Aquí una nueva actualización de esta historia, esperamos les guste, este es un AU algo cliché. Cómo siempre esperamos sus comentarios, eso nos ayuda a saber si la historia les gusta


Capítulo 4

Boda real

Una semana había pasado desde el anuncio formal, ahora todos en Katolis sabían que el príncipe Callum se casaría con una elfo de Luna y las reacciones de los ciudadanos fueron variadas, desde duda, molestia y miedo.

Suspiró viendo la ventana, Callum evitaba a Rayla desde la cena salvo para los eventos programados antes de la boda, como por ejemplo, el día anterior habían salido en el carruaje solo para hacer acto de presencia; con esto Callum había comprobado al salir a las calles de la ciudad que las cosas no serían tan fáciles como decir "acepto".

«¿En qué piensa la familia real? Meter a una elfo al castillo. Seguro el príncipe está en edad de solo querer divertirse, la usará y se casará con una humana»

Rayla había dicho que no le molestaba lo que decían sobre ella mientras regresaban en el carruaje, incluso cuando algo impactó contra el cristal y se escucharon insultos. Pero Callum estaba asustado y molesto, tenía muchos sentimientos encontrados; ella no se merecía ese trato. No había hecho nada malo salvo ser elegida por el Rey Dragón, e incluso ella le había confesado que no había podido matar un humano cuando en teoría ella era una asesina entrenada. Vio que ella se colocaba la capucha del abrigo que llevaba, sentía tanta pena por Rayla que quería reconfortarla. Pero lo cierto era que él también estaba asustado de ir a Xadia ¿Qué dirían de él? Sabía que eso no era justo, que la estaba dejando sola en todo ese asunto, que debería apoyarla más pero no tenía idea de cómo hacerlo.

—Seguro todo será mejor. Esto es para lograr que todo cambie —dijo Callum, aunque sus palabras no eran tan seguras como él quería que fueran.

Rayla asintió, pero realmente no prestaba atención, estaba asustada de los humanos, no tenía armas y aunque trataba de ignorar los insultos todo había sido demasiado para ella.

Después de ese viaje a la ciudad no volvió a ver al Príncipe Callum, era como si ambos prefirieran la soledad, solo alejarse mutuamente porque estar juntos solo los hacía sentir incómodos. Y Rayla entendía eso. No lo culpaba, estaba bien, ella era fuerte, había sido entrenada para soportar ese tipo de cosas «Estaré bien, solo debo resistir unos días» Ella siempre se caracterizó por su fortaleza, aunque en el fondo aún era una jovencita y estaba asustada… estar lejos de casa la hacía sentir más sola de lo que físicamente estaba. Había una soledad en su corazón, ahora no sabía a dónde pertenecía.

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Callum dejo de dibujar ante el recuerdo del día anterior, como ella trataba de parecer valiente, como trataba de sonreír y decirle que no importaba. Pero en el fondo sabía que si importaba y que él debió de defenderla ante esas personas, ¿Qué clase de amigo deja que insulten a su amiga? Porqué eso era lo que serían, amigos. Compañeros de viaje.

—¿Por qué no eres más valiente? —Callum se vio al espejo justo antes de que su hermano entrara, odiaba como se había comportado el día anterior. La puerta se abrió y su hermano menor entro sonriendo, Ezran sin duda sabía cómo hacerlo sentir cómodo, era su hermano y lo amaba.

—Si un humano se casa con una elfo, ¿eso traería paz entre nuestras razas? —Callum mira a su hermano de manera extraña, ¿Por qué su hermano haría esa pregunta?

—¿Qué quieres decir? —pregunta al tiempo que ambos se sientan en la cama. Callum sabe que su hermano es bueno haciendo preguntas que luego puede usar en su contra.

Ezran tira de Cebo contra su pecho, su rostro iluminado por la suave luz azul que emana del sapo resplandeciente hace que se viera más misterioso.

—¿Por eso te vas a casar? Para terminar la guerra ¿No es así?

—Ez, ¿qué te hizo pensar en esto justo ahora?

Los ojos azules de Ezran son sinceros.

—Rayla te mira de la misma manera que ves a Claudia cuando te da la espalda

—¡Espera! ¿qué? —¿Cómo es que su hermano sabe acerca de enamoramiento por Claudia?

