joyas de la casa real de Algiedi... -Marin guardo silencio cuando Shura tomo la joya nupcial, observo la expresión de "te lo dije" de Aioria.- ¿Excelencia?
-Milena... -Shura observo el dije, a medida que lagrimas surcan sus mejillas.
-¿El Cid? -Geist con sumo recelo y respeto comenzó a acercarse.
-¿Shura? -Milo se le acerco con cautela- Mi sentido pesame... -Dijo, sin estar seguro si habia entendido bien. Le habia parecido que habia susurrado el nombre de una mujer.Observo el collar con dolor y nostálgica palpable, se notaba su dolor... El dolor de su antigua perdida.
-La extraño tanto... -Cerro el puño al rededor de la joya, mientras sin nada de vergüenza apretaba los dientes y dejaba salir las silenciosas lagrimas. El recuerdo del amor pasado, quemaba en su pecho.
Siempre se habia adjudicado un porte frio y solemne, pero con ella y todo lo relacionado a ella le era imposible mantener sus sentimientos a raya.
-¿Reconoce las joyas? -Pregunto al fin Marin, algunos por respeto a la privacidad de los sentimientos de El cid de Algiedi se habian retirado.
-Son de mi família -Miro la tiara de plata- Y la tiara es de la familia de ella... Se la pasan de mujer a mujer, la usan unicamente... -Tomo la tiara- el dia de su boda. -Marin quedo a solas con Shura y observó el profundo dolor de sus ojos. -mi hermosa flor de Sakura... Cuanto te extrañó.
Marin decidio dejar a solas al hombre, Shura en silencio agradeció el que se lo dejara sólo.
Habitacion de Milo.
Milo se arrojo el yelmo al costado del catre con dosel, su perra "Muelita" se trepo a la cama y busco su comodidad en el centro de esta.
-Muelita... -Plego su capa y la apoyo con cuidado en suelo. El animal corrio hacia esta y se recosto sobre el colchon improvisado- Buena niña. -Se puso de rodillas y le rasco la oreja con cariño. No pudiendose contener, le comenzo a hablar a la perra como si fuera un bebe. Escucho como la puerta se abría, por el rabo oscilante de la perra se hacia una idea quien era. A pesar del poco aprecio del hombre al animal, la perra parecia adorarle.
-Tendrias que hacer como Muelita, Sisifo, a ella no le molesta tu presencia... -Dijo socarrón, mientras el rabo pendulaba de un lado a otro.
-Excelencia. -Sisifo se paro a unos metros del príncipe y opto por ignorar la acusación de no querer a la perra- ¿De que queria hablar?
-¿Por que estoy aqui y no con las tropas? -Milo se paro y le observo fijamente a los ojos- Recuerdo muy bien, que informo frente a un teniente y un capitan que solo soy un soldado. Por lo tanto, he de recibir el mismo trato.
-Su alteza...-No use mis palabras para sus artimañas, completa la oración para sus adentros.
-Lo justo seria que este con ellos, no recibiendo un trato preferencial. -Emitio un chasquido con sus dedos y la perra se puso de pie, tomo la capa plegada del suelo y luego el yelmo.- Le hice venir, para informarle que voy a estar extramuros, con los soldados.
-Milo. -Dijo entre dientes y en un tono irritado.
-La decisión, la tomo como tu príncipe y no tienes autoridad para contradecirla. -Paso junto a Sisifo murmurando- un buen emperador debe saber rechazar el lujo. -El mayor escucho la puerta cerrarse cuando el joven y su mascota salieron de la habitación.
-Y también, debe mostrarse con un igual del pueblo... -Maldita sea Kardia, le paso todos sus ideales al príncipe- Y este sabe muy bien como aplicarlos... A pesar que para mi sean un dolor de cabeza en cuestion de su seguridad.
Despacho del gobernador, al mismo tiempo.
-Por que sera... Que tengo la sensación que no me quieren ya en el campo de batalla -Murmuraba Marin para si misma, mientras organiza los papeles del gobernador para su posterior análisis.- Me falta el libró de contabilidad ganadera... -Se levanta del escritorio y se dirige a los estantes para continuar con su escrutiño. Encuentra lo que busca y al sacarlo queda a la vista una carpeta.- ¿Y esto que será?
