Capitulo 10

Una magia diferente.

«Hace mucho tiempo, el enorme continente, Xadia, era una tierra diversa con vida y magia. La magia se origina en solo seis fuentes primarias: Sol, Luna, Estrellas, Tierra, Cielo y Océano. Pero mil años después, un mago humano descubrió otra fuente: la Magia Oscura; esta permite a las personas crear magia simplemente tomando la esencia mágica de cualquier criatura Xadian, matándola. La práctica horroriza a los xadianos y pronto fue condenada. Los Elfos y los Dragones castigaron a la humanidad al expulsarlos por la fuerza a las tierras occidentales. El resultado fue un continente dividido, donde Xadia permanece en el lado Éste mientras que todos los reinos humanos permanecen en el Oeste.

Para garantizar la separación, el Rey de los Dragones, llamado "Trueno", se comprometió a defender la frontera que divide el continente. Siglos después, los humanos lograron usar una poderosa Magia Oscura para derribar al dragón».


La sol brillaba en el cielo. Su luz se iba oscureciendo dando paso a la luna, llamando a las criaturas del día para dormir y despertando a los seres nocturnos. El mundo se volvió dorado por un momento, y luego todo se desvaneció en las sombras. Era pacífico, con toda honestidad. Ni siquiera los diversos ruidos de la vida salvaje perturbaron a la joven pareja que caminaba bajo la luz del atardecer.

Los dos se tomaron de las manos mientras caminaban lentamente a través de la luz opaca del cielo y alrededor del bosque escondido. No era como en Silvergrove, pensó Rayla, pero las brillantes flores y las cortinas de enredaderas lo compensaban. Por encima de ellos, todas las nubes se regocijaron y vitorearon como si un niño perdido por fin llegara a casa.

—Callum ¿Estás bien? —Rayla noto que le costaba respirar y estaba sudando mucho

—Claro que sí… es solo que —Callum tomó varias bocanadas de aire, como Rayla debió haberse dado cuenta, él no era para nada atlético y caminar por el bosque denso no era exactamente algo que se le diera bien hacer. Ademas que debió decirle que necesitaba un momento, pero Callum no le había dicho nada durante dos horas de caminata cuesta arriba.

—Podemos tomarnos un momento cuando vamos por el bosque, además estamos cerca de la siguiente aldea —dijo Callum—. Me niego a dormir en el suelo está noche.

—¿La aldea con esa montaña embrujada? —preguntó ella con una sonrisa mientras veía a Callum. El joven parecía que estaba por dejar sus pulmones en el camino.

—La…Caldera… caldera maldita —mencionó—. Pero solo es una leyenda. Ni siquiera se porque le dicen así

—¿No es Posible que la descubriera Phineas el Maldito?

Callum la vio sorprendido, no podía creer que ella lo sorprendiera cada día. Él había leído sobre ese explorador en la biblioteca del palacio.

Rayla se percató de la mirada sorprendida de Callum, no es como si ella se hubiera dedicado solo a entrenar y lanzar armas contra objetivos, había aprendido cosas en la escuela.

—También he leído libros.

—Yo… no, lo siento no quise que pareciera qué no…

—Callum, calla, estás tartamudeando de nuevo, entiendo, mi apariencia física te deja sin palabras. Pero al parecer los humanos piensan que los elfos somos monstruos incapaces de comprender algo, también tenemos escuelas y un sistema de gobierno. ¡Por Garlath! Si no te amara ya te habría golpeado hasta la muerte

—Casi muerte —dijo Callum

Rayla frotó su sien, Aveces hablar con Callum la hacía reír demasiado, además comenzaba a darse cuenta que realmente muchas veces no se daba cuenta de las propias cosas que decía y eso lo hacía más encantador.

—Bien, te golpearé hasta casi matarte, como pareces estar mejor, podemos proseguir.

En el momento que ella dijo esas palabras, la sonrisa de Callum se borró, claro, tenía que parecer estar bien para que ella quisiera seguir su recorrido, tomo aire un par de veces

—Tienes razón, debemos de seguir. Quizás en el siguiente pueblo podamos conseguir un caballo..

Rayla sonrió con ternura, Callum también podía ser muy optimista sin darse cuenta, no era una debilidad, solo era algo que lo hacía demasiado porpenso a la desilusión.

—De acuerdo, pero no te enojes si eso no pasa.

Callum acomodo su mochila con las cosas que llevaba, aún no había leído la carta de su padrastro, no se sentía listo para hacerlo. Pero sabía que debía leerla en algún momento.

—Te amo. ¿Te lo dije hoy? —preguntó el joven Príncipe honesta y tiernamente.

En respuesta, ella se rió y respondió con ironía: —Oh, solo unas veinte veces. Yo también te amo, Callum. Pero eso no evitará que sigamos caminando —Rayla se voltea a verlo, se acerco un poco a él, quizás uno de esos errores que no debería hacer porque cada vez que está cerca de Callum siente una especie de burbujas en su estómago

El verde intenso se encuentra con el lila pálido cuando ambos se acercaron, casi tocándose, pero aún muy lejos. Justo cuando estaban a centímetros el uno del otro, se separaron por el sonido de unas ramas. Ellos se sentían un poco más libres caminando por el camino "difícil" como Rayla decía, así que ella no se cubría. Pero quizás sea buena idea comenzar a hacerlo. Para sorpresa de ambos era solo un conejo, aún así decidieron que no era tiempo de romance. No podían darse ese lujo.

—Entonces, Rayla, jamás terminamos ese juego de las preguntas

—¿Que? ¿Enserio quieres seguir con eso?

—Claro, es una buena manera de matar el tiempo. Déjame hacerte una ¿Hay algo a lo que le tengas miedo?

Rayla se detuvo, era su secreto, Callum no podía esperar que le revelará su más oscuro secreto.

—N...no —respondió rápido—, fui entrenada para no tener miedo

Esa respuesta desilusionó un poco al príncipe, pero también era algo que se esperaba, después de todo se decía que los elfos sombra de luna tenían un credo y un entrenamiento que rivalizaba con el de las fuerzas de su tía. Pero si ella tenía aunque sea un poco de miedo ha algo, eso quería decir que podía sentirse más cerca de ella, porque hasta el momento, aunque ella dijera que lo ama, Callum se siente un poco inseguro, quiere ayudarla, quiere ser algo más que alguien que llevar hacía un lugar.

"Medio príncipe, ni aunque uses armadura lograrás hacer algo"

Por alguna razón recordó las palabras de Soren y eso lo hizo sentir molesto.

—Deja de suspirar fuerte —dijo Rayla al notar como su rostro se ponía serio y hacia ese sonido que la irritaba—, al agua —respondió rápido—. Los ríos, el mar, lagos. ¿Esta bien? Tengo miedo a eso. Ahora deja de parecer un príncipe triste.

Eso hizo que Callum dejara de recordar, al contrario, por alguna razón se sintió más cerca de Rayla.

—Bueno, eso es... Yo tengo miedo de muchas cosas. Así que creo que somos una gran pareja.

—Callum, lo haces de nuevo, hablas mucho, mejor mueve tus lindas piernas y avanza más rápido

—Ok, ya voy, solo camina más despacio —dijo apresurandose a alcanzarla. Sin duda ahora se sentía un poco más cerca de ella.

