Capítulo 13
−Tiene que escucharme, por favor se lo pido, hágalo por mis hijas.
-No creo que haya mucho que explicar, sé bien lo que miré entre tú y este caballero. Sabes perfectamente que no puedes tener pareja; aun así arriesgaste la custodia total de tus hijas. En serio que no tienes vergüenza, en las fiestas decembrinas estuviste como ausente, ni siquiera pudiste transmitir el gozo navideño a tus hijas. Tenías muy ocupada tu mente en otra cosa.
-Por favor, le pido, le suplico que no lo diga nada a las niñas, permítame hablar con ellas primero, quiero ser yo quien les diga mi relación con Albert.
-No estás en posición de pedir nada, tu descaro es ilimitado. Mejor será que las niñas regresen a Londres, por lo que pude la extrañarás poco.
-Señora, por favor escuche a Candy. Ella es una mujer extraordinaria, sobretodo es una excelente madre, nuestra relación es reciente. Ella nunca ha expuesto a sus hijas ante ningún hombre. Estoy dispuesto a esperar el tiempo necesario para poder estar a su lado como su marido. Proveer a ella y a sus niñas de lo que necesiten.
-Escúcheme ¿señor…?
-William Ardlay.
-Señor William, usted no tiene idea de todo el daño que esta, le hizo a mi hijo, por su culpa Terruce no pudo realizar su sueño de ser el mejor de los actores, todo por su incomprensión, pues vea las vueltas que da la vida, ahora es ella quien suplica.
Los ojos de Candy parecían cascadas derramándose en llanto, el miedo de perder a sus hijas la superaba.
-Por favor, señora Eleanor, se lo imploro, de madre a madre, aún no les diga nada a mis hijas, por favor.
Cerró sus manos en señal de súplica, verla así era placentero para Eleanor.
-Mañana hablaremos, mi esposo, Terruce y tú, por ahora es mejor que las niñas no lo sepan, pero que te quede claro mujerzuela, que es solo por ellas.
Lanzando una mirada fulminante a ambos, se fue del lugar.
-Ven amor, no te quedes aquí.
-¿Qué haré? Fui una estúpida, debí ser más discreta, sabía que esto era arriesgado, pero nunca me imaginé que ella pudiera espiarme. ¿Qué voy a hacer? Albert tengo miedo de perder a mis hijas.
-Tranquila cariño, eso no pasara. Dios no lo va a permitir, tú eres la mejor de las madres.
-Todo lo arriesgué, solo pensé en mí. Ahora estás son las consecuencias.
-Candy, tú también mereces tener quien te ame. Yo todo lo que quiero es hacerte feliz, estaré para apoyarte, pondré a los mejores abogados a tu disposición, pero no te dejaré sola, creo que llegó el momento de hablar con la verdad, la familia de tu ex deben saber que no estás sola.
Aquellas palabras le dieron cierta tranquilidad a Candy, sabía que lo que se acercaba no iba a ser fácil, pues los padres de Terry nunca la habían aceptado y por su parte el mismo Terry no estaría nada feliz de saber que ella está enamorada de otro hombre, precisamente de Albert.
Esa noche Eleanor, no pudo dormir imaginando la mejor manera para fastidiarle la vida a Candy, esto lo había deseado hacer muchas veces y por fin era el momento.
"Maldita bastarda, ¿Pero qué se ha creído? ¡Qué suerte tiene para que caballeros de tan buena presencia se fijen en ella!, ni que fuera bonita −Los ojos de Albert habían impactado en ella, a pesar del enojo con Candy no dejó de percibir el aroma delicioso que se desprendía del apuesto rubio−. Y, encima la defendió, ¿Cómo pueden conformarse con tan poca cosa? En verdad ese hombre lo tiene todo para volver loca a una mujer, una mujer de verdad como yo" −seguido de sus pensamientos, observó a su esposo que estaba junto a ella, sus ronquidos por momentos interrumpían sus maquinaciones.
-¡Ay, Richard hazte para allá, ya casi me botas de la cama, te dije que no comieras tanto chilli, iiuughh!
