Hazbin Hotel no me pertenece es propiedad de Vivzie Pop (Vivienne Medrano), yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

.-.

.-.

Capítulo 2. El encanto de un demonio.

.-.

(Un año atrás).

.-.

Charlie miró la elegante estructura de ladrillo que se cernía sobre ella con visible arrogancia dentro de esa habitación, el techo abovedado con hermosos murales y elegantes candelabros que colgaban de ésta y hacían juego con los muebles tallados a mano.

Una atmósfera tranquila que sólo el dinero puede comprar… montones de dinero.

Para ella no fue más que una jaula de oro de la que escapó en cuanto tuvo la oportunidad.

La cabeza de la chica bajó por el temor a enfrentar al hombre frente a ella quien todavía se negaba a emitir palabra alguna desde que entró a esa oficina. Muy temprano esa mañana, Charlie recibió el mensaje apremiante solicitando -más bien exigiendo- hablar con ella cuanto antes, sin embargo ahora él se negaba a dirigirle la palabra e incluso mirarla.

Un mal augurio.

—Bueno ¿entonces de qué querías hablar papá?

Casi como respuesta a la pregunta y sin pensar, Lucifer Magne arrojó a la mesa de madera oscura el ejemplar del periódico matutino de ese día, las páginas volaron por el aire y se esparcieron por el piso de mármol pulido justo a los pies de Charlie. La chica tomó la única hoja que quedaba sobre la mesa y observó con horror el motivo del llamado de su padre, así como la razón por la que él parecía genuinamente disgustado y mortalmente frío con ella.

La sonrisa característica en el rostro del hombre no era más que un grato recuerdo, sí, su padre era el epitome de fúrico y decepcionado.

Él era un bajo y delgado hombre de semblante angelical y belleza considerable, la misma que había legado a Charlie como su primogénita. El cabello rubio pulcramente peinado hacia atrás dejó entrever las delicadas facciones de Lucifer que ahora se encontraban oscurecidas y parcialmente retorcidas debido al enojo que estaba sintiendo.

—Primera plana Charlotte —Muy deliberadamente su mirada se movió hacia la hoja que su hija aun sostenía en sus manos.

"Charlotte".

Oh, él no solía llamarla por su nombre completo a menos que estuviera realmente enojado con ella. Por lo general Lucifer llamaba a su hija por tiernos apelativos que demostraban a más no poder su amor y devoción por ella.

Algo andaba mal y Charlie sabía a la perfección de qué se trataba.

—Papá yo no quise… no fue mi intención… —Trató de replicar, arrugando la página del periódico en sus manos en un claro gesto de nerviosismo.

Él no le dejó continuar y procedió a interrumpir para dejar en claro el principal motivo de su llamado, a su parecer las cosas no podían seguir así.

— ¿Entonces no fue tu intención pelear en televisión abierta con Katie Killjoy en la entrevista que yo te conseguí? —El sarcasmo de Lucifer colgó en el aire, se instaló en el cuerpo de Charlie y provocó un ligero estremecimiento—. Una entrevista que según recuerdo, pediste durante mucho tiempo.

Charlie arrugó la frente y se mordió el labio inferior delineado en negro, sus pequeños dientes puntiagudos casi rompieron la carne presionada en ellos. Admitió con vergüenza que su padre tenía razón en la última parte, ella estuvo casi rogando por esa oportunidad desde hacía bastante tiempo y lo hostigó hasta el cansancio para conseguirle una entrevista con el canal; una que torpemente estropeó cuando le dio el primer puñetazo a la molesta presentadora.

— ¿Tampoco fue tu culpa que Tom Tench llegara al hospital con quemaduras de tercer grado porque le prendiste fuego? —Lucifer siguió con los cargos de su hija.

—Katie me provocó, se burló públicamente del proyecto —replicó Charlie y apartando la silla con tanta fuerza que cayó al suelo con un sonido sordo—. Y fue el cigarrillo de esa perra el que cayó sobre Tom y le prendió fuego. —Los puños de Charlie se cerraron con fuerza sobre la mesa pero sin atreverse a golpear la madera en su arranque de ira.

