Capítulo 13
Magia oscura
Rayla jamás ha sido buena hablando, por eso es extraño que ese capitán sin ojos la haga reflexionar. Villads le había dicho algo esa tarde «Quizás tu destino no es ser una asesina»
Ella lo llevaba pensando desde hacía unos días, después de todo jamás había matado a nadie y cuando llegaba la hora de que lo hiciera, ella dudaba y eso solo hacía que las cosas se volvieran difíciles para las personas a su alrededor.
—Hemos llegado —avisó el capitán mientras dirigía el Ruthless hacía uno de los muelles más pequeños, solo para pequeñas embarcaciones, claro que esto era un poco extraño para Callum. Villads parecía verlo atreves de los parches de sus ojos—. Pensé que alguien como ustedes dos no querrían llegar al centro de la ciudad.
Callum comenzaba pensar que no era alguien que pasara tan desapercibido. Lo cual comenzaba a ser alarmante de cierta manera. El príncipe pagó lo acordado y se despidió del capitán, había sido un corto tiempo de conocerlo, pero había sido agradable y le tomo un poco de cariño de alguna manera. Ya estaba por atardecer cuando llegaron al borde de la ciudad.
—Creo que a partir de ahora en adelante el viaje será más tranquilo y podremos llegar a Xadia en menos de una semana.
Rayla estaba por confirmar lo que había dicho Callum, pero una silueta llamo su atención.
—O quizás no sea así.
—¿Que hace un dragón aquí? —preguntó Callum, aquello no le gustaba. ¿Y si Xadia ya sabía sobre la muerte del rey? ¿Qué cosas estaban pasando del otro lado del continente? Un miedo se apoderó de él, ¿podrían llegar a tiempo y hablar con el Rey dragón? Callum esperaba en su corazón que todo eso valiera la pena.
—Continuemos —Rayla lo apremió. Ella tenía un sentimiento malo, un dragón volando sobre tierras humanas no era algo que se viera todos los días y no sabía porque estaría ahí. Callum se internó en la ciudad para comprar solo comida, además sería la última vez que usaría dinero de Katolis, al cruzar le sería algo inútil.
Rayla esperó un poco lejos de la ciudad. Su cuerpo era un poco más resistente que los humanos, pero entendía que Callum necesitaba descanso y comida, también tenía necesidades fisiológicas. La espera era las cosas que más odiaba Rayla, jamás ha sido alguien que le guste estar quieta en un lugar, suspiro aliviada y se puso de pie cuando vio a Callum regresando. ¿Cómo podía ese chico pensar que no era bueno? Ella realmente quería saber que situaciones habían causado que aquel tonto Príncipe no tuviera un buen concepto de él mismo.
Avanzaron por una vereda que llevaba al bosque, quedarse en la ciudad no era una opción, no con el dragón ahí, los humanos seguro estaban asustados y si veían un elfo aquello podía salir mal de muchas maneras diferentes.
—Andando, Callum —Rayla veía el cielo, el dragón era algo que la ponía nerviosa. Sentía que todo su cuerpo se tensaba con cada sonido de alas batiendo en el cielo.
Callum vio hacia el pueblo, un dragón podía ser catalogado como una criatura mágica de séptimo u octavo grado, dependiendo de su tamaño y su fuente primaria, había leído el libro del explorador Phineas, este tenía un glosario con los diferentes tipos de criaturas, claro que no había tenido tiempo de ver todo, aun así, estar tan cerca de una criatura que podía matarte solo con su aliento era estimulante y atemorizante a la vez.
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Claudia se alegró cuando llegaron a la gran ciudad amurallada en la frontera con Xadia. Era su último destino en aquella interminable persecución, y si todo salía bien y la diosa Ishtar se lo permitía, pronto estarían de regreso en la capital con Callum. Él debía darse cuenta lo difícil que era la vida lejos de los suyos. Callum era un noble, estaba acostumbrado a cierto tipo de vida, no importaba si era cierto que la tal Rayla era buena en la cama, según los rumores eso había llevado al príncipe a la perdición. Claudia comenzó a pensar que quizás esos rumores tenían verdad, no había otra explicación para aquel comportamiento irracional de Callum, o mejor dicho, Claudia no quería admitir que Callum realmente hubiera decidido elegirla a ella por voluntad propia, eso significaba que Callum era un traidor de la humanidad.
Soren sonrió con satisfacción al llegar al pueblo, su capa mostraba un color diferente al de un soldado promedio.
—Seguro todos están sorprendidos, no se ve a un guardia de la corona todos los días —Soren esperaba miradas de admiración y sorpresa. Pero en su lugar la gente veía al cielo. ¿Qué había en el cielo que fuera mejor que él?—. ¿Disculpa? —preguntó a un soldado— ¿Qué están haciendo todos?
Soren recibió el silencio de los soldados, aquello no le gustaba al joven guardia de la corona. Soren podía ser joven, pero estaba acostumbrado a tener un estatus importante.
—Disculpa… Soy Guardia de la Corona —dijo de nuevo, pero la reacción de los soldados era la misma, veía al cielo.
—¡Ahí está de nuevo! —exclamó una de las mujeres soldado
Soren vio el cielo, la sombra de un gran dragón sobrevolando el cielo lo sorprendió. Pero también estaba la duda de Porque lo dejaban sobrevolar por el territorio aéreo de Katolis.
—¿Un Dragón? —Soren siguió la silueta del animal sobre las nubes
—Lleva tres días seguidos volando sobre la ciudad
El Joven guardia de la Corona frunció el ceño, ¿qué estaban haciendo los soldados?
—¿Y porque no lo han derribado? —preguntó. Soren sintió un calor recorrer su cuerpo, era perfecto, matar un dragón había sido uno de sus sueños.
—No nos ha atacado —dijo un soldado, ellos no querían problemas, si el dragón solo volaba podían dejarlo pasar, no querían iniciar algo que no podrían ganar, todos sabían la historia de Elarion, solo un tonto se atrevería a enfrentarse a un dragón. Los dragones se podían considerar criaturas de alto nivel, fácilmente destruiría todo a su paso.
—¿Y eso que importa? Es un dragón, es el enemigo. Soy guardia de la corona —volvió a decir con aquel tono lleno de orgullo—. Ahora yo estoy a cargó del lugar y digo que derribaremos ese dragón.