Rayla sonrió, sabía bien que Callum estaba evitando el tema de su padrastro, él era muy expresivo cuando se trataba de sus sentimientos; Rayla sintió un ardor ahí donde la magia oscura la había tocado. Ardía y se sentía incómodo, pero era más importante llegar a Xadia.

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Los paramos de Evenere se extendían por todo el camino. Farrah luchó contra el lodo que llegaba a sus pantorrillas, el seminelfo debía llegar pronto con su reina. Ya estaba avanzando por el lodo a zancadas. La ira lo ahogaba y con ella el deseo voraz, la necesidad de atravesar a cualquiera de aquellos hombres responsables de haber emboscado a su reina. ¿Elfos? Claro que no, él conocía sobre elfos, no por nada era mitad Elfo de sol. Pero estaba bien, eso solo hacía que su ira creciera, necesitaba a alguien con quien desquitar ese mal humor.

No tardó mucho en ver satisfecho su anhelo.

Frenó y ladeó una lanza con la espada para, acto seguido, agarrar por el cuello a quien la blandía, darle la vuelta y lanzarlo contra otro hombre de armas que iba detrás. Luego lo atravesó con la espada para dejarlo allí ensartado. A continuación, se apoderó de la espada del enemigo mientras este, atravesado, gritaba y se desgarraba. La usó para abrir la garganta de un segundo guerrero. Después retrocedió precipitadamente a dónde unos hombres impedían su paso.

Un rayo verde iluminó el lugar.

—¿Cómo pinta la cosa? —la voz de una mujer sorprendió a los soldados que atacaban a Farrah, pero no al guardia de la reina.

—No muy bien, madre.

La mujer se encogió de hombros, hacía años se había resignado a no volver a ver a su hijo; cuando descubrieron su relación con aquel elfo tuvieron que abandonar su hogar y refugiarse en los paramos. Ahí fue donde con ayuda de su pareja aprendió aquellos hechizos, no era magia primaria, pero tampoco magia oscura. La naturaleza también podía usarse, aunque la esencia era la misma que usaban los magos oscuros.

—Lo estás haciendo bien, ya sabes, para ser un meztizo.

—Me honras —dijo mientras cargaba con todo el poder de su acero contra un enorme guerrero enviado para matarlos.

—¿Pero que? ¿no son esos soldados de Evenere?

Farrah sonrió mientras su espada se teñia de sangre de sus enemigos. Después cuando todo hubo acabado guardó su arma.

—Supongo que no lo sabes, Xadia a traicionado el Acuerdo. Así que por alguna razón estúpida los soldados del mismo país están acabando a los nobles, ¿No es gracioso?

La mujer se cruzó de brazos, el tono de su piel morena y sus canas la hacían de una belleza exótica.

—¿Ese acuerdo de casar al hijastro del rey de Katolis con una elfo? —la mujer escupió—. Si eso fuera posible, si hacer esas cosas terminaran con esta guerra, se había hecho hace mucho, esas son ilusiones —había cierta tristeza en la mirada de la mujer—. Solo les espera dolor y sufrimiento a quienes van contra el orden natural. Humanos y elfos jamás serán amigos, los humanos buscarán protegerse y los elfos buscarán destruir a los humanos, ha sido así por muchos siglos, una boda arreglada no cambiará eso

Farrah observo a su madre, sabía bien a lo que se refería, ella y su padre tuvieron que esconderse, que esconderlo antes de que los soldados del antiguo rey los capturaran; antes que mataran a su padre frente a sus ojos y lo vendiera en el mercado de esclavos para servir a amos crueles que solo lo usaban como una mascota, y cuando se aburrieron de él lo mandaron a las minas a buscar materiales de elaboración, morir en las minas de Teskra no era algo que le deseara a ningún elfo o humano. Fue años después cuando la reina lo saco de ese lugar, mientras pudiera servir a la reina de Evenere, Farrah sería feliz.

—No me parece que les queden más magos o arqueros —dijo la mujer señalando a los hombres muertos— ¿Dónde está tu reina? Supongo que la trajiste aquí en busca de protección.

Farrah salió del lodo y camino lentamente, su reina estaba cerca de ahí.

—Está cerca, ahora debo ir por mi señora.

A su espalda escuchó el ruido de un guerrero que cargaba hacia él, se giró a tiempo de apartar su lanza con un hábil golpe de una de sus enormes manos. Sin perder un segundo, le arreó un puñetazo al guerrero en pleno rostro.

La cabeza con yelmo del guerrero se fue hacia atrás mientras su cuerpo, enfundado en la armadura, siguió adelante durante unos pocos y desarticulados pasos para terminar por derrumbarse. Farrah vio a uno de los hombres que habia derribado y admiró el coraje que tenía al ir contra él.

El hecho que su casco se hubiera caído durante la batalla revelaba las pequeñas protuberancias en su cabeza, no muy grandes a causa de que uno de sus antiguos amos había encontrado interesante cortarle sus astas y venderlas a un mago oscuro como pago por sus servicios.

—Creo que ese era el último —dijo la mujer sonriendo, después esperó que su hijo saliera del lodo—. Sigues siendo guapo. Aún si te han quitado tu encantó —tocó su cabeza—, pero aún tienes los ojos de tu padre.

Farrah sonrió y la abrazo.

—Ahora debo ir a buscar a su majestad.

La mujer chasqueo la lengua.

—Pero vaya que han sido traicionados, apuesto que esto no se lo veía venir la reina de Evenere. Ningún rey se lo veía venir, pero cuando se meten con la magia oscura ya están condenados, es algo que todo aquel que tenga un poco de sentido común aprende. La difunta reina Sarai era la única que tenía un poco de sensatéz, aún así su esposo no dudó en atacar a Xadia por vanidad.

El joven meztizo asintió, ya habían previsto la traición, y no es que la reina fuera tonta, bien lo había dicho, todos serían una amenaza; así que habían previsto el escape. El gran mago de Katolis tenía sus convicciones, creía que hacía lo correcto, pero los otros magos oscuros eran más que viles y traidores, hombres astutos; así es como ellos se hacían llamar. Farrah escupió al pensar en ellos con sus túnicas tomando la vida de las criaturas para sus hechizos. Seres despreciables, eso era lo que eran los magos oscuros, solo unos humanos viles y crueles. Ni siquiera los elfos tenían ese nivel de malicia.

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Derick observo a su alrededor mientras pensaba en lo ocurrido los últimos dos días. Había informado a su reina todo lo que había escuchado en la reunión, porque la reina Fareeda era una mujer astuta.

—¿Y bien? —preguntó la reina detrás del joven mago— ¿Cómo fue el gran gremio de magos oscuros?

Derick hizo una mueca.

—Solo un montón de hombres y mujeres asustados por lo que pasa en los paramos y bosques de este país.

Fareeda palmeo la espalda del joven, era un buen mago oscuro, demasiado bueno para su gusto, demasiado joven, sería una pena si algo le pasaba. Al ver su espalda le recordó al joven príncipe de Katolis.