—Si. A Rayla le gustas —su hermano asiente.

Callum se ríe esta vez, casi cayéndose en la cama.

—¡Ajá, bueno! Casi me atrapas, hermanito.

—No estoy bromeando —Ezran frunce el ceño. Su risa es cortada. Desconcertándolo. —¿Entonces? ¡Te casarás con Rayla y tendrás bebés con dedos extraños! —El príncipe sonríe ampliamente, disfrutando de burlarse de su hermanastro mayor.

«¡Sobre mi cadaver!» Piensa Callum.

—Escucha Ez, así no funciona.

—¿Por qué? Rayla es bonita.

—¡Ese ... ese no es el punto! —Callum se sonroja más fuerte. —Rayla me da miedo ... Demasiado miedo cuando está seria, ¿No la has visto?

Ezran inclina la cabeza.

—¿Sigues esperando que Claudia te note? Porque eso nunca va a suceder

«Agrega más sal a la herida, ¿por qué no?»

—¡Sé que nunca le voy a gustar! Solo esperaba... tal vez solo esperaba que las cosas no fueran así. Escucha, Rayla solo ve aún príncipe desesperado que ni siquiera puede sostener una espada recta o bailar como se debe y tal vez... si fuera mejor...— Callum se encogió contra la pared, la amargura se filtraba en sus palabras. —... Tal vez ella pensara que soy fuerte si mejoro y quizás no sienta que soy un estorbo, pero no le gusto, solo está siendo amable conmigo.

—¿Por eso has estado dejando que Soren te entrene, o más bien terminar en el lodo?

—No, bueno si, es difícil de explicar —aquella charla lo estaba poniendo ansioso; tomó su libro de bocetos, dibujar siempre lo calmaba y él necesitaba mucha calma porque el día estaba cerca, ¿Cuántos faltaban? ¿Dos, uno? No sabía y eso lo estaba matando lentamente.

—Rayla ya piensa que eres fuerte —Ezran sonrió, realmente su hermano era fácil de leer y también de molestar, la chica le gusta, bueno, le agrada lo suficiente como para bromear sobre su nula falta de coordinación, algo que jamás hace con Claudia, porque Callum siempre trata de aparentar que es buen príncipe con Claudia, pero con Rayla es más relajado, pero ni siquiera se ha dado cuenta.

Ezran ve a Cebo, el cual hace un sonido extraño

—Lo sé, es algo torpe. Por eso debemos ayudarlo antes que se marche.

—¿Estás tratando de jugar o algo así? —Callum vio a su hermano hablando con el sapo luminoso y supo que trataba de molestarlo de alguna manera.

—Un poco. Me gusta Claudia y todo... pero me gustaría que Rayla fuera mi hermana —Los ojos de Ezran brillan al pensarlo. —¿Te lo puedes imaginar? ¡Realmente seríamos una familia!

—Hey, ya somos una familia. Tú, papá y yo.

—Si, Callum, pero me refiero a alguien más, ella me agrada mucho, le gusta escucharme hablar sobre mi día y me ayudó a robar pan el otro día. Además, a ti te gusta.

Callum garabatea el animal que estaba dibujando, frustrado de repente. Su rostro se sentía más caliente que cualquier arma que un elfo del fuego solar pudiera calentar. ¿Él enamorándose de Rayla? ¡Apenas se conocían! Seguro que es bonita y fuerte y podría derribarlo fácilmente, pero no diría que la ama, quizás siente aprecio o lástima, la línea que divide esas emociones es muy tenue.

«No. No, No está pasando. Nunca»

Cebo de repente croa, el brillo se desvanece gradualmente cuando sus ojos caídos se abren. Ve a Callum fijamente y cambia de color

—¡¿Qué?! —El chico se pone a la defensiva, todavía garabateando su boceto—. ¡No me mires así! ¡No hay forma de que sea verdad! —Grita al sapo

—Cebo es quien me lo dijo —Ezran señala a su mascota

—¡¿Qué quieres decir con que te lo dijo?! —preguntó, su hermano estaba siendo un poco odioso y eso no era algo que viniera gratis, sin duda algo había pasado, pero Ezran no quería decirlo —¿Que está pasando? —suspiró, sin duda necesitaba tener una charla con su hermano antes de irse—. ¿Por qué quieres que Rayla sea de nuestra familia?

