Una nueva actualización, como saben este fic tiene muchos elementos propios e interpretaciones que no van con el canon establecido.
Capitulo 9
Los peligros en el camino
Stone Villa, Bosque Central de Katolis.
La lluvia se sentía fria sobre el bosque espeso, Callum jamás había viajado tan lejos del palacio, pero en lo alto, aún se escuchan los truenos. Desde la boca de la cueva podía ver las oscuras formaciones; la noche anterior había sido de locos, Callum observo a Rayla dormir, era extraño el último día había sido algo de locos. Rayla tenía razón, no habían podido seguir usando el fénix de luna, estaba cansado y lo habían tenido que dejar libre. Así que ambos se habían estado moviendo a pie, lo cual era difícil dado la densidad del bosque.
El joven príncipe observo a la chica durmiendo, ella se veía pacífica y después de lo que había ocurrido la noche anterior sabía que necesitaba ese descanso. Se sentía inútil, todos los recuerdos del castillo vinieron a su mente, el entrenamiento de armas, como Soren sonreía cuando lograba tirarlo en el lodo
"Vamos medio príncipe" decía el cabellero de la corona "¿Acaso también eres un medio hombre?"
Soren siempre fue cruel en sus palabras, Callum no puede recordar alguna vez que haya sido amable, quizás cuando Claudia estaba cerca Soren lo trataba mejor. Callum vio el cielo, estaba igual de nublado el día que su padrastro le dijo sobre el acuerdo, esa mañana había estado practicando con la espada con Soren, el caballero le había dicho que era hora de que se mostrará como un príncipe. Callum ya se había caído al suelo más de diez veces ese día antes de que Claudia apareciera y Soren sonriera.
"Déjamelo a mi" Había dicho el caballero, después había fingido que Callum lo había herido y Claudia había sonreído para él. Callum había sonreído y Claudia lo había felicitado y guiñado el ojo felicitandolo por haber logrado herir al tonto de su hermano.
Callum coloco su chaqueta azul sobre Rayla, ella se veía tan frágil, la noche anterior la había visto luchar, usar cualquiera cosa para lograr salir de la cabaña, Soren había arrepentido con su espalda y ella había usado un rodillo esquivando y golpeando en la cabeza a quien por difícil que pareciera creía su amigo. Él se había sentido tan inútil, solo sabía un hechizo. Ahora todo parecía indicar que se iban a enfrentar a algo más complicado. Además Soren había dicho que los elfos habían atacado la aldea, y Claudia había sido más cruel diciendo que los elfos de luna habían matado al rey. Observo la pequeña marca que había dejado el uso de la magia oscura que Claudia había usado contra Rayla.
—¿Callum? —Rayla se levantó rápido, casi asustada.
—Aquí estoy. Vuelve a dormir.
—No,no puedo volver a dormir —Callum la ve y sabe que ella quiere decirle algo—, Callum
Él no retrocede, tal vez porque es difícil, porque las cosas son difíciles ahora, pero espera que ella diga más. Ella no puede encontrar las palabras; mueren en su garganta y ella mueve su boca un par de veces con nada más que un
—yo ...— repetido porque eso es todo lo que tiene.
Pero Callum se da vuelta y se acerca, muy, muy cerca, lo suficientemente cerca como para presionarse contra ella y la mira a los ojos con su mirada eléctrica y murmura
—Dilo, por favor.
Y las palabras se acumulan en la garganta de la ex asesina, tan simple, tan difícil de decir, y él casi pone su frente contra la frente de Rayla, pero no está tan cerca, solo un paso más y lo estaría, y ella piensa tres palabras, tres palabras simples, tan difíciles de decir. Rayla toma valor, respira profundo, entonces ella las dice.
Solo tres palabras, tres palabras para cambiar todo, tres palabras que se le quedan atrapadas en la garganta, tres palabras que salen de sus labios y mira fijamente, esperando una respuesta. Callum da un paso atrás y quiere extender la mano.
"No te vayas" piensa, y él la acecha con su mirada eléctrica mientras el relámpago y la lluvia golpean y su cabello se pega a la cara y ella espera, pacientemente, palabras que parece que no llegarán, una respuesta que Callum parece meditar demasiado.
Él nunca habla, pero responde rápido.
Él sabe a lluvia, porque por supuesto que lo haría, y su cabello es suave en sus dedos y se ajusta contra ella como una pieza de rompecabezas y ella lo ama, lo ama, pero sabe que no puede obligarlo a seguirla aunque haya dicho que si. El beso se siente como un adiós. puede sentirlo, y él está tan cerca y ella lo extraña. Echa de menos su emoción y la luz en sus ojos y él trazando sus manos para dibujar y su sonrisa al decir que todo estaría bien, y que no todo está bien, no cuando se vaya, porque él hizo todo bien.
Él es todo lo que está bien.
Él presiona su frente contra la de ella esta vez y Rayla lo extraña y le rompe el corazón cuando Callum habla.
—Eres una gran guerrera, eres audaz, fuerte y muy noble y lo increíble es saber que estás enamorada de mí
Los cumplidos le vienen a la mente, y la elfo responde.
—Bueno, eres un príncipe valiente, no eres como pensé, Callum, tú eres alguien increíble, además eres un mago. No lo sabías, pero lo eres.
Él se ríe un poco y envía escalofríos por su cuerpo y mariposas a su estómago, y acerca su mano a su barbilla y murmura
—¿Puedo besarte de nuevo?
Ella asiente y responde.
—Por supuesto.
Hay un vacío en su corazón, uno que él llena de mariposas y sus labios sobre los de ella, y ella desea poder explorar esto. Podrían explorar esto. Hay tanto allí, tanta historia, tanta química, y ahora, lo va a extrañar, tal como ella lo extraña a él ahora, aunque estén tan físicamente juntos.
Ella lo mira y tal vez son sus propias lágrimas, pero por una vez su garganta se aclara y las palabras llegan y se encuentra exclamando.
