Astucia.

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Milo se movió en la cama y tomo la daga que escondía bajo la almohada. Muelita se subio y comenzó a lamer su rostro. Era ella a quien habia sentido moverse.

-Abajo. -Gruño, mientras se sentaba en el catre, estaba solo... La oscuridad y silencio era absoluto, observo con facilidad el pelaje blanco de la perra.- ¿Qué? -El animal emitió un ligero ladrido como respuesta.-Bueno, ya me desvelaste... Vamos a caminar. -Maldita sea, cuanto mas grande mas quiere jugar.

Camapamento de las tropas de Antares.

Algunos estaban despiertos y cerca de los fogones, otros recorrian el campamento montando guardia. La perra caminaba junto a Milo, sin necesidad de correa, Camus habia tenido que regresar a Alshaim por orden de Sísifo. Al parecer el general esperaba que se aburriera o algo por el estilo y regresara a la seguridad del castillo. Tampoco habia permitodo que Yato y Regulus se quedaran con él.

-¿Puedo sentarme? -Algunos le miraron sorprendidos, ya todos sabian que el muchacho del dogo blanco era el principe. El hecho que les hablara en un tono cordial sorprendio a todos, tanto como el hecho de que preguntara si podia ocupar el lugar vacio.

-Por supuesto alteza. -Solto el primero que pudo controlar su voz tras la sorpresa.

-¿Es cafe? -Dijo mientras tomaba una de las rústicas tazas.

-¿Seguro que quiere tomar eso...?Alteza, no es el mejor cafe que existe...-Comento uno, no sabiendo realmente como proceder ante el muchacho.

-¿Adivinó? -Dijo con una mueca alegre- Granos re utilizados... -Les miro jugueton- ¿Segunda o tercera vez?-Esbozaron sonrisas al ver que el principe conoconocía su metodo de ahorró.

-Tercera. -Solto uno, mientras Milo se servia del café.- ¿Esta seguro que quiere?

-En la primera legion los usan hasta cinco veces... -Les miro antes de sentarse- Ese si que no te lo tomó ni en chiste... -Uno hizo una mueca.

-La verdad que parece...

-agua con tierra -El hombre asintió- ¿De que regimiento?

-Tercero de infantería, excelencia. -Miro al muchacho, de todos los presentes era el mas joven, el chico le dio un sorbo al cafe sin hacer mueca alguna.- ¿En cual estaba? Alteza.

-Caballería. -Al acomodarse para dejar que Muelita apoyara su cabeza en su pierna, quedo a la vista la espada que tenia en la cintura. Milo no lo noto, pero si percibio la miradas de intriga, ue sabiamente disimulo no notar.

-¿Usted era el escorpion azul? -Dijo el hombre sorprendido, mientras que los otros se quedaban boquiabiertos.

-Si... Asi que me conozco todas las clases de cafe del ejercito. -Los otros soltaron una risa.- La sopa de hoy no estuvo mal... -Comento antes de beber del cafe, aun no estaba tan malo. Y seguramente Sisifo pondria el grito en el cielo vuando supiera que habia cenado la misma comida que los soldados... Y que la suya, la que estaba destinada al principe, habia ido a parar al estomago de los heridos.

-La verdad que no -Replico otro, al ver que el principe no era ningun estirado.

Al parecer podrian tener una charla civilizada con él. Casi todos los nobles que peleaban en el ejercito se creian mejores que los soldados venidos de las tierras de labranza. Razon por la que muchos habian evitado al futuro emperador al inicio. Aparte de haber sido un misterio toda su vida, el chico no habia demostrado gran cercania a las tropas mientras el general andaba en el campamento.

-¿Como se llama la perra?

-Muelita.

-¿Como le puso a la perra? -Pregunto uno conteniendo la risa.

-Muelita, su nombre original era Muela de juicio, pero me parecio algo cruel...-Muchos entendieron el nombre.-Asi que la rebautice como Muelita... -Sonrio de medio lado-Nadie le temeria a una perra con ese nombre. -Mas de uno sonrio de medio lado, algo les decia que la perra mordia fuerte.

-¿Por que se ha acercado ahora a las tropas? -Mas de uno lanzo una mirada de temor al mas viejo de todos.

-Por que no esta el geneal Sisifo para tirarme de la correa -Le miro fijo a los ojos- Si fuera por mi, dormiria en una carpa comun como los demas, a fin de cuentas... Soy soldado al igual que ustedes. -El mayor sonrio de medio lado- ¿Como podre dirigirlos si no soy capaz de saber que se necesita realmente? -Mas de uno les miro- Sin Sisifo limitandome puedo preguntar tranquilo -Miro el cafe en su taza- ¿Que creen que necesita el pais? Para mejorar... Necesito saberlo, dado que mi experiencia con el pueblo es limitada...

