Capitulo 16
Reencuentro
Hace muchos años, cuando los humanos fueron expulsados de Xadia, una joven huérfana surgió de entre todos, ella llevo a los humanos hacía tierras donde pudieran vivir. Ella gustaba de las manzanas.
Una joven huérfana que se volvió reina. Ella quiso la paz con los elfos, logro una reunión con los elfos. Pero los humanos volvieron a traicionar aquel acuerdo, querían regresar a Xadia, a la tierra fértil.
La reina huérfana no sabía que los humanos solo sabían pelear y conspirar, una nueva guerra llegó, pero termino demasiado rápido que los elfos solo podían reírse de ese intento. La reina al ver aquel intento de Traición, entendió que los humanos no cambiarían.
Había un elfo que vio el intento de la reina por cambiar las cosas y sintió lástima. Detuvo su ataqué ¿Por qué lo hizo? Ni siquiera él sabía porque había sentido aquel deseo de proteger a esa raza inferior.
— Los elfos no necesitan nada de ti — Menciono el elfo estelar — Y aún así los humanos necesitan todo, jamás será justo. Pero me gustan las manzanas de los humanos, lleva a tu gente y construye una nación, protegelos. Los humanos son débiles y se matan los unos a los otros por un pedazo de tierra, los elfos jamás lo entenderán y los humanos jamás cambiarán. Pero… un día nacerá alguien que pueda cambiar las cosas. — El elfo le entrego un objeto, algo que contenía un gran poder — Conservalo, podría servirte algún día.
La reina sonrió ante esas palabras. Quizás ella no podría lograr la paz entre ambas tierras, pero un día, quizás nacería alguien que pudiera cambiar el mundo.
Los humanos no querían rendirse, así que se dividieron creando sus propios reinos. Pronto nacieron cinco naciones humanas con el nombre de Pentarquia.
— Plantare un manzano y recordaré tus palabras
El elfo aprecio a esa humana, la visitaba en sus sueños. Y la humana lo veía, un día la reina huérfana sóño con elfos cayendo del cielo, soño con el rugido de un dragón y con una estreya cayendo del cielo.
Ese día la reina lloró por la estrella que cayó.
°•°•°•°•°•
Fareeda bajó de su carruaje, solo para encontrarse estupefacta, mirando aterradoramente la escena frente a ella. Extendida frente a sus ojos había una montaña de escombros.
Le costaba creer que esta fuera la capital. Hubiera sido más creíble si alguien le hubiera dicho que todo esto era una ilusión, pero ese no era el caso. La escena frente a ella era la verdad, Evenere había sido arrasada y envuelta por el aroma a muerte. El país siempre fue el más pequeño de toda la Pentarquia, pero el hecho de ser el país más pequeño hacía que las personas de Evenere fueran ingeniosas, sabían sobrevivir. Pero el nivel de destrucción que veía superaba por mucho cualquier guerra.
Fareeda mantuvo su rostro oculto bajo la capucha, el puerto estaba cerca de ahí.
— ¿Que es lo que ha pasado en mi país? — Preguntó, aunque no esperaba respuesta, a su lado Derick el joven mago oscuro tampoco podía dar crédito a lo que veía.
Después de refugiarse detrás de las paredes de una casa abandonada, que parecía haber sido alguna vez un opulento hogar perteneciente a algún noble u otro, salíeron a buscar un barco para viajar hacia Del Bar cuando se toparon con aquella pequeña destrucción en los caminos, Derick no sabía que había pasado, pero los rumores decían que el nuevo rey había forzado a la ciudadanía a enlistarse en el ejército y cuando muchos granjeros y pescadores se opusieron fueron llevados a la fuerza.
— la guerra.— dijo el joven mago oscuro — se acerca la guerra contra Xadia.
Fereeda soltó una maldición, aquello era algo que se esperaba, sabía que era algo inevitable. Pero no podía creer que todo estuviera pasando tan rápido.
— Jamás creí que Trevor, aquel maldito mago subiera al trono, el círculo oscuro se ha movido muy rápido.
Trevor Beoumot era el hijo de un Duque del sur de Evenere, su familia se dedicaba a la exportación de materiales preciosos, pero también tenían conexiones ilegales con las minas de esclavos de Evenere. Fareeda recordo cuando lo conoció, era un muchacho no más de dieciséis años, ella era una joven en la corte de Evenere, era demasiado astuto para un joven de su edad, su padre era bien conocido por acosar a las jovencitas. Aún así Trevor parecía un joven inocente, muy diferente de su padre.
Fareeda era una joven impresionable y la apariencia del joven Trevor era agradable a la vista de todas las nobles de la corte, pero Fareeda tenía una meta, el príncipe heredero de Evenere.
William era un prototipo de príncipe deficiente, siempre alardeaba sobre sus actitudes, pero jamás era capaz de lucirse cuando se trataba de algún combate de exhibición para el entretenimiento de los nobles. Él era constantemente
indeciso y nunca hacia la elección correcta. Como resultado, los que salían
heridos eran los sirvientes, ellos pagaban por sus errores.
