Bueno, regresamos con un capítulo más de esta historia, esperamos les divierta tanto como a nosotros nos divierte escribirlo.
Nos disculpamos por algunos errores de ortografía, aunque intentamos revisar el documento lo mejor posible aveces el tiempo no está de nuestra parte.
Si les va gustando la historia no duden en dejar su comentario, nos entusiasma leerlos.
Capitulo 3
Baile de compromiso.
Opeli sin duda estaba consternada por la posición del príncipe Callum en Xadia y sobre lo que significaba que se fuera, pero también por la chica. Después de todo ella representaría también a la familia real de Katolis, era algo inusual y debía prepararlos un poco. Quizás tenía una semana antes de su boda, menos si todo salía según los planes de ambos reyes. Tendría que darles lecciones intensivas de comportamiento ante las personas para que parecieran más una pareja feliz y no solo una fachada.
Callum estaba sudando frío cuando vio a Opeli entrar con Rayla, la chica no tenía la mejor cara del mundo y es que Callum conocía bien a esa mujer. Opeli era intimidante aveces.
— Muy bien ustedes dos — Dijo Opeli señalandolos para sorpresa de ambos jóvenes — Están aquí y está noche será importante para todos.
El príncipe suspiro quizás por décima vez en esa mañana, no solo habían despertado temprano, había comido poco, ahora estaba en la sala de baile y sabía bien lo que significaba. Observó a su alrededor buscando alguna salida pero solo se topó con la mirada de dos elfos de sol que lo veían con curiosidad. «Esto no va a salir bien» pensó, trató de recordar cuando fue que bailó algún baile formal en alguna fiesta. Claro, jamás había bailado nada así, Callum dudaba que el baile de Jerkface que hacía para su hermano contara como baile para Opeli. Por otro lado Rayla parecía tener una especie de revelación, su cara estaba pálida y sus músculos tensos.
— ¿Qué… que se supone que espera que hagamos? — preguntó la joven elfo de luna
— Bailar, todos esperan que lo hagan está noche, además deberán bailar en su boda, quizás en Xadia no bailen, pero aquí si.
Rayla frunció el ceño ¿La acababa de llamar salvaje?
— En Xadia … en Silver Grove se acostumbra a bailar — Dijo con un tomo serio. — Andando príncipe durmiente — Dijo Rayla señalandolo. Callum quien estaba bostezando se quedó pasmado ¿Ella se estaba tomando enserio aquello? Para sorpresa de Callum ( o disgusto) Rayla captó más rápido los pasos del baile mientras él apenas y podía coordinar sus pies
— Muy bien Lady Rayla — Dijo Opeli viendo a la joven, después vio al joven príncipe y trato de imaginar un escenario donde se vieran bien, pero nada venía a su mente.
Rayla vio fijamente a Callum cuando la piso la primera vez, luego la segunda vez fue mas como querer matarlo. Callum hacía una cara de preocupación después de un "lo siento, lo siento"
Una hora después Rayla no podía soportar tantos pisotones
— En verdad, lo siento. Te dije que estás cosas no son lo mío.
— Bien, pensaba que estabas siendo modesto, pero en verdad eres pésimo en estás cosas. ¿Cómo es que eres un príncipe?
Callum tallo su nuca mientras se movía nervioso
— No me han interesado estás cosas, el arte es para lo único que sirvo un poco — Tomó un poco de agua, Opeli realmente les había dado un descanso. — Aún así ¿Cómo es que eres tan buena bailando? Pensé que eras asesina. ¿Ustedes bailan?
Rayla cubrió su rostro, era algo que su pueblo valoraba
— La mayoría de los rituales de los elfos de sombra de luna son bailes de pareja. Es sobre confianza, y manejar armas es un arte, hay que tener movimientos sutiles
El príncipe Callum escucho algo así de Soren, pero no sé lo había explicado realmente, solo había jugado con él y se había burlado de su falta de cordinacion. Se pregunta si bailar, junto con todas las demás expectativas principescas, era algo con lo que él había luchado y se había negado si quiera a intentarlo, solo porque no se sentía cómodo siendo príncipe.
