Capítulo III

-¡Hola amixs!, ¿qué tal sigue la nena?

-El doctor le diagnosticó una severa infección estomacal, y la dejó internada hasta que la infección desaparezca, pero ya se siente mejor, el doctor me dijo que pronto podremos volver a casa.

-Ay, amiga que bueno, extrañé mucho no verte hoy a la hora del lunch, espero que Maddie se recupere pronto, tal vez pueda pasar mañana a verlas. Hoy haré la sección editorial y lo registraré como si lo hubieses hecho tú, sabes que siempre te apoyaré en lo que pueda.

-Gracias Patty, eres sin duda alguna más que mi mejor amiga. Y cuéntame: ¿Cómo le fue ayer en sus exámenes a Stear?

-No tienes nada que agradecer, para eso somos las amigas, pues los resultados de Stear se los entregarán hasta la próxima semana, mañana también tiene que ir al médico, me pidió que lo acompañara y bueno, ya conoces lo meco que es a veces mi esposo, pero yo lo apoyo con todo mi amor, espero que su diagnóstico no sea nada grave.

─Te dejo amiga, tengo que empezar a editar algunas notas, besos y abrazos a las dos.

─Igual para ti amiga, ciao.

-¿Qué le pasa al tío Stear, mami?

-Él también se enfermó... ¡Oye señorita, ¿acaso no sabes que es de mala educación escuchar pláticas ajenas?

-Lo siento mami, pero hablas más fuerte por el celular y no puedo evitar escuchar.

-Señorita fisgona, tendrás tu castigo de cosquillitas en los pies...

-Ja, ja, ja, no mami ja, ja, ja.

-Me encanta verte reír mi amor, eres como el sol de mis días.

-Te amo mami, perdóname por haberte asustado con la fiebre.

-No tengo nada que perdonarte mi amor, pero debes ser más cuidadosa con lo que comes para evitar que esto suceda nuevamente.

-Así lo haré mami, te lo prometo. No volveré a comer tantas golosinas.

-Bien mi amor, confío en ti.

-¡Hola, hola!

-Ari, Marce, ¡yuuupi!

-¿Cómo te sientes?

- Ya me siento mejor, Marce, ya quiero regresar a casa.

-Maddie, debes obedecer al doctor y entonces sí podrás regresar a casa pronto.

-Lo sé Ari, mira lo que me regaló el doctor Brower.

-Wow, que hermosa muñeca, se parece a ti, ¿sabes?

-Eso mismo me dijo el doctor, mi muñeca se llama Maddie y ese nombre también le gustó a él.

Candy conversó aparte con su otra hija, quien se quedaría al cuidado de la niña mientras ella se iba a reorganizar la casa para regresar nuevamente junto con su más pequeña hija, así se turnaban el cuidado.

-Debo ir a casa a ducharme y a cambiarme, también debo traer algunas cosas que necesito aquí.

-Está bien mamá ve sin cuidado, Marce y yo estaremos al pendiente de Maddie.

-Ok amor, te encargo a las niñas, voy y vuelvo rápido, te amo princesa.

-También te amo mamá.

-Ya me voy, pero no tardo nada en volver.
-

Oye ma, me puedes traer mi celu, es que con lo del desayuno salí deprisa y lo olvidé en casa y al salir de aquí tengo que reunirme con las chicas en el centro comercial, porque la próxima semana es la presentación de las porristas y nos hacen falta algunas cosas.

-Está bien mi amor, yo te lo traigo, besos, los amo chicos.

-Bye mami.

-Pero, bueno, ¿qué pasa con tanto tráfico el día de hoy? Debo llegar pronto a casa, que fastidio, vale.

Al llegar a su casa, Candy limpió rápidamente el desorden que quedó del desayuno y levantó la ropa sucia de las chicas, luego se duchó y vistió rápidamente para subir en su auto.

"Carajo, pero, ¿dónde tienes la cabeza?"
─El celular de Ari, ya lo olvidaba. ¡Ja!, y ahora para saber a dónde lo dejó... No pues me hubiera sido más fácil encontrarlo haciéndolo sonar, pero ni modo dejé mi celular en el auto.

