Disculpen por la espera, pero aquí esta un nuevo capitulo, espero les guste.
=()=()=()=
Capítulo 6
Tokio, Marzo 6, 2002
Haruka pasó a dejar a Michiru a la casa. Han estado en silencio el resto del camino. No había nada más que decir. Michiru no podía pelear y Haruka no la tolerara en ese estado.
Setsuna salió a recibirlas en cuanto escucho el auto. Miro a Michiru de pies a cabeza, vio su vestido roto, su cabello lleno de cenizas y marcas de quemadura en su piel, luego volteo a ver a Haruka molesta.
"En qué demonios estás pensando, Haruka?"
'Pensaba que ella podía pelear," Contesto Haruka, sus ojos estaban escondidos bajo sus mechones y su mano descansaba en la palanca de cambios. "Obviamente, me equivoque."
Parecía no darse cuenta del abuso que avía causado mientras se marchaba, y Michiru estaba un poco en shock al ver a la normalmente elegante Setsuna gritándole a Haruka como una verdulera.
Mientras las luces traseras del auto de Haruka desaparecían al dar la vuelta en la esquina, Setsuna volteo de nuevo a ver a Michiru y suspiro, observando sus heridas con ojos preocupados. "Ven" le dijo gentilmente. "Vamos a limpiarte y me dices lo que paso."
Michiru se resistió un poco, pero Setsuna la llevaba de la mano hacia la casa. "Hotaru," dijo, "No quiero que me vea así."
"No te preocupes, ella no está. Después de esa escena en el restaurante, todos se fueron a la casa de Serena a discutir su… la situación."
"A especular si Haruka y yo regresaríamos?," Michiru dijo secamente.
"Algo así," Setsuna dijo
"Y tu?"
"Pensé que debería de cuidar el fuerte en caso de emergencia."
"Esto cuenta como emergencia"
Setsuna le dio a Michiru una de sus inescrutables miradas, en las cuales es muy buena. "La emergencia no ha parado desde que te fuiste."
Juntas, entraron a la casa y al elevador que las llevaría al laboratorio que tienen en el subsuelo. Setsuna lo instalo mucho después de la batalla con Galaxia, instalo más que construir, un día no estaba y al siguiente sí. El laboratorio estaba escondido en otra dimensión, como el del profesor Tomoe lo estuvo una vez, que es probablemente de donde Setsuna saco la idea. Cuando se los mostro por primera vez a todos , le explico que sería perfecto para analizar al enemigo, llevar a cabo experimentos y tratar heridas de batalla. En cierta forma, su creación simboliza que todas ellas estaban madurando, aceptando más su identidad y sus destinos. Ellas sabían que tarde o temprano otra guerra las encontraría y que un lugar como este sería necesario. Era parte de una transformación que las haría ver más como un ejército y menos como un montón de adolescentes.
Una parte del laboratorio era como una enfermería, y Michiru odia los recuerdos de aquellos tres meses y medio que paso aquí después de la batalla en la colina. Día tras día solo acostada en la cama sufriendo de dolor mientras Setsuna y Ami trataban de curar su herida sin tener éxito. Haruka estaba inconsciente, acostada en la cama junto a ella, su piel cubierta en vendas, respirando con ayuda de máquinas. El beep de las maquinas era lo único que mantenían a Michiru de volverse loca, cada preciosa respiración era eco del latido de su ansioso corazón. Serena venia regularmente y usaba el Cristal de Plata en ambas, lo cual tal vez fue la única razón por la que no murieron.
El día que Haruka se levantó y se sentía bien como para quitarle algunas vendas, fue tal vez el mejor y peor día en la vida de Michiru. Haruka seguía sin hablarle o incluso mirarla. Cuando Michiru trato de tocarla, se alejó de ella, tal como lo hizo después de la batalla. En cuanto pudo dejo la enfermería y regreso arriba, después de eso Michiru se quedó sola. Todo lo que le quedo fue el dolor, sus pensamientos y su culpa. El saber que las heridas de Haruka- las heridas de todas- fue en parte su culpa porque no cumplió con lo que Uranus y Pluto le exigieron. Ella fallo en su primer deber como soldado-proteger a la Princesa. Y casi les cuesta la vida a todos. Ni siquiera se sorprendió cuando la herida continuo molestándole, curándose en una larga y horrible cicatriz que rara vez dejaba de doler. Era lo mínimo que se merecía después de sus acciones.
Michiru regreso al presente por la mano de Setsuna sobre su hombro. El pasado se desvaneció, y Michiru estaba en cuarto blanco con media docena de camas desocupadas.
