Capítulo 8

Esa noche Neal se adelantó a la orden de su tío.

-Casa de la familia White.

-En seguida se la comunicó. Señorita Arianna, un joven quiere hablar con usted, dijo que se llama Neal Lagan.

-Claro, tomaré la llamada en mi cuarto.

-Dame el teléfono Rosa, desde ahora estás sabida que las llamadas de ese cretino están prohibidas.

-Está bien Candy, será como tú ordenes.

-No, no me puedes hacer esto, es mi pareja y el padre de mi hijo mamá, debo escuchar lo que tiene que decirme, te exijo que no te metas entre Neal y yo.

-Fui bastante clara al decirte que no quiero a ese joven cerca de ti, es un cobarde, malcriado y engreído.

-¡Si incites en entrometerte me iré de esta casa y no me verás más nunca!

Indignado por las palabras que escuchó del otro lado del teléfono, el joven se fue a quejar con el líder de la familia.

-Tienes unos minutos disponibles, necesito hablarte de algo Tío.

-Dime Neal ¿Qué sucede?

-Obedeciendo tus órdenes traté de hablar con Arianna, pero la entrometida de su madre, no permitió la comunicación entre nosotros y luego comenzó a insultarme.

-Debes comprender la reacción de la señora Candice, ¿acaso esperas un recibimiento con flores luego de tu actitud para con ella?

-¡Me estoy rebajando para darte gusto tío, mínimo deberías apoyarme!

-No vuelvas a gritarme porque te puede ir mal, lo que te diga Candice lo tienes bien merecido por portarte como un cobarde, aún así te estoy dando mi apoyo, mañana por la noche iremos a casa de la familia de tu novia, con suerte nos recibirán, aunque seguramente el padre de esa chica te patee el trasero.

-El señor Grandchester vive en Inglaterra con sus padres, hace muchos años se separó de la madre de Arie, imaginó que tuvo razones de sobras.

-O es que quizás también es un cobarde como tú, te podrás imaginar. Bien, ahora vete, déjame seguir trabajando.

-Con permiso y buenas noches tío. "Maldito imbécil, algún día te haré tragar tus palabras".

A la mañana siguiente, la emoción por la llamada de Neal se reflejó en la ansiedad con la que Arie lo esperaba en la entrada del colegio.

-Neal, disculpa por no haberte contestado la llamada, pero mamá...

-Escuché todo lo que esa mujer dijo sobre mí, es una grosera que no sabe lo que dice, tuve la intención de ir a tu casa para hablar contigo y arreglar las cosas, pero hice bien en llamar primero, evité que me humillara más.

-Te pido disculpas, siento mucho que escucharas a mamá, ¿En serio quieres arreglar las cosas entre nosotros?

-Eso fue lo que dije, aunque ahora no estoy seguro de querer hacerlo, no soportaría seguir siendo víctima de las agresiones de esa señora.

-No te preocupes, te prometo que mamá no volverá a entrometerse, ¡Oh, Neal te amo tanto que estoy dispuesta a irme contigo, solo es que tú quieras!

-No habrá necesidad de eso, te haré mi esposa y entonces podremos vivir juntos con nuestro hijo.

-¿De verdad quieres que nos casemos?

-Por supuesto, lo haremos lo más pronto posible, esta noche mamá y el tío Albert me acompañarán a tu casa, para pedirle tu mano a tu mamá, espero que ella acepte sin hacer berrinches.

-Sé que lo hará mi amor, sabía que ibas a pensarlo mejor y que no me dejarías.

-No me subestimes, lo hago más por mi hijo. Sin embargo no digo que no me gustas y te deseo, eres la chica más linda del colegio. ¿Qué te parece si empezamos a celebrar desde ya y nos vamos a la casa del lago?

-¿Pero y la escuela?

-No asistiremos hoy, será como una fuga romántica, deseo mucho hacerte el amor, así que empieza a cumplir tus obligaciones de esposa y obedece lo que te digo sin objetar.

-Está bien amor, muero por hacerte feliz.

La satisfacción de Neal lo hiso sonreír, mostrando la exquisita blancura de sus dientes, se sentía seguro de poder manipular a su antojo a su bella novia.

