Este fic contiene ciertas interpretaciones de personajes, su historia y magia que pueden resultar no canónicas, y tiene algunos Ocs y varios elementos propios para hacer la trama más interesante.
Capitulo 6
Preparando el viaje
Callum no podía apartar la vista de Rayla, en como parecía danzar mientras sostenía una espada. Sin duda ella era fuerte, incluso se encontró dibujandola mientras la veía darle una paliza a Soren. Realmente Rayla era una persona que no se tomaba a bien los comentarios sobre ser una medio príncipesa, así que antes de darse cuenta había comenzado a practicar con Soren
— Wooo — Dijo Ezran sonriendo — Es increíble, mira como hace que Soren caiga al suelo. ¿Es por eso que sabe bailar bien?
Callum apartó la vista de su dibujo y de Rayla
— ¿Que? — preguntó a su hermano
— Tú me dijiste durante el baile de compromiso que usar armas ayudaba a bailar mejor
Callum volvió a dibujar, recuerda que le había dicho algo así, aunque realmente estaba bromeando en ese momento. Ver cómo ella se movía le da una idea de lo que decía sobre la confianza y el arte de blandir una espada, ella lo hacía parecer como algo fácil, además tenía una sonrisa que Callum jura que no ha visto antes en ella y eso lo hace sentir extraño. Trata de no pensar en eso, pero es difícil, cada día descubre una nueva faceta de la chica que encuentra fascinante. Tenía casi todo listo para su viaje, los emisarios elfos se había ido el día anterior. En los últimos dos días Ezran se había entusiasmado diciéndole que ropa llevar y que no llevar, aún así los nervios se apoderaban de Callum con forme pesaban los días. Pero se estaba acostumbrando a la cercanía de Rayla. Callum comenzaba a querer que todos se dieran cuenta que no era una mala persona.
— Suficiente — La voz del Comandante Gren hizo que Soren bajara su espada, detrás de él estaban la General Amaya y Lord Viren
"¿Qué crees que hacés?" Amaya se cruzó de brazos observando a ambos jóvenes "Apuntar tu espada a alguien de la familia real es un crímen"
Viren hizo una reverencia hacia Ezran.
— Mis disculpas General, estoy seguro que mi hijo no sabía nada de eso y que la Princesa Rayla tampoco sabía nada sobre eso, después de todo ella también está sosteniendo una espada de verdad en lugar de una de entrenamiento como dicta la ley.
— Solo estábamos entrenando — Dijo Rayla, al ver cómo todos parecían alterados por verla usar un arma, no sabe bien que estaba pasando pero notó como todos se habían puestos tensos, bajo el arma y la dejo en el sueldo. Callum se acerco a ella. No fue sorpresa para Rayla cuando tomo su mano, tampoco le molestaba que lo hiciera.
— Nosotros seguiremos nuestro recorrido. — Menciono Ezran, jalo del la mano a su hermano. — Hasta luego tía Amaya, Lord Viren.
Amaya los siguió con la mirada mientras se alejaban, después volvió a ver a Soren y su padre.
— Parece que no soy el único que está en desacuerdo con esto, me rompe el corazón ver al príncipe Callum tener que afrontar esto, trate de hablar con Harrow, decirle que había otras maneras. Es el hijo de Sarai después de todo.
"¿Otras maneras?"
Incluso Gren quien había traducido tenía curiosidad por las palabras del gran Mago.
— La guerra, seguro lo sabe, nuestros soldados son los mejores de todos los Pentarquia, los Xadianos están débiles, el nuevo rey no es más que un joven Rey. Si su majestad no se hubiera retirado podríamos hacer ganado la guerra.
"Entiendo, pero su majestad ha tomado una sabía decisión, no me gustaría ser la persona que dijera que se equivocó o mandar una carta urgente trayendo a alguien desde la brecha, eso podría ser considerado traición"
Quizás Amaya no era fan de los elfos y no estaba cómoda con la decisión del Rey Harrow, pero había algo más que Amaya detestaba, la magia oscura y Lord Viren, Amaya no confiaba en ese hombre.
— Por supuesto, nadie traicionaría a su majestad. Quizás esto sea bueno, podrá regresar a Katolis y pasar tiempo con sus sobrinos.
"Quizás es una buena idea estar más tiempo en el palacio, parece que las cosas están poniendose interesantes"
Viren sonrió al verla marcharse, después volteó a ver a su hijo, el semblante relajado del gran mago cambio radicalmente al ver a Soren
— ¿Que crees que hacías?
— Solo entrenaba, esa elfa salvaje creía que podía ganarme, como si eso fuera posible.
— Soren. — Viren levantó la mano y tocó el hombro de su hijo — ¿Acaso no entiendes que trato de hacer algo importante?
— Lo sé, papá, solo pensé qué…
Viren alzó una ceja, no es que creyera que su hijo no pensaba. Soren era bueno para muchas cosas, era útil, pero no era como Claudia. Soren no veía el panorama general, solo vivía en el momento. — Escucha Soren, tienes una misión, cuidar al Rey, no me sirves si eres arrestado. La General Amaya tiene razón, pudo arrestarte.
— ¡Espera! ¿Estamos tratando a esa elfa como un miembro de la realeza? Pero si Callum no es un príncipe real.
— Nunca jamás vuelvas a decir eso donde alguien pueda escucharte. — Sentenció Viren. — Debes aprender a guardar tus opiniones personales, más ahora que Amaya está aquí.
— Entiendo. Aún así...
— Aún así, Callum es tu príncipe y… esa elfa su esposa, por ahora. Dejemos que jueguen a la unión y paz. Se astuto, no bajes la guardia, tu cuidas al rey. Recuérdalo.
