Recuerdo que tomo mi rostro
No era un bosque, parecía más como una pradera, la luz no me dejaba ver bien pero podía escuchar algo parecido a una cascada.
Aunque tal vez no era la luz, yo solo podía verla a ella.
Ella no me miraba, tenía la mirada en cualquier otra parte menos en mí
Su largo cabello se mecía suavemente con el viento, nunca me agradó el cabello oscuro, pero el de ella me gustaba.
Tome su barbilla y gire su rostro hacia mí, sus ojos se posaron en mi rostro
Esos ojos ámbar…
Feliz cumpleaños 19; susurré
Solo pude ver una sonrisa en su rostro antes de desvanecernos…
-Maldita sea- Kakashi despertó de golpe tallándose los ojos
Se despertó en medio de la madrugada molesto con el mismo, perder el control de sus sentimientos y su mente era algo que al ninja copia no le agradaba. Camino hasta el baño y se lavó la cara con agua fría, pudo ver sus ojeras volverse aún más grandes, tenía un horrible semblante de preocupación.
Los primeros rayos de sol entraban por su balcón, pero ella ya se encontraba despierta. Era su ultimo día en Konoha y aunque todo estaba empacado y limpiado toda su casa, aún tenía un par de asuntos que tratar; pero al abrir la puerta principal, se topó con sus amigos esperando por ella.
-¿Qué diantres sucedió para que madrugaran?- dijo confundida, provocando solo las risas de sus camaradas
-Solo decidimos que queríamos estar contigo antes de que partieras- respondió Kurenai tomando la mano de su amiga.
Kurenai, Asuma, Anko y Gai se habían convertido en sus mejores amigos desde hacía mucho tiempo, aunque con Anko tenía una relación más cercana, formo con todos lazos de amistad que nunca se romperían. Azara era dura y fría, era un ejemplo de lo que una kunoichi debe ser, pero su corazón era noble, y reconocía lo importante que eran ellos para ella.
Quedo estupefacta al ver las dos katanas que sus amigos le entregaban como un regalo de despedida, dos hoja perfectamente afiladas y simétricas mandadas a hacer con el mejor herrero del país del fuego.
-Debió haberles costado una fortuna que la tuvieran esto en tan poco tiempo- Bromeaba, mientras su mirada seguía en las katanas.
-Digamos que necesito un par de misiones S para volver a comer carne.- Contesto Asuma burlón provocando un par de risas entre todos.
-No tengo manera para agradecerles-
Miraba el atardecer desde su lugar favorito de la aldea, una pequeña colina ubicada en el bosque de Konoha, la luz del sol se reflejaba en sus ojos ámbar, haciéndolos brillar de una extraña manera, aquel día en particular, el cielo se mezclaba de un color anaranjado, azul turquesa y rosa, pocas eran las veces que se podía ver un atardecer de ese tipo sobre la aldea.
Había pasado todo el día con sus amigos, se sentía bastante bien consigo misma, aunque poco a poco la melancolía y el haberse despedido de sus camaradas le comenzaba a doler cada vez más mientras se acercaba la hora de su partida.
Meditaba su decisión, si con Tsunade y en su viaje podía aprender nuevas técnicas de ninjutsu médico, definidamente convertiría a Konoha en un pionero en muchas cosas, dudo bastante en pensar en un futuro, pero no había otra cosa que no estuviera tan metida en su cabeza como esa y…
-Puedo sentir que te acercas desde hace horas- susurro sin voltear a ningún lado –Recuerda que estoy entrenada en rastreo-
De entre los arbustos su pasos se volvieron perezosos y fue acercándose lentamente hacia las katanas que Azara había dejado deliberadamente a un costado de ella, tomo una y la desenfundó analizando la hoja, la pelinegra ni siquiera se inmutó ante los movimientos del ninja copia.
-Es de excelente calidad, debieron haber gastado todos sus ahorros en ellas-
Un pequeño silencio se formó entre ellos, Kakashi se sentó a un lado de Azara, la pelinegra seguía recostada con las manos detrás de la cabeza admirando el atardecer.
-Pensaba que no te volvería a ver- dijo suavemente
Kakashi se limitó a mirarla, ella por su parte, no quería cruzar miradas.
-Yo pensaba lo mismo-
Era como si tuvieran mucho que decirse, pero al mismo tiempo nada, no estaban incomodos, pero había algo que los hacía sentir incompletos.
Azara se reincorporo y se giró lentamente a Kakashi
-Aún tengo que revisar que no olvido nada- lo miro a los ojos
-Déjame acompañarte a casa, puede que estés olvidando hasta la cabeza-
Kakashi se puso de pie y se acercó hacia ella jalándole un poco el cabello.
-Buena idea, así podre revisar la herida que tienes en su espalda-
Kakashi la miro sorprendido, ¿Cómo sabía que tenía lastimada la espalda?. Ah, realmente eso no importaba
-¿No vienes?-
El chakra que sus manos emergía suavemente cambiaba a ese color verde que lo caracterizaba en su tipo, lentamente fue posando sus palmas en la herida que tenía el ninja copia en su espalda, una apuñalada de hace un par de días, nada alarmante pero sabía lo molesta que podía ser.