—No quiero que te vayas
—¡No me quiero ir! —él dice, y algo se detiene, ella no está segura de qué—, se que …. Diablos Rayla, no se que pasó con mi hermano, quizás esté muerto, si hay una guerra todo estará perdido, trato de pensar que soy un príncipe de Katolis, debo regresar al palacio, lo sé. Pero no soy un verdadero príncipe, no te volveré a ver si me voy... además... —Callum toma sus manos—, se supone que ahora somos una cosa, nosotros dos —la ve fijamente—. Me entregué por Ezran en este acuerdo, acepte ser usado porque sabía que su vida importaba más que la mía, así que acepte ser el príncipe del que pudieran deshacerse. Pero estar contigo me ha hecho darme cuenta de que nunca he tomado una decisión por mí mismo.
Mira hacia el cielo, y una leve sonrisa llega a sus labios.
—Hay magia aquí. Puedo sentirlo. Y si puedo sentir eso… —la mira de nuevo—, entonces creo que esa magia. Vale la pena perseguirla, quiero decidir, por mi mismo por primera vez.
Callum piensa que si quedarse con Rayla significa ser egoísta por una vez en su vida, vale la pena porque ella en su corazón y estar con ella es lo que más ama. ¡Maldita sea! No sabe porque, no la conoce de mucho tiempo, pero se siente como si la conociera de toda la vida.
Rayla se rió de manera nerviosa al terminar de escucharlo. La risa fue su respuesta, y una cara feliz su recompensa. Los ojos de la ex asesina solo tenían calidez para su humano y sus payasadas. Para ella no había ningún elfo en toda Xadia que pudiera compararse con él. Seguro que puede haber algunos más valientes, algunos más hábiles e incluso algunos mucho más guapos, pero nadie era tan "Callum" como lo era él, nadie sería como él y nadie la haría reír y ser valiente como lo hacía ese tonto humano. Para ella se sentía como un faro. Una luz que los empujaba a todos hacia un futuro mejor.
—Entonces, creo que debemos seguir, será un viaje agitado, Mmm Callum —Rayla piensa un poco su pregunta—, ¿Porque siempre usas esa bufanda roja? Desde que te conocí siempre la has usado, incluso duermes con ella. ¿Acaso te bañas con ella también?
—¿Que? ¿Cómo pasamos de un momento romántico a uno sobre mi ropa? —preguntó Callum, después sonrió y tocó su bufanda—, Es… es el único recuerdo que tengo de mi madre, me la dio el día que fue a Xadia, el último día que la vi. Me dijo que ese día haría frío, pertenecía a mi padre biológico.
Cuando sus corazones se calmaron una vez más, volvieron los pacíficos sonidos del bosque. El aroma de la tierra mojada y los árboles después de una tormenta los hizo recordar que tenían que continuar.
Mientras Rayla caía más profundamente en los recuerdos que era mejor dejar olvidar, Callum colocó sus manos entre las suyas. Cuando lo miró a los ojos cálidos, sintió que sus preocupaciones se disolvían. Todos sus malos pensamientos se alejaron como pequeñas nubes movidas por el aire.
—¿Cuál es tu color favorito?
Callum pensó un poco, aquella pregunta no era propia de ella, pero lo hacía feliz que incluso en su situación ella tratara de distraerlo. Sin embargo, era una pregunta difícil de responder. Pensaba mucho en los colores. No tenía solo un favorito.
—Uh, ¿tengo más de uno? Si me dieras un rango tonal limitado, probablemente podría...
Ella suspiró con indulgencia.
—Solo nombra uno de ellos, tonto.
—Quizás el Azul grisaseo —sonrió—. El cielo, oscuro y amenazante. Un nombre tonto para un color tan hermoso y peligroso.
Rayla lo miró divertida y cariñosa.
—Realmente eres capaz de ser un idiota sobre casi cualquier tema, ¿verdad?
—Sí, es un regalo —él le sonrió.
—¿Así que compártelo conmigo?
—¿Qué?
—Tu regalo. ¿Cuál es ese azul que te gusta? Pintame un boceto con ese color.
—Uh, no tengo ningún color excepto el carbón.
—Azul, entonces. ¿Te gusta tu chaqueta? —Preguntó al darse cuenta que él se la había dado mientras dormía
—No. No me gustan los azules demasiado cerca del azul primario. Así que no me gusta mucho esta chaqueta, lo que probablemente sea una suerte —Dijo, considerando el triste estado de la prenda, seguro que haría que Opeli se pusiera nerviosa con desaprobación de solo ver su estado, seguro le diría que los miembros de la realeza de Katolis no podían estar sucios.
El deshilachado de las mangas, desvaneciéndose a un tono más claro.
El sol comenzó a asomarse entre los árboles. Callum sabía que había terminado el descanso, era el momento de continuar su viaje.
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Claudia está cansada, por decir lo menos. Comenzó como una queja habitual mientras veía el desastre a su alrededor. El sudor aún corría sobre la piel fría, cuando la adrenalina se desvaneció como la puesta del sol. Nunca fue malo ser demasiado cuidadosos, pero habían perdido a Callum a manos de esa elfa.
—No puedo creer que perdieras —dijo a su hermano
Soren hizo una mueca mientras se estiraba.
—Hizo trampa, barrio mi pierna, eso ni siquiera debería ser legal, me tomo por sorpresa —Soren sabía que su padre no estaría feliz por su fracaso—, ¿Que hacemos?
Claudia coloco su mano sobre su mentón mientras pensaba.
«Esos espléndidos elfos dicen que los humanos probablemente podrían ser vistos como sus iguales, pero solo si dejamos de usar magia oscura. ¡Mi magia no está mal! ¡Ayuda a las personas! Vienen aquí, queman todo y luego dicen que somos la gente mala?»
Ella Casi gritó, pero se contuvo. Sería muy malo si alguien la escuchara hablar de esa manera.
—No podemos volver sin ellos, o sin noticias concretas. Tenemos que rescatar a Callum, hacer todo lo posible por llevarlo al castillo..
