Capítulo 7

Al llegar a casa Candice se aseguró de que sus hijas estuvieran bien. Entró primero a la habitación de Madeline y Marcelline les dio un beso, antes de salir las observó desde el umbral de la puerta, pensó en lo diferente de sus personalidades, Maddie la más chica, era alegre y amistosa, no pasaba desapercibida, Marce muy opuesta a su pequeña hermana era tímida, y muy dulce, a sus casi 15 años aún era muy inocente, no había experimentado los sentimientos del amor, prefería mantenerse al margen de los demás.

Candy supo que en cada una de ellas había parte de su esencia, sonrió al recordar fugazmente situaciones de su adolescencia en las que vio reflejadas las personalidades de sus pequeñas, apagando la lámpara se alejó de la habitación para dirigirse hacia la de su hija mayor, pero al entrar su corazón sería golpeado nuevamente por la inmadurez de su hija, pues la joven se encontraba sobre la alfombra en completo estado de ebriedad, como pudo la cargo hasta la cama, le quitó la ropa y la cubrió con las sabanas, el llanto de la madre se dejó venir, se acostó junto a su bella hija, le acarició sus lacios cabellos oscuros.

"Sí, tú eres la esencia de tu padre, tu forma errónea de rebelarte me hace recordar cuando lo conocí. ¡Terry! ¿Por qué no pudiste cumplir con tus promesas?
He tratado de ser la mejor de las madres. Ahora viendo a mi hija en este estado me siento derrotada, quisiera ser más cobarde, darme por vencida, pero aún tengo que seguir luchando y te prometo hija que no te dejaré caer más bajo, me quedaré hasta el final contigo y con tus hermanas".

En medio de sus pensamientos fue vencida por el sueño y se quedó dormida junto a su hija mayor.

-¡Mamá, mamá! ¿Qué haces aquí?

-Entre para saber si estabas bien y, te vi tirada en la alfombra, completamente ebria, te acosté en tu cama, me dormí junto a ti. Hija, no puedes ingerir alcohol en tu estado, te hace mal a ti y a tu bebé.

-¡Todo lo que quiero es morirme mamá, morirme! Por tu culpa Neal no quiere saber más nada de mí, terminó conmigo. Al parecer sus padres lo enviaran lejos a terminar sus estudios, lo perdí para siempre, todo es tu culpa.

-No me levantes la voz, soy tu madre. Me respetas Arianna, que ese reptil se aleje de ti es lo mejor, con su actitud te lo está demostrando, eres una chica muy bella, otro joven estaría feliz de ser correspondido por ti.

-¡Ay por Dios mamá, ya cállate, no quiero escuchar más nada de lo que quieras decirme, al parecer olvidaste qué es amar; por eso no me puedes entender! ¿Quién querrá enamorarse de una madre soltera? Por tu falta de apoyo he arruinado mi vida.

-No digas eso, por favor, la vida no termina por un mal amor, hija entiéndelo, deja que el tiempo cure tus heridas, quizás luego podrás sonreír al lado de un hombre que realmente te valore...

-¿Para qué mamá? ¿Para luego echarlo de mi vida, tal como lo hiciste tú con mi padre? Yo lo sé todo mamá, la abuela Eleanor me contó todo de ti y de cómo mi padre se enamoró, te dio un buen nombre, sacándote de la vergonzosa vida que llevabas, a mi edad tú eras una pérdida. Gracias al inmenso amor de mi padre pudiste salir del fango en el que te revolcabas...

-Basta, no te permito ni un insulto más, las cosas no son como te las ha dicho esa señora, nunca te he castigado físicamente, pero un insulto más...

-¿Qué harás? ¿Me vas a golpear acaso? ¡Bien! Hazlo mamá, golpéame, quizá así pueda deshacerme de este estorbo que llevo dentro de una vez. Por favor, vete de mi habitación, no quiero verte y menos escucharte.

-Está bien, me voy, solo le pido a Dios que te ayude, no olvides que te adoro hija.

-Solo déjame sola por favor.

Luego de llevar a Madeline a la escuela Candice se fue a su trabajo.

-No te preguntaré cómo te ha ido porque tu expresión me lo dice todo.

-Tienes razón, Patty, la situación con Arie se me está yendo de las manos, quiero ayudarle pero ella no me lo permite, su cambio de actitud va de mal en peor. Tengo miedo de no poder contenerme y, lastimarla.