¿Quién podría culparla? Katie se burló hasta el cansancio de ella y del motivo por el cual se encontraba en dicha entrevista y Charlie explotó contra esa odiosa e infame mujer, lo que siguió fueron una serie de eventos desafortunados que la dejaron en ridículo frente a media ciudad.

Muy a pesar de Charlie el fracaso y el desdén parecían una constante en su vida, comprendió entonces que nacer en una cuna de oro no garantizaba el éxito y la devoción de todo el mundo. Su propio padre incluso muy a pesar del amor que sentía por ella también la consideraba un fracaso y quizá una vergüenza para su linaje; aunque preferiría morir antes que admitirlo abiertamente.

A pesar de que Lucifer financiaba su pequeño proyecto humanitario no quería decir que creyera cien por ciento en su causa y eso le dolió a Charlie. La cara de Lucifer estaba completamente sin emoción alguna y Charlie se puso rígida ante la expectativa de lo que su padre fuese a decir.

—Esto no puede seguir así Charlotte —Él le dio una mirada severa—. Todo este asunto del centro de rehabilitación y la caridad es una tontería ¿tienes idea de que le hace a la reputación de nuestra familia?

Por supuesto, se dijo Charlie; la carrera política de su padre acaparaba más su atención que los deseos e intereses que pudiera tener ella; Lucifer la amaba de eso no cabía la menor duda, pero era demasiado orgulloso y ambicioso para quitar el dedo del renglón de la política y darle el verdadero apoyo que ella necesitaba. El hombre le daba las sobras de su apoyo más por compromiso que por otra cosa.

No era justo.

—Mamá me apoya en esto, ella sí cree en mí y pensé que tú también lo harías con el tiempo. —Sufriendo por las palabras de su padre, Charlie se quebró y dejó salir un par de lágrimas que finalmente se derramaron sobre la mesa y salpicaron la fotografía donde Katie y ella peleaban a puño limpio sobre el escritorio del estudio.

Esa era la parte más difícil de ser mortal, ver a la gente que amas darte la espalda. Hizo una mueca dolorosa ante ese pensamiento purgándolo de inmediato de su mente y corazón. Si tan sólo Lucifer pudiese ser como su madre o tener un ápice de confianza en ella, entonces no se sentiría tan triste y desolada como lo estaba en estos momentos.

Algo en el interior de Lucifer se removió con remordimiento al hacer llorar de esa manera a su adorada hija, Charlie era demasiado buena para su propio bien y esa era su mayor debilidad en ese mundo podrido en el que vivían. El seno de una sociedad corrupta e indómita que no dudaba en aplastar a los más débiles; se dijo entonces que esto era para hacer fuerte a esta niña, pero ver reflejado el sentimiento y la traición en el rostro de su hija le partió el corazón.

—Charlie, cielo… —Él se levantó de su asiento y se acercó para tocar su hombro, tratando así de apaciguar el temblor en el cuerpo de su hija por el llanto que derramaba—. Realmente estoy intentándolo, pero no puedo seguir viendo cómo te humillas y te hundes cada vez más en algo que es una causa perdida. No quiero que malgastes tu tiempo.

No. No estaba desperdiciando el tiempo, ayudar a otros no era malgastar el tiempo y esfuerzo.

—Funcionará —susurró entre hipidos—. Esto no es una causa perdida te lo prometo y sé que estarás orgulloso de mí, ambos, mamá y tú.

La mano de Lucifer descendió hasta su brazo y acarició con ternura esa zona dándole a entender que él ya no estaba molesto con ella. Ver a su pequeña en semejante estado de vulnerabilidad y tratando de demostrar su punto con esa confianza logró apaciguar el enojo anterior por la noticia de un periódico amarillista. Arreglaría el asunto y ocultaría el escándalo lo mejor que pudiera con los medios y sus asociados, pero por ahora quería reconfortar un poco a su hija.

Le lastimaría en demasía ganarse el desprecio de Charlie y no estaba dispuesto a arriesgarse.

—Eso espero cielo… eso espero.

.-.-.-.-.-.-.-.

