¡Advertencia! Esta historia es la "típica" donde Kagome viaja a la epoca de Touga y se enamora de él pero comienzan con nefastas situaciones. Si, ya se que no es muy original pero es lo que quiero escribir.

¡Advertencia #2! La situacion nefasta sera solo apropiada para mayores de 16 años. (o No sera apropiadas para gente sensible)

Resumen: Kikyo utilizo el amor entre ella e Inuyasha para lastimar a Kagome con el fin de que vuelva a su era. Lastimada pide un deseo pero nunca espero que se le fuera consedido. Sin embargo tuvo la poer de las experiencia con alguien muy importante.

.

.


Capítulo 4

"Observar"


.

.

El salir de la aldea juntos para ir directo al río no le agrado para nada a los aldeanos, es más, estaban dispuestos a correr al demonio para que su sacerdotisa no corriera peligro pero ella les dijo que no era necesaria por conocer al "Señor del Oeste" y aunque algunos se sorprendieron por saber quién era ese demonio de igual forma no confiaban pero decidieron escuchar a su guardiana por saber que ella no tendría dificultad alguna de purificar lo como lo hizo con aquel Zorro de antes.

Una vez en el río Kagome se colocó en una posición cómoda para lavar la vestimenta de Touga y poder cocer los lugares rasgados para que al menos él tenga algo encima. No quería pensar en cosas erradas pero creyó ver que las jovencitas de la aldea le echaron una buena mirada al demonio sentado pocos metros lejos de ella.

El Inu por otro lado todavía no podía saber que pasaba con ella, primero no lo purifico cuando pudo, después atendió sus heridas y desestimó su título como señor tratándolo como un igual, ahora no solo lo defendió de los aldeanos sino que estaba lavando su ropa, ¡ella era una Miko por todos los infiernos! ¿Como es posible que haya hecho todo eso sin tener intenciones ocultas? No la entendía y eso lo mantenía entretenido. Ella no era como las hembras Yokai y humanas que conocía, ella no bajaba su cabeza ante él, ella no lo respetaba u obedecía como todos por ser un Señor, ella no parecía interesada en él de ninguna forma, pareciera que solo era amable. Ella era única.

... ¡Poséela! ...

Ese grito vino a su mente de manera inmediata y certera que incluso le hizo salir un gruñido por tal declaración posesiva. "¿Qué diablos fue eso?"

Kagome ya había puesto a secar la prenda pero se mantuvo a orillas del arroyo con sus pies dentro del agua pero aunque se veía contemplando el paisaje en realidad ella estaba metida en sus pensamientos y miles de preguntas "¿Conoceré a la madre de Inuyasha? ¿Sesshomaru sería más joven en esta época? ¿Sería bueno salvar de la muerte a Touga? ¿Siquiera estaba bien relacionarse con él? Si yo estoy aquí ¿Cuantos cambios habrá tenido ya el futuro?" Salió de su mente al escuchar un gruñido algo ronco pero cuando se volteó no vio a nadie. Se levantó apresurada intentando ver dónde se fue su acompañante pero por mas que busco con la vista no lo vio por ningún lado ¿Acaso se fue sin decirle nada? Aunque él no tenía que darle explicaciones a ella, le hubiera gustado al menos que se despidiera ¿O acaso ese gruñido había sido una despedida? Realmente no lo entendía. Espero una medio hora hasta que la prenda que dejo se secara para poder volver a la aldea y comer algo ya que se moría de hambre al no haber podido almorzar debido al tener que cuidar a Touga.

Una vez llegó a la aldea la recibieron con preguntas de que si eliminó al demonio, escapó o le hizo daño de alguna forma, ella solo les sonrió diciendo que se fue y que no cree que vuelva de nuevo, aunque eso realmente no lo sabía aunque esperaba que no volviera por un tiempo necesitaba pensar en su situación por ahora. Una vez los aldeanos la dejaron respirar se metió en la cabaña que le ofrecieron como hogar y para su sorpresa la dueña de la cabaña estaba en casa.

—Mí niña! Qué alivio que estés bien ¿Ese Señor Yokai no le hizo nada?