—Nunca pensé que tendría que hacerlo... Bailar… bueno sabía que si, pero trato de evitarlo lo más que puedo.
Rayla se ablanda ante sus palabras y levanta la mano.
— Bien, no quiero hacer el ridículo, así que príncipe triste, solo sigue mi ejemplo— dice ella con una pequeña sonrisa, y lentamente, Callum le devuelve la sonrisa, antes de colocar su palma más grande contra la suya.
— Los pasos son bastante simples: un pie como este y el otro retrocede — Explicó ella, el baile humano no era muy complicado después de todo. Ella se mueve mucho más lentamente, incluso si el baile no es uno de los más rápidos para empezar. Los ojos de Callum están atentos y trata de memorizar. Tal vez sea lo suficientemente artístico como para seguir.
— Ahora tu mano en mi cintura, y diriges lentamente. ¿Quieres que yo diríga el baile frente a todos. — Por mucho que le guste meterse con él, ella no se reirá cuando él se equivoque. Él lo sabe, ¿no?
Callum hace lo que ella le indica, su sonrisa un poco nerviosa pero dulce mientras lo intenta, con solo un poco de torpeza. Rayla ofrece algunas correcciones, y luego lo juzga adecuado, y su sonrisa se ensancha. Ella es mejor enseñando que Opeli, quizás porque la consejera no tiene paciencia, bueno, realmente nadie le tiene mucha paciencia. Por primera vez Callum sonríe de una manera tan sincera que hace que Rayla se sonroje un poco
—Parece que estás mejor coordinado de lo que pensabas.
—Tienes talento para hacer que lo imposible suceda—, dice Callum, con un tono tan lleno de admiración que el calor florece en su pecho y en su rostro. Ella lucha contra otra sonrisa; Dios, ¿alguna vez sonrió tanto antes de conocerlo? No, ella no sonreía de esa manera antes de conocerlo.
— Solo recuerda los pasos— , murmura la elfa de luna
Callum pasa la mayor parte del tiempo observando sus pies antes de levantar la vista, sus ojos alegres y radiantes la vean fijamente.
—¡Lo estoy haciendo! Estoy bailando y no te he pisado
Ella no puede evitar retroceder cuando él capta el ritmo, una suave risa burbujeante de él, y su corazón crece tres tamaños cuando él la mira y sigue sonriendo orgulloso por ese logro. Él es un humano extraño, sonríe por pequeñas cosas que son triviales para la mayoría de las personas, cualquiera podría burlarse de su compartamiento. Pero parece que a él no le importa eso, solo disfruta del momento. Rayla se pregunta si siempre será así, el poniendo una cara alegre, Callum disfruta la vida, mientras ella está lista para morir, por primera vez piensa que quizás no es un humano mentiroso, solo tal vez este humano es diferente.
A Rayla no le gustaban las sorpresas. Como asesina en entrenamiento, ella creció enfocándose en sus sentidos y manteniéndose alerta. Las sorpresas eran la especialidad de los asesinos, por lo que nunca se sorprendió. Runaan le enseñó eso religiosamente. Pero ahora está sorprendida, al terminar de practicar y cuando la mujer llamada Opeli les dice que al menos no harán el ridículo el príncipe hace una reverencia y besa su mano
— ¿Es… es esa una costumbre humana? — pregunta algo sorprendida
— ¿Eh? Bueno … no, si, es decir… es por cortesía — Callum se sonroja, quizás había sido demasiado hacer eso, pero le pareció correcto, aunque Callum jamás había besado la mano de nadie, ni siquiera la de Claudia ¿Por qué lo había hecho? Solo había nacido, apenas la conocía de un día pero había sentido que era algo correcto. Y es que ella había logrado hacer algo que nadie más, en solo unas horas había logrado que el bailará y que se olvidara de toda su aprensión por ser un príncipe. Era como si a ella no le importara si realmente era torpe y eso le quitaba mucho estrés, sinceramente sentía una opresión al pensar que debía de comportarse como un príncipe con estilo. Pero ahí estaba con la chica que debía casarse sintiéndose más cómodo de lo que espero al inicio
Rayla se dio cuenta que quizás lo había hecho sentir mal, él parecía serio después de sus palabras.