— Cal, estás en negación.

—¡NO estoy en negación! —la punta del lápiz de Callum se vuelve más opaca con cada inconveniente que hace en el papel—. Solo me gusta Rayla como amiga y nada más y nunca, jamás, consideraría casarme con ella incluso si nuestras razas dependieran de eso, de no ser por este acuerdo… es algo que debo hacer... Ahora me dirás porque dices todo esto.

—Callum, se lo que dicen sobre nosotros, que tienes que irte. Papá me dijo que no se volverá a casar pero he escuchado que muchos piensan que debería mandarte a la brecha con tía Amaya. No quiero que estés solo.

Callum no pudo evitar sentirse conmovido y al mismo tiempo triste, su hermano menor estaba preocupado por él, porque al final se quedará solo.

—Escucha Ez —habló lento—. No importa si voy a la brecha o a Xadia, yo siempre voy a estar para ti.

—Es que no es justo lo que dicen solo porque mamá murió; Cal, eres lo único que tengo de mamá. Yo no la conocí, no sé cómo era y solo te tengo a ti y papá, incluso si te vas tendré a papá. Pero Cal, no quiero que te quedes solo.

Callum sintió una opresión en el pecho, había estado tan inmerso en sus propios pensamientos en cómo se sentía mal por no ser un verdadero príncipe, pero eso a su hermano nunca le importo; para Ezran solo era su hermano mayor. Y no quería verlo solo, supuso que Ezran aún era un niño, no se había dado cuenta que había crecido y también tenía presiones. Quizás presiones mayores a las de él. Su hermano estaba destinado a ser un Rey. Eso quería decir que debía afrontar problemas y críticas peores que las que él mismo enfrentaba. Ezran ya no era un niño, había crecido y era mucho más sabio de lo que el mismo Callum podría ser.

—Estaré bien, incluso si Rayla no me ama ella será de la familia ¿Verdad? Así que igual se convertirá en, ¿qué dijiste?, tu hermana, aunque admito que siento celos que quieras una hermana, ¿no soy suficiente para ti? —Callum despeinó a su hermano. En verdad a veces no entendía lo que Ezran pensaba, pero eso no importaba. Lo amaba de cualquier manera

—Es verdad, será mi hermana aunque no le guste, pero sería mejor si ella te amara, y así quizás ella no tendría miedo de los humanos. No lo sé, piénsalo

Callum suspiro, no podía ganarle a la lógica de su hermano

—Claro, intentaré que una ex asesina se enamore de mí, porque mírame, soy el príncipe soñado.

—Callum, tú ya eres un príncipe soñado, deja de pensar que Rayla espera eso de ti —Cebo vuelve a croar— tú ganas una esposa y yo una hermana, todo es ganar. Solo date la oportunidad y deja de querer parecer un príncipe encantador, porque me asustas y apuesto a que a Rayla también, esas cosas quizás le gusten a Claudia, pero no eres tú realmente cuando te portas así.

—Ok mejor sal de aquí. Suficiente charla, aún tengo que terminar de empacar algunas cosas, ya sabes, jamás sabré que día pase eso.

—Como sea —Ezran caminó hacia la salida—. Solo piensa en que sería increíble sí ustedes dos se enamoran.

—Si, si… —Callum resoplo cuando su hermano salió de la habitación, sin duda debía dejar de prestar atención a todo lo que decía ese sapo.

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Rayla se despertó esa mañana sola en la cama en una habitación desconocida. Esa no era su habitación. Es aquella en la que solo había dormido apenas un par de veces y que, durante esa última noche, apenas si concilió el sueño unos cinco minutos antes de despertarse y pensar «acábalos a todos y huye» fue mucho. Se levantó acercándose al ventanal, recorrer apenas un poco la cortina gruesa que impedía el paso de la luz para poder ver hacia afuera y lo que sus ojos alcanzaron a captar dada la repentina claridad la dejó muda y con la respiración entrecortada, eso solo podía significar que el día había llegado. Rayla tragó pesado, sintió un vuelco en el corazón, sabía que esto pasaría, pero realmente no estaba tan consciente que realmente "pasaría" pues aquello parecía un festival. Decir que la ceremonia sería impresionante habría sido una gran subestimación.

