Holis ^_^
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Lo sé, lo sé, he tardado en actualizar más de lo normal, gomen, gomen :P
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Naruto: Deiita-nechan, hay algo que Itachi y yo queremos hablar contigo.
Deiita: Adelante, nenés míos. ¿Qué os atormenta?
Itachi: Quiero sobrinos.
Deiita: O\\\\O ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
Naruto: Quería saber... bueno, si eso es posible.
Deiita: Si, si es posible.
Itachi y Naruto: ¿En serio?
Deiita: Pues claro. El problema es que yo no estoy muy familiarizada con ese tipo de cosas, asique en esta historia no pasará. Pero quién sabe, puede que en algún one shot o así o haga, ¿os parece?
Sasuke: ¿De qué hablais?
Naruto: ¡Genial! Mi pequeño Menma nacerá algún día *acaricia la barriga de Sasuke*
Sasuke: ¿De qué hablas, dobe? ¿Ya te está pervirtiendo la mente esta loca?
Itachi: He sido yo.
Sasuke: *me agarra el cuello de la camisa* ¿También le comes la cabeza a mi hermano?
Deiita: T_T Yo no he hecho nada...
Naruto: Vamos, vamos, déjala. Sin ella Menma no nacerá.
Sasuke: ¿Quién leches es Menma?
Itachi: Mi futuro sobrino ^_^
Sasuke: ¡¿So...sobrino?! O\\\\\O
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Pues nada, aquí os dejo la segunda parte del interrogatorio desde el punto de vista de Naruto. Y luego hay un poco de romance. Es la calma antes de la tormenta xD
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Naruto estaba viendo cómo Sasuke perdía la paciencia. No supo cómo duró tanto, veía como sus manos empezaban a temblar y su cara se empezaba a llenar de tics por el enfado. Hasta que ya no aguantó más. El sonido de la bofetada que le propinó al prisionero resonó en toda la habitación. A punto estuvo de caerse de la silla. Naruto quiso ir junto él y tranquilizarlo, pero vio como el ninja levantaba la cabeza hacia el moreno. *Es tu oportunidad, dattebayo*. Se fijó en la mirada que le echó a Sasuke, llena de odio, y luego su cara se quedó quieta en una mueca. Lo había conseguido. Apenas unos segundos después volvió en sí.
-Ya no podéis hacer nada. El plan está en marcha. Caeréis en un sufrimiento más grande del que puedas crear con tu estúpido sharingan. Ya tiene seis de ellos. Parece que tu tonto hermano no sabía lo que tenía. – después se escuchó una risa escandalosa.
¿Qué plan? ¿Seis qué? ¿Qué clase de poder despertarían esos objetos juntos? Naruto empezó a sentirse mal. Aquello era más grande de lo que pensaban. Vio como volvía a golpearle la cara, haciéndolo caer atado a la silla. De su nariz empezó a salir un montón de sangre. Se acercó al moreno y le rozó un hombro. Cuando sus ojos se encontraron, el moreno suavizó su expresión y salió de la sala sin decir nada. El rubio se giró hacia Sai.
-Vigílalo, voy a ver cómo está él.
Salió en busca de Sasuke y lo encontró sentado en un asiento con las manos sobre la cara. Odiaba verlo así, le partía el corazón. Se acercó a hablar con él, y cuando Sasuke se fue, él no podía sentirse peor. Esa vez fue él quien puso sus manos sobre su cara. Tenían que hacer algo. Tenían que parar aquello, fuera lo que fuera. Por Sasuke, y por todos. Si era cierto lo que ese canalla había dicho, tenían que encontrar al que estuviera detrás de todo eso y pararlo a toda costa.
Con un suspiro, abrió la puerta para volver a entrar. Escuchó un ruido detrás suya que lo hizo detenerse. Giró la cabeza, mirando sobre su hombro y vio a uno de sus examinadores en su primer examen chunnin. Era el mejor torturador de Konoha, Ibiki. Iba acompañado por tres hombres cargados con mochilas que parecían pesadas. Ese hombre era la mejor opción para averiguar información si Ino no podía acceder a sus cabezas. Los tres hombre entraron en la sala.
