¿QUE PASÓ FICTIONEROS? SE QUE ME VAN A QUERER MATAR POR NO HABER PUBLICADO UN CAPITULO DE ESTA HISTORIA EN MAS DE UN AÑO, PERO DIGAMOS QUE LA EVIL QUEEN EN MI INTERIOR NO ME QUERIA AYUDAR CON LA INSPIRACIÓN.
ESPERO QUE ME PERDONEN POR LA TARDANZA EN LA ACTUALIZACIÓN DE ESTE FIC, Y LES PROMETO QUE VOY A TRATAR DE ACTUALIZAR MAS SEGUIDO.
SIN MAS TAMBIEN QUIERO AGRADECERLES A TODOS LOS QUE ME TUVIERON PACIENCIA, ESCRIBIERON REVIEWS PIDIENDO QUE SIGUIERA PUBLICANDO, VOTARON Y PUSIERON EN FAVORITOS, NO SABEN LO MAL QUE ME SENTIA AL NO ESCRIBIR SOBRE ESTA HISTORIA.
ESPERO QUE LES GUSTE TANTO COMO ME HA GUSTADO ESCRIBIRLO PARA USTEDES. Y SI VEN UN ERROR, ME SEPAN DISCULPAR, YA SABEN QUE CON LA EMOCIÓN DE POR FIN PUBLICAR NO ME FIJO.
Y LES PIDO ENCARECIDAMENTE, SI ES QUE SE ANIMAN, QUE ME COMENTEN, CUAL SERÍA EL CASTIGO PERFECTO PARA TIERRASNEGRAS, ROBIN Y KILLIAN, NO SE PREOCUPEN LOS INVITO A QUE DESCUBRAN SU LADO OSCURO CON LO QUE SEL OCURRA.
SIN NADA MAS QUE AÑADIR, LES DEJO EL CAP.
POV REGINA:
Esta clase de organización está sacando lo peor de todos nosotros, este baile es muy importante para todos, es la ceremonia de casamiento, y al día siguiente el rito de coronación de mi prometida y pronto a ser, esposa, Emma. Ha pasado un largo tiempo desde que el pueblo presenció una, desde que mis padres dimitieron de sus lugares en el trono y dejaron el puesto de gobernantes para mí y, por consiguiente, años después, mi futura esposa.
-Majestad, debería ir a sus aposentos, la princesa Emma no se siente nada bien- Graham me informa para posteriormente hacer una respetuosa reverencia y retirarse de mi vista.
Desde el amanecer no se ha encontrado en óptimas condiciones, no sabemos si es por los nervios de este día o por la noticia de su repentina coronación. Sin apuros pero tampoco sin parecer desinteresada, me dirijo a la habitación que compartimos desde que nos comunicamos con ese hermoso y especial beso, bajo el nevado cielo de la pradera invernal.
Al parecer de salud física se encuentra muy bien…pero…no puedo decir lo mismo de su mentalidad, parece león enjaulado caminando de un lado a otro, restregándose las manos una con otra, balbuceando palabras que serían inentendibles, incluso para un bebé.
-Si sigues así, no será necesario que bajes las escaleras para llegar al piso inferior-Su rostro muestra una sonrisa culpable, como un pequeño que fue pillado haciendo una travesura.
-Lo siento, Regina-Sus brazos se cierran en torno a mi cuello mientras su cabeza descansa de mi hombro-¿Y si lo estropeo?-Su inseguridad me remonta a esa misma noche, la misma que por fin pudo consumar su venganza, junto con la ayuda de las personas que le habían tomado tanto cariño.
FLASH BACK:
El salón estaba en pleno apogeo, los invitados estaban llegando, siendo presentados por nuestros sirvientes, mis padres se dispersaban hablando con quien fuera, se divertían hablando de cualquier tipo de tema, desde la política de los distintos reinos que nos rodeaban, hasta una simple receta de cocina que mi madre quería probar la próxima vez que estuviese en la cocina.
Emma estaba rodeada por cuatro doncellas que estaban dando los últimos toques a su vestido, confeccionado a medida, y le arreglaban el cabello en un sencillo recogido que constituía en un tocado algo ajustado que convertía su larga melena dorada en una corona detrás de su cabeza.
-Por favor señorita, quédese quieta, ya casi terminamos-Granny la reprendía cada cinco minutos por su incapacidad de estar en calma, su intranquilidad se reflejaba como un charco de agua cristalina, en el temblequeo de su cuerpo. El maquillaje era delicado, casi imperceptible en su rostro.
