Todos los ninjas recogieron sus cosas y buscaron un sito apartado para descansar. Sakura cargó a Naruto, mientras Sasuke y Kiba cargaban sus mochilas. Sasuke se mantenía cerca, atento a cualquier cambio en el cuerpo del rubio. En esos momentos era cuando el Uchiha más echaba en falta su brazo. Tendría que reconsiderar la decisión de aceptar la prótesis. Naruto la llevaba y le iba bien, ya estaba completamente integrada a su cuerpo, y por lo que le había dicho el rubio, ni siquiera se notaba el punto donde acababa su brazo y empezaba la prótesis. Pero aún no, aún no podía recuperar ese brazo, sentía que tenía que hacer algo antes de poder recuperarlo. Era algo que escapaba a su entendimiento.
Encontraron un pequeño claro y se instalaron allí, algunos ninjas se desperdigaron por los árboles de alrededor, montando guardia. Sakura dejó a Naruto encima del verde césped, apartado del resto de la gente para que descansara tranquilo. Sasuke se sentó a su lado.
-Tengo que arreglar un par de cosas. ¿Puedes cuidar de él? – dijo Sakura.
-Claro.
El moreno se quedó a solas con el desfallecido rubio. Volvió a apartar algunos mechones de su frente. Estaba tan tranquilo que parecía que simplemente estuviera durmiendo.
-Vamos Naruto, despierta. Te necesitamos aquí. – Miró su alrededor y vio a Sakura a lo lejos, hablando con el resto del equipo médico. – Naruto, vamos. – le agarró una mano, apretándola levemente. Volvió a mirar a su alrededor y vio que no había nadie – Naruto, yo… Te necesito a mi lado. No puedo… no puedo hacer esto solo. Todo esto me afecta demasiado, me siento culpable por no haberlo protegido más. Se acercaron a mi casa con la apariencia de mi hermano y yo… Salí detrás de él, pensando que podían haber vuelto a usar el Edo Tensei en él. Fui tan estúpido. Cuando volví vi mi casa revuelta y a un tipo saliendo con la caja en sus manos. Me lo quitaron delante de mis narices. – le apretó la mano más fuerte. –Sé que siempre digo que no necesito ayuda, que no necesito a nadie, pero no es cierto. Te necesito a ti. Quiero que me ayudes en esto Naruto. Por favor.
Naruto le devolvió el apretón de su mano..
-Cualquiera que te oiga… Esto afectaría a tu reputación - el chico rio un poco – Estaré a tu lado en todo momento Sasuke. Siempre he estado ahí, eso no va a cambiar.
El moreno le sonrió. Una sonrisa sincera, provocada por sus palabras y por el alivio de verlo despierto.
El rubio se incorporó, sentándose en la hierba. Su mano seguía aferrada a la del moreno. Miró sus manos juntas, aquella seguridad, aquella firmeza que le hacía sentir, solo Sasuke podía hacérsela sentir. Entrelazó sus dedos con los suyos y sintió como el moreno le apretaba los dedos, quejándose por aferrarlo tan fuerte, pero no hizo nada por impedírselo.
-¿Qué me ha pasado?
-Estabas bien y de pronto te caíste. Nos diste un buen susto a todos. Sakura dijo que tienes como una vibración en los músculos.
-El jutsu.
-Sí.
-Utiliza la vibración del aire. Por eso mis músculos dejaron de responder. – El moreno asintió. – Me siento muy cansado.
-Todos estamos tomando un descanso. Túmbate aquí y descansa un poco más, iré a buscar nuestras cosas para que puedas comer algo. Kiba se llevó tu mochila y ma mía, esta es la de Sakura. – dijo señalando la mochila que él había cargado.
Sasuke se levantó y sus manos se separaron. Naruto se quejó haciendo un rudo con la garganta y se tumbó. Pasó sus manos por su pelo y dejó los brazos detrás de su cabeza. Cerró los ojos, sintiendo el sol sobre su piel, la suave hierba debajo de su cuerpo, una suave brisa revolviendo su pelo y sus ropas. La piel de su mano extrañaba el contacto con la pálida piel del moreno, sentía el cosquilleo que se lo comunicaba. Su mente vagó por sus recuerdos, recordando como su piel siempre echaba en falta la de su amigo. *Ojalá a él le pasara lo mismo…*.