Al final de una tormentosa tarde, cuando el sol consiguió asomarse al fin entre jirones de oscuras nubes, la reina Fareeda observó el panorama a su alrededor, había hecho bien al tener un plan de respaldo. Desde el anuncio de la boda real del príncipe de Katolis con una elfo sombra de Luna la reina sabía que no podía confiar en nadie, ningún rey, después de todo su marido había sido un hombre simple, por eso había sido fácil solo prescindir de aquel rey sin talento. Las facciones de los distintos clanes del castillo estuvieron discutiendo cómo afrontar debidamente el Destino del Reino.

Los caballeros de mayor prestigio y dignidad prefirieron ignorar por completo la innoble circunstancia y atender sus ocupaciones habituales. Así que para Fareeda fue fácil asumir el mando del reino, pero claro, esos malditos magos oscuros creían que todo estaba listo y dispuesto para ellos, para crear una nación sobre la sangre de los reyes. Quizás el ejército de Evenere no competía contra el de Katolis, pero tenía buenos soldados, soldados leales, y otros malditos cobardes.

Algunos cadetes, desesperados hasta la histeria, cogieron armas y se dispusieron a resistir el asalto final de los asesinos elfos, claro si esos monstruos eran realmente elfos. Sin embargo otros, quizás un cuarto de la población total, esperaron pasivamente, casi felices, por la posible muerte de la reina Libertina como decían a espaldas de la reina de Evenere, ya que el hecho de que Fareeda se hubiera quedado con la corona y no se casará para tener un rey regente era algo que escandalizaba a los nobles

Al fin, la muerte llegó para todos

por igual.Y todos extrajeron de su agonía cuantas satisfacción podía deparar tal proceso, esencialmente despiadado. Pero así era la guerra, llegaba acompañada de la muerte como amiga.

—Ahí viene —dijo Derick sonriendo, ya comenzaba a pensar que el guardia real había muerto. Pero no venía solo, una mujer venía con él. Además el joven mago oscuro pudo observar las pequeñas protuberancias que el guardia real siempre mantenía ocultas bajo su casco.

—Todo está despejado —Farrah limpió un poco su armadura—. Algunos magos del círculo oscuro fueron vistos, pero no sé quedaron, en su lugar enviaron magos de bajo nivel, supongo que esperaban solo acabar con su vida, o me subestimaron, lo que me parece una falta de respeto.

Fareeda suspiro, aquello era un insulto. Mandar cualquier cosa para matarla, hacer que saliera de su castillo y matar a sus soldados. Esos malditos magos se habían vuelto locos. Y todo por la amenaza de una prohibición que no había sido confirmada, el rey de Katolis jamás dijo que la aceptaría, pero era más fácil suponer que lo haría eventualmente, ya había casado a su hijastro con aquella elfo de Luna, no había nada que dijera que no haría cualquier cosa que el rey dragón le pidiera. Visto desde el lado práctico, los magos oscuros podrían tener miedo de ser aniquilados. Fareeda podía entenderlo, pero seguía siendo una estupidez dejarse llevar por el pánico.

—¿No vas a decirnos quien es esa mujer? —preguntó la reina

—Ella es una habitante de los pantanos.

—Una wicca — dijo Derick asustado—. Una hechicera —Derick escupió el piso, era como una forma de alejar el mal.

—¿Así es como nos llaman? Vaya, que cosas más lindas inventan los magos. Tú hueles a magia oscura. Hueles a muerte

—¿Cómo lo sabes?

—Es un talento que algunas personas poseen, la gente que usa magia de la naturaleza puede notar cuando alguien ha estado matando otras criaturas. Y tu hueles a muerte

El joven mago hizo una mueca, ahora no se sentía tan bien con ese título. Oler a muerte, Derick era huérfano y cuando era un niño trabajaba como mozo en la posada del Gato negro en el centro de Evenere. Era un trabajo duro y exigente, pero le gustaba, porque podía conocer a mucha gente, escuchar las historias que contaban los mercaderes llegados de tierras lejanas, y hasta ver partidas de cartas amañadas. ¿Qué más podía pedir? Fue ahí cuando conoció a un misterioso tipejo vestido de negro que le contó sobre las hazañas de Lord Viren, y como había salvado a Duren y Katolis de la hambruna, como había usado el corazón de un titán de Magma de Xadia, lo valiente que había sido al ir a esas tierras con criaturas mágicas y sobre la magia oscura. Ahí fue como Derick comenzó a desarrollar el interés por la magia oscura y querer seguir el ejemplo de Lord Viren. Ser un Gran mago oscuro y ayudar a la humanidad.

Si hubiese sabido la de problemas que le iba a traer aquel oscuro personaje, seguro… seguro que le habría prestado bastante más atención… En cuanto el posadero lo dejó solo, el hombre de negro dejo de hablar. Hubo un silencio dentro del lugar y, enseguida, ruido de pasos apresurados, un par de cofres que se cerraban y algo arrastrándose por el suelo… el hombre chasqueó los dedos y pronunció una palabra en ese idioma incomprensible que usan los magos oscuros para hacer sus hechizos, mientras sostenía la parte de algún animal extraño y lo aplastaba en sus manos. Aquel hombre era un mago, y de los buenos. Por eso fue capaz de atravesar la puerta cerrada como si fuera humo. Derick se pegó un buen susto, y se quedó quieto.

—¿A qué te parece increíble? Pues esto es lo que hacemos los magos oscuros

Ahí fue cuando Derick supo que quería ser mago, quería usar ese tipo de magia. Así que comenzó a aprender lentamente sobre la magia oscura, sobre las criaturas mágicas, era un chico que había encontrado un propósito, así poco a poco leyendo en las noches, cuando no tenía que trabajar fue como lentamente aprendió, hasta que finalmente fue capaz de entrar en el pequeño gremio de magos locales, donde tuvo acceso a más libros, fue en una de sus salidas de la posada cuando la conoció, la mujer más hermosa que alguna vez haya visto

—¿Así que te gusta la magia? ¿Quieres aprender más? —le dijo la reina sonriendo, después tocó su marca se esclavo.

La reina Fareeda lo compró por tres monedas de plata, desde entonces ella dejó que fuera e investigara por su cuenta. Los libros del gremio local lo ayudaban a mejorar, claro que jamás se compararían al conocimiento de las grandes bibliotecas de los palacio de Katolis y Duren.

Derick estaba orgulloso cuando pudo asistir al gran consejo de magos oscuros. Pero después de lo que acababa de suceder no sabía realmente si aquello valía la pena. Probablemente estaba siendo hechizado por esa mujer, no sabía que hacer, la lealtad hacia su señora era más importante que la lealtad a la magia oscura, quizás no estaba destinado a ser un gran hechicero como Lord Viren

—Es hora de irnos, después podrá regresar a su castillo —la mujer sonrió

—¿Cuál es tu nombre? — preguntó la reina mientras dejaba que su guardia real lo guiara

—Los nombres no son importantes para mí, hace tiempo he renunciado a los nombres. Pero si es importante, puede decirme Frejya —mencionó—. Es lo más adecuado, después de todo estoy consagrada a la naturaleza

Fareeda sabía bien que las mujeres de los paramos no eran tan diferentes a los magos oscuros, la diferencia era la forma en que hacían su magia. Las ilusiones que podían crear eran del tipo que realmente podían lastimar, no solo ilusiones.

