Los personajes de Saint Seiya y Ranma ½ son propiedad de sus respectivos creadores (Masami Kurumada y Rumiko Takahashi) la trama de esta historia es completamente mía.

Capitulo 3: Las amazonas también son guerreros

A juzgar por las ropas de la chica era obvio que se tratara de una aprendiz, por un momento olvido que ese era el atuendo le los aprendices a caballero y no al de amazona.

— ¿Mi-mi mascara? — logro articular Ranma, su rostro tenía una mezcla de confusión y sorpresa al verse descubierta por un caballero, y no por cualquier Santo, sino por uno de oro. Hasta su misma presencia imponía

Milo sonrió de lado, por lo menos la chica era linda y de excelente figura. — Viendo tus opciones lo mejor que puedes hacer es amarme ¿no lo crees?

— ¿A-Amarte? ¿Pero de qué rayos estás hablando? — sin duda esto no iba por buen camino

— ¿Cuál es tu nombre? — pregunto, ignorando las preguntas de la chica

— Me llamo Ranma — contesto con desconfianza

— Bien Ranma, siendo una amazona deberías saberlo, pero te lo diré de todas formas. — el rostro del peli azul cambio a uno más serio. — entre ustedes existe una ley la cual dice que si un hombre llegara a ver el rostro de alguna amazona, esta tendrá dos opciones para con él: matarlo o amarlo. Es por ello que siempre llevan su rostro cubierto por una máscara.

De pronto el mundo de Ranma se vino abajo, mientras se visualizaba a ella misma cayendo a un obscuro abismo mental. Por fuera su rostro se mostro pálido. — Esto no puede ser cierto. — se repetía a sí misma.

— Siendo tú un aprendiz de amazona y yo un caballero dorado, lo mejor será que optes por entregarme tu corazón. — Sin duda Milo le estaba sacando el mayor provecho a la situación

Al escuchar al dorado la chica se paralizo, él por su parte acortaba más la distancia que los separaba. — Tienes suerte de que fuera yo quien te viera, no me imagino que hubiera sido de ti si te tocara Cáncer. — dijo cerca de su oído

Ranma no soporto más y salió huyendo de ahí, el caballero la miraba marcharse mientras una sonrisa de autosuficiencia surcaba su rostro, pronto la volvería a verla eso era seguro. Sin darle importancia al motivo por el que había regresado en un principio, se marcho con dirección al coliseo.

— No, no, no esto no puede estar pasando. Amar a un caballero de oro ¿Qué hare ahora? — pensaba Ranma con frustración, dirigiéndose al único lugar donde podría estar seguro

Los combates ya habían dado inicio y las tribunas estaban llenas, sin embargo para el guardián del octavo templo esto no era un problema a la hora de encontrar un buen lugar, pues su rango le permitía ser colocado cerca del gran trono del sumo sacerdote, donde al igual que los demás santos de oro, disfrutaban de la mejor vista.

— ¿Y bien? — pregunto Camus una vez que el de escorpio se posiciono a su lado para ver el combate que se llevaba a cabo

— En el camino encontré algo mucho mejor que una manzana. — dijo aun sonriendo

Camus lo miro un momento notando su expresión, ¿Qué tendría a Milo tan contento? Volvió a postrar su vista en el campo de batalla. Ya pronto se enteraría de lo ocurrido.

Ranma corría, esta vez cubriendo su rostro con sus manos, no quería tener un incidente con otro caballero. Fue hasta las cabañas de las amazonas, al menos estaría a salvo ahí.

Nunca se había acercado hasta esa parte del santuario, sin embargo no parecía ser demasiado diferente a las cabañas de los aprendices a caballero. El lugar estaba repleto. Amazonas de plata y bronce se encontraban haciendo sus actividades del día, caminando de aquí para allá

Se adentro más en el lugar, hasta que se topo con una multitud de amazonas que le daban la espalda. Movido por la curiosidad Ranma se acerco. — ¿Qué sucede, porque están todas aquí? —pregunto a una chica junto a ella

—Es Shaina, esta retando a las aprendices para demostrar si son dignas o no de permanecer aquí—explico la chica con temor

— ¿Shaina dices? — abriéndose paso para poder ver mejor lo que sucedía llego hasta adelante, en el suelo yacían inconscientes cinco chicas

— ¡Que esperan! ¿Quién será la siguiente? —Ranma miro a la responsable quien era una amazona de cabellera verde. Su actitud agresiva y autoritaria provocaba pavor en las demás, las cuales retrocedieron al escucharla

—Esto es una vergüenza ¿Y pretenden ser caballeros femeninos? Yo puedo con todas a la vez—afirmo la peliverde, mirando a su alrededor

Ranma sin perder oportunidad salió del montón de chicas, no dejaría pasar un combate con la amazona, quería ver que tan poderosa era — ¡Yo seré tu contrincante! —su voz energética se hizo oír

— Vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? — Ofiuco camino a zanjadas hacia la joven, no pudiendo evitar fijarse en la figura curvilínea y voluptuosa de Ranma que inevitablemente dieron un golpe duro a una parte de su orgullo

—Veo que estas ansiosa porque barra el suelo contigo—expreso con frialdad, intentando intimidarla

—Estoy lista, cuando quieras—Saotome se coloco en posición de ataque ignorando las palabras de la guerrera

Shaina fue la primera en atacar con una serie de puñetazos dirigidos al rostro de su oponente. Cada golpe era detenido por los antebrazos de Ranma, que a pesar de la velocidad con la que eran efectuados no tenia problema en detener.