Soren vio a los príncipes doblar en una esquina y asintió. Soren encontraba su trabajo de guardia real como el trabajo más solemne, quizás no le agradaba Callum, pero su trabajo era protegerlo, aún de él mismo. Porque eso hace un guardia de la corona.
Mientras observaba a su padre darle la espalda Soren pensó en cuanto había querido ser un caballero desde que es un niño, tenía cinco años cuando supo que sería caballero algún día y luego por el resto de su vida.
La emoción que sintió en el momento en que llevó su primera espada fue solo combustible para el fuego que era su ambición. Mientras pudiera mantenerse erguido y sus brazos pudieran sostener la espada, sería un caballero.
Su familia lo apoyó a pesar del leve desdén de su padre porque su hijo mayor no tenía compatibilidad con el tema de su propia pasión. Su hermana Claudia fue su mayor apoyo; siendo la más ruidosa cuando se trataba de animarlo. Él también era quién la apoyaba. Al menos hasta ahora, Soren sentía que algo no estaba bien. Ser un caballero que sirve a la corona no es guardar secretos a tu Rey, apoyar a su familia comenzaba a sentirse mal, la magia oscura comenzaba a asquearlo de alguna manera. No podía explicar por qué, pero siempre había algo en él que decía que estaba mal; que tal atajo no podría existir sin pago. Claudia siempre lo convencería de creer que la magia era buena. La magia podía hacer cualquier cosa y el precio era práctica. Mientras más practiques, menos costará, dijo ella. El cerebro de Soren no tenía la capacidad de razonar con ella, pero la pequeña voz que decía que estaba mal nunca disminuyó. Sin embargo, él nunca negó sinceramente su forma de vida; solo dejando que algunos comentarios cínicos se escapen de vez en cuando. Y no podía negar que algunas de las razones pueden estar en el hecho de que la afinidad de Claudia con la magia le valió un lugar mejor en el corazón de su Padre.
Harían lo suyo; él como guardia y ella como practicante bajo la tutela de su padre. Eran algunos de los más jóvenes en su campo de elección y eran muy respetados por eso, ganándose el título prodigio. Tal título llegó con la presión y las expectativas de que ambos estaban cargados pero también orgullosos de tener tal responsabilidad. El futuro solo tenía un camino para ambos, y estaban felices de llenar ese camino con todo lo que podían.
Soren era un hijo leal, su padre confiaba en él, al menos ahora se mostraba interesado en su trabajo. Soren anhelaba esas la palabras de aliento y aprobación que su padre no le había dado desde que fue nombrado guardia de la corona, a lo mucho le dijo: Haces un buen trabajo, pero no había escuchado un: "Estoy orgulloso de ti"
Volvió a ver el lugar donde los príncipes se habían perdido, recordó como el rey Harrow había palmeado la espalda de Callum un día cuando esté se cayó durante el entrenamiento con armas y había visto a ese chico que no era su hijo con amor y le había dicho que estaba bien, que estaba orgulloso de él, que tenía muchos talentos y eso era suficiente.
Soren trataba de no ser mezquino como alguien que sirve a la corona, pero Callum no era el hijo del rey, en su mente no debía respeto por ese mocoso, aún así una parte de él quería ser como Callum. Enorgullecer a su propio padre.
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Ezran vio de reojo a su hermano y esa manera tan natural de tomar la mano de Rayla en pequeños momentos.
— ¿Harán bebés con dedos raros? — Preguntó de manera no tan inocente. — Ya saben, ustedes el otro día
Callum se tenso ante esa pregunta, estaba seguro que su hermano no tenía esa charla, pero ahora sé dio cuenta que realmente Ezran si sabía sobre panes en el horno. Había subestimado a su hermano menor. En un momento Rayla estaba con ellos y al siguiente ella había avanzado una gran distancia viendo para todos lados, desde donde estaba Ezran podía notar que estaba sonrojada.
El príncipe heredero sonrió al ver cómo ambos parecían incómodos
— ¿De dónde sacas eso? — preguntó Callum, de repente sentía calor, lo cual era extraño, jamás antes había sentido que su bufanda acalorara tanto
— Chicos, es una broma. — Finalmente hablo Ezran, en verdad era divertido verlos incómodos, pero sabía que su hermano mayor tenía límites. — ¿Que tal si vamos al pueblo?
— No creo que sea una buena idea, las cosas están tensas.
— Pero, sería bueno, además Rayla podría ver Katolis antes de que se vayan. Vayamos encubiertos
La joven elfa de luna entendía el ánimo del pequeño, pero tampoco pensaba que fuera una buena idea, no con las personas tensas. Pero no podía tener miedo todo el tiempo, después de todo Callum se iría en pocos días y quizás no volvería a su país en algunos meses.
— Podría funcionar. — Dijo Rayla— Solo ir un momento no suena mal.
— ¿Enserio? — preguntó Callum, jamás pensó que Rayla apoyara a Ezran, pero quizás había subestimado el poder de los ojitos de cachorro de su hermano. — De acuerdo, vayamos al pueblo, es tu momento de brillar más que Cebo, muéstranos esos pasajes secretos.
Ezran sonrió animado — Se los aseguro, esto será divertido.