-Ya me encargo yo, muchachos. – les dijo Ibiki a Naruto y Sai.
Los dos jóvenes asintieron y salieron de la sala. Esperaron fuera, oyendo gritos de dolor y ruidos metálicos. Aquello era desesperante. Hasta que se hizo el silencio. Los jóvenes se miraron entre ellos, confusos. La puerta volvió a abrirse y uno de los acompañantes les indico con la mano que entraran.
-¿Qué os llevasteis de esa casa? – oyeron la voz de Ibiki, imponente.
Vieron al hombre con múltiples heridas, y un buen charco de sangre a sus pies. Tenía un ojo tan hinchado que apenas podía mantenerlo abierto. Naruto no lo miró demasiado.
-No lo sé – repitió por décima vez.
-Es imposible. Al menos uno de vosotros tiene que saberlo, fuisteis vosotros quienes lo robasteis.
-Sí, ¡sí! Pero ninguno lo vimos. Nuestra misión era coger la caja que lo contenía. No teníamos autorización para abrirla.
-¿Cómo sabíais lo qué tenías que robar?
-Nos dieron los detalles de la caja y su escondite. Es negra, con el símbolo del clan Uchiha en la tapa. Tiene una cerradura extraña, circular y sin ranuras, así que tampoco podríamos abrirla aunque quisiéramos. No quiere que nadie sepa mucho sobre el plan.
-¿Quién es vuestro jefe? ¿Estáis relacionados con Orochimaru?
-No nombres a ese engendro en mi presencia. Todos odiamos ese nombre, no tenemos relación con él.
¿Y por qué lleváis bandanas con el símbolo de la aldea que él creo?
-Venganza. Le quiere arrebatar todo, a él y a todo el mundo. Para eso creo este plan.
-¿Qué es ese plan del que hablas?
-Yo soy un subordinado cualquiera. Lo único que sé es que es necesario reunir unos 9 o 10 objetos, y con ellos se prepara un ritual. Si lo haces bien, obtienes un poder inigualable. Algo que sobrepasaría el poder de cualquier shinobi existente o por existir.
Naruto abrió los ojos al doble de su tamaño. Definitivamente aquello era más grande de lo que pensaban. Mucho más grande.
Salió de la habitación de inmediato y corrió en dirección al edificio del Hokage. Entró por la ventana, no había tempo para la educación.
-Kakashi-sensei, esto es grave, ttebayo.
Vio que Sasuke también estaba allí, genial, así solo tendría que decirlo una vez. Lo soltó todo, sin saltarse una palabra. Vio como la cara de Sasuke perdía el poco color que tenía en ella, y como Kakashi se ponía tenso y apretaba la mandíbula debajo de su máscara.
-Sí que es grave. Y ahora no podemos recurrir a ambu.
-¿Y eso por qué?
-Porque el que hizo posible que el grupo de ese hombre burlara la barrera tiene que estar ahí. Ellos son los que llevan el tema de la barrera, conocen las entradas y las salidas. Ahora debemos averiguar si es un traidor de Konoha o un infiltrado.
-Lo más probable es que sea un infiltrado de la aldea del sonido. – dijo el moreno. Se sintió irritado. Aquello se estaba poniendo muy feo. Solo les quedaban 3 o 4, y él no tenía ni idea de donde podían estar, no creía que nadie lo supiera.
-De momento iros a casa chicos, descansad. Mañana trazaremos un plan para encontrar al causante de todo esto. Vosotros dos formareis parte de esta misión, así que prepararos.
-Hai – dijo Naruto y miró al moreno desde la ventana antes de salir por ella.
Sasuke se quedó allí en medio, plantado, con los puños apretados. Odiaba no poder hacer nada.
-Sasuke, vamos, vete a casa. Ahora no puedes hacer nada, descansa. Mañana será un día muy, muy largo.
El moreno lo miró, se le veía derrotado. Kakashi sintió un pinchacito en el corazón al ver a su antiguo alumno tan vulnerable, ya que por lo general este no expresaba ninguna emoción que no fuera enfado.
-Me siento… culpable. Debía haberlo protegido mejor.