—¿Tienes el don, no es así? ¿Es por eso que tu hijo tiene el don también o acaso es por su naturaleza meztiza? ¿Todos los Halfling tienen habilidades?

Derick camino entre los matorrales siguiendo a las personas, escuchando esa conversación

—¿Qué es el don? —preguntó el joven mago oscuro— ¿Y un Halfling?

—Algunos humanos nacen con el don, el poder de detectar cosas, en teoría solo las criaturas mágicas podrían hacer eso. Pero uno de cada veinte niños nace con esa habilidad, algunos lo usan, otros no saben que lo tienen y desaparece con el tiempo. Los magos oscuros desean ese don, pero no pueden obtenerlo debido a la muerte que provocan en las criaturas, no necesitan que sean criaturas mágicas, a ustedes cualquier ser que tenga vida les sirve mientras puedan matarlos para sus hechizos. Te has metido en un mundo oscuro, uno que es difícil abandonar —explica la mujer, era extraño revelar tantos secretos a un mago, pero ese joven parecía diferente—. Me recuerdas a alguien, solo que el chico era castaño, creo que ahora tiene tu edad. Eres muy talentoso. Solo he conocido a alguien tan joven con tanto talento para la magia oscura, la hija del gran mago de Katolis. ¿Aspiras a ser un miembro del círculo oscuro?

Fareeda sonrió como si la mujer hubiera dicho una broma.

—¿Por qué no muestras tus manos? —preguntó—, deja que el mocoso vea lo que hacen las brujas, porque son igual de malas que los magos oscuros.

Frejya sonrió quitando los guantes que cubrían sus dedos negros.

—La naturaleza pide algo a cambio, es obediencia, nosotras creemos que las dríadas observan, cumplimos su voluntad —la mujer mostró sus tatuajes en forma de espiral—. Nosotros no escondemos lo que somos.

—Hay un culto a las dríadas en lo más profundo de los pantanos de Evenere, lo cual es una broma, si ellas estuvieran aquí este lugar no seria tan desolado —la reina caminaba despacio, solo dejando que su guardia apartara lo que se ponía en su camino, realmente era una molestia tener que caminar, prefería un caballo.

Derick nuevamente puso una cara de sorpresa.

—Estos jóvenes, no saben nada. Pero a ese chico al que dije que me recuerdas, tenía el don, su madre vino conmigo cuando él era joven, era una soldado de la guardia de Katolis, tenía miedo que la gente de la ciudad se enterará sobre su don y le enseñé como ocultarlo. Era un joven talentoso, probablemente el más talentoso, jamás había visto a alguien con aquel potencial, pero su madre hizo bien, sabía que si la gente sabía sobre su habilidad no estaría seguro. Él es alguien importante ahora, porque no recuerda sobre su conexión con el mundo que lo rodea, una que cualquier hechicero querría. Así que joven mago oscuro, debes comenzar a pensar por ti mismo y no por lo que dicen los demás. Tengo buen ojo para estás cosas, y tú no pareces ser un tonto.

Farrah sonrió, eso tenía sentido, había olfateando una magia diferente en la boda del príncipe de Katolis, una magia que no era oscura, tampoco era la magia de las wiccas, aquello se sentía como aire fresco, como flores, se sentía como el abrazo cariñoso de una madre, no había violencia en esa magia, solo tranquilidad. Farrah pensó a quien podía pertenecer ese poder, ¿Un elfo? Quizás era de algún elfo. Trato de recordar quienes estaban ahí, los nobles de los reinos, pero ninguno parecía ser del tipo amable, todos sonreían, además que la magia oscura era más fuerte por la presencia del gran mago de Katolis y su hija, aquel pequeño aroma a magia diferente quedaba eclipsada por todo el hedor a muerte que despedía Lord Viren.

Avanzaron por un camino sinuoso hasta una vereda, a lo lejos se veían algunas ruinas cubiertas por ramas y maleza

—Los hombres deben esperar aquí

Frejya guío a la reina través de la maleza, movió su mano, las ramas y hierba mala dejaron al descubierto una estructura.

—Por aquí alteza —la mujer señaló.

Derick observo como los dedos negros de la mujer, parecían iluminarse, después cuando estuvo cerca se percató que emitía un aroma a salvia. El lugar parecía estar en ruinas, un viejo edificio que parecía una casa que alguna vez fue de alguien importante, pero cuando entraron el lugar era diferente.

—Se llama ilusión, los magos lo usan también, pero eso ya lo sabes.

Derick asintió, había escuchado de las ilusiones, pero su nivel de magia no era lo suficiente para crear una simple ilusión de él mismo o de comida como una vez vio hacer a la señorita Claudia, ella había preparado un banquete usando la magia oscura, pero Derick, quien se podría catalogar como rango cobre en la escala de magos, convertir algo en otra cosa era una habilidad que aún tenía que nutrir y practicar. Entraron en el edificio, adentro comenzaron a aparecer muebles. Era diferente a la apariencia que daba por fuera. Derick frunció el ceño cuando vio a dos mujeres besarse.

La reina se rió, era un chico bastante inocente aunque pretendiera ser todo un chico de mundo.

—Por todos los dioses del cielo, muchacho, ¿no habías visto nunca a un par de amantes? ¡Qué cara tienes! —Frejya negó divertida—. Es un ritual de purificación.

Derick jamás había visto un ritual de ese tipo, mientras más avanzaba por el recinto podía ver a las mujeres cuidando flores, a diferencia de los magos oscuros estás hacían crecer pequeños tallos de ramas, aunque estos morían rápido

—¿Por qué lo hacen? —preguntó Derick—, si jamás lograrán hacer que nada florezca

—Por qué quizás un día llegue alguien que logré hacerlo.

Farrah se rió al ver la cara del joven hechicero.

—Al parecer tu mundo se acaba de ampliar, o quizás solo estás algo impactado por saber que tus adorados magos oscuros planean una guerra contra Xadia. Y quizás muchas personas y criaturas mágicas mueran en el proceso —Farrah se cruzó de brazos—. Criaturas como mi verdadero padre. Seguro piensas que soy un monstruo, y tienes razón, para las personas como tú lo soy, solo ves el potencial de mis partes y como usarlas para sus hechizos, ¿Qué piensas? ¿Mis brazos harían algún buen hechizo? ¿Qué hay de mis ojos? O es que no soy suficiente mágico para llamar tu atención. Preguntaste que es un Halfling, alguien como yo, un mestizo, nacido de la unión de un humano y un elfo —el guardia real chasqueó la lengua—. Pero ambos fuimos salvados por la misma mujer. Así que trata de mantener tus hechizos lejos de mi cuerpo, o tú podrías morir por mi espada.

Derick entendió que aquello no era una amenaza, era una promesa por parte de aquel Halfling.

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Llegaron a la aldea casi al anochecer. Callum sentía que había hecho más ejercicio en esos pocos días con Rayla que en toda su vida practicando con una espada. Rayla se mantuvo con la capucha levantada todo el tiempo, escondiendo sus manos bajo unos guantes y hablando poco.

Callum entendía porque hacía eso, pero no por eso le dolía menos. Se registraron con nombres falsos, Callum trato de parecer normal, así que hablaba poco al igual que Rayla.