Sasuke llegó cargando sus mochilas, abrió la del rubio y sacó una botella de agua. Se la dio al rubio, este s sentó y bebió cas todo el contenido de un golpe. Mientras, el moreno rebuscaba buscando algún aperitivo. Cuando encontró uno, se lo tendió a Naruto, y este le devolvió la botella, que volvió a guardar en la mochila. Sasuke apartó las cosas y se volvió a sentar donde había estado antes. El rubio ahuecó su mochila debajo de su cabeza y se tumbó de nuevo, comiendo una pequeña barra de cereales con una mano mientras miraba al cielo. Sasuke volvió a agarrar su mano y entrelazó sus dedos, igual que habían estado antes. Naruto no dijo nada, solo apretó levemente sus dedos. La tela de la capa de Sasuke calló sobre sus manos, ocultándolas. La tela cosquilleaba la piel moreno.
-Mira, esa nube se parece a Kurama- dijo el rubio señalando al celo con la barrita a medio acabar en la mano.
Sasuke levantó la vista, mirando al cielo. Había muchas nubes blancas que formaban dibujos abstractos.
-¿Quién es Kurama?
-Es el nombre real del Kyubi.
Se fijó en una, y vio que si se parecía al Kyubi de perfil.
-Son bonitas, ¿verdad?
-Sí. Se ven muy esponjosas.
El rubio soltó una carcajada.
-¿Esponjosas? Creo que es el adjetivo más cursi que te he oído decir en la vida.
-Urusai – le regañó el Uchiha.
Los dos seguían mirando las nubes, disfrutando del contacto, la brisa y la calma. Solo podían estar tan relajados estando juntos. Los minutos pasaban y ellos seguían igual, respirando es aire fresco que flotaba entre ellos, grabando esas sensaciones en sus mentes.
-Naruto, kun, ¿cómo estás? – Hinata se había acercado a ellos, Kiba estaba detrás de ella hablando con Akamaru.
-Bien, solo me siento un poco cansado.
-Oh, el gran héroe por fin despertó – Kiba no dejaba de meterse con él ni en esas circunstancias.
-Te gusta llamarme así, ¿eh? – contestó el rubio, levantando una ceja desafiante.
-Aprovecha el título mientras te dure, que no tardaré mucho en arrebatártelo.
-Vamos, Kiba, déjalo descansar. Ya tendréis tiempo de rivalizar. – dijo Hinata poniendo una mano en la espalda de Kiba. – Me alegro de que estés bien, Naruto-kun. Sasuke-san cuídalo bien, por favor. Nos vemos luego.
Hinata les dedicó una sonrisa a los chicos y se dio la vuelta. Sasuke aún tenía una leve expresión de sorpresa ante la escena, esa chica había cambiado mucho.
-Oi Hina, espera. – el chico empezó a correr para alcanzarla. Se giró levemente levantando una mano en dirección a los chicos. – Nos vemos.
Los chicos se quedaron quietos, mirando al chico correr hacia su compañera.
-¿Hina? – repitió Naruto.
Vieron a Kiba alcanzar a Hinata y como le pasaba un brazo sobre los hombros. Los que más atónitos los dejó fue no ver a la chica morirse de la vergüenza. Por el contrario, la vieron sonreírle cariosamente. Los dos chicos se miraron entre ellos a los ojos.
-¿Qué? ¿Hinata y Kiba? – Naruto miraba a Sasuke extrañado.
-Quién lo diría… Pensé que esa chica viviría siempre enamorada de ti.
-Qué va. Ella me admira, lo sé bien, pero no creo que pase de ahí.
Sasuke lo miró a los ojos.
-¿Cómo es que entiendes tan bien cómo se siente la gente hacia ti?
-No lo entiendo bien, solo me doy cuenta de algunas cosas. Muchas veces ni siquiera sé lo que siento yo por los demás.
Sasuke levantó la miranda, mirando a los ninjas que se repartían en pequeños grupos por el claro. Vio a Sakura mirar hacia ellos, despedirse del grupo y correr en su dirección.
