~ ScourZonic ~

Lleva mucho tiempo soportado, ya no lo aguantaba más los tratos de ese policía, desde que fue capturado él se las ha encargado de hacer su instancia miserable, humillaciones, malos tratos, torturas y entre otras cosas. Lo peor es lo que sabía y no haría nada al respecto, el poder se le vino a la cabeza y comenzó a usarlo para alguien, él, quien era el conocido como el rey de Moebius que por los malos tratos termino en prisión y pasando los peores de los infiernos. Tenía que aguantar todo las torturas porque era lo que su abogado y mejor amigo, Miles, le había aconsejado, si tenía buena conducta le dejarían libre por unos meses pero si la cagaba se quedaría en el hoy. Por eso tenía que aguantarlo pero el policía en cuanto lo supo tenía aumentar más las humillaciones y torturas,Llevaba mucho tiempo encerrado, aproximadamente 6 meses y le faltan 2 para salir, durante todo ese tiempo tuve que soportar las humillaciones torturas y malos tratos que paso por culpa del Canciller de la prisión. Paso de ser el Rey del anti Moebius a ser el blanco de burlas de los guardias y sus compañeros de prisión, sonará tonto pensar que el canciller tenía algo contra él y que los había manipulado u ordenado que lo molestaran, pero lo había confirmado cuando uno de sus compañeros reclusos se lo dijo, al parecer el Canciller, un respectado comandante con muchos honorarios les había ordenado hacer de su estadía un infierno, así que no era de todo una tontería, el Canciller si tenía algo en contra de él.

Estaba pasando por uno de los peores infiernos gracias a ese corrupto, pero no podía tomar represalias en contra por qué eso alargaría su condena, solo tenía que aguantar todo las torturas porque era lo que su abogado, y mejor amigo, Miles le había aconsejado, por buena conducta podrían sacarlo antes de ese basurero, así que tenía que aguantar y no perder las pocas oportunidades de libertad, pero para todo siempre hay un límite, y el canciller traspaso ese límite.

—Buenas tardes reclusos, espero que estén disfrutando de su almuerzo hoy—hablo el canciller Zonic sonriendo con malicia mientras sus compañeros, o más bien "esclavos" cerraban las puertas o cualquier otra salida que estuviera disponible.

Esto no le gustaba al verdoso, tenía un mal presentimiento.

—Saben, hoy desperté con muchas ganas de hacer una actividad en la que todos ustedes puedan participar—bajo por las escaleras y les hizo una señal a unos reclusos para que pusieran las mesas contra la pared y dejar despejado el área.

Todos los presos se pusieron en círculo dejando un gran espacio como para ver un gran espectáculo, parecía que todo está planificado, podía verse a los reclusos sonriendo maliciosamente, hasta algunos estaban apostando y susurrando, como si supieran de dicha actividad.

— ¿Qué está pasando aquí?—hablo el verdoso mientras se ponía al lado de sus compañeros reclusos, estos no decían nada pero se notaba que lo miraban con sonrisas maliciosas.

—Vaya, Vaya, parece que todos están ansiosos por la actividad ¿no?—sonrió sádicamente mientras sacaba un látigo—Verán, alguien hizo algo muy malo así que tendrá que abstenerse a las consecuencias.

Vio la mirada del cobalto dirigirse hacia él y trago grueso, sabía que su presentimiento lo alarmaba de esto, intento retroceder fue empujado hacia adelante cayendo de rodillas frente al cobalto. Este solo se agacho y tomo suavemente su mentón, a decir verdad se sonrojo por aquel gesto pero luego sentido dolor al sentir como su cara era estampada fuertemente contra el piso.

— ¿Te gusta esto gusano?—lo agarro de la cabeza haciendo que lo mirada, había perdido un diente y su nariz está sangrando por el golpe, no entendía porque le pasaban estas cosas.

— ¿Q-Que fue lo que hice?—hablo adolorido mientras intentaba divisarlo con la vista.

— ¿Qué hiciste? Buena pregunta, te tocaba hacer los trabajos de lavandería y faltaste, te advertimos que sino trabajabas tendrías graves consecuencias y aquí las tienes—hablo con malicia mientras que el verdoso no se podría creer lo que escuchaba, solo por una tontería lo estaban castigando, debían de estar jodiendolo ¿no?

