Empezare disculpándome por mi larga ausencia, Por favor disculpen.

Gracias por sus comentarios, estos me animan a seguir con esta historia. Los aprecio bastante

Sailor moon y la historian no son miso.

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Probablemente no estaba permitido, pero dos días después, Haruka fue a oír los ensayos de la Sinfónica de Tokio. Se le hizo fácil entrar sigilosamente a la sala de práctica: entre las sombras pero en posición para tener una vista clara de Michiru.

Su alguna vez compañera, no mostraba rastros de heridas de su más reciente encuentro con las chispas. Se veía calmada y serena y muy enfocada, su arco se movía sin ningún esfuerzo sobre las cuerdas mientras sus dedos volaban sobre las mismas. Estaban tocando La Glorificación del Escogido, de la Primera de Rite. Los violines gemían y los tímpanos latían salvajemente en un ritmo que hacía eco en la cabeza de Haruka.

Sacrificio. Porque todo tiene que ser acerca de un maldito sacrificio?

La primitiva historia de una joven chica quien bailaba con la muerte por el bien de su gente, dándole la energía de su vida a la Tierra para que la primavera pudiera regresar. Y quien era la Elegida? Michiru pensaba mientras tocaba. Tamiko? Hotaru? Serena?

Ya había muchas chicas muertas en el mundo de Haruka.

Era fácil reconocer el sonido del violín de Michiru, resonando sobre la cacofonía de la orquesta. Pero su tocar no sonaba igual a los oídos de Haruka. Michiru había mejorado en la técnica, no había duda de ello, pero había algo que estaba desconectado en su música, como si esta ya no le llegara al alma.

No podían oírlo los demás? No podía la misma Michiru oírlo?

Probablemente no. Michiru era el violín principal, después de todo, a pesar de que ella era una de las más jóvenes en el escenario. Haruka no pudo evitar sentir algo de orgullo por sus logros. Había sido un sueño de ella llegar a tocar con la Sinfonía de Tokio.

Agitando sus manos, el conductor llamo a la Orquesta para que se detuvieran y de alguna manera comenzó a regañarlos. Michiru estaba sentada perfectamente con su violín sobre su regazo, su cabeza ligeramente inclinada, escuchando detenidamente. Su cabellera le llegaba a la cintura y la traía trenzada, y había algo en el trenzado que a Haruka no le gustaba, daba la apariencia de ser muy cohibida, muy diferente a Michiru.

El largo de su cabello había sido una sorpresa muy grande para Haruka la primera vez que la vio. No se había dado cuenta en el restaurante de cuan largo era. No hasta que se transformó en el coche y su cabello fue liberado, desplegándose detrás de ellas tan salvaje y enmarañado como el de una sirena. Haruka había sentido la felicidad de Michiru en ese momento, y su poder. Tubo que apretar el volante un poco más fuerte para refrenar cualquier otra reacción, porque la visión de Michiru a Neptune de nuevo fue dolorosamente hermosa.

La práctica de la orquesta llego a su final. Los músicos guardaron sus instrumentos y se despidieron, Haruka dejo su lugar de observación para llegar a la cita que privadamente había decido tener.

Alcanzo a Michiru a varias cuadras de la sala de práctica, deliberadamente espero hasta que todos los miembros de la orquesta se disiparan. Michiru volteo con ojos vigilantes al oír que Haruka la llamaba. Sus manos estaban llenas de muchas cosas- el estuche de su violín, folders con música, su bolso de mano y el ver a Haruka parece que le saco de onda. Inexorablemente, los folders comenzaron a resbalarse, en un intento de detenerlos, Michiru los presiono un poco más fuerte contra sus caderas, pero eso no impidió su progreso.

Alcanzándola en dos pasos, Haruka tomo los folders justo antes de que estos se cayeran. Y después, ya que realmente no sabía que decir ( Como te disculpas por casi matar a alguien?), ellas solo se quedaron ahí en la calle, viéndose la una a la otra, con la mano de Haruka aun sosteniendo los folders que Michiru sostenía entre su brazo y su cadera. Inspirado por los folders, el bolso de Michiru intento liberarse también, resbalándose por su brazo hasta llegar al puño que sostenía el estuche del violín. Ambas observaron el movimiento.

"Tal vez pueda ayudarte con algo" Se ofreció Haruka.

Michiru le respondió con una voz fríamente cruel. "Eso no será necesario." En un movimiento que realmente sorprendió a Haruka, dejo caer el estuche del violín, permitiéndole caer al piso. Ahora con una mano libre, pudo tomar control sobre los folders y regresar el bolso a su hombro, en donde debe estar. Solo así se agacho a recoger su violín.

En cuanto lo tomo, comenzó a caminar de nuevo como si Haruka no estuviera ahí.

