-¡Sasuke! – Sakura lo llamaba a lo lejos - ¡Sasuke, corre, es Naruto!

El Uchiha no supo descifrar el tono de la voz. Medio segundo bastó para que el moreno estuviera al lado de Naruto, temiendo que fueran malas noticias. Se arrodilló a su lado, apartando al equipo médico.

-Naruto. – Susurró mientras veía como los párpados del rubio se agitaban. Su corazón dio un fuerte latigazo cuando por fin se abrieron y pudo ver ese azul intenso en sus ojos.

-Sa… suke. – Murmuró el rubio nada más abrir los ojos. Intentó incorporarse, pero el moreno se lo impidió.

-Quédate así, dobe.

-Yo… Tengo que ayudar… Akao…

-Ya me encargué de eso.

Sakura hizo un gesto a su equipo para retirarse de allí, debían dejarlos solos.

-Tú… ¿La has derrotado? – dijo el chico a media voz.

-¿Acaso te sorprende, usuratonkachi? – dijo con aire de superioridad.

-En absoluto. Es solo que… - Naruto se rascó la cabeza, confundido - ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?

-No lo sé, pero ha sido suficiente. – El moreno giró su cabeza para mirar hacia donde preparaban a la pelirroja para llevarla a la aldea y el Uzumaki pudo ver su labio roto.

-Sasuke – levantó la mano y pasó un dedo por la herida, limpiando la sangre acumulada allí. – Tienes el labio roto. ¡¿Te ha herido?! – el rubio volvió a intentar incorporarse. El enfado era notorio en su cara.

Sasuke lo volvió a tumbar, con una pequeña sonrisa asomando en sus labios.

-Cálmate dobe. No me ha hecho nada.

-¿De verdad?

El Uchiha asintió mirándolo a los ojos.

-Deberías preocuparte más por ti mismo. ¿Por qué demonios harías eso? Eres… incorregible.

-Ya te he dicho por qué lo hice, y lo volvería a hacer. – Sasuke apartó la vista ante tales palabras y dio un golpe en la rubia cabeza. – ¡Ite!

En ese momento aparecieron sus compañeros a su alrededor, preocupados por su estado. El rubio tenía una amplia sonrisa en su cara mientras les aseguraba a todos que se encontraba bien. Todos reían aliviados mientras Ryu se acercó al moreno, que se había apartado a regañadientes para dejar espacio al resto.

-Parece que está bien.

Sasuke hizo un ruido con su garganta a modo de respuesta.

-Vamos a volver de inmediato a Konoha, ¿crees que Naruto podrá hacer el viaje por sí mismo?

-Conociéndolo, seguro que en dos minutos se encuentra revoloteando por ahí cual idiota.

El ambu soltó una carcajada y negó con la cabeza.

-Parece que todo lo que oí sobre él es cierto. – miró al rubio antes de seguir hablando con la mirada fija en la masa de gente alrededor de este. – Y no todo lo que oí de ti lo es.

El aludido levantó una ceja en su cara de indiferencia, era la primera persona ajena a él que le decía algo parecido.

-No me importa lo que hayas oído de mí.

Otra carcajada volvió a sonar de la boca del mayor.

-Veo que esa parte sí que es cierta. – su mirada seguía en la dirección del rubio. – Muchos te describen como una persona fría y sin preocupación por nada que no sea tu propia persona, pero eso no es lo que yo he visto. – Ryu lo miró entonces. – Lo que he visto es que es verdad lo que se dice de que los Uchiha luchan como nadie por las personas que quieren. Eres un gran ninja, Uchiha-kun.

Antes de que el menor pudiera decir nada, apareció Hikari y el hombre dejó de prestarle atención. Aquellos dos se alejaron, cuchicheando entre ellos, mientras el Uchiha se quedaba allí, esperando a que se dispersaran las moscas que revoloteaban alrededor de su Uzumaki.