— ¿Solo por eso? Esto es una mierd—no pudo terminar porque fue estampado nuevamente contra el suelo, esta vez el canciller había puesto su bota contra su cabeza pisándola fuerte, como su bota tenia tacón parecía como si intentara perforar su cráneo.

—Cuidado con esa boca rata inmunda o no dudare en quitarte todos los dientes "Scourgey"—hablo con el horrible apodo que le daban, ya no aguantaba más así que cuando este quito su bota, levanto su cara y le escupió sangre en la cara lo cual fue un grave error porque fue estampado contra el suelo nuevamente.

—Mierda—susurro adolorido.

—Veo que te falta aprender algo de respeto ¡Guardias, agárrenlo!—fue sujetado por unos guardias, quienes le levantaron la cabeza para que mirara de frente al cobalto.

—Miren todos lo que suceden cuando se levantan contra la autoridad, MI autoridad—se desabrocho los pantalones junto a los calzoncillos y saco su miembro, el verdoso se dio cuenta de inmediato de lo que se aproximaba—Recuerden que la autoridad se respeta—dijo esto abrió la boca del contrario y metió dentro su miembro de golpe para empezar a embestirlo.

Todos veían fascinados aquel acto erótico, algunos hasta empezaron a tocarse observando ese acto, el canciller está gimiendo de placer, complacido de ver a uno de sus presos más rebeldes dándole una mamada y siendo humillado por todo el mundo, el único que no lo disfrutaba era el verdoso quien sentía como se atragantaba con aquel pedazo de carne, ni siquiera podía morderlo porque el contario lo sacaba y metía muy rápido como si estuviera follando su propia boca.

— ¿Qué pasa perra? Te gusta mi polla—agarro fuerte su cabeza como si quiera reventarla y siguió embistiendo con más fuerza hasta correrse dentro, el verdoso no tuvo tiempo para reaccionar, se estaba ahogando en la descarga del mayor que no tuvo más opción que tragárselo todo, hasta el cobalto no sacaba aun su miembro, quería que se tragara hasta la última gota que tenía.

Después, de un rato saco su miembro de su cabida bucal, empezó a toser y jadear con tal de recuperar alguien mientras los demás miraban complacidos aquella escena, más el canciller quien sonreía de lado a lado por verlo tan humillado, se arrepentía tanto de no haberle arrancado el miembro.

—Esto aún no termina zorra—dijo y los guardias procedieron a bajar los pantalones del verdoso y ponerlo en cuatro, con su trasero frente al canciller—prepárate maldita perra—agarro fuerte su látigo y empezó a azotarlo contra su trasero.

— ¡Para! ¡Duele demasiado! ¡Ah!—grito de dolor por aquellos golpes.

— ¡¿TE GUSTA ESTO ZORRA?!—rio en carcajadas mientras le seguía pegando fuerte el trasero con aquel látigo.

No sabía cuál era peor, el dolor o la humillación, siendo latigueado en su retaguardia mientras todos lo veían y se reían le dolía justo en el orgullo, pero lo peor estaba por venir. Dejo de sentir dolor y por un momento sintió algo de alivio, pensó que todo había acabado pero se equivocó, sintió como alzaban su trasero y antes de que pudiera hacer algo sintió un inmenso dolor en su entrada, sentía que algo entraba y salía con fuerza, al voltear su cabeza diviso al cobalto detrás agarrando fuerte sus caderas e embistiéndolo sin piedad.

—¡P-PARA! AHHH ¡DEJAME IR! AHHHH—lloraba de dolor y suplicaba que parara, sentía como la sangre de su entrada recorría sus piernas. Pero poco le importaba al policía corrupto, solo quería verlo retorcerse y rogar por piedad debajo de él, le encantaba sodomizar a los rebeldes.

— ¿Por qué? Se nota que te gusta perra—le dio una fuerte nalgada mientras embestía cada vez más rápido.