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Claudia sabía a dónde debía de ir en el pueblo, su padre le había dado indicaciones. La joven se dijo que cuando regresará al castillo iría a la biblioteca. A Claudia siempre le ha encantado la biblioteca. No solo por el ansia de nuevos conocimientos que podía aprender de cada libro nuevo que tomó prestado, también era un lugar especial para ella y su Padre. Pasaban horas y horas en la biblioteca, leyendo en silencio juntos y mostrándose mutuamente su descubrimiento. Si alguna vez tuviera preguntas, su padre le daría las respuestas con paciencia. Lo que más amaba era la expresión de su rostro cada vez que le daba respuestas; tan consumado y orgulloso. ¿Y cuando ella le dio respuesta a su pregunta? Dios, aún mejor. Claudia amaba a su padre y sabía que hacía lo mejor, porque así era su padre, un hombre entregado a su pueblo, a los humanos. Ella admiraba la gallarda manera que su padre tenía para buscar siempre ayudar a las personas, la magia oscura se lo permitía y ella quería ayudar a su padre. Odiaba cuando las personas como Callum no entendían que no era algo malo, ellos usaban lo que tenían para poder sobrevivir, no eran como los Xadianos que tenían tanta magia como quisieran, los humanos tenían que aprender a adaptarse y entender que no tenían porque vivir sufriendo el desdén de los elfos ¿Que se creían? No eran mejores que ellos. Así que Claudia haría todo para ayudar en los planes de cuidar a su reino de aquellos que solo querían lastimarlos. Claudia entro a la herrería, tal como su padre le había dicho ahí encontraría a Lord Roderick, un conde que no estaba a favor de la reforma.
— Así que es verdad. — Dijo un hombre dejando de lado el arma en la que estaba trabajando — Nuestro rey en verdad esta pensando en dejar que esos monstruos entren en Katolis. — El herreros escupió al suelo.— Jamás se había visto tal atrocidad. — El herrero volvió a trabajar en el arma del conde.
Roderick sonrió al ver a la hija del gran mago. — Supongo que Lord Viren está preocupado. ¿En qué podemos ayudar al gran mago?.
Claudia no se sentía bien con aquella tarea. — Solo hablar, saber lo que el pueblo quiere.
Roderick sonrió, claro que entendía lo que ella estaba diciendo, Lord Viren era una persona inteligente, jamás haría algo que atentara contra el rey de manera directa. Así que una revuelta causada por la preocupación del pueblo quizás lograría que el rey entendiera que aquel acuerdo era un error. Muchos años de guerra eran difícil de olvidar. Los humanos no querían tener nada que ver con los elfos. Ninguna paz de ningún tipo podría romper el odio que había entre ambas razas.
— Claro, nosotros escucharemos y si algo surge, se lo haremos saber.
— Mi padre estará muy agradecido por su servicio.
— Dile a Lord Viren que no lo olvide, cuando este asunto este acabado espero me devuelva el favor.
Claudia trato de sonreír y mostrarse amable, pero odiaba a los hombres como Roderick, solo usando un título y siendo oportunistas, no había amor real por el pueblo, solo esperaba dinero y un poco de poder, un desperdicio de aire. Katolis estaría mejor sin personas como ese hombre.
La joven maga regreso por las calles llenas de personas alegres. Le gustaba Katolis cómo era ahora, como las personas podían salir con seguridad a la calle. Claudia imagino el miedo de todos si los elfos llegaban a causa de aquel tratado. Los elfos siempre habían visto como algo menos que insectos a los humanos, llegarían queriendo conquistarlos. No, algo así no podía pasar en su hermoso país. La joven maga no pensaba permitir algo así, por eso era necesario que el rey viera que las cosas estaban mal. Claudia arreglo su vestido negro, debía volver al palacio, pero antes quizás pasaría por un poco de pan para Soren
La panadería de Barius era sin duda una de las mejores, si no era que la mejor de todo el reino de Katolis. El panadero real era el único que mantenía la tradición de tartas de gelatina que tanto amaba la reina Sarai, Claudia pensó que podría llevarle un par de tartas a Ezran y quizás hablar con Callum.
Vio dos figuras conocidas y supo que eran los príncipes, pero también. Vio quien iba con ellos; aunque ella trataba de esconderse con una capucha, Claudia podía decir que era aquella elfa de luna. Observo a Callum y la manera que sonreía
¡No, no, no! Ella conocía esa sonrisa y manera de buscar acercarse, él solía verla así, aunque era diferente, Callum parecía más confiado.
Claudia se mantuvo a una distancia prudente escondiéndose entre los pilares cada vez que Rayla se giraba. La hechicera casi olvida que ella era una asesina entrenada. Ya podía imaginarla tratando de matar a Callum ¿Por qué el príncipe no se daba cuenta? Algo estaba mal, así no es como debía ser, la joven maga alzó una ceja ¿Callum intentaba tomar la mano de la elfa? Observo mejor la situación. El Príncipe sonreía mientras hablaba y señalaba hacía algunos lugares, después rozaba la mano de la elfa. Claudia sintio un pequeño malestar, realmente aquello era algo que no se esperaba por parte de su amigo.
Rayla giró su cabeza algo nerviosa, estaba segura que alguien los seguía, sus sentidos no estaban estropeados por estar en el palacio.
— ¿Que pasa? — Callum noto que ella parecía tensa. Se colocó detrás de ella para guiarla y tener un pretexto para tocarla. Se sentía ridículo buscando pretextos solo para una interacción, días atrás la había estado evitando lo más posible.
— Entonces ¿Eres un príncipe popular? — Rayla había notado como las personas sonreían al verlo, como todos decían "buenos días príncipe, por favor, regrese pronto" al principio pensó que era porque era el príncipe. Pero después se dio cuenta que había mucho más que solo eso.
— Es por mamá — Respondió Ezran aunque el príncipe heredero no recordaba a su madre, sabía por las historias que contaban que era una gran mujer, todo Katolis amaba a la reina Sarai, era una mujer increíble y bondadosa
— Las personas hacen una especie de fiesta en su cumpleaños y él aniversario de… a ella le gustaban las cosas dulces. — Callum trato de sonreír, pero Rayla se dio cuenta que su voz había temblado y que le costaba mantener ese ánimo que lo caracteriza.
