Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Camino al Este. (Parte I)
Aioros se alejo de la baranda y miro a los marinos, tras saludarles con una inclinación de la cabeza regreso al camarote que ocupaba con su esposa. Llevaban ya cinco días de viaje por el rio Sun y si no había entendido mal, al barco le llevaría casi dos meses llegar a tierras Ampalas al otro lado de la muralla. El rio, tan amplio que era imposible ver la otra orilla, dividía las tierras del imperio. En opinión de algunos, era una defensa natural otorgada por el dios sol.
Para él solo era un rio que tras kilómetros y kilómetros había decidido tener su desembocadura paralela a las murallas (las cuales fueron construidas miles de años después de que el rio apareciera). El rio se originaba al norte del imperio, corriendo casi paralelo al Vayasrres, pero tierra adentro. Comenzaba como un rio pequeño que aumentaba su caudal en los deshielos del norte. Cuanto mas se descendía por el hacia el sur, más ríos alimentaban su caudal hasta convertirlo en el rio mas ancho conocido por el hombre.
Camarote.
Extrañamente Lithos dormía.
Al parecer el mecer del barco por el agua, hacia quedarse quieto a su bebé. Se sentó en una silla y tomo uno de los tantos libros en Ampala que Lithos le había conseguido. Le seguía costando horrores hablarlo, pero comenzaba a escribir y a leer correctamente el idioma natal de su esposa.
-Por que siendo parte del imperio... ¿No nos enseñaron el idioma? -Sabia que su padre lo hablaba, muy fluido, pero ese idioma había sido pasado por alto en su educación. Había escuchado rumores, cuando se supo que Lithos era su esposa... Se sintió idiota al ver cuantos nobles sabían de la sangre azul de su esposa y se habían contenido la información. Había gran recelo hacia la nación que dominaba todo el sur de la murallas.
Estaba seguro que Lithos sabia cual era la razón de ese desprecio y recelo, pero no lograba sacarle el motivo y cuando creyó que le diría le dijo que lo averigüe solo. Bajo la vista al libro y continuo leyendo. Lithos había escogido la lectura, alegando que aprendería mucho de su país a través de ella.
-Li... Li... -La mujer perezosamente abrió los ojos- Necesito que me traduzcas algo..
-¿Que? -Le tendió el libro y marco el párrafo, la mujer leyó- ¿Que no entiendes? -Le indico unas letras- Sagrado. -Le regreso el libro, se dio vuelta y continuo durmiendo. -A lo que a mi respecta, despiértame cuando lleguemos. -Aioros dejo salir una risa como respuesta.
Aldea, Provincia Aztex, Crux.
Otra vez, volvían a rendirse sin siquiera derramar una gota de sangre. Los soldados del imperio negro se rindieron y hasta incluso entregaron a sus superiores con grilletes a modo de ofrecimiento de una tregua.
Por cortesía de Geist, luego, Milo se entero que estos eran tan despiadados con los soldados como con los aldeanos. No era raro que los entregarán con grilletes y unos cuantos golpes. Sin duda, mas de uno se había quitado las ganas de ajustar cuentas.
-Escuché muchas cosas buenas de los soldados, pero cosas horribles de los que mandaban. -Geist le miro- No por que sean del Imperio Negro van a ser malos.
Sísifo le miro, la chica había estado casi 12 horas en el pueblo hablando con cuanto pudo. Al ser sacerdotisa, muchos le veían confiable para decirle lo que habían estado viviendo. No importaba que no fueran de la misma religión, ellos solo confiaron en ella y le contaron lo que quería saber.
-Para ser honestos, muchos aldeanos llevaron alimento a los soldados. -Admitió, casi no se lo creían cuando varias aldeanas y aldeanos aparecieron con canastas de alimentos y pidieron permiso para alimentar a los hombres.- Y también se encolerizaron cuando, por precaución, los encerramos.
-¿Que mas sabes Geist? -Pregunto sutil Milo.
