He venido súper rápido para dejar un capítulo y salir lenta y sigilosamente por donde he venido...

Espero que os guste.


Naruto parpadeó. Sus párpados pesaban como nunca. Se estiró cual gato y su cuerpo chocó contra algo bajo las sábanas. Dirigió una amplia sonrisa hacia la persona que sabía que encontraría allí.

-Al final va a resultar cierto que te gusta ver a la gente dormir.

-Calla dobe. No es a la "gente", es solo a ti.

La sonrisa blanca del rubio no podía ser más ancha. El moreno se encontraba en la misma cama, bajo las sábanas y levemente recostado contra la almohada. Naruto se acercó a él y se recostó cerca, muy cerca. Podía oír los latidos del corazón de su compañero.

-¿Cuánto he dormido?

-Como dos días.

-¿Dos… dos días? ¿Y has estado ahí dos días, mirándome?

-Claro que no, usuratonkachi. Tengo una casa que mantener, y me he pasado por tu piso para ver si todo estaba en orden. Además, he tenido una pequeña riña con el Hokage.

-¿Con Kakashi? – el chico se inclinó para mirarlo y el moreno asintió. - ¿Por qué? ¿Qué has hecho?

-Serás… ¿Por qué asumes que ha sido culpa mía?

-Porque Kakashi-sensei no discute contigo por tonterías.

El Uchiha suspiró, dándole la razón al rubio. Levantó la mano para enseñarle al otro el motivo.

-Fue por esto. – Naruto vio el anillo de Itachi relucir en uno de sus dedos. – No me permitía quedármelo.

-¿Cuándo…?

-Se lo quité de la mano a Akao cuando le corté el brazo. Eso me facilitó bastante derrotarla. – el rubio pestañeó confuso. – El no tener todos los anillos anuló parte de su poder, bobo.

-Entiendo el por qué no quiere que te lo quedes, pero, ¿qué haría él con todos ellos?

-Quiere destruirlos.

-¡Pero no puede hacer eso! Nadie sabe las consecuencias que podría tener intentar destruirlos.

-Lo sé, y todos los que decidieron destruirlos lo saben. Por eso mismo ahora están buscando información sobre ellos.

-¿Han encontrado algo? – el moreno negó. – Si pueden destruirlos, no tendría sentido que te impidieran quedarte con ese.

-Eso mismo le dije yo al Hokage, pero dice que puede que tengan poderes individuales. He intentado hacer algo con él puesto, intenté mejorar mis técnicas y hacerlas más destructivas, pero no sucede nada. Creo que es inútil de por sí, solo una identificación dentro de Akatsuki.

-Pero si resulta que sí que tiene poder… - el rubio se movió para mirarlo a los ojos - ¿Qué harás?

-No lo sé. No quiero deshacerme de él, representa el sacrificio de mi hermano, es… importante para mí. Pero es probable que te atormenten a ti para convencerme a mí de entregarlo.

-No me importa, Itachi-san es importante para mí también. Si quieres quedártelo, quédatelo, te ayudaré a conservarlo.

-Gracias Naruto. – el aludido le sonrió, segundos antes de que sus tripas rugieran de manera ensordecedora. Sasuke soltó una pequeña carcajada, dejando a Naruto maravillado. – Iré a hacerte algo de comer, antes de que tu cuerpo nos deje sordos a ambos.

El moreno se levantó de la cama y salió por la puerta, no sin antes escuchar a Naruto gritarle que debía reírse más y no sé qué de un coro de ángeles.

-Ah, estoy lleno, estoy lleno. – dijo el chico Uzumaki palmeándose la barriga. – Gracias, Sasuke, estaba todo delicioso.

-Doy gracias a que mi familia era adinerada, sería más barato comprarte un piso que darte de comer.

Naruto sonrió avergonzado, rascándose la nuca. Se levantó de la mesa, recogió la cocina y se dispuso a lavar los platos. Era lo mínimo que podía hacer. Sasuke vio a Naruto lavar mientras canturreaba una canción sobre un zorro y un héroe. Lo dejó allí y se dirigió hacia el cuarto, donde recogió unas prendas de Naruto que había cogido de su piso y las llevó hasta el baño. De nuevo en su cuarto, se cambió de ropa y se dirigió hacia la entrada, listo para salir.

-Naruto, tienes ropa limpia en el baño. Volveré para cenar.

Naruto corrió hacia la entrada y vio al chico calzándose.

-Hey, ¿a dónde vas?

-No es nada oficial, no te preocupes, acordamos que el interrogatorio empezaría una vez despertaras. Me pasaré para avisarles y concretar una hora para mañana.

-Sasuke, esto no puede esperar a mañana. Deben hacer el interrogatorio hoy mismo.

El Uchiha se quedó callado un momento, con los ojos fijos en la nada.

-Está bien – concluyó – Dúchate, vístete, ve a avisar al Hokage y nos vemos allí en dos horas.