— No me molesta, solo no me gustan las sorpresas — Dijo — Eso fue sorpresivo. Solo te lo digo porque si intentas sorprenderme podrías terminar lastimado, podría lanzarte volando o peor — no mentía, era algo que podría pasar realmente y era lo último que necesitaba.
— Ok, si, lo entiendo, nada de sorpresas. Nunca, jamás… si, anotado.
Rayla reprimió una sonrisa, en verdad era fácil de molestar. Quizás eso era uno de las cualidades del príncipe, era divertido.
Soren no era fan de que los elfos estuvieran en el castillo, se sentía inquieto, siempre estaba en guardia.
— Soren — La voz de su padre lo distrae — No bajes la guardia, nunca se sabe cuándo un elfo te traicionara, debes cuidar al Rey.
Soren entiende, la gente cree que solo es un montón de músculos, pero se toma muy enserio su papel de guardia de la corona.
— ¿Que ha estado haciendo el… príncipe Callum — Viren no era muy feliz de llamarlo "Príncipe" algunas veces decía mestizo cuando nadie lo escuchaba.
— Bailando — Respondió Soren — El medio príncipe no sabe bailar. Es inútil — Se burló. — No tiene cordinacion.
Claudia escucho eso, no es que le gustara cuando su hermano se burlaba de Callum, él era su amigo, habían crecido juntos y se percataba de cómo él aveces la veía; bueno ella no lo veía de esa manera, al menos no lo había visto así hasta hace unos meses cuando se percató que Callum estaba creciendo. Pero él siempre se ponía tenso cuando ella hablaba de magia oscura y solo decía: Tu tipo de magia.
A Claudia le molestaba que el juzgará que hiciera magia oscura ¿Que tenía de malo? Si podían hacerlo ¿Por qué no iba a practicarla? Claudia eventualmente pensó que se casaría con Callum en un acuerdo entre sus padres, no le disgustaba la idea. Callum es amable y aunque no estuviera de acuerdo y la viera con desaprobación, respetaba que ella siguiera los pasos de su padre, pero ahora eso no podía ser, bueno no es que ella fuera ambiciosa de esa manera; solo estaba preocupada por la seguridad de su amigo, un elfo estaba a su lado, no entendía porque el rey Harrow haría ese trato, ellos podían pelear, podían ganar, habían matado a Trueno y si se lo proponían también podrían matar al nuevo rey. Su padre le había explicado eso, pero entonces el rey llegó con aquella noticia. Claudia no lo entendía de ninguna manera ¿Por qué querría renunciar a la victoria de una manera tan ridícula? Tenían magia, un ejército, debían usarlo y ponerle fin a esa guerra. Ellos debían hacerle saber a los elfos que los humanos no era insignificantes, su padre tenía razón, el rey no estaba pensando adecuadamente.
— Parece que el rey no escucha razones, pero no dejaremos que ceda ante esa petición ridícula del nuevo Rey Dragón ¡¿Renunciar a la magia oscura?! Seguramente es una trampa, quieren someter a la humanidad, no podemos permitirlo
— Pero… ¿Cómo planeas hacer que el rey entienda? — preguntó Soren. — Es el Rey, puede decidir lo que quiera.
Viren suspiro, su hijo no era alguien que pensara a largo plazo.
— De momento existe está fachada de paz, pero descubriré las verdaderas intenciones, le demostraré a Harrow que no puede confiar en esta falsa mentira. Se dará cuenta que cómete un error al casar al... príncipe Callum con esa elfa, todos ellos son asesinos, si todo resulta bien, podremos hacer que el rey revierta está decisión.
Ambos hermanos asintieron y aunque Soren pensaba como su padre y desconfiaba de los elfos, aún se encontraba en una disyuntiva. Por un lado era un guardia real, debía su lealtad a su rey, por otro lado quería la aprobación de su padre. Aveces quería ser como su hermana, ella parecía saber lo que era bueno o malo, no dudaba, siempre tenía esa cara de determinación y era divertida, a pesar de todo Claudia tomaba las cosas de una manera más relajada, no parecía dividirse entre el deber y sus creencias.