-Que por matrimonio, todos son de Crux. -Milo abrió bien grande los ojos, sus turquesas mostraron una gran sorpresa al escuchar la noticia- Esos hombres llevan mas de 8 años aquí... Son los padres y los esposos de muchos aldeanos. También son los que a escondidas repartían comida cada vez que tenían la oportunidad, esos 78 hombres... -Dejo salir un suspiro- No creo que sea lo correcto tenerles encerrados.
-Ven conmigo, iremos con Souma. -Milo se levanto, ignoro la clara intensión de comenzar a protestar de Sísifo y se retiro con Geist.
Fuerte. Varias horas después.
-El rey ordeno su liberación-Las celdas fueron abiertas- afuera todo el mundo, quedan libres.
Desde la parte superior de la modesta muralla, Souma observa a los soldados del reino enemigo acudir inmediatamente con distintas familias de aldeanos. El descontento se había esfumado cuándo, antes de liberar los soldados, se hizo correr entre el pueblo el rumor que el rey autoriza la liberación de los hombres.
Observo a los aldeanos abrazar a los suyos, por que eso eran esos soldados... Eran parte del pueblo, parte de los súbditos de su pueblo. Tras hablar con la sacerdotisa, había dicho que aleatoriamente buscaran gente del pueblo y la llevaran ante él. Quería escuchar de sus propia gente lo que había escuchado de labios de la mujer. Aunque hubo protestas de los oficiales, tomo la decisión de soltar solo a los soldados y ejecutar a los altos rangos. De ellos no había nadie que hablara bien.
-Alteza. -Souma observo a Dohko.
-Si vas a decirme que no hice lo correcto.
-Hizo lo correcto -Le miro y sonrío levemente- No soltarlos, hubiera sido equivalente a ponerse este pueblo en contra. -Cruzo los brazos en su espalda- Para reconstruir este país, va a necesitar todo el apoyo posible...
-Pero hay descontento entre las tropas.
-Ellos, sienten odio hacia todo aquel que lleve sangre del Imperio Negro... -Informo sereno el mayor- Puede que a ellos ahora les moleste, pero a futuro su accionar será comprendido.
Campamento de Hindis, Afueras del pueblo. Esa misma noche.
Shaka estaba acostado en su catre, estaba cansado... Demasiado cansado, había dado ordenes de no ser despertado a menos que fuera una urgencia. A pesar de todo su agotamiento, no podía conciliar el sueño. Estaba demasiado nervioso como para dormir, hace semanas que no recibía mensajes de Gioca y el hecho que le hubiera pasado algo no le permitió dormir.
A pesar de tener los ojos cerrados, percibió algo. Ya no estaba solo en la carpa, evito moverse y concentrar su atención en la persona que estaba con en la carpa. No hacia ruido al caminar, así que no lleva armadura... Escucha el sutil rose de las prendas y un ligero tintinear metálico que interpreta como monedas en una bolsa.
Excelente, un asesino a sueldo.
Como si no tuviera suficiente con no saber que era de su prima, tenia que sumarle a su noche el que un asesino fuera por él. Bueno, seria útil para su desveló entretenerse con algo. Aguardo a que estuviera lo suficientemente cerca para reaccionar.
Una mano delicada y muy femenina se apoyo en su pecho, mientras que la otra detenía la daga del príncipe.
-¿Así recibes a todas las damas que entran a tu tienda? -Hubo una pausa- Sake... Te recordaba, mas educado.
-Casi me matas del susto. -Informo mientras libera su muñeca de la de ella, aun seguía encima suyo igual.
-Admito que he soñado mas de una vez con usted encima mío, pero no se me apetece cumplir el sueño. -Shaka se paro y dejo libre a la mujer- póngase a dieta, pesa tanto como un manatí.
-¿Que haces en mi tienda? -Prefirió ignorar la critica a su bien trabajado cuerpo.
-Entregar un mensaje de Joker. -Saco un sobre dentro de su chaqueta- Su señoría pide disculpas por la demora de su mensaje.
-¿Desde cuando haces de mensajera? -Pregunto, mientras abría el sobre y observa el escrito en la lengua de los piratas. Con la poca luz solo había logrado entender unas palabras, palabras que le enojaban bastante.