Los soldados se quedaron en silencio, ellos no habían querido disparar, pero no podían ir contra un soldado de mayor rango. Al final los soldados hicieron un saludo y obedecieron.
—¿En verdad quieres hacer esto? —preguntó Claudia. No es que le importara lo que su hermano estaba por hacer, pero en vista que estaba emocionado Claudia estaba dispuesta a ayudarlo.
Los soldados prepararon las enormes ballestas.
Soren no podía estar más feliz, sentía la descarga de adrenalina corriendo por su cuerpo; era lo que necesitaba para olvidarse de sus dudas sobre aquella misión. Y enorgullecer a su padre.
—Disparen —ordenó Soren, una lluvia de grandes flechas comenzaron a llover pasando cerca del dragón.
Todo se volvió un caos en un parpadeo, las flechas habían fallado y el dragón comenzó a disparar bolas de fuego sobre la ciudad, el sonido de los gritos y el olor del humo llegó hasta la torre donde Soren se encontraba, eso no era lo que él esperaba.
Claudia vio como su hermano se volvía a equivocar. Era un poco decepcionante, pero era familia, no dejaría que se hundiera solo y arrastrara el nombre de su padre en el proceso, además quería mucho a Soren como para dejar que su padre se enojara con él.
—Bien, te ayudaré —dijo Claudia
—¿Tienes un hechizo mata dragones en tu bolso? —Soren se dirigió a los soldados—. Rápido, ayuden a los aldeanos a escapar.
—No, pero conozco un hechizo que hará que jamás puedas fallar.
Soren sintió un poco de enojo contra su hermana, ella pudo decirle eso antes, pero se había callado y lo había dejado fallar.
—Lo siento, no me preguntaste, y pensé que lo tenías todo resuelto —Claudia se encogió de hombros restándole importancia a las palabras de su hermano. La joven hechicera saco los ingredientes, había desde tentáculos hasta ojos de criaturas mágicas, jamás se era suficientemente precavida.
—Gnittes laog
Claudia conjuro las palabras mágicas en aquel idioma que usaban los magos oscuros. Pronto una luz salió de sus manos, dirigió la energía hacia una de las ballestas.
—Bien, ahora dispara —dijo Claudia, Soren guío el arma y disparó, la gran flecha voló y pasó rozando al dragón. Soren alzó una ceja, no es que dudara de su hermana. Pero si su hermana había fallado sería la primera vez, aunque no pudo decir nada, a los pocos segundos la gran flecha siguió al dragón hasta herirlo. Todos en la ciudad escucharon el alarido del dragón y pronto vieron como aquel animal se desplomaba directamente en el bosque a las afueras de la ciudad.
—Soldados —habló fuerte para que todos lo escucharán—. Hoy hemos dado un paso hacia la libertad de los humanos, hemos derribado a un dragón, ese animal amenazaba nuestras ciudades —Soren observo a todos, los soldados parecían confundidos—. Muchas personas han muerto hoy, pero hemos liberado la frontera de una amenaza. Han servido a Katolis, ahora iremos y terminaremos el trabajo.
Claudia sabía que Soren no era de muchas palabras, pero jamás pensó que era pésimo dando discursos motivacionales. Su padre estaría tan decepcionado si lo viera, y como su hermana era su deber ayudarlo.
—Muy bien dicho… esta es una victoria de Katolis —Claudia comenzó a aplaudir, pronto todos los soldados siguieron el ejemplo de la joven hechicera.
—¡Por Katolis! —dijeron los soldados al unísono.
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Callum no entendía porque Rayla podría estar preocupada por un dragón, a veces se veían sobrevolando las ciudades fronterizas y no pasaba de eso.
—Jamás había visto un dragón tan cerca —el joven príncipe continúo caminando hasta que una llamarada capto su atención, desde la parte alta de aquella colina en el bosque pudo ver cómo el dragón comenzaba a incendiar el lugar—. ¿Por qué está atacando ese pueblo? —preguntó, entonces lo vio caer, no había sido muy lejos de donde estaban. Sabía que eso era peligroso, pero viendo que Rayla se apresuraba hacía el lugar donde había impactado el dragón Callum la siguió
—Espera Rayla, es peligroso —aunque dijo eso, Sentía curiosidad por el dragón, "Soy el príncipe de Katolis" se repitió, repitió varias veces las palabras que Opeli le dijo antes de irse del castillo—. Rayla, debemos irnos.
—¿Qué? —Rayla negó, no podía creyendo lo que había escuchado—. No me voy a ir, no puedo dejarlo, está herido, necesita ayuda, no puedes estar hablando en serio.
—Acaba de atacar una ciudad humana, Rayla, los soldados no tardarán en venir.
Rayla tenía un fuerte sentimiento de protección. Siempre había sido así, entrenando para proteger, para defender, para salvarlos de incluso los humanos, porque siempre le enseñaron que eran crueles. Su forma de ver a los humanos cambió radicalmente al conocer a Callum. Entonces se dio cuenta que no todos los humanos eran iguales, pero... ¿atacar a un dragón? Eso es algo que no podía permitir.
—Mira, es mi responsabilidad, entiendo si no quieres ayudarme, y está bien, puedes ir y te alcanzaré en cuanto me asegure que está bien y a salvo de ellos —menciona refiriéndose a las personas, solo esperaba que no lo hubiera lastimado tanto como para impedirle volar—, si atacaba es porque algo le hicieron, los dragones no atacan nomas porque sí
—Rayla, mató personas, es un animal que mata humanos, ¿sabes que soy yo? —preguntó con ironía en su voz—. Un humano, nos vamos, tenemos una misión. ¿Lo olvidaste? debemos ir a Xadia. Sí los soldados nos atrapan todo habrá sido en vano… ¡Maldita sea, Rayla! Dejé todo atrás para seguirte, dejé a mi hermano, ¿qué no lo entiendes? ¿Y ahora quieres hablarme de tu responsabilidad con un Dragón? ¿Qué hay de tu responsabilidad conmigo? ¿Has pensado lo que nos harán? No, porque solo estás pensando en un dragón.