"El Baño esta por haya," Setsuna le aviso, como si lo hubiera olvidado. "Ve y báñate, yo preparare algo para tus quemadas. Encontraras toallas y batas en el locker."
Asintiendo con la cabeza, Michiru siguió sus instrucciones y fue a bañarse. El dolor en su pecho se desvanecía, pero su corazón latía nerviosamente. Sabía que Setsuna le pediría que se quitara la bata para examinarla y vería la cicatriz. Michiru no le había dicho a ella ni a nadie que todavía no estaba curada.
Después de la ducha, Michiru entro nuevamente a la enfermería vestida con una bata blanca encontrando a Setsuna con un par de guantes para cirugía, destapando un tarro de ungüento. Michiru reconoció que esa era la fórmula que Setsuna y Ami inventaron juntas; más por necesidad, considerando que la batalla que tenía acabo era contra soldados de llamas.
"Está bien si te quitas la bata?" preguntó Setsuna. "Sera más fácil revisarte de esa manera."
"Setsuna hay algo que tengo que decirte."
Escuchando el serio tono de Michiru, Setsuna la volteo a ver con ojos de preocupación. "Que es?"
Michiru intento, pero no encontró palabras. Abría su boca y la cerraba o través, intentaba empezar de nuevo y fallaba. Finalmente se desato la bata y la dejo caer a sus pies, parada frente a Setsuna con nada más que unos calzoncillos.
Sin duda alguna, la mirada de Setsuna se dirigió a larga y horrible cicatriz en el pecho de Michiru. "Michiru," susurro, "Es esa…"
"Es la cicatriz de la espada del espacio de Haruka," Confirmo Michiru con su voz muerta.
Mordiéndose su labio, Setsuna dejo el tarro del ungüento para quemaduras junto a la banca. Estiro una de sus manos y luego se detuvo, sus ojos voltearon a ver la cara de Michiru.
"…Me permites?"
"Si debes."
Los dedos de Setsuna la tocaron con cuidado. Michiru se tensó al sentir el dolor, pero mantuvo su cara sin expresión por años de práctica.
"No tenía idea," dijo Setsuna. "Porque no dijiste nada?"
"Porque no vi el porqué. Fue una herida casi mortal por un arma mística, y no hay tratamiento que pueda deshacer lo que me ha pasado. Es por eso que pelee terriblemente hoy. Sigue doliendo. Pero esta noche fue mucho pero de lo esperado. Casi como si reaccionara a la proximidad de la espada."
Con una expresión severa , Setsuna tomo el frasco con crema y comenzó a aplicárselo a Michiru; en sus manos, brazos, estomago, piernas, espalda. Aparentemente los demonios causaron más daño de lo que Michiru pensó.
"Debes decirle a Haruka," dijo Setsuna. Le dio una inspección final a Michiru antes de indicarle que se ponga la bata de nuevo.
"No." La respuesta de Michiru fue aguda y decisiva.
"Porque no?"
"Porque si sabe que tal vez no vuelva a pelear propiamente, no me dejara trabajar con ella. Debe de creer que puedo hacerlo."
Quitándose los guantes, Setsuna suspiro. Michiru se puso la bata y se la ato, sintiéndose más vulnerable que cuando estaba desnuda.
Tan obvio así como probable era que Michiru quería restaurar su unión con Haruka, pero era algo de lo que no quería hablar directamente con alguien, y no estaba segura que quisiera hacerlo incluso ahora.
Pero lo siguiente que dijo Setsuna la sorprendió.
"Esa es mi culpa," La senshi del tiempo dijo suavemente.
"Tu culpa? Pero cómo?"
'si hubiera manejado mejor la situación en el campo de batalla, tal vez no hubiéramos llegado a esto. No debí de tomar lados. No debí de hacer sentir a Haruka que estaba justificado lo que hizo."
"Pero estaba justificado," aclaro Michiru, "Es eso lo que lo hace tan difícil. Esa niña era mucho riesgo, y todo se puso peor. Ella trato de matar a la Princesa y casi mata a Haruka. Haruka fue quien pago por mi error.
"Aun así, ella ya está completamente recuperada y tu no. Si alguien sigue pagando por eso, no es ella."
"Que más puedo hacer Setsuna?" Lagrimas se formaban en los ojos de Michiru. "Sé que ella no me perdonara."
Setsuna miro a Michiru con consideración. "Sabias que la espada de Haruka nunca dejo ir tu sangre?"
"Que?"
"Después de la batalla, yo fui quien recogió los talismanes. El espejo y la espada. Tu sangre seguía en la Espada del Espacio, y aunque intente limpiarla, no se quitaba. Parecía como si se hubiera metido bajo la superficie del metal, y lentamente, después de un mes, la espada absorbió la sangre."
