Hola ^_^

¡He vuelto!

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Sasuke: A nadie le importa ¬.¬

Deiita: Que cruel T_T

Naruto: Yosh, yosh... *palmea mi cabeza* No le hagas caso, solo quiere deprimirte para que no sigas escribiendo.

Deiita: ò.ó Sasu-chan, ¡fuera de aquí!

Sasuke: ¿¡Sa... Sasu-chan!?

Deiita y Naru: Sasu-chaaan ~ :3

Sasuke: Os mataré, juro que os mataré... Y a ti "Deiita" te mataré dos veces, una por esto y otra por meter a alguien en casa de mi Naruto.

Naruto: :3

Deiita: ·o· Has dicho "mi Naruto".

Naruto: Soy tooodo suyo. Y el todo mío por supuesto *mirada pervertida*

Sasuke: No... yo... no me refería... ¡Arg! Me vengaré.

Deiita: Si, si, apuntame en tu larga lista de venganzas y déjame seguir escribiendo, ¿quieres?

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Bueno, aquí os dejo la continuación, como siempre, espero que os guste. :)

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Entro en casa y soltó un "tadaima", y suspiró de nuevo al saber que hablaba solo, ya que nunca había nadie en su casa.

-Okairi.

El chico pegó un brinco al oír la contestación. ¿Quién le había dado la bienvenida? Había cerrado con llave, ¿cómo había entrado? Se encaminó hacia la sala, con los músculos en tensión. Al asomare vio una cabeza de pelos negros erizados y un rostro pálido, con unos ojos negros de mirada penetrante. Sintió algo en su interior, una calidez indescriptible.

-¡¿S… Sa… Sasuke?!

El moreno suspiró. "¿Por qué siempre tiene que ser tan exagerado?" pensó el intruso poniéndose la mano sobre la frente.

-¿Qué… qué haces aquí? ¿Cómo has entrado? Yo cerré con llave. ¿Qué haces aquí?

-Lo has preguntado dos veces – Sasuke levantó la mano y señaló con el pulgar hacia atrás, apuntando a la ventana que estaba a su espalda – y de poco te sirve cerrar con llave si dejas la ventana abierta de par en par, usuratonkachi.

Naruto miró hacia la ventana y se sonrojó levemente. Puso la mano derecha detrás de su cabeza, alborotándose el pelo de la nuca y sonrió. Vio como Sasuke apartaba la vista.

-Pero no has respondido a mi pregunta. ¿Qué haces aquí?

-Eh, bueno, venía a pedirte disculpas, o algo así – dijo bajando cada vez más el tono de voz.

-¿Qu… qué?

Sasuke suspiró y frunció el ceño molesto.

-Sabía que era mala idea…

Se levantó y de dispuso a irse, pero el rubio lo sujetó de un brazo y tiró de él, tirándolo al suelo. Sasuke lo miró con unos ojos que podían haberlo matado.

-Lo siento. No te vallas. – el rubio lo miraba con sus grandes ojos azules.

El moreno se volvió a sentar, con el ceño todavía fruncido. El rubio se dejó caer en el suelo enfrente de él.

-Lo siento, – repitió Naruto – es que no me lo esperaba.

Se quedaron en silencio, mirando la mesa como si fuera la primera vez que veían una. Hasta que el moreno perdió la paciencia.

-¿No vas a decir nada?

-Yo… yo… lo siento. Realmente no sé qué decir. No tienes que disculparte, reaccioné un poco mal, pero me molesta que pienses que me compadezco de ti. No siento pena, lo que pasa es que sé cómo te sientes, por eso te apoyo. No quiero que te sientas solo.

-Nadie ha dicho que me sienta solo.

-Vives en un barrio abandonado tu solo… yo me siento solo a veces, a pesar de vivir en un piso en plena Konoha.

Sasuke le miró a los ojos, y los dos pudieron ver que se entendían el uno al otro.

