Hola, he vuelto!
La verdad es que he dejado esta página de lado porque mi historia recibió mas aceptación en otra y me motivaron más a seguir que aquí, pero tampoco me parece justo para la gente que me sigue desde esta página, por lo que voy a ponerme al día aquí también. Subiré todos los capítulos seguidos hasta lo que tengo.
Gracias a Dakota Boticcelli por el apoyo :')
Nos vemos ^_^
-Espera, son dos. – informó Hinata mirando hacia la cueva con su byakugan activado – Probablemente sea un kage bunshin.
Sai se acercó, prestando refuerzo a Kiba, mientras Hikari y Ryu hablaban con el resto de los grupos a través del transmisor, informándoles de la situación. Los dos chicos se miraron y asintieron, no atacarían hasta estar seguros de no dañar la entrada a la cueva. El ninja salió detrás de su kage bunshin y se situó en lo más alto de la cueva, la nube de humo aún impedía la visibilidad. Para Kiba y su fiel compañero perruno eso no suponía ningún problema, pero Sai se encontraba a ciegas. El ninja había dejado de emitir chakra, y había ocultado su presencia. Lo único que les quedaba era el olfato del Inuzuka y su perro. Kiba agarró a Sai, subiéndolo encima de Akamaru, que saltó para situarse en lo alto de la cueva. Aquella persona intentaba huir, usando a su clon para distraerlos, pero ellos no se lo permitirían. Sai obtuvo de boca de Kiba el punto exacto donde se encontraba el cuerpo verdadero, saltó al suelo y dibujó dos tigres tan rápido como pudo. Los dirigió hacia la situación antes mencionada por su compañero, sirviendo de distracción. Kiba ocultó su presencia y se acercó sigilosamente, aún montado sobre el gran perro de pelaje blanco. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, notó la técnica de Sai y presenció como el ninja cambiaba el sentido de su huida hacia donde ellos dos se encontraban.
-Es el momento, Akamaru. – susurró dándole una leve caricia en el lomo a su compañero. – ¡Gatsuga!
El hombre recibió el ataque de lleno, a la vez que su clon se deshacía en una nube de humo que se mezcló que el humo que ya flotaba en el aire. Kiba sonrió feliz de haberlo vencido de un solo golpe. Había mejorado mucho esa técnica, había obtenido una puntería y una precisión que ni se hubiera imaginado a sus 12 años. Era lo que tenía entrenar a diario para intentar derrocar a Naruto para ser el próximo Hokage. Pero había cantado victoria demasiado pronto. El ninja se levantó apresuradamente y volvió a intentar escapar, era más resistente de lo que habían pensado. Kiba lanzó más ataques, y gracias al viento generado por ello, el humo se disipó del todo, dejando total visibilidad para el resto del grupo. Ahora, pudiendo ver, aquel shinobi era realmente ágil y esquivó todos los ataques que le lanzaron, pero eran demasiados para él. Poco después lo tuvieron sometido, atado a un árbol e inundado en preguntas.
Naruto corría detrás de uno de los primeros shinobis que salieron de aquella cueva. Llevaba la misma vestimenta que todos aquellos que habían capturado. Debía ser otro subordinado del maldito que había planeado todo aquello, fuera lo que fuera. Naruto veía como la distancia entre ellos se hacía cada vez más y más grande. Era demasiado rápido. Entró en modo kyubi y la distancia se hizo más pequeña. Consiguió ver que aquel hombre llevaba algo en las manos, una pequeña caja blanca. Definitivamente, habían ido a buscar algo y lo habían encontrado. El rubio arrugó la cara y apresuró más el paso. Pero entonces vio como el ninja lo miraba por encima del hombro y cuando sus ojos se cruzaron, vio como le dedicaba una sonrisa. Los pelos de la nuca del rubio se erizaron. Su objetivo movió las manos con una rapidez pasmosa, que nada tenía que envidiar a la su antiguo sensei, formando unos sellos tras de otros. Naruto se preparó para el jutsu que le lanzara, atento a cualquier cosa que pudiera hacer. Pero el ninja se dio la vuelta y continuó corriendo como si nada. El chico levantó una ceja *¿Qué ha pasado? No ha hecho nada*. La distancia entre ellos volvió a aumentar, más rápido esta vez. Era imposible que fuera tan rápido. La diferencia era tan grande que pronto lo perdió de vista. Naruto seguía preguntándose cómo era posible que no pudiera alcanzarlo, cuando vio que era él el que iba cada vez más despacio. Su cuerpo se paró por completo en una rama y no fue capaz de moverse más. Pasó más de diez minutos en esa rama, con todo el cuerpo tieso y rígido como un árbol. Fue recuperando la movilidad muy poco a poco y, como pudo, volvió junto al resto del grupo.