Candy buscó dentro de los cajones y gavetas de Arianna y al no hallarlo fue hasta el teléfono de la sala e hizo sonar el timbre del celular para poder encontrarlo.
Escuchó que el timbre salía de una cajita en la que Arianna guardaba varias cosas, al revisarla para sacar el celular se llevaría una sorpresa o decepción, su hija tenía allí una prueba de embarazo positiva. Candice sintió que ese hallazgo le había golpeado el alma, su hija aún era muy joven para asimilar un embarazo y la maternidad. Además ella ni siquiera le había hablado de algún novio, ella tenía una idea diferente acerca de su hija, su desconfianza la llevó a registrar el celular de su hija y lo que halló en el, era aún más macabro, leyó las conversaciones de las redes de Ari, en algunos mensajes varias de sus amigas le mostraban apoyo, pero en otros leyó que se puso de acuerdo con dos amigas del equipo de porristas para que la acompañaran ese mismo día por la tarde a practicarse un aborto dónde un doctor que según una amiga era experto en eso.

Decidió buscar información acerca de la pareja de su hija, pero al parecer los mensajes y llamadas habían sido eliminados, buscó en la galería de fotos y no encontró nada, eso la frustró aún más.

No sabía: ¿qué hacer?, pero de algo estaba muy segura, no iba a permitir que su hija abortara, al menos no sin que antes ella supiera quién la embarazó y cómo se dieron las cosas.

Salió con el celular y el test de regreso al hospital, en el trayecto no dejó de llorar, al llegar al hospital se metió a un baño y se lavó la cara y entró a la habitación de su hija como si no hubiera pasado nada, le entregó el celular a Arianna y sonreía para sus pequeñas hijas.

-Oye ma, ya se me está haciendo tarde, las chicas ya me están esperando, te veo mañana, sale... Má se me olvidaba decirte que necesito dinero para comprar los zapatos y otras cosas, creo que con $150 me las arreglo.

-Yo también me voy, tengo mucha tarea que hacer, pero si quieres puedo regresar en la noche para hacerles compañía.

-Gracias mi amor, no te preocupes, estaremos bien, ve y haz tus tareas, si necesitas algo me lo haces saber. Eh, Ari necesito hablar contigo a solas, debo darte algunas recomendaciones, ven acompáñame afuera un rato.

Candy guió a su hija hacia un pasillo que no estaba en uso, apenas llegó y se desbordó en llanto, Arianna comprendió de golpe el llanto de su mamá y también lloró sin poder evitarlo.

-Mami, perdóname, te juro que no sabía lo que hacía. No fue mi intención que esto pasara, perdóname yo no quise traicionar tu confianza mami, pero todo se salió de control y no sabía qué hacer...

-Ari, apenas vas a cumplir 17 años y no me decepciona tanto tu traición, como el hecho de que hayas querido abortar sin pensar siquiera en los riesgos, también nunca me hablaste que tuvieras novio o que te gustara algún chico, siempre te di confianza para hacerlo y sin embargo callaste, miles de veces te dije que también era tu amiga y que yo iba a comprender tus sentimientos y trataría de respetarlos y mira la forma en la que me di cuenta, no sólo ibas a exponer la vida de esa criatura inocente, también la tuya y yo sin saber nada... ¿Cómo pudiste hacerme esto Ari?

-Perdóname mamita, te juro que estoy asustada muchas veces pensé en decírtelo, pero no sabía cómo, pero desde que me di cuenta he estado triste y desesperada, tú no te merecías esto mamá, te fallé, todo es culpa mía.

-Mañana al salir de la escuela te vienes derechito para acá, entraremos con el doctor para que te revise y nos ayude a tomar una decisión, pero por el momento te prohíbo que vayas o que hables con tus amigas, así que me devuelves el celular por favor y quédate tranquila y agradezcamos a Dios la misericordia que nos hizo al haberme enterado a tiempo, vete a casa y trata de descansar, no quiero que te enfermes, eres mi hija y te amo por sobre todas las cosas.

-Está bien mamá, te prometo que haré lo que me pides, pero ya no llores por favor que eso me hace sufrir más.

-Está bien hija, te prometo no llorar más. Creo que tendré que aprender a ser abuela a mis 37 años. Cuida a tu hermana y no le digas nada aún, cuando le den de alta a Maddie y volvamos a casa hablaremos con él.

-Ok mami, te amo.

-Yo también, no llores más, por favor, ve toma un vaso de leche tibia sin canela y con poca azúcar o cocoa, eso te ayudará a relajarte. Ahorita le digo a Marce que te alcance, te veo mañana.

Ari apoyo su espalda contra la pared sentía, tristeza, pero a la vez gran alivio de que su madre ya supiera lo que le estaba pasando.

-Marce, Ari te está esperando en el pasillo que está por la recepción, ve con ella mi amor.

-Bye mami, te veo mañana, me despides de Maddie, le dices que la quiero mucho cuando despierte.

-Así lo haré, mi amor.

Después de darle un beso en la frente a su hija, se dejó caer sobre el sillón como si hubiese perdido toda voluntad, sus lágrimas empezaron a caer nuevamente.

Continuará...