—No está mal, sin embargo necesitaras más que detener mis golpes para ganar—Ofiuco ceso en su ataque para posicionarse unos metros lejos de Ranma, solo para saltar y encestar una patada voladora a su adversario quien logro esquivarla, no obstante Shaina continuo atacando, esta vez con sus piernas. La velocidad de sus patadas iba en aumento y Ranma apenas podía esquivar cada golpe.

"Es bastante rápida, si continuo así jamás podre vencerla" pensó, y es que la peli verde no daba tregua en su afán de asestar uno de sus mortales golpes a la pelirroja, ahora con una combinación de patadas y puños. La ultima puñada que logro esquivar fue a dar a una de las enormes rocas que adornaba el lugar, esta al instante se partió ante semejante poder.

—Jaja qué te pasa te estás poniendo pálida ¿Acaso tienes miedo? ¿A dónde se ha ido toda esa determinación que tenias hace un momento? —la actitud presuntuosa de Ofiuco volvía nuevamente a relucir.

—Que tonterías dices, esto apenas comienza—sin perder tiempo toma su postura de combate y se arroja contra la Amazona. Los puños de Ranma intentan dar con la peli verde quien evade a serie de puños y patadas que la joven le lanza. — ¿Eso es todo lo que puedes hacer? Que patético

—Ahora veras—Por un momento la pelirroja seso el ataque, a su alrededor una apenas imperceptible aura azulada se hacía presente. Las demás comenzaron a murmurar ante la apariencia imponente y decidida que empezaba a denotar.

—Te advierto que no me impresionaras—Shaina se mantenía erguida e indiferente ante aquel cambio

— ¡Truco de las castañas ardientes! —en pocos segundos cientos de golpes se dirigían hacia Shina que inevitablemente los recibió. La Amazona recordó entonces que se había visto vencida tiempo atrás por una técnica similar proveniente de aquel hombre que la vio sin mascara por primera vez.

Shaina fue lanzada luego de que Ranma terminara de efectuar una de sus más poderosas técnicas. Se levanto colocándose en posición de combate, sin duda la chica estaba volviéndose un dolor de cabeza, aunque debía admitir que la habilidad de la joven en el combate cuerpo a cuerpo era bastante buena.

Era hora de pasar al siguiente nivel, por lo que la peli verde concentro una pequeña parte de su cosmoenergia en su mano derecha, ahora era el aura de Shaina el que lucía amenazante. La rosada energía que emergía de su mano puso en alerta a Ranma —Ahora sabrás el error que cometiste al querer enfrentarme.

Las demás aprendices miraban con impotencia el desafortunado destino que le aguardaba a la chica, quien seguramente moriría tras recibir el ataque más poderoso de la santa de ofiuco. Por lo menos moriría en combate contra una de las más poderosas amazonas y no por haber desertado, hasta ese punto Ranma ya había demostrado ser lo suficientemente apta para ser una guerrera y eso lo sabían las demás aprendices quienes la consideraban como tal, ya que ni ellas juntas pudieron dar una batalla digna.

Las manos de Shaina se colocaron a la altura de su pecho revelando sus afiladas uñas— ¡A mi co….!

Antes de poder ejecutar su ya tan famosa técnica se detuvo de golpe, sintió como algo o más bien alguien tocaba con descaro parte de su anatomía. Al voltear miro como un pequeño anciano palmeaba su trasero

Ranma reconoció de inmediato al causante— ¡¿Viejo Happosai que está haciendo aquí?! — demando saber

Shaina se quedo helada ante la total falta que nunca nadie jamás en su vida se atrevía a cometer con ella— ¡Que hermoso lugar lleno de lindas jovencitas! —exclamo él con alegría, dejando de lado a la peliverde y saltando hacia el busto de su alumno.

Un certero puñetazo de Saotome lo incrusto en el arenoso suelo antes de que lograra a su cometido— ¿Así es como tratas a tu querido maestro luego de no verlo? ¡Qué malo eres Ranma! — Happosai lo miraba con lagrimones en los ojos

— ¡Cállese y deje de intentar chantajearme con eso! ¡¿Cómo diablos entro aquí?!

Ambos se callaron en cuanto sintieron el peligro que se avecinaba pues Shaina elevaba su cosmos peligrosamente, a pesar de que no podían ver su rostro sintieron su fiera mirada—Los aniquilare a ambos—dijo con voz helada, no toleraría semejante humillación y el precio de su osadía seria la muerte misma

Detrás de la amazona la imagen de una cobra se hacía presente mientras alzaba su brazo, la forma de sus manos se asemejaban a la dentadura de dicha cobra y sus uñas de pronto aumentaron su tamaño, mostrándose afiladas— ¡A MI COBRA!

