Capítulo V
El teléfono de la casa sonó.
-Buenos días, señora Candice ─contestó Rosa, la señora de servicio─. Sí, enseguida se la paso.
-¡Aló!
-¿Te pasa algo?
─Ok, mamá, me alisto y voy para allá.
-Rosa, dile a Marce que hoy no irá a la escuela o mejor solo déjala dormir.
-Está bien Ari.
-Señorita Arianna, no se te vaya por alto que no somos iguales ¿Sí?
-Lo siento señorita, Arianna.
La joven, se duchó y se tomó su tiempo para decidir que vestir; aún en ropa interior alguien irrumpió en su dormitorio.
-Ari, mamá dijo que no debías usar tu celular.
-Mamá se quedó con mi teléfono, este, hm… este es de Jessie, ella lo olvidó en mi mochila, y justo lo acabo de encontrar.
No debes decirle nada a mamá, tú sabes que ella tiene suficientes preocupaciones con el trabajo y con la enfermedad de Maddie. Además, tú eres así como que mi mejor amiga y las amigas tienen sus secretos.
-Pero Arie, mamá estaba muy triste, ayer que te quitó tu celular, yo creo que ya descubrió tu romance con Stear.
-¡No vuelvas a mencionar ese nombre! Lo de ese nerdo fue algo pasajero, sin importancia, eso ya hace rato terminó.
-Fue tu primer novio, mamá y sus papás parecían estar de acuerdo como ustedes.
-¡Ay pero que fastidio el tuyo, Marce, pero claro que Patty y el señor Alistear estaban de acuerdo, nadie más sería valiente de ser novia de ese cuatro ojos, además te dije que ya olvides eso, ahora vete de mi cuarto tengo que terminar de vestirme, mamá me está esperando!
-Sí, ya me voy.
- Y ya sabes ni una palabra a mamá.
-Está bien, Arie, no diré nada.
En el hospital
-Gracias por conseguirme la cita temprano, doctor Brower, mi hija no tarda en venir.
-Estoy seguro que el doctor Martin podrá ayudar a su hija, bueno, debo ir a casa a descansar, la veo en la tarde, espero poder darle el alta a Madeline.
-Eso la haría muy feliz, que Dios lo acompañe doctor.
-Gracias, señora Candice.
-Doctor Brower, que gusto encontrarlo, hace días que no se deja ver.
-Hola, buenos días, también me alegra verla, doctora Jones. Ella es la señora Candice, es madre de una de mis pacientes.
-Mucho gusto, doctora.
-Necesito platicar con usted, doctor, quizás podamos ir a su oficina, para hacerlo.
La doctora se dirigió, a su colega sin determinar a la señora Candice, el doctor Brower pareció percatarse del desaire de de su colega hacia la madre de su paciente.
-Bueno, tendrá que ser por la tarde, porque justo ahorita voy de salida, señora Candice, la veo en la tarde.
El joven médico se alejó de la escena, dejando a la doctora con una molestia evidente. La señora Candice siguió con la mirada los pasos del doctor, sin notar los furibundos ojos que la otra dama posaba sobre ella, sin querer le devolvió el favor a la doctora y también se marchó de su lado, sin tomar en cuenta su presencia.
-¿Mami, dónde estabas?
-Estaba abajo, platicando con el doctor Brower, cielo.
-Es muy lindo ¿Verdad mami?
-¿Quién es muy lindo?
-El doctor Brower, mamá, ¿No te parece muy lindo?
-Él es un joven muy amable, se ha portado muy bien con nosotras, amor.
-Sí, mami, pero yo me refiero a que es muy guapo.
-Sí, de hecho sí, es muy guapo.
-¿Te gusta él, mami?
-Pero que cosas dices, niña, ¿Cómo se te ocurre?
-Ay mami...
-Ay, mami nada, lo más hermoso que mami ve cada día son sus tres hijas, ustedes son quienes ocupan mis cinco sentidos, después de eso no hay nada más, fin de la discusión.
Veo que ya estás mejor, quizás hoy podamos regresar a casa.
-Está bien mami, eres muy linda, la mejor mamá del mundo.
-Hola mamá.
-Vaya que sí, tardaste, Arie, hm, mira Maddie, voy a acompañar a tu hermana un momento, enseguida regreso, puedes ver la televisión un rato o puedes jugar con tu muñeca sin salir de la habitación, ya vuelvo cielo.
-Está bien mamá, aquí te espero.