Soren alzó una cejas mientras la escuchaba, no creía que su hermana estuviera enamorada del medio príncipe, pero había algo en ella que lucía diferente.
—Supongo que tienes razón, pero se fueron en esa ave extraña, quizás ya estén en Xadia.
Claudia hizo una mueca mientras mordía su uña, no podía perder a Callum de esa manera, no sin decirle que sentía algo por él.
—Aún así, debemos alertar sobre los elfos a las demás aldeas en el camino, o pasará lo mismo que pasó en la última, serían atacados por los elfos —Claudia saco una polilla lunar—. Bien, esto nos ayudará un poco en el camino, rastrea la magia de luna, el fénix de Luna deja una gran cantidad en su camino
—De acuerdo
Mientras avanzanban Claudia recordó la última charla normal que tuvo con Callum, dos días antes de que el rey le dijera al príncipe su decisión. Callum parecía molesto por no poder dibujar algo nuevo, había pasado días solo suspirando frunciendo el ceño viendo a todos en el castillo.
—¿Has intentado encontrar la inspiración en una persona, entonces? — preguntó ella sonriendo
—Lo intenté, pero creo que he atraído a todos con los que estoy cerca y nada provoca chispas.— Su voz está amortiguada por el hecho de que todavía está con la cabeza sobre la mesa, pero Claudia puede escucharlo.
—¿Alguien nuevo, entonces? Algún amigo o amiga que tengas cerca. — ella sugiere y Callum finalmente levanta la cabeza para mirarla
Callum la había visto fijamente y había sonreído sonrojado, estaba seguro que él se lo pediría ese día, de no ser por Ezran quien llego a interrumpirlos. Claro que Claudia quería al pequeño príncipe, después de todo era su futuro rey y ella trabajaría a su lado para proteger Katolis. Pero ahora era demasiado tarde. Esa elfa ya he ganado y ha seducido a Callum.
—Clauds — Soren interrumpe el tren de pensamientos de la joven hechicera—. Tu insecto se ha detenido.
Claudia baja del caballo, vio las ramas en el suelo, habían pasado por ahí, al menos por la parte de arriba de los árboles, se podían ver rastros de ramas y follaje destrozado, así que ellos sin duda estaban en buen camino. Claudia había logrado herir a ese animal salvaje. Y a la elfa ¿Que podría hacer con las partes de una criatura mágica como esa ave? Tenía confianza en su padre, en que él resolvería todo. Pronto Katolis regresaría a la normalidad.
—Ellos pasaron por aquí, pero ahora que es de día, esa criatura no podrá volar muy rápido. Quizás tenemos suerte y no hayan cruzado la frontera aún.
—De acuerdo, digamos que el medio príncipe y la elfa siguen en Katolis, ¿Cómo vamos a encontrarlos? Nos llevan mucha ventaja —Soren se cruzó de brazos en una posición que parecía estar pensando.
—No pueden ir muy rápido, ella está herida, logré herirla con un dardo de magia, así que no podrán ir muy rápido y tampoco podrán ir a las aldeas, es una elfo, despues de ese ataque en Lost Valley no podrán parar en las aldeas humanas, toda la Pentarquia ya sabe. Recuerda lo que padre siempre dice; "Al final, un hombre no es si no el recuerdo de cuanto ha hecho ¡Los hechos derivados de sus promesas! No lo olviden. ¡Nuestra familia cumple sus promesas! ¡Somos los defensores de la humanidad"
Claudia vio a Soren con una gran sonrisa, repetir esas palabras la llenaban de un gran orgullo, poder ser parte de algo tan grande y ayudar a su padre era simplemente algo indescriptible.
—Ahora tratemos de hacer lo mejor para asegurarnos de salvar a Callum.
—Claro, vamos a "Salvar a Callum" —repitió Soren, aunque no estaba seguro de eso, más bien sabía que su padre quería que se deshiciera del príncipe. Soren sintió un dolor en el estómago solo de pensar en tener que hacerlo, era cierto que aveces lo odiaba y que había usado su arma la noche anterior, pero cuando tuvo la oportunidad simplemente dudo unos segundos, segundos que Callum uso para escapar del filo de su arma.
—¿Tienes algo en tu bolso mágico que nos ayude a encontrarlos?
Claudia sonrió.
—Quizás… —le mostró una trenza—, una de las flechas de los soldados logro quitarle esto. Que linda trenza, su cabello es sedoso —sonrió animada, después comenzó a conjurar un hechizo: Htap eht wolllof después sopló sobre la polilla de luna y está volvió a comenzar a volar— Créeme, le daremos noticias a padre sobre el paradero de Callum.
—Lo que haga que padre este orgulloso —Soren levantó su mano y la vio sin mucha emoción, se sentía mal, aquella misión se sentía extraña y no le gustaba. Avanzaron lentamente mientras el sol salía lentamente en el horizonte y una parte de Soren esperaba que Callum ya hubiera cruzado la frontera en esa maldita ave de luna o como se llamará— A buscar al medio príncipe, suena a un juego de niños.
—SorBear, te he dicho que no le digas así a Callum
—Lo que digas hermana, lo que digas —Soren sonrió hacia Claudia y siguió la polilla lunar. No entendía la magia, solo sabía que su hermana y padre eran personas increíbles que podían hacer cosas increíbles. Mientras él solo había fallado en su misión de proteger al rey.
"Soren ¿Por qué?"
La cara de sorpresa de Callum lo había tomado por sorpresa, incluso cuando apunto su arma contra él y noto el temblor, se supone que un soldado no debe dudar de las órdenes, pero él había dudado y había dejado que el enemigo lo tomara por sorpresa
— ¿Viste que el medi… que el príncipe Callum uso esa extraña roca e hizo magia?
— Sí, ya se me hacía raro que hubiera desaparecido la roca primaria de la sala de mi padre, así que esa elfa la robó. Callum no sabe cómo usarla. Seguramente quieren usar a Callum.
