NOTAS DE LA HISTORIA:

Eh Aquí el capitulo número cuatro.

ATENCIÓN: Este capítulo fue reescrito y por lo tanto fue más largo ya que se cambiaron algunas cosas y se agregaron. (21/01/15)

Si, lose, muy desaparecida estuve Jajajaja n_n' Lamento eso y... quiero darle la bienvenida a un Oc con el nombre de Estrella Himara. Tenía ya pensado en ponerla, pero no encontraba tiempo en modificar el capítulo. Así que... aquí está :D

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Los personajes son de Masashi Kishimoto al igual que algunas partes del contenido del fic por ser parte de la primera temporada del anime creado por el: NARUTO. El personaje Oc llamado Zoe es idea mía, sobre su historia y todo lo que tenga que ver con ella (vestuario, actitud, armas, etc...)


Salí de aquel nostálgico lugar para así ir lo más rápido posible hacia la torre del Hokage. Agradecía de alguna manera en que Sasuke, al estar molesto y confundido, no se dio cuenta que a una de sus preguntas no la respondí.

" - Cómo llegaste a Konoha otra vez? - "

- Si supiera que nunca me fuí... - un suspiro recargado de estrés salió de mi boca. No sabía cómo contarle las cosas que me sucedieron, no sabía como contarle las cosas que me hicieron. El mentirle no me agradaba, pero era mejor que no lo supiera.

Unos ninjas me habían tenido encerrada en un lugar desconocido. El objetivo de ellos era que tuviera desmayos, por supuesto que provocados a propósito. Estos siempre ocurrían cuando llegaba a mi limite, cuando al fín sentía, a pesar de pensar en ello, que iba a morir y cuando un dolor agudo aparecía en mi cabeza junto a un calor sofocante en mi cuerpo. Cada vez que intentaban en que llegara a ese estado, era llevada a una habitación de gran tamaño, suponía que ahí entrenaban.

Todos los días era la misma rutina. Me golpeaban hasta quedarme sin aire. Por más que tratara de uír de ellos era imposible ya que, sino fuera poco, todos los días me inyectaban un líquido provocando que no controlara del todo bien mi cuerpo. Los golpes iban y venían cada vez más fuertes, uno peor que el anterior. Un hombre siempre denominaba aquella situación como un experimento. Ahí comprendí que experimentaban conmigo como si fuera una sucia rata.

No entendía y sigo sin entender, por qué hacían todo eso tan solo para que tuviera un desmayo? Simplemente no tenía sentido alguno. Era solo una niña de seis años cuando empezó toda esa tortura. Un año estuve ahí dentro y no había noche en que no llorara en aquel congelador que tenía por habitación. Sin contar con la escasa comida, solo un miserable desayuno.

Era como estar muerta en vida.

Hubiera preferido la muerte, pero tenía esas estúpidas ideas de niña en que su príncipe iba a venir a buscarla. Esa mentalidad desapareció a los seis meses después, sabía que no ocurriría. Sasuke no vendría, pero tenía la tonta esperanza de que al menos lo vería una vez más a pesar de que aquello era muy poco probable.

Al ya tener los siete años quedé libre de aquel maldito lugar. En un principio no supe que es lo que había ocurrido, pero mis dudas se respondieron a los minutos de despertar. Grata fue la sorpresa al enterarme la verdad de como salí de ese infierno.

" Al abrir lo ojos con pesadez, noto que ya no estaba en mi habitación sino en una habitación de hospital. Me había sorprendido tanto que me senté con rapidez y una queja salió de mi boca, el cuerpo me dolía como los mil demonios. Estaba tan confundida e inmersa en mis pensamientos que en esos momentos no había notado a la chica que estaba sentada al lado mío en una silla de madera.