"Pero eso no es posible," dijo Michiru, temblando. "La espada nunca había hecho eso antes, o si?"
"No que yo sepa. Pero recuerda que aún no entendemos a plenitud nuestros talismanes y cómo funcionan. Tal vez eso puede explicar porque tu cuerpo reacciona de esa manera cuando la espada está cerca, No?"
"Haruka lo sabe?"
"No creo, nunca le dije."
"Porque la espada aria algo así? Que posible beneficio sacaría de eso?"
"Tal vez está reaccionando a un deseo inconsciente de Haruka. Tal vez está pasando porque aunque no quiera admitirlo, Haruka no te quiere dejar ir."
Michiru negó con la cabeza. "Todo esto es muy extraño. No sé qué pensar"
"Bueno, de cualquier forma, esto no excusa a Haruka de trabajar contigo. La Princesa se lo ha ordenado, y la Princesa encontrara la manera de hacerla obedecer."
"Oh! estoy segura que sí," Michiru dijo en un tono acido.
No pasa nada entre Haruka y Serena," dijo Setsuna. Su tono divertido pero duro. "Serena ama a Darien, como siempre lo ha sido, y Haruka…"
'Si, y Haruka?"
"Haruka está confundida."
"Ya he oído eso antes," dijo secamente Michiru.
"Mira Michiru, no le diré nada de esto a Haruka si no quieres que lo haga, pero Serena debe saberlo. Haruka no puede seguir tratándote del modo que lo hizo hoy, y Serena es a la única persona que Haruka escucha últimamente."
"Pero qué tal si no mejoro, Setsuna? Qué pasa si no puedo pelear otra vez?"
"Por primera vez no sé lo que nos depara el futuro, pero eh estado aquí viendo los pasados dos años y medio. Como fuerza para pelear, hemos estado fallando. Nos hemos dejado fracturar como equipo y eso ha sido nuestra culpa por alejarte de él y tuya por proteger al enemigo. Te necesitamos Michiru. Tenemos que encontrar la forma de hacernos completas una vez más. Y eso es cuestión de todas, no solo tuya."
"Solo quisiera que todo fuera como antes, cuando éramos una familia. Extraño esos días."
Setsuna sonrió tristemente. "Yo también," dijo.
=()=()=()=
Serena se encontró parada en un arrecife muy arriba del océano. En la distancia alcanzaba a ver las luces de la ciudad iluminando la oscuridad, y cree que lo que ve es Tokio. Estacionado cerca de la orilla del arrecife esta un familiar convertible amarillo.
Se acercó a él y pudo ver una figura acostada encima del cofre del auto, mirando hacia el cielo. Sintiendo que alguien estaba cerca, la figura se sentó rápidamente y miro en su dirección.
"Solo soy yo Haruka," Dijo Serena, acercándose cautelosamente hacia su soldado más difícil.
Haruka se baja del cofre del auto, cruzándose de brazos se recarga en la defensa del mismo. "No sé qué preguntar," comenta. "Como llegaste aquí, o como me encontraste."
"Recibí una llamada de Setsuna." Acompañando a Haruka, Serena se toma un momento para admirar la vista, pensando cual sería la mejor manera de tratar el asunto. Ella no quiere que Haruka le cierre la puerta como a las demás; fuera de todo lo demás, ninguna de ellas tiene tiempo para eso. "Me dijo que la batalla contra las chispas no resulto muy bien. Y pensó que necesitarías alguien con quien hablar."
Esto fue recibido con una mirada quisquillosa. "Eso no es una respuesta."
"Pensé en querer encontrarte, y llegue aquí. Eso es todo."
"Eso es todo? Tu siempre haces ver las cosas más complicadas como lo más simple del mundo."
"Haruka, solo dime que paso."
""Michiru lo arruino." Dijo Haruka. "No pudo pelear propiamente. Ya no quiero luchar a su lado."
"Tú no tienes la opción de no trabajar con ella. Debes encontrar la forma de hacer que funcione."
A la luz de la Luna, Serena pudo ver la línea tensa que formaba los hombros de Haruka. No estaba feliz por recibir órdenes, especialmente respecto a este asunto. Serena sintió como se esforzaba para no explotar.
Finalmente gruño, "Desearía que nunca la hubieras llamado de regreso, Princesa, volverá a echar todo a perder."
"Todo está de cabeza ahora," Dijo Serena. "Traer a Michiru debe mejorar las cosas."
"Solo así?"
"No, no solo así, debes esforzarte para que eso pase."