— ¿Eh? Claudia. ¿No es lo que hace tu magia? — preguntó Soren. Aveces no entendía a su hermana, podía decir que algo estaba mal, si no iba se acuerdo a lo que ella pensaba y que algo estaba bien, si caía dentro de su burbuja moral, incluso alguien como Soren se tía que eso era hipocresía, pero quizás solo era un tonto que no entendía realmente nada realmente.
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Castillo de Duren, Ukren Capital de Duren.
La situación en Duren había pasado de molesta a precaria, la reina Aanya había peleado, difícil pensarlo de una niña de solo once años, los años de intento de destituirla desde que tiene memoria, los intentos de asesinato la habían vuelto una chica fuerte, alguien que no se dejaba manipular fácilmente por los adultos.
Por fin llegó el amanecer y con los primeros rayos de sol la vida comenzó una vez más en Duren. La gente comenzó a salir lentamente de sus hogares llenando las calles a medida que cada uno comenzaba a trabajar en sus labores ignorantes de lo que había pasado la noche anterior en el castillo.
—Los nobles pagan bien a sus magos —observó la reina cuando fue de nuevo posible hablar y oír—. Ese anhelo por usar toda esa brujería oculta debe consumirlos.
El Duque Gerald, el noble y su familia que habían ayudado a pelear escucharon a la reina mientras tomaba un par de flechas y su arco.
—Desde el tiempo de sus madres los nobles de Duren han estado tratando de subir a alguien más al trono, fue difícil que aceptaran a dos reinas, decían que no habría futuro ni herederos al trono, eso llevo a revueltas y guerra civiles que hizo que ambas reinas pidieran ayuda de Katolis —explicó Gerald—. Su muerte fue lamentablemente.
—Pero aquí estamos —dijo la Reina a los nobles que la habían ayudado a escapar— Ahora somos unos villanos y unos traidores para la humanidad, como siempre han querido, creen que podrán tomar el trono —la princesa Aanya tenía su sospechas de lo que realmente había pasado, desde que supo del consejo de magos, sabía que algo así pasaría. No por algo había prohibido a sus magos que acudieran a esa reunión, pero ahora era más fácil descubrir a los traidores—. Ya no es posible tolerarme en la Pentarquia ningún segundo más, los magos se han corrompido por el poder y el gran mago de Katolis es el peor de todos, pero no dejaremos que estas personas quieran asustarme. He sobrevivido a golpes de estado, intentos de envenenamiento, si creen que vamos a ceder ante sus intentos de asustarme ¡Eso jamás pasará!
La sonrisa que cruzó su rostro era de lo más ominosa.
—Es hora de devolverles el favor.
—Reina Aanya, el gremio de hechiceros es muy peligroso, el mago de Neolandia preside el círculo oculto
—¿De qué sirve un monarca muerto? —durante un oscuro instante, pareció como si la reina estuviera sonriendo—, ¿Está listo el pasadizo que lleva a las bóvedas? —preguntó—, Salimos hacia los establos y los rodeamos para sorprenderlos por detrás.
—Pero majestad, eso es casi un suicidio. Hay asesinos elfos.
—No son elfos, lo que sean solo parecen elfos, he estudiado mucho y vi muchos elfos en Katolis. Creo que al final todos fueron traicionados, pero no por Xadia. Debemos darnos prisa antes de que comiencen a dividir al reino y Duren deje de ser conocido como los jardines de la Pentarquia.
La reina Aanya lo sabía, sabía que pasaba, lo sospecho en la boda del príncipe Callum, cuando el rey Florian se acercó a él con esa falsa sonrisa, la misma que le dieron los demás reyes cuando se celebro el consejo de reyes y solo el rey Harrow había estado impresionado de que alguien de su edad no necesitará un regente. El rey de De Bar sin duda era uno de los principales participantes en toda esa conspiración, tan solo con saber que la reunión de los magos oscuros había sido en ese reino le daba una clara señal del panorama. Además había que ser tonto para no unir los puntos y saber realmente lo que había pasado. Pero claro, los prejuicios son algo tan fácil de manipular, que las personas solo caen ante ellos, es mejor culpar a los elfos de ser crueles; que admitir que los propios humanos pueden ser quienes causen más sufrimiento a su propia especie.
—Puede que ellos ya hayan ido hacia los establos para evitar nuestro escape —dijo Gerald—, la casa Tulmam es la única que tiene tanto dinero como para contratar magos oscuros.
—No iremos a los establos —respondió Aanya—, si fueron los Tulmam fueron muy idiotas, no por nada he sobrevivido tantos intentos de asesinato. La familia Real de Duren tiene el cáliz.
La familia que la acompañaba solo había escuchado del cáliz, un artilugio mágico que había pasado de generación en generación entre la monarquía del país, algo que solo un verdadero gobernante de Duren podía usar, si alguien trataba de tomarlo a la fuerza se quemaría hasta las cenizas. Además revelaba a quien lo tocaba si tenía un rastro de magia, los antiguos reyes tenían miedo de los elfos y mandaron hacer muchos otros artilugios y objetos mágicos para contener algunos ataques de Xadia. Pero ahora sería usado para encontrar a los traidores en la propia corte de Duren. La reina Aanya corrió por los pasillos, el fuego comenzaba a expandirse, claro que habían sido listos, aquellos monstruos en forma de elfos y la magia que había desatado el fuego en sus aposentos estaban diseñados para matarla, para que no escapara de ninguna manera, solo no contaban con los pasadizos secretos y que uno de los nobles cuidaria de ella aunque arriesgará a su familia.
La reina y su comitiva se dirigía hacia la gran abertura donde habían estado las ventanas de la habitaciones privadas, exclusivas para las visitas más importantes, hacia los patios de abajo donde estaban los magos de los Talmum y los soldados del conde Sergey.