- Te encuentras mejor? -

Era una chica de tez trigueña, ojos marrones y de pelo lacio castaño. Noté que tendría alrededor de unos once o doce años. A diferencia de mis ropas rotas y desgastadas y mi cuerpo desnutrido que mostraban con claridad mis huesos, ella era más rellena y su ropa consistía de una remera suelta a color hueso y en la parte inferior unas calzas negras.

Su nombre es Estrella Himara. Al principio por supuesto que no la conocía como actualmente. En esos momentos no me fiaba de los ninjas de Konoha por lo sucedido en todo ese año y claramente ella era parte de ellos por llevar la bandana de la aldea en la frente. Simplemente no le había contestado.

Inspeccioné a mi alrededor y eramos las únicas en esa habitación blanca. Era todo lo contrario a lo que recordaba de aquel congelador y sentir la comodidad del colchón era inexplicable. No se comparaba con el que tenía anteriormente que más parecía un trapo de lo desgastado que estaba. En eso recuerdo las cadenas y mis muñecas. Quito las sábanas para ver mis manos y me había sorprendido por los rastros de sangre que tenía como también en mi ropa.

No tardé nada en abrir de sobremanera los ojos y espantarme. Estuve por gritar, pero siento las manos de la chica que me acompañaba posarse en las mías tratando de calmarme - Necesito que te calmes y que no grites. Debe ser chocante esto, pero es mejor que te tranquilices, si? - a pesar de que se había notado en su voz nerviosismo, no lo había demostrado en su sonrisa. En ese momento noté que sus mejillas y sobre el puente de la naríz tenía pecas.

Solo asentí conteniendo el grito y respirando con dificultad. Una vez que ya pude respirar normal, ella me soltó las manos y noté que en mis muñecas traía cicatrices poco agradables gracias a las cadenas. Había deducido que hace poco tiempo me habían traído ahí y que no tuvieron tiempo de curar las heridas.

- Debes de estar confundida... - escuché hablar a Estrella - Por lo poco que escuché, hubo una pelea en donde te encontraron inconsciente y también de que eres una de las sobrevivientes - Era notable que no sabía si decirme aquello o no, pero gracias al haber dicho eso, supuse que la sangre había sido causa de la pelea que hubo.

Nuestras miradas fueron con rapidez hacia la puerta al escuchar gritos provenir del otro lado. Al principio no podía entender nada y los gritos afectaban a mis oídos que estaban sensibles. A los segundos me había asombrado al reconocer una de esas voces que gritaba con notable enfado. Era la voz que daba la orden en que me atacaran aquellos ninjas enmascarados de capas negras para que quedara inconsciente, la voz que mencionaba que el experimento tenía que continuar sin importar que muriera, la voz que siempre me llamaba - Monstruo! - se pudo escuchar claramente - Es un maldito monstruo! -

- Es mejor que no les prestes mucha atención... - había visto que la Himara tenía un rostro de preocupación, tal parecía que dudaba si estar en esa habitación por lo reciente escuchado.

- N-no soy, no soy un monstruo - traté de que pensara distinto. No sabía por qué aquel hombre me llamaba así y lo que menos quería era que alguien me tuviera miedo a causa de alguien que sí lo daba. Me había visto dudosa al principio y dubitativa solo asintió.

- Es un peligro que esté en el exterior! Lo pudiste comprobar con tus propios ojos lo que sucedió con Raíz! Solo un monstruo puede hacer tal cosa! - eso al principio me había desconcertado no pudiendo evitar que esa sensación se reflejara en mi rostro.

- Es mejor que dejes de escuchar - habló la castaña, pero era algo imposible y menos si seguían gritando - Será mejor avisarles que despertaste así dejan de discutir - cuando estuvo por levantarse de su asiento la había detenido tomándola de la muñeca y negando con la cabeza. Ella solo suspiró y volvió a su asiento.

