Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi. La historia es mía.


Summary: De joven, Sesshomaru, hallo un bebé. Sin saber por qué, el youkai, no pudo alejarse de ella y la marco, jurando que siempre seria de él. Pero las cosas no son tan fáciles, y su madre, sin creer que su hijo tomo por compañera a una humana, se deshace de ella… o eso cree. ¿Qué pasara cuando Kagome vuelva a través de un pozo mil años después?


Mi compañera

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"Yo he estado a tu lado cuando creías estar sola. Yo he mirado la luna pensando en ti. Yo he anhelado tus risas desde el primer día. Yo he hecho todo por ti, y por eso eres mía… aunque no lo sepas."

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En cuanto entre en las tierras del Oeste, una decena de guardias me rodearon. Sintiendo una amenaza directa a mi humana, gruñí y me tense, preparándome para protegerla, lo cual sería un poco difícil teniendo en cuenta que solo podría usar uno de mis brazos y con el otro sostenerla.

—Tu padre te ha estado buscando. —Un guardia de pelo rojo se acerco, tratando de ver a través de la estola. —¿Qué llevas ahí?

Gruñí más fuerte y el youkai se detuvo. En los rostros de los diez demonios se mostraba el miedo.

—Si se acercan, los matare —Amenace.

Mi bestia se removía inquieta, lista para salir al mínimo signo de descontrol.

—¿Qué esta sucediendo aquí? —La potente voz de Inu No Taisho rompió el silencio establecido. Me gire y lo observe venir hacia mí. Solté un siseo de advertencia. —¿Te atreves a amenazarme luego de haberte escapado? Niño…—Sus palabras se silenciaron abruptamente y dio otro paso hacia mi paquete.

—No te acerques, padre. No te atrevas a acercarte o lo lamentaras —La frialdad tiño cada palabra. Él mi miro sorprendido.

—¿Acaso escondes una humana? ¿De donde la has sacado?

—Es mía.

Esa era la única respuesta valida. Ella era mía. Yako asintió feliz.

La sorpresa fue remplazada por la comprensión y el posterior horror en los ojos de mi padre.

—Es imposible —Aquel susurro fue casi inaudible. Luego de eternos minutos en que nadie se movía, el echo a los guardias y me ordeno que lo siguiera.

Me tarde unos segundos en decidir si acatar o no la orden, pero al final lo hice. La bebé, a pesar de estar protegida por mi estola, estaba mojada y seguramente, cuando despertara, querría comer.

Al cruzar las macizas puertas de hierro del castillo, ignore a donde pretendía ir mi padre y me dirigí a mi habitación.

Mientras subía las inacabables escaleras y recorría los innumerables pasillos, los sirvientes con los que me cruzaba se me quedaban viendo asombrados. Definitivamente, ver al futuro Lord del Oeste con una humana acurrucada en el pecho no era algo de todos los días. Apostaba que incluso pensaban que su olfato los engañaba y yo no llevaba a ningún ser inferior conmigo.

Cuando por fin llegue al amplio cuarto pintado de blanco, vi a una sirvienta ordenando la cama. Sus ojos rojos me escanearon con incertidumbre, y frunció el ceño a ver que protegía algo.

—Trae comida —Esa fue la única frase que le dirigí. Se fue rápidamente a cumplir lo pedido, cerrando suavemente.

Mi madre siempre dijo que, tanto a los sirvientes como a los humanos, para lo único que debíamos hablarle era para ordenarle.

"Si, ella nos dijo eso… y ahora tienes una humana acurrucada en tu pecho."

Ella no es solo una humana, es mía.

"Es nuestra, entiendo. Pero al fin y al cabo es humana. Irasue enloquecerá". A Yako le divertía enojar a mi madre. Nunca la respeto demasiado.

Lo se, pero es bonita y huele delicioso. Tal vez la acepte.

"Sigue diciéndote eso…"

Sacudí la cabeza y acalle la voz de Yako. Una vez hecho, dulcifique la mirada y aparte suavemente a Moko Moko de la pequeña niña. La apoye sobre las mantas azules y me quede observándola. Me hacia sentir bien hacerlo.

La marca de mis colmillos ya estaba prácticamente cerrada, pero volví a pasar la lengua por allí para acelerar el proceso. Ella abrió sus ojos y por un momento me perdí en ellos.

"Mira su vestido, esta mojado. Recuerda que los humanos son más débiles y se enferman con facilidad."

Asentí mientras miraba el fino vestido de verano. ¿Qué persona viste a un bebé con ropa de verano en pleno otoño?

"¿Aun no lo has entendido? Seguramente sus padres la abandonaron allí para que muriera. Hay humanos que hacen eso con sus hijos."

Un bramido furioso salió sin poder contenerlo. Yo buscaría a sus padres y los desmembraría, ella ahora no los necesitaba. Yo sería todo para ella, como ella lo sería todo para mí.