—Esto no es vida —dijo Callum al entrar a la habitación, se quitó su chaqueta azul.

—Está bien, no creo que todo tenga que ser así.

—Pero está mal —Callum se dejó caer en el camastro—, sólo hemos escuchado cosas malas sobre los elfos desde que entramos al pueblo. ¿Viste a esos niños en la calle? No puedo creer que el terrateniente se esté quedando con el dinero que la corona le envía, estoy seguro que mi padrastro no está… estaba enterado de esto.

Rayla quería decirle que estaba de acuerdo, pero no había conocido tanto la política humana como para saber sobre que tan grande era la corrupción del reino. Se acostó al lado de Callum viéndolo a los ojos, se sentía cansada y adolorida.

—¿Ray, estás bien? —preguntó al verla más pálida de lo normal.

—Solo estoy cansada —el lugar donde la magia oscura la había tocado seguía doliendo haciendo que su brazo obtuviera un color morado. Callum tocó su brazo y al ver la mueca de dolor que ella hacía supo que no estaba bien ¿Cuánto tiempo había pasado con ese dolor? ¿Por qué no se lo había dicho?

—No, no estás bien, iré por comida y buscaré a alguien que pueda ayudarnos —dijo rápido, estaba asustado—. Yo… yo iré por comida y buscaré información para un sanador, alguien que vea esa herida, no debiste de ir a buscar mi bufanda esa vez —besó su frente y tomó nuevamente su chaqueta azul.

Rayla iba a protestar, pero no se sentía tan bien como para hacerlo. Así que dejo que Callum saliera de la habitación.

El príncipe Callum siempre supo que no parecía realmente un príncipe, una vez vio al príncipe de Neolandia, Kasef, él realmente imponia. Pero él no parecía un príncipe o imponia esa clase de aura real. Fue hasta la parte de enfrente para hablar con el posadero.

—Por favor, espere en el comedor por su comida —dijo el hombre—, le llevaremos la comida ahí y quizás pueda encontrar alguien que le diga sobre los curanderos.

Callum asintió, se mantuvo en una esquina, mientras esperaba a su alrededor saco su libro de bocetos. Quizás podría relajarse dubujando un poco. Observó a su alrededor, las personas que entraban y salían del lugar, estaba nervioso ¿Y si alguien lo reconocía? No, él no salía del palacio, seguramente nadie sabría que era el príncipe de Katolis. Y nadie tenía que saberlo.

El ruido de una charla en la mesa continúa llamo su atención .

—Mi querido Guntar —dijo un hombre—, si mal no recuerdo, teníamos un negocio pendiente.

Sir Guntar pareció recobrar algo de compostura en cuanto oyó la palabra «negocio». Al fin y al cabo, era el mercader más poderoso de Katolis.

—Yo cumplo mis tratos —afirmó.

Los ojos del mago brillaron con codicia.

—Entonces, ¿Lo has traído?

—¿Has traído tú el dinero? —preguntó el hombre—. Nada es gratis. Cómo ya sabrá su excelencia.

El mago oscuro le lanzó dos saquillos llenos y esperó pacientemente a que Sir Guntar terminase de contar las monedas. Apesar de ser asquerosamente rico, Sir Guntar era muy, muy tacaño.

—Ahora, mi parte —exigió el mago.

El comerciante sacó un cofrecillo de debajo de la almohada, el mago se lo quitó de las manos, lo abrió ansiosamente y asomó las narices al interior. Una risa lo estremeció de pies a cabeza.

—¡Por fin! —susurró el mago— ¡Por fin es mío!

Sir Guntar sintió que se le ponía la piel de gallina…. Tuvo que usar todo su auto control para seguir en presencia del mago.

—¡La piedra de Orichalcum maldita es mía, y solo mía! —exclamó el mago.

—¿Piedra maldita? —repitió Sir Guntar, extrañado.

—Es que es una joya mágica —explicó el mago, bajó su capucha, aquel mago se trataba de Gido, uno de los miembros del círculo oscuro perteneciente al gremio de magos—. Se le perdió al gran mago Ziard, la leyenda dice que lo tenía en su baculo cuando enfrentó al dragón solar tratando de evitar que Elarion se quemará, todos conocen la historia, no funcionó, pero dejo a ese maldito dragón ciego.

El hombre pidió dos cervezas.

—¿Te has enterado que el rey Harrow murió? Ahora los nobles están divididos, el príncipe Callum, el amante de esos animales está muerto y el príncipe Ezran está desaparecido, y aquí entre nos —Gido sonrió—, es mejor para nosotros si está muerto ese pequeño desgraciado. El príncipe heredero podría ser una molestia, aunque podría servir de títere, ya sabes, alguien que el pueblo ame, pero que no tenga verdadero poder. Después de todo es un mocoso, todos sabemos que Lord Viren subirá al trono y la guerra contra Xadia comenzará.

Sir Guntar escucho mientras bebía del tarro de cerveza.

—Si empieza una guerra muchas personas ganarán mucho dinero. Pero es malo para el negocio si el pueblo está pobre.

—¿Crees que eso le importa a los terratenientes? El rey Harrow estaba a nada de descubrir a los nobles corruptos, ¿crees que solo los magos oscuros perderían mucho si ese acuerdo con Xadia se llevaba a cabo? No, los nobles, los ricos, todos se verían afectados. Incluso tú, Sir Guntar, tu negocio quedaría al descubierto, después de todo eres un comerciante de cosas ilegales y robadas. Las minas de Teskra y las peleas en Del Bar, todo sería expuesto. Los demás reyes jamás permitirían que Katolis se volviera más fuerte con esa alianza. Es algo que admiro de Lord Viren, sabe que los nobles son arrogantes y nosotros somos prescindibles, piden nuestros favores, pero en un chasquido nos echan a la calle, y el rey de Katolis no era diferente. Adoptó a ese chico, y después solo lo entregó como sacrificio a los elfos cuando el rey dragón le habló sobre una promesa de paz solo entregó al hijo de su difunta esposa, y eso es porque no era su hijo, ¿sabes porqué? Porque los nobles son unos malditos egoístas, incluso los nobles que son magos oscuros solo quieren poder. Pero nosotros, que no tenemos nada debemos luchar por un poco de migajas. Te admiro, salvaste a tu familia de la ruina, no tenían nada después de que los nobles se encargarán de aplastar a tu padre, porque ellos no permiten que la gente común tenga poder, eres como Lord Viren, ambos han subido desde lo más bajo de la sociedad hasta el poder.

Ambos hombres se rieron.

—Se puede decir que el rey Harrow era el más pretencioso de todos, ¡maldito arrogante! se creía mejor, pero era peor, ofreció ayuda a las reinas de Duren cuando sabía que su reino no sobreviviria ingresaron a Xadia —Gido comenzó a susurrar—. Hubo un rumor, la reina le dijo que buscara otra manera. Pero él quiso ir, llevo a su esposa a la muerte y después trajo la guerra a los humanos por su deseo de venganza, usó a Lord Viren para ser reconocido como un rey bondadoso, los magos oscuros no matamos porque nos guste matar criaturas mágicas, es una necesidad, lo hacemos si nuestros señores lo piden, así que imagina la carga que ese rey puso sobre Viren.