"Happy Center"

Fue el nombre designado al establecimiento que Charlie se empeñó en abrir con el capital que sus padres apostaron e invirtieron a su favor. El lugar era lo suficientemente grande para albergar a muchos pacientes, la labor principal fue tal como la heredera de Lucifer lo estableció; ayudar a personas con problemas de adicción y otras en estado de vulnerabilidad específica.

La premisa siempre fue brindar ayuda a aquellos que la necesitaran.

Con el pasar de los días Charlie tuvo una idea ambiciosa para expandir el proyecto, la que por supuesto terminó siendo el hazme reír de Katie y seguramente la audiencia en general después de ser ridiculizada por la presentadora.

Su odio hacia ella creció desde aquel entonces.

La segunda fase era apenas una idea que tomaba forma y se consideraba un prototipo de proyecto social altruista, fuera como fuese, Charlie lo materializaría a pesar de cualquier cosa.

—Nos vemos mañana cariño. —despidió Vaggie terminando de acomodar los expedientes que momentos atrás se encontraban esparcidos sobre el escritorio.

Charlie vaciló un segundo antes de enviarle una mirada a su amiga y socia para cuestionar con una expresión tácita si realmente estaba segura de su decisión de enviarla a casa. Era tarde pero no le pareció justo dejarle a ella todo el trabajo sin terminar de ese día sólo porque Vaggie consideró que necesitaba irse temprano y deshacerse del estrés y cansancio de la semana.

La discusión con su padre aún le afectaba y lidiar con la administración del centro ocasionó que sufriera un ligero cuadro de estrés, lo que desembocó en problemas para dormir y bajara sus niveles de productividad; Vaggie perdió la cuenta del número de expedientes corruptos esa semana por la falta de atención de su amiga.

—Ve a descansar Charlie, no te preocupes por nada. Hemos terminado con la mayor parte del trabajo del día de hoy —Vaggie le dio una sonrisa conciliadora para tratar de calmar la culpa que de seguro estaba sintiendo—. Por favor ¿quieres? O me obligaras a arrastrarte hasta tu casa y encerrarte hasta que estés más tranquila.

Charlie rió ante el pensamiento del comentario de su mejor amiga, nunca tentaría su suerte con ella y Vaggie parecía estar suplicando que acatara su pedido. La preocupación por su estado fue palpable y no le gustó causarle tal malestar.

—Gracias Vagg, no sé qué haría sin ti. —Envolvió a Vaggie en un fuerte abrazo y le regaló una genuina sonrisa.

Apreciaba demasiado a esa chica.

Sin dar otro reproche, Charlie recogió sus cosas y se dispuso a salir. Quizá no lo parecía o se negó a reconocer lo cansada que se sentía con toda esa situación y el escándalo anterior.

.-.-.-.-.-.

Estaba tan frío afuera que apenas podía moverse, la brisa helada la congeló literal y figurativamente quitándole la respiración cuando un agudo temblor sacudió su cuerpo. ¿Quién en su sano juicio podría soportar tal inclemencia del clima esa noche? Al parecer sólo ella.

La chica apretó los dientes para evitar que éstos rechinaran y se dirigió hacia la derecha en busca de la intersección que la llevaría a casa, Charlie asumió la independencia cuando el proyecto del centro despegó.

Ella entrecerró los ojos e intentó ver su camino pero lo único que encontró fue una negrura imposible que ni siquiera las farolas que parpadeaban a un ritmo intermitente lograron atenuar. Charlie vaciló cuando se dio cuenta de que la oscura calle se encontraba totalmente vacía.

El sonido de sus tacones al repiquetear por el frío suelo adoquinado provocó un eco abismal y casi fantasmal que despertó el ladrido de un solitario perro en la cercanía, algo que la puso aún más nerviosa de lo que ya estaba. Tratando de calmar su corazón palpitante por la adrenalina buscó en su bolso el teléfono celular que su madre insistió en obsequiarle, la pantalla iluminó su rostro de lleno y casi la cegó momentáneamente.