Al siguiente día en una oficina a Aliastear padre, se le informaba que había sido despedido. Por más que trató de apelar a la consciencia de su jefe este mantenía su postura.
-Por favor, señor Charles, se lo pido, necesito seguir trabajando, debido a mis operaciones seguido de mis tratamientos he adquirido muchas deudas, mi trabajo no me da más que para pagarlas, con el sueldo de Patricia costeamos los gastos de la casa y la alimentación, incluso mi hijo Stear ha comenzado a trabajar para pagar sus gastos de la universidad.
-¡Ya se lo dije señor Cornwell, no puedo hacer nada al respecto!, la producción ha bajado debido a la poca demanda, tengo que despedir a varios trabajadores, esto no es personal, usted lleva aquí mucho tiempo laborando. Ha sido un buen trabajador, pero esta empresa está por irse al caño, debo tratar de salvarla, desde mañana tomaré su puesto y de ser necesario haré el trabajo de alguien más.
-Lo entiendo señor Charles, en ese caso, le agradezco su confianza y la oportunidad que me dio de trabajar para esta compañía.
-Aliastear, aún eres joven, sé que pronto encontrarás otro trabajo.
El hombre de aspecto apacible le entregó el cheque de liquidación, luego de eso fue directamente al banco. Saldó todas sus deudas.
En efecto Aliastear era un hombre joven, inteligente, amable, sumamente guapo. Lamentablemente, sus problemas de salud lo sobrepasaban, el simple hecho de pensar en tener que darle esa mala noticia a su amada Patricia, lo hacía sentir deprimido. Al terminar sus pendientes, regresó a casa; aunque estaba triste, mantenía el encanto de su mirada, preparó la comida y comió junto a su esposa. Al recibir la noticia del despido, Patty trató de no darle importancia, ella lo animó para que tomara unos días más de descanso, hacía apenas unos meses atrás que lo habían operado y eso aún le preocupaba, incluso más que hubiera sido despedido.
-No te preocupes, todo saldrá bien, sabes que cuentas conmigo, tienes mi amor, mi apoyo, también el de nuestro hijo, no hay porque estar tristes mi amor, entre nosotros todo debe ser felicidad porque nos tenemos. Volveré temprano, aprovechando que estás en casa, te invito para salir a comer o ir al cine, de hecho podemos hacer ambas cosas si tú quieres. Solo promete que estarás bien, por favor.
-Te lo prometo amor, estaré bien.
Sin saber por qué esas palabras la conmovieron, dándole un apasionado beso se marchó a su trabajo.
En el trabajo.
-Nuestros problemas no se comparan, siento mucho lo que estás pasando, ojalá pudiera ayudarte, pero no sé cómo, si necesitas mi testimonio para tu defensa, no dudes que haría por ti lo que sea.
-Lo sé, eres mi hermana, no podrías ser más perfecta. No quiero que lo tomes a mal, pero también quiero ayudarte, creo que esta es la mejor manera.
-Candy, pero esto es muchísimo dinero, gracias, pero no puedo aceptarlo. Dijo devolviéndole el cheque.
-Patty, por favor, me harás feliz al aceptar mi ayuda, todo el dinero que poseo es mío y, no necesito tanto. Albert ha depositado cantidades enormes en mi cuenta, si necesitas más; nunca dudes en decirme, por favor, no llores hermanita, sé que estamos pasando por momentos difíciles pero todo va a mejorar, un día las cosas tendrán que estar a nuestro favor.
-¡Candy, hermana mía! No llores tú también, por favor.
Ambas mujeres salieron de la oficina, aun cuando recibió una generosa cantidad de dinero, Patricia se sentía inquieta.
Fuera del edificio Eleonor esperaba a Candy, al interceptarla la llevó a un cafetín cercano.
-Escúchame bien, si quieres evitar el escándalo con el duque Terruce, y que las niñas no se enteren de tus andanzas. Te exijo que te le alejes de una vez de ese hombre, debes romper cualquier tipo de relación que tengas con él, de lo contrario yo misma hablaré con ellos. No me importará envenenarles el corazón con tal de destruirte, aléjate de ese hombre, regresa con Terruce, él es el padre de tus hijas, el único hombre que debe cuidar de ellas, tal como lo ha hecho hasta ahora.