— Es aquí — Ezran sonrió — De aquí vienen las tartas que roba… que probamos el otro día
Callum alzó una ceja, Barius vio a Ezran y alzó una ceja — Príncipe Ezran, sabe que no puede traer ese animal a mi tienda. — el panadero señaló a Cebo. — ¡Príncipe Callum! que sorpresa agradable
— ¡Oye! ¿Porque estás feliz de ver a Callum? — preguntó Ezran cruzándose de brazos
— Quizás porque yo no me robó sus panes.
— ¿Quién es su acompañante? — Preguntó el panadero.
Rayla no sabía que hacer.
— Ella es… mi… mi… — Que difícil era para Callum decir "esposa" lo sentía tan irreal, como si no fuera correcto. — Lady Rayla.
Barius trago saliva, no es que tuviera miedo, solo era un poco extraño ver a un elfo tan cerca, la chica era alta y tenía una belleza exótica. — Excelencia — El panadero hizo una reverencia — Perdone mi falta de tacto
— No, por favor, solo soy Rayla. No use honoríficos.
— No podría hacer eso — Dijo Barius — Es por el cambio, si las personas no comienzan a mostrar el respeto jamás habrá un cambio… — Sostuvo su rodillo al ver que cebo se acercaba peligrosamente a sus tartas. — Príncipe Ezran, controle a ese sapo.
Ezran volteó a verlo con la cara cubierta de mermelada. Haciendo que ambos jóvenes se echaran a reír.
Barius fue atento con los tres jovenes, incluso Rayla se había olvidado de esa sensación de ser observada. Bajo la guardia un momento y se permitió disfrutar de aquellas delicias. Había panes de tantos sabores, incluso uno que le recordó a los panes Moonberry.
Roderick sonrió desde su lugar, gracias a la señorita Claudia sabía que hacer. No era difícil provocar el pánico, la gente es propensa al miedo, solo necesitan un poco de motivación para dejar libre todos sus prejuicios.
La campañilla de la puerta sonó, una familia había entrado, los príncipes se quedaron en silencio mientras Barius atendía a los clientes.
— Creo que deberíamos irnos, se está haciendo tarde. — dijo Callum al darse cuenta que la pareja trataba de alejar a su hijo que sentía curiosidad por Rayla.
— Príncipe Ezran — dijeron los padres del Niño haciendo una leve reverencia
— Eres linda — El pequeño se acercó a Rayla, pero antes de que pudiera acercarse la madre del pequeño lo tomo en sus brazos. — Lo siento alteza, nosotros ya nos vamos. — La mujer hizo una reverencia rápida.
Rayla veía el miedo en los ojos de la mujer. Vio como temblaba cuando el pequeño se acercó a ella. ¿Que creían que le haría al niño? Volvió a subir su capucha y esconder sus manos
El ambiente agradable se volvió tenso de golpe, Ezran era un niño, pero incluso él sabía lo que había pasado y eso lo hizo sentir mal por Rayla.
— Gracias por todo Barius — Callum se despidió del hombre quien les dio una bolsa de pan y les hizo prometer que volverían a ir una vez que el príncipe Callum regresará se Xadia. Rayla le prometió que le llevaría uno de los panes de Moonberry. — Hombre, eso fue divertido — dijo Callum tratando de romper el hielo.
— Sí, Barius no me corrió está vez — Ezran sonrió nervioso mientras sostenía a Cebo en sus brazos, ambos hermanos se vieron. Fue Callum quien se acercó más a Rayla
— Esto tomara tiempo, no es algo malo. — Aunque Callum trataba de sonar tranquilo, algo se agitaba dentro de él, las calles estaban más vacías de lo normal, Katolis al atardecer siempre estaba llena de vida, había puestos de comida callejeras y familias que iban hasta la fuente. Pero ahora se respiraba una tensa calma que lo ponía ansioso.
Rayla pensaba decir algo cuando sus instintos se activaron, sus orejas se movieron
Roderick lo había preparado todo, las piezas estaban listas. Una piedra fue el fósforo que inicio el fuego de la revuelta
"Monstruo"
Los jovenes escucharon esa palabra y una piedra paso cerca de ellos.
"Maldita zorra elfa"
Más palabras maliciosas acompañadas de varias caras, Callum jamás antes tuvo miedo caminando por las calles de Katolis, mucho menos espero que una multitud los rodeara. La bolsa de pan se resbaló de sus manos.
— ¿Que significa esto? — preguntó Ezran con un tono de voz autoritario sorprendiendo a su hermano.— Somos los príncipes de Katolis
Esas palabras lograron que las personas se callaran un momento. Roderick maldijo que ese pequeño fuera tan elocuente. Entonces pensó en algo, escondido entre las personas comenzó a susurrar y recordarles que Callum no era hijo del rey, solo era un adorno de la corona.
"El amante de elfos no es un príncipe, él es el hijastro del rey y esa es su zorra, no los queremos en nuestra ciudad"
Rayla sabía que sería difícil, no tenía miedo de los humanos, sabía que podía con ellos, pero estaba con Ezran y Callum. También que no podía lastimar humanos. Vaya broma de mal gusto, ser una asesina entrenada y no poder matar humanos, Runaan sin duda estaría muy decepcionado de ella.
Rayla apartó a Callum cuando una piedra rozo cerca de él logrando que golpeara su hombro
"Zorra" dijo alguien y pronto una oleada de insultos cayó sobre Rayla
Callum siempre ha sido alguien pacifico, jamás se considero una persona de armas o de golpes. Pero cuando escucho esas palabras algo en él se encendió. Sujeto al hombre de la camisa — Ella es tu princesa — Dijo serio.
— Tú no eres un príncipe — Dijo el hombre con una sonrisa antes de escupir el rostro de callum.— Solo eres un adorno, no perteneces a la familia Real, todos lo saben, solo estás en el castillo porque tú madre fue alguien importante ¿Quién eres tú? No eres nada.