- El monstruo entre nosotros es otra persona - otra voz molesta, pero más calmada hizo que callara quién gritaba en que era un monstruo - Es una niña. Cómo fuiste capaz de hacer que pase tales cosas? -

- Una Niña? Deja de llamarla así, esa cosa no puede ser humana Hiruzen! Perdí a muchos de mis hombres a causa de esa cosa que está ahí adentro! - al decir aquello sentí que mi cuerpo se desplomaría. Tal parecía que yo era la causante de aquella batalla y que la sangre que traía encima era de esos ninjas que me torturaban.

En ese momento la chica de ojos marrones se había parado de su asiento con el rostro horrorizado y con asombro - Acaso tu - no había podido terminar porque otro grito fue escuchado.

- Quiero esa cosa Hiruzen! Si piensas en lo mejor para esta aldea es preferible que me la entregues para acabar con su vida! -

Iban a matarme, estaba segura de eso. En el momento en que la puerta se abrió, pude notar que el Tercer Hokage entraba junto a un chico peliazul sorprendiéndose al verme y detrás de él pude notar como dos ninjas de chalecos tácticos trataban de sacar a un hombre furioso. Había podido cruzar la mirada con él por escasos segundos- Mereces estar muerta maldito monstruo! - Era Danzō Shimura. "

El Hokage no había querido darme muchas explicaciones de aquella batalla y de por qué Raíz experimentaba conmigo. Solo aclaró que no era ningún monstruo y que no había asesinado a nadie. Estaba mintiendo. Sabía cuando una persona lo hacía. Había preferido quedarme callada. La Himara había creído en sus palabras y tampoco le creía al pelinegro sobre como me denominaba. Acotó en que era imposible que una niña de siete años matara a menos de medio equipo de Raíz.

Lo mismo pensé. No podía antes con ellos, menos lo iba a hacerlo en un estado tan deplorable. Era totalmente imposible. Pero algo me decía que las palabras del Shimura eran ciertas. Les había contado lo sucedido minutos antes en ese horrible lugar: me había desmayado y ya no recordaba más nada. Sólo aquel hombre con bata inyectando en mi brazo un líquido y aquel que me sostenía con fuerza hacia la cama. Siempre había querido entrar en conversación sobre lo que realmente sucedió, pero siempre se evitaba el tema con el Tercero y quedaba en la nada, sin respuestas en concreto.

A él le había interesado el tema de mis desmayos y le conté que con el tiempo ahí dentro, había notado algo en particular en ellos. Eran totalmente distintos, como si fueran dos niveles diferentes. Así los había terminado por definir y él último que tuve ahí dentro era el de nivel uno. En mi opinión el más peligroso para mí ya que provocada que mi cuerpo levantara temperatura y que mi cabeza duela como si la estuvieran pateando, mencionando también que sangraba tanto por la naríz como por los oídos. Y sucedía algo curioso con este y era que a la lejanía escuchaba una voz ajena al ambiente del exterior. No recuerdo exactamente cuales eran sus palabras, pero el tono lo recuerdo perfectamente, era uno con molestia y de vez en cuando con burla.

Hoy descubro que hay una casualidad con este desmayo de nivel uno y era que al parecer ya lo había tenido con anterioridad. Según lo que me contó Sasuke cuando me desplomé el día en que estaba con él y su hermano y me internaron, los síntomas fueron iguales. Otra curiosidad es que solo ocurrieron solo esas dos veces, el resto eran nivel dos en los cuales no sangraban los oídos y naríz ni escuchaba aquella voz como tampoco levantaba temperatura alta.

Todo esto era un completo misterio. no entiendo por qué me pasaban esas cosas y sigo sin hacerlo. Antes de llegar a Konoha no me había sucedido nada así en particular. Por qué Raíz estaba tan empeñada en que llegara a ese estado? Qué les había hecho siendo que era una niña? Todas esas preguntas rondan mi cabeza la mayor parte del tiempo, pero la que más me carcome era - Qué es lo que me está pasando? -

Lo preocupante era que los desmayos de nivel dos ocurrían por sí solos. Solo sucedía cuando entrenaba o hacía algún jutsu en particular. Después intentaba controlarlos tratando de soportarlos, pero por preocupación en que termine en estado del nivel uno, se prefirió que no utilizara los jutsus.