-No me puede pedir eso señora Baker.
-¡¿Ah no?! Pues sí lo estoy haciendo, es en serio Candice, promételo aquí, de lo contrario ahora mismo voy a contárselos a todos, créeme que el duque estará encantado de llevarse a sus nietas lejos de tu inmundicia, no quiero ni imaginar el sufrimiento de Madeline y la decepción de Marcelline, cuando sepan que serán apartadas de ti, porque preferiste a un hombre en lugar de ellas.
-¡Basta!, por favor señora Baker, no siga, no se da cuenta el sufrimiento que me está causando, yo estoy enamorada de Albert, no quiero perderlo, pero tampoco podría vivir sin mis hijas, le suplico que regrese a Inglaterra y se olvide de mí.
-¿Que regrese a Inglaterra? Está bien. Pero no me iré sin tus hijas, me aseguraré de hacer que te odien, que maldigan haber salido de tus entrañas, ahora mismo, Terruce y Richard sabrán la verdad...
-Está bien señora, le doy mi palabra de alejarme de Albert, no volveré a verlo jamás si usted así lo quiere, pero por favor, no me pida volver con su hijo, eso sería demasiado cruel para mí.
-No creo que lo sea más que perder a tus hijas, conmigo es todo o nada Candice, tienes hasta mañana para regresar a tu casa, con tus hijas y tu marido.
Deshecha en llanto vio a la hermosa señora Baker subir a su automóvil marchándose frente a ella. Arrastrando los ánimos se fue al apartamento Magnolia, ni siquiera tenía coraje o cara para ver a sus hijas, se recostó en su cama, creyó haber cerrado sus ojos por un breve momento, pero de su llegada ya habían pasado tres horas, el sonido de su teléfono la despertó, después de quedarse con la mente en blanco, al fin lo sacó de su cartera, la noticia que recibió, una vez más la hizo llorar de amargura.
Su casi hermana Patricia intentó comunicarse con ella muchas veces, su esposo había fallecido debido a un paro cardíaco fulminante, sin tiempo que perder se levantó, tomó las llaves de su auto para bajar por el ascensor pero justo allí estaba Albert, sin decir una sola palabra se lanzó a sus brazos, él que parecía conocerla desde siempre, se percató del dolor inmenso que la invadía, entre su llanto, ella le dijo la situación de su amiga y juntos se dirigieron a casa de los Cornwell.
Sentada en la alfombra de su habitación, Patricia lloraba desconsoladamente, tenía entre sus manos el retrato de Aliastear, Candy se sentó junto a ella, abrazándola se abandonaron en llanto, la desgarradora escena incluso afectó al rubio, sus ojos también se derramaban en llanto.
Los siguientes días fueron sumamente difíciles para Patricia, Candy estuvo junto a ella en todo momento, incluso Arianna acompañó a su querido Stear, no se separó de él durante el velorio y funeral de su padre. Esto hizo que Neal se pusiera aún más furioso, su venganza estaría por llevarse a cabo.
-Vaya así que al fin regresaste.
-No empieces, por favor Neal, no tengo ánimos para tus sarcasmos, vete de una vez ¿Quieres?
Sin esperar segunda orden él se alejó, muy contrario a la suposición de Arie de que se iría de parranda con sus amigos, se quedó en su habitación. Horas después al asegurarse que ella estaba dormida, entró a hurtadillas a su habitación, tomó su celular y leyó las conversaciones con sus amigas.
Su corazón se llenó de ira, deseó poder golpearla, pero eso no sería nada comparado con lo que tenía en mente.
Volviendo a su cuarto, tras realizar varias llamadas logró ponerse en contacto, con hombres sin escrúpulos, que por una fuerte cantidad de dinero harían lo que fuera.
-¿Así que ha desistido de llevar a cabo tu venganza?, ahora quieres volver al lado del maldito nerdo. Confesarle que es el verdadero padre de tu bastardo, pues yo haré que te pudras en el infierno, sucia ramera.
En el apartamento Magnolia.