Haruka frunció el ceño y la siguió. "Dejaste caer tu violín" dijo, fácilmente siguiendo el paso aunque Michiru caminaba rápidamente.

"Y?"

"Nunca vi que hicieras eso antes"

"El estuche está bien acolchonado; el violín estará bien." Dijo Michiru sonando bastante irritada.

"Mira Michiru, podemos ir a un lugar y hablar?"

A esto, Michiru finalmente se detiene. "Acerca de qué?"

"Acerca de … esto."

Michiru levanto su salvajemente elegante ceja. "Esto? Exactamente a que 'esto' te refieres?"

"Nosotras. Trabajando juntas de nuevo"

"Pensé que ya no querías trabajar conmigo."

"Me ha sido ordenado."

"Ya veo."

Fue muy pequeño, tan pequeño que nadie más lo pudo haber oído, pero Haruka escucho el cambio en el tono de Michiru al decir esas dos palabras. De repente se escuchó demasiado frágil como un cristal a punto de quebrarse, y en sus ojos… incluso debajo de sus obstinados parpados, Haruka pudo ver un rastro de dolor.

Haruka de repente sintió el deseo de explicarle que no era solo porque había recibido órdenes, que ella en verdad quería trabajar con Michiru de nuevo. Quería decirle que la extrañaba, que pelear sin ella a su lado no se sentía igual, que nadie más en este mundo podía leerla e igualarla tan bien como Michiru podía.

Pero no dijo nada en absoluto, porque ni siquiera ella se había dado cuenta como se sentía hasta que esas palabras intentaros escaparse de sus labios. Desgraciadamente, cerró la boca, temiendo que otras palabras se atrevan a salir si decía algo.

Michiru finalmente levanto la vista. Sus brillantes ojos azul-mar estaban llenos de secretos, los cuales no dejo que Haruka viera. Esos mismos ojos habían sido el mundo de Haruka,. Pero esta Michiru dejo caer su violín. La mujer que Haruka conoció alguna vez, nunca habría hecho algo así, y de repente, se preguntó si alguna vez conoció en verdad a la persona parada frente a ella.

Las calles alrededor de ellas se llenaba de gente y el sol comenzaba a ocultarse; Trabajadores cansados, enamorados tomándose de la mano, grupos de jóvenes divirtiéndose. Después la noche fue alumbrada por las luces de la ciudad, pero no ilumino la sombra en el corazón de Haruka. Recordaba la última batalla y lo que Serena le había dicho acerca de la Espada del Espacio y como lastimaba a Michiru. Sera cierto?, Porque Michiru no le dijo nada?, Sera su orgullo de guerrera, o simplemente pensó que a Haruka no le importaría lo suficiente para evitarlo?

Dioses, el solo verla ahí tirada en el campo de batalla; fue casi como la vez pasada.

Haruka no quería recordar que sus manos estaban aún manchadas con la sangre de Michiru y que no había nada que pudiera hacer para cambiarlo. No quería acordarse de la traición que fue obligada a cometer, o de como se vio ella esa noche atraves de los ojos de Michiru.

Normalmente, ella estría enojada, y eso estaba bien porque así no pensaba. Pero ahora no podía estar enojada, no después de lo que le dijo Serena. Le debe demasiadas disculpas a Michiru, muchas más de las que se pueden decir en una vida, pero nunca las diría. Porque si lo hiciera, porque si pusiera sus propios sentimientos por encima de la necesidad de proteger a su Princesa, entonces no sería merecedora de la identidad de Sailor Uranus.

"Está bien" Dijo Michiru reluctante, casi como si le estuvieran arrancando las palabras de la boca. "Si se trata de trabajo, creo que no podemos evitarlo."

El café al que fueron era caro y estaba caso vacío. Haruka ordeno café negro. Michiru ordeno un té verde. Mientras esperaban por sus bebidas en la ligeramente ilumina mesa, Michiru no miraba a Haruka. Observaba sus folders de música uno por uno, como revisando que todos estuvieran ahí.

El sonido discordante del violín al caer, seguía resonando en los oídos de Haruka.

"No quieres revisar tu violín?" Pregunto.

Michiru encogió los hombros. "Estoy segura que está bien. Lo puedes revisar si quieres."

Después de abrir el estuche, Haruka descubrió que en efecto el violín estaba bien, pero eso no disminuía lo terrible de la escena que había presenciado. Michiru amaba su violín como una extensión de su cuerpo- como podía tratarlo desea manera?

"Tienes suerte" dijo, cerrando el estuche y poniéndolo debajo de la mesa. "Pero deberías de tener más cuidado, La próxima ve…"

"No venimos aquí para hablar de mi violín." Interrumpió Michiru con una voz fría y sin sentimiento. "Venimos a hablar de trabajo. Así que por favor, podemos comenzar?"