-Alteza...

-Quiero hacer lo correcto cuando asuma, por eso quiero saber -Les miro fijo a cada uno- ¿Que creen que podria mejorarse o que es lo que el pueblo necesita?

-Yo no creo hablar por el pueblo -Dijo uno tras un profundo silencio- Pero siempre quise que mis hijos llegaran mas lejos que yo, pero para ello... Deben aprender a leer y escribir. -Miro al chico mientras dejana su taza a un costado- creo que eso falta, su padre queria igualdad para todos...

-Pero aun hay desigualdad. -Milo le miro fijamente- Por eso quiero saber, que necesita el pueblo... Quiero saberlo, por los labios de mi pueblo y no de la opinion de los nobles.

Campamento del ejercito León. Al mismo tiempo

Aioria termino de redactar la carta y observo su contenido... Tenia que informar a su padre, pero habia algo que hacia ruido en su consciencia. Izo era su amigo, lo justo seria esperar a que Shura le dijera a su hermano... Capaz que no se habia sentido con la fuerza necesaria para divulgar la perdida de su esposa a su hermano.

Por que eso que hacia ruido en su consciencia, le decia que no solo habia sido una mujer lo que El Cid de Algiedi habia perdido...

Miro la carta, como general tenia que pasarle esa información a su padre, pero como persona... Observo el fuego de la vela comenzar a trepar por el papel. Su padre se enteraria tarde o temprano y en caso de ser interrogado diria que el habia enviado la carta. Total, las cartas se perdian y ya.

A pesar de lo que muchos pensaban, odiaba su vida y se odiaba a si mismo. Por no tener el valor de hacer lo que deseaba y no lo que se le imponía. Habia escapado del matrimonio arreglado de Cancro, solo por que le recordo a su padre una cosa: No fui yo quien tiro al traidor.

Habia sido su padre, pero el testigo era solo él... Los otros, no habian visto el momento solo habian visto al traidor caer al vacio. Cuando llegaron, él estaba junto a la ventana mirando al vacío... Todos dedujeron que habia sido él y esa fue la version oficial. El principe Aioria, habia arrojado a un traidor al vacio.

Jamas se supo que dicho traidor habia intentado apuñalarlo, que su padre entro al escuchar el ruido de la pelea y se lanzó sobre el hombre. En el momento arrojó al sujeto lejos de su hijo, este tropezó y cayo por la ventana. Su padre habia actuado con intencion de protegerlo, por eso guardo silencio cuando todos le culparon a él... A pesar que hubiera sido un accidente, las crueles lenguas de la nobleza lo habian marcado como asesino.

-Lo siento, papá... Pero no puedo hacerle esto a Izo... Dejare que te enteres por otras vias..

Castillo de Alshaim.

Geist estaba mirando un cuadro que representaba una danza tipica local.

-¿Que haces despierta a esta hora? -Pregunto poniendose en guardia Marin, tal vez Milo le habia ordenado tenerle al tanto de lo que sucedia en el castillo. No habia otra razon que explicara la presencia de la muchacha a altas horas de la noche.

-Tengo pesadillas. -Replico la chica sin mucho rodeo- cuando las tengo salgo a caminar. Eso las apasigua.

-¿Acaso te crees que me tragare esa mentira? -Pregunto sarcastica- ¿Por que estas merodeando a estas horas de la noche.

-Cree lo que quieras... Yo solo estoy caminando para apaciguar mis pesadillas -Tras decir esas palabras se retiro.

Habitacion de Geist, un tiempo despues.

Marin ingreso a la habitacion, era la contigua a la de Shura de Algiedi. Dado que el castillo era de su família, conocía cada pasaje de este.

No habia nada en el cuarto salvo la capa de la joven, su modesta bolsa de viaje y las espadas. Entro de nuevo al pasaje por el que habia ingresado, no paso mucho hasta que la sacerdotisa ingreso a los aposentos. Observó como la chica se quita las evillas y luego el hijab. Su cabello es sujeto en un peinado. Marin le observa con recelo, cuando Geist se quita la camisa negra y deja a la vista la su espalda la mayor se tapa la boca. La parte superior de su espalda hasta su cintura esta surcada de cicatricese.

