Hace mucho que tengo este fic terminado, solo me falta editar, pero po no lo he subido. Si te has pasado por aqui y te ha gustado, me gustaria que dejaras un comentario.


Pocas eran las nubes que cubrían y se mecían en el cielo, pero la luz de esa gran luna de color carmesí era nada comparado con toda la sangre derramada esa noche en la aldea. El olor a putrefacción rápidamente se comenzó a esparcir por todo el lugar y a pesar de ser algo tan grande y devastador, las fuerzas de ANBU tardaron más de lo normal en atender y enterarse de lo sucedido.

El Clan Uchiha había sido masacrado.

No existía la clemencia o el arrepentimiento en esa mirada color escarlata que Itachi Uchiha le dedicaba en esos momentos a su hermano menor, quien estaba a pocos metros frente a él con su rostro descojonado y confundido.

Esa escena tan nauseabunda mezclada con el sufrimiento vivido mareaba a sobremanera, lo único que los ANBUS encontraban en el ya inexistente clan Uchiha fueron restos desfigurados y familias enteras despedazadas.

Un grito de terror alerto a algunos de los escuadrones los cuales tomaron rumbo hacia el lugar de donde provenía, esperando que eso los llevara con el shinobi responsable de tal brutalidad: pero lo único que encontraron a escasos quinientos metros fuera de la aldea fue a una chica tendida en el suelo, no muerta, solo desmayada. No era una Uchiha y tal vez por eso seguía respirando.

La incrédula kunoichi creyó que ella sola podía detener al culpable de tan terrible tragedia, ANBU procedió a llevarla al hospital, confiaban en que tal vez ella sabría algo para dar con el asesino.

Había cosas que para Hatake Kakashi no cuadraban en tan inusual situación, pero ahora le correspondía decirle a su ex compañera de escuadrón de la condición actual de su hermana menor.


Satomi no tenía ninguna herida interna, no había señales de forcejeo o algo que evidenciara un enfrentamiento, lo único que la chica tenia era una contusión que le estaba provocando mareos y jaquecas fuertes, por lo que debía quedarse en el hospital hasta que estuviera orientada.

-¿Te encuentras bien?-Azara pregunto delicadamente a Satomi

La menor cerraba sus parpados con fuerzas, la luz no le estaba ayudando a su condición –Si solo…me duele la cabeza…-

-Sabes que no me refiero a eso…- le contesto delicadamente mientras acariciaba los cabellos de su hermana menor.

La puerta se abrió sorpresivamente dejándose pasar a Anko e Ibiki, algo que no la sorprendió pero si la hizo molestarse

-¿Sucede algo?- Kakashi quien había estado en silencio interrogo a los investigadores

-Tenemos un par de preguntas para Satomi, parece ser que ella fue la última persona en ver a Uchia Itachi - contesto Anko.

Aunque hablaba seriamente, su voz se notaba ligeramente suavizada tan solo por tratarse de Satomi

-Estaremos afuera si nos necesitas- le susurró antes de depositar un beso en su frente y salir junto con Kakashi.

-¿Te encuentras bien?- Kakashi podía notar la preocupación entre los suspiros de Azara

-Si, yo solo…- se pasó una mano por el cabello –Ella era unida a los Uchihas, primero Shisui y ahora Itachi…debe de sentirse devastada- se llevó ambas manos al rostro –No se que hacer para ayudarla, temo…temo que ella algo imprudente-

Kakashi le tomo de los hombros para intentar tranquilizarla. –Dudo que eso suceda- La rodeo con sus brazos acercándola a su pecho, la ligera fuerza de ese abrazo la ayuda a tranquilizarse un poco


Satomi apenas y decía un par de palabras después de salir del hospital, no había salido de su habitación en varios días y se encontraba ingiriendo muy poco alimento.

Azara no sabía que hacer para ayudar a su hermana, no podía imaginarse el cumulo de emociones que Satomi sentía y trataba de asimilar, la menor no había mencionado nada al respecto, ni siquiera lo que había visto, parece que Anko e Ibiki no pudieron sacarle algo de valor.

-¿Aún sigue sin salir de su cuarto?- preguntaba el ninja copia trepado en el árbol leyendo

-No, supongo será otro día en el que no salga de su alcoba- dio un suspiro resignada.