Rayla sujeto el brazo de Callum, muchas cosas cobraban sentido sobre sus dudas con el parentesco con el rey, pero eso no importaba en ese momento. Incluso ella podía percibir el olor a alcohol que salía del cuerpo del hombre.
— Debemos volver, tu padre estará preocupado.
Las personas siguieron llegando y Rayla comenzaba a pensar como huir de ahí sin poner en peligro a Ezran y Callum.
— ¿QUE SIGNIFICA ÉSTO? — La voz del Comandante Gren resonó por todo el lugar, las personas se hicieron a un lado dejando que la General Amaya pasara frente a todos
"Atacar a la familia real es un acto de traición" firmo Amaya y Gren tradujo.
Los soldados de Amaya ya habían acordonado el lugar para que nadie pudiera escapar.
"Deben volver al castillo, su majestad está preocupado"
Callum observo como los soldados se encargaban de arrestar a varias Pero, entre ellas un joven
— ¿No es esto un poco…?
"Hay que apagar el fuego desde el inicio, esto no es nada, ¿Lo entiendes príncipe Ezran?" firmo Amaya, entendía que para sus sobrinos era algo nuevo ver a las personas arrestadas.
— Tenemos dos caballos para ustedes, lo siento, tendrán que compartir — dijo Gren a Rayla.
La chica se mantuvo en silencio, no veía problema en compartir el caballo.
— Correcto, caballos — Callum suspiro, odiaba montar a caballo. Generalmente él no podía subir a un caballo. Vio a Rayla, ella estaba sería viendo a cualquier lado menos a él. Callum quería tomar su mano, pero sentía que eso sería inapropiado dado los eventos que habían acontecido hacía unos minutos. Observo a su alrededor, las personas se habían dispersado y no había nadie en el centro. Intento subirse al caballo pero solo se resbaló, Callum maldijo en voz baja.
Rayla suspiro apiadandose de él. Subió con una ágil movimiento, estiró su mano había Callum.
— Realmente no eres el príncipe que cabalga en caballo blanco, pobre de mí — Rayla le ofreció una sonrisa forzada.
Callum no pensaba rebatir aquella afirmación, tomo su mano y subió detrás de ella abrazándola — Lo siento
— No es tu culpa — Respondió Rayla. — Solo sujetate fuerte.
Ezran observo a su hermano y Rayla en el caballo, el veía esperanza al verlos, pero también de sentía mal por lo que acababa de pasar.
"Ya no pueden salir solos sin un guardia, esos días han acabado ¿Lo entiendes? Preguntó Amaya a Ezran antes de acercarle su caballo
— No es justo — Susurro Ezran — Rayla no es mala persona.
"No importa, los prejuicios son algo difícil de dejar de lado, esto solo fue el inicio, pero es verdad, ella no es mala persona"
Amaya observo a su sobrino charlar con la elfa de luna, lo cierto era que jamás antes había visto a Callum tan relajado al lado de alguien que no fuera Ezran, le recordaba un poco a su hermana cuando comenzó a cortejarse con Harrow y si bien Amaya no aprobaba esa relación tampoco podía oponerse, solo vería como se desarrollaba los eventos y cuidaría de sus sobrinos, era lo único que podía hacer.
Ezran coloco su frente contra su caballo antes de que Gren lo ayudará a subir para regresar al castillo.
Ezran vio la espalda de su hermano, no recordaba que fuera tan alto. El joven príncipe sentía que su hermano estaba avanzando lentamente alejándose de él. Ezran sabía que eso pasaría, que un día Callum encontraría lo suyo, solo que no estaba aún preparado. Ese día se dio cuenta que su hermano realmente siempre había tenido ese complejo de no ser un príncipe, aunque el bromeaba sobre ese asunto las palabras de ese hombre dolieron, Ezran lo entendió, entendió como se sentía su hermano. Era como un ave enjaulada teniendo que vivir bajo los estándares de la nobleza, él no nació como príncipe, pero tuvo que aprender a vivir con ese título. Era diferente a él. Ezran siempre supo que sería Rey, ser llamado príncipe era normal, jamás lo cuestionó. Después estaba Rayla, ella estaba menos acostumbrada a las atenciones y miradas de los nobles.
Se disculparia con Rayla cuando llegaran al castillo.
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Claudia tuvo que contenerse todo el tiempo, sabía que aquello había sido provocado por aquel hombre. Ella había querido ayudar a sus amigos, pero se tuvo que recordar que no podía dejar que sus emociones intervinieran. Sintió un odio irracional cuando aquel hombre escupió a Callum, pero Callum había defendido a esa elfa, había dicho que era la princesa. Algo dentro de Claudia se había roto un poco ante esas palabras.
— ¿Y que le pareció? — El conde sonrió detrás de Claudia — Espero que el gran mago este complacido
Claudia tuvo que hacer una sonrisa forzada, era una maestra en sonrisas falsas, solía hacer eso con Callum cuando quería sonrojarlo — Sí, fue increíble, pero no tenía que meter a los príncipes.
Roderick soltó una carcajada — Mi Lady, todo tiene un porque, aunque es una lástima, usted sería una gran princesa, es una pena que esa puerta se haya cerrado para usted, pero si todo esto resulta quizás aún tenga esa oportunidad.
— ¿En verdad? — preguntó la maga — jamás he sido ambiciosa. — incluso Claudia sabía que era lo que muchas hijas de nobles esperaban, cuando Callum cumplió los dieciséis años entro oficialmente a la lista de posibles prospectos para matrimonio, ella era una de las chicas elegibles, todas querían ser una princesa y fantaseaba con ser como la reina Sarai, pero ahora que Callum se había casado muchas hijas de nobles estaban con el corazón roto y con las esperanzas de volverse princesas deshechas. — Después de todo, Lord Roderick, yo seré la Gran maga de Katolis un día.