Encendió la linterna integrada en ésta para repeler un poco esa siniestra oscuridad y la sostuvo a modo de escudo frente a ella. Caminó un par de metros más antes de volver a detenerse, esta vez la oscuridad no tuvo nada que ver con el repentino pavor que le invadió el cuerpo; el sonido reptante de algo que se acercaba y la impresión de sentirse observada ocasionó que su pulso se acelerara y se paralizara en medio de la calle.

Charlie volvió la cabeza hacia ambos lados para divisar a quien fuese -o lo que fuese- que la estuviera siguiendo pero para su decepción no encontró nada más que el vacío, trató de calmarse con el pensamiento de que tal vez su imaginación le hacía una mala jugada en esos momentos.

Percibió su propio aliento agitado, caliente y pesado ante la paranoia.

El sonido de una piedra al romperse en el suelo llamó su atención constatando que definitivamente no estaba sola en esa desolada calle, la rubia mujer tragó saliva y apretó el celular en sus manos al punto en el casi lo hizo añicos.

Y luego, pasos cada vez más cerca de ella.

¿Qué iba a hacer entonces? ¿Correr? ¿Gritar? ¿esconderse? ¿Enfrentarlo? No estaba del todo segura pero pronto lo averiguaría.

Una fría mano tocó el diminuto hombro y la adrenalina se disparó, el corazón de Charlie palpitó desenfrenadamente ocasionando que el sudor comenzara a formarse en su frente y las pupilas se dilataran, fue apenas un parpadeo lo que duró la conmoción hasta que se volvió dolorosamente con lentitud hacia el dueño de dicha mano.

Y entonces lo vio: un hombre mucho más alto que ella inclinado a la altura de su rostro mirándola con diversión y otra expresión que Charlie no pudo terminar de identificar. Por un momento ella juró que los ojos de aquel hombre tenían una oscuridad propia pero descartó la idea cuando vio una enorme sonrisa en su semblante.

—Oh querida, disculpa mi atrevimiento creo que te he confundido con alguien más —El misterioso hombre habló con un tono jovial suavizando el contacto de su mano sobre el hombro de la chica—. ¿Qué hace una delicada criatura caminando en la oscuridad de la noche a semejante hora? —Aún así, él no rompió el contacto entre ambos.

Charlie parecía un diminuto ciervo a mitad de la carretera cegado y asustado por las farolas de un automóvil.

— ¿Estás perdida cariño? —insistió el hombre al ver que ella no respondía, su tono no perdió el ligero toque de diversión y expectación.

A ella le costó hablar con él tocándola y con su cuerpo tan cerca del suyo que casi lo consideraría una violación al espacio personal, el hombre la miraba con tanta intensidad que ella terminó por sonrojarse en vergüenza. La última vez que estuvo así de cerca con un hombre fue con el pedazo de basura que resultó ser su ex novio, desde entonces Charlie se enfocó en otros asuntos y dejó de lado éste tipo de situaciones.

—Lindura ¿te encuentras bien? —La otra mano del extraño pasó frente al rostro de la chica para tatar de llamar su atención. Pero su voz no perdió el tinte de diversión.

Hubo una pausa larga antes de que Charlie pudiese reaccionar, confundida miró vacilante al sujeto mientras sudor helado caía por su rostro debido a la conmoción. Él echó la cabeza a un lado sin perder el humor, esperando, solo aguardando lo que esa criatura fuese a decir.

—Si… yo… —susurró la chica llevando las manos a su pecho para apaciguar los latidos de su corazón—. Lo siento, estaba oscuro y usted me asustó… creí que…

—Comprensible querida —El hombre retiró la mano del hombro de Charlie y la sacudió al aire para desestimar su comentario—. Las calles de esta ciudad albergan ruines delincuentes que no desaprovecharían la oportunidad de dañar a una hermosa mujer que vaga en soledad por la oscuridad de la noche. —Se acomodó los anteojos sobre el puente de la nariz mientras la inspeccionaba con disimulo.

No mentía, ella poseía una belleza angelical que la hacía ver demasiado inocente para su propio bien. Algo que vio en pocas mujeres a lo largo de su vida y esto sin duda le causó interés. Charlie no lo notó, pero la sonrisa del hombre se ensanchó aún más.