Volteo hacia donde el shinobi se encontraba, Kakashi tenía la costumbre de aparecerse en su manzano y colarse por el balcón hacia la casa, pero estaba tan metido en el libro que de alguna manera, eso la hizo enojar bastante

-¿El paraíso del coqueteo?- Azara miraba extrañada el libro, se lo arrebató de un momento a otro y lo empezó a hojear, se llevó la mano a la boca al ver de qué se trata –Pero que mierda….-

Kakashi bajo al balcón

-Es una obra con demasiado valor literario, Jiraiya el Sannin tiene el talento para este tipo de historias- se rascaba la cabeza

-¿Jiraiya escribió esto? Porque diablos no me sorprende- continuaba hojeando el libro y se topó con la parte "mas caliente" –Kakashi, ¡eres un pervertido!-se sonrojo inevitablemente, le iba a dar una bofetada como esas que le da a Gai pero la esquivo

-Aguarda, no deberías de alterarte tanto por un libro- decía Kakashi con su monótona voz

-¡En vez de estar leyendo estas cosas deberías de buscarte una mujer!-decía entre carcajadas, se acercó al barandal con intenciones de arrojar el libro, pero en realidad no lo haría, solo quería ver que hacia Kakashi.

Que en efecto Kakashi pensó que lo iba a tirar y se acercó tan rápido por el que hizo perder el equilibrio a la Azabache haciendo que lo soltara.

-¡No!- ambos gritaron y tomaron el libro antes de que se cayera.

Una pequeña risa los desconcertó y ambos shinobis voltearon hacia dentro de la casa

-Ustedes siempre hacen cosas extrañas- Satomi se llevó una mano a la boca y continuo riéndose de ese par mientras se hacía camino hacia la cocina.

-Al menos ya salió de su cuarto- dijo Azara acomodándose el cabello -¿Te gustaría quedarte a comer? He preparado sopa misso-

-No, yo debo de irme- contesto cortante y se esfumo en ese instante

Azara se cruzó de brazos, Kakashi nunca rechazaba una invitación a comer y eso era algo extraño.

Después de unos minutos Satomi salió de casa, Azara prefirió darle su espacio y haciendo lo mismo Se dirigió a Ichiraku pero cuando iba a entrar quiso dar media vuelta; Gai estaba allí comiendo, pero antes de que si quiera pensar en seguirse de largo, el shinobi del spandex ya se había dado cuenta de su presencia

-¡Oh Azara-chan, me da mucha alegría verte por aquí!- decía alegremente el muchacho cejudo

-Hola Gai- se acercó y sentó junto a él, no tenía opción.

Pero para su sorprenda el muchacho cejudo de spandex verde no estaba tan meloso con ella como siempre, solo se miraba alegre

Se está tomando en serio aquello de ser amigos

El señor Ichiraku no tuvo ni que tomar su orden el ya sabía que le gustaba, un gran plato de ramen con mucha carné.

-Hey, Gai- decía mientras tenía los palillos en la mano

-¿Sucede algo Azara-chan?- el pelinegro le miraba curioso con la boca llena de carne

-Kakashi ha estado muy extraño conmigo últimamente, ¿también ha estado así contigo?-

-Hum- Gai se puso la mano en la barbilla pensativo –Pues no, lo he visto como siempre serio y leyendo, nada fuera de lo común, ¿Por qué?-

-Ah, me ha estado evitando mucho-

Gai pensó en alguna cosa que pudiera provocar ese comportamiento en Kakashi pero al no ocurrírsele nada continuo comiendo. Azara hizo lo mismo, pero entre bocado y bocado, no podía dejar de cuestionarse por que Hatake le ignoraba las últimas semanas, si fuera cualquier otra persona no le importaría un carajo

Pero él no era una persona cualquiera

Tal vez Kurenai tenía razón y estaba enamorada de Kakashi. No, eso no era posible, Kakashi era el shinobi que le haba salvado de una muerte segura hace un par de años, era eso, esa era la razón por la que le importaba tanto el que él peliplateado le ignorara.

O al menos esa era la razón que ella se hizo creer a si misma.

-Gai, ¿Cómo era Kakashi cuando gennins?-

-Veamos…Antes era muy presumido, de allí el hecho de que Tenzou no le caiga bien Kakashi- decía riendo un poco –Pero después de ese incidente cambio…- se voz se corto un poco

-Fue cuando se suicidó su padre, ¿cierto?- interrumpió Azara

-Si, y cuando obtuvo el sharingan también hubo un cambio, me ha tocado tenerlo como Capitán varias veces-

-De chico presumido a un shinobi callado- hizo el plato vacío de ramen hacia delante de la barra

-Si pero tu sabes- este hombre seguía comiendo ya su tercer plato –Ha sufrido mucho, así como todos nosotros-

-Como todos nosotros…- musito

Se levantó, agradeció la comida, se despidió de Gai y se marchó, aun bastante pensativa. Habían pasado escasas horas desde la masacre y la aldea estaba intranquila, no concebían el asesinato ni al asesino, se podían escuchar cuchilleos sobre qué pasaría con el pequeño Sasuke, dio un pesado respiro, si hubiera sido otro clan no habría esos chismes flotando en el aire.

