Personaje de Mizuki e Igarashi

-¡Embarazada! ¿Estás seguro?

-Sí, cuando te traje a la clínica fingí ser tu marido y di mi autorización para que te hicieran algunos exámenes, un colega me felicitó de manera entusiasta por tu embarazo. Ja, ja, ja. Me hace gracia pensar en la cara que debí haber puesto, el doctor me dijo que no me preocupara, que todo nos iba a salir bien. En verdad no podía imaginar siquiera que tú... Bueno que tú tienes pareja, de haberlo sabido no me hubiera ilusionado.

-En verdad lo siento mucho, poco después de saber del embarazo de mi hija, conocí a un caballero. Comenzamos una relación, aunque todo es muy reciente, él ha sabido ganarse mi corazón, aunque nunca planeamos un embarazo, pero tampoco nos cuidamos, es decir, creí que ya no podía gestar más.

-¿A qué te refieres? Eres aún una mujer joven y hermosa, estás en edad perfecta para un embarazo. Tu cuerpo te está demostrando que quieres y puedes. Este será el mejor momento para que yo me haga a un lado, no tiene caso que te diga lo que siento, tú perteneces a otro hombre, solo espero que seas feliz.

-¡Anthony…!

-Perdóname Candy, pero es mejor que no nos volvamos a ver. Te llevaré a tu casa, después... No habrá un después, nunca lo hubo.

Al llegar a su casa Terry esperaba a Candy.

-Hola, Candy.

-Hola, Terruce.

-¿Qué tal tu noche?

-Ahora, no por favor, no creo tener el ánimo para conversar contigo, solo quiero ir a mi habitación ─dijo avanzando hacia las escaleras.

-Espera Candy, por favor, necesito decirte algo.

-Lo que sea puede esperar para después.

-¡No Candy, esta vez no será así! La aferró contra él, besándola.

-¿Qué rayos crees que haces? ¡Maldición, Terry!, no tienes ningún derecho de hacerme esto.

-Candy entiende que yo aún te amo, cada día siento que me vuelvo loco al mirarte y no poder hacerte mía, no poder decirte cuanto me gustas, estás hermosa, más que cuando eras una adolescente.

-Creí que ya te había quedado claro que no me interesa saber lo que sientes. Terry jamás te odié, nunca lo pude hacer, pero, por favor no provoques que comience hacerlo ahora, porque...

La dama no pudo terminar de hablar porque su ex se le fue encima, la apretó contra su cuerpo y la besó de manera ardiente, en vano luchó por librarse.

-Vas a forzarme a ser tu mujer ¿Como lo hiciste antes?

Al escuchar esas palabras, la soltó. Las lágrimas en su rostro le recordaron el día de su separación.

-No, no quiero hacerte más daño, estoy desesperado, no quiero otra mujer en mi vida, tengo la esperanza de recuperar nuestro hogar, ver a nuestras hijas crecer y llegar a ancianos. Han sido muchos años en soledad, he pagado caro el daño que te hice, déjame demostrarte que cambié y que puedo ser el hombre que te mereces.

-Lo siento, en verdad, lo siento, pero no puedo, no te amo apenas si puedo recordar nuestro pasado. Terry debes entender que entre tú y yo no hay un mañana, no quisiera lastimarte, pero no hay esperanzas. Ahora en verdad necesito estar sola, buenas noches Terruce.

En su habitación Candy, le costaba asimilar su embarazo, una crisis de sentimientos encontrados la abordaron.

"-Un bebé, un hijo de Albert, ¿Cómo lo tomará cuando se lo diga? Y mis hijas... Esto me va a complicar mi situación, Eleanor no me lo perdonará jamás, pero tampoco podré ocultarlo por mucho tiempo".

Tocaron a la puerta.

-Soy Eleanor, déjame pasar por favor.

-¿Qué pasa señora?

-Acabo de ver a mi hijo destrozado, dime ¿Qué le dijiste?