El rey solía ser exigente con sus hijos legítimos, pero se decía que tenía muchos hijos ilegítimos resultado de sus amoríos con prostitutas. Claro que el duque Beumont se encargaba de cubrir todo esté tipo de sucesos
— ¿No te cansas? — Trevor preguntó viendo a Fareeda. — Vales más que solo para ser una posible chica elegible, eres de buena familia ¿Por qué quieres ser Princesa?
— ¿Acaso no es el sueño? pero te equivocas. —Fareeda había sonreído en esa ocasión. — Yo no quiero ser princesa, yo aspiro a ser reina. Pero tú, tú tienes talento para la magia oscura. ¿Acaso quieres ser un mago?
— Creo que podría hacerlo, hay un joven que está haciendo muchas cosas interesantes en Katolis. Creo que la magia oscura es lo que necesitamos para que los demás reinos dejen de subestimarnos. Así que creo que cada uno sabe lo que quiere.
Trevor había sonreído, palabras lindas dichas por un joven apuesto. Habían cumplido su misión, Fareeda se había encargado de esos hijos ilegítimos del anterior rey y cuando William murió ella se rehusó a dejar el trono...había soportado muchas cosas como para dejar el poder a cualquier noble. El amor es simplemente una forma de asesinar que se
ha vuelto sorprendentemente
delicada.
Una lección que aprendió después de vivir al lado de su esposo. Para la mujer vivir libre era mucho mejor y reducía la posibilidad de morir apuñalada mientras dormía.
Después de la muerte del anterior rey, días más hermosos llegaron. Quizás era demasiado pesimista, pero en principio no era así, realmente fue una chica optimista durante sus años en la corte. Era obediente y sentia alegría por la vida. Pero la vida de un noble no está llena de libertad, es por eso que Fareeda Realmente odiaba al rey de Katolis y su manera tan relajada de tratar las cosas, siempre siendo el héroe, casándose con una simple soldado y adoptando a un plebeyo que después vendería al rey dragón, las personas eran despreciables y ella sabía que lo era, y no lo ocultaba como había querido hacerlo el rey Harrow. Ocultando sus acciones maliciosas, bajo el estandarte de la ayuda, su propia ambición por ser un buen hombre lo llevo a atacar Xadia y matar a su propia esposa plebeya ¿Acaso se daba cuenta que sus acciones eran las de alguien egoísta? Fereeda se alegraba de la muerte de un hombre tan hipócrita, pero también sabía que se necesitaban hombres así para poder culpar de su propia debilidad. Le esperaba un largo recorrido antes de poder subir al trono de Evenere de nuevo
Avanzó entre las personas de la ciudad, el peste de orina mezclado con el olor a entrañas de pescados era una mala combinación.
La magia oscura era un germen infeccioso que hacía que la gente a su alrededor se volviese tonta y más ambiciosa. Un nivel de ambición era buena, la gente debe tener ambición, pero la magia oscura corrompia al lanzador y hacia que su vida dependiera de manipular más y más magia. La reina de Evenere no tenía duda; Trevor era un cáncer que llevaría al reino a la destrucción
La reina tenía simplemente tres cosas en su lista de vida
No te enamores
No hagas amigos
Jamás renuncies.
Lo primero era obvio, el amor y el poder no iban de la mano entre los nobles, casarse jamás era un acto de amor entre las personas con dinero, y estaba segura que incluso entre las personas pobres era algo igual, de amor no se vive, siempre hay que buscar a la persona que cumpla ciertos requisitos para pasar parte de tu vida con alguien, lo segundo no tenía que explicarlo, no había amigos, solo traidores y potenciales traidores. La amistad es simplemente un sueño en vano, una imagen virtual, una fantasía que todos parecen muy felices de aceptar. Lo último era lo más difícil de conseguir, habían logrado sacarla de su castillo y ocupar su lugar. Sería más fácil si solo se rindiera y se quedará escondida mientras toda la guerra terminaba, pero no sería algo digno de una monarca, no, ella no podía rendirse ahora. Esto solo era una piedra en el zapato, buscaría la manera de regresar al poder, recuperar el trono y encargarse de todos los magos oscuros que habían estado detrás de aquel ataque contra su vida.
•••
Farrah golpeó la cara de un hombre al quitarle la espada, el barco en el que había subido era sumamente pobre a comparación de los grandes barcos mercantes que había a su alrededor. Había estado peleando desde que se dio cuenta que era una trampa, se suponía que tenía que conseguir un barco para que la reina escapara del país. Pero el nuevo rey había puesto una recompensa por la cabeza de la reina Fareeda. El guardia de la corona se dio cuenta que aquello era una trampa y agradeció a los dioses que su reina no estuviera ahí. La pelea comenzó antes de que él se diera cuenta, sus músculos se tensaron alrededor de la empuñadura de su espada.
Lanzo su espada contra uno de los piratas. El guerrero de piel morena, Farrah una vez más la levantó para un quinto ataque, siguiendo exactamente el mismo proceso que antes, hasta que hundió completamente el centro de la hoja en la corinilla de la cabeza de un pirata.