Los ojos azules se posaron en él y le dedicó una gran sonrisa. El moreno chasqueó la lengua y apartó la vista. Unos minutos después, Naruto consiguió quedarse a solas y se acercó hacia el otro chico.

-¿A qué viene esa cara de merluza congelada?

No obtuvo ninguna respuesta. El rubio se plantó justo delante de él, obligándolo a mirarlo, pero este se giró, negándose a hacerlo. Antes de que ninguno de los dos se pudiera mover siquiera, oyeron la voz de Ryu dando la orden de salir de allí para emprender el camino de vuelta. Los chicos se movieron sin decir palabra, salieron de allí y empezaron a caminar hacia el claro donde habían establecido el improvisado campamento. El rubio corría más lento, y el Uchiha disimulaba para no dejarlo atrás, pero sin avanzar a su lado, yendo un árbol por delante. Sin darse apenas cuenta, se fueron quedando atrás.

-Sasuke – Naruto sonaba cansado. - ¿Podemos parar un momento? Solo un momento.

El aludido paró de inmediato y bajó hasta el suelo. El otro se dejó caer en la rama en la que se encontraba y se recostó momentáneamente. Notaba la falta de chakra, tanto del suyo como del de Kurama.

-Sasuke. – dijo mirando al cielo, deseaba poder quitar el tema de las últimas palabras que escuchó de él antes de perder el sentido.

Siguió sin obtener respuesta y sabía perfectamente que lo había oído. Bajó los ojos hasta el moreno, que se encontraba alejado, sin prestarle atención. Aquello estaba empezando a molestar al chico. Se dejó caer de la rama y se acercó con paso rápido, agarrándolo del brazo para girarlo hacia él.

-¿Se puede saber qué te pasa?

Sasuke seguía sin mirarlo y solo apretó el puño. Naruto sintió la tensión en los músculos del brazo y su preocupación aumentó.

-Sasuke. – Naruto lo soltó y pasó la mano por su pelo, apartándoselo para poder ver sus ojos. Este se apartó, dándole la espalda. Naruto bufó. – Eres un baka. Cuando quieras decirme que demonios te pasa, estaré esperándote.

El portador del Kyubi empezó a caminar para retomar el camino hasta el claro. Un par de pasos fue todo lo que fue capaz de dar antes de verse acorralado contra el tronco de un grueso árbol.

-Aquí el único idiota eres tú. – El moreno ahora lo miraba fijamente con ojos desafiantes.

Naruto no sabía qué hacer, no tenía ni idea de lo que le pasaba a su amigo. La cara del moreno se contrajo en una expresión de dolor que dejó completamente mudo al otro.

-¿Qué…? – empezó, pero se vio interrumpido por el Uchiha.

-Yo… No vuelvas a darme un susto así, nunca. ¿Me oyes? – sus ojos brillaban de un negro tierno y aterrador al mismo tiempo. – No… no sabes cómo me sentí al pensar que podías morir por mí.

El chico bajó la cabeza y Naruto dejó de ver su expresión a causa del pelo azabache que calló en cortina delante del pálido rostro. Abrió la boca con intención de decir algo, lo que fuera, pero no le salía nada. Un par de segundos eternos después, el brazo aún enfrascado dentro de la chaqueta naranja de Naruto que tenía al lado de su cabeza se movió hacia atrás y dio un fuerte golpe en el tronco.

-Joder Naruto. Eres tan idiota. – volvió a dar otro golpe. - Solo piensas en ti.

Solo entonces la capacidad de hablar del rubio hizo acto de presencia.

-No… no podía dejarte morir, Sasuke. Sé que fue egoísta, creme, lo sé. – Naruto agarró el rostro de su amigo y le obligó a levantar la vista.

Lo que vio, volvió a dejarlo mudo. Los ojos negros titilaban, húmedos, con cierta ira en ellos. Reconocía aquella mirada, aquel sentimiento, aquel dolor. Se quedaron quietos mirándose el uno al otro, diciéndolo todo sin decirlo. Un brillante azul pedía perdón mientras un negro intenso lo hacía también, cada uno por sus propias razones. Se entendían, se perdonaban, se completaban.