-Tendrás que tener cuidado de ahora en adelante, ya no tendrás a tu médico personal día y noche-
El comentario de Azara le provoco una pequeña risa en la garganta, la pelinegra se separó de él y dirigió sus pasos hacia la cocina unos momentos, de regreso en sus manos había dos pequeñas copas y una botella de sake. Kakashi tomó la copa y aceptó el trago que la pelinegra le ofrecía.
Oficialmente la casa esta deshabilitada, había cajas de embalaje por todos lados y sabanas cubriendo los muebles, la melancolía le estaba calando y no era una sensación agradable, estaba acostumbrado a ver ese lugar armonioso y ahora solo había una colchoneta en el suelo.. La electricidad había sido cancelada así que lo único que los iluminaba esa noche eran las velas que Azara había encendido al llegar a casa.
Kakashi se quedó pensativo unos momentos mirando su copa, se bajó la máscara y tomo su trago; la yema de de los dedos de la pelinegra acariciaban su copa mientras miraba con curiosidad el rostro del ninja frente a ella.
-¿Cuántas personas han visto tu rostro?-
Las cejas de Kakashi se alzaron e inmediatamente cruzó su mirada con los ojos ámbar que tenía enfrente.
-Mis padres, tal vez Asuma y Kurenai cuando niños…y tú-
La mirada de Kakashi se cruzó con la de Azara la cual se notaba sorprendida, existía una complicidad entre ellos que hacía que el ninja copia se sintiera cómodo y en total confianza en mostrarle su rostro a la pelinegra, nunca se lo había confesado hasta esa noche, una sonrisa de lado se había dibujado en sus labios pero la expresión de Azara lo desconcertó.
-¿Te encuentras bien?-
La pelinegra tenía un nudo en la garganta y una pesadez en su pecho, ni siquiera ella entendía porque, pero la respuesta de Kakashi le causó aquella sensación de confusión que había estado evitando en los últimos días.
-Si…- le sonrío ligeramente –Solo estoy algo acongojado por todo esto- Sus orbes se miraban lagrimosas.
La luz de las velas palpitaba pero eso no impedía que ante sus ojos se viera más hermosa como de costumbre, no iba a decir ni una palabra, no quería abrir esa caja de pandora, pero se volvió consiente de que no la iba a volver a ver y que tal vez, no se iba volver a permitir sentirse así…
Por primera vez en mucho tiempo, decidió escuchar a sus sentimientos.
Dejo la copa con sake en el suelo y se acercó hacia Azara, la pelinegra lo miraba caminar sin decir una palabra, trataba de contener las lágrimas en sus ojos, el ninja copia se sentó frente a ella buscando su mirada pero ella la alejaba, intento tomar su barbilla pero ella movió su rostro, acercó sus dedos a su cabello azabache y comenzó a jugar con él.
-No tienes que ser fuerte todo el tiempo- susurró mientras acomodaba su cabello detrás de la oreja.
Sus miradas se cruzaron pero ella seguía muda, la mano de Kakashi se colocó en la mejilla de Azara, sus mejillas estaban calientes, se había sonrosado, lentamente fue acercando su rostro hasta que sus frentes se tocaron. Ambos cerraron sus ojos, Azara se dio cuenta de los verdaderos sentimientos de Kakashi le dolía, que solo ahora que la iba a perder, se estaba permitiendo expresarlo, pero también sabía que eso no iba a volver a pasar, guardó silencio y prefiero disfrutar de ese momento que atesoraría por siempre.
-¿Te podrías quedar conmigo esta noche?- sus manos buscaron las de Kakashi las cuales se entrelazaron con las de ella, el ninja copia simplemente asintió mientras sus ojos se clavaban en el rostro de la chica.
Lentamente sus labios se encontraron entregándose mutuamente el beso más dulce que podrían darse, ninguno de los dos quería soltarse, Kakashi acercó más a Azara hacia su cuerpo hasta que estuvo sentada entre sus piernas, las manos de ella acariciaban su plateada cabellera y las de él se deslizaban sobre su espalda y sus piernas.
Se profesaban ternura, solo eran ellos dos esa noche demostrándose sus sentimientos que con tanta fuerza quisieron ocultarse, sus cuerpos se reclamaban mutuamente y sus bocas no querían separarse. La ropa fue saliendo poco a poco hasta quedar únicamente piel contra piel fundiéndose en uno mismo…
-¡No tengo todo el día, apurate!- Tsunade gritaba furica en dirección a Azara quien tenia aun su vista puesta en el umbral de la aldea.
Era el amanecer y estaban a punto de partir.
-¡Tsunade-sama, espere!- Shizune corría en dirección a la Sannin
Cuando despertó ese día, aun sentía la tibieza del cuerpo del ninja copia junto a ellas y su olor impregnado en las sabanas y su cabello. No lo podía ver pero estaba ahí, mirando en algún lado escondido, podía sentirlo y ella sabía que él lo sabía. Cerró sus ojos fuertemente y por un momento mientras repsiraba y dejaba atrás todo lo que la ataba a la aldea.
-Te amo- musito suavemente mientras abría sus ojos, se giró sus pies y emprendió la marcha.
La miro marcharse sin dudar ni un segundo, escucho esas palabras que el viento había borrado y las guardo en lo más profundo de su corazón.
Hasta luego, Azara…