Uno de esos canallas estaba atado a un árbol, y Sasuke llegaba en ese momento con el otro. Parecía que él era el único que había fracasado.
-Naruto-kun – lo llamó Hinata – Estábamos a punto de ir a buscarte.
-Lo siento, no lo conseguí.
-¿Cómo es posible que se le escapara un enemigo al gran héroe de Konoha? – se burló Kiba acercándose a el – Yo atrapé a ese. Parece que estoy más capacitado que tú para ser Hokage – concluyó alzando la cabeza con orgullo.
-Urusai, ttebayo! Yo seré el Hokage, yo y nadie más que yo.
-Vamos chicos, no es momento para esto – les regañó Sakura después de un gran suspiro.
-¿Qué pasó Naruto? – el Uchiha dejó a su prisionero inconsciente con Hikari para que lo atara también.
-No lo sé. Estaba corriendo detrás de él, cuando se dio la vuelta y formó unos cuantos sellos con sus manos. Al principio no ocurrió nada, pero luego mi cuerpo fue reduciendo la velocidad, hasta que me quedé quieto y no pude moverme. – todos lo miraban extrañados, no era un jutsu que hubieran visto antes.
-Como veis, tenemos que tener cuidado. Ser precavidos. – todos asintieron ante las palabras de Ryu.
-Ahora debemos intentar sonsacarles algo de información a estos dos – dijo Sasuke mirando a los ninjas inconscientes.
Se agacho delante de uno de ellos y lo abofeteo hasta que este empezó a abrir los ojos. En cuanto los tuvo abiertos del todo y miró al Uchiha, este usó su sharingan. El sujeto hizo un ruido extraño con la garganta y se derrumbó.
-¿Qué le has hecho? – preguntó Shino, apareciendo de la nada.
-Nada – el moreno se levantó, con expresión de duda en la cara – Cuando mi sharingan empezó a actuar, se desmayó.
Sakura se acercó y examinó al hombre.
-Está muerto – concluyó.
-¡¿Qué?! – gritaron a la ve Kiba y Naruto.
-No puede ser – medio susurró Hinata.
-Interesante – mencionó Sai.
-Quizás tienen alguna especie de jutsu implantado que les hace reaccionar a técnicas oculares. Definitivamente, estos ninjas no son como los otros. – habló Hikari con los ojos puestos en el otro shinobi inconsciente.
-Uchiha-kun, no uses el sharingan en el otro, solo por si acaso. – Kyu miró al mencionado, y este asintió.
Los ambu usaron la tortura convencional en un lugar apartado del bosque, para intentar sonsacarle algo de información al que quedaba. Mientras el resto investigaba el terreno alrededor de la cueva, llegaron los otros dos grupos. Enseguida les contaron la situación, mientras Sasuke y Naruto entraban en la cueva.
-¿Estuviste algún vez aquí? – preguntó el rubio.
-Sí.
-¿Sabes que podrían haber venido a buscar?
-No. No creo que hubiera nada valioso en esta antigua guarida, sino ya no estaría aquí, Orochimaru lo hubiera venido a recuperar.
-Tiene sentido, teba. Pero entonces, ¿por qué?
-No lo sé.
Recorrieron la cueva sin encontrar nada, la mitad estaba destruida, la otra mitad, vacía.