-Pero debes poner un límite, no se vale que se porte mal contigo, tú que solo tienes vida para ellas.

-Esta mañana me recriminó mi pasado, me dijo que la señora Eleanor a su modo le ha contado mi pasado, sabía que mantenían buena comunicación, pero no imaginé que le pudiera envenenar el corazón de esa manera.

-Debiste contarle toda la verdad, Arie no puede juzgarte sin saber cómo fueron las cosas.

-Todo este tiempo me he callado por vergüenza y créeme Patty, estuve dispuesta a contarle toda la verdad, pero ella no quiso escucharme, estoy desesperada, amiga ¿No sé qué voy a hacer?

-Tranquila Candice, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.

-Lo sé, te lo agradezco, discúlpame ni siquiera te he preguntado por la salud de tu esposo, cuéntame: ¿Cómo está?

-Pues no tan bien como quisiéramos, deberá ser sometido a una cirugía para removerle un pequeño bulto de la columna, la intervención está programada dentro de dos semanas, le estamos pidiendo a Dios que ese bulto no sea grave.

-No llores Patricia, Stear es un hombre maravilloso, Dios lo va a cuidar, verás cómo su enfermedad no es grave, ¡vamos!, déjame abrazarte.

-¡Oh, Candy!

En la escuela.

-¡Espera Neal, necesito hablar contigo!

-No tenemos nada de qué hablar, fui muy claro contigo, eres parte de mis errores pasados y estás en lo que odio recordar.

-Pero Neal, dijiste que estabas enamorado de mí, vamos a tener un hijo, por favor no me hagas esto.

-¿De qué hablas?¿Cómo puedes decir que es mío?

-No seas tan cruel, tú sabes que solo he estado contigo, a ti me entregue por vez primera.

-Te aprovechaste de que estaba borracho para seducirme y tratar de hacerme creer eso, ya tengo mis experiencias con chicas como tú. Conmigo todo te salió mal, pronto mis padres me enviaran a estudiar a Escocia y me libraré de ti, así que mejor ve buscando otra víctima que caiga en tus mentiras, no eres más que una arribista.

-¡Infeliz poco hombre, no te permito que le hables así a Arie, te partiré la cara sino te disculpas con ella!

El joven Stear había escuchado las ofensas que Neal le dijo a Arianna sin remordimiento alguno. Ella se derramó en llanto ante la crueldad del aristócrata.

-Así que ya tienes quien te defienda, no estaba equivocado después de todo.
Y tú nerd cuatro ojos, puedes quedártela, la verdad es que nunca me interesó, chicas como ella se consiguen fác...

-¡Te lo advertí, infeliz!

Los jóvenes se fueron a los golpes, de la pelea Stear se hizo de la victoria, Neal con su rostro ensangrentado lanzaba todo tipo de perjurias y amenazas, no tardó en desaparecer de la escena.

-No debiste hacerlo.

-Pero Arie, no iba a tolerar que ese granuja te siguiera ofendiendo de esa manera, tú eres muy especial, no eres nada de lo que él ha dicho, no debes sentirte mal.

-Eres muy noble, quizás merezca escuchar lo que Neal me ha dicho, yo te dejé por él, te fallé, no lo merecías. Ahora debo pagar las consecuencias.

-Tranquila Arie, eso ya pasó, yo no te guardo rencor, he tratado de olvidarte y no puedo, mi amor es más grande. Sé que siempre estaré para ti.

-Stear, me odio por no poder corresponderte, amo a Neal y no puedo, no quiero renunciar a él, sé que no es un secreto para ti el hecho de que estoy esperando un hijo suyo, tengo la esperanza de que cuando nazca mi bebé él cambié de opinión y regrese conmigo, sino no sé qué voy a hacer para seguir adelante.

-Mira Gemma, allí está Arie, con el nerdo cuatro ojos.

-Qué horror, pensé que ya lo había desechado, vamos a quitarle ese estorbo de encima.

-Tienes razón, vamos.

-Arie, querida ¿Qué haces aquí? ¿Por qué lloras?

-Es obvio, Steph, con el tipo de compañía no es para menos.

-Lo bueno es que tus mejores amigas llegaron justo a tiempo para rescatarte, así que no se diga más. Vámonos.

-Adiós, Stear.

- Adiós, Arie, por favor piensa en lo que te dije.

-Bye Freak

-¡Adiós intento de damas!