La hebilla es retirada y su cabello cae en cascada por su espalda. Cubriendo la razon se sus pesadillas, Marin amargamente recuerda que esa joven habia sido esclavizada.

¿Quien no hubiera perdido el sueño por eso? Se retiro sin hacer ruido, tras escuchar a la joven emitir un ligero rezo a sus dioses.

Geist, se dio vuelta en la cama y acarició la cicatriz de su brazo. Con la humedad le molestaba, sus cicatrices le eran molestas. Eran en parte la razon por la que no podia dormir. Se levanto de la cama y se acerco a la chimenea... No tardo en agregar mas leños esperando que calentara aun mas la habitación.

-Como me gustaria tener ese ungüento que me daba Lune... -Realiza una amarga sonrisa- No puedo creer que este extrañando algo que provenga de ese idiota.

Se paso la mano por la espalda, le dolia... No tanto como la primera vez, pero le era molesta. Cerro los ojos, tratando de consiliar el sueño. Al poco tiempo se levanto con una manta y se fue acostar cerca de la chimenea... El calor aliviaria sus molestias.

Campamento de Antares. Al otro dia.

El rabo de Muelita le anuncio a Milo quien se acercaba a la carpa, Sisifo no tardo en estar a la vista ocupando el umbral de la entrada. Se le notaba enojado, Milo apostaba su espada de que le habian ido con el chisme. Muelita emitio un ladrido alegre de saludo. El chico internamente se reia ante el amor que la perra profesaba al general.

-Alteza.

-¿Ahora que hice? -Pregunto sin dejar de afilar la espada. Ya se hacia una idea de cual habia sido su crimen, pero podria practicar un poco del arte de la ignorancia.

-Podrian haberle asesinado... Alguno podria envenenarlo o apuñalarlo de regreso a la carpa. -Informo, otra vez estaba enojado con respecto a su seguridad.

-Aunque aprecio tus preocupaciones fatalistas. -Hizo una pausa- no veo necesidad de que seas tan extremista. Tranquilo, por favor.

-¿Acaso se ha olvidado que es el unico hijo del emperador de Antares? -Dejo la espada a un costado, tomo su daga y comenzo a afilarla.- alteza.

-No lo he olvidado y para que lo sepas. -Miro fijo al hombre- Es idea de mi padre, no mia... Solo aproveche la ocacion para colocarle en practica. -Observo el reflejó de sus ojos en el frio metal-Si quiere escribale, vera que su respuesta me da la razon.

-Podria tomar meses... -Milo para sus adentros sonrio.

-¿Acaso se atreve a dudar de mi palabra general? -La mirada filosa de Milo fue una advertencia. Sisifo se recordo a si mismo que el chico era el futuro emperador.- ¿Me considera un mentiroso... Capaz de invocar la palabra de mi padre en falsedad ? - Milo le habia realizado una jugada muy astuta y le habia colocado entre la espada y la pared.

-No, excelencia, solo deseo que tenga cuidado.

-Si deseas estar tranquilo, regresame a mi espadachin y a mi arquero. -Sisifo apreto los dientes, el mocoso maldito queria de regreso a Yato y a Regulus. Otra vez le hacia una jugada traicionera y no la habia visto venir- Sabes que son buenos guerreros y por sobre todas las cosas... Son guerreros leales -Apoyo la daga a un costado y tomo otra- ¿Que mas puedes pedir para mi seguridad? -Le miro fijamente- General.

-Los enviare apenas llegue al Castillo de Aquila. -Sisifo se obligo a hacer una mecanica reverencia- Con su permiso alteza...

-Ve tranquilo, Sisifo, no tengo intenciones de salir de la carpa. -El hombre dio media vuelta y salio con un andar tan rigido que Milo penso que de golpe el hombre se habia vuelto de madera.

Exteriores de la carpa de Milo.

Sisifo solo camino unos metros antes de detenerse, no podia... No podia contenerse, no podia contenerlo. Tomo una bocanada de aire, era un general y como tal deberia...

-Principe Milo...-Comenzo con un leve gruñido- la verdad... Que al igual que su padre... Es...-Todos se dieron vuelta y el campamento enmudecio cuando a voz de grito Sisifo dejo salir las ultimas palabras. Sisifo tomo su caballo y se apresuro a abandonar el campamento de Antares.

Dentro de su carpa, Milo se preguntaba si no se habia excedido un poco. Nunca esperaria que Sisifo dijera esas palabras, aunque solo hubiera sido un insulto al aire... Suponia que estaban dirigidas a el.

Continuara.