Parecía una fiesta aún más grande que lo que vio y se experimentó en Silver Grove. Rayla tuvo que admitirlo, se sintió un poco abrumada.

—Era de esperarse —dice para sí misma soltando la cortina y volviendo a dejarse caer de espalas en la mullida cama, encogerse y hacerse bolita de lado—, no todos los días un príncipe humano se casa con un ex asesino elfo de la sombra de la luna por un acuerdo de paz

La tarde-noche anterior llegó a escuchar a la gente que servía en el castillo de Katolis, de cómo hablaban sobre los últimos preparativos. Desde los girasoles comunes hasta los lirios Xadianos incandescentes y extrañamente hermosos que pudo medio ver colgados del techo cayendo en cascada por las paredes por todo alrededor para dar la ilusión de que están rodeados de lava. Anoche mientras caminaba por el pasillo que la llevaría a su habitación observó como cargaban con una especie de horno que ahora conoce como una réplica de la Forja del Sol al tiempo que otros más ayudados por escaleras adornaban los pilares unidos por cintas rojas de Katolis y amarillas de Sunfire. Pero, lo más importante de todo, la sala estaría llena de gente; humanos y elfos que se sentarían en hileras de sillas, todos esperando juntos armoniosamente.

Volteó con un jadeo de frustración, cuando la puerta de su habitación fue tocada y segundos después entró la misma chica que la ha estado ayudando a cambiarse ese par de días, voltea y ve como esta se dirige con otras dos a donde el vestido, un atuendo tradicional de sombra de luna para su boda, estaba colocado.

Rayla suspiró sentándose en la cama, había llegado el día en que con su acción y la del príncipe humano pondrían fin a una guerra de años.

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Callum suspiro profundamente, sintió sus músculos tensos, no había dormido mucho repitiendo las palabras de su hermano en su mente una y otra vez.

«A Rayla le gustas»

Callum pensó que si fuera bueno con las armas o en actividades físicas podría escalar por la ventana y escapar… pero solo asomarse por la ventana hacía que sintiera vértigo, y no era a causa de la altura, era el día, aquel día que tanto había temido desde que su rey le informara sobre el tratado de paz y los requisitos para dicho tratado. Callum había estado teniendo miedo de que ese día llegara. Se levantó de la cama justo cuando Ezran entraba. El atuendo real que su hermano menor usaba se veía eclipsado por la corona que llevaba en la cabeza.

—No, no —Dijo Callum al darse cuenta que esperaban que usara una corona.

—Es tradición —Dijo Ezran, el príncipe heredero le dio a su hermano una mirada que decía que lo apoyaba—. Puedo mostrarte como escapar del castillo si tanto deseas huir

Callum hizo una mueca mientras enterraba su rostro entre las almohadas, aquello tenía que ser una pesadilla, en cualquier momento despertaría.

—Gracias alteza —Dijo con un tono irritado—, pero no creo que tus pasadizos secretos y clandestinos sean suficientes para evitar esto.

Callum tomo la corona, era de plata y tenía la forma de la corona del rey con la diferencia que no tenía una banda roja como la de su hermano.

—Supongo que es el día. ¿Podrías... Ayudarme? —Callum pensó por un momento que aquello no estaba tan mal, lo vería como una aventura. Saldría del castillo y vería Xadia ¿Cuántos humanos habían visto Xadia y vivido para contarlo? Quitando al explorador Phineas el maldito dudaba que hubiera más humanos que hubieran logrado algo así.

Tomo su ropa real, una camisa roja de exquisita seda con bordes de oro. Los colores de Katolis, un pantalón negro y un cinturón con una hebilla dorada; por primera vez Callum se colocó una cadena de oro alrededor de su cuello que combinaba con la capa negra con el escudo de Katolis. Se detuvo un momento antes de tomar la corona.

—¿Cómo me veo? —preguntó a su hermano

Ezran hizo una mueca, la verdad era muy extraño ver a su hermano vestido con tantas joyas. Callum siempre fue muy sencillo al vestir y rara vez estaba sin su chaqueta azul. Aquel atuendo sin duda era digno de un príncipe, pero no parecía algo con lo que Callum se sintiera cómodo.