-¿A dónde irás?

-Tengo cosas personales que hacer. – Salió por la puerta y la cerró antes de que el rubio pudiera preguntarle nada más.

Una hora después Naruto estaba frente a Kakashi.

-Que gusto verte, Naruto. ¿Qué tal te encuentras?

-Muy bien, Kakashi-sensei, como nuevo. Podemos empezar con el interrogatorio esta misma tarde, Sasuke vendrá en una hora.

-Quizás deberías hacerte unas pruebas médicas antes de eso. Sasuke me contó lo del extraño jutsu, deberías asegurarte de que no te dejó secuelas, y nada que decirte del incidente de la lava. Deberíamos dejarlo para mañana y asegurarnos de que estás completamente bien.

-Estoy bien, he pasado por cosas peores.

-Lo sé, lo sé, pero es mejor asegurarse, ¿no crees? Además, Sakura ha estado muy preocupada por ti, deberías ir a verla.

-Está bien, pero si todo está en orden, empezamos con ello de inmediato.

-Está bien, está bien – dijo el mayor agitando la mano para que se fuera.

Naruto salió como una ráfaga de aire y se fue directo hacia el hospital. Al llegar preguntó en recepción por Sakura.

-Lo siento, señor, no puede pasar, Haruno-san está ahora mismo con un paciente. La avisaré cuando acabe. – le contestó un guapo recepcionista de ojos verdes.

-Está bien, esperaré aquí.

Naruto se sentó en una de las incómodas sillas de plástico de la sala. Fue dirigiendo miradas de reojo al recepcionista, y cuando vio que este estaba ocupado, se fue de allí en busca de su amiga. Buscó la puerta de su consulta y se acercó, dispuesto a meterle prisa a quien fuera que estuviera dentro. Su mano se quedó paralizada en el pomo de la puerta al reconocer la voz que provenía del interior. Las voces se acercaban a la puerta, y esta se abrió.

-Pásate mañana y seguiremos haciendo las pruebas, creo que unas pocas más sabremos si es compatible contigo o no. - decía Sakura mientras salía, acompañando a una figura oscura.

-Está bien, solo… recuerda nuestro trato.

-Sí, sí, no decirle nada a Naruto de esto.

Naruto se apretó más contra la pared detrás de la que se había refugiado, escondiendo su chakra. ¿Qué hacía Sasuke en la consulta de Sakura, y por qué él no debía saberlo? El chico esperó a que el Uchiha estuviera lo suficientemente lejos y salió de su escondite al encuentro de la médico.

-Sakura-chan, he venido para que me hagas algunas pruebas. – dijo apareciendo por el pasillo como si nada, antes de que la chica cerrara la puerta.

-Hola, Naruto. Pasa, tengo un rato libre ahora. – la chica abrió la puerta, dejándolo pasar y le pegó una pequeña colleja - Olvida el "chan" de una vez.

Naruto se disculpó agachando levemente a cabeza. Se adentró más en la sala y se quitó la chaqueta negra que estaba usando, no era una ropa muy común en él, pero había sido Sasuke quién la había rescatado de su armario.

-¿Qué tal has pasado estos días?

-Durmiendo.

-Eso es bueno, necesitabas reponerte. ¿Y ahora te encuentras bien?

-Estupendamente – contestó el chico saltando sobre la camilla. – Pero Kakashi-sensei me ha obligado a venir antes de empezar el interrogatorio.

-Te revisaré con mi chakra, a ver si encuentro algún rastro de aquel jutsu o alguna secuela del ataque de lava. – la chica se acercó hacia él – Túmbate.

El rubio se tumbó y dejó a Sakura hacer su trabajo. Era extraño sentir un chakra por sus entrañas que no fuese el suyo y sin razón para hacerlo, ya que no estaba herido. Un par de minutos fueron suficientes para la joven médico, que concluyó dándole un golpecito en el hombro a Naruto, indicándole que se podía levantar.

-Parece que todo está en orden. Te haré un análisis de sangre por si acaso.

Naruto se levantó y se sentó delante de la mesa, estirando el brazo y ofreciéndole su sangre a su amiga. Mientras esta preparaba los materiales para hacer el análisis, Naruto no dejaba de darle vueltas al porqué de que Sasuke hubiera ido al médico sin decirle nada. La chica se acercó con la aguja, dispuesta a pinchar al distraído rubio.

-¿Qué hacía Sasuke aquí? – la pregunta pilló por sorpresa a la chica, que clavó la aguja en el brazo moreno sin el menor cuidado. – ¡Iteeee! ¿Podrías ser menos brusca?

-Lo siento, Naruto. Me has sorprendido.

-Bueno, tú me has atravesado una vena de un lado al otro.

-En serio, lo siento. – la chica lo miró – Naruto, no… no creo que deba ser yo quién te conteste a eso. Háblalo con él.