Llego al hospital, últimamente estaba pasando mucho rato allí y el Hokage se dio cuenta, no iba nada mal, sus investigaciones florecían poco a poco, necesitaba ayuda pero desgraciadamente y hasta él lo sabía, el ninjutsu medico no les era muy eficiente.

Había mucho jaleo en el consejo, pero menos del que se pensaba, aunque de todas maneras en los cuarteles de ANBU los de inteligencia no sabían que podría pasar, tenían órdenes de poner a Uchiha Itachi como un asesino de rango S en el libro del Bingo, y avisar a las demás aldeas, debían también que tener cuidado o parecerían frágiles, la situación era manejada con severidad.

Afortunadamente para Kakashi, no le solicitaron mucho ese día, se había desconectado de todo y se dirigió a la tumba de su mejor amigo. Quito algunas hojas que habían caído por el otoño próximo, solamente se quedó de pie observando la lápida.

-Hoy ha sucedido algo horrible, alguien de tu clan lo llevo al exterminio- pesadez, tristeza, muchas cosas sonaban en su voz que intentaba cortarse –Obito…si tu hubieras estado aquí, realmente no sé si hubieras muerto en este incidente- alzo la mirada al cielo, se llevó la mano al ojo donde tenía el sharingan –Tal vez te hubiera tratado de proteger, pero siempre me doy cuenta de que te llevo de alguna manera conmigo-

Clavó un kunai con un listón negro enfrente de la lápida y comenzó a caminar alejándose, en sus palabras había verdad, tenía parte de la personalidad de Obito en él, los retrasos, aquellos libros pervertidos, esas particularidades que siempre estarán en su interior.

Obito y Rin ya había fallecido, estaban en el pasado, pero esa su pasado, lo que lo habían llevado a ser el muchacho que era, de aquellos errores aprendía, había visto a Rin sufrir por no darse cuenta de que Obito la amaba, y lo miró a el morir por salvarla; así que él no pasaría por eso, el amor no era para la vida que ellos llevaban, pero bueno.

Eso ya estaba en el pasado

Tenía que preocuparse por las personas vivas que aún le eran importantes.

Estaba preocupado por que la menor de las azabaches saliera en busca de Itachi y que este le matara, la pudo ver en un local comprando varios libros, ella siempre fue así, una niña curiosa, tranquila y pasiva, si alguien la viera pensaría que es una debilucha pero todo lo contrario, él en su más humilde opinión, no podía creer que ella fuera una kunoichi, no iba con ella.

Algo admitía el peliplateado, Orochimaru había entrado bien a ese par de niñas. La noche estaba cayendo y se dio una vuelta por el hospital, Azara como siempre iba saliendo y se dirigía a su casa, por alguna razón le tranquilizaba que nada les hubiera pasado, sentía en él el protegerlas de lo que fuera, incluso a Gai en algún momento tuvo que ir a salvarle el trasero más de una vez.

-Kakashi, baja del árbol- le dijo la azabache tranquilamente deteniendo su andar, lo había descubierto.

-Hola, solo me daba una vuelta por aquí- se excusaba mientras bajaba –Déjame acompañarte a tu casa- se acomodó junto a ella y empezaron a caminar

-No tienes que hacerlo cada vez que me encuentras en la calle- le replico algo divertida

-Lo sé, pero es algo que me gusta-

Azara sintió un pequeño sonrojo en sus mejillas, giro la mirada hacia el shinobi y su expresión despareció, Kakashi estaba más serio y pensativo que de costumbre, se atrevía a pensar que hasta triste pero supuso era normal, su mejor amigo era de aquel clan que había sido mutilado, no le preguntaría si estaba afectado y furioso, esa herida era vieja y ella no era nadie para tocarla.

-Hace rato vi a Satomi comprando unos libros- rompió el silencio Kakashi

-Me alegra que haya salido de casa-

-¿No has hablado con ella?-

-No- negó con la cabeza –Ya sabes que ella es así, tierna, dulce, pero de sus sentimientos casi no habla, ni siquiera conmigo-

-Son hermanas, no debería de ser así-

-Nos criamos juntas y tenemos el mismo padre, aunque a veces pienso en si tenemos la misma madre, o si quiera algunas genes compartidos- bajo la mirada al suelo.

Eran polos opuestos, la más grande era algo fría y racional, pero maternal, la más pequeña tierna y curiosa, pero cerrada con las demás personas. Mordió su labio, esa pequeña impotencia no saber lo que Satomi pensaba, ciertamente si no fuera por ella o por Kakashi, hubiera ido tras Orochimaru y asesinarlo con sus propias manos, ah…la única cosa en común que tienen, ir tras alguien con un fin. Kakashi le tomo el brazo a Azara haciéndola entrar en sí de nuevo, se dio cuenta lo sumida que estaba en sus pensamientos.