Irritada por el antagonismo de Michiru (pero, oh, que más podía esperar?), Haruka respondió con una fría cordialidad. "Quería discutir acerca de establecer un plan de entrenamiento. Está claro, por el encuentro con las chispas, que ya no trabajamos tan bien como antes. Esto tiene que mejorar."

"No necesitabas verme para eso. Hubiera sido mejor que me llamaras por teléfono."

Los ojos de Haruka se endurecieron. "Estoy comenzando a desear que así hubiera sido. Pero desafortunadamente nos tendremos que ver si queremos pelear juntas de nuevo"

"Si," Dijo Michiru, con un tono amargo," Supongo que te tendrás que acostumbrar a afrontar mi presencia."

"Si ese es el caso, entonces es totalmente tu culpa."

Este sentimiento- este enojo que le corría por las venas- era mucho más familiar para Haruka que el remordimiento que sentía antes, y lo recibía con gusto, porque todo los demás sentimientos se ahogaban en él. No más culpa, no más remordimiento, no más disculpas esperando por salir de sus labios. Miro a Michiru como cazándola, y con sus grandes habilidades de falta de respeto.

Los hombros de Michiru se tensaron. Las manos de Haruka le picaban con el deseo de hacerse puños. En lo profundo, parte de ella tenía miedo de lo fácil que estas agresiones fluían entre ellas, pero más que nada ella solo quería pelear.

Como caídas del cielo, sus bebidas llegaron, solo así, la tensión entre ellas bajo un poco por la distracción del mesero. Cuando él se fue, Haruka tomo su taza y bebió un poco del amargo líquido, tratando de recobrar el control. Michiru se distraía con su te, seguía molesta pero ya no furiosa.

Traía un perfume, uno que Haruka no reconoció, flotaba hacia ella con una peligrosa sensualidad, un fuerte olor cítrico con un toque de rosas, traían, no muy deseados, recuerdos de piel tersa temblando bajo sus labios.

Eu un intento desesperado Haruka tomo el café de un golpe, dejando que lo amargo de este repose en su lengua borrando el recuerdo de ese dulce sabor.

"Debemos terminar de planear esto" Dijo Michiru, sonando un poco cansada.

La tasa vacía resonó mientras Haruka la dejaba en su plato. "Si, está bien." Suspiro.

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Varias horas después, Haruka dejaba en la mesa de su sala una bolsa de compras con una expresión distante y cansada. Estaba de vuelta en la sala de su departamento, pensando que se le había metido para ir a comprar todos y cada uno de los C.D'S que Michiru había grabado en los últimos dos años.

Después de que Michiru se fura de Tokio, Haruka dejo de oír su música, tan decididamente como si hubiera dejado de fumar. Pero después de verse en el café, después de oír tocar a Michiru y ver como trataba su violín, la curiosidad de Haruka tomo lo mejor de ella. De camino a casa visito la tienda de música, y este fue el resultado.

El C.D. player abrió como con una sonrisa, como si supiera que este día iba a llegar. Haruka escogió uno de los discos de Michiru al azar y lo introdujo al aparato, aun no podía creer lo que estaba haciendo. Algo grande y tipo opera salió por las bocinas, la gran apertura fue rápidamente eclipsada por las seguras notas de un violín. Era un solo complicado, seguía y seguía con la gran técnica de un genio, pero para Haruka esa música estaba muerta desde lo más profundo.

Detuvo ese disco, e intento con otro. Todos eran lo mismo. Tal como lo que oyó el día de hoy. El gusto forzado, el dolor se sentía mal, y lo brillante era frio. La música de Michiru definitivamente había perdido algo, algo de integridad, algo de pasión, todo lo que ella tenía en su corazón.

Tan solo si Haruka pudiera pretender que no sabía cuál era la razón.

Mientras la última nota del último disco sonaba, una ráfaga de viento movía las ramas de los árboles de cerezo que estaban en la calle. Así que esto era lo que perder el honor de guerrera le había ocasionado a Michiru. Dejarla fría y vacía por dentro. Podría ser traída de regreso, ahora que estaba activa de nuevo? Era la responsabilidad de Haruka el intentarlo?

Algo se estiro en pecho de Haruka, un dolor monstruoso que apenas podía contener. Que ayuda podría darle, cuando ella misma era apenas algo mejor que una guerrera caída tratando de pelear contra la tempestad? Solo la muerte podía liberarla, pero no es el destino de una guerrera el morir fácilmente. Sus ojos cayeron en el horario de entrenamiento que ella y Michiru había hecho, después de muchos alegatos. Ellas se verán de nuevo en dos días.

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Por el momento es todo. Muchas gracias por seguir leyendo.

A todos ustedes les mando un beso.