-Ja, ja, ja, ¿y es tu mejor insulto? ¡Jódete cuatro ojos!

-Vamos Steph, ya déjalo no vale los insultos.

-Cuéntanos bien, ¿cómo es que tu mamá se enteró de tu embarazo?

-Pues tal, como se los dije por mensajes, no quise ir hasta mi casa por mi cel, no imaginé que mamá revisaría mis redes, ella siempre ha sabido respetar mi privacidad. Todo se me vino abajo.

-¿Entonces no te desharás del problema?

-No lo sé, Steph, mamá insiste en que debo tenerlo, ella está dispuesta a apoyarme en todo.

-La señora Candice no debe obligarte a hacer algo que no quieres, debes buscar apoyo en tu padre si es necesario. Eres muy joven para ser madre soltera, las demás chicas se burlaran de ti. Será peor cuando quedes fuera del equipo de porristas.

-Gemma tiene mucha razón, además del hecho de que vas a desfigurar tu cuerpo, dañarás tu hermosa piel con estrías, celulitis y varices. Noo que mega asco Arie, en serio te lo digo amiga, no serás la primera y menos la última chica que corrige un error a tiempo, sino mírame a mí, no es un secreto que ya me he practicado dos abortos, lejos de sentirme avergonzada me siento orgullosa de representar la fortaleza, libertad y ejemplo para miles de chicas, no arruinaré mi vida por un simple descuido.

-Tienes razón, tengo que perder este bebé, quizás después aún pueda recuperar a Neal.

Esa misma tarde en la mansión Ardlay.

-¿Qué rayos estabas pensando? ¿Cómo pudiste descuidarte? No se me hace nada gracioso que andes regando nuestra sangre, mucho menos en una joven cualquiera, qué sabrá Dios su procedencia.

-Tranquila Sara, tampoco soy un estúpido para no saber con la clase de mujer que me voy a revolcar.

-¡Daniel, no me digas Sara, soy tu madre no lo olvides!

-Tómalo como un cumplido, eres tan bella y joven que no pareces mi madre, como te decía, Arianna es hija de Terence Grandchester, un actor de pacotilla ya retirado de la pantalla, obligado por un accidente, pero el abuelo de este es nada menos que Richard Grandchester, un político de renombre que además ostenta un título nobiliario de la corona inglesa, pasa que los padres del señor Terence nunca aceptaron a la señora Candice como parte de su familia, pero Arie, es su nieta consentida, el señor Richard se encarga de los gastos del colegio y de darle todo lo que ella quiera, sin embargo, ella es una tonta, que ha crecido con las malas costumbres de su madre, que según sé es huérfana.

-Ufff, que asco, tienen razón los señores Grandchester de repudiarla, no todo es miel sobre hojuelas, hm, emparentar con una chica de la realeza de Inglaterra le viene bien a nuestro ilustre apellido.

-Así es mamá, me choca que la estúpida mocosa no se haya cuidado. Ahora voy a ser padre a mi corta edad, por supuesto que pienso hacerme responsable de esa criatura, no soportaría saber que alguien más crie a mi hijo, que se encame con mi mujer, pero tampoco se lo iba a hacer tan fácil a mi novia.

-Qué bueno que los encuentro, debo hablar muy en serio con ustedes. Neal, debes cumplirle como un verdadero hombre a esa joven, no aceptaré que pongas por los suelos el honor de nuestro apellido, antes bien serán expulsados del Clan Ardlay.

-Está bien Tío, haré como tú ordenas, solo exijo antes una prueba de paternidad para estar seguro de que mi hombría no quede en entredicho. No estoy dispuesto a ser la burla de nadie.

-Tranquilo Neal, no creo que alguien pudiera tener la mala voluntad de hacerte algo similar, menos una chica que según su madre se ha criado con valores morales. Mañana iremos a casa de tu novia. Sara tú también nos acompañaras. Se disculparan con la señora Candice. También con su hija y es mi última palabra.

Tras pronunciar su voluntad Albert salió de la biblioteca dejando enfurecidos a la madre y su vástago.

-¡¿Pero qué se ha creído?! Te juro que no lo soporto mamá, si pudiera con todo gusto le patearía el culo.

-Si todo sale según lo hemos acordado, nosotros mismos repudiaremos el clan y seremos parte de la realeza de Inglaterra, cuanto disfruto imaginarlo.

Continuará.