Sir Guntar levantó su tarro de cerveza.

—Hay que brindar por el egoísmo de los nobles y reyes, que sus errores sigan haciéndonos ricos.

Ambos hombres se rieron a carcajadas.

—Brindemos para que el príncipe Callum amanezca muerto a causa de su amante, eso sería bueno para la causa.

Callum cerró su libro de golpe, se acomodó la chaqueta y tomo la comida.

Ambos hombres vieron la espalda del chico, siguieron con su charla sin prestar atención a quien era el joven que se alejaba.

Callum sabía que debía controlarse, de no ser porqué sabía qué Rayla lo esperaba arriba hubiera dicho algo, contuvo sus ganas de maldecir. Su padrastro no era así, nadie en Katolis era así. Pero ¿Por qué Claudia y Soren lo querían matar?

—Joven —la voz del posadero lo detuvo—, aquí está lo que pidió, el nombre de una mujer que cura, está cerca del herrero, reconocerá el lugar.

Callum agradeció por la información. Tocó la puerta, cuando vio a Rayla estaba un poco mejor

—¿Que pasa Callum? —preguntó al verlo, Rayla realmente había aprendido a reconocer cuando Callum pensaba demasiado.

—No es nada, solo me preguntaba si conocía a mis amigos realmente, cuando nos atacaron esa noche, yo no sé que pensar de todo lo que pasó —depositó la comida en la mesita—, conseguí el nombre de un lugar para ver tus heridas.

—Está bien, iremos mañana. Tú pareces cansado.

—De acuerdo —dijo acariciando la mejilla de Rayla.

Esa noche Callum no pudo dormir.

Pasó la mitad de la noche pensando en el hecho que su hermano estaba desaparecido; una parte de él estaba feliz, su hermano podía estar escondido. Pero eso significa que está en peligro. También pensaba en su tía Amaya, ella había estado actuando extraño cuando estuvo en el castillo, y sabía que estaba en la brecha. Comenzó a tener miedo que la muerte de su padre hiciera que la pelea en la brecha se intensificara. Cerró sus ojos tratando de alejar esas imágenes, recordó a la elfo de sol y lo que había dicho sobre la reina de Lux Aurea. ¿Ellos esperaban algo así? No, no podía comenzar a pensar eso, porque sentía que sería como desconfiar de Rayla.

Callum podía decir que había algo terriblemente mal a su alrededor basado en el cambio repentino de la atmósfera. Era como un instinto primario. Tan poderoso que se sintió amenazado, en peligro, y ni siquiera sabía qué demonios estaba pasando realmente, solo había escuchado rumores. Se levantó y tomo su libro de bocetos, entonces se percató de un dibujo que había hecho de Claudia, comenzó a recordar cuándo la vio practicar magia oscura, ella había hecho un dibujo y dicho unas palabras, su memoria era más que perfecta, así que podía replicar lo que había dicho. Comenzó a dibujar a Rayla, y los paisajes que habían visto durante su viaje. Rayla dormía plácidamente, pero Callum estaba preocupado, ese hombre de la posada, la piedra maldita, no entendía nada.

Se quedó dormido muy entrada la madrugada, solo abrió los ojos cuando Rayla tocó su hombro.

—¿Callum, estás bien? —preguntó la chica, se podía notar por su mirada que estaba preocupada

Callum noto un dolor en su espalda, se había dormido sentado sobre su libro de bocetos, vio aturdido a todos lados.

—Si, solo estaba algo preocupado por ti, lo siento. Pero ya que estás despierta deberíamos ir a qué vean esa herida.

—Callum, sabes que podría… que esto podría salir mal —dijo en voz baja— ¿Y si se dan cuenta que no soy humana?

Callum había pensado en eso, pero no quería solo ver el lado malo de las cosas.

—Ya veremos lo que pasa, de momento vamos —estiró sus brazos, realmente dormir sentado no era lo más idóne; ambos bajaron lentamente hasta la recepción, Callum pagó la cuenta, seis monedas de bronce, no era el mejor lugar para quedarse, pero esa era la intención, tenían que pasar desapercibidos todo el camino.

—Entonce, ¿me dirás algún dato curioso de Katolis? —preguntó Rayla al notar que Callum estaba distraído.

—Tengo muchos datos curiosos e inutiles, pero justo ahora solo pienso en que vean tu brazo. Pero podría hablarte del río y de la montaña más alta del país.

Gido había visto al chico alejarse y no le había gustado, él podía saber demasiado, saber sobre su piedra ¿Y si era un espía? Lo vio entrar en una habitación y espero pacientemente, pero él chico no salió. El mago oscuro entro a su habitación, sería mejor si se ocupaba de todo en ese momento. Sacó la piedra maldita, el hombre relamio sus labios, podía sentir el poder, si lograba sacar el poder mágico de aquella piedra tendría más magia que Larsa, quizás más poder que el propio Viren.

Rewop ruoy em evig, ouy ekovni, em ot emoc.

La piedra vibro un par de veces, se iluminó, una pequeña chispa salió de ella, Gido perdió la concentración, y de pronto la luz se hizo más brillante y un ruido sospechoso se escucho

—¡NOOOO! —gritó Gido, la luz había salido pero no lo había cubierto, al contrario, parecía que había salido por la ventana. La piedra mágica saltó de sus manos como si fuese un sapo y cayó al suelo, rebotando sobre los tablones de madera.

La luz se esfumó. Gido escuchó voces afuera de su habitación, se asomó y vio la chaqueta del chico de la noche anterior, ahora iba con otra persona. Gido se mantuvo oculto detrás de la puerta, lo conocía, de algún lado había visto a ese chico, entonces una pequeña luz paso cerca del chico

Esa era su Luz, ese poder debía ser suyo. ¿Por qué ese chico?

Gido invoco una sombra para que siguiera al chico.

La piel de Callum se erizaba. Algo estaba terrible, horrible y asquerosamente mal. El cabello en la parte posterior de su cuello hormigueó. Maldijo las luces de la calle por estar tan tenues como ellos, tal vez si pudiera ver mejor, no estaría tan inquieto.

"Hay una forma en que puedes ver, Callum" Callum escucho algo como un susurro en su oído.

Volteó hacia atrás, era como si un sexto sentido se activará, pero Rayla era una asesina entrenada, si hubiera algún peligro ella se lo habría dicho.

Rayla no se enferma. Nunca se enferma, no después de pasar noches enteras afuera bajo la lluvia, no después de estar cerca de niños enfermos, no después de permanecer despierta toda la noche, incluso para un elfo, su sistema inmunológico siempre había sido sólido como una roca. Pero ahora se sentía mal, sus sentidos no estaban alerta, era una desventaja para un asesino.

Callum vio la herrería y supo que estaban cerca.

—Rayla, ya estamos cerca —Callum notó que ella iba más despacio de lo normal y sus mejillas estaban rojas.

—¿Estás herido? —la voz de una niña lo hizo voltear asustado, aquella sensación de que algo no estaba bien seguía manteniéndolo alerta —, ¿buscas a la sanadora? Ella es mi madre.

Callum notó que la chica estaba sobre un gran lobo.

—¿Eh? Bueno si.

—Soy Ellis, y está es Ava —dijo la pequeña sonriendo —, es por allá —señaló la entrada trasera.