—¿Realmente? —preguntó Ezran—, no pareces tú, hasta te ves incómodo, supongo que es por tu cara de estreñimiento, trata de sonreír.

Callum hizo una mueca, era cierto, incluso no se sentía como él mismo en ese momento.

—Gracias, supongo que esa es la intención, no ser yo mismo este día. Deja mi cara, me veo normal.

—En verdad puedo mostrarte como salir del castillo y conseguir tartas en el proceso.

—¡Lo sabía! Solo quieres que consiga tus tartas. Pero estoy bien, estaré bien. No te preocupes.

Ezran sabía que su hermano era fuerte, pero dudaba que realmente estuviera bien.

—Está bien, estaré con papá en el jardín, solo no tardes, y recuerda, yo sé cómo salir de aquí.

Callum se vio en el espejo, realmente parecía el tipo de príncipe que siempre quiso ser frente a Claudia, pero no sé sentía cómodo.

Si tuviera que vestir y comportarse todos los días de su vida como el príncipe encantador que pretendía ser frente a la hija de Lord Viren sería algo agotador. ¿Por qué estaba pensando en eso? Siempre pensó que por Claudia podía ser ese chico, el chico que llega en su caballo blanco listo para arriesgar todo por la chica, pero al verse frente al espejo no sentía que fuera ese chico.

Cuando salió de la habitación se topó con los guardias postrados por todo el camino, cada paso que daba se sentía cada vez más pesado y parecía que le faltaba el aire. Comenzó a ver a varios invitados, muchos llevaban atuendos muy ostentosos y parecían ser nobles, se detuvo un momento dudando si continuar.

—No creo que esto sea una buena idea —mencionó una voz femenina, Callum se quedó en su lugar, aquellas voces lejanas no se habían dado cuenta que estaba ahí—. Podría ser una trampa de los humanos, quieren que los líderes elfos estén aquí para poder atacar.

Callum no sabía qué hacer con eso, al parecer no era tan fácil como creía y la desconfianza entre ambos bandos se podía sentir incluso ese día.

—No importa lo que digan, siento pena por la chica, los elfos sombra de luna son muy especiales, después de esto no será bienvenida en casa —aquel elfo de Tierra parecía incluso triste al decir esas palabras—. Pero es lo que el rey dragón quiere. Supongo que sus motivos tendrá.

—Lux Aurea se mantendrá alerta, nuestra reina no cree en todo esto.

«Paz entre ambos reinos, ¡si cómo no!»

Callum se debatió entre salir de su escondite en ese momento o seguir esperando. La información sobre el estado de Rayla en Xadia era nueva para él, ¿ella sabía eso? ¿Por qué el rey Azymondias había elegido un elfo de luna si su destino era ser rechazada después? Y peor aún, ¿Que destino le esperaba a él? No tenía caso seguir escondido. Callum Salió de su escondrijo, de inmediato los elfos se callaron al verlo e hicieron una leve reverencia.

—Alteza —dijo uno de los elfos; Callum lo había visto, había ido con Rayla pero no recordaba su nombre. El príncipe humano devolvió el saludo y fue hasta el jardín donde su padrastro lo esperaba

—Príncipe Callum —Harrow tocó su hombro—, ¿Estás bien? Aún estás a tiempo de… si tú quisieras yo… podría encontrar otro camino para…

Callum entendía lo que su padrastro quería decirle. Le estaba dando una salida, aún si eso costaba la paz entre ambos reinos.

—Mi rey —Callum hizo una pequeña reverencia—, está bien, en verdad haré esto. ¿Acaso no es eso lo mejor para todos? Se que si hubiera otra manera de no llevar a Katolis a otra guerra lo habría intentado, no cuestiono las decisiones que ha tomado —sonrió para su padrastro—. Estaré bien.

Harrow sintió esas palabras como un puñal clavándose en su pecho, Sarahi seguramente lo estaba juzgado. Quería decirle tantas cosas a su hijo, pero no sabía cómo hacerlo, disculparse por lo que estaba haciendo. No, incluso hacer eso no sería suficiente.

Callum sentía los nervios a flor de piel, ahí parado mientras los invitados se acomodaban y esperaba a la que sería su esposa en unas pocas horas. Lo mejor sería relajarse hasta ese momento.

