Holiwis ^_^

Os traigo un capitulo, fresquito, tal y como esta el tiempo aquí (en serio, hace frío en Galicia)

Sé que he tardado mucho, sé que me odiais, pero tengo la esperanza de que alguien siga leyendo esto... T_T

Lo he escrito corriendo y sin revisarlo mucho. Si lees patadas al diccionario, incoherencias y cosas por el estilo... sumimasen *hace reverencia máxima de rodillas con la cabeza apoyada en el suelo*

Ojala os guste. Os quiero 3


-¿El anillo de Itachi?

-Oh, el joven Itachi. Ese querido niño.

Sasuke le dedicó una mirada de advertencia.

-Tranquilo. Siento cierta admiración por tu hermano. Después de todo, le corto un brazo a esa horrible serpiente…

-Orochimaru - susurró Naruto. Había oído que Itachi le cortó un brazo a Orochimaru cuando este intentó atacarlo.

-¡CÁLLATE! – la estruendosa voz salió de lo más profundo de la garganta de la pelirroja. En un segundo, estaba delante e Naruto. – No vuelvas a pronunciar ese nombre.

Dicho esto, le propinó una bofetada que tumbó al rubio de vuelta en el sofá-

Sasuke se movió, apareciendo detrás de ella, con la katana apretada sobre su cuello. En décimas segundo, estaba amenazado por los ninjas que había notado al entrar en la sala. La escena era escalofriante. Naruto intentando volver a sentarse en el sofá, con la cara roja allí donde había recibido el golpe, y los surcos hechos anteriormente estaban abiertos, brotando pequeñas gotas de sangre. Sasuke, con un odio infinito reflejado en su mirada carmesí, con su katana en el cuello de Akao, que ahora sonreír maliciosamente. A su alrededor, diez ninjas amenazando al Uchiha con multitud de armas.

-Baja el arma, Uchiha.

Sasuke no movió ni un músculo de su cuerpo. Su cerebro pensaba con rapidez pensando en sus opciones. No le importaba que esos ninjas se abalanzaran sobre él, pero le preocupaba el rubio. Sin duda lo atacarían a él y el chico no podría defenderse por sí mismo, no ahora.

Bajó el arma lentamente, sin apartar la vista de Akao. Esta se dio la vuelta y volvió a sujetar la caja frente a sus ojos.

-Ábrela.

Los ninjas volvieron a sus puestos entre las sombras, pendientes de los movimientos del portador del sharingan.

-¿Qué poder tienen esos anillos?

-Demonios, tu sólo ábrela. El resto solo tendrás que observarlo. Te dejaré vivir para verlo.

El chico miró al rubio que se encontraba medio incorporado en el sofá. Si juntaba toda la información, la poca información que tenía, solo podía llegar a la conclusión de que esos anillos juntos le darían poder, un poder capaz de dominar el mundo. Los anillos eran diez. Dirigió sus ojos hacia las manos de Akao y vio solo un dedo vació, lo que significaba que solo le faltaba el de su hermano. Si abría esa caja, podía ser la ruina, el fin del mundo tal y como lo conocían. Era elegir si salvar al mundo o a Naruto.

Sus ojos centellearon rojos activando el magenkyo sharingan.

-Sasuke, no – la voz de Naruto surgió en un leve murmullo, él también sabía lo que pasaría si abría esa caja.

La caja crujió y se abrió, dejando frente a sus ojos el preciado objeto que guardaba de su hermano. La única pertenencia suya que conservaba.

-Oh, es maravilloso. – la mujer agarró el anillo, colocándolo en el dedo corazón de su mano izquierda, el único que tenía libre. – Ahora ya está completo.

Akao se dirigió hacia la parte posterior de la sala y Sasuke aprovechó para acercarse a Naruto.

-¿Estás bien?

-¿Por qué lo has hecho, Sasuke? No deberías haberlo hecho.

-Lo he hecho por ti, idiota. Te hubiera matado.

-Ahora puede que muramos todos… - los ojos azules se dirigieron a la pelirroja.

-No lo haremos – Sasuke agarró la cara del rubio para que lo mirara a los ojos – Solo hay que esperar que te recuperes un poco, y juntos, tú y yo, podemos acabar con ella y esos diez cerdos.

-Tienes razón – la confianza se vio en sus ojos azules, provocando un suspiro de alivio en el moreno – Gracias por salvarme, aunque tu decison fue idiota.

-Cállate, tú hubieras hecho lo mismo.

-Sin duda.

Una pequeña sonrisa se insinuó en los labios de los chicos

-Que conmovedor. Pero os advierto que eso no será posi… - la palabra murió en el aire cuando se hicieron presentes unas presencias desconocidas.