Escapar parecía casi imposible para la reina, pero ella no se daría por vencida, era una niña, todos apostaban a eso para aprovecharse de ella. Pero había aprendido uno que otro truco. Tomó su arco y flecha, desde pequeña a sido buena disparando, solo un buen disparo basto para atravesar la garganta del mago oscuro.
—¿Que está haciendo Reina?
—Vivir —respondió con un tono serio y desafiante
Aquello acabaría de dos maneras posibles; los soldados de Sergey podrían atacar a la reina, pero no estaba sola, y el noble que estaba a su lado tenía muchos soldados, soldados que podrían estar escondidos esperando para atacar.
La reina sonrió.
—¿Acaso su amo puede liberarlos de la traición?
Fue cuando algunos soldados bajaron sus armas, se inclinaron ante ella y atacaron a los soldados que aún tenían la intención de atacar a la reina.
—Nosotros servimos a su majestad Aanya.. —dijo uno de los soldados—, por favor su majestad, perdone nuestras vidas y si hemos cometido un error lo pagaremos con nuestras vidas —el soldado coloco la espada contra su garganta en espera de una orden de parte de su majestad.
—Perdonaré sus vidas, ahora reúnan a los sobrevivientes de la guardia real, que me vean en la sala del trono, hay algunas cosas que resolver.
Aanya sonrió, aquellos insensatos hombres en verdad tendrían que pagar caro el tratar de matarla.
Sergey se movió de un lado a otro nervioso. Hubo una conmoción cuando las criadas del castillo de Duren descubrieron que su majestad no estaba. No podían haber fallado, durante cinco años Sergey había servido de regente de Duren, pero cuando la niña cumplió cinco años Lord Gerald se hizo cargo de ella, cuando cumplió diez años decidió que no quería ningún regente, claro que eso no impidió que tratarán de matarla, una bastarda en el trono de Duren era una broma, nadie sabía quién era el padre de esa mocosa, si tan solo la reina no hubiera decidido que no quería un rey y se había casado con una mujer evitando que el reino de Duren tuviera descendientes reales. Sergey no podía perdonar que no hubiera alguien de sangre real en el trono. Además había más aspirantes al trono con derecho real y sanguíneo.
—Hemos encontrado el cuerpo de una niña en los pasillos quemados por el fuego creado por el mago de Lord Tulman —susurró uno de los eunucos.
Sergey sonrió, aquello solo podía significar una cosa, habían matado a la mocosa, unirse a los magos oscuros y la promesa de Lord Viren se habían cumplido, aquel mago era sin duda peligroso. Sergey camino rápido hacia la sala del trono, los grandes nobles y comerciantes de Duren se encontraban ahí, muchos estaban heridos, los seguidores de la bastarda Aanya, era una lástima que no todos se hubieran muertos. Pero Duren quedaría indefenso sin el poder de los nobles.
—Debemos aceptar que quizás la reina haya muerto —el conde Sergey fingió una mueca de tristeza—. Son momentos difíciles para Duren y la Pentarquia, los elfos han atacado a nuestra reina, se inició un fuego en la batalla. Es probable que su majestad este muerta.
Se escucharon murmurllos de conmoción y algunas sonrisas disimuladas. Los nobles habían pagado caro al gremio de magos oscuros por ese resultado.
—Con el dolor de nuestra alma debemos aceptar que quizás la muerte de la reina es algo inevitable y nombrar un regente.
—Si los demás reinos se enteran que no tenemos un rey estamos vulnerables —dijo Lord Tulmam.
—Sugiero un regente —se escucho—, Lord Tulman es el más indicado, es quién lleva más tiempo en la corte sería lo más idóneo.
Varios nobles sonrieron con satisfacción, mientras otros mostraron su desacuerdo
—Hay leyes para decidir una nueva familia real, esto no es algo que podamos decidir ahora —dijo uno de los presentes
—Pero Lord Tulmam es pariente lejano de su majestad, aún tiene sangre real.
El sonido de las puertas abriéndose y el silvido de una flecha incrustandose en el trono hizo que los nobles se pusieran en guardia
—¿Qué clase de…? —Lord Tulmam se quedó sin palabras al ver a la pequeña reina caminando hacia ellos.
Tenía el rostro empapado de sangre y la ropa sucia, pero estaba viva.
—Vaya, parece que mis nobles han decidido que no había que buscarme para hablar de una nueva línea real.
—Su majestad, está con vida… que felicidad —Hablo Lord Sergey, el hombre estaba rojo, no podía ser que hubieran fallado de esa manera, tantos años de preparación y planeación para que todo se perdiera en una noche.
Un silencio incómodo se formó en la sala del trono, los nobles que habían conspirado sabían que si se enteraban de eso sus cabezas colgarian en las puertas del castillo. El sonido de las puertas de la sala del trono cerrandose detrás de la guardia real les hizo saber a los conspiradores que lo que habían iniciado la noche anterior estaba lejos de terminar.
—Así que… Lord Tulmam, usted es el elegido por Lord Sergey, no solo eso. También tiene un gran control en el comercio de Duren y Del Bar. Es una sabía decisión —Aanya se sentó en el trono, su ropa sucia no desmeritava su elegancia, una elegancia que solo una verdadera noble podría portar en un momento así.
—Afuera había un mago oscuro —dijo la Reina—, y soldados.
Tulmam sintió el sudor frío recorrer su cuerpo. La reina Aanya lo sabía, sabía quiénes habían organizado eso.
—Su majestad, los elfos de luna atacaron, el mago oscuro vino a defender a Duren de esos salvajes.
—La consideración de los nobles es digna de alabanza —Aanya no demostró ningún avisto de resentimiento. Un soldado se acercó sosteniendo el cáliz real de Duren.—. Pero ese mago oscuro no parecía querer protegerme, como saben, el Cáliz de la casa real de Duren es una reliquia que solo la realeza puede sostener, cuando muere una familia real y sube otra al trono, el Cáliz cambia de dueño, es un objeto mágico de gran valor para nuestro pueblo. Esta diseñado para proteger a los reyes de los traidores. Ahora, no quiero acusar a sus excelencias de algo así, pero son tiempos difíciles, con elfos atacando —había sarcasmo en las palabras proferidas por la reina—, así que... —Aanya tocó el cáliz, avanzó lentamente entre los nobles, si un hombre traidor a la corona tocaba ese Cáliz este se iluminaria, y si alguien trataba de robarlo este se quemaría, ya había pasado antes con un noble que había querido robar el Cáliz de Duren.