—Príncipe, debo decir que se ve más… real — Lord Viren sonrió y le ofreció una modesta mueca.

Claudia hizo una reverencia, luego le dedico a Callum una mirada triste.

El príncipe trato de sonreír para ella.

—¿Que es eso que llevas? —señaló la bola que ella llevaba

—Es una piedra primaria. —La joven hechicera dibujo una runa y susurró "Aspiro", entonces una corriente de aire salió de sus labios

—Woo, magia. Pensé que los humanos no podían hacer magia… ¿Crema de cacahuate? —preguntó, a lo que Claudia sonrió

—Los humanos si pueden hacer magia, solo que tú no prestas atención, y crema de cacahuate fue lo que desayuné. ¿Estás listo Callum? —Claudia tomo sus manos—, ¿hay algo que…?

—Príncipe, debe disculparnos —Viren toco el hombro de su hija, no podía permitir que interviniera ahora, la entendía, él tampoco estaba feliz con todo aquel asunto—, debemos tomar nuestros asientos.

Callum no sabía que pensar, su corazón no se aceleró como pensó que lo haría cuando Claudia tocó su mano; antes habría deseado tanto ese tipo de contacto, pero ahora no sentía nada.

Solo agradecimiento por su amistad.

«Estoy loco»

Sin duda algo estaba mal con él. Volvió a su lugar en espera de que todo comenzará. La música lo hizo ponerse tenso, había llegado el momento.

Fue con pasos nerviosos cuando la joven mujer elfa caminó por el pasillo. Estaba vestida con el atuendo tradicional de sombra de luna para su boda, un vestido holgado con los colores verde oscuro, menta claro y negro cuidadosamente mezclados que creó un aspecto vehemente, lo que para su gente significa un gran cambio. El vestido en sí era un símbolo de la belleza de cambiar la vida. El día en que una novia élfica viste uno es sagrado, pues solo se permite hacerlo una sola vez. Rayla nunca había pensado que llegaría el día en que ella fuera la elfo con suerte, que algún día se casaría en lugar de entregarse, ya sea a la guardia dragón o al gremio de los asesinos de la sombra de la luna, pero lo estaba haciendo. Era ella la que se casaba, pero no con un elfo como había, tal vez, llegado a imaginar cuando era una niña, en su lugar se iba a casar con un humano, con Callum. Uno de los dos príncipes del reino humano. Sería conocida como la primera elfa de la sombra de la luna en casarse con un humano en más de mil años, la primera novia con el vestido sagrado de su especie mientras se casaba con un humano.

En muchos sentidos, esta boda ¡SU BODA! cambiaría la historia. Pero conocía el modo de pensar de los altos mandos en Xadia, estaba segura que llegando allá se realizaría la boda como marcaban las tradiciones en la tierra élfica. Y después… bueno, no sabía que se esperaba de ellos después.

—No puedo aceptar que mi vida será un gran espectáculo —murmura para sí misma, sin embargo, ella debería haber estado esperando eso; estaba por casarse con Callum, el hijo del Rey, el hermano mayor del príncipe Ezran.

Siempre iba a ser así. Parte de su noche de insomnio la pasó pensando en todo lo que ese matrimonio significaría a partir de ahora, pensar cuánto de su vida dejaría de ser de ella e incluso se politizaría. Cualquier hijo que pueda tener en el futuro sería un gran espectáculo público, por ejemplo. No podría salir del castillo sin cientos de personas inclinándose ante ella. Ella no quería la atención. No quería la vergüenza de obligar a la gente a respetar un título que no debería ser suyo en primer lugar.

Y sin embargo al ver a quien en cuestión de minutos sería su esposo de cierta forma envió algo tranquilizador; no lo conocía de mucho tiempo, más bien se conocieron de la forma menos convencional posible, pero si sus instintos de elfo de luna no le fallan, podía asegurar que Callum podría ser príncipe de Katolis pero no ser mala gente. No lejos de ahí justamente lo vio junto a su padre, ella inhala profundo, escuchando como todo estaba por comenzar.

La música sonó más y más fuerte. Rayla sabía que los humanos tenían tradiciones diferente en cuanto una boda, lentamente llegó hasta donde el príncipe Callum lo esperaba.