Llegaron a una sala con aspecto de laboratorio. Solo había unos cuantos frascos con líquidos de procedencia dudosa y unos cuantos papeles sin nada de información relevante. Encontraron un par de urnas rotas y los armarios revueltos.
-Parece que Orochimaru si tenía algo que ellos querían. Mira como está esto.
-Sí, pero no sé lo que era. No estuve nunca en este cuarto, evitaba sus repugnantes laboratorios a toda costa. Ese hombre me enfermaba.
Naruto lo miró. A pesar de lo que decía, él había estado mucho tiempo con ese hombre, buscando el poder para llevar a cabo su venganza.
-Nunca te hizo nada, ¿verdad?
-¿Qué insinúas dobe? – Sasuke lo miró con una leve mueca de asco.
-No me refiero a ese, idiota. El experimentaba con gente, con niños… Nunca te hizo nada a ti, ¿verdad? – Naruto lo miraba con furia brillando tras sus ojos.
-Claro que no. ¿Piensas que me dejaría hacer algo por ese hombre?
Esa ira se apagó y Naruto apartó la mirada. No sabía que haría si llegara a decirle que sí. Pensar en que alguien experimentara con su amigo le hacía hervir la sangre. Salieron de la cueva y se encontraron con el resto. Intercambiaron información. El entorno no tenía nada fuera de lo normal, la cueva estaba destruida y no habían visto nada importante ni valioso allí.
El ninja que quedaba vivo no había dicho nada, sólo se había reído con una mezcla de burla y repugnancia al preguntarle si trabajaban para Orochimaru. Eso les hizo creer que era realmente cierto que no tenían nada que ver con el sannin.
Mandaron un informe con la información a Konoha, mientras tomaban un pequeño descanso.
-¿Estás bien? – preguntó Sasuke a Naruto.
-Hm, sí.
El moreno pudo ver rabia en esos ojos azules. Conocía bien a Naruto y sabía que estaría enfadado consigo mismo por no haber cogido a ese ninja.
-No te preocupes. Lo atraparemos tarde o temprano.
Naruto apretó los puños y la mandíbula. Era el único que había fallado, se sentía decepcionado consigo mismo. Sasuke no era muy diestro a dar ánimo a los demás, pero no quería ver a Naruto de esa manera.
-Vamos, no podías saber que te lanzaría ese tipo de jutsu.
-Lo sé Sasuke, lo sé. Pero esta misión es demasiado importante como para permitirnos fallos así. Ese malnacido llevaba algo en las manos, era el más importante, y yo lo dejé ir.
Naruto se dejó caer al suelo al pie de un árbol y se quedó allí sentado. Sintió un golpe en la cabeza.
-¡Itai! ¿A que ha venido eso, dattebayo? – se quejó levantando la cabeza para mirar a su agresor.
-No se te ocurra desanimarte. – Sakura estaba enfrente de él con el puño todavía levantado. – Esta misión aún no ha acabado, ¿entiendes? Ya atraparemos a ese tipo.
-Moh, Sakura-chan. No era necesario agredirme físicamente. – el chico agrandó sus ojos e hizo un pequeño puchero mientras se acariciaba la zona adolorida de su cabeza.
-Deja de comportarte como un niño. – Le regañó la chica. Giró la cabeza y vio una leve sonrisa en los labios de Sasuke. ¿Sasuke estaba sonriendo otra vez? ¿Eran imaginaciones suyas? Sasuke tenía la miraba clavada en Naruto, y viceversa. Ahora Naruto también sonreía. Los chicos por fin fueron conscientes de la mirada de su compañera.
-Naruto, deja de hacer el idiota – dijo tajante el moreno dándose la vuelta y alejándose de allí.
Naruto seguía sonriendo, alborotándose el pelo de la nuca.
-Espera… ¿A quién llamas idiota, bastardo? – grito el rubio al ser consciente del insulto.
-A ti, usuratonkachi. – respondió el moreno sin dejar de caminar.