-Completo.

-¿Qué? – el Uchiha no entendía lo repentino de aquella palabra susurrada por Naruto.

Sin embargo, no obtuvo respuesta. En cambio, el rubio rodeo los hombros del chico con sus brazos y lo estrechó contra su cuerpo. Tan fuerte que lo dejaba sin respiración, pero eso era algo que Sasuke no le importaba lo más mínimo en ese momento. El chico correspondió al abrazo, maldiciendo por dentro por tener un solo brazo, con el que rodeo la cintura ajena. Unas pequeñas vibraciones sacudían al rubio, y Sasuke, preocupado por que pudieran ser secuelas del jutsu, intentó apartarse, pero no le fue permitido. Naruto lo aferró más fuerte, si eso era posible.

-Lo siento. De verdad que lo siento. – El Uzumaki hablaba con la voz rota.

Sasuke lo abrazó más fuerte el también, diciéndole que lo perdonaba, dejando que desahogara las lágrimas necesarias en su cuello. Se hubieran quedado así una eternidad si no hubieran sentido un chakra acercándose a ellos. Alguien iba en su busca. Los chicos se separaron y unos ojos negros que seguían brillantes vieron como los últimos rastros de perlas saladas en la cara de su amigo eran secadas con rabia.

Sasuke se quitó la chaqueta naranja y la puso sobre los hombros de su amigo. Seguidamente levantó la mano y secó con la punta de un dedo una pequeña gota colgada de las pestañas rubias y continuó el trayecto hacia el cuello, donde tiró suavemente hacia él. Naruto notó una paz interior y una felicidad inmensa al notar la suave boca de Sasuke sobre su flequillo rubio esparcido por su frente.

Sin decir palabra, emprendieron el camino. Al llegar al claro, recogieron sus capas y mochilas. Naruto aprovechó para recostarse contra un árbol para recuperar algo de chakra, mientras Sasuke se acercaba a Ryu.

El rubio vio cómo su moreno hablaba con el capitán de la misión desde la lejanía. Un minuto después, este volvía a su lado. Lo ayudó a levantarse y lo llevó suavemente hacia un lado.

-Tú y yo volveremos ahora. Cuando el resto llegue le dará el informe al Hokage y mañana empezarán los interrogatorios, donde tenemos derecho a estar presentes. – mientras hablaba el chico había hecho unos sellos para invocar algo.

Naruto iba a preguntar porque regresarían independientemente del resto hasta que vio que era lo que surgía de la gran nube de humo.

Llegaron al distrito Uchiha con rapidez. Bajaron de su transporte improvisado y Naruto se acercó al animal.

-Gracias, halcón-san. – dijo mientras le dedicaba una gran sonrisa y le acariciaba el pico.

El animal restregó la cabeza contra el hombro del chico y soltó una especie de ronroneo estrangulado.

-Le caes bien. – el Uchiha también acariciaba al animal, ese animal llevaba mucho tiempo con él. – Gracias.

El animal desapareció y los chicos entraron en la casa. El moreno se deshizo de su capa, su mochila y armas y se dirigió hacia la cocina para prepararle algo al rubio.

-Como si estuvieras en tu casa, Naruto.

-Gracias.

El rubio se dirigió directamente hacia la habitación, solo quitándose los zapatos en la entrada. Abrió la puerta sin molestarse en siquiera volver a cerrarla y dejó caer bocabajo en la suave y cómoda cama. Ni siquiera fue consciente de quedarse dormido.


Pues esto es todo, ahora estoy al día en esta página también \^_^/

Espero que a las pocas personas que me seguís os siga gustando mi historia. Ya estoy escribiendo el siguiente capítulo, y o subiré en los dos sitios a la vez, así que espero que me sigáis leyendo. Hasta pronto :)