-Nada que él y usted no sepan.

-Escúchame bien huérfana desgraciada, ya me tienes harta, deja de jugar conmigo o te haré pedazos, te dije claramente que debes regresar con mi hijo si no quieres que tus hijas y el Duque se enteren de que tienes un amante.

-Albert no es mi amante, ni él ni yo estamos casados ni tenemos compromiso con otra persona, si acepté terminar mi relación con él es porque no quiero perder a mis hijas, pero no insista en que debo volver con su hijo, porque no lo haré, aunque se me venga el mundo encima no lo haré, Eleanor, ahora salga de mi habitación.

-Eso está por verse ramera infeliz.

A la mañana siguiente en la residencia Ardlay.

-Papá recuerda que prometiste ir a mi primera presentación de baile, además parece que le has caído bien a la señorita Elisa, siempre me pregunta por ti.

-No he olvidado tu presentación cariño, allí estaré puntual, dale mis saludos a Elisa.

-Cuando se ven ustedes hablan como si se conocieran de toda la vida, solo cuando me llevaste por primera vez a la academia y la conociste parecían sorprendidos ¿Acaso ya se conocían?

-Uhm, sí de hecho sí, hace muchos años, en la universidad, ella era una buena amiga, pero después que regresé a Escocia nuestra amistad se perdió, me da gusto saber que está bien, que logró su sueño de ser una bailarina profesional. Bueno Rose, tengo que ir a trabajar, te veo en la academia. Cuídate, te amo nena hermosa.

En el trabajo de Candy.

-¡Un bebé! Candy, que felicidad, es lo mejor que he escuchado, es una luz entre tanta oscuridad, me es imposible creer que seré tía nuevamente.

-Quisiera tener tu entusiasmo, pero seguramente Eleanor me hará descender al infierno cuando se entere, Patty ¿Qué voy a hacer? Los Grandchester me quitaran a mis hijas, eso me está matando.

-Tranquila, tienes que hablar con Albert, él debe saber que tú esperas un hijo suyo, sé que te apoyará. Juntos podrán enfrentarse a lo que venga.

-No lo sé, tengo miedo Patty.

-Candy, debes luchar, este no es momento para debilitarte, tus hijas tuvieron a su padre hasta que él mismo se alejó, no puedes condenar a esta criatura a pasar por eso porque no lo merece y Albert tampoco, ve y habla con él, hazlo, por favor amiga, sabes que yo estaré para apoyarte.

-Tienes razón, Patty. Hablaré con Albert esta noche. Uhm, no, no podrá ser esta noche, debo asistir a la presentación de baile de Marcelline, pero mañana iré a su oficina para decírselo, así estaré segura de que Eleanor no nos perturbará.

En casa de Arie.

-Hola, Sarahí.

-¿Dónde están tu mujer y tu hijo?
-Esa ramera salió con su bastardo.

-Daniel ¿Cómo puedes...?

-Porque lo son mamá, Arianna me engañó, ese hijo es de un pelele que no tiene ni en qué caer muerto, solo fingió todo este tiempo, para parecer una chica genial, pero todo su teatro se le vino abajo.

-Debes alejarte de inmediato de esa chica, no te seguirás exponiendo al ridículo. Ahora mismo voy a casa de sus padres a decirles la Joyita que tienen...

-Cálmate, Sarahí. Claro que me alejaré de esa ramera y su bastardo, pero no sin antes hacerla pagar por su traición, ella va a saber que conmigo no se juega. Odiará hasta el día en que nació.

-¿Qué pretendes hacer? Sabes que nunca estaré de acuerdo en que la agredas a ella o a su hijo, lo mejor es que te alejes, olvidándote de todo esto, te lo estoy ordenando Daniel.

-No mamá, mi venganza ya comenzó. Esto nadie lo detendrá, Arianna vivirá un verdadero infierno.

-Me asusta escucharte hablar así, por favor hijo, recapacita.