Haruka frunció el ceño. "No puedo confiar en ella. Si hizo eso una vez, lo hará de nuevo."
Serena sentía como su paciencia se esfumaba. Ella sabía que las acciones de Michiru aquella noche habían devastado a Haruka. No podía negar que la había destrozado, pero ya no podía seguir alimentando el egoísmo infantil de Haruka, aún más cuando el mundo estaba en riesgo.
"Michiru solo trataba de proteger a la chica," dijo "si yo hubiera estado ahí, la hubiera apoyado."
"Si Michiru era tan buena y recta, porque no la protegiste de nosotros?" dijo inmediatamente, "porque nos dejaste exiliarla? La hubieras podido salvar, pero no lo hiciste. Eso no es exactamente un voto de confianza."
""Porque," dijo suavemente Serena, "Temía por ella. Todos ustedes estaban tan molestos con ella que me preocupe por lo que le pudo haber pasado si se quedaba. Pensé que podía haber terminado aún más herida y sintiéndose peor de lo que ya estaba si ustedes se la pasaban recordándole y odiándola. Además en aquellos días yo no quería ser su líder. No en el sentido de darles órdenes y tener que seguirme y tomar decisiones por encima de los demás. Así que hize lo que la mayoría decidió. Pero ahora sé que fue un error, y me doy cuenta, que aunque quiera o no, yo debo de tomar esas decisiones. Y ahora estoy preparada para tomar una, si te sigues negando a cooperar."
Serena termino con un tono de advertencia en su voz que no fue perdido por los oídos de Haruka. Ella sintió un perverso orgullo cuando esos ojos grises tormenta la voltearon a ver con algo de temor dentro de ellos. Le tomo mucho tiempo y mucho dolor antes de ganarse el derecho de que Haruka la tome enserio.
"Que harías conmigo?"
"Te exiliaría, por el bien de la harmonía entre nosotros."
"No puedes exiliarme. Soy tu soldado más fuerte."
"En realidad Saturn es mi soldado más poderoso. Ella no puede usar todo su poder como tú lo haces, pero aun así… Ahora que Neptune ha regresado Creo que estoy preparada para ver si ella puede hacer mejor que tú lo hiciste en los últimos 2 años. Si no quieres pelear a su lado, ella puede ocupar tu lugar."
Ojos brillantes de rebeldía miraron a Serena, sus palabras tuvieron el efecto deseado. Pudo sentir como el orgullo de Haruka se tambaleaba. Heriría su honor ser exiliada, talvez Neptune tenga éxito en su ausencia en la batalla contra Metalia. Y además ella no estaría ahí para proteger a la Princesa de la manera que cree que solo ella puede hacerlo.
El rechinar de dientes casi fue audible. "está bien" Ladro Haruka. "Lo intentare de nuevo."
"Bien. Y trata a Neptune con respeto de ahora en adelante. Tú confías en mí, y yo confió en ella. Si en verdad tienes fe en mí, debes de creer que se lo que hago."
"Tú sabes que confió en ti, Serena, es solo…"
"Ella te lastimo,"
"No, ella te lastimo. Casi hace que te maten."
Ya pasando por este camino de negación, Serena cambio la conversación antes de terminar en problemas. "Hay una cosa más," dijo.
Haruka la volteo a ver con una ceja levantada. "Si?"
"No puedes usar la Espada del Espacio cuando peles junto a Michiru."
"Que, porque no?"
"Porque la hieres. Es por eso que peleo terrible esta noche."
"A que te refieres con herirla?" El tono de Haruka era agresivo.
"Me refiero que le causas dolor físico cuando la usas en su presencia. Ella siente el eco de lo que le haces a tus enemigos."
Hubo mucho acerca de la espada que Serena deliberadamente no dijo. Ella no explico acerca de la sangre y la cicatriz de Michiru; sintió que eso era muy personal como para envolverse en eso. Pero quería que Haruka entendiera que no puede usar la espada. La senshi del viento tenía que entender algo de lo que sufría Michiru, y aprender a ser un poco más considerada.
Serena sintió, más que ver, la reacción de Haruka. Consternación irradiaba de ella al recordar esa tarde, sabiendo que había sido muy dura al darse cuenta ahora de la condición de Michiru.
Un pequeño silencio se sentó entre ellas, llenado solo por las olas del océano, Serena espero, sabía que Haruka seguiría hablando.
"Yo nunca quise que esa chica muriera, Serena."
"Lo se Haruka."
"Pero era una decisión entre su vida y la tuya, y no podía perderte."