-Lo siento, Kakashi- le tomo la mano y le regalo una sonrisa cálida

Kakashi sonrió bajo la máscara, la noche había caído y la luz de la luna se reflejaba en la kunoichi, iluminando su negro cabello, de nuevo sintió esa señal en su cabeza, borro la sonrisa y separo su mano del brazo de Azara, continuaron caminando hasta llegar al hogar de las hermanas.

-Hasta mañana Kakashi- Azara se despidió y entro

Kakashi la miro entrar y se aseguró de eso, en vez de irse a su casa trepó al árbol detrás de la casa el cual daba al ventanal de la habitación de Satomi y al diván de Azara, con eso podía observarlas, sobre todo a la pequeña que no se fuera a escapar.


Se cambió de ropas y se arrojó a su cama, no había hecho mucho pero estaba mentalmente cansada, no podía conciliar el sueño así que abrió la ventana y se sentó en el diván.

-Sé que sigues allí Kakashi- decía mientras jalaba una sabana para cubrirse con ella.

Kakashi salto del árbol y quedo encuclillado en la ventana de Azara

-Ya es bastante tarde, deberías de ir a tu casa a descansar- volvía a repetir Azara

-Solo estaba esperando que Satomi se quedara dormida, tú también deberías de hacerlo- le replico

-Lo sé, pero no tengo sueño-

-Yo tampoco tengo sueño-

Odiaba admitirlo, pero el shinobi se veía muy bien en la noche, sobretodo la expresión de "yo estoy bien, no deben preocuparse por mi". ¡Maldita Kurenai! ¡Por su culpa en su cabeza rondaban esos pensamientos de amor!
Ah, pero la de los ojos rojos no estaba tan equivocada, desde hacía un tiempo, no sabía cuánto exactamente, empezó a sentir algo más que amistad por Kakashi, tal vez porque siempre estaban juntos, acompañándose, comiendo, entrenando, probando nuevas técnicas, incluso en sus días libres se molestaban mutuamente olvidando el hecho de que eran shinobis comportándose como unos adolescentes, y de eso también a la actualidad, no sabía exactamente cuando, pero Kakashi se comenzó a alejar tan paulatinamente de ella que apenas y se dio cuenta hace un par de días

Se jaló el cachete intentando olvidar esos momentos, miro a Kakashi quien observaba la Luna, él también estaba pensativo, con un aire melancólico.

-Kakashi…-

-¿Qué sucede?- el peliplateado giro para verla

-¿Crees en el amor?- sus palabras eran tranquilas al igual que su rostro pero por dentro estaba nerviosa

Kakashi bajo la mirada y luego regreso a verla, no le iba a decir lo que pensaba, por no decir lo que sentía puesto se lo estaba reprimiendo mucho como para que sus esfuerzos fueran en vano

-No, no creo en el amor- le soltó algo seco

-Ya veo…- recargo la barbilla en su puño y miro hacia cualquier otro lado, sabía muy bien que esa iba a ser la respuesta.

-He visto camaradas sufrir por amor, incluso morir o matar, no creo que eso vaya conmigo- Por dentro, no se sentía bien con sus palabras.

-Puedo entender eso…-

Azara se levantó del diván y se dirigió a su cama, se metió entre las sabanas y se enrollo por debajo con la cobija que tenía hace rato y se tapó la mitad de la cara con el cabello.

-Por favor, cierra la ventana cuando te vayas- dijo como si nada

El peliplaetado cerro la ventana y salto de allí rumbo a su casa, por alguna razón sentía vacio dentro de el, no le había gustado que Azara hiciera aquello y le ignorara casi por completo aunque el estuviera haciendo lo mismo por varias semanas.

Antes de dar otro paso, se dio la media vuelta y volvió a subir al balcón de la azabache, Azara pudo sentirlo enseguida, no se había quedado dormida, estaba lagrimeando un poco

-¿Ocurrió algo?- pregunto sin voltear a verlo

Pudo sentir el peso de Kakashi al hundirse su colchón, se quedó inmóvil sin saber que estaba pasando, el peliplata se metió delicadamente debajo de la sabana que la cubría y la abrazo por detrás, acercándola hacia su pecho, acomodo su rostro detrás de la nuca de la chica lo cual, la hizo sentir nerviosa

Muchas habían sido las veces que Kakashi se quedaba en su habitación, ya fuera por regresar destruido de una misión, por pereza de no regresar a su casa o simplemente por quedarse platicando hasta tarde; esta era la primera vez que compartían la cama, que se quedaban verdaderamente dormidos. Los primeros minutos Azara tembló nerviosa, sus lágrimas se detuvieron enseguida, Kakashi se dio cuenta pero no dijo ni una sola palabra, la tomo entre sus brazos con delicadeza y la sostuvo de tal manera para que se relajara, se quedaron dormidos, en completa intimidad, complicidad…