-Ni siquiera tú sabías lo que podía hacer. No pensabas que tuviera ningún valor aparte del sentimental. No es tu culpa.
El moreno asintió, aunque esas palabras no lo calmaron en absoluto.
-Por lo menos, les será un problema abrir la caja que lo contiene.
Kakashi lo miró con duda en sus ojos.
-Solo se puede abrir con el Mangekyou. – continuó el Uchiha mientras sonreía levemente. - Así evitaba que cualquier curioso pudiera verlo.
-Bien hecho. Quizá así ganemos algo de tiempo, mientras averiguan cómo abrirla. Aunque claro, también pueden destruir la caja nada más tenerla, pero tenemos algunas posibilidades de que se lo piensen dos veces.
Sasuke asintió y salió por la puerta, despacio. ¿Qué iba a hacer ahora? El Hokage le había dicho que permaneciera con Naruto, pero no lo quería preocupar. Naruto estaría en su apartamento, así que decidió dirigirse directamente al distrito Uchiha. Pensar en volver a estar solo le formó un pequeño nudo en la garganta.
Caminaba hacia su casa absorto en sus pensamientos, cuando se encontró al rubio sentado en un banco. Tenía la cabeza baja. Se acercó a él y le dio un toque en el hombro para llamar su atención.
-¿Qué haces aquí?
-Te estaba esperando. – le respondió el rubio levantando un poco la cabeza.
Al ver que el rubio no se levantaba, decidió sentarse a su lado.
-Sasuke.
El moreno lo miró, Naruto estaba actuando de una manera extraña.
-¿Puedo pedirte una cosa? – continuó hablando el chico Uzumaki.
-Adelante.
-¿Podría volver a pasar la noche contigo? – lo miraba a los ojos con un poco de vergüenza.
Sasuke se quedó mudo. No sabía que decir. Naruto volvió a bajar la cabeza y siguió hablando.
-Después de estar contigo estos dos días, me siento muy solo cuando no estás. Pero puedes decir que no, no pasa nada.
-Puedes venir.
Naruto levantó la cabeza de golpe, mirándolo con los ojos brillantes.
-¿De verdad?
Sasuke asintió sin mirarlo. El rubio estaba tan contento que era imposible no notarlo. A veces, era totalmente transparente. Naruto se levantó del banco de un salto y agarró el brazo de su compañero, tirando de él para que se levantara.
-Vamos, te invito a cenar, ttebayo – le dijo el rubio con una gran sonrisa en la cara.
-Está bien, pero yo elijo el sitio.
El rubio le volvió a sonreír, dándole a entender que estaba de acuerdo.
Cenaron en un pequeño restaurante con buena comida y precios razonables. Sasuke sabía que Naruto nunca contaba con mucho dinero, aunque no sabía dónde se lo gastaba. Pasaron toda la cena hablando de los viejos tiempos, de las aventuras que habían vivido cuando eran más jóvenes. Rieron juntos, y Naruto se sintió fascinado al oír la risa de Sasuke.
-Tu risa es hermosa, Sasuke. Deberías reírte más.
El moreno agarró lo primero que encontró en la mesa, que resultó ser un poco de pan, y se lo tiró a la cara. El rubio atrapó con su boca el trozo de pan al vuelo. Sasuke no pudo evitar reír ante aquello. Naruto decidió que tendía que escuchas ese hermoso sonido al menos una vez al día durante el resto de su vida.
Después de cenar fueron tranquilamente hacia la casa del Uchiha. Sasuke escuchaba como Naruto le relataba el duro entrenamiento que había llevado a cabo en el Monte Myobokuzan con un sapo llamado Fukasaku. Se había perdido muchas cosas por haberse ido, pero él seguía creyendo que ese había sido su destino.
-Y entonces conseguí quedarme quieto encima de aquella tabla, después de haberme caído miles de veces. – soltó una pequeña carcajada al recordarlo. – Después me resultaba tan fácil… Lo más difícil de aquello era comerme la comida que me preparaban – su cara se puso un poco verde y Sasuke sonrió – En serio, aquello no había quién se lo comiera.
