Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.
Summary: De joven, Sesshomaru, halló un bebé. Sin saber por qué, el youkai, no pudo alejarse de ella y la marcó, jurando que siempre sería de él. Pero las cosas no son tan fáciles, y su madre, sin creer que su hijo tomo por compañera a una humana, se deshace de ella… o eso creé. ¿Qué pasara cuando Kagome regresé a través de un pozo años después?
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Un pequeño grito de sorpresa salió de la boca de Kagome e intento apartarse, pero no se lo permití. No podía dejar que nos separara luego de encontrarla nuevamente y poder probar la suavidad y dulzura de sus labios.
-Sesshomaru... -gimió con un deje de dolor y en respuesta al notar su incomodidad me aleje de su cuello y pasee mi lengua por la mordida para que surtiera un efecto calmante y antiséptico.
-Kagome... no sabes cómo espere este momento -susurre a su oído.
Ella se aparto un poco para mirarme a los ojos y lo permití. Chocolate contra dorado, hermosa combinación hacían nuestras miradas.
-¿Cómo es posible? ¿Cómo es que te recuerdo de mis sueños? ¿Todo fue real? -pregunto Kagome.
Todo lo que quería era tomarla y marcharnos al castillo del Oeste, lugar de donde no la dejaría salir más y la mantendría a salvo de todo y todos, pero sabía que necesitaba respuestas y yo era el único que podía dárselas.
Actuando más rápido de lo que la vista humana puede captar, la tome de la cintura y salte sobre una rama solida donde la hice sentar para hacer yo lo mismo a su lado.
-Dime que recuerdas -ordene.
Ella me miró y suspiró pesadamente antes de comenzar.
-¿Me encontraste en el bosque?
Asentí.
-¿Me... mordiste como ahora?
Volví a asentir.
-¿Sabes quienes son mis padres reales?
-No, mujer, te encontré sola y no había otro aroma más que el tuyo.
Un brillo de enfado apareció en sus ojos e hizo un chasquido con la lengua.
-Mujer no es mi nombre, lo sabes, tú me lo diste.
Por un momento me quede perplejo, ¿cómo era posible que a través de sueños recordara tantas cosas? Sin duda la mente de los humanos era más compleja de lo que creía.
-Kagome -ronroneo Yako antes de poderlo parar.
La alarma apareció en el hermoso rostro de mi compañera. Seguro había oído a mi animal interior pronunciar su nombre.
Ella se movió en respuesta al sonido y perdió el equilibro, tambaleándose en la rama. Alarmado, la sostuve una milésima de segundo antes de que cayera; no podía dejar que mi mujer recién devuelta muriera bajo mi mando.
-¿Que... que fue esa voz? -pregunto asustada.
Bien, gracias, bestia. Ahora tendría que tener esta conversación con Kagome a tan solo horas de encontrarla.
Suspire por dentro.
-El es Yako. Es mi bestia interna -nuevamente la alarma se encendió en los ojos de Kagome y yo me apresure a continuar. -El es la parte más primitiva de mi, la que se deja llevar por los instintos y lo esencial. El fue él quien te encontró y el que me dijo que te marcara como compañera.
Ella hizo un movimiento afirmativo y todo se sumió en un silencio solo roto por el canto de los pájaros que vivían en los arboles que nos rodeaban.
-¿El me hará daño? -pregunto asustada.
Negué casi ofendido.
-Daríamos la vida por ti, Kagome. Nosotros no te pondríamos una mano encima para dañarte... y mataría a quien solo posara un dedo en ti.
-No me gustan las personas celosas -dijo Kagome con cuidado.
Una comisura de mis labios se estiro.
-No son celos, compañera mía, es solo la verdad.
Nuevamente caimos en el silencio.
Una ráfaga de viento nos azoto y note que Kagome temblaba.
-Vamos, ya pronto será de noche y los humanos se enferman.
Tomándola de la cintura la hice bajar y la envolví en mi estola... aquella estola que la había protegido del frio cuando aún era un bebe.
Ambos nos miramos cuando pisamos el césped.
-¿Puedo hacerte una pregunta más?
Mi silencio fue la respuesta afirmativa que ella buscaba.
-¿Cómo puedes ser tan bueno conmigo cuando casi matas a Inuyasha?
El nombre del hibrido en los labios de Kagome me supo amargo, pero antes de que le pudiera responder, el ser atrás de esa pregunta apareció.
-¡Maldito, suéltala! -escuche antes de ver a Inuyasha lanzándose contra mi.
Esta vez no me controlaría, acabaría con él.
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Bien damas y caballeros (por si anda alguno por aquí). Acá esta el capitulo nueve y perdón por demorar, se que a muchas de ustedes les gusta mi historia y esperaban que actualizara (aunque aun me cuesta creer que alguien le agrade mis desvarios literarios).
Estoy sin Internet en casa por lo que estoy haciendo esto en un cibercafé, así que no puedo revisar mucho el capitulo y es posible que no este muy bien, lo siento.
En mi casa empece el próximo capitulo y espero terminarlo pronto.
Un saludo y gracias queridas personitas que dejan sus mensajes, favoritos y follows.
Gracias de verdad, me hacen muy feliz.