-Sasuke teme, me las pagarás – dijo Naruto corriendo hacia él. Saltó para agarrarse a su espalda, pero el Uchiha se apartó en el último momento, provocando que Naruto callera al suelo de bruces.
-Sa… su… ke… teme. – el rubio fingía estar agonizando.
-¡Que dejes de hacer el idiota!
-¡Que dejes de llamarme idiota, bastardo!
-No me llames bastardo, dobe.
Sakura suspiró. Esos dos siempre estarían igual.
-¿Esos dos siempre son así? – le pregunto Hikari acercándose a ella.
-La mayor parte del tiempo.
-Son como el uno para el otro, ¿no?
-Sí, tal para cual. – respondió Sakura volviendo a mirarlos.
Ahora Naruto estaba subido a la espalda de Sasuke, y este intentaba quitárselo de encima. Al final consiguió tirarlo al suelo y sonrió por la victoria, mientras Naruto se quejaba. Nunca había visto a Sasuke sonreír tanto. La chica sacudió la cabeza, no era el momento de pensar en eso. Naruto estaba gritándole un montón de cosas a Sasuke mientras ese estaba apoyado en un árbol con cara de indiferencia. Ni si quiera parecía escucharlo. Sakura se acercó al rubio, lo agarró de un brazo y empezó a tirar de él, arrastrándola con ella.
-No es momento para esto, baka. Vamos junto al resto, tenemos que seguir con la misión.
Sakura noto mucha resistencia por parte del chico, y paró de andar al escuchar un ruido sordo. Miró hacia atrás y vio a Naruto tirado en el suelo. Sai se acercó corriendo a él, pero fue interrumpido por Sasuke, que lo apartó antes de que llegara.
-Naruto – Sasuke se agachó, apartó unos mechones de pelo de la cara del rubio y le dio un par de palmaditas en la mejilla. – Naruto, responde.
Bajó su cabeza y puso su cara junto la boca ajena. Respiraba, pero era una respiración débil. Puso una oreja sobre su pecho, su corazón palpitaba a un ritmo normal. Suspiró aliviado, pero su cara seguía siendo de desconcierto. Sakura reaccionó al fin. Se acercó a Naruto del otro lado, quedando enfrente de Sasuke.
-Su respiración es débil pero el corazón le late a un ritmo normal. – informó el moreno a la médico.
-Será un simple desmayo – respondió.
Sakura empezó a examinar con su chakra el cuerpo de Naruto más a fondo, para descartar que tuviera algún daño.
-Tiene... algo extraño.
-¿Qué? ¿Qué es? – preguntó Sasuke. La preocupación se podía leer en sus ojos.
-No lo sé. Son como vibraciones en sus músculos.
-Eso no lo había visto nunca antes – murmuró Sai, que se había acercado por el lado contrario al Uchiha.
Los demás se acercaron curiosos al ver a los chicos reunidos y vieron a Naruto en el suelo, inconsciente.
-¡Naruto!
-Naruto-kun.
-¿Qué le ha pasado a Uzumaki-kun? ¿Está bien? – Hikari se acercaba corriendo junto ellos.
-Se ha desmayado. Tiene una especie de vibración en los músculos. Debe ser por el jutsu que le lanzaron. Por el resto, está perfectamente.
-Busquemos un sitio donde descansar un poco, a ver si despierta. Si no, habrá que llevarlo de vuelta a Konoha. – concluyó Ryu.
Naruto: ¿Qué ha pasado? No es nada grave, ¿no?
Deiita: No lo sé Naruto. Podrías mejorar, podrías empeorar... Eso solo se sabrá con el tiempo.
Naruto: Eres mala, Deiita. T_T
Deiita: No. Sasuke se ha preocupado mucho por ti, ¿crees que te cuidará?
Naruto: Oh, yo quiero :3
Itachi: Mi hermanito puede ser muy tierno cuando quiere.
Naurto: Aún estoy esperando ver eso de él...
Deiita: Algún día Narutín, algún día.
Espero que os haya gustado
