No diré nada, solo dejaré esto por aquí por si hay alguna personita paciente que aún sigue mi mísero fic. Aishiteru~
El brazo de Akao cayó pesadamente al suelo, provocando un sonido desagradable.
-Eso es por Naruto, perra. – dijo en medio de una sonrisa feroz el Uchiha.
Aquello enfadó aún más a la pelirroja, que se abalanzó hacia Sasuke intentando atacarlo con el elemento viento y rayo combinados. Pero él conocía esos elementos y pudo contratacar. Estaba claro que aún no sabía cómo usar los elementos, no había tenido tiempo de aprender. Su peor error había sido llevar a Sasuke hasta ella.
Naruto seguía recostado y Kurama se encontraba junto a él, reuniendo todo su chakra para ayudar a reparar el cuerpo del chico.
-¿Qué tal vas, Kurama?
-Cállate.
-Necesito despertar. Ahora mismo deben estar todos luchando contra Akao, tengo que ayudarlos.
-¿Estás loco? Por poco mueres, ¿y ya estás pensando en luchar de nuevo?
-No puedo dejar que ellos se encarguen solos. Y sobre todo, no quiero volver a casa con ni una sola persona menos.
Kurama lo miró e hizo una pequeña mueca que se podría interpretar como una sonrisa. *Este chico, cuando logre ser Hokage, lo hará realmente bien*.
-Eres de lo que no hay, mocoso. Supongo que no puedo hacerte cambiar de idea, pero te advierto que no podré ayudarte más, estaré muy bajo de chakra.
-Lo sé, tendré cuidado.
Sakura estaba sudando, luchaba por controlar el temblor de sus manos mientras usaba su chakra para cerrar las heridas de Naruto. Los demás integrantes del equipo médico también ayudaban, prestado chakra para regenerar su piel quemada. La chica rezaba por lograr salvarlo, no podría superar ver a Naruto morir. Sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos. Ella podía salvarlo, llevaba años estudiando y era buena en ello. Dio varias indicaciones al equipo para ser más eficientes, debían darse prisa, podía oír con claridad que a sus compañeros les estaba resultando duro luchar contra aquella mujer.
Sasuke se abalanzó hacia la mujer, aprovechando la falta del brazo de esta, intentando atacar por allí, pero su sorpresa fue enorme cuando notó un fuerte golpe en la cara. Dio un salto para apartarse y miró a la mujer, desorientado. Abrió bien los ojos, sin creer lo que veía. Akao volvía a tener los dos brazos. Se llevó la mano a la boca, limpiando la sangre que había brotado de su labio roto. Al fijarse bien, pudo ver que el brazo resurgido era irregular, mal hecho, pero allí estaba. El moreno maldijo por lo bajo, apretando la mandíbula.
-Estúpido Uchiha.
-Ten cuidado con lo que dices.
-No me das miedo. Ni tú, ni esta patética panda – dijo mientras movía los brazos abarcando a todos los ninjas a su alrededor - ni ese rubio chillón. – concluyó señalando con la mandíbula hacia el susodicho.
Los ojos de moreno se convirtieron en unas finas rendijas. Poco a poco, todo a su alrededor fue siendo tragado por la oscuridad más absoluta, todo se volvió sumamente oscuro. En aquel espacio no había nadie más aparte de ellos dos. Unos destellantes ojos carmesí rodeados de una pálida piel y un pelo tan oscuro que se confundía con el entorno, y unos ojos azules como el cielo, en una cara encuadrada por una mata de pelo rojo como la sangre, era todo lo que se percibía. Allí estaban ellos dos, solos, mirándose fijamente. Sasuke sonrió, como hace antes de empezar una buena pelea. Ante este gesto, Akao levantó la cabeza, dejando ver que no lo temía en absoluto.
El cuerpo del moreno empezó a irradiar luz, una luz morada, que destellaba de un color negruzco. En cuestión de segundos, y con un ruido ensordecedor, Susanoo se alzaba a su espada, portando su arco y sonriendo fríamente. El Uchiha no se movió, solo siguió ahí, sonriendo, pensando en la venganza por el daño echo a Naruto. Susanoo movió su gigante cuerpo y echó una mano atrás, donde apareció una flecha negra. La flecha fue colocada en el arco con la destreza de un profesional, mientras las dos personas inmersas en ese mundo no apartaban la vista el uno del otro, desafiantes. Un silbido rompió el silencio y la flecha fue lanzada directamente hacia Akao, que no movió ni un solo músculo para esquivarla.