-Por eso no puse mucha resistencia cuando Kakashi-sensei nos obligó a estar juntos – continuó hablando el rubio, apartando la mirada hacia un lado – Tener algo de compañía en casa de vez en cuando no está mal. Se ve la casa más llena, y eso me hace feliz.

El moreno bajó la cabeza. Eso él tampoco se lo esperaba.

-Etto… No quiero decir que me haga feliz pasar todo el día pegado a ti, es solo que, ya sabes… Tener a alguien más en casa, escuchar ruidos de pasos que no son los tuyos… En fin, se siente bien.

El Uchiha levantó la cabeza y una bombilla se encendió encima de su cabeza. Habían encendido el alumbrado público, y justo había una farola delante de la ventana del apartamento. Ya se estaba haciendo de noche. Naruto se levantó.

-Se está haciendo tarde. Voy a preparar algo de ramen. ¿Quieres… emm… quieres quedarte a cenar?

Al oír la palabra ramen, el chico arrugó la cara, pensar en volver a comer "eso" le revolvía el estómago.

-Oi, Naruto. ¿Por qué no vienes hoy a cenar a mi casa? Kakashi dijo que aún debíamos permanecer juntos, por si acaso.

-Pero tu casa… ellos saben dónde vives, ¿no sería peligroso?

-Ellos ya se llevaron lo que querían. Además, hay una patrulla corriendo detrás de ellos en este momento, y el otro grupo está entre rejas

-Entonces tampoco haría falta que estuviéramos juntos, ¿no?

Naruto se arrepintió al momento de acabar de decirlo.

-Está bien, si no soportas la idea de estar más tiempo conmigo, me iré. Tampoco es que yo quiera estar con un idi…

-Iré.

-¿Qué?

-Iré. A tu casa.

-Pero, ¿no acabas de decir…?

-Son órdenes del Hokage, ¿no? Además, siento curiosidad por ver tu casa, aún no he tenido la oportunidad de ir.

Órdenes del Hokage, sí. Tendría que evitar que Naruto hablara sobre eso con Kakashi. Se sintió estúpido, ¿por qué mentía a Naruto? Pero… "…tener a alguien más por casa, escuchar ruidos de pasos que no son tuyo… en fin, se siente bien". La voz del chico volvía a su mente. Quería saber cómo sería volver a tener a alguien en casa.

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Cuando llegaron, el rubio abrió sus ojos azules al máximo. Aquello era hermoso. El abanico que simbolizaba a los Uchiha estaba por todas partes en esa preciosa casa de madera. Empezó a andar, mirando por todos los rincones. La casa tenía un jardín muy bien cuidado y unas amplias habitaciones. Pero todo se veía tan vacío. Ahora entendía por qué Sasuke había querido ir a cenar allí. Debía de sentirse realmente solo en un sitio tan grande.

Sasuke se quedó apoyado contra el marco de la puerta, mirando como su compañero inspeccionaba la casa. No entendía cómo podía tener tanta energía. Cuando quedó satisfecho, miró al moreno y le dedicó una sonrisa.

-Tu casa es preciosa, Sasuke.

-Domo. Iré a preparar algo. Te sentará bien comer algo que no sea ese veneno envasado al que tú llamas ramen.

-Me encanta ese "veneno". Claro que prefiero el de Ichiraku, que tiene carne y verduras de verdad. Sé que comer solo ramen envasado me puede hacer mal, pero no puedo evitar comerlo. Parece que tengo una manía que me hace amar lo que me puede hacer daño.

Sasuke lo miró a los ojos.

-Eres... un idiota.

El rubio le dedicó una mueca, mientras el moreno se giraba y se dirigía hacia la cocina. Cortó unas verduras y un poco de carne, mientras preparaba un poco de arroz aparte. Se asomó a la sala y vio a Naruto acostado en el suelo mirando al techo.

-Naruto, – el chico se incorporó en el suelo para mirarlo – si quieres puedes darte un baño.