-Déjame en paz. Vete Sarahí, con un demonio vete mamá... "Maldita Arianna, de Raymond Daniel Lagan-Ardlay nadie se burla".

Esa tarde Candy y Albert llegaron al salón de la academia a la presentación de sus hijas, el corazón de ambos pálpito de manera enloquecida cuando sus miradas se encontraron.

La familia Grandchester asistió al especial, lo mismo que los Ardlay, los ausentes fueron Neal y su madre.

Los ojos de Eleanor parecían querer asesinar a Candy cada vez que la observaba mirando a Albert, él por su parte estaba emocionado con el hecho de poder verla y estar cerca de ella, los encargados del evento pidieron que los padres de las jóvenes las acompañaran tras bastidores, Eleanor insistió ser ella quien acompañara a su nieta. Sin embargo, de manera enérgica la directora y maestras rechazaron su petición, Albert fue aceptado para ir, por ser el padre de Rosemary.

La presentación de ambas jóvenes fue un éxito, sus familiares se regocijaron de su talento, hasta la señora Elroy se dejó ver sonriente ante la participación de su nieta.

-Albert que gusto que acompañaras a tu hija al evento, te ves muy bien esta noche, déjame acomodarte el corbatín.

-Gracias Elisa, no me habría perdido por nada del mundo esta presentación, Rosemary lo hizo genial, estoy enormemente orgulloso de ella.

-¿Qué te parece si para celebrar nos vamos a comer al mejor restaurante? Yo invito.

Incapaz de seguir tolerando el coqueteo descarado de la maestra, Candy interrumpió la plática.

-Oh, Albert que gusto me da verte, justo iba a buscarte, me urge hablar contigo, ahora mismo.

De inmediato Albert pudo percibir los celos en su amada, eso lo volvió loco de contento, pues sabía que ella todavía lo amaba.

-Claro, te acompaño.

Elisa quizás en otra ocasión podamos salir a comer, pero ahora ya tengo planes, me dio gusto saludarte.

-Está bien, espero que sea pronto cariño, adiós.

-Esa mujer te dijo Cariño ¿Ya la conocías?

-Debo ser honesto, ella fue mi novia, hace mucho tiempo, pero no funcionó, sin embargo quedamos en buenos términos.
-Sí, ya pude darme cuenta, no será ¿qué todavía hay algo entre ustedes?

-¿Estás celosa? Tranquila, yo no tengo amor para otra, Candy aún soy todo tuyo, si pudieras sentir mi corazón, como se agita de solo verte y escucharte, no dudarías ni un segundo de mis sentimientos. Candy no hay un día en que te aparte de mis pensamientos, ni una sola noche en la que no añore tenerte conmigo, por favor vuelve conmigo. Date cuenta de que te adoro, no quiero seguir alejado de ti.

-Albert, mi amor, ahora estamos más unidos que nunca, estoy enamorada de ti y vamos...

-Ustedes dos no deben estar aquí a solas, ¿Lo recuerdas? ─En ese momento Eleanor colándose tras bastidores interrumpía la plática de los enamorados─. Ahora mismo iré por Terry, tus hijas y el duque para decirles la verdad acerca de ti, Candice White.

-No se altere tanto Señora Baker, solo nos encontramos por casualidad y nos saludamos, ahora mismo me retiro, adiós, Albert.

-Hasta pronto, Candy.

Al terminar la presentación Candy acompañó a la familia Grandchester a celebrar, cenaron en el restaurante favorito de Marcelline, en repetidas ocasiones Candy se tuvo que disculpar para ir al baño, las náuseas provocadas por el embarazo se hicieron presentes, a pesar de todo, se sentía feliz por el logro de su hija y sobre todo por haber escuchado a Albert.

Arianna se despidió de su familia, su bebé se había quedado dormido y ya era hora de llevarlo a casa.

En el camino de regreso su auto fue interceptado por tres maleantes.

-Vaya, vaya, si es una damita la que conduce este hermoso auto, nosotros que pensamos que este robo nos daría trabajo.