— Bueno — Soren se estiró — Mi descanso terminó. Es mejor que regrese a mi guardia, quizás pueda enterarme de algo importante que ayude a evitar todo esto, ese medio príncipe es algo raro, ni siquiera intenta defenderse de la orden del rey, ni siquiera es un príncipe de verdad.
— ¡Soren! — Claudia volvió a verlo sería — No hables así de Callum
— Uy, lo siento, no hablaré mal de tu novio… espera no — Soren negó y se rió antes de alejarse de su padre y hermana
— Aveces quiero darle un golpe — Claudia hizo una mueca y una especie de puchero
— Tu hermano es diferente, solo déjalo ser. Aunque lo veas así, aveces es útil. Ustedes serán importantes para el futuro de este reino.
El rey Harrow recibió la noticia de Opeli con una sonrisa, al parecer su hijo había logrado bailar, algo que ningún maestro de baile del palacio había podido lograr.
—¿Que dices, está listo?
— Bueno, al menos no pasará vergüenza con los demás reyes. — Dijo Opeli — su Majestad, no soy nadie para cuestionar sus decisiones ¿Pero está seguro de que esto es lo mejor?
Harrow se levantó de su asiento y vio por la ventana, tenía los brazos es su espalda.
— No, pero aveces es necesario confiar, esto… tanta guerra no puede seguir ¿Sabes que me dijo Ezran? Que esa chica le agradaba, que era amable y no era un monstruo como le habían dicho, eso me da esperanza que quizás algún día esta paz sea duradera y ambos reinos puedan coexistir
— Los niños tienen inocencia, sería bueno que el mundo fuera como ellos creen.
Harrow asintió, vio a su hijo Ezran correr por el patio con Cebo en brazos, la inocencia de los niños era algo que quería compartir; el rey Harrow sonrió al recordar a Saraí, ella seguro hubiera estado en desacuerdo, lo hubiera regañado, le hubiera dicho que buscará otra manera de buscar la paz... pero ella no estaba y Harrow aveces sentía que sin ella no tomaba las mejores decisiones. Quería a Callum, le dolía haber firmado ese tratado y se había arrepentido momentos después pero era tan peligroso, él era también el Rey de Katolis, debía velar por su pueblo.
«Por favor, perdoname Saraí, no soy el rey que debería ser, ni el mejor padre»
— Mi Rey — la voz de un soldado interrumpio los pensamientos del Rey.
— ¿Que sucede? — preguntó el rey volteando a ver al joven soldado, lo recordaba, se llamaba Marcos
— Lamento interrumpir pero ha llegado una carta de la general Amaya.
El Rey Harrow asintió indicándole al soldado que le entregará el pergamino.
— Bueno, no todos son felices con mi desición
— No es su deber hacer que todos sean felices, simplemente es imposible — Dijo Opeli
— ¿Lo dices por Viren?
— El gran mago… él es alguien que no aceptara la reforma de buena manera, toda su vida ha sido el estudio de la magia
El Rey Harrow recordó a su esposa y que jamás le gustó la magia oscura, siempre trato de que Harrow entendiera que solo era un atajo. Pero él no había querido entender. Harrow aún recordaba como la perdió, como se perdieron muchas vidas, incluidas las reinas de Duren. Todo por su decisión de usar magia oscura, después eso llevo a un ciclo de venganza que solo llevo muerte y destrucción en ambos lados, ver a los saldados caer uno tras otro en el campo de batalla, las madres, esposas e hijos que no verían a un ser amado ¿Y todo porque? Por qué él tomo un atajo. Pero sus hijos no, ellos aún estaban a tiempo de cambiar las cosas.
La noche llegó más rápido de lo que Callum o Rayla hubieran deseado, después de las clases de baile y del almuerzo no se habían visto, básicamente ambos se estaban evitando lo más posible.
Ella siempre corre.