-Hm.

Se levantó del suelo y entonces se dio cuenta de un detalle.

-Olvidé traer mis cosas y ropa para cambiarme.

-Hm, seguro que tengo algo de ropa que te valga.

-Yosh, iré entonces.

Sasuke le dio algo de ropa y volvió a la cocina. Naruto entró en el baño con una pila de ropa perfectamente doblada. Todo en esa casa parecía estar perfectamente limpio y ordenado.

Naruto relajó sus músculos en el agua caliente. Se sentía bien, nunca había pasado la noche en casa de nadie. Tampoco le habían cocinado nada, ni preparado ropa limpia perfectamente planchada. Se sentía muy bien. Al cabo de unos minutos, salió del baño vestido con unos pantalones cortos, una camiseta negra, y con una gran sonrisa en la cara.

Avanzó por el pasillo y movió su nariz, allí empezada a oler tremendamente bien. Despacio, se fue acercando a la cocina. Allí vio al moreno probando la comida.

-Mmmmm, huele muy bien. ¿Qué es?

El moreno se sobresaltó un poco, no lo había oído acercarse. Se dio la vuelta y vio una cabeza de un rubio intenso, con el pelo todavía mojado y unas gotitas desprendiéndose de sus desordenados mechones. Inconscientemente, movió sus dedos como queriendo agarrar algo. Bajó un poco la mirada y se encontró con unos bonitos ojos azules que lo miraban contentos, y un poco más abajo se topó con una gran sonrisa radiante.

No fue consciente de cuánto tiempo estuvo allí, quieto, mirándolo. Cuando quiso darse cuenta el otro chico ya estaba junto a él. Sintió cómo le cogía la muñeca suavemente pero firme, el moreno quiso apartarse pero el chico ya se estaba inclinando sobre él. Naruto puso sus labios sobre la cuchara que tenía el moreno en la mano y sorbió un poquito.

-¡Oh! ¡Umee! Está muy rico Sasuke – el rubio levanto la mirada, el moreno seguía sin moverse – ¿Sasuke? ¿Estás bien?

El aludido se dio la vuelta rápidamente.

-Cla… claro que estoy bien, usuratonkachi. – "¿Por qué siempre tienes que hacer cosas tan… así? ¿Y sin darle la más mínima importancia a lo que haces? Lo haces tan natural que me haces sentir extraño, dobe"

Naruto se encogió de hombros y preguntó dónde podía coger unos cuencos para servir la comida. Sasuke se lo señaló, sin darse la vuelta. Cuando todo estuvo listo, se sentaron el uno enfrente del otro y empezaron a comer.

-Está muy bueno, Sasuke. No sabía que sabias cocinar.

-La gente normal suele cocinar, no todos comemos solo comida envasada o precocinada.

Naruto hizo una mueca y se sonrojó un poco. Levantó la cabeza para hablar, mirando hacia un lado.

-¿Sabes…?

El moreno miró a esos ojos azules, esperando cualquier tontería que pudiera salir de su boca.

-Esta es la primera vez que alguien cocina para mí. - Le dedicó una gran sonrisa - Gracias Sasuke.

El moreno apartó la vista, hizo un ruido con la garganta parecido a un gruñido y siguió comiendo.

Sasuke preparó un futón para Naruto al lado de su cama, mientras el rubio acabada de recoger la mesa. Minutos después, los dos estaban metidos en sus respectivas camas. Todo estaba en silencio. Había tal silencio allí, que Naruto sintió un nudo en el estómago "No sé cómo soporta vivir aquí solo, yo no creo que pudiera hacerlo". La voz del rubio rompió por fin ese pesado silencio.

-¿Te puedo preguntar algo? – miró de reojo al moreno, y al no obtener respuesta, se lo tomo como un sí. - ¿Qué fue lo que se llevaron?

El moreno frunció el ceño y siguió en silencio.

-No tienes que contármelo si no quieres, pero quiero que sepas que puedes confiar en mí.