El primero en recibir todo el peso de su técnica fue aquel viejo verde que se atrevió a tocarla. Happosai ante la sorprendente velocidad, ni siquiera lo vio venir, su diminuto ser se contorsionaba por la brutalidad del golpe teniendo como resultado salir disparado lejos del santuario al recibir de lleno el ataque.

Ranma veía sorprendida a la amazona quien aun mantenía la postura de su ataque recientemente ejecutado.

Miro a la pelirroja con un brillo asesino —Ahora es tu turno— amenazo. Volvió a colocarse en posición y elevo nuevamente su cosmos

— ¡Detente ya Shaina!

Una nueva guerrera se posiciono entre la amazona y Saotome— Ya es suficiente —expreso a su par

—Metete en tus propios asunto Marin—fue la venenosa respuesta de Ofiuco

— ¿Acaso piensas dejar al santuario sin aprendices?

—La forma en la que evaluó no te incumbe—protesto Ofiuco

—Me incumbe cuando intentas matar a una de ellas —respondió Marin—Todas vuelvan a su entrenamiento. —ordeno a las demás

Una a una las aprendices abandonaron el lugar, dejando en el campo de batalla a ellas tres. Shaina resoplo con fastidio, ya no había nada más que hacer—No vuelvas a entrometerte Águila—dijo antes de marcharse, no sin antes dedicarle una mirada airada a Ranma

— ¿Te encuentras bien…?

—Ranma—contesto la menor al instante—Si, estoy bien

— Bueno Ranma debo admitir que le diste batalla a Shina, bastante bien para ser una aprendiz.

—Gracia. Marin ¿cierto?

—Así es Marin amazona de Aguila—confirmo la guerrera, echando un vistazo a la apariencia de la menor. — No te había visto por aquí, debes ser una de las nuevas aprendices no es así.

—Si así es, no hace mucho que estoy aquí

—Dime ¿Por qué traes esas ropas? Se parece más al atuendo de aprendiz a caballero

—Es mucho más cómodo supongo

— Tal vez pero lo poco que hace diferenciarnos de los hombres del Santuario es nuestra figura y la máscara, por cierto ¿Dónde está tu mascara? — pregunto luego de notar ese pequeño detalle

— Se ha roto mientras entrenaba— mintió con descaro, después de todo que podría decirle, se trataba de un forastero que se infiltro a las filas del santuario y que además de ello su cuerpo cambiaba con el agua fría. Desecho aquella idea de inmediato.

—Ven, sígueme—Le ordeno caminando hacia su cabaña

Ranma seguía en silencio a la chica que por mucho era aun más amable y apacible que la anterior, aunque no dudo que fuera una aguerrida amazona a la hora del combate.

Al llegar a la pequeña cabaña Marin le ofreció las nuevas ropas que usaría: una especie de leotardo rojo y mayones negros, así como rodilleras y tacones negros.

Y ahí estaba la dichosa mascara hasta arriba de las prendas, aquella mascara que tantos problemas le había causado el no portarla. La tomo con una de sus manos y la contemplo—Oye Marin ¿Por qué debemos usar esto? —le pregunto al recordar lo sucedido con el santo de oro

—Desde la era la antigua Grecia, el ser un caballero le está prohibido a cualquier mujer que no fuera Atena, por ello cuando una mujer decide ser un caballero renuncia a su género y cubre su rostro femenino con una máscara, por eso lo más humillante para una mujer caballero es que su rostro sea visto y cuando una mujer es vista por un hombre solo tiene dos opciones, puede matar al hombre que lo ha visto o enamorarse de él

—Es una tontería, una divinidad femenina menospreciando a las mujeres con relación a los hombres forzándolas a renunciar a su feminidad y a comportarse como hombres —Ranma guardo silencio al instante y se cubrió la boca al sentir la mirada de Marin

—Lo siento no quise…

—Descuida no eres la única que lo ve de esa manera, yo también pienso lo mismo sin embargo no dudo de las decisiones tomadas por nuestra diosa, debe haber una buena razón. Tal vez algún día ya no sea necesario esto—A pesar de que la máscara cubría su rostro se podía percibir que la santa de águila le sonreirá. —Anda ya, ve a vestirte.

Saotome salió de la cabaña, no sin antes agradecer a la joven, por su parte Marin recargada en el marco de la puerta la veía marcharse —Con el entrenamiento adecuado llegara a ser una gran guerrera.

Continuara...

Bueno por fin otro capítulo más, la verdad es que se me dificulto un poco la parte de las batallas aun no se me da mucho escribirlas, intentare mejorar esa parte XD, en parte por ello me dio por probar hacer este fic para ver que tan bien puedo describir escenas de acción.

En fin, espero que les gustara este nuevo capítulo les agradezco sus hermosos comentarios y también les agradezco a todos aquellos que han marcado la historia como favorito o que simplemente la siguen, que tengan un hermoso día n.n