-Ay, dios. No me digas que se está muriendo y no me lo queréis decir.

-No se está muriendo, baka. Solo es que… no tengo derecho a hablar de eso si él no quiere que lo haga.

-Está bien, solo acaba y dime que todo está bien para que Kakashi-sensei nos deje interrogar a esa mala bruja.

-Hai, hai… - Sakura retiró la aguja y le puso un poco de algodón en su lugar. – Ahora espera aquí mientras llevo esto a analizar. Tardaré unos cinco minutos. Sé que no es lo tuyo, pero se paciente, por favor.

El chico solo le sonrió a modo de respuesta. De todos modos, no le valdría de nada irse de allí sin el resultado de las pruebas. La chica salió, y el rubio se levantó a fisgonear por la sala, tirando el algodón en una pequeña papelera. Dos segundos después de despegar su trasero de la silla, la puerta volvió a abrirse.

-Creo que es mejor que esperes fuera.

Sakura era más lista de lo que él pensaba. Lo mandó salir y cerró su consulta con llave. Naruto maldijo para sí mismo y se dirigió hacia la recepción, donde unos ojos verdes lo reprocharon en la distancia. Naruto le sonrió al recepcionista, en modo de disculpa, y este enrojeció. El Uzumaki se encogió de hombros ante tal reacción y cogió una revista de una pequeña mesa. Se sentó y se dedicó a pasar las hojas, aburrido, solo mirando las fotos. Llegó a una página de anuncios de venta y alquiler de casas y un pensamiento asaltó su mente. ¿Iba a seguir pasando cada noche con Sasuke? Si esto pasaba, sería más cómodo vivir juntos, pero cada uno tenía su casa, ¿dónde vivirían? Supuso que Sasuke no querría abandonar su casa, y a Naruto le agradaba la intimidad del barrio Uchiha. Podría alquilar su casa, venderla sería demasiado permanente, no es como si fueran una pareja que fueran a empezar una vida juntos. Eso sería una locura… *Una locura perfecta* pensó el chico. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por su amiga, que llegó con un papel en las manos y le hizo un gesto para que la siguiera de vuelta a su consulta.

-Parece que todo está perfecto – Sakura le tendió unos papeles – dale esto al Hokage-san.

El rubio cogió los papeles, sin ni si quiera mirarlos.

-Gracias, Sakura-cha… Sakura – se corrigió rápidamente. La aludida le sonrió con aprobación. – Me voy ya.

-Hasta luego. Saluda al Kakashi-sensei de mi parte.

Naruto salió por la puerta como un rayo después de asegurarle a su amiga que lo haría.

Un toque en la puerta del despacho del Hokage, una invitación a pasar dentro y la puerta se abrió. Una puntiaguda cabeza negra se asomó, seguida de una expresión calmada. Dentro del despacho, Sasuke se encontró con Naruto entregándole unos papeles al Hokage. Sus ojos se encontraron, pero no dijeron nada.

-Muy bien, Naruto. Veo que estás perfectamente. Mandaré a alguien a avisar al personal en el edificio de inteligencia para que la tengan lista para el interrogatorio cuanto antes.

Los chicos se quedaron allí de pie, Kakashi los miró a ambos repetidas veces y acabó por sacudir una mano en dirección a la puerta instándolos a irse.

-Marchaos, ya os avisarán.

Ambos salieron del despacho y subieron a la azotea. El día estaba soleado, pero corría una refrescante brisa, creando un clima agradable. Sasuke se apoyó contra la barandilla, mirando el pueblo desde la altura. Naruto lo miró y se mordió la cara interna del labio.

-Sasuke… - apenas susurró.

El moreno no hizo ninguna señal de haberlo oído, y el chico se dejó caer en el suelo, completamente extendido sobre su espalda, con brazos y piernas abiertos. Miró las nubes pasar, pensando en si debía hablar de ello o no. Suspiró y cerró los ojos, siempre era difícil tratar con el Uchiha, no creía que se lo dijera así a la primera, y no tenía ganas de discutir antes del interrogatorio. El silencio los rodeó a los dos. Naruto abrió los ojos y cerró sus extremidades superiores al notar una sombra sobre él. Vio las ropas negras de su amigo descender sobre él, y lo contempló sentarse a su lado, tan cerca que sus rodillas rozaban sus brazos morenos.

-Veo que hay algo de lo que quieres hablar. Adelante, pregunta. – Sasuke había dicho eso con los negros ojos fijos en el horizonte.

Naruto se incorporó, sentándose de la misma manera que su amigo, a su lado, tocando su rodilla derecha con su izquierda. Los dos miraban hacia el mismo punto en el horizonte mientras el sol caía sobre ellos.

-Te he visto hoy en la consulta de Sakura-chan.

Un pequeñísimo suspiro escapó de los labios finos del moreno.


Hasta la próxima ^_^