-Se llevaron algo que perteneció a mi hermano.

- … Gomen, no debería haber preguntado.

El moreno suspiró y se estiró, poniéndose bocarriba con las manos detrás de la cabeza.

-Tú conoces la verdad sobre Itachi, sabes el sacrificio que hizo por esta aldea y todo lo que sufrió. Lo que se llevaron es un objeto sin ningún valor aparente, pero tiene un gran valor sentimental. Para mí representa ese sacrificio que hizo por Konoha… y por mí.

Naruto se incorporó un poco y lo miró. Se sentía un poco mal por haber preguntado, y haber hecho que hablara sobre algo tan doloroso para él.

-No tenías por qué contármelo.

-Lo sé. Quería hacerlo.

Naruto sonrió ante aquello. Eso significaba que confiaba en él. Aunque realmente no le había dicho que era ese objeto, no iba a seguir preguntando.

-Gracias por confiar en mí.

-…

El silencio volvió a flotar en el aire durante unos minutos, pero esta vez ya no era tan pesado ni triste. Se oyó el sonido de unas sábanas y Sasuke miró hacia el futón de su compañero. Este se había puesto de espaldas a él. El moreno abrió mucho los ojos y sus pupilas se dilataron al máximo. En la espalda de Naruto estaba el símbolo de su familia. No había caído en la cuenta de que le había dado una de sus camisetas, y todas tenían ese símbolo. Nunca hubiera pensado ver a Naruto con el símbolo de los Uchiha. Era extraño, y al mismo tiempo aquella tontería le hizo un poco feliz.

-Naruto

-…

-Oi baka, eres un usuratonkachi de nueve colas.

Sasuke hizo una mueca ante la estupidez que acababa de decir, pero estaba seguro que si lo hubiera oído, ahora mismo estaría medio sordo a causa de sus gritos.

Poco a poco se levantó y se acercó al rubio sin hacer ruido. Se agachó y acercó una mano a ese pelo rubio. Enredó sus dedos allí, tal y como había querido hacer al verlo recién salido del baño. Dos segundos después, Naruto se dio la vuelta y del susto el moreno calló de culo al suelo.

-¡Ite! ¿Es que siempre tienes que asustarme? – gruñó en voz baja.

Se iba a levantar para volver a su cama cuando una mano lo agarró y lo arrastró. Antes de que se diera cuenta, tenía a Naruto con un brazo sobre él, la cabeza dorada en su hombro y una pierna morena estirada sobre las suyas.

Miró hacia el rubio y vio que sonreía. Se le veía tan feliz. *¿Cómo diablos he acabado así?* pensó. Decidió esperar un poco para salir de ahí, se había movido tanto que temía despertarlo. Ni siquiera se dio cuenta de cuando se quedó dormido.

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Esto es todo. Intentaré actualizar lo antes posible :)

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Sai: ¿Hm? ¿Qué es esto?

Deiita: ¿SAI? ¿Qué haces aquí?

Sai: Oh, dios mio, creo que ahora lo entiendo todo...

Deiita: ¿Que entiendes?

Sai: Esas ansias que tenía Naruto por traer de vuelta a Sasuke, todos sus sacrificios, todo el esfuerzo que puso en ir detrás de él...

Deiita: Valla, para haber estado allí en persona parece que no fijaste nada, ¿no? ¬.¬

Sai: Pensé que eran amigos. Pero ahora que lo pienso... Naruto lo ama.

Deiita: T_T Por fin, por fin alguien lo dice T_T

Sai: Oi, ¿estás bien?

Deiita: Si... *sniff* Si... *snif* Estoy perfectamente... *snif*

Sai: Ale, ale *palmea mi espalda* Nadie quiere escuchar tus tonterias.

Deita: T_T ... :'/ ... o.o ... ò.ó ¿Por qué todos sois tan crueles? ¡Fuera! Fuera, fuera...

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Hasta pronto :3