- Será mejor que deje de pensar en todo eso - había decidido ir al baño y refrescarme un poco antes de ir a ver al Hokage. Ya me encontraba a pasos nomás. Al haber llegado, en el espejo me di cuenta que estaba pálida y con sudor en el rostro. Abrí el grifo para juntar con las manos el agua y así llevarlas a mi rostro unas tres veces una vez que me había sacado los guantes.

Ya con el rostro seco gracias al pañuelo que llevaba en el bolsillo, me dediqué a secar mis manos. Las pequeñas líneas alrededor de mis muñecas llamaron mi atención así delineandolas con las yemas de los dedos. Si que las cadenas habían dejado severas cicatrices. Ellas me recordaban aquellas noches en que no paraba de llorar tanto por la angustia y la tristeza como por el dolor en mi cuerpo. Cubrí con rapidez mis manos con los guantes que tapaban esas cicatrices no sin antes fruncir el ceño para terminar saliendo de ahí dando un fuerte portazo - Te odio Danzō. No tienes una idea de cuánto... Hiciste de mi infancia un infierno -

Dejé de maldecir a ese hombre de mierda para tocar tres veces las puerta de la oficina del Hokage. Pude escuchar un adelante y me adentré al lugar. Noté que Kakashi estaba a un costado de la habitación. Hice una pequeña reverencia.

- Cómo ha estado el primer día con tu nuevo equipo? -

Encogí los hombros ante la pregunta del más grande en edad de los tres - Supongo que bien - El equipo siete era todo lo contrario a mi escuadrón de ANBU y a lo que acostumbraba. Era extraña la situación - En dónde se hará la reunión? - fui directamente al grano. No quería perder tiempo, entre más rápido mejor.

El Hokage dirigió su mirada a la de Kakashi y este corresponde a la suya. Era como si hablaran en silencio. Segundos después el Tercero vuelve su mirada a la mía - La reunión acabó de concluir hace unos minutos - Esta vez a mi sorpresa no pude evitar ocultarla - Sabiendo que definitivamente renunciarías al equipo ANBU, decidí que tu renuncia sea temporal hasta el día en que creas adecuado para volver a tu puesto en tu escuadrón -

Detesto que tomen las decisiones por mí y sin consultarme con anterioridad, pero admito que me gustaría volver con ellos en un futuro - Si es que tengo uno... - A causa de mi inestabilidad del chakra, no sabía por cuanto tiempo duraría.

El acuerdo que hubo sobre esta misión de entrar al equipo siete era que sino era resuelta a tiempo, Raíz, más que nada su fundador, se encargarían de asesinarme para proteger la seguridad de la aldea.

- No iba a ser en la noche? - de hecho, ahora tendría que haber empezado. El atardecer había desaparecido envolviendo el cielo en un manto negro azulado. Por las ventanas que se encontraban detrás del Hokage y alrededor de la habitación, se notaban las luces que iluminaban Konoha.

- Hubo un cambio de planes a último momento - fue esta vez Kakashi el que habló. Pensé que iba a quedarse en silencio durante la charla - Los dos ancianos decidieron hacerlo temprano y en secreto ya que no querían que tu estuvieras y Danzō tampoco - Vaya, esto al vejete no le iba a gustar.

Solté un suspiro - Cuáles fueron los términos? - el Hokage carraspeó su garganta un poco dando a entender que él me diría sobre las condiciones que tenía que cumplir si quería estar con el equipo siete.

- Se decidió, además de tu renuncia temporal, que nadie estará vigilándote las veinticuatro horas del día con la condición de que no abandones la aldea sin la compañía de tu nuevo tutor y si este creé necesario que salgas como también se te tiene permitido salir para ir a tu hogar, pero con él - al parecer esa condición se extenderá hasta el último día de mis días si quería caminar por las calles de Konoha.