-Siento mucho lo que está pasando tu amiga, se ve que es una gran mujer, quisiera ayudarla, pero no sé cómo.
-Gracias, tú también eres un buen hombre, he sido muy feliz estos meses junto a ti, he sido tan feliz como no sabía que se podía. Sin embargo, debemos dejar de vernos, Albert tengo que renunciar a ti, es eso o perder a mis hijas, me siento destrozada, porque no quiero hacerlo, pero no tengo otra opción, la señora Eleanor me había dado plazo para volver a casa hasta hace dos días atrás, pero al explicarle la situación de mi mejor amiga tuvo compasión de mí. Me dio oportunidad de regresar a casa mañana.
A pesar del dolor que siento en mi corazón, quiero quedarme junto a ti esta noche, no te pediré que me hagas el amor, tan solo que estés conmigo.
-Es injusto lo que esa mujer te ha pedido, pero sé que no hay nada que podamos hacer, comprendo tu sacrificio. Estoy orgulloso de la mujer que amo, sí Candy, yo te amo eres la mejor de las madres, Rosemary siempre me platica que su amiga Marce tiene una madre muy buena. Se han hecho amigas inseparables. Rose ha comenzado a tomar clases de baile con la misma maestra de Marce.
-Ellas son encantadoras. Es lindo que tengan una amistad así, yo nunca tuve una buena amiga así en el colegio ¿Sabes? Hasta que entré a la universidad, pero las cosas no fueron nada fácil en esa época. Aún no tenía familia, perdí mi trabajo, tenía que sostener mis estudios y mantenerme, una amiga me propuso trabajar en una barra. Fue allí donde conocí a Terry, la señora Eleanor no miente cada vez que me grita que fui una cualquiera, porque sí vendí mi cuerpo varias ocasiones. Si lo pienso todavía puedo recordarlas una a una, yo nunca se lo oculté a Terry. Él me aceptó, nunca me reprochó ese hecho ni aun después cuando se emborrachaba y me golpeaba.
La señora Eleanor se dio cuenta, porque mi amiga también se enamoró de él, al no ser correspondida se llenó de odio. Se vengó diciéndole todo a su madre, ella no podía ni mirarme, por mucho tiempo Terry estuvo alejado de sus padres, al vivir a juntos al poco tiempo de ser novios, nos mudamos, yo apenas tenía diecisiete años. Él casi cumplía diecinueve, él pagó mis estudios y cuando pudimos hacerlo nos casamos, una boda sencilla, lógicamente sus padres no asistieron. Eleanor se opuso a que nos casáramos por la iglesia, con los años abandoné ese sueño, después supe que había sido lo mejor.
-Tienes razón, no fue nada fácil lo que te tocó vivir, ahora que tienes a alguien dispuesto a dar su vida si es necesario por hacerte feliz somos obligados a separarnos, me pregunto: ¿Qué haré con este amor? Candy, estoy seguro que te amo, eres la persona con la que quiero compartirlo todo, verte salir de este apartamento mañana y pensar que tal vez no volverás será muy duro para mí.
-No llores, por favor, amor, tú, tú irás dentro de mí, en mi corazón, nadie podrá arrancarte de allí, estoy llena de ti, aprendí a ser feliz como mujer por ti, Albert, yo, yo también te amo.
-Lo sé mi amor, yo puedo sentirlo, no perderé la ilusión. La esperanza de volver a encontrarte, Candy prométeme que no me olvidarás.
El frío que hacía en la ciudad, la mañana en la que Albert se despidió de Candy parecía contrastar con la tristeza y desespero de los enamorados. Eleanor ya había preparado todo para el regreso de Candy, incluso le hizo entrever a Terry que Candy estaba dispuesta a volver con él.
En casa de Arie.
-Mira querida, te tengo una sorpresa.
-Ya no me interesan tus sorpresas, tengo todo listo para irme a casa de mis padres ahora mismo, me llevo a mi hijo, no quiero estar contigo, no seguiré adelante con esta farsa, puedes hacer lo que te venga en gana, pero debo ser sincera, todo lo que ha pasado entre nosotros ha sido mi culpa, yo me empeñé en tratar de ser lo que no era. Con ello te arrastré en mis mentiras, por eso te pido que me perdones Neal, trata de olvidar lo que vivimos en estos meses infernales, por favor.