— Claro, solo si su padre logra hacer que la reforma del rey no se lleve a cabo — Roderick observo a Claudia, ella era hermosa, el conde tenía veintidós años, Claudia podría ser una buena esposa, Claro, él podía esperar unos años, la chica solo se volvería más hermosa y tener como esposa a una hechicera sería tener un poco más de poder. El conde podía esperar, mientras tanto solo vería como se desarrollaban las cosas en el castillo, como la Balanza del poder se inclinaba hacía algún lado.
— Mi padre espera que asista a la siguiente sesión del consejo
— No me la perdería por nada, Lady Claudia, espero verla pronto
Claudia sintió náuseas, se dio media vuelta, tenía mejores cosas que hacer que escuchar a ese hombre. Aún recordaba a Callum y la sonrisa que le daba a la asesina, aquello la irritaba demasiado.
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Callum nunca fue particularmente hablador si no involucraba el arte, él podía hablar de arte durante horas; eso es lo que hacen los introvertidos. Hablar con Rayla no fue difícil; los últimos días habían sido divertidos, ella era amable y tenía una forma de hablar que le parecía encantadora, con ella estaba descubriendo que hablar y bromear era algo que hacía de manera natural. Él nunca fue realmente del tipo que oculta sus emociones. No era un llorón ni nada, más bien era alguien que no tenía miedo de mostrar cómo se sentía realmente, aunque no hablara las personas notaban que algo estaba molestándolo o si estaba feliz, esas cosas eran las que hacía que fuera tímido la mayor parte del tiempo. Quizás eso no era necesariamente una fortaleza, pero ciertamente no era una debilidad. Su demostración de emoción era simplemente ... humana. No es una carga, no un revés, simplemente normal. Y como él y Rayla se habían acercado infinitamente en los últimos días. La revuelta del día anterior había hecho que ella no saliera de la habitación y Callum se había sentido extrañamente solo durante todo el día, había querido respetar su silencio, incluso en la noche solo se había limitado a verla dormir, no habían hablado, ella lo estaba evitando de nuevo y por alguna razón eso hacía que callum se sintiera triste. Nunca ha tenido una amistad o relación antes como la amistad que tiene con ella. Nunca ha podido tocar casualmente a alguien y acurrucarse con nadie y compartir secretos con alguien que no sea Ezran, pero Rayla no se siente como una hermana para él. Ella tampoco se siente como solo una amiga, pero él no está seguro de qué más hay detrás de todo eso. Lo que tienen es algo especial, algo único solo para ellos. No puede definirlo dentro de una caja. Pero seguro todo eso es una tontería y está pensando de más como siempre. Es amistad, debe ser solo una amistad lo que hay entre ellos.
— Rayla — Entro a la habitación que compartían, ella estaba en la ventana viendo hacia el pueblo. Verla así era doloroso, el sentimiento que lo hacía sentir Rayla lo ponía ansioso. Era casi como si la hubiera estado extrañando toda su vida y ahora que finalmente la encontró no tenía idea de qué hacer con estos sentimientos. Pensó un poco antes de acercarse, ella tenía un aspecto serio, incluso mientras veía hacía la ventana. Callum de sentó a su lado, afuera se formaban pequeños remolinos de viento que levantaban pequeñas hojas que danzaban libremente. El príncipe había escuchado sobre pequeñas revueltas que se estaban formando en las puertas del castillo desde el día anterior. — La comida está lista, deberías comer algo. No desayunaste hoy. — El príncipe lucho contra las ganas de tomar sus manos. Y decirle que todo estaría bien.
— Ellos me odian — Finalmente hablo Rayla, siguió viendo la ventana sin voltear a verlo. — Y ellos te odian ahora. Callum ¿Por qué no querías que supiera que eres adoptado?
— ¿De que hablas? — preguntó Callum Sorprendido, después se dio cuenta que ella lo sabía y que todos realmente lo sabrían pronto en Xadia. — no quería que desconfiaran de mi padrastro y pensaran que está tramando algo por no entregar a su hijo biológico. Pensé que si no lo sabían estaría bien
— Creo que todos lo saben, bueno yo no, no quise saber nada de ti antes de conocerte, pensé que si no me agradabas sería mejor. Pero eres una persona agradable y ahora todos te odian por mi culpa.
— Rayla, no se de qué hablas, nadie me odia.
— Las personas del pueblo, ellos te dijeron todas esas cosas, todo por mi culpa, no me molesta si no les agrado, sabía que esto no sería un trabajo fácil, pero que te odien por mi culpa, eso no es algo que me agrade.
Callum esbozo una sonrisa triste. Su madre le había dicho una vez que las revelaciones más grandes eran generalmente las más simples. En la vida, Sarai había dicho; "a veces las cosas simplemente se sienten bien, y luego la verdad es fácil de discernir*
Así que tenía sentido, de una manera casi divertida, que se daría cuenta de cuánto se preocupaba por ella. Pero era algo diferente, Callum siempre pensó que el amor se debía sentir como una avalancha de emociones, imaginar con poder ver a su amada todos los días, fantasear con tomar su mano, él había sentido eso por Claudia, así que siempre pensó que eso era amor, que las cosas que sentía por la hija de Lord Viren era lo que todos llamaban amor. Por Rayla no sentía eso. Callum se sentía bien solo con estar a su lado, era cómodo poder ser tan torpe cómo era natural en él, poder decir comentarios inapropiados en situaciones serías. Así que no asociaba sus sentimientos por Rayla a algo romántico, más bien una amistad infinitamente estrecha, jamás antes tuvo una amiga como ella. Callum se recordaba constantemente que ella era solo era su amiga, no había nada más, se preocupaba por su amiga, porque el amor era algo diferente.