Los dos chicos se sentían muy a gusto. Habían decidido olvidarse por unas horas de las misiones y el asunto de los ladrones, y así habían pasado una buena noche. Querían olvidarse de todo por una noche, ya tendrían tiempo para preocuparse por la misión.
-Yo no tengo ninguna anécdota que contarte, solo me preocupaba entrenar y hacerme más fuerte. Pero cuando acabe con mi hermano… Me sentí tan vacío al saber lo que había hecho.
Naruto lo miró, era extraño que él hablara de eso.
-Tu… No sabías la verdad. Eso era lo que Itachi había decidido.
-Lo sé. Además, pude hablar con él en la guerra. Lo revivieron con el Edo Tensei.
-Lo sé. Me encontré con él.
Sasuke abrió los ojos y lo miró extrañado.
-¿Te encontraste con Itachi?
-Sí. Y no era la primera vez. Ya me había encontrado con él cuando… bueno, cuando vivía. Me habló sobre ti. Quería saber si yo sería capaz de matarte por el bien de Konoha. – Sasuke seguía mirándolo – Por supuesto, le dije que conseguirá traerte de vuelta sin matarte. Y lo conseguí, aunque volviste con un brazo de menos, igual que yo – levantó el brazo mientras lo decía y sonrió un poco, aún lo llevaba vendado.
Sasuke se miró la manga vacía.
-Oi, ¿Por qué no te quieres el implante?
-No lo sé, hay algo dentro de mí que me dice que aún no lo puedo recuperar. No se explicarlo.
-Hm.
Sasuke estuvo un buen rato sin hablar.
-Perdona por hablar de él, de Itachi. – dijo el rubio con cuidado.
-No pasa nada, me interesa saberlo. ¿Cuántas veces hablaste con él?
-Esa vez, y después mediante el Edo Tensei. Esa vez estaba con Nagato, un antiguo alumno de Ero-sennin. Ellos no querían luchar pero la técnica los obligaba. Itachi logró liberarse de su control y le dije que intentara convencerte para no ir contra Konoha. Él me respondió que él no podía hacer eso, que el único capaz sería yo. Al final no sé quién te convenció, pero no fui yo. Aunque luego frustré tus planes de acabar con los kages.
-Mantuve una conversación con los cuatro Hokages anteriores. Por eso llegamos casi a la par a la guerra. Orochimaru les hizo el Edo Tensei para que yo hablara con ellos. – Naruto lo escuchaba con interés – Hashirama, el primero, me hizo cambiar de parecer. Volvió mi odio hacia los kages, en vez de hacia Konoha.
-Y ahí te hice cambiar yo.
El moreno lo miró a los ojos.
-Sí, me hiciste creer en ti.
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Esto es todo por hoy. De verdad, de verdad que intentaré actualizar pronto. :P
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Sasuke: Deiita, ¿qué es eso que dice mi hermano sobre un sobrino llamado Menma?
Deiita: Ah, hmm. Es que Itachi quiere sobrinos y Naruto parece que está entusiasmado con la idea.
Sasuke: ¿Qué? Pero los dos somos hombres
Deiita: Si, ¿y?
Sasuke: ¿Como que "y"? Que no hay manera de que un chico pueda quedarse embarazo.
Deiita: Si se puede. Ven conmigo, que te explico.
Sasuke: Está bien. Pero no le digas nada a ninguno de esos dos de que he venido a preguntarte. ¬.¬
Deiita: *sonrisa traviesa*
Sasuke: ¬.¬ Lo digo en serio. Sentirás el poder de mi ira.
Deiita: Si, si. Lo que tu digas Sasu-chan.
Sasuke: Te la estás jugando...
Deiita: Si me haces algo no te diré nada, no te queda más remedio que aguantarme.
Sasuke: Eres...
Deiita: ¬.¬
Sasuke: ...muy amable.
Deiita: Así me gusta. Ahora ven, que te explico cómo puedes hacer para que Naruto te embarace dándote duro contra el muro.
Sasuke: O\\\\\O Deiita...! *se tapa la nariz*
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Muchas gracias por leer. Y gracias de verdad que me dejáis reviews, me animáis mucho. Arigatou! :)
Nos leemos :3