-Puedes irte tú si quieres, no creo que tu inútil presencia me haga falta, pero al pequeño Daniel no te lo llevas.
-Ja,ja,ja, ¿Daniel? Mi hijo no se llamara como tú, él jamás será un cobarde igual a ti.
-¿Eso crees? Estos documentos dicen lo contrario, Raymund Daniel Lagan-Ardlay, hijo de Daniel Raymund Lagan-Ardlay y Eleanor Arianna Grandchester, está en los registros del mundo entero, no me importa que lo haya engendrado ese nerdo marica. Legalmente el padre soy yo ¿O no era eso lo qué querías? Ya quita esa cara de estúpida ¿Acaso creíste qué no me daría cuenta? Puedes irte al momento que quieras, pero a mi hijo no te lo llevas.
-Te denunciaré por violencia y daños…
-¿Tú denunciarme a mí? Después que negaras todo en el hospital, de asegurar que estabas muy enamorada. Dime: ¿Quién va a creer en tu palabra? Tengo todo a mi favor, no estás tratando con un imbécil, hazme el favor, tú me engañaste. Te revolcabas con el nerdo mientras eras mi mujer, me embaucaste un hijo de ese mal nacido pretendiendo salir victoriosa.
Ves como se te viene todo tu maldito teatro encima. Esto apenas es el comienzo, te haré pagar tus mentiras de ramera barata.
Petrificada por la acción de Neal, Arie volvió a su habitación, su intento por dejarlo se frustró, pero ella estaba decidida a no seguir con su boda, aunque todavía no se lo había dicho a sus padres.
Terry y su padre se pusieron furiosos con Neal al enterarse del nombre que le dio al pequeño. Stear aún ignoraba que él era el verdadero padre de ese hermoso bebé, de saberlo, esto les ayudaría, a su madre y a él a sobrellevar la muerte de Aliastear padre.
Al pasar un mes, la fecha de la boda estaba cada vez más cerca. Candy estaba cumpliendo a cabalidad su palabra en cuanto a no volver a ver a Albert. Sin embargo, le era intolerable la cercanía de Terry, él no perdía la esperanza de estar cerca de ella, cada día le devolvía la esperanza que creía perdida.
Un día cualquiera, Candy recibió una invitación muy especial de Anthony, era para la ceremonia de graduación, él quiso compartir ese momento tan especial con la mujer que le gustaba, ella aceptó ser su acompañante, el día del evento se vistió cual diosa, quizás por la ansiedad y la tristeza que venía cargando, había subido un poquito de peso, sus nalgas y caderas se veían muy sensuales en un hermoso vestido verde oscuro, con escote trasero hasta su cintura, esa noche después de tantos días de desánimo por fin tuvo un momento de alegría junto a su amigo galeno. A lo lejos la doctora Bianca observaba a los amigos bailar abrazados, el amor de Anthony se desbordaba en sus miradas, Bianca presa de los celos y la envidia envenenaba el corazón de la madre de su colega, ¿Cómo puede ser posible que Anthony se fijara en una mujer mayor y siendo madre soltera? Convenció a la madre de que Candy intentaba seducir a su inocente hijo para sacar algún provecho. Cuando él llevó a su acompañante a presentarle a su madre, ella de inmediato de manera clara y directa le exigió alejarse de su hijo, no tuvo ningún reparo en decirle que era una arribista que trataba de aprovecharse de su joven hijo, ante esa acusación Candy respiró profundo tomando aire para contestar las ofensas sin fundamentos de la mujer. Sin embargo, en su intento de emitir palabra, perdió el conocimiento, siendo llevada de inmediato por su amigo a la clínica más cercana, ratos después despertó, los ojos azules profundos de Anthony la observaban de manera incrédula.
-¡Anthony! ¿Qué? ¿Qué me pasó?
- ¡Candy, tú estás embarazada! Supongo que hasta aquí llegaron mis ilusiones.
Continuará