Sus ojos dorados se posaban en el cielo con nostalgia. Justo recordando el tiempo cuando practicaba en el castillo, cuando la reina le había dado una espada.
— Eres fuerte — Uno de los hombres sonrió. Tenía un turbante y arracadas en las orejas. Farrah reconoció esa ropa como parte del gremio de comerciantes de Evenere. — Podrías ser un gladiador en la arena de Treska ¿Que opinas? Te volverías famoso
— Me niego — Respondió Farrah, su espada estaba empapada con sangre de varios marineros y uno que otro pirata. hablaba tranquilo mientras el olor único de la sangre flotaba a su alrededor, levantó su espada hacía el mercader.
— De acuerdo, tu ganas… puedo llevarlos, los llevaré hasta Del Bar. — Dijo rápido cubriendo su rostro.
Farrah sonrió, después lentamente movió su espada, parecía que la iba a guardar. Solo se escucho un "Slash" que corto el aire, en un minuto la mano del hombre cayó formando un charco de sangre.
— Es una herida profunda, podrías morir en cualquier momento si un sanador no te atiende, pero no hay ninguno cerca, para cuándo llegues habrás muerto. A menos que… la magia oscura podría evitar que mueras. Tengo un mago, solo debes esperar aquí — El soldado sabía que no podía confiar en la palabra de aquel hombre, así que decidió que necesitaba un seguro para hacer que ese hombre no se fuera y los traicionara. Era una medida que el semielfo consideraba necesaria, Farrah no era tonto, conocía bien la falsedad de las palabras de los hombres con poder. Sus años como esclavo le habían dado el conocimiento.
— Entonces volveré, trata de no morir mientras lo hago.
El camino hacia donde la reina se encontraba estaba plagado de mendigos y personas que apenas y sobrevivían. Así que alguien con la apariencia del soldado con una armadura y casco resaltaba. Aún así para Farrah usar las cosas que su reina le habia entregado era un honor y no podía darse el lujo de usar ropa común, sería deshonrar la buena voluntad de la reina.
Derick aún no se acostumbraba a la presencia del semielfo, cuando estaba a su lado se sentía diferente, la magia oscura cada vez era más difícil, pedía más de él.
"¿Cuan maravilloso sería verlo muerto?"
Muchas veces podía escuchar una voz susurrandole que matará al soldado, aquello solo podía ser obra de su propia debilidad. Curo al mercader, sus ojos se volvieron negros y su respiración se volvió irregular, cada vez que usaba magia más avanzada sentía que perdía un poco de el mismo. Derick recordó las palabras de Frejya antes de que separaran sus caminos.
"Busca al que es igual a ti, él tiene la llave para cambiarlo todo, su nacimiento solo traerá desdicha a quien esté a su lado, pero él es el único que puede deterlo, donde el rayo venció a la estrella, todo comenzará de nuevo"
Le había dicho frejya. Derick no entendía esas palabras ¿Quién era esa persona y porque lo ayudaría?
El barco "libertad" comenzó su viaje hacia Del Bar. Derick no sabía que le esperaría en aquel país. Pero no podía dejar a la reina, al menos todavía no podía dejarla, no sabía que hacer, ni siquiera sabía a dónde ir por su cuenta, no quería regresar al consejo de magos oscuros, regresar sería una locura, no cuando dudaba de la magia.
«Estoy jodido» pensó, observo el mar, aquel sería un viaje que no disfrutaría.
•°•°•°•°•°
Callum se mantuvo en silencio la mayor parte del tiempo cuando salieron de aquellos acantilados, habían tenido unos pequeños percances con algunas criaturas que había tocado antes de saber que no debía hacerlo. Aún así Rayla parecía sumamente feliz solo por entrar al territorio de los elfos de luna.
Callum se la paso todo el tiempo señalando con el cubo.
— Es ... Wooo, es increíble, todo tiene magia — Señaló unas flores y la sorpresa fue cuando se iluminó la runa del arcano de tierra.
Rayla sonrió al ver la emoción en los ojos de Callum, esas expresiones que hacía eran únicas. — Sí, magia, todo en Xadia es mágico.
Callum pensó un momento después de escuchar sus palabras, había muchas leyendas de Xadia y de todas las cosas maravillosas que había. Entonces señaló la tierra.
— ¡Espera! ¿Qué? — Dijo al ver cómo se iluminaba la runa de tierra — ¿Queee? — Volvió a decir más sorprendido — Tierra mágica ¿Enserio? ¿Que?
Callum abrió y cerro la boca como un pez fuera del agua. Rayla no sabía porque encontraba sus facciones encantadoras.
— Basta, Callum ¿Haras eso todo el camino?
— Sí, es probablemente que haga esto todo el camino.— Rayla dejo de sonreír cuando escucho un sonido
— Escucha Callum, los demás elfos en Silver Grove podrían estar bien contigo, pero podríamos encontrar a otros elfos que estén por aquí. Quizás ellos no sean tan amables, no tienes ese algo que dice que eres príncipe
— Eso... Creo que lo perdí en mis otros pantalones — Respondió Callum con sarcasmo. Observo a Rayla y algunas flores.