Desde que era una niña, ella siempre corre. Su primer recuerdo de hacerlo es cuando regresó a la escuela, cuando tenía cinco años, después de golpear a un niño que la había estado tomando el pelo. Había escapado al prado adoraburr y no había salido hasta que Ethari finalmente la encontró, mucho después del anochecer. Él y Runaan habían estado tan preocupados que ni siquiera había recibido un regaño adecuado, aunque más tarde se vio obligada a disculparse con el chico. (Ella no lo decía en serio)
Es una parte de ella que la asusta, sobre todo cuando escucha la noticia de la muerte de sus padres. Se queda y entrena con Runaan más tiempo, más duro, trabajando a través del agotamiento y las lesiones para demostrar que no correrá.
Ella corre cuando Runaan le dice que se quede quieta. No es lo mismo; ella corre hacia su destino en lugar de irse, hasta que su destino cambie. Ella no sabe hasta qué punto cambia en ese momento; Todo lo que sabe es que no puede correr, aunque todos sus instintos le dicen que corra, que aquello solo le traerá problemas a largo plazo. Observa la ventana, sería fácil, solo tendría que escalar y sería libre. Pero no lo hará, no puede correr. La misma mucama la ayuda esa tarde, ella parece feliz por mostrarle todos los bellos vestidos que habian elegido para ella. Pero a Rayla realmente no interesa saber sobre vestidos. Ella evita ver al príncipe más de lo necesario. Aun así, ella sabe que está corriendo de nuevo. Pero está bien, porque ella está haciendo lo correcto, el chico ya está sufriendo por tratar de verla, seguramente él la odia, aunque cada vez que lo ha visto él trata de ser amable, está bien, a ella jamás le interesó agradarle y realmente no quiere agradarle, ella no es amante de los humanos. Si el príncipe le agradaba todos tendrían razón en decir que ella no pertenecía a los asesinos.
— Lady Rayla ¿Esta bien?
Rayla desvía la mirada hacía la chica, no se ha dado cuenta que sus ojos estaban brillosos. Cómo deseaba escapar, correr. Pero no puede, no puede decepcionar a Runaan, a esas personas que la criaron como su hija. No podría volver a casa sabiendo que ella había defraudado a todos los elfos de sombra de luna una vez más.
— Estoy bien — Miente mientras trata de limpiar sus ojos. Estúpido aire de Katolis que le causa alergia, ya quiere regresar a Xadia y sentirse en casa. Termina de vestirse y espera que el príncipe vaya por ella
Ella no entiende como alguien puede cambiar su expresión solo con un cambio de ropa. El príncipe Callum se ve diferente; ahora que lo veía con un chaleco rojo con bordes de oro, el color de la realeza de Katolis, el príncipe llevaba una corona que parecía de plata, combinaba por completo con su atuendo. Aquello se sentía real. Él extendió su mano para ella y Rayla la toma. No solo es la ropa, todo en él a cambiado. Es como si lo estuviera viendo realmente por primera vez, más confiado, más sincero. Evita verlo fijamente, le agrada y no quiere ser su amiga, prefiere la sútil indiferencia entre ambos.
A Callum le gustaba tomarse de las manos.
Lo hace sentir seguro y conectado a tierra. Caminar alrededor, tomar la mano de alguien, lo hizo darse cuenta. Consciente de que no estaba caminando solo. Consciente de que el camino por el que caminaba era compartido. Le hizo darse cuenta de que, independientemente de lo pequeño que era el gesto, el contacto entre sus manos y las de los demás era tranquilizador. Se sintió seguro.
Las manos de su madre lo hacían sentir seguro. Cuando ella lo paseó por el castillo, exponiéndole su nuevo hogar, se sintió más seguro. En un lugar nuevo, más grande y algo más frío, sus manos le calentaron la preocupación A pesar de que había memorizado todo el lugar hasta la piedra, le gustaba sostener sus manos y caminar. Fue refrescante mientras duro.