Repasé una vez más aquellas palabras dichas cuidadosamente. No quería que hubieran palabras entre líneas. Pero me detuve un segundo al darme cuenta de un detalle que pasé por alto solo unos segundos - Nuevo tutor? -

- Ese fue otro punto del cual fue disputa en la reunión. Había preferido que ningún ANBU en específico te vigilara, pero si o si tenía que encontrar a alguien que se encargara de ti como vigilante. Entonces alguien tuvo la idea de ser tu tutor - quién en esta miserable aldea quería ser mi tutor? La mayoría de las personas me detestaban sin motivo alguno.

- Y ese alguien es...? - como detesto que den vueltas y den un suspenso innecesario a las cosas.

- Soy yo - mis ojos fueron de manera rápida al peliplata. Este estaba sonriendo mientras levantaba la palma de su mano mientras se dirigía a mi en paso lento. A los pocos segundos después me extendió una carta de su bolsillo. La tomé en mis manos para desdoblarla y así leerla.

- El Consejo de Konohagakure No Sato declara que el ninja de élite Hatake Kakashi sea el nuevo tutor de la ninja en cuestión con la condición de que la misión con el equipo siete se lleve a cabo de manera efectiva gracias a la compañía del señor Hatake a todo momento como vigilante. Se confía este pedido a él al haber sido con anterioridad la persona que estuvo a cargo de la señorita Zoe en su niñez y quien la entrenó -

- En simples palabras, tu custodia volvió a ser una vez más de Kakashi y ya no es más del Consejo - simplemente estaba asombrada por la decisión que esos viejos tomaron - Aquellos términos del por qué tendría que ser Kakashi, fueron dichas por él mismo - una vez más fue mi vista hacia el susodicho que se encontraba a un costado mío.

- Puedes llamarme papá una vez más si quieres - con sus manos se sostuvo del estómago inclinándose hacia delante a causa del golpe que le di en aquel lugar así borrándole la sonrisa burlona que seguro llevaría bajo aquella máscara.

- Hmp Idiota - caminé hacia el escritorio del Tercero, este no se inmutó ante la 'agonía' por la que estaba pasando el Jōnin - Solo falta que firme - dije al haber notado con anterioridad las otra firmas y que la mía faltaba. Él me entregó un bolígrafo para así terminar con aquello mientras se escuchaba de fondo en como el Hatake trataba de recuperar el aire y tosía por el golpe.

Una vez firmado, entregué la carta al más viejo de los tres en la habitación en sus manos ya arrugadas demostrando la cantidad de años que tenía - No fue fácil convencerlos - supuse que no. La ventaja de todo esto fue que Danzō no estuvo presente. Ya me imagino que al momento de enterarse de las nuevas pondría el grito en el cielo - También está prohibido que algún hombre de Raíz ponga una mano suya sobre ti - Si, definitivamente el Shimura pondrá el grito en el cielo. Como me encantaría ver su expresión.

Asentí y di vuelta sobre mis talones para retirarme del lugar junto con el Hatake que ya se encontraba algo mejor. Ahora tenía que acompañarme a mi hogar como su nuevo deber. Antes de irnos hicimos una reverencia hacia el Hokage. Caminamos fuera de la oficina y por el pasillo de la torre en silencio hasta salir por la puerta principal.

La noche de otoño hizo presencia, pero a pesar del fresco había una cantidad considerable de personas rondando por las calles y entrando y saliendo de las tiendas que se encontraban cerca las cuales eran iluminadas por farolas y las luces de adentro. Lo mismo sucedía con las casas de al rededor. De a poco mi estación preferida estaba acabando para que llegara el crudo invierno. Estábamos en los primeros días de noviembre.

- Esto me trae recuerdos - lo miré de soslayo para así después seguir viendo el camino. Asentí ante lo dicho. Se había repetido el mismo proceso cuando el Hokage anunció en que Kakashi sería mi tutor años atrás. La diferencia era la estación en la que nos encontrábamos, que era en la mañana y por supuesto las edades.

