Capitulo 2

Tentación

Por Amelia Badguy

1.339 palabras según Word.

Las profundidades del infierno apestaban, no había otra manera de decirlo en realidad. Los, ahora, nombrados demonios habían querido tomar el poder uno tras otro, midiendo sus habilidades, designando a quién sería la mano derecha de Lucifer, aquel arcángel que había sido tan bello, pero cuyo cuerpo ahora estaba completamente enrojecido, como aún a fuego vivo, el fuego de la caída pensaría cualquiera.

Quién había ganado dicho honor había sido un demonio, cuyo cuerpo era algo pequeño en realidad, comparado con otros, que tenía granos en su rostro, como si estuvieran a punto de hacer erupción en realidad y era comprensible de entender, es decir, los más afortunados habían caído únicamente sobre tierra, pero algunos habían alcanzado a tocar el azufre y aquella ¿o aquel? demonio había salido con aquellas cicatrices en su rostro. Aquel demonio se había autodenominado Beelzebub, señor de las moscas, porque bueno, las moscas siempre parecían estar a su alrededor.

Todos los demonios parecían tener un animal que los acompañaba o sus cuerpos se habían asemejado de cierta forma a un animal, haciendo que la belleza que tenían en antaño se extinguiera por completo.

Beelzebub se había nombrado señor del infierno y la mayoría estaba siguiendo sus ordenes, siendo que si le preguntaban a aquel demonio de cabello rojizo y ojos amarillos, contestaría que aquello era una real mierda, tener que arreglar las jerarquías de los infiernos.

— ¿Ya escogiste un nombre para ti? — La voz de aquel demonio rubio llamó su atención. A penas había tomado consciencia, lo primero que había visto eran los ojos tan llamativos de aquel ser, que se habían vuelto uno azulado como el cielo y el otro realmente obscuro, como la madera.

— Crawley — Murmuró encogiéndose de hombros. Tenía deseos de salir de aquel infierno, al menos volver a la Tierra, quizás vagar en el desierto, tenía que ver cómo salir de ahí, ¡por lo que fuera, él había creado constelaciones! ¡podía inventarse una manera de salir de ahí!

— Suena bien, supongo — Le contestó el rubio, viendo como lo demonios buscaban acomodarse de alguna manera en realidad. Los ángeles habían sido hechos para cumplir órdenes y los demonios no habían podido sacar aquello de su sistema, por ese motivo necesitaban acomodarse de alguna manera, para poder tener una pequeña normalidad.

— ¿Y qué escogiste tú? ¿Ya sabes que animal eres? — Le preguntó Crawley, mirando a aquel rubio que parecía pensar profundamente sobre algún tema, y si le preguntaban al pelirrojo eso era extraño, pues sentía que ningún demonio aparte de ellos pensaba alguna forma de salir de ese agujero.

— Jareth, suena bien, creo, y aún no lo descubro del todo — Admitió mirando a Crawley, siendo que aquel demonio era demasiado obvio con su animal en realidad, los ojos y aquella marca en su rostro, eran la simple evidencia de qué era. — He estado pensando... sugerir de cierta forma que podemos ir allá arriba a causar problemas, ¿sabes?... he escuchado que Lilith y Adán no se llevan del todo bien, podríamos hacer algo entre ellos.

Sí, quería salir de aquel infierno y sí eso significaba crear problemas en el Edén, lo haría con felicidad, si eso daba como resultado volver a ver a sus seres mágicos, porque por mucho que Dios los hubiera creado, él los había acompañado en cada paso que esas criaturas dieron y si alguien le preguntaba, mucho tiempo los sentía como una extensión de él mismo.

— Suena como una buena idea para mí — Sonrió quedo Crawley. No quería causar problemas, pero bueno, quería salir de ahí de una vez.

Convencer a Beelzebub y a Drago de salir del infierno fue algo sencillo, ambos tenían aquel don de la palabra, por decirlo de alguna manera y a los dos se les había encomendado lo mismo, causar problemas arriba.

Aquellos dos demonios subieron a la superficie, pero a mitad del camino pararon en realidad, siendo que Jareth miró a Crawley, con verdadero interés.