Ella se detuvo por un momento y señaló una vereda cerca de un claro — Se que te va a gustar mucho Silver Grove, pero antes hay algo que quiero mostrarte.
Rayla lo llevo por un camino lleno de flores.
Callum podía escuchar una melodía. Así que volteó a todos lados. Entonces se percató que había unas flores que emitían un sonido
— ¿Incluso las flores tienen musica?
— Callum, estás en Xadia, la magia está en todos lados... — la joven elfo de luna lo llevo hasta un lugar donde había grandes flores. — ¿Por qué no hueles?
Callum aspiro una flor y su cara se torno verde de inmediato — ¿Que es esa peste?
— Flatulilis — Respondió Rayla riéndose de la cara de Callum — lo siento, no pensaba mostrartelas, pero realmente no pude resistir a ver tu cara así
Callum cubrió su nariz, cada vez que tocaba una flor está emitía un sonido de una flatulencia y el olor no era mejor. Como si necesitará algo que hiciera que su ropa apestara más. Pero aún así, con todo y la peste estaba divertido, tenía una sonrisa radiante en su rostro. Estar en Xadia simplemente era mágico, pero no por la magia, era mágico en lo que sentía por Rayla, aún si ella lo consideraba solo su mejor amigo, o alguien a quien proteger.
— Ven, hay más que ver, y por favor, no toques todo lo que veas, hay cosas que parecen hermosas pero son peligrosas si no las conoces. — Avanzaron las apartando un par de arbustos y ramas. Finalmente llegaron a un risco con un gran árbol. Callum no podía creer que pudiera emocionarse más, pero ahí estaba frente ese gran árbol, el más grande que alguna vez vio.
— Este es un gran árbol, seguro es más grande el mundo ¿Cómo lo llaman?
— Árbol, —Dijo Rayla.— Ahora debemos bajar
— ¿Cómo se supone que hacemos eso?
— Para bajar, hay que subir — Señaló Rayla la copa del árbol, aquello no le gusto para nada el joven humano, no era bueno en actividades físicas ¿Ella esperaba que realmente escalara un gran árbol?
— Andando — Rayla le entrego una de sus cuchillas, ella lo hizo parecer tan fácil, usando sus cuchillas mariposas para escalar.
Callum tomo aire y brinco lo más alto que su cuerpo se lo permitió, no llego ni un metro arriba del suelo, Rayla regreso y lo ayudo, para cuándo llegaron arriba comenzaba a atardecer.
— ¿Apoco no es increíble? — Preguntó Rayla observando la vista, después tomo la mano de Callum y lo coloco sobre una gran hoja, aquello no le estaba gustando al joven príncipe, ella había dicho que para bajar tenían que subir. — Ahora sujetate fuerte
— ¿De que? ¡Espera! ¿No pensaras…? — No terminó esa palabra, ella corto el tallo donde se unia la gran hoja y el árbol, rápidamente comenzaron el descanso.
Miedo era una palabra que muy pocas veces Callum usaba, pero tenía miedo, la inercia del movimiento lo hizo acercarse demasiado a ella, prácticamente estaba gritando mientras la abrazaba, un acto nada varonil, cuando Finalmente dejaron de moverse estaba tan cerca de ella que podía sentir su aliento cálido golpeando contra su frente. La tenía abrazada de una manera que podría ser considerado indecoroso por Opeli
— Wooo, eso fue aguitado — Callum se sonrojo y noto que ella también se sonrojaba, después de unos segundos ambos se pusieron de pié
— Si, eso fue divertido, pero eso no es lo que te quiero mostrar, — Rayla volvió a caminar, ni siquiera parecía que acabaran de caer prácticamente sin protección desde un gran árbol, ella avanzó y Callum la siguio de cerca recordando lo más que pudiera del camino, en su mente estaba trazando un mapa del lugar. Finalmente Rayla sonrió al ver una pradera. — Pasaba mucho tiempo aquí cuando era niña, cada vez que mis padres me regañaban venía a pasar el rato y a hacer nuevos amigos
— ¿Amigos?
Rayla le mostró una criatura peludita de color verde
— Estos son Adoraburr. Y son muy amistosos
Callum abrió los ojos, se podía notar que estaba emocionado, no solo porque ella le mostrará esas criaturas, era más bien porque ella estaba compartiendo con él algo íntimo
— ¡Son Adorables! — Callum comenzó a tomar varios y al darse cuenta que de pegaban no dudo en lanzarse en la hierba dejando que aquellos pequeños se pegaran en su ropa y cabello. — ¿Si se quitan verdad?
Rayla no pudo evitar sonreír al verlo, era tan adorablememte encantador con todos los pequeños Adoraburr a su alrededor. Estiró su mano y quitó uno de su cabello. — ¿Que te parece el prado Adoraburr? — Rayla lo vio con expectación, compartir un lugar tan especial para ella era algo nuevo, un pequeño gesto que demostraba confianza.
— Es increíble, ya vi porque querías mostrármelo, es hermoso.