Kagome río un poco, realmente la gente no confiaban ni en la sombra de un Yokai pero al escuchar el "señor Yokai" supo que algo de respeto le tenía por su título.— No se preocupe señora Shin, ese Yokai no creo que vuelva.

Después de ese intercambio ya ninguna hablo así Kagome comía a gusto un poco del almuerzo que sobró junto con algunas frutas.

Ya entrada el atardecer Kagome dejo de trabajar arreglando la ropa que dejo el desaparecido Inu no Taisho, salió de la cabaña con la prenda terminada avisando a las personas que iría unos momentos a caminar para ir hacia las luces sagradas, logro salir porque le dijeron que llevará sus flechas y arco.

.

Aunque la había dejado sola en ese arroyo, él no se había ido como lo tenía pensado, él corrió unos pocos kilómetros cuando decidió regresar al menos por su prenda, aunque era patética, esa escusa le servía para volver con ella. Se sentía frustrado al no saber que le sucedía el día de hoy, desde que salió para luchar con ese asqueroso zorro sintió un pulso extraño salir de él, y desde ese momento perdió parte de su fuerza lo cual en medio de la batalla le trajo consecuencias graves, casi deja que un zorro se quedará con sus dominios, y ahora parece que tiene una extraña fijación por una sacerdotisa que apenas es una niña. La observó descansando donde lo había estado haciendo el 10 minutos atrás, por alguna razón no pudo acercarse así que solo la miro desde lejos y aunque estaba demasiado apartado para un humano él siendo un Yokai del más alto nivel era más que perfecta la distancia, la podía ver muy claro. Ella se mantuvo en el lugar un largo rato hasta que tomo su prenda ya seca y camino hacia la aldea, río un poco al ver como los humanos se abalanzaron a ella con preguntas y reclamos pero le llamó la atención que dijera que él ya no volvería. ¿Acaso ella no quería verlo de nuevo? De alguna forma se sintió ofendido pero se concentró en ella de nuevo. Se tuvo que mover para verla llegar a la cabaña donde lo atendió y de nuevo escucho la frase "no volverá" de su parte.

"¿Acaso no te agrada la idea de que vuelva Miko?" Pensó algo fastidiado.

Las horas pasaron y no salió de la cabaña, solo podía escuchar su suave tarareo en lo que parecía ser una tonada lenta. Ya en el atardecer casi se dormía por escucharla pero cuando paró despertó y sus sentidos se extendieron al instante. La vio salir de la cabaña para hablar con los aldeanos y parece que vendría al bosque por asuntos de Miko aunque no la querían dejar ir ella tomó las armas que ellos le ofrecieron como condición para dejarla salir a esas horas, por lo que el vio ella tenía su ropa.

"¿Sabes que estoy aquí?" —La observó ir en dirección contraria donde el estaba— "No sabes de mí presencia pero entonces ¿A dónde vas?"

La curiosidad lo estaba matando así que volvió a perseguirla, se burló un poco de su actitud ya que más que un Señor Cardinal se estaba comportando como un cachorro adolescente al ver a su primera hembra. Bufó divertido por tal razonamiento.

Ella caminaba tranquila dejando al viento mover su cabello al cual lo llevaba suelto, para gusto del Inu al poder oler con mayor facilidad su aroma, agradeciendo a los vientos por estar de su lado. Después de detenerse a contemplar un pozo miro el cielo con mucha tristeza, los últimos rayos del sol le dieron un toque algo melancólico a la escena que veía. Toga la persiguió cuando se adentro al bosque y se detuvo unos minutos después en un árbol en específico, ella colocó su mano sobre la corteza y lo acarició, para él todo lo que ella hacía no tenía sentido alguno pero solo debía seguir observando. La luna salió de entre las nubes iluminando todo el lugar y pudo observar mejor lo que hacía ella. Dejo de lado la voz de la razón que le decía que tenía que volver a su castillo y estar con su familia en vez de en medio de un bosque acosando a una dama.

.