El verdoso se sentía humillado, sentía su orgullo caer por los suelos, siendo violado en frente de todos, recibiendo burlas, insultos y apodos de prostituta mientras su cadera y culo eran destrozados por ese maldito canciller al que nunca espero que llegaría a este mundo.

—Demonios, siento que ya viene—hablo el canciller y eso le helo la sangre, no queria que llegara al clímax, no cuando estaba adentro.

—No, dentro de mí no—grito e intento alejarse pero el solo lo agarro más fuerte y aumento la velocidad de las embestidas a propósito, ahora si estaba jodido.

—No escaparas de tu destino maldita perra—dijo apretando sus nalgas con fuerza mientras embestía más rápido.

— ¡NO, PORFAVOR NO AHHH!—una gran descarga de energía paso por su columna y sintió algo caliente llenando todo su interior, eso solo significa que el desgraciado se había corrido dentro de él.

—Je, nada mal para una puta—Lo volteo poniéndolo frente a el— pero aun no acabamos —susurro sádicamente antes de volver a entrar en el para violarlo violentamente.

No sabía cuántas horas habían pasado, pero había sido violado de distintas formas, en diversas posiciones y con distintas cosas que su cuerpo ya no podía más, el sádico canciller lo hizo su saco de boxeo, su juguete sexual personal y le hizo un montón de cosas que no podía describir. Su cuerpo ya no le sentía, su vista se nublaba poco a poco pero aun podía ver a su agresor mostrando una sonrisa de victoria de victoria y satisfacción.

—Gracias por la follada putita—salió de él y se abrocho los pantalones sin remordimiento o pena de lo que había hecho.

—Me lo pagaras caro…—Fue lo único que dijo antes de que todo fuera oscuridad.

Después de unos días inconscientes por fin despertó en un hospital, al parecer el daño fue mucho y tuvo que quedarse en cama unos cuantos días más. Mientras los días pasaban le habían dado la noticia que su sentencia se había acortado y saldría en una semana, al parecer el canciller lo sabía y todo lo que hizo fue darle su "despedida", pero durante todo ese tiempo el verdoso solo pensaba en miles de manera en que pudiera vengarse, en que pudiera humillar a ese oficial que lo había violado y torturado durante meses, porque de algo estaba seguro, no descansaría hasta vengarse.

*Un año después*

El oficial llego a su casa después de un duro día de trabajo, se sentía exhausto de tanto arrestar y castigar criminales, y ahora tenía que investigar los casos de asesinato de hombres y mujeres de maneras abominables, tenía una intuición de que se tratara de una pareja de asesinos, que sabían jugar muy bien sus cartas y engañan a sus víctimas, porque según algunos amigos de las víctimas, ellos habían estado saliendo con una persona pero nunca pudieron conocerlos, solo sabía que las victimas empezaron a salir con esas personas y después fueron encontradas asesinadas. Pero eso lo averiguaría después, lo único que quería era acostarse sobre su sofá y dormir, pero una vez que entro a su casa sintió un fuerte golpe en la cabeza que lo dejo inconsciente.

Al despertar, se encontró atado en una cama desnudo y sedado con un tipo de droga que calentaba todo su cuerpo, no podía gritar porque tenía una pelota de plástico tapando su boca, miro alrededor para percatarse que no estaba en su habitación, intento buscar algo con que liberarse pero todo estaba oscuro lo único que alumbraba esa pequeña habitación era la ventana por donde los rayos de la luna reflejaban.

—Hola oficial—hablo alguien desde las sombras, asustado el cobalto intento divisar quien es pero el miedo se apodero de él cuándo el sujeto se acercó más a él y gracias a la luz que salía por la ventana pudieron mostrar quien era.

—Veo que me recuerda, espero que también recuerde lo que le dije oficial—acaricio sus piernas y enterró sus garras causándole dolor al cobalto, este solo reía con su nuevo diente de oro, noto que el cobalto quería hablar por lo que le quito la pelotita que tenía en la boca.

— Tose— ¡TU! ¡MALDITO! ¡PAGARAS POR ESTO!—grito con furia hacia él, pero eso solo ensancho su sonrisa.