—Woo —Callum no supo que decir, frente a él estaba la mujer más hermosa que alguna vez vio, sabía que Rayla era hermosa, pero verla con ese vestido fue algo diferente. Fue como si entrara en una especie de trance, no pudo apartar sus ojos de ella, incluso cuando le dio la mano—. Te ves… Estas muy bella. —Incluso decir eso le había costado mucho trabajo.

—Gracias —a Rayla los halagos nunca le importaron, pero era alentador que al menos no la encontrará fea—, también te ves bien. Diferente, no pareces tú mismo, te ves incómodo

Callum hizo una mueca, casi se ríe por sus palabras pues minutos antes su hermano le había dicho algo parecido, así que tenía sentido que Ezran la quisiera como su hermana, ambos parecían disfrutar meterse con él

—Bueno, lamento decirte que aún es probable que te pise los pies.

Ambos sintieron la tensión desaparecer por un breve momento, volvieron sus rostros hacía donde comenzaba a hablar el sumo sacerdote de Katolis.

Todos los invitados guardaron silencio. Lord Viren sonrió, aunque no estaba feliz por asistir a lo que él llamaba "aberración", pero como miembro del consejo estaría al lado de su Rey, aún si este estaba cometiendo un error.

La ceremonia no fue algo muy complicada o quizás lo hicieron así para apresurar las cosas.

Callum mantuvo su vista al frente, apenas y era consciente de lo que decían. Ahora no había vuelta atrás, estaba frente su futuro. Después de un rato prestó atención a las palabras de quién los casaba, pero no había puesto mucho interés hasta que escucho al hombre pedirle que dijera sus votos.

La voz del hombre que los estaba enlazando lo hizo salir de su trance.

—Príncipe Callum, acep...

—Acepto —no dejó que terminara la pregunta porque sabía que si dejaba que siguiera hablando diría que no, se conocía tan bien que sabía que en algún momento sus principios ganarían y tendría que oponerse a seguir con aquella boda. Callum sabía que debía decir algo como amar y cuidar, tal como su madre había prometido al rey cuando se casaron. Pero Callum apenas y se podía cuidar solo como para decir una mentira tan descarada; así que decidió que no mentiría diciéndole que la amaría eternamente cuando aún eran dos desconocidos, diría sus votos y serían verdad—. Yo, Callum príncipe de Katolis, te prometo que estaré para ti, seré tu amigo, tu compañero y te ayudaré en todo lo que esté a mi alcance. —Colocó el anillo, era el anillo que su verdadero padre le había dado a su madre, era sencillo a comparación con el anillo que el rey Harrow le había entregado y tenía más valor sentimental para él, claro que jamás pensó que se lo daría a esa chica.

En cuanto a Rayla ella no sabía que decir, todo era nuevo, los humanos eran extraños.

—Lady Rayla, acepta al príncipe Callum como…

—Acepto —Rayla interrumpió nuevamente al hombre, si ese tonto príncipe podía ser valiente y decir esas cosas por el bien de su pueblo, ella también podía hacerlo—. Yo, Rayla de los elfos de la sombra de la Luna prometo cuidarte y ayudarte —No, ella tampoco podía prometer amor. Y había entendido que él tampoco se lo prometía, era realmente un humano tonto.

Colocó el anillo en el dedo del príncipe, en verdad no sabía para que servía el quinto dedo de los humanos si hasta ese anillo iba en el cuarto. El sumo sacerdote continúo hablando hasta que ambos escucharon las palabras Marido y mujer.

Marido y Mujer.

Ahora lo importante, ambos se quedaron viendo, se suponía que aquello iba acompañado de un beso. Ella era ligeramente más alta que él. Callum sintió la mirada de todos, así no es como esperaba que fuera su primer beso. Ella lo sorprendió solo uniendo sus labios con él, fue solo un toque sutil, aquello no podía ser considerado un beso realmente.

¿O sí?... La voz del sacerdote lo sacó de sus pensamientos cuando hizo el anuncio que todos en Katolis y Xadia estaban esperando, una unión, una alianza que terminaría con la guerra entre ambas naciones… o eso pensaban.

—Den un saludo al príncipe Callum y la princesa Rayla de Katolis —anunció alguien detrás de ellos.