— Ray, nadie te odia, solo son ignorantes, ellos tienen miedo, los prejuicios son difíciles de cambiar, pero por eso estamos haciendo esto.
— No lo sé, creo que esto no cambio nada y solo fue una perdida de tiempo.
Callum sintió algo amargo en la boca de su estómago, que ella estuviera diciendo que no valía la pena estar juntos fue como un golpe. — Nadie dijo que sería fácil, pero no podemos rendirnos, iremos a Xadia y seguro también será difícil. Pero debemos mostrarles que ambas especies pueden coexistir, somos amigos ¿No es así?
Rayla asintió, ella consideraba a Callum como su amigo, aunque sintió algo extraño al pensar en el como solo su amigo. Pero era verdad, él amaba a la hija del mago, lo sabía y eso estaba bien, solo ser amigos hacía las cosas más fáciles.
— Mejor ayudame y dime si algo de lo que tengo sirva de regalo para tus padres.
— Callum, a ellos no les importara que les lleves cosas y mis padres biológicos murieron en la guerra. Solo serían Runaan y Ethari. Y enserio, no creo que les agrade nada de lo que quieras darles. Pero es lindo que quieras causarles buena impresión, hasta pareciera que somos una pareja de verdad. No tienes que hacer estás cosas, podrían pensar que realmente algo pasa entre nosotros.
Callum tallo su nuca, no es como si sus palabras le gustarán, solo se sintió un poco enojado ¿Que tendría de mamo si pensaban eso?. La puerta sonó salvandolo de decir algo estúpido.
— Chicos — Ezran se asomo lentamente — ¿Hacen bebés?
— No, Ezran, no hacemos bebés con dedos raros. — Dijo Callum viendo a su hermano
— Papá los busca, me pidió que les dijera que fueran a la sala del trono… — El príncipe heredero observo a Rayla, quería decirle tantas cosas pero no sabía cómo comenzar.
— Gracias Ez, por mostrarme tu lugar favorito — Rayla habló acercándose al príncipe. — Me divertí mucho.
Ezran la abrazo sorprendiendo a la elfa.
— Lo siento, en verdad lo siento
Rayla sonrió y acaricio el cabello del joven príncipe — Está bien, no fue tu culpa
— ¡Hey! Estoy aquí, también estuve ahi ¿No hay abrazos, Tampico hay disculpas para mí?
— ¿Estás celoso? Lo siento, no puedes competir contra Ezran, mira estos ojos — dijo Rayla. — No puedo decirle que no
— Genial, mi hermano me roba los abrazos, eso es muy extraño.
— ¿Están coqueteando de nuevo? Porque debería irme ahora y dejar que hagan bebés con dedos extraños — dijo Ezran saliendo de la habitación. — Quisiera ser tío — Les grito desde la puerta
Ambos se quedaron en silencio, realmente Ezran era muy astuto. — Él ya tuvo la charla. — Dijo Rayla buscando meterse al armario de nuevo.
— Al parecer sí. Mejor vamos a ver qué quiere mi padrastro. Y no Rayla, no puedes esconderte en el armario
— Eres un tirano
— Pero soy lindo y eso te gusta, solo estás en negación.
— Mas bien eres tonto — Rayla apretó las mejillas de Callum.— y demasiados suave ¿No te lo han dicho? — la chica se sonrojo y lo soltó rápido. Rayla acomodo su cabello antes de salir de la habitación, a esas alturas ya no le importaba las miradas de los guardias y estos ya no buscaban sus espadas, era una tensa calma que Rayla apreciaba.
Ambos llegaron a la presencia del rey quien los vio serio, la situación no era la mejor y Harrow estaba uniendo cabos, por eso era mejor si ellos se iban pronto, estaba dejando todo listo para su partida al día siguiente.
— Príncipes, espero sepan que no estoy feliz con lo que ha pasado en el pueblo, he mandado a la guardia real para patrullar. — el Rey Harrow volteó a ver a Rayla — Princesa Rayla, no hay excusas para lo que ocurrió
La chica se tenso ante la palabra "princesa"
— Su majestad no tiene que disculparse, ha sido nuestra culpa, fuimos descuidados
Harrow sonrió — Bueno, en vista que se van mañana he preparado algo. — El rey hizo que abrieran la puerta. — Él es el pintor real, el señor Wiggins, él se encargará de hacer su retrato real.
Callum no estaba feliz con eso, conocía al hombre, había tratado de enseñarle cuando era más joven, si bien era un buen artista, a Callum no le gustaba mucho su manejo del óleo y los colores. Pero claro que admiraba al hombre, jamás diría nada contra alguien que disfrutará del arte.
— Pero eso solo es para la familia real, para los reyes. — Dijo Callum sin entender que pretendía el rey
— Eres parte de la familia real, además es un regalo — Harrow sonrió — No olvides tu corona — Señalo antes de salir del lugar.
Callum se quedó sin palabras
— Príncipe, por favor — Wiggins trato de hacer que ambos posaran — Podría subirse en ese escalón — Señaló. — Y princesa, podría quitar esa mirada asesina.
— Eso no pasará — Respondió Rayla, la ex asesina estaba segura que tenía una especie de tick nervioso, donde alguien más le dijera princesa gritaría.
Callum lucho contra las ganas de gritar, subió al escalón, que le dijeran que era más bajo que Rayla era algo vergonzoso y solo era bajo por sus cuernos, él estaba seguro que sin ellos serían casi de la misma estatura.