-Tomen asiento, el doctor Martin enseguida las atenderá.
-Llegamos a tiempo, no pensé que fueras a tardar tanto.
-Lo siento mami, pasé mal la noche y me quedé dormida.
-Da igual, ya estamos aquí, el doctor nos recibirá pronto.
-¿Tú vas a entrar conmigo? No mami, yo no quiero que tú estés cuando el doctor me revise y me haga el ultrasonido.
-Esta vez no te daré gusto, entraré contigo y no se diga más.
-Pueden pasar con el doctor.
-Gracias, señorita.
El amable doctor tomó los datos de la paciente, posteriormente revisó su presión y procedió a hacerle un ultrasonido.
-Sí, el embrión es muy pequeño aún, más pequeño de lo normal, tu embarazo pasa de los dos meses, necesitas alimentarte mejor y tomar los medicamentos que te voy a recetar.
-¿El bebé está bien, doctor?
-Sí, en lo que respecta al tiempo de gestación todo parece en orden, solo que la madre debe tener algunos cuidados para que el feto gane peso y se desarrolle debidamente.
-Doctor ¿Cree que aún esté a tiempo para abortar?
-Lo siento jovencita, aunque respeto las decisiones ajenas, es algo que no te puedo responder, estudié para ayudar a salvar vidas, no soy participe de hacer morir a un ser indefenso que no pidió ser engendrado. No sé si lo concebiste por voluntad propia, aunque no a simple vista no pareces haber sido víctima de violación o de alguna otro tipo de violencia, pero te recomiendo de igual manera buscar ayuda psicológica.
-Arianna, no te apoyaré para que abortes, estoy de acuerdo con el doctor, sé que si te embarazaste es porque tuviste sexo con tu permiso y voluntad, porque de lo contrario me habrías manifestado que sufrías por violencia y no lo hiciste, de hecho sabes que me di cuenta de tu embarazo al revisar tu celular, así que, si fuiste tan madura para decidir entregar tu cuerpo, también debes ser madura para afrontar las consecuencias y sabes que cuentas con mi apoyo.
-Hm, bien, puedes vestirte, debo hablar con tu madre. Señora el feto parece estar bien, aún es muy temprano para saber el sexo, si su hija sigue las recomendaciones, dará a luz a un bebé sano, espero verlas dentro de tres semanas, no olvide llevar a su hija con algún psicólogo, esas ayudas nunca están demás.
-Gracias doctor y perdone la indiscreción de mi hija, sé que esto no debe ser nada fácil para ella, pero debe empezar a actuar con responsabilidad, aquí estaremos puntual la próxima cita.
-Que les vaya bien.
-Mamá, ya soy una mujer de casi 17 años, no me puedes obligar a hacer algo que no quiero, si papá estuviera aquí de seguro...
-Pero no está, él hace mucho tiempo se alejó de nuestras vidas, así que lo que él pudiera pensar, hacer o decir no tiene importancia, soy tu madre y me vas a obedecer, primero por tu salud y luego por la de esa criatura.
-Tú nunca has sabido ser una buena madre, nos alejaste de papá sin pensar en nosotros, quizás la abuela tenga razón y solo estabas con él por su dinero y cuando lo obtuviste lo desechaste, todo lo que me pasa es tu culpa mamá, ¡Tu culpa!
La chica se fue del hospital, dejando el corazón de su madre destrozado y aunque luchó por contener el llanto se vio sobrepasada por el dolor de las hirientes palabras de su hija, subió al elevador y devastada regresó a la habitación de su pequeña hija, que por suerte se había quedado dormida, esto le permitió a la señora Candice abandonarse en llanto hasta aligerar su pesar, esa misma tarde, tras la visita del doctor Brower, Madeline fue dada de alta.
-Pues bien señora Candice, me da gusto que Maddie ya esté mejor, creo que extrañaré la alegría de esa princesa y pues también me hará falta verla por aquí a usted.
-Usted ha sido muy atento con nosotras doctor, no tengo palabras para agradecerle, le debo la salud de mi pequeña y sus palabras de apoyo. También la ayuda que me brindó para mi hija mayor, realmente que es usted extraordinario.
-Es un placer poder ayudarla, sabe que puede contar conmigo, además que me debe una salida para comer, no olvide, le dejo mi tarjeta, espero verla pronto pero en circunstancias diferentes.
-Gracias doctor, tiene mi palabra que así será.
Continuará.