Ambos sonrieron, Callum se recostó en la hierba viendo el cielo.— A Ezran le gustaría este lugar
Rayla se acostó a su lado viendo las formas de las nubes, era un acto muy simple, pero había cierta intimidad en estar así.
Callum sintió una sensación agradable. Cuando vivía en el castillo jamás se sintió como estar en un hogar, las altas paredes y todo el espacio era aterrador, claro que tenía a Ezran y a su padrastro. Aunque con el rey Harrow siempre tuvo una tensa distancia.
Recordar al rey lo hacía sentir muchas emociones, cuando su madre murió el rey se encargo de explicarle las cosas
"Sabes mejor que nadie que a veces en la vida hay cambios que no esperamos ... Quiero hablarte sobre la vida y el crecimiento, y cómo a veces hay cambios que no esperas."
Las lágrimas ardían bajo sus párpados.
—¿Callum?— La voz de Rayla era suave
Se sintió mal. Se sintió retorcido por dentro, como cuando su cuerpo había respondido a la Magia Oscura. Se sentó. —Lo siento—, comenzó, pero su voz se quebró, y Rayla se sentó con él, tirándolo a sus brazos. — Solo pensaba en Mi hermano y en cuanto lo extraño. Lo Siento, estoy feliz porque me mostraste tu lugar especial.
Rayla no podía creer que aquel humano tan lindo y amable pensara cosas malas sobre él, ella paso un dedo por su mejilla y sonrió para él. — Está bien, es bueno recordar a las personas, estoy seguro que Ezran está bien.
— Lo sé, se que está bien... Solo es muy difícil y estar aquí en Xadia me hace recordar lo mucho que él quería venir, también que le prometí que haría muchos dibujos, aunque solo he podido dibujar pequeñas cosas de las pequeñas aldeas donde hemos estado.
En su recorrido habían pasado por pequeñas aldeas de elfos de tierra y Callum había dibujado algunas cosas, como los rasgos de los elfos de tierra, le sorprendía como tenían unas manos más grandes que un elfo promedio. Originalmente los había dibujado para controlar su estrés, pero después comenzó a escribir pequeñas notas sobre cosas curiosas que encontraba en el camino, también había dibujado las runas que había aprendido, tanto como si las sabía usar como si no sabía que significaban.
— Bueno, aunque estar en este lugar es relajante debemos de continuar, es cierto... Pronto serán los juegos
—¿Juegos? — preguntó Callum, el joven príncipe sacudió su ropa, algunos pequeños Adoraburr se pegaron a su ropa, Rayla lo ayudo a levantarse por completo, varios pequeños Adoraburr se metieron a su mochila sin que él se diera cuenta.
— Sí, son juegos que se celebran en Xadia, todos participan en ellos, es como un gran evento ¿Los humanos no tienen nada parecido?
Callum trato de pensar en algún evento o algo parecido, pero solo venía a su mente las justas entre caballeros para diversión de los nobles y el único festival que conocía era el del solsticio y el Yule en invierno. Pero eran fiestas que se realizaban solo en algunos lugares, jamás se involucraban a los reinos
— ¿Los bailes en el Palacio cuentan? Van muchos representantes de todos los reinos.
Rayla parecía meditar su respuesta, avanzó lentamente teniendo especial cuidado de no aplastar ninguna flor de melodía. — No, no cuenta, si es como la fiesta de compromiso no es igual. Por cierto, si quieres conocer otro lugar después te llevaré a otros lugares en los Silver Glades
Callum estaba feliz, incluso invento un juego llamado Rollercube, trataba de adivinar que runa se iluminaria del cubo que tenía. Eventualmente, mientras más fueron avanzando más densa era la vegetación. — Rayla ¿Porque no hemos visto otras aldeas Moonshadow?
Rayla sabía que tarde o temprano lo notaría, los elfos de luna por lo general eran esquibos y muy reservados en sus asentamientos, no cualquiera podía ir, antes tenían que enviar una carta y si la tribu autorizaba que visitaran el lugar se preparaba todo
— Creo que es algo bueno. Te dije que en Silver Grove podrían estar contentos de vernos, pero otros elfos no podrían tomar a bien encontrar a un humano, es por eso que siempre mantuviste tu cabeza y manos escondidas.
— Espera... Espera, yo estaba preparado para esto — Callum comenzó a terminar lo que había estado comenzando desde que entraron en el territorio de los elfos de luna. Coloco ramas y hojas a su alrededor, una banda alrededor de su cabeza y unas ramas — Conoce al elfo Callum. — Dijo con una gran sonrisa en el rostro.
— ¿Que tipo de elfo se supone que eres? — preguntó Rayla aún sin poder creer esa mala imitación de elfo.
— Soy un elfo de los que tienen las astas, amo la naturaleza y todo eso
— ¿Se supone que eres un elfo de tierra? — Preguntó Rayla cubriendo su rostro con su mano.