Un hombre chaparro, de contextura insípida se le acercó a la ventana del auto, amenazándola con pistola en mano.

-Les daré todo el dinero, mis joyas, pero, por favor no nos hagan daño, déjenme ir con mi hijo, les juro que no los denunciaré, solo dejen que me vaya con mi bebé.

-Bájate del auto ahora mismo, ¡Que te bajes del auto ahora mismo, maldita sea!

-Esta bien, está bien, por favor no me hagan, daño les doy mi auto, solo denme a mi hijo, por favor.

-Wow, pero si eres una mamacita encantadora ¿Te gustaría divertirte?

-No, por favor, no me hagan daño.

-No te lo pregunté a ti cariño, se lo decía a mi amigo, a él le encantan las mujeres finas de buen porte. Tú serías un verdadero manjar para su fétido paladar.

Un hombre de gran estatura, con sobrepeso, de larga barba, se acercó a la joven, agachándose hasta su oído comenzó a susurrarle cualquier cantidad de vulgaridades, mientras su aliento apestoso a Alcohol, tabaco y drogas le quemaban la suave piel.

-Sí, nos divertiremos un rato con ella.

-Por favor, se los suplico, les daré todo lo que quieran, no me hagan daño, dejen que me lleve a mi hijo.

-De hecho suena bastante tentador. Sabes investigué que el esposo de esta chica pertenece a una familia ricachona. Su padre es un noble de Inglaterra, quizás debamos hacer un cambio de planes para obtener una buena ganancia. Ven hablemos aparte. No intentes nada estúpido, porque tu hijo y tú se mueren esta noche ─dijo el hombre grande y de sobrepeso. Los tres malhechores se apartaron unos pocos metros de la chica para discutir el plan que llevarían a cabo.

-Lo que nos están pagando por asustarla es una miscelánea comparado con los millones que podemos obtener por un secuestro.

-Estás loco, sus familiares no tardarán ni dos horas en mover a la policía de todo el mundo para dar con nosotros, no cuentes conmigo.

-Escúchame imbécil, tú ya estás hasta el cuello en esto, sino aceptas nuestra propuesta te mueres aquí mismo marica.

-Tranquilo Komander, Alex tiene razón, esto es demasiado arriesgado, pero si todo nos sale bien, será nuestro retiro. El riesgo vale pena.
Déjenme tomar las decisiones a mí, yo me encargaré de liderar esta operación.

El hombre grande que se hacía llamar El Terror rodeó a la chica, dándole un cachazo certero con su pistola nueve milímetros, la dejó inconsciente, tirada a un lado de la carretera, abordaron su auto llevándose al bebé en acción de secuestro.

-Maldita sea están locos, es solo un bebé, necesita de su madre o se morirá.

-Cállate maldito infeliz, o lo despertarás, de ahora en adelante tú serás su nodriza. Más te vale que lo hagas bien porque si el mocoso se pone insoportable ambos pasaran a la historia.

-Maldición, ya cállense los dos, secuestramos al bebé para que esas familias sepan que no estamos jugando. Si lo quieren volver a ver, tendrán que darnos lo que les exigimos, comunícate con La Piedra, dile que le informe a su patrón que hubo un cambio de planes que la chica está bien y le dices donde quedó. Es hora de salir de esta porquería de una vez.

En casa de Ariel, Neal respondía la llamada que cambiaría sus vidas para siempre.

-Al fin te comunicas ¿Qué pasó? ¿Dónde está mi mujer? Te dije bien claro que solo sería un susto.

-¿Cómo que secuestraron al bebé? ¡Demonios, están locos, tú eres el responsable de los que le suceda a mi hijo!, tú me recomendaste a esos mal vivientes, si no quieres que tú familia y la policía se enteren de tus andanzas, ahora mismo me ayudas a traer a mi mujer y a mi hijo de regreso.

"Dios, ayúdame"

Continuará...