Akao hico un gesto con la mano y los ninjas salieron por la puerta para interceptar a los intrusos. Aquella era su oportunidad, estaban solos con ella.

-Ve – susurró Naruto fingiendo estar más débil de lo que estaba.

-Naruto, solo descansa aquí. – respondió aparentando intentar que no lo escuchara, pero queriendo que lo escuchara. A veces las estrategias más sencillas eran las que mejor funcionaban. Akao seguía al final de aquella sala, en medio de las sombras, de espaldas a ellos, murmurando algo inteligible. Un rayo de tantos colores como existen salió de sus manos, y esta se dio la vuelta. Los anillos brillaban casa uno de su color, juntándose formando un negro extraño. Al desaparecer la luz, los anillos no estaban, se habían formado en un brazalete con las joyas de los anillo incrustadas alrededor. La pelirroja sonrió, victoriosa. Sasuke estaba alerta, con la mano en la empuñadura de su katana, su sharingan activado. Naruto seguía con el plan y actuaba enfermizo, apenas incorporado para mirar por encima del sofá lo que pasaba.

Una mano se levantó en el aire, haciendo titilar la luz en el brazalete, y de ella se elevó una pequeña bola de fuego. Ese fuego se extinguió con una ráfaga de viento que se convirtió en una bola de aire revuelta flotando encima de esa mano. El viento fue disminuyendo la velocidad hasta quedar suspendido allí inmóvil. Ese aire se convirtió en agua que empezó a girar sobre si misma, llegando a una velocidad vertiginosa. De ella surgieron rayos que se confundían con el agua hasta hacerla desaparecer. Los rayos se retorcían entre si mientras cambiaba de color hasta convertirse en tierra. Los cinco elementos. Una mirada fugaz de estupefacción se cruzó entre los ojos de Naruto y los de Sasuke. Pero aquello no era todo. Rápidamente la tierra se convirtió en hierba, luego en madera, luego en roca, en cristal, en diamante que luego se desintegró en lava, convirtiéndose en chakra rojo y azul. Cerró su mano, haciendo desaparecer todo. Su sonrisa no podía ser mayor.

-Os ij que os dejaría vivir para verlo. Ya lo habéis visto, controlo todos los elementos. Todos. Los que ya posee alguien y los que aún no.

Se escucharon unos pasos apresurados, que ninguno de los dos chicos escucharon. Sus cabezas intentaban asimilar lo que acababan de ver y oír. A Sasuke se le bloqueó la mente, pensando en si realmente había tomado una buena decisión. Una pequeña burbuja de miedo se empezó a instalar en su cuerpo, temiendo por la vida de su amigo y por la suya propia. Pensó en sus compañeros, verlos a todos muertos por su decisión.

-Ahora que ya lo habéis visto, no tengo porqué dejaron vivos.

Esa frase quedó perdida en el aire mientras un ataque de lava se abalanzaba sobre Sasuke. Tenía un alcance enorme, y él se sentía congelado en el sitio. Debería arrepentirse de haber abierto la caja, pero no era así, lo había hecho por Naruto. Ese ataque estaba muy cerca ya pero era incapaz de moverse, que irónico que fuera a morir así. Dirigió su última mirada hacia el sofá para ver por última vez esos ojos azules que tanto apreciaba, pero antes de darse cuenta, el chico estaba parado delante suya. Vio esos ojos azules abiertos, enormes, expresando gratitud, amor, rivalidad, amistad… y expresando un perdón y una despedida.

-¡Sasuke! ¡Naruto! – desde la puerta los llamaban sus compañeros mientras los chicos se miraban fijamente a los ojos. Unos ojos azules sonrientes y unos ojos negros horrorizados.

El ataque impactó en la espalda de Naruto, tirándolo sobre el cuerpo estupefacto de Uchiha.

-Na… Naruto – susurró Sasuke aun en trance por lo que acaba de pasar. El peso del chico lo hizo reaccionar - ¡NARUTO!

La escena y el posterior grito del moreno, heló la sangre de los presentes, exceptuando a Akao.

-Naruto, Naruto – el chico intentaba hacer reaccionar al rubio. Este abrió los ojos y lo miró con una cara de sufrimiento que viviría por siempre en la cabeza del moreno. – ¿Qué has hecho? ¿Por qué lo has hecho, idiota?

-Lo he hecho por ti. No tengo suficientes fuerzas como… - tomó aire para poder continuar – como para poder apartarte. Solo pude hacer esto.

-No tenías que salvarme. No tenías que hacerlo, maldita sea Naruto. Es culpa mía por no haber podido reaccionar. – las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

-En realdad lo he hecho por mí. Soy muy egoísta. – hizo una pequeña pausa – No podía permitir verte morir, no podía quedarme solo de nuevo.

-Lo siento Naruto.