Rayla no podía creer que Callum dijera eso, esas palabras tan crueles. En ese momento conoció una parte del príncipe que no conocía. ¿Dónde estaba ese dulce chico que era amable? ¿Porque ahora le decía eso?
Eso sin duda le sonaba como un reclamo. Rayla frunció el entrecejo y alternaba la mirada entre él y la dirección donde seguro estaba el dragón.
—Hay una gran diferencia, Callum, Ezran tiene a alguien con él, tiene a gente que seguro cuidará de él tanto como lo hacías tú —responde, sus manos lentamente se hacían puño y las abría, como si estas quisieran tomar de aquellas cuchillas e ir a salvar al dragón por sí solas—, sabes que también quiero a Ez, mucho, pero estoy segura que ese dragón estará solo.. por favor, no quiero hacer esto si ti, pero no me pidas que deje que a maten a ese dragón, él es de Xadia. —volvió la mirada, el humo donde había caído el dragón comenzaba a desvanecerse.
Sin duda ese no era el momento para discutir. Pero Callum estaba en su límite, la carta de su padrastro y las palabras "Se que cuidaras de Ezran" esas palabras se clavaban en su pecho como dagas ardiendo.
—Mi hermano no tiene a nadie ¿Que no entiendes que tomaron el Castillo? Mataron al rey… tu gente mato al rey —aquello lo dijo en un arrebato, sospechaba que los elfos no habían tenido nada que ver con la muerte del Rey—. Ezran está perdido. ¿Acaso creíste que estaba en el castillo? Puede estar muerto, pero eso no te importa, porque solo te importa volver a Xadia, siempre ha sido así. Incluso si eso significa dejarme atrás.
Rayla quería llorar, quería decirle que se callara, pero una parte de ella, quizás una pequeña parte solo podía pensar en llegar a Xadia, en salir del territorio de los humanos. No había pensado en lo asustado que estaba Callum por dejar todo atrás.
—Lo siento —Rayla le dio la espalda—. Sé que no lo entiendes, pero si fuera una persona querrías ayudarla. Incluso si hubiera matado a un elfo. Es como es, Callum, ambos somos muy diferentes. No tienes que ir conmigo.
Callum sabía que estaba siendo cruel con ella, jamás pensó que él sería el tipo de persona que desquita su frustración con alguien más, lastimar a Rayla era lo último que quería hacer.
—Está bien, veamos a ese dragón —finalmente claudicó— Rayla…—Callum la vio fijamente, casi había una súplica en su mirada al verla. En ese momento se dio cuenta cuan patético se sentía, sus peores miedos de estaban cumpliendo, estaban en una situación donde él solo era un estorbo.
La determinación de Rayla flaqueo al verlo. Desde que habían salido de Katolis, siempre estaban juntos enfrentando lo que fuera, salvo tal vez aquella ocasión en qué fue por la bufanda de Callum. No habían tenido una discusión, ninguno había dicho palabras hirientes, ella lo esperaba de los demás humanos, pero no de Callum. La persona que amaba.
—Dime que estás bien con esto, Callum, si llegamos a Xadia y no hice nada para ayudar a ese dragón, jamás me lo perdonaré —ella quería que él le dijera que iría, pero entendía que no pudiera hacerlo, después de todo él era un humano y se preocupaba por los suyos.
—Lo entiendo, está bien —Callum sonrió brevemente—. Aun así, me estás pidiendo que ayude a un animal que mató a personas de Katolis, de mi pueblo, soy un príncipe de Katolis, se supone que también lo eres, pero tú corazón está en Xadia. No hay lugar para los humanos. Te ayudaré, porque es importante para ti.
—Callum… no es así… Yo…. Los humanos... —no sabía cómo decirle que estaba equivocado, que ella si estaba preocupada por los humanos, pero tenía sentimientos encontrados, en su camino habían conocido gente buena, como Ellis y su madre. Pero también había visto lo peor de las personas—. Veremos si está bien, si podemos ayudarlo —no quería dejar a Callum, también sentía que algo podría pasar si lo dejaba—, si es imposible entonces... Entonces nos iremos.
—Está bien —sabía que sería un estorbo, esos sentimientos estaban ahí. Tomó su mano y la insto a correr—. Pero si no podemos ayudar debes prometer que escaparemos, si nos atrapan, no quiero pensar que nos harán.
Había miedo, confusión en la voz de Callum.
—Lo prometo —respondió siguiéndolo, o más bien, llevándolo por el camino siguiendo el rastro de humo y sonido de la armada.
Rayla no sabe si podrá cumplir eso. Cuando se unió a los elfos de la sombra de la luna había una especie de juramento. De palabras con las que un elfo se comprometía para con su casa, su hogar. Y una de ellas era dar su corazón por Xadia. Ese dragón era de Xadia, era parte de lo que ella era... Pero Callum ahora era su corazón. Cursi, pero lo era. De algo estaba segura, no pondría en peligro a Callum.
—Espera —ella se detuvo de forma abrupta y extendió el brazo para que haga lo mismo—, bien, llegamos antes, pero tenemos que darnos prisa en saber si estás bie-.. ¡Por Xadia! —exclama al ver la respiración del dragón, este movía la cola y las alas, pero había algo que le impedía moverse con libertad
—Está herido —dijo, realmente él no podía saber el género del dragón y no había tiempo para que se pusiera en plan nerd. Tenían una misión—, ahí está —señaló el ala—. Tiene el ala herida o algo así —estaba al pendiente de los sonidos; sus sentidos se habían agudizado tanto como le era humanamente posible
—Tranquila, te vamos a ayudar... Cal, es un dragón de Fuego hembra —pasó la mano por sus escamas, escamas rojas y negras, alas anchas con manchas blancas esparcidas en su parte posterior superior, así como brillantes marcas rojas en su interior; su cabeza, que está adornada con rayas amarillas en el hocico, las mejillas y el área de la frente, presenta cuatro cuernos grandes—, te sacaremos de aquí
Rayla busca el ala lastimada, un dragón con un ala así era tan vulnerable como un infante con pocas probabilidades de defenderse. Encontró entonces unas cadenas unidas a una gran flecha que impedían el ala se abriera, podría estar lastimada, pero con cadenas era más difícil que emprendiera el vuelo.