"Talvez Michiru tenía razón," respondió Serena. "Talvez el Cristal de Plata pudo haber restaurado a Tamiko. Incluso talvez pudo haber salvado su planeta."
"Nunca te hubieras podido haber acercado lo suficiente. Tan solo por verte despertó el mal de Metalia y tomo control."
"No estaba lista, pero si lo hubiera estado…"
Haruka golpeo su rodilla en frustración. "Ya estoy cansada de hablar de eso. Había miles de maneras en las que esto pudo haber pasado, pero no pasaron, yo quería destruir a la chica, Michiru no estaba de acuerdo, las dos peleamos y casi la mato. Eh tenido que vivir con eso, así como ella ha tenido que vivir con las repercusiones por proteger a Tamiko."
Era más de lo que Serena podía soportar, el oír el profundo y terrible dolor que estaba unido a la voz de Haruka; la resignación de la desesperanza. Se dio por vencida en creer que las cosas podían mejorar, Serena quisiera regresar la luna en el cielo, si pudiera, para hacer que la esperanza regrese. Pero solo había una cosa que podía intentar.
"Haruka" dijo, feliz de que la noche esconda sus mejillas que se tornaban rosadas. "Hay algo que me gustaría mostrarte. Nunca se lo he mostrado a nadie, es un poco embarazoso, pero talvez te ayude a recordar… como pueden ser las cosas."
Tomo un sobre de su bolsillo y se lo dio a la curiosa Haruka. "Cuidado, está lleno de pétalos de rosas."
Cautelosamente, Haruka abrió el sobre, cubriéndolo con su mano para evitar que los pétalos se escapen. La esencia de las rosas la rodeo con un dulce aroma y se hacía tenue como un viejo libro de fotografías. Serena sabía que Haruka recordaba ese aroma. Su voz era gruesa cuando hablo.
"Son las rosas que solían caer cuando… Michiru y yo peleamos juntas. Ha pasado mucho tiempo de eso. Conocía ese aroma. Ya casi lo olvidaba…"
"Recogí estas después de una pelea," Dijo Serena un poco sonrojada por el recuerdo. "En una de las batallas en contra de los demonios, en las primeras batallas. Esperaba que de alguna manera me ayudaran a comprenderlas mejor. Y también… admiraba a Uranus y Neptune, incluso en ese entonces. Sus habilidades, su dedicación, su lealtad la una a la otra. Quería tanto ser como ustedes."
Su expresión se volvía de piedra, Haruka volteo el sobre. Serena lloro al ver como los pétalos eran llevados por el viento, cayendo del altísimo arrecife hasta el mar espumoso bajo ellas.
Haruka le regreso el sobre vacío. Seguía oliendo a rosas. "Esos días se han marchado Princesa." Lo dijo con voz de arrepentimiento. "Y ya no regresaran. No sueñes que eso sea posible."
"Aun la amas Haruka."
"No, ya no." En un movimiento casi violento, Haruka volteo hacia Serena, tomo su mejilla en una de sus manos. Sus dedos firmes en la piel de Serena, irradiando calor y casi una arrógate promesa de sensualidad. Intensos ojos grises miraban su cara tras mechones color paja. "Te amo a ti." Proclamo Haruka. "Sé que no sientes lo mismo que yo. Sé que no quieres estar conmigo, pero no me importa. Solo quiero estar cerca de ti. Eso es todo. Eso es suficiente."
Serena paso saliva, sorprendida y congelada de su cuerpo. Esta es la primera vez que Haruka había sido tan directa con ella. Casi siempre eran coqueteos e insinuaciones, pero nunca se lo había dicho. Su corazón latía fuerte por la sinceridad en su toque y sus ojos penetrantes.
Con razón las mujeres caian por Haruka como moscas.
Aun así, Serena sentía que no era real. No era una coincidencia que esta declaración haya llegado ahora, justo después del regreso de Michiru. Todo lo que veía era que Haruka construía una armadura para protegerse de lo que seguía sintiendo por Michiru.
Cubriendo la mano de Haruka con la suya, Serena sintió lagrimas juntándose en la esquina de sus ojos, Haruka miro el gesto, y talvez al ver las lágrimas de Serena brillar a la luz de la luna. Su mano firme tambaleo y comenzó a temblar, enterró su cara en el hombro de Serena, que le sirvió como mascara y se rompió. Comenzó a llorar, en grandes sollozos que estremecían su cuerpo, y Serena la consoló lo mejor que pudo.
=()=()=()=
Michiru Cree que Ella es la unica que sufre.
Muchas gracias por sus reviews, se que esta vez Si me colgue, pero casi no eh tenido tiempo de sentarme a escribir. Disculpen