-Candy, este es un editorial hermoso, te felicito, haces un trabajo genial.

-Nunca terminaré de agradecerte la oportunidad que me diste y la confianza que pusiste en mí sabes Dan, eres un gran jefe y me encanta trabajar para ti.

-No tienes que agradecerme tienes talento para trabajar en cualquier otro periódico, sé que pronto seremos el mejor diario de noticias del estado.

-Sé que así será. Debo ir por Madeline a la escuela, te veo luego.

-Má ¿Podemos ir a comer hamburguesas?

-No.

-¡Pero mami, quiero comer hamburguesas y papas fritas, también un helado!

-No insistas, sabes que apenas te recuperas de la infección estomacal que te mantuvo en el hospital. Además Rosa ya preparó una deliciosa comida.

-Gracias a esa infección pudimos conocer al Doctor Anthony, oye Má, no olvides que le debes una cita.

-No es una cita, es solo una salida a comer, no lo he olvidado es solo que he tenido muchos pendientes y no me da tiempo para nada más.

-Deberías llamarlo para que vaya a comer a casa un día de estos, el doctor es muy bueno, me cae muy bien, pienso que el haría de un buen padre para nosotras y un lindo esposo para ti.

-Qué cosas dices, el doctor Brower es muy joven, seguramente tiene una hermosa novia de su edad, quizás se casen y le de muchos hijos.

-Ay mami, no digas eso, me harás llorar, no imagino al doctor Anthony con otra mujer, además nadie es más linda que tú. Papá es un zoquete por no estar contigo.

-No digas eso, tu padre y yo teníamos diferentes prioridades en la vida, por eso fue mejor separarnos.

-A veces lo extraño mucho, quisiera poder abrazarlo, pero dice que está muy ocupado, es muy triste verlo solo por videollamadas.

-Cielo, Terence y su familia son personas importantes, hay cosas que no pueden descuidar, tal vez estás vacaciones mandé por ustedes, de nuevo.

-Sería divertido volver a ir a Inglaterra, poder salir de paseo con mis abuelos.
-Ok, entonces llamaré a tu papá para sugerirle que mande a traerlas, aunque puede ser que está vez Arie no pueda viajar con ustedes.

-Hola mamá, al fin llegas, muero de hambre.

-Le diré a Rosa que sirva la comida, vayan al comedor.

-¿No esperaremos a Arie? Ella aún no ha venido. No la miré en toda la mañana en el colegio.

-No, no la esperaremos, no sé a qué hora aparezca.

-Aquí estoy, ya dejen la crítica─. Tirando su mochila a un lado la joven se dispuso a tomar asiento en el enorme comedor.

-¿Y tú qué traes que te ves feliz?

-Nada que a ti te interese, Madeline Julieta Grandchester. Tengo un hambre voraz, este bebé me hace querer comer un cerdo entero.

-Me alegra que tengas apetito mi amor, alimentarte saludablemente le hará bien a tu bebé y a ti.

-Así es mamá, quiero que mi hijo se desarrolle sanamente, seré la mejor de las madres.

-Que maravilloso es escucharte decirlo, sabes que cuentas con mi apoyo y mi amor, tu bebé será muy consentido, bien amado.

Al terminar de comer Candy volvió a su oficina de trabajo, se sentía contenta; aunque sospechó que el cambio de actitud de su hija tenía que ver con la llamada de la noche anterior, no quiso indagar en el tema para mantener la paz entre ellas.

-¿Qué piensas hacer si ese joven quiere enmendar su error?

-Seguramente si lo hace es porque su tío lo obligaría a hacerlo, a la larga eso sería peor para mi hija, ese joven es orgulloso dudo mucho que tenga buenas intenciones para ella.

-¿Y si te equivocas?

-No, no lo creo Patty, tendrías que conocerlo para saber de lo que hablo.

-No hace falta, confío en tu buen juicio amiga, sé que no dirías algo en mal de otra persona sin razón.

-Exacto, espero que Arie se olvide pronto de ese granuja. Bueno, creo que al fin terminé, ya dejé avanzado mi trabajo para el lunes, mañana quiero descansar, dormir hasta tarde, no sé, quizás irme de paseo con las niñas.