—¡Oh, Callum! —Rayla exclamó—. Trataré de cortar esto —sacó las cuchillas, pero parecía inútil, Callum se acercó y con la poca fuerza que podía poner la ayudo a levantar el ala del dragón—, ¡Maldición ¿porque no se corta?! —ella ejerció presión, finalmente saco aquella flecha, pero el dragón solar estaba muy herido
La elfo estaba comenzando a desesperarse, sabía que la armada no tardaría en llegar, cada vez se escuchaban más cerca, la agudeza de sus oídos le permitía saberlo con más facilidad.
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Claudia avanzó lentamente en el caballo al lado de Soren, sabían que habían herido al dragón.
—¿No eras tú quien quería matar un dragón? Pero fui yo —dijo con un tono de burla—. Eso curioso porque realmente a mí no me importa
— Sí, sí —Soren simplemente ignoro a su hermana, sabía que ella era mejor. Ahora podía decir que ni siquiera había podido hacer algo bien.
Se podía escuchar a la bestia cerca. No importaba si no lo había derribado él, lo importante era deshacerse de esa plaga de Xadia.
—Rayla —Callum tomo su brazo—. Debemos irnos —dijo, y aunque ella no quisiera la jalo para esconderla detrás de unos árboles, ¿qué podían hacer? Ellos eran dos y había por lo menos veinte soldados, seguro Rayla podría con algunos. Entonces vio a Claudia y Soren. Sintió tanto coraje porque estuvieran ahí, habían usado magia oscura contra Rayla y Soren casi lo mata.
—Sé que quieres ayudarla, pero si vuelven a herirte de nuevo... Estamos lejos del Nexo de luna. Y Claudia no dejará pasar esta oportunidad.
El joven príncipe pensó en ella, siempre pensaba en ella. Odiaba ser egoísta, amaba a Ezran, su padrastro le había confiado a Ezran, que lo cuidaría, pero no podía.
—Lo siento, lo siento —se aferró a ella, no quería perderla, no podía pensar en perderla. No se lo había dicho, había dicho te amo, pero ahora sabía que era un te amo vacío, él apenas comenzaba a amarla con todo su ser y no se lo había dicho como debía, no habían tenido una boda real, Callum pensaba en tangas cosas que aún no habían hecho juntos.
El corazón de Rayla latía con tanta fuerza que sentía que se saldría de su pecho, escucho a Callum pedir perdón una y otra vez.
—Ellos... —murmuró al reconocer a los hermanos, a los hijos del hechicero de Katolis, porque de algo estaba segura, y era que ni el padre ni los hijos le daban confianza, mucho menos esa chica—, la van a lastimar...
Aquello era algo que no podía soportar. Su voz salió dolosa, lamentable, como algún animal herido que sabe no puede hacer mucho o nada. Ella apenas se había recuperado gracias al nexo de luna, ahora el nexo estaba más lejos de ellos que Xadia. Los soldados comenzaron a poner cadenas alrededor de la dragona. Ella debía actuar, pero aun así no lograría hacer mucho sino puede romper esas cadenas. Y estaba Callum, si ella salía en un acto heroico e imprudente delataría que él estaba ahí, lo pondría en peligro.
—Dime que hay algo que podemos hacer Cal... —pide, el abrazo del contrario le hacía sentir muchas cosas, desde amor hasta miedo y preocupaciones, sus manos se fueron aflojando en las cuchillas, pero no las soltó, no podía rendirse así de fácil.
—No lo sé —susurró Callum. Se sentía impotente, estaba temblando, no podía hacer nada y eso lo hacía sentir débil. Pero sabía que no podía evitar que ella fuera—. Hazlo, ve —sus brazos se aflojaron, se recargo contra un árbol como un títere al que acaban de cortarle las cuerdas. Sabía que ella no podría vivir si no hacía todo por ayudar a la dragona. Porque así era ella, siempre pensando en todos, menos en ella misma.
Mientras tanto, hasta su escondite lograron escuchar un par de voces que reconocieron al instante. Eran difíciles de olvidar ya a estas alturas de la vida.
Claudia sonreía, los soldados habían puesto las cadenas. Uno de los cuernos del dragón había sido cortado. Su respiración era lenta.
—Se puede crear muchas cosas con las partes de un dragón, hay hechizos increíbles, incluso su moco se puede usar.
—Sí, solo hay un problema, ¿Cómo regresaremos a Katolis con un dragón de unas dos toneladas
—SorBear —Claudia sonrió—, lo llevaremos por partes
Callum sintió asco al escuchar eso. La magia oscura era repugnante, pensar que hicieran algo con Rayla, que tratarán de matarla y usarla para sus hechizos solo hacía que su impotencia creciera.
—Debes ir... Vete antes de que me arrepienta —seguía recargado contra el árbol. Seguía sintiéndose un fracasado. Pero era lo correcto, debía dejarla ir, incluso si eso resultaba en su captura.
«Lo llevaremos por partes»
Aquella frase fue algo que retumbó en su cabeza de Rayla. ¿Cómo podían los humanos ser crueles? Se trataba de un ser vivo, pero claro, ahora se daba cuenta que aquello que les habían dicho era verdad. Los humanos eran crueles y usaban la magia de forma desmedida a base de vidas de criaturas de Xadia. Miró a Callum, él era diferente. Ezran era diferente. Insulso Ellis y su madre eran diferentes.
—Gracias Cal —quería decir algo más, pero el tiempo corría, sin dudarlo ni pensarlo mucho salió del escondite con las cuchillas en alto.
No dejaría que dañaran a la dragona. Se escabulló con sigilo por un lado del gran dragón rojo, justo donde una nueva cadena había sido puesta y comenzó a intentar romperla con las cuchillas, jalaba, tiraba, pero estás no cedían. El dragón volteó en su dirección, sabía que era un elfo y que no le haría daño. El sonido del metal siendo golpeado hizo que los soldados se percataran de ella.
Al verla, el soldado de la corona de Katolis sonrió, estaba feliz. Ahí estaba esa elfo, podía tener su venganza, redimirse con su padre. Así podría verlo a la cara y mostrar que era digno de admiración. Desmonto su caballo y saco su espada
—¿Qué tenemos aquí? Un monstruo tratando de liberar otro monstruo —Soren blandió su espada en el aire, él es uno de los mejores espadachines del reino de Katolis, y la muerte del rey Harrow aún caía en su conciencia. Su debilidad había hecho que esos monstruos le quitarán la vida, y ahora estaba ahí su oportunidad de mostrar que no era un inútil.