«Está hecho» pensó Callum después de escuchar los aplausos forzados por parte de los invitados. Se dio cuenta que podía tener un ataque de pánico en cualquier momento, eso sería horrible... Estaba comenzando a sufrir un ataque de pánico.

«¿Cómo se camina?» sentía sus piernas débiles, como si apenas pudiera mantenerse en pie…

«Joder, no me puedo desmayar, no ahora, no aquí, quiero vomitar» Se dio la vuelta y sintió todas las miradas sobre ellos dos. ¿Porque habían accedido los reinos humanos y elfos si serían así? ¿No se supone deberían estar felices? ¡Al menos deberían fingir que estaban felices!

Lo estaban haciendo porque ellos habían prometido paz y los rostros de los invitados solo mostraban desaprobación.

—Por favor, el banquete está esperando… —la voz calmada del rey hizo que tratara de no temblar. Callum sabía que Rayla se había dado cuenta de aquel temblor en sus manos, después de todo ella se mantuvo sosteniendo su mano.

Avanzaron lentamente por el mismo pasillo por el que la joven elfo de luna había entrado minutos atrás.

—Lo hiciste bien —uno de los elfos de sol habló, mientras la que se llamaba Janai parecía enojada, y no solo ella, los demás elfos y humanos estaban tensos. Callum solo quería salir de ahí, quitarse la ropa y descansar, le dolía enormemente la cabeza

—Está hecho... —Finalmente Callum le dirigió la palabra—. Nosotros, esto… —No dijo nada más durante unos minutos.

—Si, supongo que sí, es… es oficial ahora ¿Te vas a desmayar? —preguntó Rayla.

—No ¿Por qué crees eso?

—Por qué tienes esa cara de príncipe miedoso. ¿Quieres que te cargue?

Eso hizo reír a Callum, vaya ella cargándolo, ¿No era al revés?

—¡Otro sueño hecho realidad! Que me carguen el día de mi boda… ¿Tú vas cumpliendo fantasías a dónde sea que vayas? — Preguntó Callum.

Rayla evito reírse, al menos Callum ya no temblaba y parecía que el color había regresado a su rostro.

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El gran mago sonrió en complicidad hacía el rey Florian y el rey de Neolandia.

—Por favor, debemos dejar que los novios abran el vals —Lord Viren hablo más fuerte de lo normal, Callum estaba seguro que había detectado cierta burla en sus palabras.

El gran mago encontraba aquello como una aberración al orden natural, pero debía ser pragmático, no podía dejar que vagas emociones estropearan sus planes, debía esperar y su hija debía aprender que a veces las emociones se interponen, debía pensar a largo plazo y no solo dejarse llevar por sentimentalismos, por eso, mientras caminaba hacía el lugar donde se llevaría a cabo el banquete habló con ella.

—¿Has visto tu misma como el príncipe se ha dejado enredar? No ofreció resistencia, está de acuerdo con todo esto. Pero está bien, lo salvaremos —Lord Viren susurro en voz baja hacia Claudia cual forma de convencimiento—, vamos a ayudarlo.

Claudia asintió, entendía a su padre, entendía que no podía dejar que ese pequeño detalle la alejara de sus verdaderas intenciones y eso era rescatar a Callum de las garras de esa elfa. El rey debía de haber enloquecido, después de que los elfos de luna tratarán de matarlo hacía un año ahora había entregado al pobre Callum a uno de esos salvajes. Pero su padre tenía un plan, y ella lo ayudaría para salvar al príncipe.

Soren no sabía que pensar, estaba tenso por toda la situación ¿Que debía hacer? ¿Decirle al rey que sabía algo que ponía en peligro su tratado? Él era un guardia de la corona, se supone que su obligación y lealtad eran con su rey, pero su padre decía cosas que eran convincentes; después de todo los demás reyes también apoyaban las ideas de su padre, así que seguro estaba bien, estaba ayudando a su rey guardando silencio.

Callum y Rayla abrieron el baile nuevamente, esta vez Callum no la piso y sabía que debía agradecérselo después.

— Entonces ¿Estás lista para ser una princesa? — preguntó Callum

— ¡Por Zubeia, no! — Dijo con un tono teatral.

Callum sonrió, sin duda tomaría aquello como una aventura, por primera vez estaba feliz de emprender ese viaje al lado de Rayla.