Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.
Summary: De joven, Sesshomaru, halló un bebé. Sin saber por qué, el youkai, no pudo alejarse de ella y la marcó, jurando que siempre sería de él. Pero las cosas no son tan fáciles, y su madre, sin creer que su hijo tomo por compañera a una humana, se deshace de ella… o eso creé. ¿Qué pasara cuando Kagome regresé a través de un pozo años después?
Nota importante: Hola, sí, por fin he regresado con esta historia. Antes de que comiencen a leer (si es que alguien anda por aquí aun), quiero aclarar dos puntos muy importantes: lo primero es que, aunque voy a tratar de mantener algunas cosas, no voy a ser cien por ciento fiel al manga/anime (lamento mucho si esto decepciona a alguien); lo segundo es que yo al principio tenia muy en claro lo que quería, pero empecé a dudar y termine temiendo de mi propia historia. Ahora vuelvo a tener en claro lo que quiero conseguir, así que espero poder subir capítulos regularmente (o por lo menos tratare).
Otra cosa que quiero explicar es que he tenido muchos problemas y he acabado colapsando psicológicamente, y ahora estoy con psiquiatras (los cuales me dan pastillitas que me mantienen estúpida) y psicólogos (que me torturan mas que ayudarme); por esto, aunque voy a tratar de mantenerme animada como lo estoy hoy, no puedo asegurarles que no volveré a desaparecerme por un tiempo (aunque espero que esto no ocurra).
Ahora si, los dejo con este pequeño capitulo (muy pequeño de verdad).
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Las pequeñas ramas de los arboles se rompían cuando pasaba sobre ellas. Aquel sonido junto a la pesada respiración de mi sirviente eran los únicos sonidos en el bosque, no había aves ni otros demonios. Pero eso no era algo extraño, los seres vivos, incluso aquellos con pequeños cerebros, no se atrevían a molestarme; y, en estas circunstancias, eso era algo que cualquiera podría lograr fácilmente.
—Amo bonito, ¿usted cree que falta mucho para llegar a lo del viejo Totosai? —preguntó Jaken.
No le respondí ni volteé a ver, no era necesario resolver sus dudas.
Un suspiro, casi inaudible, lleno de resignación, fue la única respuesta que recibí por mi indiferencia hacia él. Por un momento consideré patearlo a causa de su atrevimiento, pero lo descarté, era más importante llegar a lo de ese anciano.
Luego de cruzar un arroyo seco, pude sentir como la temperatura del suelo aumentaba y el suelo se volvía árido de forma progresiva. Sabiendo que estaba llegando a la montaña de Totosai, cerré los ojos y permití que mi cuerpo se transformara en una bola de energía. En esta forma, rápidamente me alcé en el aire y dejé atrás los reclamos de mi sirviente.
A los pocos minutos, volví a tomar mi forma normal y mis pies tocaron la dura roca que conformaba la cueva del anciano.
El estaba sentado tranquilamente con una taza en la mano y las ropas raídas de siempre cayendo sobre su consumido cuerpo. En sus ojos saltones se podía leer que ya sabia de mi llegada, incluso mucho antes de que decidiera venir.
—Joven Sesshomaru, que gusto me da su visita, ¿desea un poco de té? —su voz sonaba como la de todo anciano que se divierte viendo como el mundo gira a su alrededor. Rasposo y un poco cínico, así se podía definir su tono.
—Sabes que no quiero tu té. He venido a buscar el colmillo de mi padre —respondí seguro. No quería juegos, solo deseaba conseguir aquella arma que se había formado a base del diente del poderoso Inu No Taisho, y que tenia el poder suficiente para destruir a cien demonios en un solo ataque.
— ¿Tessaiga? ¿Para que deseas esa arma, Sesshomaru? Sin ella ya eres lo suficientemente fuerte como para destruir a tantos oponentes como desees.
Supe el momento exacto en que el hartazgo empezó a ser notable en mis ojos, pues el anciano cambió su típica expresión de inocencia por una de madurez.
—No tengo que responder a tu pregunta. Dime donde esta la espada —espeté con dureza. Llevaba mucho tiempo en su busca y, siempre que parecía encontrarla, todo resultaba una farsa.
El anciano se levantó, pero mantuvo una distancia. Su altura solo le permitía llegar hasta mi pecho, por lo que tuvo que estirar el cuello para mirarme a la cara.
—Como ya debes saber, la espada esta en la tumba de tu padre, pero no se donde se halla esta. El General se aseguro de que nadie pudiera encontrarla con facilidad.
Sabiendo que no hallaría nada más aquí, me di la vuelta y estaba por marcharme cuando Totosai volvió a hablar.
—Ten cuidado, Sesshomaru, el destino da muchas vueltas y algunas de ellas pueden hacerte tambalear.
Fruncí el ceño ante sus palabras, pero no me molesté en preguntarle lo que quería decir ni en responderle.
A mi nada me hacía tambalear.
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—Jaken —llamé cuando volví a donde había dejado al demonio verde. No necesité esperar para que apareciera entre los matorrales con el báculo de dos cabezas en la mano.
—Amo, le tengo noticias. La cabeza del viejo ha girado hacia una dirección —lo mire con interés y pude oír perfectamente como Jaken trago saliva nerviosamente. Mi instinto me decía que lo próximo que diría no me iba a gustar. —El báculo se ha dirigido en dirección a la aldea donde Inuyasha fue sellado.
Un gruñido escapó de entre mis labios. Inuyasha. Odiaba ese nombre de ocho letras. Con rabia dejé salir un látigo venenoso y lo lancé a los pies de Jaken, haciéndolo saltar hacia atrás.
—Nunca vuelvas a pronunciar ese nombre de nuevo —siseé con enojo.
Inuyasha, un hibrido, alguien sin raza ni honor. No pertenecía a los demonios, humanos y mucho menos a la familia Taisho.
—Lo lamento, amo bonito… pero hay otra cosa que debo decirle —una mirada fue suficiente advertencia para mi sirviente, tenía que andar con cuidado o acabaría despedazado. Él volvió a tragar saliva. —He oído de parte de unos soldados que su hermano ya no esta sellado y tal vez… tal vez él sepa dónde esta la tumba y por eso el báculo no lleva hacia allí.
Furia, furia caliente y espesa recorría mi sangre por mas que mi rostro permaneciera helado. La sola idea de que mi padre le hubiera concedido tal honor a un hibrido… no, no podía ser posible.
Pero…
Mi padre había caído rendido ante esa humana y crió con ella. Él la amaba y dio su vida por ella, no sería sorprendente si le hubiese regalado la ubicación de su sepulcro al hanyou que habían tenido juntos.
Al pensar en el amor del gran Daiyoukai por una humana, algo dentro de mí se contrajo.
—Vamos, Jaken —ordené poniendo marcha hacia esa aldea.
A cada paso que daba acercándome al pueblo, la extraña sensación dentro de mí aumentaba.
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Si, sé que es muy corto y que no merezco vivir luego de desaparecer casi un año y traer un capitulo con menos palabras que las que entran en Twitter; pero quise hacerlo así y no mas largo para marcar el comienzo de otra cosa, ¡el reencuentro es en el próximo!
Además, como ya explique arriba, he estado teniendo muchos problemas y esto es lo máximo que puedo escribir sin agotarme (de todas formas mi medico estará feliz de que haya vuelto a escribir algo).
Espero no haberlas decepcionado y les prometo que el lunes a mas tardar habrá nuevo capitulo, promesa de girl scout.
Muchas gracias por haber apoyado esta historia y por lo reviews (los cuales leo con mucha emoción), me esforzare por ustedes.
Goodbye.