Callum agradeció a la chica y fue hasta la puerta, una campanilla sonó. Una mujer se acercó .

—Bienvenidos —la mujer sonrió de manera amable a ambos. Se acercó a ella, hizo una cara de sorpresa al ver que se trataba de un elfo—. Que herida más fea es esa. Magia oscura.

La mujer se acercó lo suficiente para notar que Rayla parecía estar alerta y que le dolía, la mujer les dio la espalda para comenzar a preparar una posición.

—Usted también está herido su majestad. Si no trata esa cortada.

Callum se sorprendió por qué ella supiera, rápido supo que Rayla estaba enojada con él por no haberle dicho nada.

—Fue durante la caída, no tiene nada que ver contigo o tus habilidades —explicó rápido

La mujer se rió y disfruto de la charla de los jóvenes. Se acercó a Rayla.

—¿Puedo? —preguntó sentándose a su lado; la mujer aplicó una cataplasma sobre la herida de Rayla—. El lanzador de magia oscura que hizo esto es alguien talentoso —ambos vieron como un humo oscuro salía de la herida—. Es un veneno poderoso, si hubiera seguido así hubiera muerto antes de llegar a la frontera ¿No es ahí a dónde van?

Callum no quería revelar demasiado, la mujer pareció entender el silencio del joven.

—Con esto estará mejor. Ahora… ¿Me permite ver su herida?

Un agradable olor a salvia se esparció por el lugar, Callum se preguntó si se trataba de las plantas que había usado.

"Puedes escucharlo"

Callum volvió a escuchar aquella voz.

"Esta cerca, solo debes entenderlo"

—Aire —dijo la mujer—, habrá una tormenta. Les aconsejo ir rápido —la mujer observó sobre el hombro de Callum. Hombres astutos, los magos oscuros—. Tú lo olvidaste ¿no es así?

Callum la vio serio, no entendía lo que quería decirle.

—Su herida, necesito verla —la mayor tocó la mejilla del príncipe. Después comenzó a revisar, el lugar donde se había lastimado, estaba morado pero no era algo grave, solo un golpe con alguna piedra, nada que el reposo no curara—. Ambos tienen mucha suerte de estar con vida, pero no puedo ayudar más a la princesa. He quitado la magia oscura, pero necesita una sanadora real, lo que hice solo hará que deje de esparcirse, pero el dolor continuará ahí, necesita ser purificada, eres una elfo de luna, ese lugar es el más cercano que encontraras a la luna

—Necesitan ir con la sanadora mágica —la voz de Ellis detrás de ellos los asusto—, ella puede ayudar a tu amiga, tiene poderes mágicos, ella me ayudo cuando era más joven, Ava había perdido su pata, pero mírala, ella ahora está bien. Así que ella puede ayudarla.

—Ellis, cariño, eso es peligroso, la caldera maldita es un lugar peligroso para personas y magos —la madre de Ellis se levantó entregandole un libro—. Eres un joven talentoso, presiento que esto te puede servir, es solo una intuición, pero si deciden ir a la caldera maldita necesitaran un guía.

—Yo podría hacerlo —sugirio Ellis—, ya subí una vez

Callum pensó un poco, no pensaba llevar a una niña que apenas conocía a una montaña embrujada con monstruos, extrañaba a Ezran.

—Esa es una gran idea, podrías mostrarles el camino

—¿Qué? —Callum se sorprendió, esa no era exactamente la respuesta que esperaba por parte de la madre dela niña, sobre todo suponiendo que ellos dividieran ir

—No creo que sea lo mejor, no podemos cuidarla si algo pasa —finalmente hablo Rayla, se sentía mejor, era cierto que el dolor seguía, pero la sensación de mareo y malestar se había esfumado.

—Tengo a Ava, no tengo miedo. Además ustedes necesitan ir, vi a personas buscándolos

—¡¿Que?! —Callum se levantó de la silla tan rápido que sintió el dolor en el costado de sus costillas—, ¿viste personas buscándonos?

—Si, un hombre salió de la posada, dijo algo sobre elfos, y ahora hay muchas personas con antorchas.

Aquello heló la sangre de Callum, personas con antorchas, ellos no podían querer matar a Rayla, eso era absurdo, pero sabía que eso querían. Él no podía permitir eso. Iba en contra de todos sus principios dejar que una niña se aventura al peligro, pero tenía que salvar a Rayla y tenían que llegar rápido a la brecha

—Está bien, llevamos —Callum tomó la mano de Rayla

La curandera susurró unas palabras y el escalofrío que Callum había sentido desapareció.

—Príncipe, debes tener cuidado, eres alguien importante, y muchas personas podrían querer dañarte. Utiliza el libro que te di cuando lo creas prudente.

—Por aquí —Ellis los guío por la puerta trasera. Callum reconoció a uno de los hombres que estaba entre la muchedumbre, era Sir Guntar. Corrieron lo más rápido que pudieron hasta la falda de la montaña con un montón de personas con antorchas y armas, desde azadones, y cualquier cosa que pudiera considerarse un arma potencialmente mortal.

—Ahí están, es un elfo.— Sir Guntar estaba seguro que ese era el príncipe Callum, pero era una información que era preferible callar.

Cuando sir Guntar y su familia perdieron todo cuando el era joven, pero eso no impidió que él tratara de hacer renacer el apellido de su familia, hacer que las personas volvieran a reconocerlos. El comercio marítimo de Sir Guntar era sinónimo de piratería a ojos de los Katolianos, por lo que Guntar evitó la actividad tradicional de la familia. En lugar de ello, compró y vendió tierras hasta que adquirió gran astucia en tal negocio, sabiendo de antemano por dónde crecería las ciudades,y cuáles serían las rutas comerciales que resultarían beneficiadas. Dinero que ganaba, dinero que invertía en el patrocinio de los artesanos que la mayoría de los clanes mercantiles de Katolis prefería ignorar o despreciar: la gente llana que trabajaba como

orfebres, tallistas, joyeros y otros oficios por el estilo. Estuvo con ellos en los tiempos difíciles, manteniendo honestas relaciones comerciales. Para ellos, el nombre de su familia no significaba «oscuro pirata» si no «amigo fiel». Vendía sus mercancías en las ciudades, les hizo ricos,y al proceder así, volvió a llenar las arcas de la familia de sir Guntar la capital de Katolis, rehacer la fortuna venía a ser lo mismo que restituir el nombre del clan. Una nueva primavera floreció para el mercader.

Si bien ahora había hecho lo que el mago oscuro le había pedido había algo detrás de sus acciones «Ve príncipe» Pensó. Desde el momento que lo vió, lo supo, supo quién era ese joven de cabello castaño, pero no podía decirlo, no cuando aquel hombre estaba ahí, así que en la posada hablo en voz alta, le informo al príncipe lo que pasaba, el hecho que la corrupción llegaba a todos lados, los Tulmam en Duren eran astutos, tenía que ser más precavido.