" - Camina - había dicho cuando cerró la puerta de la oficina del Hokage y habíamos dejado a este ahí dentro junto a Estrella y a al chico de cabellos azules que era el hijo del Tercero. Sarutobi Asuma - Te quedarás ahí parada? -

Estaba dudosa si ir con él o no. Los días en mi recuperación habían pasado y solo confiaba en la Himara que venía a visitarme junto al Tercero. Les había tomado confianza, pero con el peliplata dudaba. Era mejor que le hiciera caso ya que en esos momentos se encontraba de mal humor desconociendo el por qué del cual hoy en día lose.

Avancé con pasos lentos hasta posicionarme a un lado de él algo temerosa. Empezó a caminar. Sus pasos eran más largos que los míos, a causa de la obvia diferencia de estaturas, provocando que de vez en cuando quedara atrás. Para alcanzarlo corría para quedar al lado suyo, pero a los segundos perdía el ritmo quedando una vez más atrás suyo. Esto se repetía sucesivamente.

Pareciera que quería huir de ahí lo más rápido posible y suponía que era a causa de aquello que lo había molestado. Un suspiro pesado salió de sus labios así deteniendo sus pasos - Eres demasiado lenta - mencionó cruzado de brazos.

- O tu demasiado rápido - lo había imitado mientras inflaba levemente las mejillas, acto que hacía al estar molesta - No pensaba que los viejos fueran ligeros de piés - lo había dicho solo para molestarlo ya que en esa época tenía alrededor de veinte o veintiún años el peliplata.

Un tic había aparecido en su único ojo a la vista - A quién tratas por viejo mocosa? -

- Además de tuerto es un viejo sordo y cascarrabias... - tuve que llevar mis manos bajo la capucha de la larga capa de color hueso para poder acariciarme en donde me dio un golpe con su puño por lo que le había dicho - Eso dolió! - un par de lágrimas estaban amenazando con salir de mis ojos cerrados.

Él había retomado su camino. Al principio creía que no nos llevaríamos bien, que no llegaríamos a ninguna parte con el entrenamiento que tenía preparado para mí. Cuando había bajado mis manos pude notar las vendas que tenía alrededor de mis muñecas. Desvendé la de la derecha para ver las cicatrices.

- Es mejor que no hagas eso - di un respingo ya que al frente, agachado a mi altura, estaba el Hatake - Se están curando y si están al intemperie puede que lleguen a infectarse. No todas se cerraron aún - de a poco había vuelto a vendarme.

- Me gustaría no tenerlas, ni tampoco las vendas... - había hablado por lo bajo. Esas telas blancas que presionaban contra mis muñecas me recordaban casi a la fuerza que estaban sujetadas las cadenas, a los días en cautiverio.

Por un momento se encontraba pensando mientras daba una mirada hacia el techo. A los segundos vi que empezaba a quitarse los guantes para así colocármelos - Son algo grandes, pero así podrás ocultar lo que no quieres ver - una vez puesto en pié, había extendido su mano derecha - Empezamos de nuevo? -

Había quedado viendo mis manos por unos segundos. Era verdad, eran demasiado grandes, pero estaba conforme - Supongo... - estuve por tomar su mano, pero me detuve enseguida para ir de manera rápida del lado izquierdo para agarrar su otra mano - Con mi izquierda no, si con mi derecha - había tironeado de él para así empezar a caminar.

- Por qué con tu mano izquierda no? - ahora nuestro ritmo al andar se había vuelto parejo.

A mi cabeza la había agachado levemente - Porque... - terminando por mirarlo y sonreírle - Esa es para Sasuke - se había sorprendido un poco, pero a los segundos sonrió con preocupación y nerviosismo a causa de que había sido notificada en que no podía acercarme más al Uchiha. Noticia que no fue de mi agrado en ese momento, pero no podía oponerme a la reglas - Ah Y gracias por los guantes -

- De nada... - Las personas que pasaban por al lado nuestro reían levemente y se escuchaba como se burlaban de él por estar llevando a un infante siendo algo raro en él. Kakashi sólo los fulminaba con la mirada.

