Habían pasado 4 años desde que ella se marchó y no volvió a saber algo de ella, ¿habría muerto? No, ella era demasiado fuerte, ¿se habría encontrado a Orochimaru?, realmente eso también era poco probable, no recibió ninguna carta ni de ella, y el Hokage no sabía nada de Tsunade, realmente a las mujeres les gustaba hacerse de rogar, ¿no creen?.
Había estado leyendo su libro de pasta roja, Ichi-Ichia Violence durante toda la noche, pronto sacarían película y él estaba más que emocionado, oh si, ese día fue muy extraño, sus adorables alumnos le habían tratado de quitar la máscara y el los engaño tan fácilmente, aun se reía de solo acordarse.
Cerro su libro y apago la luz, vaya, sí que el tiempo le paso volando ya estaba a punto de amanecer.
-Ah, ahora si exagere con mi lectura nocturna- no le preocupaba mucho, mañana era su día libre, solo iría a hacer las compras pero probablemente se encontraría a sus adorables alumnos Naruto, Sakuray Sasuke.
Salió de la cama y abrió el cajón del escritorio que tenía frente a el
-Hmp-
Estaba atorado, bueno con algo de fuerza se abriría y...¡bingo! lo abrió pero las cosas dentro se desacomodaron.
-¿Ah?-
Al fondo de su cajón había una caja blanca, ya no la recordaba, sonrió melancólico bajo la máscara.
-Habia olvidado todo esto-
Jalo la silla y se sento, empezó a hurgar esa vieja y sucia caja blanca, dentro estaba su máscara de ANBU, algunos guantes viejos, protectores rotos y oh sorpresa, en esa caja también estaba esa vieja pulsera de serpiente que ya estaba toda blanca, la uso como emergencia en su última misión como ANBU.
-…-
Solo la acariciaba con los dedos, cuando quiso dejar el pasado atrás y guardar la pulsera se llevó otra sorpresa, debajo de todas las cosas y papeles viejos, había una foto sin marco, la tomo y…
-Azara…-pronuncio su nombre suavemente
Era una foto que se tomaron esa vez que tuvieron "su cita" todo por culpa de Gai, ninguno de los dos quería tomársela, pero Gai y Kurenai insistieron tanto que no tuvieron más remedio, el con esa yukata y cruzado de brazos, ella abrazando su brazo y sonriendo.
-Me pregunto si estas con bien- acariciaba la imagen de la foto
No es que hubiera olvidado todo, si no que lo había reprimido, los primeros días le fue doloroso pero con el tiempo lo fue superando aunque algunas veces pensó, que ese amor que le tenía nunca desaparecería.
Volteo al calendario –Han pasado ya casi 4 años…-
Él había cumplido 22 años ese septiembre, ella se fue una semana antes de cumplir los 19 en noviembre, y una noche antes fue la última que pasaron juntos. Ahora él ya tenía 26 y ella era seguro que estuviera a punto de cumplir los 23.
-Mejor dejo esto por la paz- guardo todo sin mucho cuidado y coloco la caja en lo profundo de su cajón.
Se arrojó a la cama, pero aun no podía dormir, cruzo sus manos detrás de su cabeza y pensativo miraba el techo.
Después de Azara, la última persona con la que "tuvo algo" fue con Hanare, pero no podía decir que fuera un romance y se hubiera enamorado de ella, la primera vez que la vio eran niños, de adultos solo estuvo escasos días con ella y no hubo más que un beso indirecto. Suspiro, no, no se había enamorado de ella, pero si se sintió mal cuando se escapo, puesto ella si lo amaba, en lo profundo de su ser sentía que otra oportunidad se le había escapado de las manos.
Pero tal vez, era porque ambas tenían muchas similitudes físicas, y al mismo tiempo, no se parecían en nada.
Sacudió la cabeza, ya no le iba a dar más vueltas al asunto, pudo haber amado pero lo perdió, otra razón más para no dejar entrar a nadie en su vida de esa manera.
Cuando recién era Jounnin, aun ni siquiera en ese momento sabia el significado de ser shinobi hasta la muerte de Obito, y ni siquiera cuando creció, sentía que aún le faltaba aprender algo más para ser no solo un shinobi, también un ser humano, quizá si era amor pero, ah, no lo permitiría.
Cerró los ojos, obligándose a dormir.