-Eso no te funcionará conmigo mocoso. – dijo mientras movía la mano por delante de sus ojos, como borrando algo en el aire en frente de ella. Susanoo desapareció, todo volvió a su lugar y ella sonrió. – No puedes engañarme con genjutsu.
-Solo quería jugar un rato, es divertido.
-No creo que cuentes con el privilegio de poder divertirte.
-Oh, claro que sí. Tú. No eres nadie.
La cara de Akao se transformó en una máscara de odio. Un tic se hizo presente en su ojo, dándole un aspecto delirante. *Si Naruto viera esto, se moriría de la risa* pensó el moreno, no pudiendo evitar sonreir ligeramente al pensar en él.
-Mocoso de mierda, ¿te atreves a insultarme y aún te ríes en mi cara? ¡Morirás, te aseguro que morirás!
-Inténtalo. – desafió en moreno levantando la barbilla y sonriendo más ampliamente, provocándola.
Un rugido de ira descontrolada escapó de la garganta de la pelirroja, que se abalanzó hacia Sasuke. Mientras, sus compañeros se tensaban, atentos a la batalla. Debían observar con detalle los movimientos de la mujer para buscar un punto débil. Sasuke no los querría "estorbando" en la pelea, asique se mantenían al margen, pero siempre preparados para ayudarlo en cualquier momento que fuera necesario.
-¿Qué hace? ¿Por qué la provoca? – susurró alguien entre la multitud de ninjas.
Una sonrisa perruna se intuyó en la boca de uno de sus antiguos compañeros de academia.
-Él es así, siempre intenta enfadar a todo el mundo. Y en cuanto a peleas, sabe muy bien lo erráticos que se vuelven los movimientos y ataques de una persona fuera de sus casillas. – dijo Kiba.
-Sí, hacía eso mismo con Naruto-kun. – dijo Hinata a su lado.
-Y él siempre entraba en su juego – respondió Kiba, dirigiendo su mirada al equipo médico alrededor de cuerpo de Naruto. – Y aún lo sigue haciendo.
Naruto se encontraba impaciente dentro de su inconsciencia, pensando en lo que estaría pasando, en como estarían sus amigos. Caminaba de un lado a otro, poniendo nervioso al biju.
-Oi, Kurama. ¿Qué está pasando? ¿Están todos bien?
-Puedo oír a tu estúpido amiguito provocando a esa mujer, por lo demás, no oigo que nada vaya mal.
-Sasuke… Espero que no acabe herido.
-Aquí el único que está herido eres tú, mocoso. Ah, de verdad… Estate quieto y callado un minuto, necesito concentrarme.
-Baka. – refunfuñó el joven arrugando los labios y dejándose caer pesadamente al suelo, quedando sentado.
Un bufido salió del hocico del kyubi, que cerró los ojos y volvió a concentrarse en el cuerpo de su dueño.
Sasuke interceptó el ataque de Akao, que lo atacaba de manera rápida y feroz. Intentaba arremeter contra él con fuerza bruta, concentrando el chakra en sus manos para incrementar el ataque.
-No te recomiendo un combate cuerpo a cuerpo. Voy armado. – dijo mientras esquivaba sus ataques.
-Ese juguetito no te valdrá de nada.
-Ah, ¿no? Intentémoslo.
Sasuke atacó con la katana, yendo directamente a por puntos vitales, empezaba a aburrirse de jugar con ella. La mujer era hábil y esquivaba los ataques, pero el cansancio empezaba a hacer mella en sus movimientos, que se volvían más pesados. Alcanzó a cortarle una mejilla y del corte salió un grueso hilo de sangre. Akao soltó un grito histérico, no soportaba verse sometida.
-Maldito, acabaré contigo. No pienso permitir que te entrometas en mis asuntos. – soltó furiosa mientras lanzaba un ataque detrás de otro. Fuego, agua, rayo, tierra, lava,… todo salió en ataques precipitados que no eran nada certeros. – ¡No lo permitiré! Y menos siendo tú, un hombre, un Uchiha, un esclavo de esa horrible serpiente…
Su discurso se vio interrumpido al tener la katana de Sasuke en horizontal pegada a las comisuras de su boca entreabierta.