La bebé lloro.

—Tranquila, humana —Murmure.

"Debemos darle un nombre." Dijo Yako. "No podemos seguir llamándola humana o bebé."

Me quede mirándola, tratando de ver que nombre le quedaría bonito.

—¿Misaki?

Su llanto paro, pero hizo un gesto de enfado. No pude evitar reírme.

—Creo que no… ¿Aimi? —Ella gimoteo. —¿Sakura? ¿Aoi? ¿Natsuki? ¿Misuki? ¿Hikari?

Todos los nombres recibían, según lo que podía tomar de sus expresiones, negativas. Casi ya sin opciones, aventure los últimos.

—¿Akira? ¿Kagome? ¿Mei? —Ella rio. —¿Mei? —No, ese no era. —¿Kagome? —Si, ese si. Ella volvió a reír.

"Kagome. Es bonito." Comento Yako.

—Hola, Kagome. Yo soy Sesshomaru. —Ella agarro en un puño mi cabello plateado y tiro. —No hagas eso —Le dije y afloje su agarre.

Unos tentativos golpes sonaron. Tome a Kagome y luego concedí el permiso de entrar.

La sirvienta traía un poco de comida y se acerco solo unos pasos. Le di un punto de inteligencia e instinto de supervivencia.

—Le he traído alimentos, señor. —Dicho esto, apoyo la bandeja sobre una mesa que estaba al costado y casi nunca usaba. Parecía querer decir algo más.

—¿Qué quieres?

—Su padre esta en el estudio y desea que vaya ahora mismo.

Asentí.

La youkai cuando se me ocurrió algo. Yo no podía cambiarle la ropa húmeda a Kagome. Ella era una niña, y no estaría bien que yo la desvistiera.

—Espera, te quiero pedir una cosa mas… —La youkai me miro con atención —Kagome esta mojada y necesito que una mujer la cambie.

Me miro con sorpresa, antes de contestar afirmativamente.

Solo después de amenazarla de la peor muerte, me di vuelta y permití que se llevara a mi humana al baño.

Yako se removía incomodo al tener a la bebé fuera de nuestra vista.

Yo me acerque a los platos de comida y olfatee. Olía a carne cocinada, puré de calabaza y un vaso de leche. Al no sentir nada extraño, más específicamente veneno, volví a la posición anterior.

—Listo, señor. Le he tenido que poner uno de los kimonos que a usted le queda chico, ya que… —Corte sus estúpidas disculpas y volví a tomas a Kagome.

—Dile a mi padre que iré cuando termine de darle de comer a mi humana.

Ella se marcho.

—Muy bien, ahora debes comer. —La apoye en la cama, manteniéndola un poco sentada con una almohada, y puse la comida frente a ella. Parecía no entender lo que hacia. —Vamos, come. No esta envenenado.

Kagome tomo un poco de puré con su mano y antes de que pudiera decir algo, me lo lanzo a la cara. Podía sentir aquella papilla resbalando y cayendo.

Quite esa cosa de mis ojos y fulmine a la culpable con la mirada. Ella siguió jugando sin inmutarse.

—¿Cómo te atreves a hacerle eso a este Sesshomaru?

Volvió a repetir la acción, solo que esta vez esquive el lanzamiento, y el puré mancho el piso.

"Ella no sabe comer sola."

Ya me di cuenta de eso, pero si que sabe lanzarme comida. Si no fuera mía la mataría.

"Deja de quejarte y ayúdala a alimentarse."

La deje sola unos segundos y tome un pañuelo de la mesa de luz. Limpie sus manos y mi rostro.

—No vuelvas a tirarme comida. —Deje el trozo de tela y agarre la poca papilla que estaba en el plato y no en mi cara o piso. Le puse la comida en la boca y ella trago. Sonreí.

Luego de eso seguí con la carne pero, a pesar de cortarla con mis garras en pequeños trozos, no pudo comerla. Con el líquido fue otra historia, tres cuartos de este ahora estaban en la cama.

"Bien, por lo menos ya comió algo."

Ahora debía ir con mi padre y ver que largo sermón me daría.

Me quede mirando a Kagome, inseguro sobre si llevarla o dejarla aquí. Inu No Taisho, era bastante impredecible cuando se enfadaba, y no lo quería cerca de ella. Pero tampoco podía dejarla sola en la habitación, fuera de mi vista y vulnerable a cualquiera.

Suspirando, tome la decisión de llevarla conmigo. Era mejor que estuviera a mi lado, donde podría protegerla.

—Vamos, Kagome, serás testigo del largo y brutal discurso que me dará mi padre.

Luego de lavarme la cara, camine directo al despacho, donde seguro me esperaban muchos gritos.

En cuanto entre, me recibió el Gran General sentado en su silla, detrás del escritorio. Su figura era imponente, con su cabello plateado, su piel blanca y su armadura.