—Tú vas a morir aquí a causa de mi espada —arremetió contra Rayla, hizo un movimiento rápido para alejarla de las cadenas.
Rayla respondió a su ataque usando sus cuchillas, se agachó cuando la espada del soldado rozó su rostro.
—¿Cuántas veces tengo que decirles que ese movimiento no es de la pelea con espadas?
—No lo sé —Rayla barrio la pierna del soldado logrando hacerle un corte en el muslo
—¡Maldita elfo! —exclamó Soren al ver la sangre brotar de su pierna—. ¡Muérete de una maldita vez!
De reojo pudo ver cómo la hermana de este se quedaba al margen de lo que pasaba, sonriendo como si estuviera segura que su hermano podría ganarle. Bien, se llevaría una sorpresa, porque Rayla no pensaba dejárselas fácil, menos aún si un dragón estaba de por medio.
Rayla aprovechó la oportunidad, Soren estaba levantándose de aquel derribe tomando su pierna, y mientras ella volvió al costado del dragón, recargando su espalda contra este y empujando sin soltar las cuchillas de las manos.
—Vamos, tienes que ayudarme, muévete —pide empujando al dragón con su espalda, las espadas de los soldados y el chico rubio estaban sobre ella, tuvo que moverse y quedar sobre el lomo del dragón rojo—, no se lo voy a dejar —dijo con determinación en la mirada, cambió la forma de la cuchilla pues está estaba en gancho y ahora era otra espada más.
Los soldados rodearon a Rayla, ella no dudo en encargarse de tantos como podía, pero se dio cuenta que no podía salvar al dragón, que sus cadenas eran demasiado pesadas.
«Lo siento Callum»
Rayla estaba preparada para aceptar su muerte. Había sido entrenada bajo ese principio, el temor a la muerte era algo que los elfos asesinos sombra de Luna no sentían, así que ella solo podía sonreír al sentir que estaba por morir.
Mientras tanto, detrás de un árbol de grueso tronco, Callum observaba, estaba enojado, escuchaba y veía a Soren, ¿por qué Rayla era así? Él no podía hacer nada. Entonces vio a Claudia, a su mente vino aquel dibujo que había hecho de ella sosteniendo un libro y supo lo que tenía que hacer. La sola idea lo dejaba asqueado con lo que haría; buscó con la mirada hasta que vio esas larvas verdes y tomó la más grande. Sabía que era cruel, ellos estaban tratando de matar al dragón, un dragón que había atacado y quemado una aldea de humanos, gente de Katolis. Gente de su Reino «Eres un príncipe de Katolis»
Mejor cerró sus ojos, si lo pensaba tanto no podría hacerlo.
Claudia vio a Callum salir de entre los arbustos, su apariencia había cambiado, no podía ver rastros del dulce príncipe que conocía; su ropa era un desastre, su cabello había crecido y tenía lodo en los pantalones de lino que alguna vez brillaron bajo la luz del sol.
—¡¿Qué haces Callum?! —Claudia preguntó. El odiaba la magia oscura. Pero estaba ahí, mirándola fijamente, desafiándola. ¿Usaría magia oscura para salvar a ese animal y esa elfo? Claudia sintió irá brotando de su interior, ella jamás logro que él hiciera magia oscura.
—Tu tipo de magia, Claudia
—Es peligroso, nadie te ha enseñado
—Aprendí de ti —Callum recordó las palabras que ella uso en la cabaña de Banther para invocar serpientes—. Rettam fo Noitamrof —recita las palabras mientras aplastaba con todas sus fuerzas aquella larva. Se sintió sucio, sus ojos se volvieron negros y un aura verde salió de su cuerpo, pero el hechizo funcionó, las cadenas se volvieron serpientes que atacaron a los soldados. Sintió que sus fuerzas se escapaban de su cuerpo. Su visión se volvió borrosa— Rayla… —dijo antes de sentir que todo se volvía negro
Rayla estaba enfrascada en la pelea, pero vio al tonto príncipe. Callum había salido del escondite, y se veía diferente. La única forma de explicarlo era que... era Callum, pero a la vez no lo era. Escucharlo que haría magia oscura no sabe cómo describirlo. Estaba incrédula. Él sabía lo que significa ese tipo de magia. Lo que tenía que sacrificar para hacerla: una criatura mágica de Xadia. Lastimar, herir, matar. Ver a Callum con ese negro cubriendo sus hermosos ojos verdes y aquella bruma negra, oscura, recorrerlo sintió enojo. Molestia.
Cuando vio las cadenas en forma de serpientes ir directo a los guardias ella bajó nuevamente para hacer que el dragón despertara, pero se vio amenazada por la punta de la espada del hijo de Viren. Fue cuando el dragón despertó rugiendo, majestuoso, estirando sus alas y observando a todos por igual. Ella retrocedió unos pasos en dirección de Callum justo cuando usando su cola, el dragón lanzó contra unas rocas a Soren dejándolo herido. Con premura tomó a Callum rodeando su cintura con un brazo y enganchando el brazo del príncipe de Katolis por su cuello.
Tenía que alejarse de ahí cuánto antes, no sabe por qué, pero con solo ver la piel pálida de Callum sabía que necesitaba ayuda.
Claudia estaba por perseguirlos, estaba tan cerca, solo debía de utilizar un hechizo y materia a esa elfo.
—Claudia... Ayuda... Ayúdame —las palabras de Soren salieron lastimeras, estaba contra una gran roca; su cara estaba golpeada, tenía un ojo morado y un corte profundo cerca de la sien.
—Soren, estoy aquí, tranquilo no te preocupes —la hechicera busco entre sus cosas, colocó las partes de lo que antes fueron varias polillas lunares y recita un hechizo, la cara de Soren volvió a estar bien, Claudia suspiró aliviada—. Ahora estás bien.
—Claudia, no siento mis piernas —exclamó Soren—. No puedo moverme.
La expresión de Claudia cambio, observo a los soldados, estos trataban de reagruparse. Un miedo recorrió por todo el cuerpo de Claudia, era como si todo su mundo hubiera cambiado.