Gracias a una de las capas del equipo ANBU, era cubierta de pies a cabeza exceptuando por la cara. No quería mostrar lo ridículo de mis par de mechones con formas de orejas de gato, pero más que nada se debía a que tenía que evitar que algún integrante de la familia Uchiha me reconociera para que no fueran con el cuento a Sasuke. No podía saber nada sobre mí ni yo de él. "

- La mano izquierda sigue reservada? - saludamos con una inclinación de cabeza a los guardias en la entrada de la aldea. Noté la mezcla de ironía y burla en su pregunta. La ironía conmigo no, es mi fuerte.

- Es malo ensañarse con una pobre niña si uno esta molesto, lo sabías? - escuché solo un sonido provenir de su garganta mientras lo miraba de soslayo. Lo tenía entre la espada y la pared. Suspiré cerrando los ojos - El Hatake y sus problemas amorosos... -

Estaba segura que iba a enojarse, pero me había confundido - Y hablando de problemas amorosos... hablaste con él? - yo sabía, sabía que bajo esa maldita máscara ahora se encontraba una sonrisa con arrogancia. Los papeles habían sido intercambiados.

- Hmp Algo... - al menos yo sí había respondido - Cobarde... - ahora que estábamos solos iba a sacarme la duda de - Por qué volviste a ser mi tutor? - Solté sin más. Un par de minutos pasaron en silencio - Sabes que no sirve mentir conmigo -

- Lose, solo busco las palabras correctas... - habló con su típica voz relajada - Mmm Solo quería que salgas de aquel mundo en el equipo ANBU. Quiero que seas una persona normal aunque solo sea unos minutos -

Aquello me tomó por desprevenida - Normal? En cualquier momento puede que tenga un desmayo de nivel dos como supuse que hoy sucedería -

- Qué quieres decir con eso? - su voz ahora cambió a uno molesto y preocupado - Zoe -

- Hoy, cuando quise hablar con Sasuke... casi descubre al estúpido del ANBU de Raíz - No pensaba decirle que me había quedado mirándo a los anbus sin darme cuenta del Uchiha. Era mejor echarle la culpa a otros - Él estaba a un par de pasos lejos mío y para detenerlo tuve que... 'caminar' rápido -

- Sentiste algo en particular? - ya estaba más relajado.

- A eso quería llegar... Al decir que supuse que ocurriría un desmayo de nivel dos, no ocurrió. La respiración fue normal y no sentí ningún dolor de cabeza - esos dos síntomas eran del nivel dos en mis desmayos. Vi que Kakashi estaba con la mirada pensante - Fue una sorpresa aquello -

- Eso solo significa que la misión va de acuerdo a las suposiciones que tuve junto al Hokage -

- Así es... Al final tuvieron razón. Mi condición iba a estar bien, solo habrá que ver si ocurre el mismo efecto- no había podido terminar de hablar ya que Kakashi completó mi oración.

- El mismo efecto con tu chakra - detuvo su andar para que me dejara entrar al bosque del lado derecho. Solo asentí con lo que dijo.

Antes de internarnos había dado un pequeño vistazo a la aldea la cual estaba bastante alejada dejándome así ver la Roca del Hokage. Esta se encuentra en la parte norte junto con el palacio el cual estaba un poco más alejado de la aldea siguiendo el camino hacia el norte. Ahí es donde vive el líder del país del fuego, Daimiyō.