-Por su semblante, algo me dice que es mejor retirarme. -Antes de poder replicar algo, la mujer había desaparecido en la oscuridad de la tienda.
Fuerte, mañana siguiente.
-Diría que no dormiste bien...
-No estoy de humor, Aioria.
-¿Que paso?
-Asuntos familiares...
-¿Le paso algo a tu prima? -Aioria se detuvo y le miro preocupado.- ¿Necesitas ayuda?
-No, pero cuando le tenga delante si le va a pasar algo...y puede que necesite tu ayuda para evitar que se me escape. -Aioria dejo salir una risa ante las palabras del otro general. El semblante de Shaka lo había preocupado apenas le vio.
-¿Es algo en lo que pueda ayudarte?
-Mi prima esta en la ciudad de Sakura -Le miro fijamente- una ciudad que esta en la frontera con el imperio...
-La cual no tiene prioridad, en este momento. -Realizo una mueca, hacia tiempo que escuchaba el nombre susurrado de la ciudad.- La hizo muy bien..
-Tristemente sí.
-No le hacia capaz de jugadas tan arriesgadas, es una forma muy poco sutil de decirte "No te me acerques" -Shaka se detuvo y le miro.- ¿Que? -Pregunto en lintia.
-Esto no es arriesgado para ella, es como un jugar a las traes... -Continuo caminando- Y a mi me toca perseguir.
Salón de reuniones.
-Según la información enviada por los restantes generales... -Milo escuchaba y al mismo tiempo no lo hacia, al igual que otros tantos de los presentes le preocupaba el semblante del general de Hindis. Ya lo había notado en días previos, pero hoy estaba peor. Volvió su vista al mapa frente a ellos donde se elaboraba los siguientes planes de ataque.
En las montañas figuraban una ciudad y un castillo, pero ningun general de Crux parecia darle mucho interés. Dado que todo indica que le pasarían de largo y se empezaría los ataques en todo el territorio al pie de las montañas. La ciudad ni siquiera se mencionaba y Sisifo le habia prohibido abrir la boca en las reuniones de generales.
Pasillo.
-Príncipe Shaka. -El rubio se detuvo ante el llamado de Milo- ¿Se encuentra bien?
-¿Cuantos mas me van a preguntar lo mismo hoy? -Gruño, dejando desconcertados a mas de uno y logrando un seño fruncido del otro príncipe.
-Mis disculpas si ofende tener en cuenta el bienestar ajeno, no preguntare de nuevo. -Milo le dio la espalda- no se preocupe por ello. -Shaka se dio cuenta que había obrado mal, pero el comentario ya había sido hecho.
Sala de estar.
-Esta preocupado por su prima. -Informo Aioria cuando cerro la puerta, obteniendo miradas de Milo y los suyos- Shaka no quiso ser descortés, espero que entiendas.
-Yo también estoy preocupado por mi padre y no ando respondiendo mal a nadie. -Aioria dejo salir un suspiró, Milo tenia razón en ese punto.
-Pero tu padre, no es una adolescente de 15 años. -Le miro sereno, poniendose en el lugar del otro dado que tenia una prima mujer de la misma edad (Gracias al sol Conner solo tenia interes en plantas)- seguramente ayuda de alguien tiene... Pero
-¿Quien la ayuda y por que? -Pregunto Milo, el otro asintió, sin duda Shaka tendría motivos para estar preocupado.- ¿Escucho algo sobre la ciudad al Este...?-Prefirió cambiar el tema- En las montañas... Figuraba en el mapa -Estaban hablando de eso con Sisifo.
-Así que también les llego el rumor. -Sísifo y Milo asintieron- mande un explorador... Aun estoy esperando su regreso.
-¿Que ciudad del Este? -Pregunto Shura, habría ingresado poco antes que el noble leon y no sabia de que hablaban, hasta donde sabia Alshaim era la ultima ciudad a menos que...- ¿Hablan de Sakura?
-¿Tu como sabes de esa ciudad? -Inquiro Sisifo, Shura bajo la mirada y susurro la respuesta:
Ahí conocí a mi esposa.
Continuara.