-Naruto, has despertado. ¿Qué tal te encuentras? ¿Te duele algo?
-No, solo estoy cansado, pero ya me siento mejor.
-Me alegro – le respondió la chica sentándose junto a él. – Te revisaré de todos modos.
Sakura revisó el cuerpo del rubio, y comprobó que las vibraciones seguían allí, pero eran más leves. El resto del cuerpo seguía intacto.
-Bien, las vibraciones son menores, en un rato ya no habrá ni rastro de ellas.
-Gracias, Sakura-chan.
-Deberías llamarme solo Sakura, soy demasiado mayor para el "chan".
-Lo intentaré, ttebayo.
La chica le dedicó una sonrisa y se levantó. Se iba a ir, pero paró en seco.
-Oíd chicos, se os ha movido la capa.
Los chicos arrugaron sus expresiones ante la frase, sin comprender. Rodaron sus ojos hasta la capa del moreno y vieron que sus manos estaban al descubierto.
-Sois tan idiotas – murmuró Sakura con una expresión burlona antes de irse.
El rubio soltó una carcajada y el moreno se mantuvo en silencio.
-¿Te molesta? – pregunto el rubio mirando al cielo como si hablara para sí mismo.
-¿El qué?
-Que los demás vean… que somos cercanos… que nos mostramos afecto… ¿Te molesta?
-No me importa lo que piense la gente de mí. Yo hago lo que quiero y ya está. Ni siquiera me importa lo que pienses tú.
Ante eso último el Uzumaki le pellizco la cara a Sasuke con la mano libre.
-Que maleducado. – le soltó la cara a su compañero, dejando allí un poco de rojez. - A mí nunca me ha importado mucho lo que piensen de mí, solo quería que me reconocieran. Además – miró al otro a los ojos y le apretó los dedos – siempre quise ser más cercano contigo. Pero no te dejabas, teme.
-Bueno, las cosas cambian, – el moreno se frotó la cara dolorida contra el hombro y le devolvió el apretón – dobe.
Los chicos se miraron a los ojos y sonrieron, el moreno levemente, el rubio con una sonrisa radiante. Era cierto que las cosas cambiaban.
La mente del rubio vagó por el recuerdo del beso. Deseaba tanto volver a hacerlo que tenía que usar una fuerza de voluntad brutal para no hacerlo. Si hubieran estado a solas, no hubiera podido contenerse.
Sasuke vio como Naruto se humedecía los labios, y él no pudo evitar tragar saliva con fuerza.
Naruto deseaba hablar sobre lo que había pasado, saber que pensaba Sasuke sobre eso, pero el miedo a u rechazo le sellaba los labios. O quería oírle decir que había sido un error. La verdad le había dado en la cara de lleno y ahora no podía cerrar los ojos ante ella.
El Uchiha se fijó en que Ryu se acercaba a ellos y tapó sus manos con la capa de nuevo con un brusco movimiento. No era que le importara, pero no pretendía darle explicaciones a nadie.
-Uzumaki-kun, ¿qué tal te encuentras?
El aludido se incorporó un poco.
-Ya me encuentro mejor Ambu-san.
-Estupendo. Volveremos a la misión en unos minutos. Prepararos. – dijo mirando a los dos chicos sucesivamente.
Estos dos asintieron y el ambu se fue a avisar al resto de los grupos esparcidos por el claro. A regañadientes, Naruto soltó la cálida y reconfortante mano del último Uchiha para que este pudiera recoger sus cosas. El rubio hizo amago de levantarse, pero el moreno se lo impidió.
-Aprovecha para descansar hasta el último minuto. Yo me encargo de preparar esto.
Cuando la gente ya se estaba juntando de acuerdo a los tres grupos iniciales, Sasuke ayudó a Naruto a levantarse. La mañana había refrescado, asique Sasuke sacó la capa de la mochila del rubio. Cuando intentaba ponérsela, el rubio se resistió.
-No tengo frío Sasuke.
-Te resfriarás, póntela.
-Yo no enfermo.
-Hay una primera vez para todo. Póntela, no repliques.