Tomarse de la mano con Ezran fue dulce. Se sintió reconfortado, y se dio cuenta de que Ezran también. Se sentía bien caminar y tomar la mano de su hermano menor, sabiendo muy bien cuánta fe tenían en sus manos. La forma en que Ezran aguantó cuando era más joven y preguntaba por su mamá, sintió que toda su vida se le había confiado. Era tranquilizador saber cuánto confiaba su hermano en él y que aún tenía esa confianza. Las manos de Ezran eran agradables y suaves, frágiles pero firmes cuando estaban asustadas. Como durante una tormenta eléctrica o una tormenta de nieve, caminar a altas horas de la noche para cansarlo era la estrategia de Callum. Por supuesto que tendría su mano todo el tiempo. Por supuesto, aceptó fácilmente su confianza y lo guió, totalmente en guardia para cualquier cosa. El toque de Ezran era de confianza.
Ahora se sentía extraño tomando la mano de alguien más, sostuvo la mano de Rayla cuando el rey los presento de manera formal frente a los reyes de la Pentarquia. Callum noto el temblor en la mano de la chica, como todos la veían y entendió lo asustada que debía estar, así como él estuvo asustado cuando su madre le dijo que vivirían en el castillo. Lo asustado que estuvo cuando ella murió.
Aplausos forzados se escucharon, el ambiente era tenso y eso solo lo hacía sentir ansioso de sujetar la mano de Rayla, en el otro extremo estaba Claudia viéndolo fijamente. Él jamás tomo la mano de Claudia, siempre fantaseo en como sería hacerlo, pero cuando la veía hacer magia oscura sentía algo extraño, como si no fuera correcto. El sonido de la música hizo que dejara de preocuparse, se dio cuenta que todos se habían quedado en silencio esperando que abrieran el baile. ¡El maldito baile! Por un momento se olvidó de todo lo que había aprendido en la mañana. Entonces Rayla sujeto su mano un poco más fuerte y él sintió confianza para avanzar al centro de la pista.
«Respira, solo debes respirar» Se dijo «adentro, afuera, uno, dos tres» se repitió.
— Respira — Rayla susurro, — Solo adelante y hacia atrás — Ella estaba tan nerviosa que parecía que todo su coraje de asesina se había desvanecido, la mirada severa de los elfos del sol que la acompañaban la hacían sentir incómoda. Rayla sabía que ellos la veían como algo menos que un elfo, no les gustaba que ella bailara con un humano, aunque trataban de disimularlo, por su rey, por Azymondias.
Después de unos minutos para suerte de Callum otros nobles se unieron al baile, así que nadie notaría si lo hacía bien o solo se movía de un lado a otro sin ritmo.
— Lo siento — Dijo al pisarla, hasta ese momento había demorado su concentración. Ahora que nadie lo veía realmente no sé estaba obligando a contener la respiración. Ambos se alejaron para sentarse
— Rayla, Callum. — Ezran corrió sonriendo hacía ellos — Eso fue…
— ¿Lamentable, patético, mal cordinado? — preguntó Callum con un tono melancólico.
— Iba a decir que fue increíble, pero si, eres descordinado, pero Rayla, ella estuvo increíble.
La chica no pudo evitar reírse al ver a Callum esconder su rostro entre sus manos.
— Claro, porque… ella es buena con un arma, al parecer eso ayuda mucho.
Ezran tomo una tarta de gelatina y Rayla se preguntó cómo ese pequeño siempre tenía uno de esos postres cerca.
— No importa, todos están sorprendidos. Y Rayla — Ezran sonrió — Gracias por no dejar que Callum hiciera el ridículo.
— ¡Ohhh! Eso...no fue nada, pequeño príncipe.
Callum frunció el ceño. —¿Qué pasa con eso? — Preguntó algo molesto
Ella se cruzó de brazos. —¿Qué pasa con qué?
—¿Odias mi intento por no pisarte unas diez veces?—, Preguntó, rodeándola con un dedo acusador.
— Quizás, es que mis pies extrañaron que un príncipe torpe me pisará — Rayla suspiró pesadamente, realmente era un humano tonto.
Ezran sonrió, era raro ver a su hermano intentar bromear, era mucho más extraño que alguien entendiera sus bromas. El príncipe heredero sabía que su hermano tenía un pésimo sentido del humor, uno que rayaba en molesto para la mayoría, pero Rayla lograba entenderlo y no solo eso, hacer que realmente fuera divertido.