— ¿Eso crees?—Lanzo una risilla, le daba gracia que ahora tenía al oficial corrupto a su merced, quien diría que su venganza llegaría pronto y esta vez disfrutaría cada momento,

— ¿De qué te ríes?—pregunto gritando mientras jalaba sus muñecas con tal de liberarse.

—Sabe oficial, usted me ayudó mucho debo agradecerle, me enseño que todo en esta vida se paga, usted me hizo pagar por lo que hice pero ahora me toca a mí—agarro el miembro del cobalto y lo apretó—Lo noto muy necesitado, creo que necesita que lo ayude ¿no?—lo apretó más fuerte causando un estremecimiento en el cobalto— ¿Qué paso? La pequeña puta quiere más—rio y apretó más fuerte.

Luego se puso encima de él y saco de una maleta que tenía bajo la cama un consolador de muy largo y ancho, y sin mínima piedad se lo introdujo todo al oficial mientras este comenzó a llorar y a patalear de dolor.

— ¿Le duele? Pues así me sentí yo cuando usted lo hizo pero descuide, no crea que soy tan malo como usted—rio y siguió embistiéndole con aquel objeto mientras se acercaba a su cuello comenzando a morder y chupar.

Con la otra mano el verdoso aprovechaba para masturbar al cobalto, este que al principio sentía dolor pronto sintió un inmenso placer que comenzó a gemir. Esto era lo que deseaba el verdoso, ver a su oficial corrupto convertido en puta pero aun no era suficiente, el cobalto estaba tan sucumbido por el placer que no sabía si era por la droga o por los tratos del verdoso que comenzó a gemir y a pedir que continuara, el verdoso se cansó de embestirlo con aquel juguete que lo saco y metió su propio miembro de golpe, el cobalto grito ya que sentía sus paredes desgarrarse por el tamaño de la carne de su ex recluso, este lo embestía sin piedad, sentía un inmenso dolor porque no lo habían preparado adecuadamente pero al poco tiempo empezó a mover sus propias caderas y a lanzar gemidos ahogados de placer, que no pasó desapercibido por el contrario.

— ¿Te gusta?—sonrió en burla, al fin lo estaba teniendo donde lo quería.

—S-Si…digo ¡No!, nunca me convertiré en una de tus putas—le escupió en la cara, el contrario solo rio y le abofeteo en la cara tan fuerte que termino por romperle el labio.

—Veo que aun sigues aferrándote a tu orgullo, entonces—le agarra del cuello y lo empieza a estrangular mientras se sigue moviendo en su interior—¡ME ENCARGARE DE VOLVERTE MI MALDITA PERRA ORGASMICA QUE SOLO VIVA PARA SERVIRME Y NECESITAR A SU AMO!—aumento las embestidas chocando con la próstata del cobalto una y otra vez hasta correrse en su interior.

Lo cual, parecía un alivio para el Zonic pero poco duro eso porque Scourge lo volteo poniéndole en cuatro y entrando en el de nuevo, era doloroso pero no le disgustaba, ya que deseaba más y como si sus suplicas fueran escuchadas el contrario siguió follandolo durante toda la noche, donde fue sometido a todo tipo de actos impuros con distintas posiciones y diversos juguetes. A la mañana siguiente se despertó desorientado y con fuertes dolores, hizo lo que pudo para sentarse sobre su cama y se dio cuenta de que estaba cubierto de moretones, chupetones, mordidas, rasguños y semen por todos lados hasta en su boca. De pronto vio la puerta abrirse, y vio pasar al verdoso con una bandeja de desayuno.

—Qué bueno que despertaste—sonrió con malicia mientras dejaba la bandeja a un lado y se sentaba en una silla.

—Tu…maldito…—intento acercarse pero sintió algo agarrar su pierna, al destapar las sabanas vio que su pie estaba atado a la pateadura de la cama.

—Más te vale cuidar ese lenguaje putita—cogió un pedazo de tostada y la devoro—Oh no querrás decepcionar a tus fans—señalo la cámara y de inmediato el cobalto palideció.

—N-No puede…¡TU! ¡MALDITO HIJO DE PERR- —antes de que pudiera terminar fue abofeteado por el verdoso.