Tulmam retrocedio, llevo su mano hasta su bastón donde escondía una espada, si iba a morir mataría a la maldita bastarda. Cuando la reina estuvo a una distancia prudente el sonido del acero de dos espadas se escucho, había sido Sergey, quizás había tenido el mismo pensamiento o sabía lo que quería hacer, cualquiera el caso el conde se avalanzo contra el guardia real
—¡No eres más que una maldita mocosa bastarda, no mereces esa corona! —Atacó como un animal acorralado, no moriría sin pelear.
El hombre de armas emitió un alarido bronco al tiempo que retrocedía tambaleándose y agitando la espada fieramente para mantenerlos a raya. Entonces un sonido sordo se escucho, la reina había lanzado una daga que impacto en el estómago del traidor, la sangre manchó la exquisita alfombra bajo sus pies. La reina Aanya no mostró emoción alguna, los nobles presentes lo entendieron, la reina no tenía intención de dejarlos salir de ahí sin pagar por su traición, varios corrieron hacía las puertas cerradas. Aanya camino alrededor del trono mientras veía como su corte se veía reducida, no podía matar a todos los nobles, pero si podía mostrarles que no era solo una niña a la que podían querer matar, por fuera mantenía esa postura altiva, pero dentro de ella la niña que vivía ahí tenía miedo, todos ellos con sus máscaras de amabilidad. Todos esos años habían estado esperando, conspirando para tomar su vida, si sus madres vivieran ella hubiera tenido una infancia feliz, quizás sería una niña como la que había muerto en el ataque de aquellas criaturas que parecían elfos, la hija de Lord Gerald.
—Las tierras y ducados de Lord Sergey serán entragadas a la corona, sus títulos nobiliarios quedan revocados, la familia del traidor ha dejado de ser noble, deben abandonar la corte y sus mansiones.
Tenía miedo, la reina tenía miedo y estaba sola, mientras hablaba a los nobles que habían sobrevivido y estos agachaban su cabeza Aanya sentía que quería vomitar, el olor a sangre le daba náuseas. Quería llorar pero no había nadie que pudiera consolarla en ese momento. Tulmam se inclinó ante ella.
Aanya sabía que no podía matarlo sin acarrear más problemas, tal como lo había dicho ese hombre controlaba gran parte del comercio entre Duren y Del Bar. Apretó los puños, Sergey había sido astuto. Había protegido al traidor y eso solo quería decir que debía seguir cuidando su vida.
—Ahora que hemos limpiado nuestra corte de los traidores —la reina mordió su labio inferior. Sabía que aquello era una mentira, los mayores traidores aún estaban ahí—, hay que limpiar el piso… Conde Sergey, usted tiene un lugar especial en los calabozos del castillo— Se inclinó había el hombre herido, después caminó hasta las puertas, cuando estuvo afuera de la sala del trono sintió que las fuerzas la abandonaban
—Lo hizo bien su majestad —el mismo soldado que antes se había inclinado ante ella sonrió para ella dándole una reverencia—. Debería descansar. No deje que ellos la vean de esa manera.
Aanya se recompuso, entro a una habitación vacía y se permitió llorar, derrumbarse… estaba asustada, tenía miedo, se abrazo mientras las lágrimas recorrían sus mejillas. ¿Por qué tenía que ser así? Ella no pidió nacer como hija de una reina, vio su colgante y lo presionó con fuerza contra su pecho. ¿Cómo podia extrañar a personas que jamás conocio? Si tan solo tuviera un amigo real. Estaba tan sola rodeada de enemigos que sonreían con falsa amabilidad. La reina de Duren lloro por mucho rato, vio por la ventana, seguramente la vida en el pueblo sería animada, ajenos a todo lo que había pasado durante la noche.
La puerta sonó y ella sorbió su nariz y limpio sus lágrimas.
—Disculpe la molestia, pero ha llegado una carta de la General Amaya de Katolis.
Aanya tomo el pergamino con el sello de la guardia real. Aquello era inesperado, al parecer el príncipe Ezran estaba de camino, en el pergamino no daba muchos detalles salvo que el príncipe necesitaba ser escondido. Tal como Aanya había sospechado todo comenzaría a cambiar en la Pentarquia. El poder de los reinos había perdido el equilibrio. Parecía que nuevos peligros se avecinaban.
—Necesito que preparen un banquete real y limpien la sala de la corona, también regresen el Cáliz a la bóveda real.
Aanya ya había tenido suficiente de llanto, suspiro fuerte. Recompuso su actitud, después sonrió y pidió que le prepararán su mejor ropa, no podía recibir a un príncipe con la ropa sucia. Después de todo era una reina. Y debía comportarse como su título lo dictaba.
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La misión de Rayla era la prioridad más importante. Todo lo demás a su alrededor se desvaneció en la nada cuando su objetivo se repitió en su mente. Nada más en ese momento podría distraerla. Ella estaba corriendo. Tan rápido como pudo, rebotó en cada azotea de la ciudad, escondiéndose, recorriendo los caminos. Sus ojos perceptivos exploraron las multitudes, los ojos se centraron en el objetivo, el objetivo que necesitaba encontrar.
Ella no podía perderlo.
Ahora no.
Su atención se vio momentáneamente atrapada por un breve destello de algo que se convirtió en un callejón. Se veía como su objetivo. Eso era todo lo que necesitaba para entrar corriendo. Saltó a través de la calle y se dirigió al siguiente tejado. En silencio, maniobró su camino por encima del callejón, siguiendo a su nuevo objetivo. Parecía que esta dama sostenía lo que quería. Los ojos de Rayla se entrecerraron en el objeto, estaba claro para ella que ahora era su oportunidad.