-Shhh - rubio pasó una mano por la cara del moreno, limpiando las lágrimas que empezaban a deslizarse por sus mejillas. – Yo soy quien lo siente. Ahora soy yo quien te está dejando solo. Pero… - las lágrimas empezaron a desbordarse de sus ojos azules. – siempre te he querido Sasuke. Siempre. No puedo vivir sin ti.

-¿Y qué te hace pensar que yo sí puedo vivir sin ti?

Naruto enmudeció y todo su cuerpo se paralizó. Sus lágrimas se incrementaron. Sasuke limpió sus lágrimas y limpió las del rubio, acariciando su cara despacio. Sasuke abrió la boca para hablar pero la cerró al notar una sombra sobre ellos. El equipo médico estaba allí, preparados para atender al rubio. Sakura arrastró al moreno apartándolo un poco para dejar espacio para trabajar.

-Naruto. – El chico se resistía

-Sasuke, cálmate. Espero que veamos si podemos hacer algo – se miraron a los ojos y Sasuke pudo ver como la chica se aguantaba las lágrimas.

El chico asintió y se quedó sentado en el suelo, cerca de ellos, mirando todo lo que hacían. Le dieron la vuelta al chico y le rasgaron la ropa para que no se le cerraran las heridas por encima de ella. El chico profirió un grito ensordecedor cuando le limpiaron la herida y se desmayó.

Naruto abrió sus ojos despacio, una sombra enorme le caía encima. Se incorporó como pudo.

-¿Hmm? ¿Kurama?

-¿Quién va a ser son?

-¿Qué hago aquí?

-Te desmayaste cuando te limpiaban la herida.

El chico se intentó levantar pero no pudo. Su cuerpo debía de estar realmente débil. Recordó las palabras de Sasuke *¿y que te hace pensar que yo puedo vivir sin ti?*

-Tengo que despertar – dijo y el zorro lo miró burlón. – Tengo que sobrevivir.

-¿Por ese Uchiha? Nah, estará bien solo.

-No, no lo estará. Y no quiero que esté solo, quiero estar con él. Le prometí que nunca lo dejaría solo.

-Cuéntame algo que no sepa mocoso.

-Si sabes lo que siento, debes ayudarme a sobrevivir. – los ojos azules brillaban esperanzados.

-Ya lo estoy haciendo – Naruto sonrió agradecido – pero no lo hago por ti. Es solo que… Ya me he acostumbrado a vivir aquí. Esta es mi casa, ¿vale? Además, que si salgo de aquí, habrá gente que vendrá a por mí, y estoy cansado de que me manipulen y me persigan y eso…

Naruto conocía bien a Kurama, decía todo aquello para no reconocer que le tenía aprecio y quería salvar su vida. Era un cabezota, como su moreno preferido.

-Gracias, Kurama. Por la razón que sea, me estas ayudando.

-Solo no te acostumbres, enano. No pienses que estaré salvándote el culo cada vez que te rocíen lava por encima.

Naruto se había desmayado pero seguía teniendo una cara de sufrimiento que impedía a Sasuke moverse de allí. Había visto a Sakura ponerle un sedante, pero aún no le hacía efecto. Continuó allí, expectante, hasta que la cara de Naruto se relajó. Unos segundos más y Sasuke regresó a la realidad. Se levantó del suelo, furioso, buscando con la mirada a aquella pelirroja que le había hecho daño a su rubio. La mayoría de sus compañeros estaban reunidos en un punto, los tres grupos casi al completo, a excepción del equipo médico que se encontraba con Naruto.

Se acercó a allí, viendo a sus compañeros ya con múltiples heridas y la ropa rasgada.

-Sasuke, no te confíes. Esta mujer no es nada fácil. – Le advirtió alguien, pero no se molestó en comprobar quién era.

-Lo sé. - Se acercó al centro del grupo. – Escuchadme. Controla todos los elementos, hasta los que no conocemos. – Aquella revelación dejó a muchos perplejos, otros murmuraban confirmando sus sospechas, sospechas que nadie quería creer, era demasiado horrible como para pensarlo. – No os contengáis, atacad con todo.

-¡Hai! – se escuchó en toda la sala.

En ese momento, un ataque de lava igual que el anterior fue directo hacia él. Pero esta vez estaba más lejos y concentrado, por lo que le dio tiempo de apartarse y aprovechar la posición de la mujer para atacarla con su katana. Un brazo calló al suelo. Un grito de irritación y dolor floto en la habitación mientras Akao miraba el vació más allá de su muñón ensangrentado. Sus ojos se clavaron en él, y este le sonrió.

-Eso es por Naruto, perra.


Y esto es todo. No es mucho, lo sé también (T_T estoy hecha una dramática)

Como siempre, espero que os haya gustado. Nos leemos babies.