-¿A quién llamas esclavo? – su brazo se movió con fuerza para acabar con esa mujer, pero ella se movió rápidamente, apartándose en el momento justo.
Sasuke la buscó con la mirada y vio el miedo reflejado en los ojos azules de la pelirroja. La había asustado de verdad. Dio un par de pasos hacia atrás, apartándose del Uchiha sin darle la espalda. Antes de que se diera cuenta, Sasuke desapareció de su vista. Akao se dio la vuelta, preparada para echar a correr, pero chocó de bruces contra el moreno y cayó al suelo.
-¿A dónde te crees que vas?
-Yo… no… - la mujer estaba sentada mirando hacia arriba, hacia él. Empezó a arrastrarse por el suelo, empujando su cuerpo con las manos, intentando alejarse de él.
-Eres ridícula. ¿Dónde está todo ese ego que tenías hace un momento?
-Cállate. Tú eres un monstruo.
-No soy un monstruo, soy un Uchiha, y los Uchiha no toleramos que hagan daño a las personas que queremos. Eso es todo.
-¿Querer? ¿Eres tan estúpido como para querer a alguien? El amor es debilidad.
-Ja – soltó el chico sin poder contenerse, era tan patética - Mírame, ¿acaso yo te parezco débil?
La mujer se quedó callada durante un momento, mientras un par de ambu se acercaban a ella y la ataban fuertemente, impidiendo el uso de sellos para lanzar ataques.
-Yo… Yo quise a alguien una vez… Era lo que más quería, pero por culpa de ese sentimiento, acabe siendo utilizada, acabe en manos de ese horrible hombre… El amor te debilita, solo trae cosas malas. Me ha ido mejor estado sola.
Sasuke soltó una risa cínica.
-¿Esto es irte mejor? Mírate.
-No te rías de mí. Tú no sabes lo que es perder lo que más quieres.
-Eso es lo que único que sabía hasta ahora. He perdido a más gente de la que te puedas imaginar. ¿Y tú estás así solo por perder a una?
-Sé lo de tu clan, sé lo de tu familia… - Sasuke la miró amenazante - Pero no me refiero a eso. Me refiero a perder lo que más quieres, a esa persona que te completa, perder un amor verdadero. ¿Acaso tú sabes lo que es eso?
Sasuke se agachó y acercó la cara a la de esa mujer, mirándola directamente a los ojos.
-Si estas así, es precisamente porque eso era lo que tú me querías quitar. – dijo asegurándose de decirlo en un tono tan bajo que solo ella pudiera escuchar.
La mujer abrió los ojos como platos y dirigió su mirada hacia donde yacía el rubio.
-No me digas que…
El moreno le dio un golpe en la cabeza con el mango de su katana, dejándola inconsciente. Los ambu lo miraron y este solo se encogió de hombros.
-Estaba harto de su palabrería.
-¡Sasuke! – Sakura lo llamaba a lo lejos - ¡Sasuke, corre, es Naruto!
Es cortito, pero espero que os haya gustado.
Naruto: Nos tienes abandonados T_T
Deiita: Lo sé, los estudios...
Naruto: T_T
Deiita: yosh, yosh, ven aquí *acaricia su cabeza mientras lo abraza*
Sasuke: Así que has vuelto
Deiita: Si, señor.
Sasuke: ¿Te parecerá bonito?
Deiita: No, señor.
Sasuke: Has cambiado tu forma de ser, esos estudios te están hacie... *Deiita se tira encima de el y lo abraza fuertemente* Me equivocaba... ¡Quítate!
Deiita: ¿Y Itachi? El siempre me entiende
Itachi: ¿Me llamabas?
Deiita: ¡ITACHII! *se avalanza sobre él*
Itachi: yosh, yosh *palmea la cabeza de Deiita*
Deiita: Me tengo que ir bebés míos T_T Pero, ¡regresaré! o.o/
Naruto: Te estaré esperando :3
Sasuke: Yo no...
Deiita; *le susurra a Sasuke* Si no vuelvo, nunca podrás estar con Naruto.
Sasuke: ¡tchh! Más te vale no tardar, mujer
Deiita; Regresaré ^.^/