Kagome se sentía desolada, ella no volvería a ver a su familia y amigos, ella no viajaría con su mejor amiga Sango, no conversaría con Miroku quien consideraba un hermano, no volvería a reír de las travesuras y bromas de su pequeño Shippo junto con Kirara, y ella no podría ver a su amado Híbrido orejas de perro Inuyasha, incluso en esa época no sabía cuándo Tōga se encontraría con la princesa Izayoi para que se enamoren y así tener a Inuyasha. Aunque él ame a Kikyo, ella no podía dejar de amarlo como lo hacía, Inuyasha ya se decidió y ella no fue la elegida, cuan doloroso era saberlo.

Tenía el árbol enfrente de ella y tocó el lugar donde estaría la marca de la flecha de Kikyo, esa flecha que mantuvo a su querido Inuyasha dormido por 50 años. Las lágrimas dejaron de inundar sus ojos y fluyeron como cascadas sobre sus mejillas, su llanto se hizo más fuerte y sus lamentos se escuchaban claros. Se dio la vuelta y se apoyó contra el árbol, poco a poco se deslizó hasta que tocó el suelo y abrazo sus piernas elevando la cabeza para ver la luna quien presenciaba su derrumbe emocional, al igual que unos ojos dorados, pero ella no sabía sobre esto último.

—¿Por qué me mandaste aquí? ¿No fue suficiente todos los daños que causante a cientos de personas? ¿¡Por qué yo!? ¿¡Acaso mí corazón hecho pedazos no te fue suficiente!? ¡Mí familia, mis amigos! ¿Ya no los podré ver de nuevo? ¿Ya no veré esos ojos que me atrapan o tocar esas orejitas tan lindas? ¿Ya no veré a mí amado Híbrido, a Inuyasha? —lloro sacando un grito de frustración, no era justo, nada de lo que le pasó era justo— ¡Yo jamás deseé venir a este lugar! ¡Yo solo quería dejar de amarlo para no sufrir al verlo con ella!

.

Él, Señor Cardinal del Oeste, el poderoso Inu no Taisho... No tenía idea de que hacer. Su primer impulso al verla llorar fue ir con ella pero no podía salir de la nada ¿O si? "Primero me purifica del susto que le daré" pensó desechando la idea pero ¿Qué más podía hacer? Lo alteró el ver cómo sus llanto crecía y él no podía hacer nada de nada solo se quedó ahí, observando. Y cuando escuchó sus primeros lamentos quiso buscar al maldito que le hizo daño trayendola a un lugar que ella no conocía por lo que oía, pero cuando lloro la parte donde reclamaba sobre no bastar con su corazón destrozado fue que él prestó más atención y grande fue su sorpresa al escucharla.

No podía creerlo, esa Miko amaba a un híbrido, eso si era algo impresionante porque ¿Quién ama a los híbridos? Ellos eran un pecado andante, él no los odiaba pero tampoco podía decir que les gustará, y lo peor es saber que ese híbrido no aceptará a la chica, no podía concebir que haya mejor partido que ella a pesar de ser humana, él mismo diría que con las ropas adecuadas sería una princesa humana y por eso no entendía por qué ese tipo no la acepta, eso solo comprueba que los híbridos no pueden ser muy listos.

Se acercó de a poco escuchando, para su fastidio, como llamaba a ese tal Inuyasha para que viniera a buscarla ¿Acaso no acababa de decir que eso amaba a otra? Ella debería llamar a… otra persona pero él nunca entendería como funciona el corazón humano. El Inu estaba preparado para ir con ella así dejara de nombrar al híbrido, ¿por qué no lo llama a él? Si, se acaban de conocer pero el era un macho fuerte que podría cuidarla mejor que el híbrido, "Aunque supongo que el ver qué casi muero y ella tuvo que rescatarme la hizo dudar de mí fuerza… Grrr maldito zorro", él es más fuerte que cualquiera. Ella debería ser-

... ¡Mia! ...

Ese pensamiento volvió a causar el mismo gruñido que al parecer llamó su atención pero no espero que ella lo confundiera de esa manera, todo su orgullo quedó destrozado por culpa del maldito que ella nombró.

"Maldito seas… Inuyasha"


Hola! Por fin pude subir esto... se me olbido por un momento la historia jeje perdonen!

Y? Touga se siente confundido y Kagome se unde en la depresión. Ninguno sabe que hacer, pero para Touga las cosas se aclararan pronto.

Espero unos comentarios!

Bye-by

FM.