Madre había ordenado que le hicieran un vestido entallado y a medida, de color blanco, como sugería la tradición, cada nuevo integrante del castillo debía portar vestimenta blanca en su presentación formal, que el invitado de honor presentara su pureza vistiendo de blanco enteramente. Incluyendo los zapatos y la joyería que llevara puesta, en el caso de la joven rubia, solo un par de aretes de gotas de agua, una gargantilla que le hacía juego y un brazalete fino de diamantes de lágrimas de unicornio.
-Emma, ¿estás lista?-las doncellas que la acompañaban asintieron a la pregunta dirigida a la rubia, y nos dejaron solas en el cuarto-Te ves magnifica-Todo en ella era realmente hermoso, sus ojos, sus labios, su respingada nariz, sus mejillas sonrosadas.
-¿Estás segura de que todo saldrá bien?-Sabía que se refería a nuestro plan de retribución al tiránico rey de Arancele.
-Tu solo confía en mí, y verás que pronto, cobrarás por todo lo que te hicieron-Le tendí el brazo esperando que me lo cogiera-Además, no quisiera perder la oportunidad de mostrar al mundo a tan hermosa dama.
El salón estaba en su máximo esplendor, la música de la orquesta estaba haciendo bailar a muchos, incluyendo a los pequeños que en ese entonces correteaban y reían alrededor de los adultos.
Los guardias de la entrada del salón, abrieron las puertas dobles de par en par, dejando que los nobles y gobernantes de otros reinos que habíamos invitado, vieran a Emma principalmente.
Mi padre, hizo sonar una pequeña campana, era una señal, para que un caballero le tomara la mano a mi rubia compañera y la guiara hasta donde estaba mi padre.
-Damas y caballeros-La voz de papá se escuchaba mucho más fuerte y potente de lo habitual-Gracias por haber venido esta noche, a esta importante celebración-Tomó la mano de Emma y la elevó por sobre su cabeza como si estuvieran bailando un vals-Esta fiesta, es para celebrar a nuestra nueva hija, Emma, y futura prometida de su querida reina, Regina.
La música comenzó a sonar, haciéndome saber que era nuestro momento, el primer baile para "la feliz pareja", el que abriría con el festejo.
Las lecciones de baile de mi padre habían resultado muy satisfactorias para Emma, la pista parecía ser suya por completo, guiándome por donde quería que nos dirigiéramos, deslizando sus delicados pies por el suelo con la gracia de una princesa en toda regla, y también…parecía…que no había nadie más que nosotras dos en el espacioso salón, sus ojos fijos en los míos brillaban a la luz que desprendían los candelabros del techo, combinando con esa sonrisa encantadora era capaz de hipnotizar a cualquiera que se quedara enganchado con esas esmeraldas.
Una vez terminada a música hicimos una inclinación hacia el público, que aplaudía encantado.
-Estuviste esplendida, princesa-Una mujer, a quien conocían como la reina de los dragones, se nos acercó para felicitarnos y alabar a Emma por su manera de bailar. Muchos la conocían como el dragón sanguinario, pero en mi familia, le decíamos Mal, la bruja de fuego, su nombre, dado por los aldeanos, era Maléfica.
-Muchísimas gracias, su alteza-Emma, como toda señorita, inclinó la cabeza en forma de respeto y gratitud. Antes de que pudiéramos seguir con la animada festividad, se escucharon algunos aplausos pausados y retumbantes entre el bullicio de la gente hablando entre sí.
-Vaya, que hermoso espectáculo has dado con ese baile, "arquera"-frente a nosotros, estaba la víbora más repulsiva que haya visto, vestido como siempre con ropajes que destacaban entre la multitud por su valor monetario-creo que mi invitación se perdió, ¿o me equivoco, mi buen amigo Henry?-mi padre solo se lo negó con la cabeza.
Detrás de ese tiránico dictador, estaban un hombre, vestido por completo de verde, con unos guantes de cuero y botas negras, ya algo gastadas, en su espalda tenia cargado un tarjad equipado con largas flechas y un tenso arco.
-creímos que habías muerto en el risco de los dioses-el hombre que lo había dicho era una especie de chiste de pirata, desalineado y vestido enteramente de cuero, sus ojos estaban delineados con una pintura negra, su oreja izquierda estaba adornada con un pendiente de cruz romboidal y su mano izquierda había sido reemplazada por un garfio que parecía de acero inoxidable.