-Está bien – accedió, pero su cara era una mueca de fastidio, con el entrecejo y los labios arrugados. Sasuke sonrió levemente y eso esfumó toda expresión de la cara de Naruto. – Cada vez sonríes más, me estoy empezando a acostumbrar.
-Urusai. Yo no sonrío.
-Claro que lo haces. Y se ve tan bien en tu cara… - el rubio paseo una mano por la mejilla del moreno y pasó su pulgar por sus labios.
-Estate quieto, ¿qué te crees que haces? Nos van a ver. – Se dio la vuelta, cargando su propia mochila y la de su compañero. – Vamos, no te quedes atrás.
-Oi, ¿no decías que no te importaba lo que pensara la gente? – no obtuvo respuesta. – Teme, escúchame.
-Sí, lo he dicho. Pero eso no significa que quiera que me vean. Ni que quiera que hagas ese tipo de cosas.
Naruto refunfuñó algo inteligible y tiró de su mochila para arrebatársela al moreno. Este se resistió.
-Dámela, puedo cargar mi mochila yo mismo.
-Ya lo sé, pero es mejor así. Aún no sabemos cuánto puede afectar ese jutsu a tu cuerpo, mejor guarda tus fuerzas.
-Está bien – el rubio suspiró – pero no tienes que preocuparte tanto por mí.
-No me preocupo por ti – el Uchiha se subió a un árbol, listo para partir. El Uzumaki lo imitó.
-Sí lo haces.
-No. Yo solo quiero… Que estés bien para la misión. Eres útil.
-¿Útil? Soy imprescindible, necesario. Tú me necesitas, eso dijiste.
-Así que lo oíste todo, ¿eh? – el moreno apartó la mirada – Solo dije eso para que despertaras. Sé que te gusta escuchar ese tipo de cosas.
-No mientas. Lo pude oír en tu voz. – el moreno lo miró – La preocupación. No sabes lo feliz que me hizo eso… Pero si te niegas a aceptar tus sentimientos…
-Yo no niego mis sentimientos. – Lo interrumpió el moreno. *¿Negarme a aceptar mis sentimientos? Como si yo sintiera algo por ti…* la mente de Sasuke intentaba buscar la intención de esas palabras. El sí sentía algo, amistad-rivalidad, eso era todo.
-Ah, ¿no? Entonces, ¿qué sientes por mí? – el rubio se arrepintió al momento de decirlo. No quería saberlo. Empezaba a entender lo que sentía realmente por Sasuke, lo empezaba a entender de verdad, y no quería perderlo. Prefería tenerlo así, que no tenerlo de ninguna manera. Los segundos pasaban y el silencio flotaba entre ellos, pesado a los hombros del rubio, solo interrumpido por el ruido de sus pies al posarse sobre una rama para impulsarse hasta la siguiente. Naruto miraba al frente, por una parte prefería no obtener respuesta, pero por otra parte se moría de ganas por saberlo. Miró de reojo a su compañero, pero este no estaba allí. Paró en la siguiente rama y buscó con la mirada a su compañero. Lo encontró un poco más atrás, de pie en una rama gruesa, con la cabeza baja. Al acercarse a él, el otro levantó la cabeza. Se miraron a los ojos.
-Yo…
-Vamos, no te lo preguntaba en serio. – soltó una risa nerviosa mal disimulada.
-Sí, sí lo hacías. Pero… no lo sé.
Espero que os haya gustado.
Naruto: ¿Me... me voy... me voy a confesar?
Deiita: ¡Tu puedes, Naruto!
Naruto: No... No, no, no... no puedo.
Itachi: Yo te apoyo, cuñado.
Sai: Yo también te apoyo.
Trafalgar Law: Yo también te apoyo.
Deiita: ¡¿Eh?¡ ¿Que haces tu aquí? Vuelve a tu serie. *se lo lleva a rastras* Ya te escribiré un fic a ti, ahora fuera.
Itachi: ¿Quién era ese?
Sai: No lo se... ¿Qué le pasa a Naruto?
Naruto: Yo... no... no puedo... él no... no puedo... yo...
Itachi: Dale un golpe que se quedó pillado.
Nos leemos 3