—¡¿Qué están esperando?! Ayúdenme a llevarlo al pueblo —Ordenó—. Estarás bien, te prometo que estarás bien.
Los soldados improvisaron una camilla para transportar al guardia de la corona. Soren sentía que un peso se iba de sus hombros, jamás ha querido lastimar a nadie, su espada existía para proteger, quizás ese era el precio que debía pagar por haber levantado su espada contra Callum, contra un miembro de la corona, a los que él había jurado servir con su vida.
Claudia observo el bosque, Callum había hecho eso, él había lastimado a Soren, ahora estaba segura que no había vuelta atrás, Callum se había vuelto su enemigo.
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Callum sentía su cuerpo pesado.
—Lo logramos… —dijo con la voz apagada—. Salvamos a ese dragón —la manera en la que hablaba apenas y podía describirse como palabras—. Fui útil.
Al final Callum sentía que incluso si se había manchado con el hedor de la muerte había válido la pena. Había logrado ayudar a Rayla.
Rayla negó. No podía dar crédito a lo que estaba escuchando así que lo ignoró unos instantes para voltear por sobre su hombro y cerciorarse que iban solos.
Por fortuna nadie los siguió. Ni un solo soldado fue tras de ellos, y vaya que podían haberles dado alcance dado que prácticamente iba cargando a Callum. Rayla contuvo las ganas de golpearlo.
—Pero querías usar magia oscura, ¿verdad? Ahora mira cómo estás —con un empuje reacomoda el peso del príncipe de Katolis sobre su cuello—, no puedes ni caminar, tenemos que buscar un lugar donde descansar y que no nos encuentren —Desconocía lo que había pasado con los humanos luego que el dragón comenzó a atacarlos. Nada bueno de seguro. Pero ahora tenía que concentrarse en su humano y que se recupere. Si, él se ganó eso por hacer aquello que había prometido no haría— ...Si, salvamos al dragón, y ahora tenemos que salvarte a ti, ¿cómo te sientes? —el color en la piel de él se ponía más pálida y una negrura se adueñaba de la parte baja de los ojos de Callum—, eso te pasa por usar magia oscura —suspira mirándolo de reojo, estaba preocupada y enojada, sabía que ella sola no habría podido romper esas cadenas.
¡Pero era magia oscura!
—Lo sé, lo sé... — Callum intento sonreír, era cierto, de tenía ganado lo que le pasará, siempre detesto la magia oscura. Tenía náuseas y no veía bien, ese el precio de haber matado a una criatura viva. Callum entendía que así es como debía sentirse, era un pecado lo que había hecho, su madre estaría tan decepcionada de él.
Continuaron subiendo aquella empinada montaña, el bosque iba quedando relegado atrás de ellos mientras la abertura de una cueva comenzaba a hacerse presente más arriba.
—Vamos, ya casi llegamos, tenemos que hacerlo —Rayla depósito a Callum en el suelo de la cueva. Callum apenas y era consciente de su alrededor, había perdido casi todos sus sentidos, podía escuchar a Rayla, pero era como un eco distante, la temperatura de su cuerpo cambio rápido, sentía frío.
—Incómodo —dijo varias veces—. Es incómodo.
—Claro que es incómodo —dijo Rayla—, en verdad eres un humano tonto —pudo respirar tranquila cuando dejo a Callum en el suelo, usando la bolsa que siempre trae como almohada para que estuviera más o menos cómodo. Lo escucho quejarse de estar incómodo, pero estaba enojada con Callum.
En ese momento Callum ya no veía nada y su mente estaba divagando en un sueño profundo. Rayla había desaparecido. Bajo su cuerpo había muchas llaves que hacían que sintiera dolor en su espalda. Entonces entre las llaves estaba la llave de Aaravos que su padrastro le había dado. Las runas brillaron, pero apareció una séptima imagen.
—Es tu destino —escucha la voz de alguien; Callum levantó la vista, había una persona encapuchada, un miedo abrumador recorrió su cuerpo cuando aquella figura mostró su rostro que él casi se cae hacia atrás al verlo: era el mismo, pero no lo era—. Todo ese poder en la palma de tus manos, ¿lo sentiste, verdad? Puede ser tuyo, solo debes estirar tu mano y tomarlo.
El cuerpo de Callum se movió violentamente, ahora tenía temperatura y su respiración se había vuelto irregular.
Ahí estaba él sosteniendo aquella llave invitándolo a tomarla. Dudó por un momento y tuvo una visión de su padrastro, era extraño ya que estaba encadenado, pero ¿quién era él para contradecir una alucinación?
—¿Que debo hacer? —preguntó Callum a la figura de Harrow
—Es tu decisión, tu destino es lo que elijas.
El rey Harrow siempre fue un hombre sabio, sabía que cosas decirle.
Con una nueva determinación rechazó la magia oscura. Aquella figura corrupta de el mismo volvió a sonreírle
—¡No! —el príncipe Callum no tomo la llave de Aaravos, la imagen de un Callum malvado desapareció frente a sus ojos
—¿Estarás bien? —Callum observo al rey Harrow, había tantas cosas que quería decirle, incluso si solo era una alucinación causada por el efecto de la magia oscura.
—Es tu sueño —respondió Harrow—. Puedes hacer lo que quieras.
Aquello no lo ayudo mucho, pensó que podría despertar, en su lugar cayó al agua, era como ahogarse, después vio al capitán Villads.
—Necesitas llegar a tu destino
—Te aseguro que no
Había miedo y temor, algo diferente a lo que Callum había conocido antes de girar en sus entrañas. Estaba allí, dando vueltas como un dragón cabreado, los vapores de su ira llameante se elevaban para nublar sus pensamientos. Su cabeza estaba nublada mientras los escalofríos se arrastraban sobre su piel una y otra vez.
Callum levantó una mano para enrollarse alrededor de la tela de su camisa, donde su corazón estaba en el interior. Había algo más martilleando en la parte posterior de su cráneo, diminuto, casi inexistente, pero podía sentirlo y el concepto que lo acompañaba lo asustaba aún más. ¿Es eso lo que la magia oscura puede hacer a una persona que desea poder? Las fuerzas se desvanecieron de su cuerpo, por un breve momento dejo de respirar
Despertó por segunda vez. Su cabeza se sentía floja y solo podía percibir vagamente su alrededor. Sintió como si estuviera tumbado en una nube suave, pero cuando trató de moverse, punzadas agudas de dolor declararon la falta de voluntad de su cuerpo para moverse. Su cabeza todavía estaba pesada, como si alguien lo hubiera golpeado con un palo. No podía abrir los ojos tampoco. Todo lo que pudo percibir fue la voz de alguien, entonces ahí estaba su madre.