—Te dije que cuidaras ese lenguaje puta—lo agarro fuerte del mentón—tienes suerte que la cámara ahora este apagada, porque lo que te voy a decir es algo que no quieres que sepan ¿no?

— ¡De qué demonios hablas!—se soltó e intento pegarle pero cayó de culo al suelo.

—De todo esto—saco unos documentos y se los tiro, el cobalto los agarro y de inmediato su rostro cambio de ira a terror puro.

—E-Esto es… ¿Cómo es que lo tienes?—hablo tartamudeando.

—Eso no importa pequeña perra, el punto es que ahora me perteneces—lo agarró del cuello y lo volvió a lanzar contra la cama— ¿Crees que me olvide lo que me hiciste pasar en la prisión? ¿Cómo me torturaste y humillaste frente a todos? ¡NO! Todo este tiempo he planeado esta venganza, así que ahora tienes que resignarte porque no solo se lo que hay en esa carpeta, se muchas otras cosas más que no querrás que todos sepan.

—Maldito me estas "Chantajeando"

—No, de echo solo quise hacértelo saber porque ahora serás mi perra—lanzo una risilla al ver la expresión de su víctima.

—¡Prefiero morir!—Grito de furia, antes muerto que ser esclavo de su ex recluso.

—Ya quisieras pero muerto no me sirves, y ni intentes escapar porque me encargue de que todos te dieran por muerto—se lanzó sobre él y le agarro fuerte de las muñecas.

—¡Estás loco!—grito con furia.

—Sabes, disfrutare mucho hacerte pagar, después de todo "El karma es una perra y los pecados se pagan en la tierra" —se levantó de la silla y se dirigió hacia su maletín que estaba en la cómoda.

— ¿Qué haces?—pregunto mirándolo desde la cama hasta que el verdoso volteo a verlo.

—Sabes, me he muerto de ganas de hacer esto—le muestra una larga pipeta— ayer te corriste demasiado rápido veremos cuanto aguantas con esto y yo siempre quise violar mi primera uretra, estoy tan emocionado por probarlo—lamio ligeramente aquella pipeta mientras que los ojos del contrario se ensancharon y empezó a tratar de liberarse, no quería convertirse en la puta de ese psicópata.

—N-No eso no…n-no te me acerques... ¡Aleja esa cosa de mí! ¡NO!

*Tiempo después*

—Ya llegue—decía el verdoso una vez que entro a la casa.

—Bienvenido de nuevo mi señor—dijo el cobalto haciendo una reverencia y sonriendo de forma sumisa, llevaba un vestido corto de sirvienta con orejas artificiales de gato, tenía un collar y una correa.

— ¿Cómo estas mi pequeño esclavo?—pregunto acariciando la cabeza del cobalto.

—Bien, amo ¿necesita algo?—pregunto sonriendo con una sonrisa sumisa en su rostro.

—Estoy muy cansado—se sentó sobre el sofá y se quitó los zapatos con los pies.

—Pobre de mí amo, déjeme ayudarlo—comenzó a masajear sus pies y a besarlos con delicadeza, ya para este punto perdió la voluntad de luchar solo le importaba ahora satisfacer a su amo y recibir su bien merecido premio.

—Buena perra, ven aquí—jalo de la cadena de perro que tenía su esclavo para besarle salvajemente en los labios y luego se separó dejando un hilo de saliva—Ahora ponte en cuatro…

—Si Amo…—se agacho poniendo su trasero frente a su amo y levanto su vestido revelando que no tenía nada por debajo. Abrió más las piernas y extendió las nalgas para agrandar su agujero hacia los ojos de su amo.

Al final se había vuelto por completo su fiel esclavo.

—Bien mi amada perra, comencemos con tus castigos—se puso unos guantes quirúrgicos con una sonrisa complacido al ver a su antiguo y cruel canciller siendo su perra personal, ahora podría decirse que al fin su venganza fue cumplida.

Dia 2: "Chantaje" [X]

Continuará...


ACLARACIONES:

Hola, tuve que editar este capitulo porque no me gusto como estaba quedando. Pronto subire los capitulos que siguen de este libro, cada vez mas violentos por como van subiendo los niveles.