— Espera, la ilusión no está lista — Callum respiro profundo antes de hablar:— Saludos amiga elfa, soy un elfo de tierra y amo a los árboles, son mis compañeros. Hola compañero árbol — Menciono con un falso acento de elfo. — Cuatro arriba — Callum levantó su mano. Rayla lo hizo también, pero rápido la bajo, y se dio vuelta cuando el dijo cuatro abajo. En verdad era un pésimo disfraz. Rayla solo quería reírse, pero no tenía tiempo para nada así. Con sus cuchillas mariposa quitó un par de maleza. Señaló un lugar que estaba vacío.
— Bienvenido a Silver Grove — Dijo Rayla con una gran sonrisa.
Callum vio hacia donde ella estaba señalando, realmente ahí no había nada ¿Cómo le decía que le decepcionaba la falta de elfos?
— Es... Modesto, si... Muy modesto, me agrada.
— No puedes verlo, está cubierto por un hechizo. Necesitas una llave para poder entrar.
Callum se sintió aliviado y muy intrigado a la vez, aquello era como la magia de Lujanne, siempre usaba ilusiones. Incluso lo hizo comer larvas cuando estuvieron en el Nexo de Luna. Rayla lo jalo suavemente hacía una rama.
— ¿Cómo vamos a entrar?
— Bueno... No mentí cuando dije que los elfos de luna somos buenos bailarines, entraras usando mi llave, solo has lo mismo que yo. — Rayla se colocó en posición, Callum la imito, o eso intento, los pasos que Rayla hacía eran muy fluidos y el se sentía torpe, dio una vuelta, pero mientras más pasos daba, la confianza crecía en Callum, cada nuevo paso y giro sentía que podía hacerlo. Los pasos eran fluidos y Rayla lo hacía sentir seguro, aún si se equivocaba. Al final tocaron sus manos y el velo de magia que envolvía a Silver Grove se fue revelando frente a Callum. Pequeñas cabañas y arquitecturas se mostraron frente a ellos
— Woo, esto es increíble — Callum veía con asombro como funcionaba la magia de luna, era algo que no dejaba de sorprenderlo.
— ¡Oh Callum! — Rayla camino emocionada — Tengo que mostrarte tanto, la escuela... Por allá está el mejor lugar para que pruebes una sorpresa de moras lunares
— ¿Que es una sorpresa de Moras lunares? — Preguntó Callum dejando que ella lo guiará por las calles.
— No Puedo decirte que es una sorpresa, debes de probarla por ti mismo
Callum veía la emoción en el rostro de Rayla y también se notaba en su voz. pero había algo que pasaba, Callum lo sentía en sus entrañas, el aire era frío y hacia que sintiera pequeños escalofríos, pero no fue eso lo que lo sorprendió, estaba comenzando a acostumbrarse a los cambios de temperatura, sintió miedo cuando se dio cuenta que los elfos no tenían rostro.
— Rayla, creo que algo no anda bien
— ¿A qué te refieres? — preguntó, entonces se dio cuenta lo que Callum había tratado de decirle. — ¡Oh no! Es el hechizo fantasma, ahora somos fantasmas
— ¿El que...? — No tuvo tiempo de seguir preguntando ya que un elfo paso a través de su cuerpo. Eso lo hizo estremecer, había sido espeluznante en más de un sentido. Callum jamás había lidiado con fantasmas — ¿Que significa que son fantasmas?
— Ellos no — Dijo Rayla con una expresión de terror — Nosotros, ellos debieron creer que traicione a la tribu.
— Pero tu solo has hecho lo que te han pedido ¿Cómo podrías haber traicionado a los tuyos?
Rayla se detuvo en seco "confío en ti" había dicho Runaan ¿Y si había algo oculto en la charla que había sostenido cuando le aviso sobre el compromiso? Ella había querido matar al príncipe cuando se enteró ¿Acaso eso es lo que esperaban? ¡No! No podía ser verdad que solo por eso la hayan elegido. Una elfo que es incapaz de cumplir su misión de matar un simple humano. Y después estaba el hecho que Runaan había ido a Katolis, claro, eso solo si podía confiar en las palabras de la hechicera llamada Claudia. ¿Por que iría Runaan de todos los elfos a Katolis? Algo no estaba bien.
— Esto debe ser un error, yo... Ellos deben saber que no los traicione. ¿Que paso? — Rayla tocó su muñeca y la frotó de manera nerviosa, aquello era algo que seguía sin concebir, en toda su vida solo sabía que se había lanzado ese hechizo una vez y había sido contra los desertores de la guardia dragón. Ella no hablaba mucho de eso. Recordar tal suceso solo la ponían triste y hacia que odiara a sus padres
— Debo ver a Ethari, él nos ayudará, es el esposo de Runaan ellos dos me criaron cuando mis padres se fueron. Estoy segura que él nos explicará que está pasando.
Rayla corrió hacia la casa donde había crecido, mientras le aseguraba a Callum que cuando llegaran con el herrero todo estaría bien..
—¡Ethari, soy yo! —la puerta se abrió, el sonido del martillo del Elfo al tocar el metal inundó el taller; este le daba la espalda, y aunado al sonido de cada martilleo dio por sentado que no la escuchó—. Me alegra que estés aquí. Hubo un error, me convirtieron en fantasma, pero debes decirles que yo no.. —hablaba con tranquilidad en la voz confirme se acercaba al mayor quien seguía absorto en su labor, fue cuando notó que en efecto él no la estaba escuchando—, ¿Ethari?