—Tranquilo, Callum, solo debes respirar, para entender algo, toma un tiempo y respira profundamente.
Rayla mantenía los brazos cruzados mirando hacia el frondoso bosque, esperando alguna señal de que en efecto los habían seguido, paro nada. Y eso era sin duda una gran ventaja con su humano enfermo. Suspiró y volteó a verlo, estaba pálido, con la temperatura primero subiendo y luego bajando. La elfo apretó los dientes.
—Es tu culpa por haber usado magia oscura —murmura con el entrecejo fruncido, seguía enojada, se decía que eso le pasó por usar ese tipo de magia prohibida.
Pero al ver cómo Callum comenzaba a moverse con violencia y hablar cosas que no entendía aquella rudeza de sus facciones élficas se evaporó. Terminó arrodillándose a un lado, con una mano en la frente y otra en el pecho de su humano. La elfo de luna comenzaba de verdad a preocuparse demasiado. Tenía rato llamándolo, lo tomaba por los hombros y daba leves sacudidas. Incluso hasta intenta con un golpe y nada.
—¿Callum? —le llamo con preocupación, había pensado estaba despierto, pero no era así—, vamos, despierta, tienes que abrir los ojos y reírte de tu logro para que pueda regañarte —pide preocupada, la piel humana estaba pálida, casi blanca, y aquellos retortijones no ayudaban a que ella se calmara.
Estaba asustada. Tenía miedo. No querría perderlo. No... eso estaba lejos de sus planes cortos y futuros. Con fuerza, pero cuidadosa lo enderezó y abrazo el frío cuerpo de Callum mientras murmuraba palabras, llamándolo, diciéndole que volviera.
— Callum yo… — Rayla tocó su mejilla, no podía perderlo, no así. Sentía que era su culpa, ella había querido salvar a aquel dragón. Pero no quería salvarlo y perder a Callum a cambio —No me hagas esto, vamos —pide en tono bajo acercándose a lo suplicante, veía a todos lados, quería ayudarlo, quería hacer algo, lo único que podía hacer es esperar a que despertara, ella solo estaba ahí viéndolo sufrir en sueños, o eso parecía por la forma en que se movía y contraía el rostro—, Cal.. sabes que no puedes dejarme, tenemos cosas que hacer, mucho camino que ver... —habla y con cierto miedo lleva una de sus manos a la mejilla contraria notando que estaba más pálido que su propia piel.
El miedo la inundó, no estaban ni por asomo cerca del nexo de Luna, tampoco en ninguna villa donde pudieran ayudarlos, y aunque así fuera sería peligroso para ambos. ¡Y eso que él le dijo que tuviera cuidado porque no había nexo para ayudarla! Y quién actuó de manera imprudente fue él. Realmente Callum siempre la sorprendía.
—Me ayudaste, ayudaste al dragón a escapar, yo estoy bien, me protegiste, pero por favor despierta ya —se separa de él. Frío contra cálido, pálido contra otra piel más pálida marcada por una parte renegrida bajo los ojos; apoya la frente contra la de él—, te amo Callum...
La voz de Rayla hace un eco en la conciencia de Callum, mientras su madre lo abraza y da ligeros masajes en la espalda.
—Te extraño —dijo a su madre
—Lo sé, pero recuerda que yo siempre estoy contigo… Ahora es tiempo que despiertes y recuerdes todo.
Callum abrió los ojos, había algo suave cerca de él, su cabeza dolía, pero se sentía mucho mejor. Los brazos de Rayla estaban a su alrededor presionándolo contra su pecho, en otra situación no se quejaría, pero ahora sentía que se asfixiaba un poco.
—Rayla, no me dejas respirar —Callum, tomo una gran bocanada de aire.
—¿Estás bien? —preguntó Rayla, el color había regresado a las mejillas de Callum, su corazón se sintió tranquilo. Incluso el hecho que hizo magia oscura quedó de lado.
—Rayla, lo entiendo ahora, comprendo el Arcano del cielo. Es… es todo. Todos somos una roca primaria, yo soy una roca primaria.
—Ok, no… creo que no entiendo lo que dices, ¿entendiste el arcano? —negó y una ceja se arquea—, espera, ¿sabes lo preocupada que estaba por ti?
—Lo siento —se disculpó—, por usar magia oscura, por preocuparte… Lo siento Rayla
La elfo de luna quiere decirle muchas cosas pero solo se queda en silencio, está tan aliviada de verlo mejor, el brillo en los ojos verde esmeralda de Callum la reconfortan.
—¿Cómo lo hiciste? ¿Entender el arcano?
—Si, bueno, yo soy el aire y el mundo es mi roca… No sé cómo decirlo con palabras elegantes… es hora de probar mi teoría —Callum tomo aire, se concentró en el sonido de su respiración, y alzando la mano a la altura de su pecho dibuja una runa frente a él, en el aire, en la nada, solo con sus dedos— Aspiro —sopló, una gran cantidad de aire salió de sus labios, incluso más fuerte que cuando usaba la roca primaria.
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La noche de Claudia fue la más larga de toda su vida hasta el momento. Soren le había dicho que estaba bien si no podía caminar, que se convertiría en un poeta errante. ¿Acaso no sabía que debía caminar para ser un 'Poeta errante'?
—¡¿Cómo que no pueden hacer nada?! —preguntó casi gritando, ellos no podían decirle que su hermano se iba a quedar invalido, era torpe, ni siquiera podía hacer un Haiku.
—Clauds, está bien —habló Soren—. Quizás es un castigo.
—En nombre de todos los dioses, ¿de qué estás hablando?
Soren vio por la ventana, parecía como si quisiera decirle algo, pero no podía. Soren sentía culpa y confusión, su lealtad siempre estuvo dividida entre su familia y su deber como guardia real. Ahora que no podía caminar quizás dejaría de tener esos problemas
—Solo pienso que no podré hacer más cosas.
