Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, yo simplemente los utilizo con fines de entretenimiento.
N/A: Olvidé una parte importante cuando empecé a escribir este fic. Después del ataque a Draco en el baño, casi al siguiente capítulo comienza la búsqueda del horrocrux y el ataque de los mortífagos al castillo. Voy a mantener esa línea, este capítulo es más que nada un intermedio para Harry y Astoria.
ASTORIA
Astoria se sintió decepcionada cuando Draco falto a su palabra y no apareció el día en que Madame Pomfrey la dio de alta. Incluso su hermana Daphne no pudo saltarse la clase de la profesora McGonagall. Más tarde la vería en la sala común.
Se puso la ropa que su hermana le dejo por la mañana y le dio las gracias a Madame Pomfrey por todo lo que hizo, de la mesa tomó las pociones que debía tomar durante la noche. Ya no le dolía tanto el cuerpo y le aseguraron que los cortes de su rostro se irían. De hecho, ya no se visualizaban tanto, a menos que una persona se pusiera frente a frente como si le fueran a dar un beso. Y nadie besaría a Astoria.
Camino por los pasillos y encontró la mayoría despejados, casi todos estaban en clases. Ella se incorporaría a clases hasta el miércoles, por lo que tendría que pedir sus apuntes a sus compañeras de casa, decidió que no quería ir a encerrarse en su habitación en las mazmorras, decidió visitar las cocinas. Necesitaba algo dulce en su sistema y sabía que los elfos siempre estaban contentos de complacer a los estudiantes.
Antes de que pudiera hacerle cosquillas al retrato, escuchó pasos que resonaban por todo el pasillo, seguramente alguien estaba llegando tarde a sus clases. Puso los ojos en blanco ante la impuntualidad de esos estudiantes. Se sobresaltó cuando sintió una mano en su hombro y se volteó sorprendida. Se llevó una mano al pecho para recuperar la respiración. Se quedó muda al notar que los ojos de Harry la miraban fijamente.
—Hola Astoria —Harry también estaba recuperando la respiración, cerró los ojos por un par de segundos, tenía miedo de que ella desapareciera o gritará por ayuda.
Astoria no dijo una palabra, no debía de tenerle miedo a Harry. Él no sabía que ella estaba en el baño, la maldición iba dirigida a Draco. Él no era su amigo ni enemigo. Tardó en responder al saludo de Harry y se dedicó a mirarlo, la expresión de Harry era de nervios, las ojeras se acumulaban bajo sus ojos y no había ninguna sonrisa, incluso su piel se había vuelto pálida.
—Hola Harry —le devolvió el saludo e incluso sonrío—. ¿Cómo has estado? —Era una mala pregunta, pero ella tampoco sabía que decir.
—No importa, quiero hablar contigo y disculparme —Harry se encogió de hombros. Harry se sentía desesperado y nervioso. El mapa del merodeador le indico que no había nadie a su alrededor, él estaba faltando a la clase del profesor Slughorn para encontrarse con Astoria. Dobló el mapa del merodeador y lo guardo en su túnica.
—A excepción de Daphne y Draco, nadie más sabía que hoy me liberaba Madame Pomfrey —Astoria se cruzó de brazos—. ¿Cómo supiste en donde buscarme? Y tampoco te vi cuando salí de la enfermería.
—Tengo un mapa especial de la escuela —respondió, no quería mentirle—. No te puedo dar más información sobre dicho mapa, ¿podemos hablar en privado?
Astoria asintió y le contó sus planes de comer algo.
—Harry, yo no te culpo por lo que me sucedió —Astoria hizo a un lado el pedazo de pastel que había estado comiendo—, pero mantengo mi opinión que fue muy cruel de tu parte lanzar esa maldición.
—No conocía sus efectos hasta que te vi.
—¿Entonces porque lanzarla? —Draco tampoco era inocente, aquel día él estaba listo para lanzar la maldición cruciatus—. Draco me contó que le profesor Snape apareció apenas un minuto después de que recibiera tu maldición. Y el mismo profesor nos dijo que si él no hubiera sabido el contra hechizo yo pude haber muerto en ese baño, ya que la sangre abandonaba rápidamente mi cuerpo.
—Me aterrorice, Astoria. Y es cierto lo que te han dicho, yo estaba paralizado del miedo —Harry se sintió avergonzado de si mismo al sentir como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. No quería llorar frente Astoria, dudaba que pudiera contenerse—. Me arrepiento mucho, me persigues en sueños, Astoria. Cada vez que intentó soñar o pensar, te veo caer, veo tu rostro lleno de cortes y la sangre abandonando tu cuerpo, me veo acercándote a ti para tomar tu pulso, pero no respondes.
Astoria tragó en seco y ninguna palabra salió de ella. Notó que las lágrimas se deslizaban por las mejillas del niño que vivió, la única ocasión en que lo vio llorar fue el día de la tercera prueba cuando volvió con el cuerpo de Cedric Diggory. Draco a veces no llegaba a tener empatía y se burlaba de esa situación. Ella creyó en las palabras del director cuando confirmo que Voldemort volvió, su padre más tarde lo confirmaría cuando Lucius Malfoy intentó reclutarlo.
Si su padre se enteraba que ella tenía sentimientos por Draco…
—Te voy a contar una historia. Hace un tiempo fuimos al Ministerio…
—Fue el día que limpiaron tu nombre —susurró. Él asintió.
—En medio de un ataque con los mortífagos, uno de ellos lanzó una maldición contra Hermione, creí que ella había muerto por mi culpa, de no ser por Neville que me dijo que ella aún respiraba, logré recuperar la calma, pero estaba ahí a su lado, pendiente de que no dejara de respirar. No me permitieron acercarme a ti, primero Draco, después Snape, Madame Pomfrey me negó el acceso a la enfermería —Con algo de temor, Astoria levantó su mano y la puso sobre la mejilla de Harry para limpiar sus lágrimas. Él no rechazo su toque—, no sabía de ti. No quiero que te pase nada y de ahora en adelante, juro que te voy a proteger de cualquiera.
—Harry, no tienes que hacerlo. Escucha, gracias por contarme lo que sucedió con Hermione, pero no tienes ningún compromiso conmigo.
—Lo tengo, te lastimé y casi mueres por mi culpa. Nunca voy a permitir que te hagan daño. Es una promesa.