Mi padre nos cubría a Emma y a mí con su cuerpo, mientras que tres guardias, lo protegían a él, apuntando con sus espadas, a los cuellos de Tierrasnegras y sus secuaces.
Emma se adelantó, dejándome paralizada del miedo, ¿Qué estaba haciendo? La matarían en menos de dos segundos si se libraba una lucha.
-Graham, Bealfire, Gastón, bajen sus armas-Emma estaba entre medio de ellos seis.
-Pero…princesa-Graham, el más joven de los tres, había quedado estático con esa orden.
-Esto es una fiesta, no un campo de batalla-Se veía tan diplomática hablándoles de ese modo, que hacía imposible creer que anteriormente no perteneciera a la nobleza-El rey Tierrasnegras y sus acompañantes son invitados míos, merecen respeto-Los tres bajaron sus espadas, reticentes y de mala gana, aun lanzándoles miradas de muerte al arrogante gobernante y sus perros falderos.
-Ya oyeron a su "princesa"
-No te creas mucho, Tierrasnegras, no estás en tu pueblo de mala muerte-Bealfire era el más temerario de todos los caballeros del castillo, y era capaz de hacer pedazos a alguien con tan solo un mandoblazo de su espada de acero draconiano.
-¿Cómo te atreves, tú…?-El rostro del corpulento hombre estaba tan rojo como una rosa recién abierta.
-Me atrevo porque estas insultando a nuestra futura reina-Graham y Gastón asintieron a lo que dijo su compañero.
-Por favor, ya basta-Emma se acercó a Tierrasnegras e hizo una leve reverencia-Le pido disculpas por este altercado, siéntase cómodo…me imagino que con este largo viaje que ha hecho para llegar hasta aquí, querrá descansar-Ariel, una de las sirvientas que pasaba por ahí, le comentó algo al oído, que hizo sonreír a mi princesa-Magnífica noticia-Podría haber jurado que vi una pequeña chispa de malicia en sus ojos esmerilados-Alteza, me acaban de informar que tienen un cuarto listo para usted y sus escoltas, así que solo avíseme si se siente cansado, y con gusto lo guiaré a su cuarto.
Me disponía a alejar a mi novia de ese trio de carroñeros, estaba bien que fuera educada y amable, pero, con esos, estaba en peligro de sufrir algún daño, y eso no sucedería si yo estaba presente para impedirlo.
Mientras la fiesta seguía, vigilaba muy detenidamente los movimientos que pudieran hacer alguno de esos tres, Emma no se apartaba de mi lado, como tampoco lo hacía Graham, que se había autoimpuesto el papel de guardaespaldas de la joven.
El arquero, Robin Hood, se la pasaba mirando obscenamente a toda mujer que se le cruzaba, incluso llegó a soltar un silbido grosero o a intentar toquetear a alguna sirvienta, siendo detenido por cualquier caballero que estuviera cerca de él.
En cambio, Killian Jones, como me había dicho que se llamaba, intentando seducirme, había pasado la velada embriagándose y comiendo a más no poder, como si no hubiera un mañana.
-Sinceramente no sé cómo pudiste invitarlos princesa-le comentó Úrsula, la reina de los mares, gran amiga mía de la infancia-y no puedo comprender como Regina aceptó que vinieran-nadie de esta fiesta había quedado exento de saber lo que le había ocurrido a la antigua arquera, a manos de ese demonio tiránico.
-yo lo hubiera despellejado nada más verlo entrar por la puerta-y como siempre, no podía faltar uno de los comentarios sádicos y morbosos de Cruella De Vil, no era una gobernante, pero si una noble realmente acaudalada, su familia tenía una cadena de tiendas de ropa con sucursales en cada uno de los reinos conocidos y por conocer, prendas hecha con las pieles de los animales más raros y finos, que ellos mismos criaban.
-¿con que propósito, señorita De Vil? Hubiera sido una muerte rápida y no es lo que busco-las tres mujeres que nos acompañaban temblaron visiblemente ante la idea, hasta a mí me parecía increíble que alguien con el aspecto de un dulce ángel, tuviera una mente tan sádica. Pobres incautos, lo que les esperaba.
COMO DIGO SIEMPRE. NOS LEEMOS EN OTRA. Y SE DESPIDE DE USTEDES HASTA LA PROXIMA, SU AMIGA: EVIL ANJELICKE