-Deberías tomarte más tiempo para ti, digo para consentirte y hacer cosas de mujeres, salir a algún bar o ir a bailar, no sé, cosas por el estilo.

-Te lo he dicho muchas veces, soy feliz dándoles mi tiempo a las niñas, después de eso no hay más, te veo el lunes amiga.

-Adiós Candy.

La cena pasó en buenas armonías. Arie no tenía ninguna intención de disimular la felicidad de haber estado con su novio en la mañana. Marce y Maddie, se fueron a dormir luego de jugar un rato en la computadora. Arie se quedó sentada en la sala fingiendo repasar sus lecciones. Candy se encerró en su habitación, aún tenía un pendiente por hacer.

-Aló.

-Hola, Terence.

-Hola, Candy, ¿Cómo has estado?

-Bien, aquí todo está bien.

-Imagino que debe pasar algo con las niñas, de otra manera no me llamarías.

-Son nuestro único tema para conversar. Todo está bien con ellas, supongo que Arie ya te dijo que está esperando un bebé.

-Sí, lo hiso. Sabe que cuenta con mi aprobación para lo que decida, aunque te confieso que deseo que no se deshaga de su bebé.

-Puedes estar tranquilo, hoy mientras comíamos me dijo que no abortaría. Seguirá las indicaciones del doctor.

-En verdad, eso me hace sentir mejor.

-El verdadero motivo de mi llamada es para pedirte que mandes a traer las niñas, hace más de dos años que no van a Inglaterra. Hoy Madeline me dijo que extraña abrazarte, quiere ir de paseo con tus padres.

-Me parece una buena idea, ya se aproximan las vacaciones de fin de año. Candy me encantaría que las niñas pasaran navidad y año nuevo conmigo, si no tienes algo más importante, también puedes venir con ellas.

-No lo sé, no te puedo asegurar que iré con las niñas, no creo que Arie esté en condiciones de viajar, si no pudiera hacerlo me quedaré con ella.

-Está bien, espero que mi muñeca pueda venir, eso me daría mucha alegría.

-Sé que a Arie también le dará mucha alegría verte.

-Sí, también seré feliz de verla a ella, lo mismo que a mis otras hijas, pero la muñeca que más deseo ver eres tú, Candy.

-No sigas con eso, ahora sabes porque pasan meses sin hablarte, Adiós.
"Terry, Siempre tomándome el pelo"

-Candy, en la sala hay unas personas esperándote.

-Que raro, no espero visitas, voy enseguida.

-Señora Candy, disculpe por venir sin habérselo dicho antes, pero es necesario que nos escuche.

-Señor Ardlay, no quiero ser grosera con usted, pero ya le dije que no quiero a su familia cerca de mí o de mi hija, háganme el favor de irse.

-No mami, no me hagas esto, por favor, escucha lo que Neal tiene que decirte, hazlo por mi bebé y por mí, te lo pido─. Arie dirigió la mirada a su novio, aprobando que él tomara la palabra.

-Señora Candice, quiero pedir la mano de su hija, me casaré con ella, seré un padre responsable para nuestro hijo.

-Es nuestro deber de madres apoyar a nuestros hijos para que hagan lo correcto, no estemos en total acuerdo─. Sara auxilio a su hijo, tratando a su modo de convencer a la ofendida mujer.

-Tiene razón. Estoy dispuesta a apoyar a mi hija siempre, lo que más deseo es que ella sea feliz, es por eso que no permitiré que su hijo se acerque a ella, no hay más nada que seguir discutiendo, váyanse de mi casa ahora mismo.

-¡Neal, no te vayas, por favor!

-Suéltame Arianna, no tolerare más los desplantes de esta señora, vámonos mamá.
-Sara, Neal, váyanse con el chofer, luego él vendrá por mí, señora Candice le pido que me escuche un momento, por favor.

-Está bien señor Ardlay, pero desde ya, sepa que nada de lo que diga me va a hacer cambiar de opinión. Arie ve a tu habitación, acompáñeme a mi estudio, señor Ardlay.

-Y bien, dígame: ¿de qué quiere hablar?