Se precipitó por el techo y se lanzó al callejón. Aterrizando perfectamente sobre sus pies, miró a la mujer, mantenía la capucha en su cabeza y sus manos escondidas en unos estúpidos guantes. Desenvainó sus espadas gemelas, cruzándolas hacia la dama.
—¡Eso no te pertenece, entrégalo! —Gritó ella.
La dama jadeó de miedo mientras sostenía sus manos cerca de su pecho.
—¡Q-Qué estás hablando! —suplicó— ¡Y-yo no tomé nada!
Los ojos de Rayla se entrecerraron implacablemente hacia la mujer.
—Entonces, ¿qué es eso en tus manos entonces? —desafió, apuntando su espada derecha hacia la mujer.
Ella se encogió de miedo mientras la confusión golpeaba su rostro.
—¿Q-qué? ¿Te refieres a mi bufanda?
—No es tuyo —escupió Rayla.
El miedo dentro de los ojos de la dama se amplió diez veces.
—¿Lo-lo siento? Yo ... no sé de qué estás hablando, mi madre acaba de darme esto —suplicó mientras desplegaba la tela y se la tendía—. Aquí, t-tómalo! ¡Por favor no me hagas daño!
Los ojos de Rayla se abrieron en estado de shock al ver la bufanda desplegarse a la luz de la luna, revelando claramente su tono rojo más oscuro. No se parecía en nada. Su rostro cayó al darse cuenta de lo que estaba haciendo.
—Oh... estoy… —ella retrajo sus espadas y levantó las manos—, estoy muy, muy avergonzada... lo siento señorita! —se disculpó. Dio un paso adelante y se detuvo mientras veía a la mujer encogerse—. Estoy... esto es un malentendido, yo... y yo solo...— suspiró—, lo siento mucho. Yo... solo pensé que lo robaste —murmuró, obviamente avergonzada cuando las palabras salieron de su boca.
La mujer pareció relajarse un poco más, una pequeña sensación de alivio salió de sus labios.
—¿Estás ... buscando la bufanda de tu amigo?— Preguntó ligeramente.
Rayla asintió mientras dejaba escapar una risa tímida.
—Sí ... es un rojo ... lo siento ... realmente reaccioné de forma exagerada aquí. Yo...
—¿Esta bufanda significa mucho para él, supongo? —Adivinó la mujer, atreviéndose con una sonrisa—, y debe significar mucho para ti, ¿sí?
La cara de Rayla se sonrojó mientras encogía la cabeza sobre sus hombros, haciendo una mueca ante el reclamo.
—Sí... él… —ella suspiró—, escucha, lo siento mucho por esto. Puedo... pagarte, no sé, intentar...
—Está bien querida —la señora se despidió. Rayla abrió la boca, lista para objetar—. Claramente tienes cosas importantes que hacer. La próxima vez, trata de no asustar a la gente en un callejón
Sus palabras provocaron otra mueca por parte de Rayla, pero no obstante sonrió.
—Correcto, lo siento. De nuevo —añadió tímidamente, alejándose de la dama.
—Ve a buscar la bufanda de tu amigo —le indicó, guiñándole un ojo—. Si veo algún pañuelo rojo, me aseguraré de avisarte la próxima vez que saltes
La mujer se percató que era una elfo, pero también supuso de quién se trataba ¿Por qué no dijo nada? No estaba segura, quizás porque había algo en la forma de hablar de esa mujer con espadas que le hacía pensar que para ella era importante encontrar esa bufanda que le pertenecía a alguien muy querido por ella
Rayla asintió con la cabeza.
—Gracias.
Con eso, saltó al techo y continuó su recorrido por el parque por la ciudad. Nunca había tenido más prisa por salir de una situación. Junto con la clara vergüenza que sentía, también tenía prisa. Esta era una misión importante después de todo. En el momento en que los dos llegaron a la posada de esta ciudad, Callum notó que faltaba su bufanda. Acababa de darse cuenta tan pronto como comenzó a ordenar sus pertenencias.
—Se fue.
Rayla en ese momento, se estaba acomodando en la cama. Levantó la cabeza hacia Callum, que miraba con los ojos muy abiertos sus bolsos.
—¿Qué es? —Preguntó ella.
—Mi bufanda… —susurró en voz baja.
Ella instantáneamente salió de la cama y corrió hacia el niño.
—¿Qué? ¿Cómo? ¿Alguien lo tomó?
Callum se encogió de hombros.
—Yo solo... el pueblo estaba tan lleno de gente... debe haberse escabullido —murmuró. También llevaba su capa puesta, había mucha ropa sobre él tanto como ella que cubría sus cuernos y sus manos. En un espacio lleno de gente, fue fácil que se le pasara por la cabeza una fracción de segundo. Y una fracción de segundo es todo lo que un ladrón necesita.
Las cejas de Rayla se fruncieron de ira. "Alguien se lo robó".
—Debes decirle a algún agente de la ley —ordenó ella, tomando el brazo de Callum mientras se dirigían a la puerta.
Pero Callum se quitó el brazo con fuerza mientras miraba a Rayla con sorpresa.
—¿Y llamar la atención sobre nosotros? —Gritó en voz baja—. Ray, está bien —ella notó cuán fácilmente las palabras salieron de sus labios—, no podemos arriesgarnos a una atención así en este momento. Es... además, podría haberlo dejado caer. Puedo buscarla cuando salgamos mañana.
Como si eso no fuera más difícil. Rayla aveces se sorprendía de el positivismo de Callum.