Claudia no podía aceptarlo, él era su familia… su pequeña y rota familia no podía romperse más, desde que su madre los dejo ella sintió miedo por perder a todos y quedarse sola.
—¡No! —Claudia vio a su hermano, después comenzó a buscar entre las gavetas del lugar. Nada, no había nada que pudiera usar para salvar a su hermano. Casi destruyó el lugar buscando algo, los encargados tuvieron que sacarla de ahí.
La joven hechicera vagó por el pueblo, el dragón había destruido varias partes del centro. Aquel dragón había escapado gracias a Callum, él había dejado que un monstruo que mato a cientos de humanos escapara. Varios niños se habían quedado huérfanos y esa ciudad sin duda tardaría años en volver a recuperarse. El poder de las criaturas mágicas era una constante amenaza para los humanos. Para ella, el rey Harrow había sido un tonto, su padre lo sabía, su padre siempre lo supo, había que actuar antes de que los elfos volvieran a los humanos esclavos. Su padre podía hacer algo, cambiar la balanza. Claudia tomó una decisión, ayudaría a su padre para guiar a los humanos hacía el futuro, un futuro donde tomarían lo que por derecho les pertenece, resurgir desde abajo.
Una pelota llegó hasta sus pies sacándola de sus pensamientos.
—Lo siento —dijo un pequeño niño.
—No pasa nada —Claudia sonrió al niño, era bueno que en medio de toda esa devastación los niños aún pudieran sonreír. Observó al niño, le recordó a su hermano cuando era más pequeño —. Eres tan joven y… —se levantó rápido al darse cuenta que tenía la cura para Soren.
El claro al que Claudia había ido estaba en la parte este, un poco más cerca de la ciudad, pero según la información de los niños del pueblo los ciervos solían comer ahí fruta de leche. La magia negra tiene sus propios tabúes, hay cosas que un mago oscuro no debe hacer, una fina línea que separa a un mago oscuro de un mago de la muerte. Claudia acababa de romper el máximo tabú que tenían los magos oscuros, no es como si eso le importará mucho a la joven maga oscura. Ella solo podía pensar en salvar a su hermano.
—¿Claudia? —Soren no sabía que estaba pasando, su hermana había entrado a su habitación en el pequeño hospital del pueblo, su cabello ondulaba salvajemente, y un aura morada la envolvía. Después ella dejo que toda esa energía fuera hasta su cuerpo. Soren fue levantado en el aire unos centímetros antes de sentir como una energía inundaba su cuerpo—. Puedo sentir, siento mis pies, mis manos y mis costillas… ¡Me duelen las costillas! pero ya siento el dolor —Soren estaba asustado, ¿qué había hecho su hermana?— ¿Claudia? —preguntó al verla caer al suelo—. ¿Que hiciste?
Claudia se levantó lentamente, su hermoso cabello negro ahora estaba adornado con un mechón blanco.
—Lo que importa es que estás bien, ahora podemos ir a casa.
—Vamos a casa —dijo Soren
Ambos se vieron, había sido un viaje difícil, pero no habían podido cumplir sus misiones y ahora debían afrontar sus errores y decirle a su padre que habían fallado. Pero regresarían a la capital del reino, a su hogar.
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La tierra del noroeste del continente de Xadia. Puntas de hielo cubrían una montaña dando un aspecto más bien siniestro que se elevaba abruptamente desde el suelo. La montaña estaba cubierta de una capa de hielo espeso, y parecía desprender un brillo azul hielo.
Bajo los rayos del sol, reflejaba una luz fría y solitaria. Una figura vestida con una túnica verde estaba actualmente de pie en la cima helada con las manos detrás de la espalda. Levantó un poco la cabeza, revelando el lado de su cara que contenían tatuajes moonshadow. Desde este punto de vista, parecía muy decidido. Tenía un par de ojos morados que eran tan profundos como la noche. Un sentimiento antiguo se arremolinaba en las profundidades de estos ojos, como si hubieran experimentado la Reencarnación misma. Levantó la cabeza y miró a la distancia, donde el espacio se distorsionaba violentamente. Una puerta de hielo titánica era débilmente perceptible, mientras que un aura abrumadora que se originó desde la antigüedad se propagaba lentamente. Esta era la puerta que conducía hasta uno de los asentamientos de los elfos de agua. Los tenues sonidos de las pisadas se oyeron repentinamente desde atrás. Se dio la vuelta y miró a las cuatro figuras que habían aparecido mientras una sonrisa aparecía en su resuelto rostro. Las cuatro figuras eran elfos de agua.
—Bienvenido al Nexo del agua —los cuatro que habían aparecido eran dos elfos hombres y dos mujeres. La joven que las dirigía era más bella que la nieve y vestía de blanco. Su belleza podía causar la caída de las naciones y su comportamiento distante era similar al de un loto de nieve, haciendo que otros se sintieran inferiores en comparación. Al lado de la dama vestida de blanco había una muchacha con un vestido negro. Su apariencia era atractiva, pero una mirada digna y severa surgió en sus hermosos ojos.
Cyrdan realmente no quería estar ahí, pero era una misión de parte del consejo Moonshadow.
«Ya he esperado tantos años este día. Por lo tanto, no me rendiré, pase lo que pase»
Sabía que Rayla había sido elegida por el rey dragón para ser la esposa del príncipe humano. Pero eso no quitaba que él sintiera algo por ella. Cyrdan era un joven elfo encantadoramente guapo, había mostrado sus intenciones de cortejar a Rayla antes de la última misión de patrullaje cerca de la frontera y Runaan había sido abierto en esas intenciones, pero todo cambio aquel día. Nadie espero que Rayla fuera incapaz de matar a un humano que había cruzado la frontera y había llegado tan lejos. Cyrdan casi hace un motín cuando el decreto del rey dragón llegó a Silver Grove anunciando su acuerdo con los humanos.
—Te estábamos esperando. Una flecha de humo ha llegado está mañana.
Cyrdan asintió.
— Entonces saben sobre la muerte de algunos elfos que trabajaban en la aldea con los humanos. Los humanos han roto el acuerdo.
Todos lo sabían, la guerra se estaba acercando a Xadia.