Aunque Rayla le aseguró que Ethari jamás se habría sometido al hechizo de fantasma del destierro, mismo que sabe hicieron con sus padres; por más mal vista que ahora estuviera ella ante los ojos de los elfos de Luna; sabía y confiaba en que el esposo de Runaan jamás aceptaría hacerlo. Lo conocía de prácticamente toda la vida, creció y aprendió con ellos... Por eso su decepción con él y ella misma fue mayor cuando describió que incluso él lo había hecho. Rayla le había dicho a Callum que todo estaría bien.
«—Créeme, Ethari todavía tiene fe en mi y no me habría realizado el hechizo fantasma —dijo conforme subían por las escaleras que llevan directamente al taller, conforme subían y hablaba de ello, Rayla podía justificar la pequeña tranquilidad que aún tenía—, de todos, él es quien no lo haría »
Había dicho eso a Callum, pero cuando entraron, esa tranquilidad fue tan efímera que de inmediato se sintió desconsolada al descubrir que Ethari también la había convertido en un fantasma. El rostro amable y aquella mirada de cariño y confianza que siempre tenía para ella no estaba, y eso fue como un golpe directo en la boca del estómago.
—No es justo, debemos poder llamar su atención —escucha decir a Callum, pero ella se sentía triste, derrotada, tanto que terminó arrodillada en el suelo al fallarle las piernas—, ¡Oye! Era Ethari, ¿no? —Rayla era consiente del esfuerzo de Callum por llamar justamente la atención del mayor, y aunque agradecía ese gesto de su parte aquello era innecesario, no podía verlos ni escucharlos aunque el segundo príncipe de Katolis estuviera a un lado y hasta golpeara la mesa con la mano — ¡RAYLA NO HIZO NADA MALO!
—Callum, déjalo, es inútil —pidio levantando el rostro y poniéndose de pie con pesadez, como si sobre sus hombros estuviera cargando una pesada bolsa—, con este hechizo él no pued-... —de repente ella guarda silencio al ver cómo Ethari se pone abruptamente de pie sosteniendo una espada cual si revisara que la hoja estuviera pulcra mente terminada—, ¡Eso es! ¡Es el reflejo, puede verme!
Por cuestión de segundos la esperanza había vuelto a ella de golpe, misma que le fue arrebatada por aquella misma persona al escuchar sus palabras cargadas de pena y resentimiento. No pudiendo aguantar aquella carga, la elfo de Luna salió del taller sintiendo duda, pena, tristeza y dolor. Su rostro se reflejaba en el agua de aquella fuente donde tiempo atrás pusieron aquellas flores mágicas que el artesano hizo para ellos, esas que estaban unidas mágicamente a la vitalidad de cada elfo de Luna como un diario recordar si el guerrero seguía con vida o no.
«—Rayla... Antes de que te fueras le dije a Runaan que eras muy buena para ese trabajo, que tú corazón es demasiado bueno. Incluso si supieras cual era el propósito de está misión... Por eso sé, que lo que sea que hiciste, no fue por malicia. Pero Runaan murió, muchos han muerto del lado de los humanos. Tú no podías terminar una misión que no conocías y aunque supieras realmente qué era, quizás tampoco habrías podido hacerlo… pero Rayla, no puedo seguir sin Runaan, él era mi corazón...»
El chapoteo de una piedra que lanzó a la fuente causa hondas que van creciendo una tras otra, como los problemas que se van generando y agrandando con toda la situación que viene siguiéndolos desde Katolis.
—Ahora lo entiendo, han muerto... —había escuchado pasos acercarse a ella, eran inconfundibles, la forma en que Callum a veces arrastraba los pies lo hacía de todo menos sigiloso; le explicó cómo lo sabía, y porque podía entender ahora el sentir de Ethari.
Por instinto intenta ver de soslayo al escuchar un nuevo ruido, Ethari estaba a un lado suyo, segundos después pudiendo verse mutuamente el rostro durante un silencio incómodo que le pareció eterno. ¿Qué se supone que le tenía que decir? Él tenía ya sus propias conjeturas, y aunque Callum tenía razón en que debía dejarle explicarse no restaba que el artesano de Moonshadow ya había tomado su desición. Por eso la sorpresa de Rayla creció cuando le vio extenderle la mano en invitación silenciosa a qué la tomara; al hacerlo, nuevamente pudo ver aquellos ojos amables del herrero a quien de inmediato abrazó. Era un simple gesto que logra aminorar la pesadez que albergaba en su pecho.
—Nunca fui tan fuerte como los demás, esto solo romperá el hechizo unos minutos pero... No podía dejarte ir sin verte una última vez —el esposo de Runaan tomó sus manos y acompañado de un tono entre alivio de verla y dudas le hablaba—. No entiendo Rayla, ¿por qué dejaste a Runaan...?
Entonces la elfo le contó corto y conciso la situación. O de menos parte de ella y solo de lo que ellos sabían. Para reafirmar sus palabras llamó a Callum para presentarlo y que él también dijera lo propio.