—Siéntate, Sesshomaru —Su tono era fuerte, sin dejar a replicas. Me senté, manteniendo a Kagome conmigo.

Él solo me observo por un tiempo y cuando hablo, su voz se suavizo un poco.

—¿De donde la sacaste? —Pregunto.

Fruncí el ceño. ¿Y los gritos?

—La halle en el bosque, estaba tirada allí —Respondí. El odio que sentía hacia quienes le había hecho eso no lo pude reprimir.

—¿Y como la hallaste?

—Sentí su olor y lo seguí.

El asintió.

—Entiendo. Su aroma… ¿es especial para ti?

¿Especial? Su fragancia era la más deliciosa que había olido alguna vez. Y no iba a dejar de olerla nunca.

—No quiero dejar de sentir nunca su aroma.

Él se levanto y acerco. Gruñí.

—No voy a dañarla. Sabes que no odio a los humanos. Solo quiero verla. —Yo sabía que mi padre no detestaba a los humanos, incluso una vez lo había visto ayudar a uno.

Yako tampoco estaba muy contento ante el acercamiento, pero cuando dio otro paso mas cerca no gruñimos.

Abrace a Kagome y la mantuve erguida sobre mis rodillas.

—Es linda… —Comento.

—Es hermosa —Replique con seguridad.

—Pero aunque su fragancia es dulce, no logro entender porque tu obsesión.

No conteste.

El pareció dudar al hacer la próxima pregunta. Era la primera vez que lo veía dudar.

—¿Tu la has marcado?

—Si.

—¿Y sabes que hace eso?

—La hace mía.

—¿Pero entiendes eso?

Mire a Kagome.

—Ella es mía. Nadie puede quitármela o herirla. Ella vivirá tanto como yo.

—¿Algo mas?

Nuevamente, no respondí. Él suspiro.

—Cuando un youkai muerde a una mujer, esta se vuelve su compañera para siempre.

"¿Compañera?"

—¿Compañera? —Pregunte imitando a Yako.

—Si. ¿Recuerdas al Lord del Sur y Lady Nanami que vinieron el mes pasado? Ellos son compañeros, por eso el Lord no quería que los hombres se acercaran mucho a ella.

¿Kagome mi compañera? Mientras volvía a perderme, como siempre, en sus ojos y observaba sus facciones, me di cuenta que eso no me molestaba en absoluto. Yo seria feliz teniéndola siempre a mi lado.

El ronroneo que ya se estaba volviendo habitual en mi bestia volvió a suceder y Kagome, quien había permanecido callada todo este tiempo, se rio y acurruco bajo mi cuello. Sonreí.

Mi padre se aclaro la garganta, y yo dirigí mi mirada hacía él.

—Sesshomaru, eres solo un niño. Los niños no suelen tomar compañeras. Además, tu madre se enfurecerá cuando vuelva mañana de su viaje y te vea con una humana.

Yo tenía medio siglo. Si, para los estándares de los demonios era solo un infante. Pero tenia muy claro que quería a Kagome conmigo, desde que la encontré supe que tenia que ser mía… tal vez, no lo pensé claramente en ese momento pero lo hacia ahora y no cambiaba de opinión.

Apreté levemente mis brazos alrededor de ella y mire a mi padre.

—No me importa. Ella es lo que quiero.

Inu No Taisho solo me observo antes de volver a sentarse.

—Retírate, Sesshomaru. Mañana Irasue volverá y tendremos suerte si no destruye dos o tres aldeas.

Asentí y me levante. Cuando estaba a punto de traspasar el umbral, me volvió a llamar.

—¿Sesshomaru? —No me gire —No estoy en contra de tu humana.

Sin decir nada más me fui devuelta a mi cuarto, un poco aliviado. No tenía la desaprobación de mi padre, y ahora solo faltaba la aprobación de Irasue.

Kagome agarro un mechón de mi pelo. Baje la mirada a ella.

—Estaré contigo siempre, Kagome.

Ella rio y yo sonreí.

...


Este capitulo es bastante largo y espero que les guste. Estoy muy feliz que les haya agradado el prologo.

Una cosa que quiero aclarar es esta: Busque información sobre Inu No Taisho y no encontré nada que dijera que amaba u odiaba a los humanos antes de conocer a la mamá de Inuyasha. Por lo tanto, decidí hacerlo un poco amigable y flexible ante la idea de que su hijo quisiera a una humana.

Gracias a los que siguen la historia y a los que comentaron (me gustaría poner sus nombres pero escribir este capitulo completo y corregirlo me tomo cuatro horas y tengo que irme.)

Otro aviso es que hasta ahora prácticamente fueron dulces y unicornios para Sesshomaru y Kagome, y lamentablemente en el próximo capitulo se les termina la felicidad.

Bye.