—Es el único camino de regreso a casa desde el trabajo, debo recorrer toda la cuadra hasta la intersección y por alguna razón las farolas están descompuestas, así que…

Oh, también era sincera. Todo un espécimen extraño hoy en día, se dijo el hombre.

—Es triste que los impuestos robados a la ciudadanía no se destinen a la infraestructura decadente de esta ciudad ¿no es así dulzura? —comentó como si hablara sólo del frío clima de la temporada pero ella no respondió—. Por supuesto ¡que descortés de mi parte! —Él se rió con humor antes de tenderle la mano—. Mis disculpas por haberla asustado. Me llamo Alastor, un placer querida.

Con una mano escondida tras su espalda y la otra en el aire esperando a que ella la tomara, Alastor se inclinó ligeramente como lo haría todo un caballero. Charlie contuvo el aliento ante tal muestra de respeto, el extraño se mostraba demasiado amable y dispuesto en su actitud.

—En verdad no tiene nada de qué disculparse —Tomó la mano de Alastor y la estrechó—. Soy Charlie, bueno en realidad Charlotte pero me gusta más Charlie. —Ella lo miró a los ojos pero eran inescrutables bajo esa oscuridad, el leve reflejo de la luna ayudó un poco a disipar la negrura.

En un acto inesperado Alastor se llevó la mano de Charlie a los labios para plantar un ligero beso en él cuidando en todo momento de mantener el contacto visual con ella.

—Hermoso nombre para tan bella dama. —repuso aun sosteniendo la mano de Charlie cerca de sus labios, instando así a golpear la piel de la chica con su cálido aliento.

Un escalofrío recorrió a Charlie de pies a cabeza ante tal acción. Sus mejillas se calentaron por la sensación de proximidad de tan íntimo e inocente gesto; la actitud del hombre se asemejaba al de un caballero sacado de algún libro.

—Gracias. —Retiró la mano de la de Alastor y ocultó su gesto de nerviosismo tomando un mechón de cabello dorado para ocultarlo detrás de la oreja. Sonrió por alguna razón que ella no terminó de entender.

Una vez terminadas las presentaciones, Alastor le ofreció el brazo instándola a tomarlo y caminar con él el resto del camino hacia la intersección iluminada; dudando al principio y alegando que no era necesaria dicha acción de su parte, Charlie terminó por aceptar la oferta del gentil extraño.

El camino fue corto en realidad no menos de un par de minutos en la tenue oscuridad y acercándose hacia el faro de luz en perfectas condiciones fue entonces que él lo notó; estatura pequeña, cabello largo y rubio con ligeros destellos melocotón, nariz pequeña y finos labios delineados en negro, piel blanca suave al tacto casi como si estuviese hecha de la más fina porcelana… y sus mejillas, oh, el ligero rubor teñía de un encantador carmín dicha zona.

Algo se removió en el interior, era todo lo opuesto a lo que él esperaba.

Aun así no le desagradó.

Se separó de ella después de compartir un par de palabras más y desearle una buena noche, sin embargo Alastor fijó la mirada en ella incluso cuando su pequeña y delicada figura se perdió entre la espesa niebla de la lejanía. Una mirada filosa y conocedora.

Alastor se acomodó los lentes y desempolvó su saco con calma, dio media vuelta dispuesto a marcharse mientras comenzaba a tararear en voz baja y suave una lenta melodía.

.

.

N/A:

Terminé el capítulo dos mucho antes de lo que tenía planeado y decidí subirlo de una vez ya que quizá no pueda en lo que resta de esta semana…

Gracias por darle una oportunidad a esta historia y espero sea de su agrado ;)

No tengo mucho que agregar salvo que como ya había mencionado, la historia irá en retrospectiva hasta llegar a lo que fue el prólogo. Estoy tratando de tomar cosas del canon y ponerlas en la historia para que no se sienta demasiado fuera de lugar…

Oh, si… también Lucifer aparecerá de vez en cuando en el fic XD

Nos leemos en el próximo capítulo y les deseo unas felices fiestas ;)