Aposentos de Souma, Una hora despues.
-Esto quiere decir...-Souma observo a los dos generales presentes, los restantes estaban desparramados por todo Crux dirigiendo ataques y contraofensivas para recuperar el dominio de su pais en nombre del joven rey.
-Que siempre hemos tenido una ciudad aliada en las montañas... -Dohko volvio a releer por encima las cartas- Siempre hubo sospechas, pero nadie queria arriesgarse a comprobarlas, la peste negra es muy letal y se expande rapidamente en paises en guerra.
-No se si aplaudirlos u odiarlos... -Marin apreto los dientes- Tanto tiempo y ni una señal de ellos...
-¿Y si la ha habido y nosotros no logramos verla? -Los dos mayores observaron al muchacho- Hace unos años, una mujer me dio esto -Saco una moneda del interior de uno de sus discretos bolsillos- Luego de eso, unos... Capataces... Pasaron a mejor vida... -Les miro y les tendio la moneda- Luego averigüe, que la flor en la moneda es un boton de Sakura.
-¿Cuantas de esas misteriosas ayudas a recibido? -Pregunto Marín al fin.
-Muchas, incluso he encontrado botones de Sakura en mi celda. -replico el muchacho antes de volver a guardar la moneda. -Puede que no se atrevieran a liberarme... Pero a su manera me han cuidado la espalda en los peores momentos.
-¿Crees que debamos decirle a los demas generales? -Marin observo a Souma- Es su decisión excelencia.
-Deberíamos, si. -Souma les miro- pero no ahora... Sakura no es una prioridad en este momento.
Campamento de Antares.
-¿Y Geist?
-Con Shura.
-No es necesario que tu también vengas, Camus -Le comento Milo, mientras lleva su montura de la brida hacia el corral improvisado donde aguardan otros tantos.
-¿Con quien hablaras cuando te aburras?
-Con la perra, por supuesto. -Replico con toda la seriedad del mundo- Sisifo no quiere ni que asome la cabeza fuera de la carpa. -Camus sonrio levemente a modo de respuesta- ¿Piensas igual que él?
Carpa de Milo, al poco tiempo
-Es algo imprudente.
-Prefiero la imprudencia y ser visto con los soldados como un igual... Que solo me vean como su príncipe. -Dijo mientras se sentaba en el catre y Muelita se metia bajo éste, lo unico que se veia de la perra era su rabito oscilante.
-Sigue, siendo imprudente.
-¿A que viene que de golpe pasaras al bluerio?
- Es que... Me puse a pensar... Y me gustaría tener lo que tuvo Shura.
-Y te refieres a...
-Tener a alguien a tu lado que realmente ames y no alguien que te imponen. -Miro a Milo- Ah eso ne refiero.
-Eres un príncipe, al igual que yo... Las posibilidades de elegir se limitan un poquito. -Y digo esto a pesar que meses atras estaba furioso ante la idea de un matrimonio arreglado.
-Las tengo muy presentes...
-¿te sigue gustando Geist?
-No sabria que responderte... ¿Por que? -Le miro fijamente- ¿A ti si?
-No, para nada... Sigo teniendo la misma respuesta que antaño.
-Estas muy relajado...
-¿Por que no hiria a estarlo? -Replico el muchacho.
-¿Quieres que comience a enumerar razones...? Se me ocurren unas cincuenta en este primer minuto.
-No estoy relajado, solo... Digamos ... Que ver a Shura y como reacciono al ver ese collar... me hicieron notar que no importa que tan poderoso o rico seas... -Dejo salir un suspiró- Si no tienes algo que realmente ames. Todo eso no vale nada... -Le miro a los ojos, luego se tumbo en la cama y miro la tela que servia de techo- Vivi rodeado de lujos y siempre lo sentí vacio, hasta que llegaron Jabu y Yato...
-¿Y a que viene eso?
-Digamos... Que toda mi vida antes de ellos, era solo un bonito sueño-Replicó- Y el encontrar esos dos niños escondidos en un aljibe, fue el final del sueño... -Cerro los ojos-Hasta antes de ellos, solo peleaba por que era mi deber... despues de ellos empece a pelear por mi pueblo
Continuara.