— Príncipe por favor, podría sonreír
Aquella imagen no combinaba, el pintor real hacia lo mejor que podía con aquella pose tan forzada, él con cara de sorpresa y ella con cara de querer matar a alguien, sin duda aquel cuadro sería de los peores que alguna vez tuvo que dibujar.
Tres horas después el pintor se rindió, les dijo que no los necesitaba, que podría terminar el retrato sin ellos. Callum agradeció eso.
— Creo que ahora sí tengo hambre — Dijo Rayla — ¿Me acompañas a comer?
— Esperaba que dijeras eso.
Callum extendió su mano esperando que ella la tomara. Rayla pensó un momento antes de aceptarla y caminar con él hacía el comedor.
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Harrow cerró la puerta tras de él.
Se quitó la corona y la dejo en su escritorio. Tomo una copa de whisky. La puerta sonó
— Adelante — Harrow se sento en su silla detrás del escritorio viendo hacia la puerta
— Majestad, me he encargado de los disturbios, tal como sospecho alguien le pago a muchas personas. — Gren tradujo rápido
— Sabía que algo así pasaría, pero no pensé que fuera tan rápido. — El rey hablo despacio — Necesito que hagas algo por mi, necesito que busques un lugar seguro para mis hijos.
— ¿Entonces es verdad? ¿Hay un traidor en el palacio?
— No lo sé, solo se que no puedo confiar en nadie más que en ti para cuidar de ellos.
Amaya observo al rey
"¿Porque no lo ha arrestado si sospecha de él?" Firmo rápido "podrías hacerlo y nadie podría decir nada"
— Es porque soy el rey, una vez le dije a Sarai que la dama de la justicia me visitó, no tengo pruebas para acusar a nadie. No usaré mi poder para acusar a nadie sin tener la certeza de que es culpable.
"Realmente eres tonto, es por eso que mi hermana te amaba, me encargaré de todo, regresaré a la brecha"
Amaya hizo una reverencia seguida de Gren, cuando salió de la habitación espero un momento observando a los guardias, no confiaba en los guardias del castillo y ahora entendía porque el rey no podía decir nada, todos escuchaban.
"Has que Corvus siga al príncipe Ezran" Amaya pidió, aveces era una gran ventaja que pocas personas supieran el idioma de señas, podía hablar con los soldados de confianza sin el peligro de que se filtrara la información.
Gren asintió sin decir nada, aunque el Comandante no entendía del todo lo que ocurría, sabía que algo grande estaba por pasar en Katolis.
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Evenere era uno de los cinco reinos humanos que pertenece a la Pentarquia. No era el más grande y no tenía muchos buenos magos oscuros como los otros reinos, en su lugar los magos vendieron sus habilidades al mejor postor, enfrentando sus poderes uno contra otro en duelos y combates de hechicería, indiferentes a los males que estaban causando, o peor aún que simplemente indiferentes. Plagas y hambruna, la pérdida de manantiales de agua, veranos sin lluvia y años sin verano, el nacimiento de enfermizas y monstruosas crías de ovejas y de ganado vacuno, el nacimiento de enfermizos y monstruosos niños de la gente de la isla.
Por lo tanto, la práctica de hechicería se convirtió en algo peligroso. Fue entonces cuando la hechicería que se practicaba en las aldeas, y sobre todo la brujería de las mujeres, adquirió popularidad.
Las brujas pagaban gustosamente para practicar las artes que pensaban eran las suyas propias. El cuidado de las bestias y de las mujeres embarazadas, los nacimientos, la enseñanza de gestas y ritos, la fertilidad y el orden de los campos y de los jardines, la construcción y el cuidado de la casa y de sus muebles, la extracción de minerales y metales, estas grandes cosas siempre habían estado a cargo de las mujeres. Una rica tradición popular de hechizos y encantos era compartida por las brujas para asegurar el buen resultado de tales tareas. La brujería estaba ganando terreno sobre la magia oscura en el reino de Evenere.
La reina Fareeda estaba harta de todos aquello magos de segunda categoría, ninguno podía compararse con los magos de Duren, Katolis e incluso Neolandia.
— El consejo de magia se reunirá está semana para hablar sobre el tema de la prohibición. ¿Esta segura que está bien con esto? — preguntó el guardia real de la reina.
— Deja que el gran mago de Katolis haga sus movimientos. Realmente no puedo creer que El rey Harrow renuncie a todo lo que significa el poder conquistar Xadia, los humanos estamos al límite.
La reina enredo sus brazos al rededor de su guardia, quizás Katolis tenía un gran mago oscuro, Duren tenía esos jardines envidiables, pero ella tenía su propio tesoro. Aquel guardia, un mestizo; mitad Elfo de Sol, mitad humano, una adquisición que había obtenido por pura suerte varios años atrás.
Rostro humano pero dos cuernos delataban su naturaleza, dos cuernos que mantenía ocultos bajo su casco de guardia real.
— Si alguien se acerca con magia lo sabré al instante.
— Eres un buen sabueso, siempre has sabido detectar a las personas que usan magia oscura.
El guardia sonrió. Era una rara habilidad poder saber quién había estado en contacto con algún hechizo. — Solo hay algo que me molesta — dijo Farrah el guardia real — En la boda del falso príncipe de Katolis, había un olor diferente, un olor que no provenía del gran mago o su hija. alguien olía a una magia diferente.
— ¿Hay otro mago en el castillo de Katolis? — preguntó la reina
— No lo sé. Y no me gusta no saber esas cosas.
La reina le mostró el pergamino del gran mago de Katolis. — A partir de ahora las cosas podrían cambiar para Evenere.
La guerra era inevitable, ya fuera contra Xadia o contra Katolis, los magos oscuros no dejarían que les quitarán su estilo de vida y eran muchos magos los que existían en las sombras. Seguro el rey Harrow ya se había dado cuenta de eso.