Sir Guntar tenía un trabajo, él era fiel a la familia real, la difunta reina Sarai lo ayudo en sus momentos más oscuros, cuando fue traicionado por sus seres más querido, así que la única manera de pagarle era con obediencia hacia la corona, hacia la familia de Sarai «Perdoneme príncipe, pero era la única manera de alejarlo de aquí»

—Dejenlos —dijo el hombre—, a Caldera maldita los matará por nosotros. ¡Malditos elfos!, después de atacar a nuestro reino y matar a nuestro rey se pasean por aquí.

—Vaya Sir Guntar, debo decir que esto me toma por sorpresa, usted realmente es un mercader y negociante, un viejo pirata, jamás dejará de ser un pirata —Gido palmeo la espalda del hombre—, pero ¿Un elfo en una ciudad humana?

Guntar sabía que pronto sabría que era el príncipe Callum, aunque esperaba que fuera un poco idiota

—¡Oh! Ese es... El príncipe adoptado, sería bueno si se muere, ayudaría a nuestros planes. Aunque no tiene derecho a la corona.

—Lo que sea por ayudar a sus excelencias, el gremio de magos.

—Ustedes los mercaderes son tan ambiciosos. Pero está bien, informaré sobre tu ayuda a Lord Larsa y seguramente pronto Lord Viren estará feliz y dejará que tú familia sea quienes manejen el comercio marítimo de Katolis. Seras más ricos que todos los nobles y terratenientes de Katolis

El Mercader arrojó una moneda al aire, una cruz y un ancla la adornaban, una moneda del gremio de comerciantes. Tendría que enviar una carta a Lord Tulmam en Duren, después de todos aún no sabía cómo había ido todo en el país de los jardines de la Pentarquia.

Y claro, cuando supiera la verdad, le informaría a la General Amaya.

Sir Guntar sentía el peligro cerca, todo estaba mal, los rumores que generalmente tenían algo de verdad hablaban sobre la inminente coronación de Lord Viren, y una guerra que se avecinaba.

—¡Por Tiamat! esto no es bueno —Sir Guntar jugó con la moneda del gremio. Regresó a la posada y se puso a escribir dos cartas, una para Lord Tulmam en Duren y una para la General Amaya, sin duda estaría feliz al saber que el príncipe Callum estaba vivo. Claro, esperaba que sobreviviera a la caldera, aquella montaña estaba llena de muchas leyendas sobre monstruos, pero quizás tendría suerte. Era mejor eso a ser capturado por los magos. No quería pensar que harían con el príncipe, quizás lo mandarían a las minas en Evenere. Todo estaba complicándose cada vez más.

Callum sintió una especie de alivio cuando las personas dejaron de perseguirlos, pero no por eso estaban a salvo, podía ver la espalda de Rayla y por alguna razón estaba recordando a Claudia, ¿acaso era masoquistas? Si se podía creer a Claudia, y eso era realmente un "si" considerando lo que había hecho, probablemente. ¿Tal vez? ¿Tal vez sería diferente? Apretó los puños, odiaba tanto comenzar a tener esos sentimientos.

Claudia había sonado tranquilizadora, incluso orgullosa, como si se suponía que lo haría sentir mejor que se vengaran, cuando eso era explícitamente lo contrario de lo que su padre había querido. Ella no lo conocía en absoluto, lo cual era casi peor que haberlo visto nunca, Claudia jamás se interesó en él.

Intentaba recordar las palabras exactas de Claudia, ocultas en algún lugar en la nube de dolor abrumador que rodeaba el momento en que ella le había dicho en la cabaña de Banther. Un momento que desesperadamente no quería mirar demasiado de cerca. Pero para Rayla, lo haría. No hay duda. Recordaría lo que pasó esa noche.

•~•~•~•~•~•

No

Claudia, ¡¿qué estás diciendo?!

Callum, porfavor mírame. Mí papá hizo todo lo que él creía mejor ... fue rápido … no le dolió, entiendelos, los elfos, ellos nos traicionaron primero, no puedes estar aquí, con ese animal, con ese monstruo, ¿no lo entiendes? Todo fue por ustedes, conseguíremos hasta la última de esas criaturas viles… los elfos de luna, ellos son asesinos, tenía que hacerlo.

¿Que Hizo tu padre? ¿Que quieres decir? ¿Claudia que hicieron?

Todo fue por un bien mayor, ahora deja que terminemos, será rápido, volveremos a Katolis y todo será como debía ser siempre. Callum, por favor, entiende que solo queremos lo mejor

•~•~•~•~•

—¿Callum? —dijo Rayla. ¿Por qué sonaba tan preocupada? Se dio cuenta de que estaba apretando las manos con tanta fuerza que casi le dolía. Entonces esa fue la razón. Se obligó a relajarse un poco, antes de abrir las manos y respirar profundo, levantar sus ojos para mirarla. Ella lo miró a los ojos y le sonrió, alentadora y dulce, haciendo que lo que estaba a punto de decir fuera mucho más difícil. Pero él lo diría de todos modos. No más secretos entre ellos.

—Rayla. Claudia, ella me dijo algo que necesitas saber. Dijo que los elfos sombra de luna ahora deben saber sobre la traición, que… la guerra es inevitable, ellos atraparon a alguien, él iba a verte… Runaan, el iba con una carta, pero… Dioses, Rayla, él está capturado, o muerto, no lo sé bien.

Rayla escuchaba atentamente, pero no reaccionaba como esperaba. Él la alcanzó, pero no llegó a tocarla.

—Rayla, estoy tan triste.

—Se escapó —Rayla interrumpió con firmeza, desafiante—. No lo conoces como yo. Siempre lo logra.

No pudo hacer esto. ¿Por qué estaba haciendo esto, haciéndolo imposible, en lugar de simple e increíblemente duro y horrible como ya era? No le quedaba nada que decirle, ahora tenían la misma información y, sin embargo, sus conclusiones eran muy diferentes. ¿Se suponía que debía discutir con ella? ¿Convencerla de que él, lo que sea que Runaan haya sido para ella, probablemente estaba muerto? ¿Acaso era lo que Claudia quería?

No. Podía recordar cada detalle del atuendo feo que un delegado visitante de Evenere había usado para cenar durante el compromiso. Habían hablado sobre un gran descubrimiento. Tendría que estar allí para Rayla cuando lo hiciera, como ella había estado para él.

—¡Hey! —Ellis los llamo con la mano—. Se quedarán atrás, caminen más rápido

—Lo siento —Callum tocó la espalda de Rayla, pero ella camino más rápido, seguro estaba pensando en muchas cosas y estaba bien. Callum era paciente, Rayla tenía mucho que procesar en ese momento. Además aún tenían que sobrevivir a los monstruos y mejor estar alerta.

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Helvex, Paso de Katolis

Soren bostezó por tercera vez, habían estado viajando por dos días seguidos, aunque habían descansado un momento, Claudia estaba más que segura que podrían encontrar a Callum antes de perderlo para siempre en Xadia.

—Clauds —Soren vio a su hermana concentrada—, estoy cansado, debemos descansar.

—¡Soren! No podemos descansar, estamos cerca. Subiremos al pico de Katolis para encontrar rastros de ellos dos, no solo la polilla lunar puede rastrear, tengo algo mucho mejor. Pero primero subamos a ese pico.

—Bien —Soren suspiro fuerte, su cadera le dolía, y que decir de la sensación que lo venía atormentando, no se sentía bien, nada de esa misión le gustaba.