Capitulo 4

Underground

Por Amelia Badguy

1.031 palabras según Word.

Se sentía nervioso en aquel lugar, el infierno no era el lugar que preferiría para estar, cualquier sitio de la Tierra era mejor que aquel, incluso dentro del vasto espacio habían cosas mucho mejores, pero debía ver por sus pequeños seres, todo por aquel maldito diluvio.

— ¿Qué utilidad podrían darme estos seres si les dejó una parte del infierno para que vivan? — La voz de Beelzebub sonaba curiosa, aquel demonio que era quién gobernaba, la mano derecha de Lucifer, hacía que se estremeciera con suavidad cuando la observaba, muchas veces se preguntaba por qué, es decir, Beelzebub no tenía tanta imaginación como él o como Crowley —demonio que estaba a penas en el arca que habían construido intentando ver por los seres mágicos que habían salvado en realidad—.

— Crearé un laberinto — Bien, no estaba pensando demasiado en sus planes, porque bueno, estaba contra el tiempo si quería salvar a sus queridos seres mágicos en realidad. — Un laberinto que los humanos deberán atravesar.

Quería darle lógica a todo el asunto, por lo cual tomó aire y su pose se volvió más serena, más confiada. Sus ojos desiguales se fijaron en Beelzebub, teniendo una sonrisa ladina, con su pálido rostro enmarcado por su cabello rubio que caía de forma desordenada.

— Varios humanos han muerto debido a que Dios decidió eliminar la maldad del mundo, ¿verdad?, pero aún tenemos más humanos para tentar, repartiré unas palabras en la Tierra, en otros lugares, para que deseen enviar a sus hijos o niños lejos, tentarlos de esa manera, de esa forma dejaran en claro que sus almas no son buenas para ir al cielo y terminaremos con sus almas aquí... sí algún idiota decide que quiere recuperar al niño, deberá cruzar el laberinto en trece horas y los seres mágicos crearan trampas para que eso no pueda ser, así el alma además vendrá con un gran arrepentimiento, ¿no suena perfecto?

Debía darse un premio a sí mismo por haberse inventado todo aquello de la nada. Simplemente lo sacó de su manga, porque estaba bastante desesperado, pero fingía estar bien mientras veía como Beelzebub parecía pensarlo.

Si debía ser sincera consigo misma, ese demonio nunca había defraudado con algo. Había hecho que Lilith saliera del jardín del Edén, varias tentaciones tenía en su haber, creaciones que fastidiaban a los humanos y los hacían pecar, logrando que tuvieran almas en su fichas, por lo cual esa idea no sonaba para nada mal.

— ¿Qué ocurrirá con los niños humanos? — Le preguntó simplemente, los niños humanos no servían hasta que crecían en realidad.

— Serán la comida para los seres mágicos y los que sobrevivan tendrán suficiente odio en sí, como para no llegar al cielo — Jareth no sabía de dónde venía su poder de inventar cosas, su don de la palabra por decirlo de alguna forma, pero estaba agradecido de él.

Claramente los niños que fueran deseados lejos no serían comida, los pondría en familias que desearan tener niños y que no pudieran por algún motivo, es decir, habían muchas parejas de humanos del mismo sexo que quería niños, pero claramente Dios no había hecho a los humanos para procrear entre los mismos sexos.

— Te daré el lugar que deseas, claro que deberás cumplir con el papeleo establecido, Jareth — Habló Beelzebub luego de meditarlo unos minutos. No se debía confiar en los demonios, pero las ideas de Crowley y de Jareth siempre les era beneficiosos a largo plazo, por lo cual simplemente los dejaba hacer, mientras ellos cumplieran con lo que sus bocas decían.

— Te dio el lugar entre el infierno y la Tierra, no está nada de mal... es casi como el purgatorio — Le comentó Crowley mirando el paisaje en realidad. El cielo era de un color obscuro, los árboles crecían de desigual manera en aquel sector, pero era habitable sí le preguntaban y lo suficientemente lejos del infierno para no ser descubierto en plena mentira sobre lo que se hacía con los niños.

— Sí, es perfecto, sólo deberé hacer unos milagros para crear todo en realidad, pero ellos estarán a salvo de ella — Había detestado a Dios cuando lo hizo caer, cuando le quitó su divinidad únicamente por hacer preguntas, cuando le arrebató su nombre, pero cuando hizo el diluvio y no le importó para nada aquellos seres que podían ser tan inocentes como los niños humanos, se había enfadado demasiado con Dios.

No debería hacerlo demasiado personal, después de todo desde la caída estaba seguro que únicamente Dios los observaba divertida por cómo se iban dando las situaciones, es decir, él y Crowley eran dos demonios distintos al restos y estaba seguro que Crowley seguía "fraternizando" con aquel ángel, sí, estaba seguro que Dios disfrutaba de ver sus dilemas, pero él estaba aburrido del cielo y del infierno y simplemente prefería pasar su tiempo ahí. Sabía todo aquello, pero estaba enfadado en ese momento y no podía evitarlo.

— ¿Has pensado un nombre para el lugar? — Le comentó, mientras veía a los seres mágicos correr por esas nuevas tierras que tenían frente a ellos, era impresionante como habían sido diezmados, pero aún así seguían siendo tan... ellos, por decirlo de alguna manera.

— Quizás Underground, suena bien, ¿no crees? — Le comentó con una pequeña sonrisa, planificando como sería aquel lugar que sería su dominio.

Nadie en el cielo supo con exactitud como partió todo, pero era claramente obra de un demonio. De la nada, muchas familias comenzaron a desear a sus hijos lejos de ellos, simplemente porque no podían alimentarlos o simplemente porque sus paciencias se acababan con rapidez. Habían mil motivos por lo que aquello podía ocurrir, pero paso y esas almas caían en tentación, condenando su existencia en realidad.

En la Tierra se expandió de lengua en lengua una historia. Se decía que se debía decir que se deseaba que los goblins se llevaran lejos a la persona que ya no deseabas cercas y el mismo rey goblin aparecería. Te tentaría con algo, con tus sueños y la persona que era deseada lejos, nunca más volvería a sus vidas.

Sí, había que cumplir varios "deseos", pero el infierno estaba contento con el trabajo de Jareth y él sacaba a los pequeños humanos de una vida desastrosa.