Al inicio del descampado de la parte superior de la Roca del Hokage, se encuentran dos caminos. El de la derecha se dirije hacia el palacio, mientras que el otro, entre unas montañas, se encuentra con el paso prohibido. Por los rumores que rondaban, se menciona que hay como una especie de cañón, el cual sería el sendero si querías llegar al final de este. El motivo del por qué lo cerraron era a causa de que las personas que pasaban por tal camino, corrían con la desgracia de que ocurrían derrumbes ocasionando fatales accidentes. Como el que estaba por suceder ahora mismo con Kakashi.

Levanté mi mano frente a él para detener su paso, estuvo a punto de pisar una trampa para osos. Vi su mirada de confusión no sabiendo en cómo lo había visto en la oscuridad que había en el bosque. No había luna esa noche - Escuché que un animal rozó la cadena - solté con fastidio.

- Se agudizaron un poco más - habló mientras me dedicaba a sacar esa maldita cosa. Detestaba lo que hacían los cazadores.

- Algo así, solo sucede por momentos... - ya estábamos cerca de donde sería mi 'hogar' al poder notar un pequeño sendero viejo y descuidado - Tengo que admitir, que se siente raro que seas mi... tutor - estuvo por abrir la boca al querer decir algo - No te diré papá. Eso solo sucedía de niña y en pocas ocasiones... - escuché su risa. Era un fastidio.

- Es interesante para mi serlo - habíamos detenido nuestros pasos al llegar al punto de destino - Estas preocupada, cierto? - no quise mirarlo ya que tenía razón.

Estaba preocupada por lo que podría llegar a pasar más adelante, pero más que nada sentía temor sobre lo que podría pensar Sasuke si supiera la verdad.

- No tengas miedo - sentí que su mano fue hasta mi cabeza - Las suposiciones son que estar cerca de él haría que tu chakra se regularía aunque sea un poco. Lo de hoy fue una prueba de que puede pasar - palmeó un par de veces - Vas a estar bien... -

Además de Nekomata, a meses de empezar a entrenar con Kakashi, debo admitir que empezaba a considerarlo como un padre, más que nada porque ya actuaba como uno en ocasiones.

Siempre había desconocido quiénes eran mi verdadera familia, ni Nekomata me ha hablado de ello y hace tiempo que no lo veía por el hecho de que no podía dejar mis deberes como ANBU. Me gustaría ir a visitarlo, pero soy una persona que cumple con su palabra. Sino me permitían volver con él, cumpiría además que valoro bastante mi vida como para ser asesinada por aquel que arruinó mi infancia.

- Zoe... -

Uno de estos días Danzō me las pagaría y eso sería a costa de su vida. En estos momentos estoy arrepentida de haber aceptado aquel trato de asesinato contra mí por si rompía las reglas impuestas.

- Zoe! -

- Uh? Qué pasa...? -

Un suspiro salió de él - Nada, es inútil hablarte cuando te metes dentro de tu cabeza. Pareciera que planearas algo... -

- Si supieras que en realidad pienso en miles de formas en que puedo matar a Danzō... - no, Zoe, reprime la risa que sino Kakashi sospechará aún más.

- No confío, pero tampoco quiero saber mucho... Es hora de irme. Te espero mañana con el resto del equipo - solo asentí y vi que fue saltando entre los árboles hacia la salida. Nos habíamos ahorrado el saltar hasta acá ya que había muchas cosas por aclarar.

Di un suspiro para girar sobre mis talones y entrar a mi 'casa' para así al fin ir a acostarme. Presté atención como siempre en el lugar donde vivo y la misma pregunta venía a mi cabeza - Cómo tiene esta cosa luz propia? - era raro ya que era tapado por los inmensos árboles que se ubicaban en ese sector, el este - Cosas de la naturaleza supongo - dije restándole algo de importancia para así entrar.


NOTAS FINALES:

Como siempre, agradezco que hayan leído y gracias por darle una oportunidad.

Gracias por las personas que leen mi fic. Espero que les haya gustado el capitulo y a todas las personas que leen.

Un abrazoooooo! Espero sus lindos comentarios. Sea cual sea sera bienvenido.