— ¿Qué pasa? — Preguntó el pelirrojo, sintiendo aquella mirada sobre él. Sí le preguntaban Jareth y él mismo habían sido los que menos habían cambiado en apariencia.

— Estaba pensando... ¿no puedes transformarte en serpiente? — Lanzó aquella duda porque la tenía. No había visto a demonios transformarse en animales, pero si tener varia características, pero nuevamente... los demonios parecían ser faltos de imaginación, si le preguntaban su opinión.

— ¿Transformarme? — Alzó su ceja sin poder evitarlo mientras miraba a Jareth. Sí, era una idea que había cruzado su mente, es decir, por algo tenían características animales, sería lo normal, pero no. No lo había intentando.

El rubio simplemente asintió y ahí fue cuando cerró sus ojos. Buscó en si algo, aquello que había sentido distinto desde la caída, siendo que cuando "abrió" sus ojos, se sorprendió al verse en el suelo, a los pies de Jareth que lo miraba con una sonrisa.

— Bien, así que mi suposición era correcta — Sólo sonrió quedo y él mismo cerró sus ojos, buscando algo dentro de sí.

— Estoy harta de él — Cuando voló cerca de Lilith, que estaba sentada en el suelo, abrazando sus piernas, fastidiada por una discusión con Adán, nunca espero que esa declaración llegara. — Desearía... desearía irme lejos ahora mismo...

Aquellas palabras hicieron algo en él, estaba convertido en una lechuza, siendo ese el animal que había descubierto junto con Crawley que era, se había acercado a ella con la excusa de escuchar, de consolarla —cosa que en realidad estaba haciendo aunque creía que sería demasiado poco demonio de su parte— y cuando ella había dicho aquello, esa frase, aquella magia que aún sentía de sus pequeños amigos se había estremecido ansiosa.

— Puedo sacarte de aquí, llevarte lejos, ¿estás segura? — Le dijo con un tono animado. Estaba tentando, estaba seguro de aquello, estaba tentando a Lilith, la primera mujer, creada al igual que Adán, pero que estaba siendo tratada de una manera inferior.

— Sí — Le respondió Lilith sin dudar por ningún momento de sus palabras. Quizás la estaba tentando, quizás no, quizás solamente la estaba dejando decidir, le estaba dando el poder de hacer aquello, no estaba seguro, pero de algo sí estaba seguro.

Con sacar a Lilith del Edén y crear un poco de caos en ese jardín, lo dejarían salir a la Tierra más seguido para buscar a sus pequeños amigos. Sí le preguntaban diría que no estaba preocupado por ellos, emociones humanas, pero la realidad era que Jareth sentía demasiado cercanos a aquellos pequeños seres.

— Escuché que el árbol de las nombradas manzanas hará un gran caos, si Adán prueba de él — Crawley le menciono aquello. El demonio estaba a su lado, ambos seguían en el jardín, convertidos en sus formas de animales.

Jareth había ayudado a Lilith a huir y con su gracia, aquella que le permitía hacer milagros, o bueno, seguramente ahora lo nombraban como algo para hacer acciones para tentar, le había otorgado a Lilith el poder de la inmortalidad y le había dado características de aves, como las propias que tenía él, lo que ella hiciera en su nueva vida era cosa de ella, él había concedido su "deseo" de llevarla lejos del Edén.

— Entonces Eva puede probarlas, ¿no? — Le preguntó curioso, apoyado en la rama de un árbol. Sí, había podido salir del infierno con más facilidad ahora, pero los querían para hacer problemas entre Adán y Eva ahora, y mientras ellos estuvieran en el Edén, no había excusa para que ellos salieran del todo de aquel lugar.

— Suena algo creíble — Le respondió Crawley. Si las serpientes sonrieran, ahora tendría una sonrisa en su rostro. Quizás los humanos saldrían del Edén y él mismo podría recorrer la Tierra, se dijo.

Sentir la llovizna sobre sus los alas lo sorprendió. Había estado alejado del árbol cuando ocurrió, Dios había descubierto que Adán había comido de aquel fruto prohibido y lo había terminado por expulsar del jardín del Edén, según había escuchado a los ángeles de tres puertas por las cuales paso. Crowley había cumplido su parte, ahora ambos podrían vagar por la Tierra, después de todo los humanos comenzarían a vagar ahora en todos lados.