—Núnca vi a Runaan —dijo con tristeza negando lentamente—. Es verdad Ethari. Créeme.
Ethari se percató del chico que estaba contra un árbol, ¿por qué traía ramas en la cabeza?
—... Él es Callum, el segundo príncipe de Katolis y mi... —se atora un poco, la idea de presentarlo, como su esposo, humano, de Katolis, no creyó que llegaría a ser en ese tipo de circunstancias ante una de las personas importantes en su vida—, y mi... —la risa discreta entre dientes pero divertida de Ethari le dijo que el mayor no olvidaría eso—, mi esposo, oye no te rías —entonces señaló a Callum y un segundo después se arrepintió.
Y sintió ganas de golpearse el rostro con una mano al verlo hacer esa imitación de elfo de tierra, más aún cuando Ethari le secundó respondiéndole de igual forma. ¿Cómo es que ahora parecían sincronizados? Rayla negó, en otra situación no dudaba que Callum y Ethari se llevarían más que bien.
—Ethari, tenemos que llegar lo más pronto posible con el rey dragón, es nuestra única opción y oportunidad de explicarle las cosas.
El elfo silvó para llamar dos animales.
— Tomalos, será más rápido si van en esto, Rayla — Ethari se quitó su collar y se lo dio — Le di uno a Runaan antes de que se fuera, significa que no importa donde esté, mi corazón está contigo — Dijo, dio un último abrazo a Rayla antes de que ei hechizo volviera a tener efecto. Ethari ya no podía verla. Aunque ella parecía bien, algo en su corazón se rompió en ese momento.
Callum se mantuvo en silencio. Incluso cuando se subió en el animal.
Callum anoto mentalmente el nombre de los animales sobre los que iban montados, Rayla Montana un Shadowpaw y él iba sobre un Moonstrider
— ¿Cuál es la historia de estás criaturas. — Preguntó, trataba que Rayla hablara, verla así no le gustaba, sabía que estaba triste.
Rayla le hablo sobre la historia de las monturas, como los Shadowpaw fueron las primeras criaturas compañera de los Elfos de Luna. Su manera protectora combinaba bien con los elfos. También le contó que la montura en la que él iba era muy diferente notoriamente terca y solitaria. Mucho más difíciles de domesticar que los Shadowpaw, que requerian un jinete experimentado con la paciencia para desafiar la naturaleza orgullosa de la criatura.
Callum se mantuvo en silencio escuchándola, solo al final se dio cuenta porque le era tan difícil montar sobre el animal donde iba. Un sonido proveniente de los árboles hizo que Callum tratara de ver qué había sido, pero su movimiento solo hizo que el animal se moviera más rápido, y él casi se cayera de la montura.
— Sabes, en mi familia hay algo que hacemos, se llama hora de grandes sentimientos. Si alguien tiene grandes sentimientos que compartir todos escuchamos y no juzgamos.
— Callum, estoy bien… guarda silencio o tendrás un gran dolor cuando te tire de ahí — Estaba enojada, se sentía torpe y abandonada por todos. — Lo siento, no quise decir eso… ¿Podríamos ir en silencio un momento? — preguntó
— ¡Oh, claro! Si, silencio, soy bueno para eso — Después de decir eso su montura se movió más rápido haciéndolo abrazarla, si montar un caballo era difícil, montar un Moonstrider era mucho más difícil.
••••
Cyrdan observo a Rayla montando al lado del humano. Seguramente Ethari le había entregado sus monturas.
"Acaba con todo. Si no quieres
que tu crimen sea descubierto más adelante. Acaba con lo que
empezaste. Si no quieres que la malicia y la aprensión queden"
Dos elfos moonshadow yacían a sus pies muertos, ellos habrían matado a Rayla y él no podía permitirlo. Todos los elfos de luna habían preparado el hechizo, pero había algunos que se reusaban por la emoción de matar a los traidores, una muerte honorable era algo que todos los elfos del gremio de asesinos esperaba, pero morir como un traidor era algo que marcaba a toda una línea familiar, en pocas palabras, si Rayla tuviera familia de sangre con vida sufrirían la vergüenza de ser señalados como una familia de cobardes y traidores. Y serían marginados por todos los elfos de Luna, no habría un lugar donde fueran bien vistos.
Calmadamente frunció el ceño.
Su pecho palpitante se calmó.
Su respiración se ajustó y recupero la compostura. Debía de pensar bien lo que iba a hacer.
Los humanos eran bestias de instinto. Si creas un instinto para cada situación, no importa el momento ni el lugar en el que estés, serás capaz de arreglártelas como una bestia de rapiña. No había necesidad para la prueba y el error.
En ese sentido, las palabras de los ancianos eran ciertas. Los humanos eran criaturas inferiores. Él debía salvar a Rayla de esa peste.
Cyrdan observo el cielo, las aves hacían la danza de las murmuraciones, un evento especial, que traía buenas noticias. - O eso se decía - pero para Cyrdan la danza de las murmuraciones solo podía ser un presagio de mala suerte.