-Señora Candice, comprendo su rechazo a Neal, pero quiero que entienda que es derecho de los niños poder crecer junto a sus padres, quedé huérfano antes de los 8 años de edad, la única familia que tuve fue mi hermana mayor y mi tía, crecí aislado del mundo, pero esa es otra historia. Sé muy bien lo que es necesitar a mis padres, llorar cada noche extrañándolos, mi madre murió días después de darme a luz y mi padre fue mi amparo, cuando murió sufrí mucho, es por eso que le pido que reconsidere la propuesta de Neal, quizás el pueda madurar, ser un buen marido para su hija, un buen padre para ese bebé. Solo dele una oportunidad, por favor.

-Señor Ardlay, sé muy bien lo que significa no tener padres, yo ni siquiera pude conocer a los míos, fui abandonada en un orfanato cuando aún no cumplía ni el año de vida. De verdad me hubiera gustado que mi nieto creciera junto a sus padres, pero no creo que Neal sea el hombre ideal para mi hija, es por eso que prefiero que se mantenga al margen de su vida, por lo menos hasta que nazca el bebé, ya luego está de ella si le permite ver al niño.

-Siento mucho su historia, tiene razón, tal vez Neal deba experimentar un cambio de actitud si es que en verdad quiere casarse con su hija.

-Así es y como dudo que eso pase, espero que esta vez le haya quedado claro que no lo permitiré cerca de mi hija.

-En ese caso, me retiro, gracias por escucharme.

-Permítame acompañarlo.

-Un momento señor Albert, por favor lléveme con usted, no quiero seguir viviendo en esta casa, mi madre no me comprende, soy infeliz, no puede entender que si pierdo a Neal, me voy a morir.

-Arianna no te atrevas, o soy capaz de amarrarte.

-Tranquila, no debes alterarte, no te hará ningún bien, debes escuchar a tu madre, ella tiene razón, además no puedo llevarte conmigo.

-¿Por qué nadie puede apoyarme? ¡Los odio!

La joven al recibir la negativa de Albert se encerró en su habitación.

-Qué pena, lo siento mucho señor Ardlay, no sé qué pasa con mi hija, su rebeldía aumenta a cada momento. Yo solo trato de ayudarla.

-Usted hace lo correcto, su hija deberá aceptarlo.

Por favor podría traerle un té a la señora.

-Enseguida, señor.

-Ánimo, debe ser fuerte, su hija la necesita, pronto será una abuela hermosa─. Al decir esas palabras los ojos verde esmeralda se fijaron en el perfecto azul cielo de los ojos del hombre que amablemente la consolaba, sin saber cómo pasó, las manos de Albert sostenían delicadamente sus manos, ella sintió una inexplicable sensación de tranquilidad al escucharlo atenta.

-Es la segunda vez que me ayudan sus palabras, no sé como agradecerle su gentileza.

-No tiene qué, pero si insiste, hágalo llamándome simplemente Albert, por favor insisto.

-Albert, está bien, puede decirme Candy, aún soy joven, aunque ya casi soy abuela.

Ambos rieron por el gesto gracioso en la pecosa cara de la dama.

"Candy, que hermoso nombre, eres mucho más bonita cuando ríes que cuando lloras".

─Debo irme, nuevamente te agradezco tu tiempo, te dejo mi tarjeta por si necesitas hablar conmigo, por favor te pido que no me excluyas de la vida de tu hija y su bebé, para mí ellos son parte del clan Ardlay.

-Lo tendré en cuenta señor... oops, lo siento, Albert.

-Buenas noches, Candy.

-Adiós.

-Uyyyy pero si está hecho un mango ese hombre amiga.

-Sí, tienes razón, es un encanto de hecho.

-Con razón tus ojos brillan de forma especial.

-Ay, no exageres Rosaura.

Candy subió a su habitación, sintiendo curiosidad por las palabras de Rosa tomó un espejo y contempló sus ojos, de pronto se perdió en el recuerdo de la mirada azul del hermoso rubio. Sintió que su corazón dio un vuelco al hacer tan real ese breve momento.

"Es casi increíble que alguien pueda dar tranquilidad y a la vez hacer palpitar el corazón de otro".

Continuará.