— ¿Están coqueteando? — Preguntó Ezran alzando una ceja
Ambos se quedaron en silencio, era evidente que no lo estaban haciendo. ¿De dónde sacaba Ezran aquella teoría? Ezran les dedico una sonrisa y volvió a irse corriendo diciendo que debía volver a asaltar al panadero.
Callum estaba en estado de shock. Él no estaba coqueteando, él no sabía hacer eso.
— Callum — Claudia se acercó lentamente acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja — Vaya, felicidades por… esto — Aunque se esforzaba en sonreír era obvio que estaba incómoda. Al menos para un ojo experto como el de Rayla. Bueno la incomodidad no podía crecer más, así que la elfo de luna decidió que ignoraría el hecho que ella era la chica que le gustaba al príncipe.
Callum mordió su labio inferior, era tan extraño tener a Claudia frente a él felicitandolo y sonriendo. Extrañamente eso no lo hizo sentir triste, tampoco deprimido, solo fue normal, su corazón no se aceleró, sus manos no sudaban como el día anterior. ¿Era porque ya había aceptado su destino?
— Que lindo vestido, aunque los cuernos — Dijo Claudia — Bueno, te ves bien a pesar de…
— ¿A pesar de qué? — Rayla alzó una ceja, ahora estaba interesada en su plática trivial, era conciente de como la estaba viendo ¿Acaso esa chica estaba celosa? Bueno, aquello no era su culpa, podía ir y culpar a su rey si tanto quería buscar a alguien a quien odiar.
— De ser un elfo. — Terminó Claudia, luego sonrió de esa manera peculiar cuando decía algo extraño y no se daba cuenta.— Bueno, ya sabes, se dicen tantas cosas que parece que son mentira. Porque viendote bien eres bastante linda. Callum que suerte tienes
Rayla estaba segura que tenía una expresión asesina, quería matarla ¿La estaba insultando con palabras bonitas?
— Si, Rayla es muy linda, gracias Claudia — Callum le dio su mejor sonrisa afable, aunque quizás su amiga se había pasado un poco, pero aún no entendía que había usado palabras maliciosas. Cuando Claudia se alejó escucho un sonido proveniente de Rayla
— Pareces tan desdichado justo ahora. Lamento que tú "amiga especial" tuviera que verte así... Con una elfa. Debe ser duro para ti
Callum frunció el ceño, no entendía de que hablaba, Claudia había sido amable. Pero Rayla parecía molesta y el ambiente agradable entre ellos había cambiado.
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Saleer hizo una evidente cara de molestia, algo que Lord Viren tomo como una muestra de disgusto con aquel acuerdo. Eso era bueno, mientras más personas del consejo se opusieran podrían hacer que el rey Harrow pensara mejor las cosas. Pero ahora que el rey había anunciado formalmente el compromiso esa puerta se estaba cerrando.
— Gran mago — El rey Ahling se unió a Viren — He escuchado que su posición no está segura en Katolis — El rey de Neolandia sonrió — Katolis tiene los mejores guerreros, esto — Señaló — No es…
— ¿Correcto? — dijo Viren — Es un error.
— Pero el rey Harrow tiene argumentos muy convenientes, hasta ahora el nuevo rey dragón ha cumplido su palabra. Las tropas se han retirado de la brecha.
— Por ahora. — Dijo Viren. — No podemos confiar en que mantengan sus fuerzas alejadas. — ¿Rey Ahling a hablado con los demás reyes?
— Solo digamos que Duren es el único reino que no tiene una postura
— No podemos esperar nada diferente, después de todo es una niña, ella no sabe nada. — Viren suspiro, ver tantas cabezas con cuernos lo ponía de mal humor, su hijo Soren estaba detrás del Rey, su hijo era buen espadachín, podía confiarle la protección de Harrow, pero no era suficiente. — Aunque… quizás sea mejor que Duren se mantenga al margen. No sé necesita de personas inseguras, se necesitan líderes.
Lord vienen ya tenía una idea de lo necesario para poder convencer al rey que lo que hacía era una tontería. Pronto los humanos tomarían las armas y finalmente reclamarían su lugar en el mundo.