A ella no le gustó lo rápido que se dio por vencido. Tampoco le gustaba cómo Callum pensaba tan poco en el su artículo de ropa claramente significativo que llevaba. Ella sabía lo que significaba para él. Le había dicho que perteneció a su padre y su madre se la dio, era algo de valor sentimental. Pero, siempre pragmático, sabía que no valía la pena hacer todo lo posible para buscar algo tan pequeño como una bufanda. Pero el peso detrás era tan grande como su misión de llegar a Xadia y buscar ayuda. Rayla no quería sentarse y verlo enfurruñarse por algo que podían arreglar. Algo de lo que ella podría ocuparse fácilmente. Ella le debía demasiado para dejarlo pasar. Entonces, después de un sueño fingido, con Callum como una cucharita obviamente, Rayla permitió que Callum se quedará solo en la cama, se colocó la capa y capucha y cubrió su cabeza. Ahora estaba en una ciudad humana sin saber dónde buscar y aparte tenía que mantenerse oculta. De pronto algo llamo su atención, la había encontrado, un joven tenia la bufanda de Callum. Sin perder tiempo Rayla se apresuro a llegar con el ladrón, el chico se asusto cuando vio a la chica de la capucha
—Eso no es tuyo —Rayla dijo con la voz molesta, realmente quería devolverle a Callum su bufanda, quizás era algo tonto, un pedazo de tela, pero no podía verlo suspirar todo el tiempo por el único recuerdo que tenía de su madre.
—Yo la encontré, no la robé, ¿Cómo se que es tuya?
—Por qué no vendría a robar un pedazo de tela, eso es importante para alguien que quiero, así que lo haremos por las buenas o por las malas. Además de que te sirve un pedazo de tela
El joven se dio cuenta que ella hablaba enserio. Dejo la prenda en el suelo.
—Necesito pan para mi familia y la tela es de buena calidad
Rayla alzo una ceja, aquello la sorprendió ¿Que no Katolis era una reino rico? Fue cuando noto los callejones, había un poco de mal olor y el chico estaba sucio.
—¿Por qué está así este lugar? El centro se ve diferente.
El joven escupió el suelo.
—Ahí viven los nobles, los ricos, ellos se quedan con las cosechas, por qué es su terreno, los terratenientes piden tributo. La guerra solo dejó pobreza en estos lugares. Pero claro que eso al rey no le importo cuando fue a Xadia a matar a un dragón que solo hizo que esté lugar se volviera un infierno. Como sea, ahí está tu bufanda.
Rayla saco unas monedas de oro que Callum le había dado, estaba haciendo algo estúpido, pero el chico parecía decir la verdad. Y parecía que las noticias de la muerte del rey. Si es que podía confiar en las palabras de la hija del mago, no habían llegado a ese pueblo
—No robes las cosas. Y… quizás las cosas mejoren
—¿Por qué eres amable? — El chico dudo en tomar las monedas, después de todo nadie daba nada gratis— ¿Que quieres a cambio?
—Nada, solo… creo que me identifico contigo un poco.
Después de eso el chico acepto las monedas y agradeció, cuando Rayla volvió a la posada se topo con un Callum molesto.
—¿Dónde fuiste? —Preguntó cruzándose de brazos
—Solo hice turismo, después de todo este es el reino de tu padrastro. Además encontré esto
Callum abrio los ojos, era su bufanda. Realmente ella se había arriesgado por un pedazo de tela, algo que solo mantenía porque lo había sentir seguro, arriesgó su vida por devolverle algo que era valioso, aún así había eso había sido imprudente de muchas maneras.
—Ray, no tenías que hacerlo ¿Y si te descubrían? Tendríamos que irnos y estarías en peligro —Callum noto la marca donde las serpientes y el dardo que Claudia había usado habían lastimado su brazo, parecía doloroso y aún así ella hacía eso por él—. Solo no hagas estás cosas. Déjame curar tu herida.
Rayla fue conciente y vio a Callum poner un poco de ungüento, se preguntó si lo había empacado, pero era una acción linda. Que Callum se preocupara por ella, una asesina, no era algo normal, no estaba preparada para la amabilidad.
—Tú eres un humano algo tonto
—Lo sé, y tú una elfo testaruda, hacemos una buena combinación —después de decir eso Callum vendó su brazo—. Debemos partir, no podemos quedarnos aquí mucho tiempo, es peligroso
Ella sonrió y asintió, realmente no era un príncipe torpe cómo el creía. Era analítico, quizás sienpre dudaba de él y sus amabilidades, eso hacía que ella se preguntará quien lo había vuelto así ¿Por qué se consideraba inferior a otros? Cuando era obvio que era muy bueno
—Gracias, no prometo que no haré algo así en el futuro, te dije que te cuidaría, eres mi humano
—Claro, el sueño hecho realidad, pero también necesitas que te cuiden de que hagas cosas que te ponen en peligro, me dijiste sobre el código del asesino. Pero Rayla, no has matado a nadie así que no lo acepto, también quiero ayudarte y no ser una carga
—No lo eres —Respondió rápido.
—De todos modos, gracias por la bufanda —el príncipe besó su frente, un beso tierno que hizo que Rayla se sonrojara. Sí, sin duda ella no dejaría que nada le pasara a Callum, amaba a ese torpe humano que no se daba cuenta de sus talentos… pero ella lo veía, veía su potencial y veía su amabilidad.
Callum valía arriesgarlo todo.
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El rey Florian se dio cuenta de las intenciones de Lord Viren muy tarde, ese maldito mago los había engañado, no quería una alianza con ellos, los magos oscuros eran los que estaban aliados por su deseo de poder.
—Maldito —esas fueron las últimas palabras del rey de Del Bar cuando el asesino ahumado enterró su espada en su pecho. Florian vio el cielo, Harrow había tratado de hacer todo bien, pero ellos con sus prejuicios solo habían logrado que todo el esfuerzo del rey de Katolis fuera en vamos. Florian sonrió, que tonto había sido y ahora era tarde. Todo su reino caería en manos de alguien que sería manipulado o quizá alguien que solo quería un poder sucio. Magia oscura ¿Porque los humanos la usaban? Jamás sabría la respuesta porque lo último que vio fue el cielo por la ventana de su habitación.
